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PACTO; Vendida al demonio

PACTO; Vendida al demonio

Autor: : Beahh
Género: Fantasía
Ada. Le ofrecieron mi alma en sacrificio. Y el demonio acepto... Mi cuerpo probo el placer y mi alma se mezclo con la suya, para siempre. No era mi intención enamorarme, para él solo era un peón en su tablero de ajedrez, una pieza destinada a morir para que el rey pudiera avanzar, pero lo hice y estaba dispuesta a morir por él, de la misma manera en la que nací. Solo por él. Pay He esperado siglos por ella. Mi venganza. Su destino estaba en mis manos, su vida me pertenecía y el deseo creciente en mi pecho era una lucha que perdería una vez que mis labios tocaran su piel. Su fortuna se había lanzado al aire. Moriría y yo lo disfrutaría... O eso pensé.

Capítulo 1 CAPITULO CERO

Ada.

Le ofrecieron mi alma en sacrificio.

Y el demonio acepto...

Mi cuerpo probo el placer y mi alma se mezclo con la suya, para siempre.

No era mi intención enamorarme, para él solo era un peón en su tablero de ajedrez, una pieza destinada a morir para que el rey pudiera avanzar, pero lo hice y estaba dispuesta a morir por él, de la misma manera en la que nací.

Solo por él.

Pay.

He esperado siglos por ella.

Mi venganza.

Su destino estaba en mis manos, su vida me pertenecía y el deseo creciente en mi pecho era una lucha que perdería una vez que mis labios tocaran su piel.

Su fortuna se había lanzado al aire.

Moriría y yo lo disfrutaría...

O eso pensé.

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Capítulo 2 AZUFRE

Ada.

Vivía a las orillas del bosque una pequeña casa en medio de la nada, el doctor se lo recomendó a mi madre a causa de la enfermedad de mi hermana, decía que el aire puro y fresco ayudaría a sus pulmones y de entre todas las cosas malas esta era la menos horrible.

Podía caminar durante horas adentrándome entre los árboles y siempre encontraría el camino de vuelta, como si el bosque se abriera ante mí y todos los caminos me llevaran a casa, me senté debajo de un gran árbol de manzanas que estaba escondido entre la maleza, su fruta podrida se encontraba regada a mi alrededor porque nadie nunca las recogía y no sabía si era porque la gente no solía venir por aquí debido a las leyendas o porque el manzanero tenía dueño.

Cerré los ojos y me concentré en mi respiración repitiéndome las palabras de siempre.

"Todo estará bien"

"Aguanta un poco más"

"Hazlo por Amanda"

Después de unos minutos mi mente se quedó en blanco y el silencio me tranquilizo, pude respirar cómodamente hasta que lo escuché.

Otra vez.

"Ada"

Abrí los ojos de golpe y mire en todas direcciones, no había nadie... de nuevo, no era la primera vez que me sucedía, de hecho, siempre que venía por aquí creí escuchar mi nombre, extrañamente nunca vi nada raro, quizá solo era mi imaginación... aun así me levante y cogí mi mochila que había dejado en la tierra, no necesitaba ser asesinada en medio de este lugar y que nadie encontrase mi cuerpo.

Sacudí mi ropa y di un paso al frente encontrándome con una manzana roja y grande, bastante fresca en comparación con las demás y puede ser que esta cayera hoy del árbol, mi mente volvió a trabajar y recordé que no había comido nada desde ayer, esto era un premio, Dios al fin se estaba apiadando de mí. Limpie la fruta en mi abrigo y le di una mordida, el jugo resbalo por mi boca y una gota traviesa recorrió el camino hasta mi cuello, me limpie mientras caminaba y el olor a Azufre invadió mi nariz, no era desagradable, pero era notorio, puede ser que el olor se pegara a mi cuerpo después de pasar tanto tiempo en el hospital, aunque estando ahí jamás había olido algo similar.

Me puse los auriculares y la melodía de Josh Kramer me hizo vibrar, la niebla era cada vez más espesa y tenía que cuidar por donde iba, mientras me concentraba en mis pasos levante la cabeza y casi tropiezo cuando lo vi.

Una gran silueta, que más bien era una sombra enorme entre la blanca bruma, pude sentir como me observaba, pero era imposible ver de quien se trataba con claridad, es decir, era todo oscuridad y yo... no lo recuerdo porque lo siguiente que observe fue mi casa, el porche estaba ante mis ojos y creí que estaba volviéndome loca, en especial por que la canción que estaba escuchando iba en el minuto dos.

Respire profundo y pensé, mire la manzana y la idea de que tuviera alguna sustancia extraña me hizo sentir más tranquila, cuando estuve en casa deseche la fruta y tome un vaso de agua, me olvide de lo ocurrido cuando tuve que ir al hospital porque mi madre estaría trabajando doble turno, Amanda necesitaba que estuviera ahí, tome mi copia de la venus de las pieles, mis audífonos viejos y salí corriendo, la neblina no mejoraba y el frio me ponía la piel de gallina, cuando vi el edificio en donde vivía mi hermana mejor conocido como el departamento de oncología agilice mi paso para entrar.

-Hola Mary.- salude a la enfermera que se encargaba únicamente de admitir pacientes.

-¡Ada, hola! Tu hermana no deja de preguntar por ti.

-Lo siento, tuve que encargarme de algo antes de venir, ¿ella está bien?.- el miedo invadió mis entrañas y tuve que obligarme a escuchar a Mary y no salir corriendo a la habitación de Amanda.

-Si, parece estar mejorando, quizá pronto recibamos buenas noticias.- sus cejas se alzaron cuando una sonrisa apareció en su rostro y le devolví el gesto, lo deseaba con todas mis fuerzas... la salud de mi hermana.

Me despedí y continue mi camino a su habitación, me asome para saludarla y la encontré dormida decidí dejarla descansar y cerré la puerta con mucho cuidado, me senté en las sillas afuera de la habitación que eran especiales para familiares y me sumergí en mi libro mientras escuchaba Toshifumi Hinata y fue por eso por lo que no note la presencia de un extraño.

Una ráfaga de frio me erizo la piel y los huesos se me helaron, me dolía el cuerpo y un extraño sentimiento de ansiedad se quedó bailando en mi pecho.

Cerré los ojos y ese olor familiar volvió.

"Azufre"

-¿Frio?

Un hombre que nunca había visto se sentó a mi lado en la sala de espera del hospital.

-Si... un poco.- gire la cabeza y me encontré con su extraña belleza, un hombre joven con unos pantalones de traje y una camisa blanca desabotonada tres espacios, tenía rasgos finos y al mismo tiempo agresivos, sus cejas pobladas estaban bien peinadas, los labios medianamente carnosos y sus ojos redondos y finos dándole un aire de elegancia natural, sus manos estaban sobre su regazo y me miraba con una sonrisa ladina.

-¿Necesitas calor?

"¿Qué?"

-No. Gracias...

-¿La amas?.- No titubeo ni un poco, dando por hecho que lo entendía.

-¿Disculpa?.- me quite los audífonos y cerré mi libro.

-Te he visto algunas veces por aquí, visitas a la chica de la habitación 663.- señalo con la cabeza el lugar donde dormía Amanda.

¿Era un acosador? No parecía ser peligroso, y tampoco le tuve miedo, por más extraño que me pareciera.

-Es mi hermana. Y si, la amo.

-¿Está gravemente enferma?

-Cáncer.- respondí tajantemente porque no tenía la energía para explicarlo todo.

Se quedo pensativo por un momento.

-¿Te gustaría que se recuperara?

-Daria lo que fuera...- hable antes de pensarlo, pero era verdad, Amanda llevaba toda una vida luchando por sobrevivir, era mayor que yo y muchas veces me hablo de lo que le gustaría hacer, quería estudiar medicina y salvar a pacientes como ella, quería ayudar, tenía un alma altruista.

-¿De verdad?.- pregunto con sincera curiosidad y me perdí en sus ojos grises con matices violetas, supongo que tenía una deformidad genética, era imposible tener los ojos de ese color.

-¿Qué?

-¿Darías lo que fuera? ¿Incluso... tu vida?

Abrí la boca para hablar, pero las palabras que luchaban por salir se atoraron en mi garganta. ¿Lo haría? ¿Daría mi vida a cambio de la salud de Amanda?

Mis ojos pasearon hasta la ventana de su habitación, su cuerpo débil conectado a las maquinas que la ayudaban a seguir con vida, su piel pálida y las ojeras en sus ojos me estrujaron el corazón.

-Si, incluso mi vida.- respondí cuando me encontré de nuevo con la mirada del extraño y hermoso hombre.

Sonrió ampliamente y se levantó, era más alto de lo que aparentaba y tenía buena musculatura, me avergoncé de sentirme atraída por él, pero no era la única, cuando unas mujeres pasaron a su lado no dejaron de mirarlo indiscretamente.

-Te vere pronto... Ada.

No logre responder cuando desapareció, pensé que mis ojos se equivocaron y cuando analice la situación, era todo extraño.

¿Cómo sabia mi nombre? ¿Quién era él? ¿Por qué estaba aquí? ¿De que iban todas esas preguntas extrañas?

Mas tarde le preguntaría a Mary si lo conocía, puede que sea familiar de alguno de los pacientes.

Escuché la voz de Amanda llamando mi nombre y sacudí la cabeza para olvidar lo que acababa de suceder.

-Ya voy...- respondí dando un último vistazo al pasillo en donde desapareció el hombre misterioso.

Capítulo 3 VULNERABLE

Ada.

3 meses después.

Amanda comenzó a mejorar, se la veía más alegre y había subido de peso lo que era un logro enorme, la mayoría del tiempo si no estaba en el colegio me quedaba con ella a pasar el día recostada a su lado, observando la lluvia o las nubes pasar por la ventana.

-¿Qué te gustaría recibir por tu cumpleaños? Mary dice que si continúo mejorando podré salir a comprarte un obsequio.

Mi mirada se posó sobre la suya y le sonreí sinceramente, mi hermana era una mujer guapa, sus ojos eran como las esmeraldas y su piel era pálida como la nieve, sus facciones todas finas y una sonrisa perfecta, si no estuviera tan enferma seguramente sería una chica de revista, de esas que modelan ropa Chanel o alguna mierda costosa.

-Mmmmh.- fingí pensar en algo porque parecía más emocionada que yo, Amanda no sabía lo mucho que odiaba mis cumpleaños y tampoco quería decírselo.- Creo que cualquier cosa que elijas me gustara.

Mi hermana continúo hablando y caminando alrededor de la habitación, mi corazón estaba más tranquilo desde que estaba mejorando, la quimioterapia estaba funcionando y con mucha esperanza pronto volvería a casa, entonces... solo entonces podría ser libre.

Me imaginé muchas veces la vida que quería para mí, disfrutaba la música, algunas veces en sueños oigo las melodías y la voz masculina, mi padre era un experto tocando el piano, lo sé y aunque nunca pude verlo y mi madre no me permitiría hablar de él siento que esto es lo último que me queda, lo único a lo que me puedo aferrar.

Me concentre demasiado en mis pensamientos y no note que Amanda estaba hablándome.

-¡Ada!.- me grito sacudiendo su mano conectada al suero agitándola frente a mí.

-Lo siento, ¿Qué pasa?

Su mano señalo la puerta de la habitación y vi a Mary parada observándonos.

-La hora de visitas termino chicas, es hora de irse Ada.

Me quite la manta de las piernas y me levante perezosamente del sofá en el que estaba, me acerque a Amanda y la rodee con mis brazos uniéndola a mi cuerpo.

-Volveré mañana.

-No, no vuelvas, sal con tus amigos, diviértete, Ada, tienes 17, eso es lo que la gente de tu edad hace.

Reprimí las ganas que tuve de decirle que ella no pudo disfrutar su adolescencia porque estaba ocupada luchando contra la muerte porque sabía que eso no ayudaría en nada.

-Eres mi única amiga, ¿lo olvidas?

-Entonces consigue unos nuevos o quizá... ¿un novio?

Rodee los ojos y tome mis cosas antes de negar con la cabeza y huir del hospital.

Afuera estaba frio, la lluvia caía en pequeñas gotas y la gente corría a resguardarse, camine a casa tomándome mi tiempo sin importarme cuanto me mojara, me coloque los audífonos y deje que la música sonara hasta que tuve que pasar frente a ellos.

Tom y Randy, los típicos imbéciles que hay en todas las escuelas, demasiado ejercitados y con una personalidad asquerosa, los había escuchado en muchas ocasiones burlarse de las chicas a las que se tiraban en la cancha de futbol cuando no había nadie por ahí y por supuesto creían que yo era un objetivo fácil, una chica sin padre con una hermana enferma y madre camarera de un hotel, ¿Por qué diría que no a follar con un buenazo como ellos?

Bueno, tenía una respuesta.

Ambos se gustaban, pero nunca aceptarían que son homosexuales.

Traté de acelerar el paso cuando los vi fumando con otras dos chicas a lado de la única cafetería que había en el pueblo, esperaba pasar desapercibida.

-¡Ada, maldita sea!.- la voz de Tom hizo que mis pies se ralentizaran, pero no me detuve.

Escuche sus pasos veloces contra el agua, estaban tratando de alcanzarme, el cuerpo de Randy se puso frente a mi bloqueándome el paso y Tom me rodeo los hombros con un brazo.

-¿Hasta cuándo planeas ignorarnos nena?.- Caminaron conmigo unos cuantos pasos hasta que tuve el valor de detenerme y enfrentarlos.

-Vete a la mierda Tom.

Sus risas escandalosas hicieron que me doliera la cabeza, y Randy se acercó a mi rostro como examinándolo.

-Creo que esa linda boca me haría una buena mamada, ¿Qué te parece si lo comprobamos?

Se me revolvió el estómago de solo pensarlo, empuje el agarre de Tom e intente caminar nuevamente sin éxito.

-Deja de hacerte la difícil perra.- sus cuerpos me rodearon, era imposible huir de ahí, me ganaban en peso.

-Randy... basta, sé que no te gusto, pregúntaselo a Tom, con suerte te volverá a follar en el salón de ciencias.

Yo los había visto.

Lo sabía, su sucio secreto.

Sus miradas se escandalizaron y tuve que forzarme a no burlarme de ellos.

-¿Quién te dijo esa mierda?.- Tom estaba apretando los puños a punto de matar a quien sea que lo pusiera enojado.

-Yo los vi... así que deja de fingir imbécil, sé que les gustan las cosas sucias y duras.- me acerque un centímetro más a ellos pensando que tenía el control de la situación, la diversión se había ido y ahora eran todos rabia

Aproveché para continuar mi camino y con el rabillo del ojo vi como Randy intentaba calmar a su amante y como este lo rechazaba, esperaba que eso los mantuviera alejados de mí.

Error.

Gran y desastroso error.

Sentí un tirón en mi cabello y las piernas me temblaron inmediatamente me ardía la cabeza, mis pies se arrastraron por el pavimento mojado hasta el callejón en donde los encontré hace unos minutos mi patético y débil cuerpo cayo en medio de un charco de agua sucia y cuando mi cabeza golpeo contra el suelo todo me dio vueltas, escuche sus risas y el pánico corrió por mis venas, intente levantarme, pero no me dejarían, recibí un golpe más en el estómago con el pie de Tom, no pude pedir ayuda y la vulnerabilidad me hizo llorar de rabia, necesitaba correr, moverme...

La mano de Tom volvió a tomar mi cabello jalándolo hacia atrás para verme el rostro y tomar mi mandíbula.

-Voy a follarte maldita hija de puta, te marcare todo el cuerpo, entonces nunca podrás abrir la boca para decir estupideces, porque recordaras que me perteneces.- su asqueroso aliento rozo mi mejilla

Me dolía todo y aun así no podía rendirme ante estos bastardos, sonreí irónicamente y le escupí, su mano me soltó pero antes de limpiarse me golpeo el rostro, haciendo que mi cabeza chocara una vez mas contra el frio suelo, esta vez no pude moverme, mi visión estaba borrosa y pude ver como me arrastraban mas lejos para que nadie pudiera vernos, unas manos heladas intentaban sacarme la camiseta mientras otras me desabrochaban los jeans.

"Basta... por favor... alguien ayúdeme"

Fue todo lo que pude pensar, perdí el control de mi misma, nada era claro, todo estaba confuso, su toque se detuvo y la lluvia comenzó a caer desesperadamente, mi cuerpo estaba inerte empapándose... hasta que lo vi.

Un ángel.

Había venido a salvarme.

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