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Osiris

Osiris

Autor: : Betrix7
Género: Fantasía
Mi cuerpo tiembla frenéticamente ante la presencia inhumana que yace frente a mí. El sujeto sale de las sombras permitiéndome observarlo bajo la luz de la luna, luce una gabardina negra manchada en sangre, su cabello negro le cae por la frente pegándose a este por el sudor que lo recorre, sus ojos grises me observan con detenimiento haciéndome erizar la piel. Sujeto con fuerza mis dagas con miedo a que se me resbalen ante el pánico que me invade. Algo no está bien. Mi razonamiento se está nublando con solo la presencia de este tipo, es como tener a un demonio enfrente y saber que tu hora de morir finalmente ha llegado. -Supongo que si eras tú- su voz es firme e indiferente. Observa el cielo con una expresión de molestia en su rostro. Sujeta una espada negra de la cual gotea un espeso líquido carmesí. Si me enfrento a este hombre moriré...

Capítulo 1 Prólogo

El cielo y el infierno están divididos por naturaleza, el cielo está lleno de seres misericordiosos y en el infierno habitan los crueles inhumanos, pero ¿Es realmente así?Uriel y Astaroth. Los demonios más poderosos del inframundo poseían un poder inigualable, sus deseos de destrucción eran incontrolables.Pero el cielo se apiadó de los humanos.El arcángel Atenea había descendido del cielo con un único propósito: proteger a la humanidad de los deseos del inframundo.Su solo presencia hacía temblar a los demonios de bajo nivel, no era así con Uriel y Astaroth, los cuales hicieron mil intentos con tal de engañar a Atenea y abrir las puertas del infierno.Pasaron mil años, y sus intentos nunca dieron resultados, pues el poder de Atenea igualaba incluso los poderes de Lucífero.Los demonios se rindieron, pero Astaroth siguió visitando al arcángel en el límite del infierno. Aquella frontera que dividía el inframundo de la tierra: las rejas de ecosia.Astaroth tenía curiosidad por Atenea, ese ser a simple vista era perfecto, pero no demostraba emoción alguna, no mostraba misericordia o gracia como lo hacían ver los humanos.---¿Eres un ángel o un demonio? ---le había preguntado Astaroth con curiosidad, pues aquel ángel con forma de humana estaba manchado en sangre.---Veo que no hablas mucho ---volvió hablar al no tener respuesta. Los cadáveres humanos estaban apilados alrededor de la puerta, eran seres banales guiados por su hermano Uriel en otro de sus fallidos intentos.Los siglos pasaron y Astaroth siguió visitando al ángel, le hablaba como si dicha mujer había sido enviada solo para escucharlo.---Uriel solo se la pasa regañándome ¿Sabes? Es tan molesto, es el más fuerte de los dos así que solo tengo que guardar silencio o moriré---Astaroth solo había dicho "morir" como expresión, ya que él sabía que no podría hacerlo, no aunque lo deseara; nunca pensó escuchar tales palabras provenientes de esa mujer.---Solo yo poseo el poder de acabar con la existencia de un demonio ---- Astaroth abrió los ojos y su boca con asombro. La voz de la mujer esa suave y cálida, pero firme y tenebrosa. Había perdido la noción del tiempo, ¿Cuantas décadas habían pasado ya? ¡Esta mujer nunca había hecho siquiera un ruido! Sonrió por el pequeño logro que había conseguido, no dejaría pasar esa oportunidad.----¿Puedes matarme? ---le pregunto a la mujer con mirada sincera.Astaroth era un demonio antiguo, había vivido tanto tiempo que su existencia era de por sí abrumadora. Espero por unos segundos, pero la respuesta nunca llegó, así que sonrió con gracia, no podía esperar mucho.---¿La vida es tan mala? --- hablo el ángel haciendo sobresaltar a Astaroth.Él lo pensó antes de responder.---Yo no tengo una vida---dijo mirando hasta el interior del inframundo, esa era la vista que él tenía, y que tendría siempre.---¿Que es una vida? ---pregunto de nuevo el ángel. La vista de Atenea se enfocaba en el hermoso cielo que había creado su padre.Astaroth no sabía cómo responder a esa pregunta, así que dijo lo primero que se le vino a la mente:---Tener una familia y ser feliz, supongo que esa es una buena vida.El silencio reino entre ellos, pero no era un silencio incómodo. Astaroth estaba acostumbrado a solo hablar, y Atenea solo a escuchar, de alguna forma ambos se completaron.

Capítulo 2 Leyenda

Leyenda.

Los tres elementos del universo convivían en armonía, sin la intervención de las deidades, la paz podría mantenerse, pero el inframundo nunca estaba tranquilo, y su rey anhelaba la destrucción, por lo que, usando a los humanos despertó al caos para su propia destrucción.La Diosa Jerudites, diosa de la luz y la creación, había sido escogida para ser enviada a la tierra, con el fin de salvar a sus habitantes de su desgarrador destino, la diosa se rehusó a ir, pues ella detestaba a los humanos, así que creo un ser a su imagen y semejanza, le dio suficiente mana para existir y la envío a la tierra en su reemplazo.El ser celestial creado con el mana de los dioses y de los humanos, decapito al caos encerrándolo en el núcleo armónico del universo, pues la oscuridad no puede morir si no contenerse.Por otro lado, en el inframundo Heros aprovechaba la oportunidad para romper los sellos del infierno, escapando de este y colocándose entre los humanos.La diosa Jerudites estaba molesta, ya que Heros era un ser despreciable ante sus ojos, el dios de las tinieblas y la destrucción era su enemigo por naturaleza, sin embargo, tenían prohibido luchar entre sí, pues si alguno de los dos moría el balance en la tierra desaparecería y el caos se desataría. Así que la diosa pensó en usar a su creación como un arma viviente, si había logrado derribar y encerrar al caos, ¿Por qué no podría hacerlo con el rey del infierno?Pero las cosas no resultaron como la diosa quería, pues su descendencia tenía un corazón propio el cual albergaba sentimientos hacía Heros. Jerudites molesta, intervino en el tiempo y espacio, separando a Heros y a su descendencia, convirtiéndolos en enemigos mortales, creando un mundo distinto a lo planeado por los dioses, gasto su última gota de mana con el fin de hacer sufrir a los humanos, muriendo así, sin poder observar el futuro trágico que había creado.Jerarquía monárquica:§ Rey§ Reina§ príncipe§ Princesa§ Concejales reales§ Duque§ Marques§ Conde§ Vizconde§ Barón.Sub-jerarquía de las fuerzas militares del reino.📷 General XXXX📷 General x📷 Caballeros reales📷 Capitán📷 Caballeros de plata📷 vicecapitán📷 Caballeros de bronce.

Capítulo 3 1

Capítulo 1

.Las notas musicales resuenan por todo el lugar agitando mi corazón por el nerviosismo. Sonrió amablemente al ser objeto de tantas miradas; por supuesto, no son miradas de agrado, seguro se estarán preguntando que hace una plebeya como yo bailando con el hijo del Duque.El hombre frente a mí se inclina levemente extendiendo su mano la cual acepto imitando su postura; me sujeta de la cintura coordinando sus precisos pasos de baile con los míos; no soy tan mala, sin embargo, escucho las risillas de burla por parte de las hijas del Duque; las gemelas Dosom. Pisoteo el pie de mi pareja haciéndolo soltar un quejido de dolor.---Lo siento --- me disculpo sinceramente. Hace caso omiso dando vueltas conmigo mientras mi ostentoso vestido se mueve al compás de la música, el baile culmina y los aplausos resuenan por parte de los invitados. Por supuesto, tal muestra de respeto no va dirigida hacia nosotros, si no a la pareja principal de dicho banquete. El príncipe Alexander y su acompañante la hija del Marques de Sale. Larissa Bernave.Soy llevada junto a mis padres por el hijo mayor del Duque; Stefan Potrey, el cual fue notablemente presionado por mi madre para bailar conmigo, y lo único que se llevó a cambio fueron los pies amoratados por mis pisotones. Mantengo la cabeza gacha mientras sostiene mi mano dejando un casto beso sobre esta.Esto es un desastre.El banquete de la familia real, un evento realizado para que el príncipe conozca a una bella doncella digna de convertirse en reina; las doncellas elegidas para el príncipe pasan por una exhaustiva evaluación con el fin de establecer si son realmente adecuadas para dicho puesto. Cabe resaltar que dichas doncellas deben pertenecer a la clase noble, deben ser hijas de hombres importantes del reino. Agradezco que dicha norma este establecida, o de lo contrario mi madre me hubiese entregado ante los pies del príncipe sin dudarlo un segundo, y eso no es algo que ahora quiera hacer.Dicho evento también es aprovechado por la clase media, con el fin de conseguir un buen partido para sus hijas.Entre esas personas están mis padres, mi padre quien es el Barón de Casal, posee un título con menor valor en este país, pues el Barón no gana ni la tercera parte de lo que gana un Duque, y por ello, estamos en aprietos.Así es, soy el sacrificio de la familia Benavídez, ya que mi hermana aún es una niña no puede conseguir un esposo, por lo que, la siguiente en la línea soy yo. Con diecisiete años edad, mis padres han tratado de conseguirme pareja de una forma bastante insistente, sin embargo, me han rechazado innumerables veces. El motivo más común es la posición económica en la que se encuentra nuestra familia.Mis padres decidieron dejar de buscarme pareja, se resignaron al hecho de nunca verme caminar hacia el altar vestida de blanco, algo con lo que estaba completamente de acuerdo; todo hubiese seguido igual si no fuese porque mi hermano se metió en problemas con el hijo del Marqués y huyó; ahora tengo que cargan con la culpa de sus acciones.Observó curiosa como Stefan se dirige hasta la mesa de la realeza, no le ha quitado los ojos de encima a la princesa Lea desde que comenzó la gala. Extiende su mano hasta ella la cual la acepta con una sonrisa; me pregunto si Stefan habría hecho lo mismo si el rey se encontrara presente, según dicen, es un padre bastante sobreprotector con su hija, no podría decir lo mismo de su hijo, el príncipe Alexander, el cual se encuentra en una conversación muy incómoda con la hija del Marques. A ella se le ve muy feliz, me pregunto si sabe la clase de padre que tiene; un ser despiadado que amenazo con cortarle el cuello a una familia completa solo por unas cuantas libras esterlinas. Apretó los puños al recordarlo.Observo detalladamente al príncipe Alexander, su cabello castaño está perfectamente cortado y peinado hacia un lado, su nariz es perfilada y su piel blanca, posee unos hermosos ojos verdes los cuales brillan ante la luz que se reflejan en ellos, es el hombre más bien parecido de este reino, hubo una época en la que creía estar enamorada de él, había leído muchos cuentos de fantasía, donde el príncipe se enamoraba de la granjera pobre; pensaba que un día me pasaría, dicha fantasía termino cuando un día, el joven y amable príncipe asesino a seis espías del reino de norte en la capital, frente a los ojos de todo el pueblo, apenas tenía 9 años, ¿Cómo pudo un niño hacer algo así?Quizá es bastante hipócrita de mi parte pensar así.El príncipe se levanta junto a Gabyna, la hija del Marques y se encaminan por el pasillo pasando frente a todos, y ya se sabe a lo que va. Es una pequeña ceremonia privada, donde presenta a su acompañante a su padre, y después verifica que su futura esposa esté libre de impurezas. Si no se convence de que es así, simplemente desecha a la doncella, pasando a la siguiente.Aun no comprendo porque nadie esta en contra de dicha ceremonia de pureza, es un acto tan denigrante contra las mujeres.La fiesta llega a su fin para nosotros cuando el hijo del Duque, Stefan, se va del lugar acompañado de la princesa Lea. Cuando subimos al carruaje mi madre estalla soltando maldiciones sin parar, alegando que deje ir una buena oportunidad, pues el hijo del gran Duque era una de las mejores opciones que tenía. Por supuesto que tenía razón, pero ¿cómo podría yo competir con la princesa?A su lado solo soy un trapo viejo, la princesa Lea al igual que su hermano, comparten el título de las bellezas del Reyno Dragonsfort. Su hermoso cabello rubio es admirado a diferencia del mío, el cual tiene un color un tanto particular. Sus rasgos fáciles son delicados, sus mejías rosáceas la hacen ver un ser inocente y frágil, es pequeña y tiene una figura de admirar. No sería digna ni de ser llamada su competencia. Pese a presentar esa envoltura perfecta, cualquiera supondría que la princesa es una arrogante que se aprovecha de su poder, pero ella es todo lo contrario a su hermano, la he visto un par de veces socorrer a los heridos que regresan de la frontera, también se dice que construyeron las torres de cárcel gracias a ella, para así evitar más muertes innecesarias.El hijo del Duque por otro lado es un arrogante que ni siquiera se dignó a dirigirme palabra alguna, era lógico, pues el en ningún momento había mostrado interés en mí, si no fuese por la insistencia de mi madre el no habría bailado conmigo, pues su atención siempre estuvo puesta en la princesa.Opto por ignorar los reclamos de mi madre, por lo que ella evita seguir con la discusión, mi padre se mantiene en silencio, ahogado en sus pensamientos. Lo imito mientras observo el cielo, aún es de día, pero es igual de hermoso como la noche.Al llegar a casa, subo a mi habitación sin despedirme, me encuentro demasiado molesta con mi madre y su insistencia. Arrancó la peluca que cubre mi cabello natural, odio está cosa, me da dolor de cabeza y pica mucho, pero según mi madre debo cubrir el horror de mi cabello o nunca conseguiré un buen esposo. Arrojo la cabellera negra contra la pared furiosa.---Tu cabello es muy bonito Osiris, no entiendo porque a madre no le agrada---murmuran a un lado y volteo encontrando a Geomine acostada sobre mi cama.---Lo siento, te desperté --- digo sonriendo mientras me acerco a acariciar su cabeza. A diferencia de mí, Geomine nació con cabello negro, y la mayoría de los habitantes de Dragonsfort; yo por otro lado, nací con una extraña anomalía, todo mi cabello es de color blanco como el de una anciana, al igual que mis cejas y pestañas, dicho color debo cubrirlo todas las mañanas por petición de mis padres, ya que, el tener un cabello blanco es un mal presagio en este reino.---Vuelve a dormir, voy a salir un rato---le comento besando su frente.---De acuerdo--- dice sin más. Geomine no sabe lo que hago al salir de aquí, sin embargo, nunca me ha cuestionado al respecto.Cambio mi ropa por un traje de Caballero negro, normalmente estos trajes son usados por los revolucionarios, pero no tengo otra cosa que usar para obviar el hecho de que soy una mujer, suelto mi blanca melena mientras tomo mis cuchillas y arco al igual que mi mascara la cual cubre mi rostro.Tengo que ir a cazar a los verdaderos monstruos de este reino.El reino de Dragonsfort es conocido como el reino maldito, el reino donde los dragones blancos atormentan en la oscuridad. Mientras los nobles se esconden en sus casas cubiertas por mana, los guerreros ocultos cazan a los dragones blancos, con el fin de convertirse en guerreros reconocidos y ganar millones solo por ello.La cabeza de un dragón blanco cuesta 10,000 libras esterlinas aproximadamente, los nobles se hacen de millones mandando a matar a estos seres a través de caza recompensas.La propiedad de la familia Benavides no es una propiedad tan grande, pero está protegida por el mana de mi padre, por lo que contengo la respiración al llegar al punto marcado, saco mi daga de plata clavándola en mi mano mientras muerdo un pañuelo conteniendo los quejidos de dolor, la pérdida de sangre me marea por lo que cruzo rápidamente al otro lado antes de que mi padre note mi presencia cerca de la barrera.Aun no sabe manejar tanto poder, por lo que es fácil engañarlo.La barrera de mana la cual es creada por la persona más poderosa de la familia se les llama "cúpula" es una cubierta de la energía vital del ser humano, es el soplo de vida que los dioses nos han otorgado y la que nos protege de las adversidades. Mi padre es el que tiene más mana en nuestra familia, por lo que es quien protege nuestro hogar, yo por otro lado, ya no tengo mucho, y al drenar un poco de mi sangre prácticamente quedo a cero. Aun me pregunto como es que sigo con vida.Ato mi pañuelo a mi mano mientras me escabullo rápidamente por el bosque, lo he hecho por mucho tiempo así que el dolor ya no es tan fuerte como antes. Corro con velocidad a través de los enormes arboles de Saga, los árboles sagrados que marcan el límite entre los humanos y las despiadadas criaturas come hombres. Los murmullos empiezan a escucharse a lo lejos por lo que ato mi mascara la cual descubre únicamente mis ojos; trepo por el enorme árbol posicionándome adecuadamente mientras apunto mi arco hacia mi objetivo.El enorme dragón blanco el cual suelta una ardiente ola de calor que incinera a los cazadores suelta un alarido que me hacen doler los oídos, la criatura pisotea la cabeza de uno de los hombres mientras los demás intentar detenerlo tirándole redes y flechas. Cierro mi ojo izquierdo soltando flechas consecutivas las cuales atraviesan el corazón de los hombres que caen al suelo soltando sus armas. No tienen ni la oportunidad de observar de donde viene el ataque.No siento ni el más mínimo remordimiento, quizá lo sentiría si estos hombres siquiera fueran humanos, pero no lo son, son monstruos domados por el rey para un solo objetivo: controlar con temor al pueblo.Bajo del lugar luego de cerciorarme que todos estén muertos, camino hasta donde yace el dragón, no me acerco mucho, ya que son bastante quisquillosos, pero me gusta admirarlos, su piel es brillosa, como si estuviera engullida en diamantes, sus ojos parecen esmeraldas, tienen un tamaño monstruoso, pero normalmente no atacan sin razón, pese a su tamaño estas criaturas me generan paz. Dicha belleza que poseen es bastante peligrosa para ellos puesto que se vuelven objeto de codicias para los humanos que no dudan en acabar con ellos. He visto como venden las partes de estos maravillosos seres en el mercado de manera deliberada, ya que su caza ni siquiera está prohibida.Odio este reino tanto como a su rey y sus habitantes, todos son iguales, codiciosos, egoístas e insensatos, destinados al fracaso y la corrupción. Pero no puedo evitar pensar que, algún día mejorarán.Mi nombre es Osiris, la protectora de estas criaturas que por alguna razón están perdidas en este reino. Llevo años protegiéndolos, desde ese día...El día en el que casi muero ahogada en el rio Tetsu, apenas era una niña, pero recuerdo como una de estas criaturas, las que se suponen son despiadadas, me salvo la vida. Se que no son tan malvados como el rey les hace creer a sus habitantes. El rey oprime al pueblo estableciendo absurdas leyes, como la ora de cierre, donde cada 5 días, el pueblo debe cerrar completamente sus puertas impidiendo que sus familiares salgan, con el objetivo de "cazar a los monstruosos seres" cuando la verdad es que, ese día el rey reúne a sus tropas y marchan hasta la frontera. He intentado muchas seguirlos y observar sus acciones, pero los caballeros reales no son cualquier persona, tienen un nivel muy alto y ante un mal movimiento terminaría debajo de la espada de alguno de ellos.Según la leyenda, los reinos del norte y el sur viven en guerra desde que la gran diosa Jerudites movió las agujas de la vida provocando un desplomó total de la civilización que conocíamos, creando seres bestiales y demonios que caminan incluso de día. En nuestro reino están los dragones blancos y los monstruos come hombres, en el reino del norte están las serpientes titanes, y toda clase de ser maligno. Nunca he salido de este reino, ya que está protegido por un campo de mana impuesto por el Rey Julius, y dicho campo ni siquiera teniendo el cero de mana puede cruzarse, ya que las fronteras son fuertemente protegidas por la guardia real. No conozco nada más allá de la barrera.No volví a ver al dragón que me salvo, así que salgo cada noche con la esperanza de encontrarlo, el dragón blanco que posee una marca roja en su frente. Me pregunto si aún sigue con vida.Camino hasta la enorme criatura quedando frente a este, me observa de una manera distinta a como lo hacía con los cazadores, por supuesto que es así, ya que estos sujetos intentaron matarlo.---Me disculpo en nombre de mi reino-inclino levemente mi cabeza.Un soplo con olor a azufre me envuelve el rostro, levanto mi vista encontrándome con esos enormes ojos color esmeralda. El dragón da media vuelta fundiéndose con los árboles de pino blanco. La nieve empieza a caer lentamente, haciendo que mi nariz cosquille ante el frio.Estornudo un par de veces. Creo que debí abrigarme mejor, estos pantalones me están molestando mucho.---Eso fue impactante---dicen a mi espalda haciéndome voltear abruptamente alzando mi arco colocando rápidamente la flecha en él. Se me hiela la sangre al ver de quien se trata, pero no bajo mi arco, ahora no soy Osiris, la chica de clase media que finge ser perfecta; cuando me coloco esta mascara me convierto en la protectora de este bosque y sus habitantes.--¿Qué hace aquí? --- pronuncio lentamente con seguridad. Hasta donde sé, todos tienen prohibido ingresar a este bosque, incluidos los guardias del rey. Se dice que es para proteger a las personas de muertes innecesarias, pero si así fuese, entonces este bosque estaría siempre custodiado para impedirle la entrada a los cazadores. Todo esto es una farsa.---Vine a ver el avanzar de mis cazadores, pero terminaron siendo asesinados por una mujer, me intriga ver quien es la desalmada que yace tras esa mascara--- sonríe y frunzo el ceño ante sus palabras. Por supuesto, sus cazadores.El hombre frente a mi es el Capitán de la guardaría real, Hans Doswil, su mana es el tercero más fuerte de este reino, después del rey y el general.---¿Cómo sabe que soy una mujer? ---digo mientras lo observo caminar intentando trazar una media luna, mi flecha sigue cada uno de sus movimientos mientras sigo apuntando a su cabeza.---La mascara solamente te cubre el rostro---dice sonriendo.---Por supuesto, ¿Qué es lo que quiere el respetado capitán? ¿debería inclinarme para que me perdone la vida? ---suelto con sarcasmo.---No será necesario, solo quítate la mascare, tengo curiosidad por ver tu rostro---sigue avanzando, haciéndome caminar a mí también para no permitirle el acercarse lo suficiente a mí.---Me temo que eso no será posible-digo a la vez que suelto la flecha que pasa rosando su mejía cundo inclina su rostro evitando que esta se clave en su cabeza. Era de esperarse, es el Capitán de la guardia real después de todo.---Eres una insolente---intenta sacar su espada, pero el humo blanco que sale de la flecha nos cubre a ambos y el somnífero empieza hacer efecto.Piel de muda de dragón. La piel que los dragones mudan se pueden utilizar de diferentes formas, y el somnífero es una de ellas. Corro lo más rápido posible antes de que el somnífero me haga efecto a mí también, trepo entre las malezas de los árboles escondiéndome entre las enormes hojas bañadas de nieve. Los trotes de los caballos se empiezan a escuchar cada vez más cerca; estoy en problemas, si me atrapan ni siquiera mi padre podrá librarme de esto. El resto de los guardias reales llegan hasta el Capital esparciendo el somnífero con olas de calor, comprobando mis sospechas.El rey está cazando a los dragones y haciendo experimentos con ellos.---¿Qué fue lo que sucedió? ---pregunta una mujer a la que reconozco al instante. La vicecapitán de la guardia real. Petrova Lessa. Dioses, realmente estoy muerta.---Una dragón me ataco, pero huyo---comenta el capitán tranquilamente clavando su mirada en el árbol en el que estoy.---Desplieguen las unidades, tenemos que cazarlo ---habla la Vicecapitán Lessa.---No quiero, volvamos al castillo, tengo hambre---demanda el capitán haciendo que esta refute, pero se alejan mientras siguen discutiendo.No tengo la menor idea de lo que acaba de pasar, estoy segura de que me vio, pero ¿Por qué mintió? No comprendo lo que está pasando, pero estoy agradecida de estar con vida. La vicecapitán Lessa es una de las mujeres más fuertes y desamadas que existen. Si me enfrentara a ella, seguro moriría. La vicecapitán tiene las habilidades para ser nombrada guerrera emisfera, es el cargo mas alto dentro de la guardia real, pero por motivos desconocidos, ella nunca aplico a tal puesto.

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