Algunas personas me han dicho que su etapa más hermosa ha sido la de la secundaria, y bueno que les puedo decir, la mía no fue la mejor, fue un poco monótona, aburrida, ya que mis compañeros de clase no tenían mucho que ver conmigo, siempre estaban los grupitos, ¿Sabés?, Sí esos que están conformados por los más populares, los puntualitos, y los raritos, yo era un poco más de el último la verdad, pero aún así, no pertenecía como tal a ningún grupo en específico, solo cruzaba con todos de vez en cuando unas que otras palabras.
La líder del grupo de los populares era Leiza, una chica super arrogante, autosuficiente y creída, aunque no se puede negar que si era muy inteligente y aplicada. Era la jefa de destacamento en el aula y se creía que por sólo esto, todos deberían estar a sus pies. Nunca nos llevamos bien por razones obvias.
Todos los del grupo de los "populares" eran muy diferentes a mí, no tenían mis mismos gustos, ni compartíamos las mismas ideas, y los demás compañeros del aula luchaban cada día por ser simpáticos con este grupito para poder integrarse en el. Trataban de estar a la moda, de vestirse de marca, de siempre acudir a los lugares más caros y presumir su nueva ropa cada semana, mientras que yo era feliz en mi cama comiendo palomitas y viendo ondeadas de películas y series con mi ancha sudadera y mi tecito antes de dormir, sin intentar aparentar lo que no era ante nadie, siendo quién era cada día de mi vida, aunque no todos estuviesen felices con esto, por ser la "rara" la que no compartía gustos similares a las adolescentes normales, que se suponía que fuesen ellos.
Es por eso que digo que yo tenía un alma maravillosamente atractiva, un alma que atraía aunque no a muchos, un alma diferente, que no todos podían ver, pero si salía a relucir en mi, en mi forma de actuar, de tratar y mayormente de ser, ahí eran donde estaban la mayoría de mis problemas con los que me rodeaban, simplemente no entendían como alguien en pleno siglo XXI podía tener mis gustos, podía ser original pero no el tipo de originalidad que ellos acostumbraban a ver, podía ser yo.
Antes de que mi vida se convirtiera en todo un caos, conocí a buenas amigas, lo único bueno que puedo decir que me llevé de la secundaria fue a "Jaiz" mi mejor amiga en aquel momento. Una chica muy parecida a mí y que hizo más amenos mis días en los que no me sentía cómoda con ningunos de mis compañeros de aula.
Jaiz tenía el pelo lacio, negro azabache a media espalda, que hacía lucir muy bien su silueta por detrás, los ojos los tenía negros también, era alta y su cuerpo era el de una de una barbie, realmente esta chica era una de las más bonitas de la escuela. Era muy parecida a mi moralmente pero no tanto físicamente. Le gustaban algunas cosas que a mí no, pero la mayoría de sus gustos si combinaban con los míos.
La secundaria fue una etapa un poco compleja en mi vida, yo diría que la etapa más complicada, pero Jaiz fue un pilar muy importante en los primeros dos años.
En aquel entonces una niña ingenua y muy indefensa no sabía a todo lo que se enfrentaría solo por haberse enamorado del chico no indicado. Owen encendió en mi en no tanta diferencia de tiempo, muchas chispas que cuando apagaron me desplomaron, me desbastaron, rompieron mi ingenuidad y la confianza que le tenía a las personas. Me llevó al cielo y al infierno en un instante.
A veces cuando somos jóvenes, por escuchar a nuestro corazón nos dejamos llevar y no sabemos que a veces nuestra mente tiene cosas más importantes y esenciales que enseñarnos.
Escrito en un día de depresión...
Sin fecha, sin título...fue solo en el momento en que una de mis cicatrices volvió a sangrar...
por lo visto aún no estaba sana.
Una cara linda no lo es todo. Una cara linda no significa nada, de hecho son las caras lindas las que más errores te hacen cometer. Yo estuve con un chico súper precioso, su físico era literalmente perfecto y esa persona fue la que más daño le hizo a mi vida, de la persona que hoy por hoy más me arrepiento de haber tenido algo, si se puede decir que aquel romance fue algo, la persona que me dejó la herida más profunda, una herida que nunca va a sanar, de esas heridas que se quedan plasmadas y nunca sanan, esas que dejan cicatrices.
Jaiz era una chica que aunque pertenecía al grupo de los "populares" era diferente, no solía ser mandona ni creída y menos arrogante. Era amable, educada, responsable y sobre todo muy inteligente, por esto estoy más que segura que pertenecía a ese grupo solo porque era amiga desde muy pequeña de la "líder", vivían cerca y como tal se criaron juntas.
Jaiz siempre me miraba y solía vigilarme con la vista, al principio pensé que estaba interesada en mi o buscaba algo más, pero luego me di cuenta que me quería de amiga, quería conocerme, ya que nunca se habia sentido cómoda perteneciendo al grupo de Leiza y necesitaba la humildad y tranquilidad que yo le ocasionaba al observarme.
Uno de esos días se acercó a mí, conversamos y nos complementamos bastante bien, realmente era muy simpática y no tenía nada en común con Leiza. Y entre una conversación u otra, me contó que aunque continuaba en ese grupo y algunas veces se la pasaba bien con ellos, no se sentía bien siendo parte de aquel, también que Leiza le imponía mucho que fuese su mejor amiga y que cree que siempre pensó que lo eran, pero realmente no era así. Fue pasando el tiempo y Jaiz iba entrando más a mi vida, teníamos nuestro lugar secreto en la escuela para conversar y nos contábamos nuestro día a día cada mañana al llegar. Conocimos nuestros gustos tanto musicales como otros más y eran muy comunes, yo adoraba a Ricardo Arjona y a ella la enloquecía Melendi. A mí me gustaban mucho las sudaderas y los pantalones anchos y ella se vestía similar. Amábamos los tenis y zapatillas pero nunca dejábamos atrás unos lindos zapatos altos para ocasiones especiales.
Pues en esos momentos Jaiz se había convertido en mi todo en la escuela, ya era casi como una hermana, compartíamos todo pero no nos podíamos ver diariamente porque vivíamos lejos, así que solo nos veíamos en el aula.
Malas caras, ironía, hipocresía eran todo lo que recibía de Leiza cada vez que me veía con Jaiz, y creo que eso era lo que me hacía llegar a casa con una carga espiritual muy cargada. A Leiza le irritaba mucho ver como la que pensó por dos años que era su mejor amiga estaba siendo la fiel acompañante de una rarita como yo. Yo no le daba mucha importancia pero hizo comentarios que si me llegaron a molestar.
Les cuento que... Jaiz sí era mi mejor amiga en la escuela, pero como tal no la real por cosas que pasaron luego. Mi mejor amiga real, consejera, casi hermana, se llama Ruth, vivíamos en el mismo vecindario, esta se mudó hace poco para acá. Y bueno, les haré un breve relato de su historia, como la conocí y como en su momento llegamos a ser mejores amigas.
En esos días en los que solía sentarme en la acera de al frente con mis primas Wanda y Vale "Dos piezas peculiares en la historia" que ya después les diré por qué. Noté la presencia de una muchacha parada en el balcón en la acera contraria, es decir, a cuatro o cinco casas de la mía, y rápidamente le hablé a Wanda.
-Ya viste tenemos vecinos nuevos.
-Sí, eso puedo notar, me gustaría hablarle ¿qué crees?.
-Estaría bien, bueno siempre estaría bien conocer gente nueva y socializar -respondí.
Antes de que pudiese seguir Vale se interpuso en la conversación.
-¡Ay no! -exclamó-. Ni la llamen, ni le digan nada. Está que entra y sale del balcón y hasta creo que nos mira con mala cara -se cruzó de brazos.
-¿De que hablas Vale?. Tú siempre ves cosas donde no son...y si la llamaré y bien, yo y Dash si queremos conocerla -le respondió Wanda.
-Pues bueno.
-Psss, psss si tú misma. -Wanda hizo un leve movimiento de mano, invitándola a que viniese hacia nosotras.
-Ves, ahora se hace la importante, la creída, la recién llegada al barrio.
-Calla Vale, que ya viene.
La chica se nos acercó algo tímida.
-Hola ¿cómo te llamas?. Nosotras somos Vale, Dash y yo Wanda ¿eres nueva en el barrio verdad?... Bueno supongo que sí, porque es la primera vez que te veo, y en este barrio no es que suelan aparecer gente nueva así por así, bueno si te has llegado a dar cuenta solo hay personas mayores y nosotras que somos la juventud de acá.
-Hice un mohín divertido -Por favor Wanda déjala hablar, no hables y hagas tantas preguntas tan rápido.
-A ver, primero dinos tu nombre, ya después cualquier cosa -le dije.
Ella seguía algo apenada, nos miraba cómo debatiéndose entre responder o alejarse de nosotras.
-Me llamo Ruth, y sí, soy nueva en el barrio, de hecho me mudé hace unos días para acá para casa de Toni con mi mamá.
-Pero bueno hablanos más de ti. ¿Qué edad tienes? ¿dónde estudias? ¿Tienes novio?, No sé cuéntanos sobre ti -añadió Wanda con cara de entusiasmo. Le encantaba conocer gente nueva.
-Pues estoy en la secundaria cursando el séptimo grado, tengo solamente trece años... -iba a continuar hablando pero Vale la interrumpió.
-Ya sabía yo que tenía demasiado cara de niña para ser de una edad contemporánea a la nuestra, y más pertenecer a nosotras. Y en nuestra escuela no está, porque nunca la he visto.
Wanda le proporcionó un codazo, y la miró con los ojos entrecerrados.
-¿Puedes callarte de una puta vez, y no hablar y hacer sentir mal a Ruth?. Y de qué hablas, si solo Wanda y yo le llevamos un año, todo lo exageras Vale -rodé los ojos molesta.
En ese momento en que defendía a esa niña de trece años, indefensa, insegura y tímida, no sabía que se convertiría en mi mejor amiga.
Ese día no hablamos más, solo pudimos conocer a Ruth de forma breve, ya que Vale estaba severamente estúpida y la mamá le había pegado un buen grito para que fuese a limpiar. La chica se fue de prisa y no tuvimos tiempo de preguntarle si podíamos conversar nuevamente.
-¡¿Vale cuando podrás compórtate con madurez una vez en tu vida!? -solté-. Estaba algo molesta por su comportamiento.
-Cuando tú quieras dejar de simpatizar con todo el mundo -me respondió.
-No es que quiera simpatizar con todo el mundo, solo estaba siendo amable con ella, que digo amable, si con tu estupidez e inmadurez no pudimos ni cruzar más de tres palabras, no pareces tener ni dieciocho años -me crucé de brazos-. Entonces callada, Wanda me observó para luego asentir con la cabeza y hablar.
-Realmente Vale te pasaste, no era el mejor momento para tus comentarios fuera de lugar. La nueva estaba espantada, no pudo ni expresarse bien.
-¡Ya no me regañen!. Y hablemos sobre su padrastro Toni. ¿Saben que es alcohólico verdad?.
-Sí lo sabemos -respondimos Wanda y yo al unísono.
-Bueno ¿y qué creen?. ¿Por qué razón se habrá mudado con el padrastro siendo alcohólico?, o bueno, una mejor pregunta, ¿por qué su madre está con una persona así?.
Hubo un momento de total silencio.
-Bueno primeramente no sabemos si Toni es su padrastro, que bueno lo más probable es que si, porque sino no se hubiese referido a él por su nombre, y bueno la familia de Toni vive en Santiago de Cuba y lo rechazan un poco por su problema con el alcohol, así que tiene un buen porcentaje de que lo sea. Entonces si llegaras a tener razón, creo que hay algo extraño aquí, pero solo si la conocemos un poco más podremos descubrir que pasa -terminé de decir.
-Si, yo voto porque conozcamos mejor a la nueva y nos hagamos amigas de ella -dijo Wanda encogiéndose de hombros.
-Se llama Ruth, y yo también voto porque la conozcamos mejor y si surge una amistad no estaría mal -alegue.
-Bueno a mi me da igual. Y ya no hablemos más de ella que no tiene que ser el punto de atención toda la tarde, y vamos a lo que nos interesa de verdad -dijo Vale poniendo cara de pícara.
-¡Ay! si. Vamos a la pública.
-Si si, que ya estoy desesperada por verlo de nuevo -dijo Wanda después de mi con cara de "perra loca".
-Hablando de eso, Vale el tuyo ayer no apareció, de aseguro hoy está ahí junto con los otros.
-¿Cómo se llamarán? -preguntó Vale pensativa.
-Ni idea, pero tranquila pronto lo averiguaremos -respondí con simpleza y seguridad.
Y para allá fuimos a ver a nuestros amores, a esos chicos que ni nos miraban, ni siquiera cruzaban una palabra con nosotras, pero típico de niñas estúpidas de secundaria nos volvíamos loca con que tan solo tuviésemos un roce de miradas, teníamos la ilusión de que algún día pudiera pasar algo con ellos lo cual estaba muy lejos, ya que éramos una pendejas y encima Wanda y yo menores de edad. Ellos nos llevaban cinco o seis años, o eso aparentaban, así que la única que tenía alguna oportunidad era Vale y era la que menos le daba impotencia al de ella.
Al llegar estaban jugando chapita.
-Míralo, ¡es que es precioso!, ¡está delicioso!, ¡mira esos músculos!, ¡que pecho!, ¡que mirada! -se derretía Wanda causándonos diversión a Vale y a mi.
-¿Pero Wanda, que te pasa?. Suave que lo tumbas con la mirada -dije soltando una pequeña risita.
Wanda estaba como loca, mi prima era algo intensa por esa parte, pero no dejaba de ser una persona increíble en cuanto a sentimientos y empatía.
-No te hagas que tú también vas a tumbar al tuyo -se burló riendo.
El chico que me gusta o "el mío" no era tan alto, con músculos bien definidos, pero sin exageración, ojos color café, labios carnosos y su pelo despeinado le daba un toque muy cool a su rostro. Era un sueño, era el típico príncipe que sale en los muñes de Barbie cada Domingo, pues así, era el maldito Ken por el que cualquier niña se volvería loca. Su voz gruesa le daba una personalidad de infarto. Todo en el estaba perfecto.
Yo tampoco podía dejar de mirarlo la verdad, era algo fuera de lo normal, o bueno fuera de lo normal que estaba adaptada a ver en la secundaria, ya que yo pasaba de los chicos blancos pálidos y flacos de mi aula. No había uno al que se pudiese mirar, se dedicaban solamente a ver animes y estar todo el tiempo detrás de la última moda y el último peinado, eran muy cheos, en vez de dedicarse a hacer ejercicios para atraer a alguna chica solo hacían perder el tiempo y para colmo hacer el ridículo en clases y salir mal en las pruebas.
-Dash, despierta de la burbuja en que estás y fíjate -la miré confusa con cara de "¿Qué me estás diciendo?"-. Loca te está mirando -me habló Vale.
Yo luego de estar en mi despiste, en mi burbuja como dijo Vale, reaccioné y contesté.
-¿¡Qué?!. ¿Qué dijiste?. ¿Qué me está mirando? ¿a mi? ¿es en serio? -pregunté muy nerviosa, el corazón se me saldría del pecho en cualquier momento.
-Si Dash, te estaba mirando lo que no te diste cuenta porque estabas en otro mundo.
¡Maldición!. Había perdido la oportunidad de cruzar unos pequeños segundos de mirada profunda con la persona que me volvía completamente loca en esos momentos. ¿Me estaría mirando en realidad, o sería un invento de Vale para que yo me concentrara en lo que íbamos a hacer?. Ayy es que no me lo podía creer. Necesitaba estar más segura de mi misma.
Dash ya concéntrate.
-Bueno tú eres la primera en simular la llamada, luego Vale y ya de última yo -le dije a Wanda.
Les explico, esto de simular estar llamando en el teléfono público era para poder contemplarlos mejor por un breve tiempo, y estos no pensaran que estábamos paradas ahí como niñas tontas sin hacer nada, típico juego de niñas pero que nos encantaba. Eran solo varios minutos por cada una y debíamos aprovecharlos al máximo ya que tampoco podíamos estar muy tarde en casa.
Llegó el turno de Wanda, la primera en simular la llamada, esta disfruto de cada segundo que miraba a su chico. Y de momento se escuchó un grito de uno de ellos hacia él.
-Pollo te toca batear -le gritó mi amor precioso platónico inigualable.
En ese preciso momento las tres nos miramos y un leve grito salió de nuestras bocas ¡Se llama pollo!.
Pero solo de la de Wanda y la mía, ya que Vale se nos quedó mirando frunciendo el ceño y nos dijo:
-Dash y Vale. ¿En serio?. Brutas, le dicen pollo, no es que sé llame así.
Tenían que apreciar ese momento, las tres reímos a carcajadas a más no poder, y supongo que se nos quedaron mirando, no tuve el tiempo de fijarme ya que estaba partida de la risa, por el apodo super raro, y más por la cara que Vale puso cuando nos dijo que sólo era un sobrenombre.
Cuando le toca el turno a Vale, esta decide dármelo a mi, ya que según ella no estaba en esos momentos para apreciar a nadie, simplemente esa fue su justificación, y bueno yo loca por tener mi momento acepté rápido.
Realmente nunca vi a Vale bien motivada por su chico, sí, ella nos acompañaba a tal simulacro y desde el principio nos confirmó de que este le gustaba, pero creo que en realidad no era realmente así. Vale tenía dieciocho años y aunque apoyase a sus primas en ese ridículo juego, casi nunca lo hacía ella. También su chico no era tan atractivo como los otros dos, era bajo, de ojos negros al igual que el pelo, con unos músculos ultra exagerados y tenía tatuajes por todo el cuerpo, no era como tal el prototipo de Vale, A esta le gustaban rubios y altos, tuvo un noviecito a los quince años que la dejó muy tocada y hasta ese entonces no sé había enamorado de nadie más, pero bueno en su momento aceptamos de que uno de esos chicos le gustaba.
Llegó mi turno, llegó mi momento, llegó la oportunidad de no quitarle un ojo de encima y apreciar como este en algún segundo lograse mirar a esta chica, que bueno no es la gran cosa, ya luego les cuento como soy. Ahora sigamos en la parte en la que contemplo a mi amor precioso, platónico, inigualable.
-Bueno Dash relájate, toma el teléfono y actúa relajada -dije en mi.
Y en ese momento en el cual cruzamos miradas, pude notar al fin que me miró, que me contempló un segundo y bueno ya después siguió en lo suyo, y yo como tonta no podía dejar de mirarlo, era tan hermoso, tan perfecto y sencillo a la vez, que no podía mirar a otra parte que no fuese él.
-Chicas, muy increíble su momento de contemplación pero ya es hora de irnos, que ya se está haciendo tarde. -dijo Vale
Wanda y yo chispeamos de alegría, Wanda porque sabía ya el apodo de su chico y yo porque... y yo por qué?
Eso me pregunté. Solamente ¿por qué me miró?, ¿solamente porque se detuvo cruzar unos segundos su mirada con la mía?. Pues si soy un poco ingenua, pero en ese momento estaba muy feliz porque era algo que nunca me había pasado. Ese chico nunca se había detenido a mirarme y esa tarde lo hizo.
Vocabulario:
Pública: Lugar pequeño, dónde existe un teléfono público, en el cuál varias personas pueden llamar según la cola que exista o el turno que le toque.
Chapita: Juego cubano, parecido al Béisbol pero con una tapa de pomo y un palo.
Era día de escuela y amaneció un poco nublado y lloviendo. Hacía ya varios días que no llovía tan intenso así. Y ese Lunes llovió con mucha intensidad, al parecer la noche anterior me había quedado dormida y mi madre aprovechó, entró a mi habitación y puso la alarma por mi, salió tan silenciosamente al punto de que no sentí ni en el momento en el que se introdujo en mi habitación. El puto despertador sonó como siempre a la hora indicada, aunque ya yo estaba despierta minutos antes, para no escuchar el estremecedor grito de mi madre para que acabase de levantarme..
-Asco de día, odio los días así y más si tengo que ir a la insípida escuela -dije frunciendo el ceño.
-Dash, ¡levántate ya!, mira la hora que es, se te va a hacer tarde -gritó mi mamá desde la cocina.
Wtf, ni de eso me escapé.
Después de unos minutos con la mirada fija a la pared, con totalmente la mente en blanco y un sueño infinito, sabiendo que me tengo que levantar porque sino mi mamá aumenta el volumen y la velocidad del grito, logré ponerme de pie y fui a la cocina.
-Mami, ¿en serio me vas a mandar a la escuela con este día así? -le dije con voz soñolienta.
-Obvio que si, ¿para que crees que existen los paraguas? -respondió con voz burlona-. Aparte la escuela te queda solo a dos cuadras, no seas haragana y acaba de entrar al baño Dash Walker -agregó.
-Y para colmo me dice mi apellido, que sabe que no soporto -dije por dentro de mi.
Ya había logrado entrar al baño, me asie y me hice la típica coleta que se basaba en un moño recogido con una felpa y el simple flequillo delante que me caracterizaba, luego miré el horario de turnos de clase que tenía, para así meter los libros que me tocan en la mochila. Era una manía que tenía siempre de hacerlo en la mañana y nunca la noche anterior, mi mamá detestaba esto, pero yo nunca me acostumbré a hacerlo diferente, y así era y siempre tenía la suerte de llegar temprano a la escuela.
Cuando llegué, aún no había tocado el timbre para entrar, y estaba Jaiz con el grupo de los "populares" sentados en el banco de al frente, al verme, se levanta y va hacia mi, en lo que Leiza le dice:
-¿Jaiz, a donde vas?.
-Espera un momento Leiza, voy a saludar a Dash.
Leiza puso cara de desagrado.
-Dash, ¿como estuvo tu finde?, ¿viste la serie que te recomendé? -me dijo.
-Si logré ver algunos capítulos, está bien interesante, me encantó la parte del beso que Matías le dio a Isabela en medio de la fiesta del instituto, me quedé impactada ¡ese chico es un loco!, -Si está muy pro esa serie, en estos días ya la termino, solo me faltan tres capítulos, pero cambiando de tema. ¿Viste como me sigue mirando Leiza cada vez que te me acercas?.
-Si déjala, ella está loca, y como sabe el afecto que te tengo se pone así, y bueno dime, ¿qué tal el simulacro del domingo?.
Ring Ring Ring -tocó el timbre de la entrada a clases.
-Jaiz luego te cuento en el receso, ya tocó el timbre vamos a entrar -le dije.
Los tres primeros turnos fueron de Español, Matemática e Historia, el más agotador fue el de Historia pero como siempre logramos resistir y al fin tocó el timbre del receso.
-Que maravilla que ya se haya terminado este turno -le comenté a mi compañero de puesto.
-Si, gracias a todo lo bueno y grandioso que existe, ya toca el receso -me dijo con voz de alivio y soltando una mini risita.
Jaiz se sentaba dos mesas antes de mi, esta se vira para atrás y me hace una pequeña seña que indicaba ir al lugar en donde nos sentábamos a solas a conversar, donde Leiza y su grupo no nos podían interrumpir. Ya sabía que Jaiz me diría algo importante porque que cada vez que nos sentábamos ahí era porque algo interesante me tenía que contar. Y pues así fue, allá fuimos.
Pero esta vez no fue así, la que debía contar algo importante era yo, y ella enterarse de todo el chisme.
-Dash ahora si, sin más, cuéntame todo del tal simulacro, quiero saber más de este juego, ¿cómo funciona?, cuenta cuenta -comentó con voz emocionada.
-Bueno te cuento que para allá fuimos como alrededor de las cinco de la tarde, Wanda, Vale y yo como todas unas locas desquiciadas a ver a nuestros chicos.
-¿Y los vieron? -dijo desesperadamente.
-Si claro los vimos, estaban los tres todos deliciosos sin pulover, jugando chapita y exhibiendo sus buenos cuerpos sin camiseta -Y bueno lo del simulacro es simple, solo vamos a la pública y simulamos llamadas falsas para poder contemplarlos de lejitos.
-Oh ya entiendo. ¡Oh Dios y sin pulover!, ¿cómo no te desmayaste Dash?.
-Créeme intenté no hacerlo -Pero de veras amiga, mi chico es otro nivel, es que ya tiene otra magnitud de belleza, de actitud, de porte, si hubieras visto esos minutos en que nos miramos, bueno esos minutos en los que yo lo miraba porque su mirada hacia mi solo duró algunos segundos -solté con voz burlona.
-Ayy Dashita que mal que vivamos tan lejos, si viviéramos más cerca pudiera conocer a ese chico que te tiene así de loquita, ver como actúa, conocer a los otros, y nadie sabe quizás aparezca otro para mi, ya que por lo visto ese barrio tiene muy buenos pretendientes.
-No te preocupes que cuando seamos novios oficiales obvio serás unas de las primeras en conocerlo -presumí-. Y las dos soltamos largas carcajadas, ya que sabíamos que era difícil que eso pudiera suceder, y que decir difícil, era más que imposible.
-Ahora dime tú, ¿cómo estuvo tu fin de semana?.
-El mío fue un tanto ajetreado, ya que fui a visitar a mi papá al otro lado del pueblo, ya hacía un tiempito que no lo veía. Este está cambiado, más avejentado de lo normal, lleva una vida dura entre el trabajo y la casa, y la mujer que tiene no lo ayuda mucho, mejor dicho en nada, entonces es él solo para todo, yo en cuanto llegué lo ayudé a limpiar y a organizar la casa mientras el hacía el almuerzo, gracias a Dios esa desagradable mujer que tiene como esposa no estaba allí, así que fue más fácil desenvolverme y ayudar a mi padre en todo lo que necesitaba, la casa era un desastre y la dejé brillando, pero back the wait amiga, ¿quién creés que llegó en ese momento?.
-¿Quién?, no me digas que tu hermanastro el guapote del cual siempre me hablas, él que siempre me dices que es muy guapo, pero nunca me describes, ¿fue él?.
-Exactamente Dash, hace ya más de un año que no lo veía, ahora está el doble de hermoso, ya no es el flaco desnutrido con ojeras que solía ser, ahora está apuesto e interesante, ha crecido pero no tanto, tiene unos ojos carmelitas claros muy profundos y al parecer ha empezado a ir al gimnasio porque está musculoso y más atractivo, y pues que te digo Dash, Owen ya no es el mismo de años atrás, realmente está bastante cambiado.
No sé porque, pero cada vez que iba escuchando cada palabra que decía Jaiz más me venía a la cabeza mi chico, el chico que me estaba volviendo loca, el chico que con tan solo una mirada me hacía estremecer, y que cada vez más coincidía con las características que esta me daba. Mi cabeza solo hacia visualizarlo, cada rasgo que Jaiz me daba me hacía pensar más en mi platónico. Las características que me dió coincidían mucho pero mucho mucho con este. Pudiese ser que me estuviese volviendo loca y que cada vez que me hablasen de un chico mi cerebro lo convirtiese en él, pero está vez algo muy profundo en mi me decía de que era Owen.
-¿Que es esto? -no me lo puedo creer. ¿Mi chico es su hermanastro?.