La mayoría de las chicas esperan tener una boda de ensueño, casarse con el hombre de sus fantasías, en el momento adecuado. Vivir una vida feliz y plena a partir de ese momento. Y yo, no era la excepción. ¿Quién soy yo?
¡Hola! Soy Amalia Begoña, y sueño con ese día desde que tenía cinco años. Que les puedo decir, soy romántica, soñadora y tal vez un poquito llorona, vale, muy llorona. Odio los deportes extremos, en definitiva, quiero mantenerme viva y sin lesiones.
A ver díganme. ¿A quién le gusta quebrarse un brazo, por hacer locuras? Yo creo que a nadie, a menos que seas Rosmari mi prima, esa chica está loca.
Me ejercito a pedido de mis padres, porque si fuera por mí, me tumbo en mi cama y me pongo a ver películas, esas que te sacan dos litros de lágrimas o un dolor de estómago por ser tan graciosas Ja, ja, ja, ja. En cuestión de comida no soy exigente, siempre y cuando lleve chile, amo lo picoso hasta en las ensaladas, creo que tengo un problema con el tema de lo picoso.
Bueno ahora hablemos de lo interesante, ¡estoy a tres meses de cumplir dieciocho años! Y lo espero con ansias ¿se me nota?... Ya quiero ir a la universidad, estudiar lo que me apasiona medicina y especializarme en neurología. El año pasado quedé maravillada al ver un video de una operación de cerebro con el paciente despierto. Realmente el campo de la medicina es asombroso.
Un nuevo mundo se abre para mi y quien sabe tal vez encuentre el príncipe de mis sueños, el que me saque un suspiro al pensarlo o tal vez encuentre el desamor, bueno esos son gajes de la vida, no comparto la idea de mi amiga Cristina que vive enamorada desde niña de mi hermano y solo sueña estar con el de por vida o se convertirá en monja ja ja ja, Cristina es bien intensa.
Solo les diré que la vida es corta, así que no me estresare tanto en pensar, mejor viviré más aventuras que me dejen bellos recuerdos.
¡Vivamos esta aventura juntos...!
-¡Amalia! Hija, nos están esperando-. Grita del primer piso, mi mamá.
-¡Ya bajo mamá! Sabes que odio usar tacones-. La verdad no me gustan las fiestas, prefiero quedarme en casa viendo una película romántica o comedia. Comer unas deliciosas palomitas dulces, con maní salado y unos doritos picantes.
-¡¡Cariño!!- Me vuelve a llamar mi mamá impaciente desde las escaleras- Es un evento muy importante, tu padre será premiado por su magnífico trabajo como director del hospital, no por nada es el mejor cardiólogo del país. Además, no olvides que, gracias a la fama de tu padre, recaudamos fondos para apoyar a la gente de bajos recursos.
-Lo sé mami, ¡papá es lo máximo! Es mi héroe -. Grito desde mi habitación. Mientras los oigo entablar una conversación con mi hermano. ¡Siii..., amigos tengo un hermano, un cuatacho como decimos aquí!
Mi querido hermanito mayor se llama Mateo y de por sí me vuelve loca, pero vamos ¿quién no ha tenido percances con algún hermano? Pero claro Mateo se lleva el trofeo de hermano sabandija como le digo yo, ¡Ahhh...! Me olvidaba venimos de una familia de médicos, pero Mateo decidió ser arquitecto, o sea como les explico, a este chico le aterran las agujas y no hablemos de la sangre, como olvidar cuando éramos niños y Rosmari cayó del árbol, se abrió la ceja izquierda la mensa, mientras que yo la levantaba del suelo para llevarla a casa, mi hermano caía como un saco de papa Ja, ja, ja, como olvidarlo. Así que mientras termino de vestirme oigo la conversación a lo lejos.
Magda mi mamá, hablaba con Emiliano su amado esposo, que ya saben es mi papi, mi churro, mi rey. Estaban en la sala mientras me esperaban. Ellos no sabían la suerte que tenían, de tener dos hijos formidables. Ya les comenté que mi padre es un cardiólogo famoso. Pues bien, mi mamá no se quedó atrás. ¡Es una excelente, traumatóloga!
-¡Mateo! Muchacho, ¿cómo va la universidad?
-Bien papá, un año más y me gradúo con honores, en la carrera que tanto me gusta, arquitectura.
-Lo sé hijo, desde pequeño te gustaba dibujar casas, parques. Esa era tu afición, tu pasión.
-Mateo, sabes que mamá te ama demasiado, y aunque no estuve de acuerdo porque me hubiera gustado que seas médico como nosotros. Pues ahora estoy feliz hijo, porque serás un arquitecto famoso, espero que aceptes esa propuesta para tus prácticas de la constructora de tu padrino.
Mientras que ellos conversaban entusiasmados, una hermosa joven bajaba delicadamente por las escaleras
- ¿Cómo me veo?-. Pregunta la joven algo tímida. Ja, ja, ja, o sea yo.
- Hermosa- dice mi padre- tendré que cargar mi revolver para espantar a los jovenzuelos-. Todos empiezan a reír.
-¡Papá no exageres! Estoy cerca de los dieciocho, además en algunos meses iré a la universidad estoy entusiasmada, quien sabe tal vez conozca a mi chico soñado.
- Lo sabemos Amalia- habla mi mamá-desde pequeña soñabas con este momento, pues en algunos meses se hará realidad, estamos orgullosos de ti, nuestra futura médico neuróloga.
Mientras mamá menciona el tema de la universidad doy saltitos de alegría, papá sonríe y me abraza otorgándome un beso en mi mejilla.
- Bueno, familia Begoña vamos por ese premio, no hagamos esperar a los altos ejecutivos y colegas-. Termina la conversación mi papá, dándonos un abrazo grupal.
Al llegar al lugar todos los ojos de los hombres se fijaron en mí. Es que no les he contado cómo soy físicamente. Soy una joven de cabello largo de color castaño. Mi piel es morena, mis ojos de color caramelo siempre felices y risueños y para completar mi cuerpo compite con el de las sirenas, ya saben senos tamaño normal, no son limones, ni melones, son unas hermosas manzanas ja ja ja, cintura pequeña, lindas caderas y un buen trasero que gracias a los ejercicios lo presumo. Vaya que, sin pecar de orgullosa, no era necesario ser hombre para admirar mi belleza, tampoco soy miss mundo, pero estoy muy buena.
Mientras camino del brazo de mi hermano, las jovencitas no quitaban la vista sobre él, este presumido caminaba con garbo y una sonrisa matadora. En verdad digamos que mi hermano es un retrato de mi padre, mientras que Amalia, o sea yo, soy el vivo retrato de mi madre.
Las horas pasaban y mis padres conversaban amenamente con sus colegas sobre la nueva técnica de mi padre en la sala de operaciones, yo no aguantaba mis pies y que les puedo decir, no podía negarme a bailar con cada joven que se acercaba a mí, porque la mirada asesina de mamá me perseguía y como no olvidar las mil veces que mamá me repetía antes de salir de casa.
-Amalia quiero que te diviertas eres joven-. Sonríe mi madre.
-Si lo haré, disfrutaré de cocteles sin alcohol y me sentaré en una esquina mirando como Mateo esta de casanova-. Respondo sin una pisca de alegría.
-Ami te quiero ver bailando y conversando con los jóvenes del lugar si te veo sentada ¡te quito tu mesada!-. Bufa mamá algo molesta, vale muy molesta.
-¡Mamá mi mesada no ...! Ok estaré como las Kardashian en las fiestas, seré el punto de atención-. Sonrío y no me queda de otra, nadie se mete con mi mesada.
-Esa es mi chica, viste que fácil es ser obediente-. Mamá sonríe victoriosa.
-Claro mami si me lo pides de esa manera tan linda yo siempre dispuesta a obedecer.
Sí claro con tremenda amenaza me digo para mis adentros volviendo a la realidad, sintiendo un dolor intenso en mis piecitos.
Estoy apoyada en la barra conversando con el barman, le pido una soda y él sonríe al verme beberla apresurada y claro muero de sed.
-Esos chicos no se cansan de bailar o que rayos tomaron ¿algún energizante?-. Me siento cansada, recuesto el brazo en la barra y observo al barman.
-Pues señorita usted es la más linda de la fiesta, parece una ovejita alrededor de tantos lobos-. Sonríe el barman disimuladamente.
Le otorgo una sonrisa angelical, pero en este momento solo pienso en el odioso de mi hermano Mateo, mi cretino preferido.
Les cuento, el malvado de Mateo desapareció con una rubia encantadora y me dejó sola, pero me las pagará, le pedí encarecidamente que no se aparte de mí porque al tenerlo cerca evitaba tremendo espectáculo de baile con tantos jóvenes, como les digo, mi hermano es alto, guapo, fornido y su mirada que otorga es de ¡no te acerques porque corres peligro! ¡Ja! Por eso le rogué que no se apartara de mí, pero el cretino vio a la rubia despampanante y en un dos por tres me abandonó, lo mataré.
Comienzo por retirarme hacia la terraza, porque no quiero bailar más, lo encuentro despejado y doy un respiro de satisfacción. ¡Qué bueno que traje mi celular! ¡Ohhh...! ¡Si!
Mientras chateo con algunas amigas sobre nuestros futuros encuentros en la universidad y consolaba a Rosmari por su "último novio" que le partió el corazón, lo cual no es del todo cierto, ya que ella debió ser la culpable de romperle el corazón al susodicho, hasta sentí pena por él. También le enviaba emojis de muerte a mi hermano, ese cretino. Estaba tan sumergida en mi chat que no me percaté de la presencia varonil, algo tenebrosa y extraña que se acercaba a mí en medio de la oscuridad...
Luego de un momento de enviar mensajes de chat y reír con Rosmari por sus emojis locos, mi celular empieza a sonar.
Llamada entrante
-¡Amalia! ¿Dónde estás? -. Pregunta Mateo, el cretino, no sé si suena molesto o preocupado.
-Uh mm... ¿Ahora te acuerdas de que tienes hermana? -. Pregunto con una voz lastimera.
-Ami querida hermanita, ¿sabes que te adoro? ... Eres mi hermanita preferida.
-Maldito cretino, sabandija, ¿hermanita preferida? ¡Soy tu única hermana! Y eso de Ami (apodo cuando necesita algo) no va a surtir ahora. ¡Ja! Por lo visto papá y mamá están molestos contigo, porque me perdiste el rastro, todo por irte a coger con esa rubia despampanante.
-¡¡Amalia Begoña!! - grita mi hermano- cuida ese vocabulario niña tonta, ¿ahora dime dónde estás porque estoy perdiendo la paciencia? -. Ahora su voz suena nerviosa y es mi momento de darle su merecido.
-Ja, ja, ja, ja ahora si sacaste tus verdaderos colores, pues no te lo haré fácil, ¡encuéntrame!
-Ami me estás volviendo loco por favor, te lo ruego vamos te gusta saber que perdí. En serio Ami papá está furioso quiere presentarte a un amigo de años, está bien forrado el tío vino con su familia, ya sabes por etiqueta tienen curiosidad por conocerte y presentarte a uno de sus hijos, además ¿no creo que quieras perder conocerlo?
-¿¡Mateo!?-grito molesta- ¡bien sabes que no me interesa entablar ni una relación amorosa, menos con un tipo que con lo que me dices tiene aire de chiquillo adinerado, esos que no valoran nada y solo piensan en ellos mismos! ¡No gracias paso! Mejor te aconsejo que empieces a buscarme, porque se hace tarde y me puede pasar algo-. Le digo susurrando tic, toc, tic, toc.
-¡Amalia! ¿Por qué me toco una hermana como tú? ¡Ya basta! En serio prometo nunca más dejarte sola en algún evento, ok me equivoqué, ahora hagamos negocios eso te gusta... ¿Qué quieres?
-Ja, ja, ja, ja uh mm... Ahora hablamos en serio, te lo diré rápido y sin anestesia si aceptas te diré dónde estoy.
-Como digas, ¡solo dímelo, yaaa...!-. Suena impaciente y eso me pone feliz.
- Primero, harás mis quehaceres de una semana, luego me llevaras a donde yo quiera a la hora que quiera también por una semana, por último y lo más importante invitaras a cenar a Cristina.
- Ohhh no... Acepto todo menos lo último, vamos Ami, Cristina es esa niña con espejuelos horrorosos y esos braques, se viste raro y casi no habla... En definitiva, paso.
-¡Oye...! Sabes que Cristina es buena chica y que hay de malo en su forma de vestir, además no habla mucho porque es tímida... ¡Mateo o haces lo que te digo, o no hay trato! - Achís, cof, cof, creo me dará gripe no me siento bien-. Empiezo a tiritar, claro ya saben todo es una fascinante actuación.
-¡Amalia! Ya me las pagarás, bien acepto todas tus condiciones. Ahora dime ¿dónde diablos estas?
-Así me gusta hermanito, me gusta hacer negocios contigo. Estoy en la terraza, sentada en una esquina matando el aburrimiento.
-¡No te muevas de ahí! -. Se escucha sus pasos apresurados.
- No me moveré-. Donde diablos voy a ir lo último que quiero es ir al salón de baile.
En eso siento que alguien me observa desde la otra esquina no lo puedo ver bien está medio oscuro, pero su aroma es envolvente, me gusta, pero a la vez me produce escalofríos, siento algo siniestro. Pero ¿quién diablos es? Solo logro ver unos ojos fijos en mí, tiene una mirada fuerte o bueno eso es lo único que puedo percibir. Tengo miedo y ¿si es un psicópata? Joder Amalia tanta broma y ¿si se hace realidad?-. Mi hermano me saca del trance en el cual me sumergí y me pregunta si estoy bien por el teléfono, me había olvidado cortar la llamada.
-Ami ¿estás ahí?... ¡Contesta!
-Mateo es mejor que te apresures porque creo que te puedes quedar sin tu hermana preferida, hay un hombre mirándome desde la oscuridad del lado inferior de la terraza y realmente estoy asustada-. Se lo digo en un susurro porque no quiero que el hombre siniestro me oiga, creo que sufriré un ataque de pánico a mi corta edad.
- Ya estoy cerca no hagas nada-. Escucho como se apresura en llegar a mí.
Entonces juego mi última carta bajo la manga, esto lo vi en una película romántica, espero resulte, empiezo hablar fuerte con mi hermano con seguridad como si fuera mi supuesto enamorado.
-¡Cariño también te quiero!... Apúrate que te estoy esperando en la terraza y tengo mucho frío, necesito tus manos en mi piel y un beso que calme mi frío corazón-. Hablo caminando hacia delante moviendo una de mis manos a mi pecho, ¡diablos! Creo que la actuación es lo mío.
-Ya llego Ami no temas, mi hermano entendió la estrategia-. Se escucha preocupado, pero a la vez se niega a reír, ya me conoce el drama es mi pasa tiempo.
En eso siento la presencia de ese hombre que se me acerca por mi espalda y al escucharme hablar con mi supuesto novio él retrocede dudoso y desaparece. La verdad en ese momento yo solo tomaba el teléfono con fuerza y cerraba mis ojos invocando mentalmente a todos los santos habidos y por haber mientras no dejaba de hablar tonterías a mi supuesto enamorado por teléfono diciéndole que lo amo, que es mi vida y no sé qué más sandeces.
Llega Mateo sin darme cuenta y me abrasa- grito asustada para luego girar y darle un puñetazo al supuesto pervertido, es ahí donde Mateo me dice que me calme que es él... ¡Uff en serio casi sufro un infarto!
-¿Con que me amas? Y ¿no puedes vivir sin mí? ¿Qué necesitas un beso para calmar tu frío corazón? Que soy tu amor, tu único y verdadero amor-. Mateo ríe y se burla de mí.
-Todo es tu culpa Mateo deja de reír-. Gruñí y le pateé la rodilla.
-¡Auuu...! Ami lo siento en serio ¡Auuu...! Me duele mucho porque me golpeas, ya he prometido nunca más dejarte sola en estos eventos en serio lo siento, perdóname-. Suplica mi hermano mientras le otorgo manotazos por su pecho.
Lloro como una niña ¡sí!... No olviden que soy una llorona, muy aparte de eso pues me asuste a mil, casi no la cuento del susto que me di y ese dicho que hay que pasar huevo para el susto me queda corto, a menos que busque un huevo de avestruz para el enorme susto que me lleve. ¿Quién habrá sido ese tipo?, tenía un aroma fascinante y a la vez una presencia siniestra, sentía un escalofrío recorrer mi espalda cuando se me acerco.
Mi hermano al verme aturdida me abraza y me consuela, es en estos momentos que me siento bendecida por tener a Mateo a mi sabandija, luego de un momento y ya calmada volvemos a la fiesta porque mis padres fijo nos darán una reprimenda de las buenas.