#Nota: Queridos lectores, los abrazo nuevamente con una nueva historia. Deseo de todo corazón les guste. Como siempre recordarles que todo lo que aquí está escrito es producto de mi imaginación, y es una historia clasificada para +18, por lo que podrían encontrar escenas de sexo o violencia no moderas y bastante explícitas. Espero se animen a leerla. Un abrazo. Pdta: Pueden seguirme en mi página de Facebook, "Maxxi Mendoza escritora" allí siempre estoy publicando varias curiosidades sobre mis libros. *** Y ahí estaba, Lana Thomas, vestida de novia, de pie junto a una camilla de hospital.
El oficiante, daba inicio a la ceremonia, y debajo de su velo blanco, un par de lágrimas rodaban por sus mejillas. Su corazón, estaba completamente destrozado, no solo por casarse en contra de su voluntad con aquel hombre que estaba postrado en esa cama, en estado vegetal, y con pocas esperanzas de vida, sino porque había sido orillada a tomar esa decisión por su novio Felipe, quien la abandonó a su suerte, unas horas antes, después de haberle propuesto que escaparan juntos. Durante más de dos años, fingió amor, y al final, terminó plantándola el día de su fuga, estafándola y dejándola sin nada, o por lo menos eso era lo que ella creía. A medida que el oficiante hablaba, no podía evitar sentir el aire pesado en la enorme habitación de la mansión O'Sullivan, y la sensación de que no estaba respirando bien. Miraba a su alrededor, y a través de la delgada tela blanca de su velo, observaba a los presentes. Tan solo a unos pasos detrás de ella, a su lado derecho, estaban sus padres, aquellos quienes aceptaron, sin chistar, la propuesta millonaria de casarla con un hombre hasta ahora desconocido para ella, a cambio de recibir 2.5 millones de dólares. Su hermano, que también estaba allí, mostraba ampliamente una cara de satisfacción, ya que a pesar de ser titulado en derecho, no era más que un manojo de problemas que debía ser mantenido. A su lado izquierdo, estaba su futura suegra, Clemencia de O'Sullivan, una mujer bastante mayor, que pasaba los 70 años, aquella que la eligió, después de buscar con desespero a una mujer de un buen estrato social, aplomada, y con buenos modales; joven y hermosa, que gozara de muy buena salud. Aquella mujer, que permanecía seria, pero con una mirada tierna, estaba junto a un trío de hombres que parecían ser guardaespaldas. Y finalmente allí estaba quien en minutos sería su esposo, ese con un rostro tan hermoso, pero inexpresivo, que parecía dormir plácidamente, aquel hombre que solo verlo le producía escalofríos, y con quien no imaginó casarse ni en sus más locos sueños. El extremadamente famoso CEO, dueño de una de las multinacionales más grandes del mundo. Callum O'Sullivan. Un hombre inalcanzable para cualquier mujer, incluso para ella que en este momento se estaba casando con él. -¿Acepta al señor Callum O'Sullivan por esposo? -Pregunta el oficiante, sacándola de sus pensamientos, y Lana, siente como todo su cuerpo se tensa. -Señorita Lana, responda por favor... -Insiste el hombre -Si... Acepto...-Dice con voz entrecortada. -Muy bien, entonces para declararlos marido y mujer, firme por favor el acta matrimonial y este acuerdo prenupcial... -¿Eh? No sabía nada de esto...-Se levanta el velo y observa el documento. -Tus padres lo leyeron querida, y estuvieron de acuerdo. -Afirma Clemencia. -¿Puedo leerlo? -Pregunta la joven. -Lana, ¿qué te pasa? -Le pregunta entre dientes su padre. -¡Firma de una vez! -Le ordena. -No pasa nada Rubén, deja que Lana lo lea. Después de todo es ella quien se casará, no nosotros. -Le dice Clemencia y él sonríe, asintiendo, pero al igual que los otros miembros de su familia, está preocupado de que Lana conozca los términos del contrato y decida no casarse. Después de todo, tenía su carácter y no siempre era tan fácil de manejar. Lana, que lee con detenimiento el documento, se sorprende al saber que aunque su esposo muera, no deberá casarse nunca más, y solo podrá tener una relación después de 5 años del fallecimiento de Callum. También deberá someterse a todo tipo de tratamientos in vitro, pues su única meta, será dar luz al hijo de Callum, antes de que él parta de este mundo. ¿Pero qué clase de aberración era esa? ¿En serio querían no solo obligarla a casarse por dinero, sino también a embarazarse de un hombre que no ama, y al que su hijo quizás jamás conocería? -Lo siento padre, pero no puedo hacerlo. ¡No puedo casarme! -Se quita el velo, deja el ramo encima de la camilla, sobre los pies de Callum, y sale de la habitación, respira amplia y profundamente, abriendo la boca para tomar una gran bocanada de aire que le hacía falta desde hace un buen rato. -¿¡Pero que te has creído niña tonta!? ¡Regresa ahora mismo, firma ese papel y cásate de una buena vez! -Le exige su padre que la alcanza afuera de la habitación. -No quiero. No puedo tener al hijo de un hombre que no conozco y que morirá pronto. -¡Ya déjate de tonterías! -La agarra fuertemente del brazo. -O entras por ti misma o soy capaz de llevarte a rastras. -¡Ya dije que no! Una cosa es un matrimonio, pero otra es tener un hijo. ¿Por qué soy yo quien debe sacrificarse? ¡Tú eres quien quiere el dinero, no yo! ¡Eres tan codicioso! -Exclama con lágrimas en los ojos y recibe una fuerte bofetada de parte de su padre. -¡Rubén! -Le llama la atención Rebeca, su esposa. -¿Qué quieres mujer? -La señora Clemencia pregunta si la ceremonia continuará. Deberías entrar. -¡Puff! -Arroja un suspiro largo. -Más te vale que no demores en regresar Lana, o te juro que te arrepentirás. Rubén entra y Rebeca, abraza a su hija que parece muy nerviosa. -Deberías entrar ya. No deberías postergar más la ceremonia. -¿Tu también mamá? -Cariño, yo no tengo la fuerza para llevarle la contraria a tu padre, ni tampoco a ti. Dejé que intentaras escaparte con tu novio, pero aun así estás aquí, vestida de novia. -Se sorprende al enterarse de que su madre sabía que se escaparía y no dijo nada. -Felipe me engañó. Me dejó plantada, y me robó. Estaba tan dolida que quería vengarme casándome son ese hombre, ¡pero ese acuerdo prenupcial es absurdo, mamá! -¿Absurdo? ¿Por qué? Vivirás bien, y tu hijo crecerá en la abundancia, siendo el heredero de uno de los hombres más poderosos del país. Eso es mucho mejor que seguir a la merced de tu padre, porque te aseguro que si no es Callum O'Sullivan, lo será con cualquier otro que le ofrezca una buena cantidad por ti, sin importar quién sea. -¡Soy una mujer adulta mamá! ¡Mi padre no puede pretender que haga lo que él quiera, siempre! -¡Pero lo hará! Porque él ha sido quien te ha dado todo. Tu carrera, el patrocinio de tus libros, tu manutención. Todo te lo ha dado él, y si lo desobedeces, todo te lo quitará. La única manera de liberarte de tu padre, será adquiriendo poder, y eso solo lo harás ganando más poder que él, y ser la señora O'Sullivan es tu mejor opción. -Con que así son las cosas!... Muy bien, entonces supongo que muy pronto serás abuela. -Afirma Lana, que regresa a la habitación, con una de sus mejillas completamente roja por el golpe que le dio Rubén. Decidida a casarse con Callum, solo por el placer de en un futuro no muy lejano demostrarle a su padre que es víctima de su propio invento. Después de todo ya no tenía nada que perder, sus padres la habían desilusionado, su novio la había abandonado, y su carrera como escritora, no afloraba, si dejaría de estar bajo el yugo de su padre, dar a luz al heredero de la fortuna O'Sullivan no sonaba tan mal después de todo. Esta vez, su caminata era diferente a la anterior, no estaba temerosa, ni llena de tristeza. Estaba decidida. Caminaba firme, y segura. Firmó sin titubear, y tomó los anillos sobre la pequeña mesa que había sido dispuesta como altar, y colocó primero el suyo en su dedo, y luego tomó el de su esposo, y se acercó para colocárselo, notó que las manos del hombre estaban heladas, y eran bastante grandes pero con una piel muy suave. -Por el poder que me confiere Dios y el estado, los declaro marido y mujer. El oficiante se marcha, y todos los presentes, a excepción de Clemencia, se disponen a despedirse. -Hiciste la mejor elección hija. Emparentados con los O'Sullivan, no podría pedir más. -Dice Rubén que abraza a su hija seguro de que ha ganado la lotería. -No te confundas padre, la única que está emparentada con ellos soy yo. Te recuerdo que yo fui quien se casó. Así que espero y disfrutes el dinero que acabas de ganar a costillas mías, y lo sepas invertir, porque es el único que obtendrás de mi parte. -Se aparta de su hija y la mira con fiereza... -Mocosa inso... -Planea reprenderla en ese mismo momento, pero Clemencia interviene. -Creo que sería prudente que dejemos descansar a la novia. Después de todo, no será fácil cuidar de Callum de ahora en adelante. Rubén, asiente y sonríe ampliamente, mientras por dentro es consumido por la ira que le causaron las palabras de su hija. Lana, se despide de su hermano, y también de su madre, quien ahora le genera más lástima que antes, pues ahora sabe cómo se siente ella con respecto a ser la esposa de su padre. -¡Por favor salgan! -Se escucha una orden. Es Clemencia que se dirige a los guardaespaldas. Lana la mira un poco asustada, pues jamás había tratado con ella, a excepción de hoy. -Lana, querida... -Se acerca y la toma de las manos. -¡Gracias por regresar! -¿Eh? -Sé que no debió ser fácil para ti casarte con mi hijo en ese estado, y aceptar las condiciones del acuerdo. -Eh... yo... ¿Señora? -¿Sí? -¿Puedo ser totalmente sincera? -Por supuesto cariño. -Por favor, no me dé las gracias, porque me hace sentir incómoda. Después de todo, mi familia recibió una gran suma por este matrimonio. -Sí, pero yo escuché como te enfrentaste a tu padre, y lo que le dijiste incluso antes de que se fuera, lo que me hace ver que no eres una chica interesada. Así que cualquiera que sea la razón por la que te casaste con mi hijo, mientras no haya sido por dinero, para mí está bien, eso significa que no me equivoqué. Eres una buena chica, y aunque sé que no fue fácil tomar la decisión, te seguiré agradeciendo, porque le diste a mi hijo la oportunidad de tener una familia. Lana observa a Callum... -¿Puedo preguntar que le pasó? -Un accidente de auto hace dos meses. -¡Qué pena! Parece lleno de vida... -¡Lo estaba querida! ¡Lo estaba! -Da unos golpecitos en su mano, y se aparta de ella. -Desde mañana dormirás con él, la señora Shallow es nuestra ama de llaves. -Una señora, de rostro dulce, aparece de la nada. -Yo la ayudaré en lo que necesite, señora. -Afirma la mujer. -Tendrás a tu disposición enfermeras y empleadas siempre que las necesites. Los médicos vendrán dos veces a la semana, y la señora Shallow, será quien te ayude la mayor parte del tiempo a cuidar de tu esposo. -¿Eh? -No entendía muy bien a lo que se refería Clemencia con cuidar. -Disculpe, pero ¿exactamente que tengo que hacer? -Deberás limpiarlo, bañarlo, cambiarlo de ropa, cuidar sus heridas también es muy importante... -¿Heridas? -Observa al hombre que parece estar bastante bien. -Si señora. El señor se ha estado ulcerando por estar tanto tiempo acostado. Es por eso que sus heridas deben ser desinfectadas y siempre debemos acomodarlo en posiciones diferentes, al igual que darle a tiempo sus antibióticos para evitar una sepsis. -Le explica la señora Shallow de forma dulce y tranquila. -Entiendo. Espero por favor pueda ayudarme, no sé mucho de curar heridas. -Reconoce con sinceridad. -Tranquila, aún eres joven, aprenderás rápido. -Afirma Clemencia, que se acerca y la abraza por un periodo corto. -Por favor prométeme que cuidarás bien de mi hijo. -¡Sí... se lo prometo! -Sonríe Lana, sintiendo pena por la anciana que parece aferrarse desesperadamente a su hijo. La mujer toca su mejilla aún roja por el golpe de su padre. -Deberías echarte algo, no queremos que se inflame. -Afirma y se aparta, acercándose a la puerta. -Señora Shallow, prepare una de las habitaciones de invitados por esta noche para la nueva señora O'Sullivan. -¡Si señora! -Luego prepare mi maleta, y envíela a mi casa. -¿Se irá? Pensé que usted vivía aquí. -Comenta imprudentemente Lana. -No querida, esta es la mansión de mi hijo. Yo solo permanecí aquí mientras le encontraba una buena esposa. Ahora que he hecho mi trabajo, debo regresar a mi casa, a prepararme para luchar. -¿Eh? ¿Disculpe? ¿Dijo luchar? -No te preocupes por nada. Tú solo céntrate en darme un nieto y en cuidar bien de mi Callum. Asegúrate de que sus últimos días sean agradables. La mujer le sonríe y sale de la habitación, dejando a Lana y a la señora Shallow con el hombre que estaba perfectamente vestido. -Venga, señora, ayúdeme a desvestir al señor. -Le pide la señora Shallow quien empieza a desabotonar la camisa del hombre. -¿Yo? -Si. Después de todo, este será uno de sus deberes como esposa. -La mira con cariño la señora. -Con respecto a eso, la señora Clemencia dijo que desde mañana dormiré con él. -Comenta inocente la chica que mira a los lados, y piensa que quizás deberá hacerlo en el sofá, después de todo no podrá meterse en esa camilla de hospital con él. -No se preocupe, señora Lana. -Afirma La señora Shallow que entiende su preocupación. -Mañana ambos serán trasladados a la habitacion del señor. Esta es sólo una habitación de huéspedes que había sido preparada, mientras era acondicionada la habitación principal. El doctor dijo que no había problema en dejarlo en su cama, si se tenía la asepsia adecuada. Usted dormirá allí con él. -¿Co- Con él? -Sí, la señora Clemencia desea que su hijo tenga la experiencia de haber tenido una esposa, antes de morir, así él no pueda saberlo. -¿Es seguro que morirá? -El médico le dio mínimo un par de meses, máximo cuatro. Sus defensas son muy bajas, y su cuerpo está enfermo la mayoría del tiempo. ¡Oh! Mi pobre señor! -Se limpia un par de lágrimas la mujer, que le quita la camisa, y se la entrega a Lana, que está completamente inmersa en sus pensamientos. -Y no resultará peor para su salud que yo duerma con él. -No, ya que el señor necesita de alguien que lo cuide y esa será usted. «¡Oh por Dios! ¡Pero en que me he metido!»,Pensaba Lana, que no se sentía cómoda con la idea de dormir con su esposo, después de todo era un hombre que pronto moriría, y que se enfermaba con facilidad. Era como estar de cierto modo con un fantasma, o un cuerpo sin vida.
Esa noche, Lana, ni siquiera desempacó sus cosas, después de todo, su habitación sería otra. Se sentía inquieta, y algo incómoda. Era la primera vez que no dormiría en la casa de sus padres, y de cierta manera, aunque no extrañara a su padre, si le hacía falta su cama, y su habitación, ese pequeño espacio que siempre había sido su refugio personal.
Toda la noche dio vueltas, sin poder conciliar el sueño, pues si no se sentía cómoda en esa hermosa habitación, ¿cómo haría el día de mañana, cuando tuviera que dormir en la misma cama que su esposo? Una pregunta que rondaba su mente, y a la que no podía dar una repuesta. Por otra parte, estaba el hecho de que Felipe la había engañado. Era inevitable que no llorara por aquel, que la abandonó después de haberle jurado amor eterno. ... Al día siguiente, en efecto, fue trasladada a la habitación principal, donde su esposo ya estaba. Era un hermoso lugar, completamente ordenado, y con una decoración bastante sobria. -Esta es la habitación del señor, bueno, ahora es de ambos. -Comenta la señora Shallow. -Espero se sienta cómoda. -Le pide a uno de los guardaespaldas que lleve su maleta al closet, que era del tamaño de una pequeña habitación. -Una de las mucamas, vendrá pronto a organizar sus cosas, señora. Por ahora le pido que baje a desayunar, he preparado un delicioso banquete como bienvenida. -Comenta la mujer, a quien Lana agradece con una sonrisa. ... Luego del desayuno, la señora Shallow, le explica la rutina diaria que debe seguir Callum. Ya que es algo que ella deberá aprender a hacer por sí sola, a petición de Clemencia, que en un futuro no desea que nadie más, aparte de su esposa, toque a su hijo. -¿Y eso por qué? -Pregunta Lana que no entiende esa postura. -La señora, quiere mantener los deseos de su hijo, a pesar de su estado. El señor siempre fue algo..."especial"... -¿Especial? ¿A qué se refiere señora Shallow? -Eso ya no importa. No es como si necesitara conocer cada uno de sus gustos y su forma de ser, después de todo, es algo con lo que usted no tendrá que lidiar, señora. -Sonríe la mujer y toma una hoja de uno de los nocheros. -Tenga, esta es la rutina del señor. No dude en llamar si necesita ayuda. -Con respecto a eso, esta mansión es muy grande, pero el personal es muy poco. ¿Realmente alguien podrá estar disponible para mí? -Al señor no le gustaba ver una enorme cantidad de personas en la casa, es por eso que solo hay dos empleadas a mi servicio, tres guardaespaldas, y el chofer. Si necesitamos más personal, disponemos a cualquier hora de ellos en la agencia de empleados. -¿En serio? -Si. Ya que la agencia de la que le comento señora, es exclusiva para la familia O'Sullivan. -¿¡Qué!? ¿Contrataron toda una agencia de empleados, solo para que estén disponibles? ¿No le parece algo excéntrico? -Es la familia O'Sullivan señora, con ellos muchas cosas pueden parecer excéntricas. Ya se acostumbrará. -¡Mmmm! ¡Ya veo! -Dice Lana, que empieza a pensar en el duro trabajo que debe suponer para la señora Shallow mantener esa enorme mansión limpia y ordenada, y en el porqué aún mantienen esas reglas si Callum no puede percatarse de nada ahora. Además de la ridiculez de tener una agencia completa de empleados disponibles, cuando pueden tenerlos en la casa todo el tiempo. Lee la hoja de papel, y se da cuenta de que ya se han cumplido varios puntos de la misma, pues Callum ya está bañado, y perfectamente acicalado. -¿Qué debería hacer ahora? -Pregunta nerviosa. -Es hora de que el señor tome su medicina. -Le dice mientras toma una pequeña canasta con medicamentos. -Todas las medicinas del señor, están clasificadas por horario y función. Solo debe, pasarlas a la jeringa e inyectarlas en el suero con cuidado de no confundirse. -¡Entiendo! -Sonríe la muchacha a quien le parece algo fácil. Toma la jeringa y el medicamento que le entrega la señora Shallow. -Es muy importante mantener los horarios, que no olvide ninguna, ya que son para evitar infecciones y que se formen coágulos de sangre mientras está tanto tiempo acostado. De lo contrario podría morir si no lo hace. -No se preocupe. No lo olvidaré, lo que menos deseo es ser la culpable de su deceso. -Afirma con imprudencia la chica, que al instante se arrepiente de haber sido tan indiscreta, pero la señora Shallow no parece molesta, así que continua colocando la medicina en el suero. -¡Listo! -Dice después de hacerlo. -No demoran en llegar el médico y la fisioterapeuta, pues le realizarán algunos masajes, también curarán sus heridas, y hoy es día de alimentarlo por sonda... -¿Por sonda? -Sí, cuatro veces a la semana, estará viniendo una enfermera, que será la encargada de eso. -¿Y los otros días restantes? -El suero servirá como alimento. -¡¡¡Ah!!!... Espera, ¿también debo aprender eso y hacerlo yo sola? -Los masajes, sí, la alimentación y la revisión médica, es algo mucho más delicado que debe ser tratado por profesionales. -¡Uff! Menos mal -Siente un gran alivio la muchacha. Ante sus comentarios y su forma de expresarse, la ama de llaves, no puede evitar reír un poco. -Si el señor estuviera despierto, ustedes tendrían una relación muy particular... -Dice con un tono algo burlón y sarcástico, lo que no logra entender Lana, y a lo que tampoco le presta mucha atención, pues si el realmente estuviera despierto, jamás se habrían conocido por que no hubiera sido necesario ese matrimonio arreglado. ... Durante horas, Lana estuvo atenta, registrando cada indicación del doctor y la fisio, observando con detenimiento cada proceso que le realizaban a su esposo, aunque ver cómo lo alimentaban no fue agradable. De pronto, el médico pidió que se acercara, para indicarle cómo debía curar las pequeñas úlceras del hombre que estaban saliendo en la parte trasera de sus piernas y brazos, y por un momento, creyó ver movimiento en los dedos de su esposo, lo que llamó su atención. -Doctor, me parece que Callum acaba de mover los dedos de su mano. -Afirma nerviosa. -No lo creo, señora, quizás solo lo imaginó. Las personas en esta condición, no son capaz de mover ninguna parte de su cuerpo. Aunque la entiendo, después de todo, están recién casados, y supongo que desea que su esposo esté bien, pero lastimosamente el estado en el que está no es algo fácil de superar. -Afirma el médico tan seguro, que la propia Lana se convenció de que lo que había visto no era verdad. ... Esa noche, mientras era ayudada por la señora Shallow a cambiarlo de ropa, se fijó por primera vez en el cuerpo de su esposo, estaba delgado, se notaba que había perdido peso, pero incluso a pesar de eso, sus músculos aún se marcaban en su abdomen. Lana muchas veces escuchó hablar de todas sus empresas, y como era catalogado como el soltero más cotizado del país, sin embargo, hasta ese día, le causó curiosidad saber realmente quién era ese hombre que yacía postrado en la cama. Luego de que la señora Shallow se fuera, pensaba en irse a duchar, pero, en cambio, se sentó sobre la cama, al lado de su esposo, y buscó en internet sobre él, encontrando varias fotos que confirmaban que era un hombre muy guapo. Amante a los deportes extremos, jamás se le conoció una novia o pareja, y dentro de pocos meses, cumpliría 33 años. -No pareces tan viejo. Incluso te vez de 28. -Habla la chica como si él pudiera escucharla. Sigue leyendo, y aparece nombrado en varias revistas como el empresario más importante del país, título por el que recibió varios reconocimientos. También encontró un par de artículos, donde se especula que su vida es algo misteriosa, y que no todo su entorno se encuentra dentro de lo legal. -¿Será cierto esto? ¿Acaso hacías cosas ilegales? -Lo mira y sigue hablándole. Varias noticias aparecen sobre el accidente, en el que muchos periódicos amarillistas, afirman diferentes teorías sobre cómo sucedió, y hacen diferentes comentarios como que es un castigo de Dios por ser tan arrogante, ya que al parecer no era una persona muy agradable mientras estaba bien. Tenía varios escándalos por su mal carácter. -¡Vaya! Quizás por eso dijo la señora Shallow que eras "especial". ¡Eras un amargado! Lo observa la chica, quien sutilmente se levanta de la cama, como si pudiera despertarlo y se para frente a él. -Aun así, tu situación no es buena. Ojalá no tuvieras que morir, porque tu mamá y la señora Shallow estarán muy tristes cuando eso pase. De pronto, los ojos del hombre se abrieron por completo aterrando a la joven que jamás se esperó eso. -¡Ahhh! ¡Auxilio! ¡Señora Shallow!... ¡Ayuda! -Sale de la habitación a toda prisa y corre escaleras abajo, buscando a la señora Shallow que estaba en la cocina, dando algunas indicaciones a las empleadas. -Señora Shallow...-Dice apurada, intentando respirar. -¿Qué pasa señora? ¿Por qué está tan agitada? -Pregunta y observa la palidez en el rostro de la muchacha. -Un vaso de agua. -Le pide a una de las empleadas, y le da de beber a Lana. -Señora Shallow... Ca-Callum... -Intenta hablar a pesar de su nerviosismo y señala con el dedo hacia arriba, como indicando donde está él. -¿Qué pasa señora? -¡Cre-Creo que... que despertó! -¿¡Qué!? La señora Shallow que sube rápidamente las escaleras, es seguida de Lana, que se queda en la puerta, con un miedo inexplicable de entrar a la habitación. -¡Oh! -Exclama la mujer al ver a Callum, con los ojos cerrados nuevamente. -El señor está igual que antes, ¿por qué creyó que el señor había despertado? -¿Eh? -Se sorprende la chica y entra, muy insegura y observa al hombre. -Pero si yo vi, cuando abrió los ojos. -¡Ah! Ahora entiendo. -Dice la mujer más tranquila, deduciendo que fue lo qué pasó. -Es normal, que el señor abra los ojos por cortos segundos de vez en cuando. No lo hace siempre, pero abrir los ojos o toser, incluso tragar, son reflejos que él puede hacer involuntariamente. No significa que su estado esté mejorando. -¿Eh? Pero, el médico dijo que no podía mover ninguna parte de su cuerpo. -Y no puede hacerlo. Abre los ojos, pero no tiene conciencia de ello. Es mas un reflejo que indica que está despierto. -¡No entiendo! -El señor, antes de quedar en ese estado, estuvo en coma, y jamás abrió los ojos, era como un sueño profundo, necesitaba incluso ayuda para respirar, pero luego dijeron que había despertado y que estaba en estado vegetativo. Se despertó, significa que sus funciones vitales, como respirar, despertar, y demás, puede hacerlo solo, todo en él se activó nuevamente. Menos su conciencia. Y si no está consciente, no puede escuchar, hablar o levantarse. El cerebro es la base de todo señora. -¡Vaya! Sabe mucho de este tema, señora Shallow. -He cuidado a mi señor desde que nació. Nunca tuve hijos o esposo. Él se convirtió en mi familia. No hay nada más importante para mí, que él, ¿cómo podría no saber lo que le está pasando? Lana siente pena por la señora Shallow. -Bueno, señora, espero ahora pueda descansar. Ya debo irme. -Señora Shallow, espere... -¿Sí? -Entiendo todo lo que me dijo, pero aún me siento algo inquieta. ¿Podría dormir con las luces encendidas esta noche? -Por supuesto que sí. Y no se preocupe. Ya se acostumbrará. -Afirma la mujer con su habitual sonrisa y sale de la habitación. -¿ Por qué siempre dice que me acostumbraré? -Reniega un poco la joven, que entra al baño, y toma una larga ducha, que sirve para relajarla un poco. Cuando sale, se encuentra con los ojos de Callum nuevamente abiertos, lo que la perturba un poco. Ajusta la toalla a su cuerpo, sintiéndose observada e intimidada, y corre al closet a cambiarse. Observa varios trajes colgados. Perfectamente planchados y ordenados por color. También cientos de camisas blancas dobladas perfectamente sobre varios estantes, zapatos de charol en su mayoría, y varios tenis. Varias chamarras. Y cientos de corbatas organizadas por color y talla. Una colección de relojes de las mejores marcas expuestos en un gabinete de cristal, que dejaba divisarlos en su totalidad, y varias otras prendas que no detalló. Estaba impresionada con lo grande que era el closet. -Parece que era muy vanidoso. -Se refiere a su esposo, al encontrarse con un espejo enorme, y un tocador lleno de perfumes y distintos artículos de limpieza facial. Finalmente, se topa con los pocos estantes que ocupan su ropa, comparados con la boutique que tenía Callum. Se pone su pijama, y se asoma para ver si su esposo aún permanece con los ojos abiertos. Para su alivio, ya no era así, por lo que rápidamente decidió meterse a la cama, y tomar las sabanas y cubrirse con ella de pies a cabeza, nerviosa por no poder conciliar el sueño en toda la noche, pero contrario a lo que ella pensaba, terminó durmiendo cómodamente, incluso abrazando el cuerpo de Callum, que se sentía abrigado y reconfortante. Esa noche, no solo concilió el sueño rápidamente, sino que durmió mejor de lo que había dormido en toda su vida.
El sonido de la alarma despierta a Lana, que se mueve, desperezándose, moviendo sus manos de un lado a otro, sintiendo que toca algo muy diferente a una almohada. Baja su mano, aún medio dormida, intentando palpar aquello que toca, hasta que un bulto se posa en su mano. -¿Qué es esto? -piensa de inmediato. De pronto, cae en cuenta de la situación, recordando con quién está durmiendo, y abre rápidamente los ojos, viendo su mano en el pene de Callum, con su pierna atravesada sobre él, y se aleja de inmediato. -¡Carajo! -Se levanta de la cama y sale corriendo al baño, completamente ruborizada.
-¡Qué horror! ¡Soy una acosadora! -Dice juzgándose a sí misma, mientras se mira al espejo, y se lava la cara con abundante agua. -Prácticamente, manosee a un hombre. ¿Pero qué carajos estás haciendo Lana? -Se da varios golpecitos en la cabeza con la palma de su mano. -¿Por qué tienes que dormir así? ¿Acaso creíste que él era una almohada? ¡Dios! Esto no puede volver a pasar. De ahora en adelante dormiré en el sofá. -Se promete la chica que toma un baño y se prepara para ir a desayunar. Apenas sale del vestidor, observa a Callum que tiene los ojos abiertos. -¿Qué? ¿Por qué me miras de esa manera? Estás vestido, y no fue a propósito. -Le dice, sintiendo de cierta manera una mirada acusadora del hombre, que ni siquiera pestañeaba. -¡Vaya! Ahora no solo soy una acosadora, también me estoy volviendo loca. Estoy hablando con alguien que ni siquiera tiene conciencia. -Afirma, después de liberar un largo suspiro y sale de la habitación. ... Después de tomar un rico desayuno, parece satisfecha, hasta que la señora Shallow aparece para preguntarle por su esposo. -Señora, ¿cómo está el señor? ¿Ya está listo? -¿Con listo se refiere a qué? -Bañado... Cambiado... Pensé que pediría mi ayuda. -¡¡¡Ahhhhh!!! Eso... No, lo dejé dormir un poco más. ¡Parecía cansado! -Se refiere a él, de forma tan natural, que la señora Shallow no puede aguantar la risa. -Pero qué ocurrente. Vamos, la ayudaré. -Está bien. -Afirma no muy animada, y apenas suben, empiezan a quitarle la pijama, y Lana se empieza a sentir muy incómoda. La señora Shallow se da cuenta, pero no lo entiende, ya que anteriormente ya lo había hecho, y ni parecía molestarle. -Creo que deberíamos llamar a la enfermera, algunas de sus heridas en la espalda están supurando. -Sugiere la señora Shallow que con ayuda de Lana, lo gira un poco, para sacarle la camisa. -Sí, yo también lo creo. -Comenta. -Muy bien. Entonces, termínelo de desvestir, señora, mientras yo me comunico con la enfermera. Sonríe con disimulo Lana, que se queda sola con su esposo nuevamente. -Tranquila Lana, para eso te casaste, para ayudarlo. Olvídate del error de esta mañana. -Se dice a sí misma, toma una bocanada de aire, y empieza a quitarle los pantalones. -A ver, señor, O'Sullivan, a portarse bien. -Le dice, mientras termina de sacarle los pantalones del pijama, cuando de pronto, una mujer muy guapa que jamás había visto irrumpe en la habitación, dejándola completamente inmóvil por la sorpresa. -¿Pero qué crees qué haces? ¡Quítale las manos de encima a mi Callum! -Entra y aparta las manos de Lana de los pies de Callum. -¿Eh? ¡Lo siento! Yo solo estaba ayudándo. -Dice -¡No lo toques! No lo vuelvas a tocar. ¿Quién te crees qué eres? ¡Largo de aquí! -Señala con firmeza hacia la puerta para que se vaya. -¿Disculpa? -¿Acaso eres sorda? Te dije que te fueras. -No soy sorda, y tampoco me iré. -Lana se cruza de brazos y la mira de forma retadora. -¿Pero qué te has creído para contestarme así? ¿Acaso no sabes quién soy yo? -No, ni tampoco me interesa. -Mira muchachita, más te vale que te vayas o llamaré a Clemencia para que ahora mismo te despida. Estoy cansada de decirle que no es necesario que contrate más gente, que yo misma me haré cargo de Callum. ¡No entiendo por qué es tan terca, esa mujer! -Esto último lo comenta entre dientes. -¿Despedirme? ¡Yo no trabajo aquí! -¿Cómo? Eso es aún peor... estás aquí sin permiso ¡¡AUXILIO!! ¡¡CLAUS!! -Empieza a gritar como loca y de inmediato aparece uno de los guardaespaldas que siempre está en la casa. -Dígame, señorita, ¿pasa algo? -Le pregunta a la mujer. Mientras observa en todas las direcciones. -Sí, pasa que esta mujer estaba aquí sola con Callum. Cuando entre, la encontré desvistiéndolo, quién sabe con qué intenciones. Seguramente quería terminar con su vida. -¿¡Que!? ¿Pero qué está diciendo? ¿Acaso se enloqueció? -Refuta muy enojada Lana, que no puede creer la imaginación de esa mujer. -Yo solo digo lo que vi. Vamos, sácala de una vez Claus. -Es que no puedo. -Afirma el hombre que se veía incómodo. -¿Cómo que no puedes? Te estoy dando una orden. -¿Y quién eres tú para dar órdenes? -Interviene con vehemencia Lana, que notó cómo las cosas estaban cambiando a su favor. -¿Disculpa mocosa? Soy Kristen Doms, la prometida de Callum. Lana, que sonríe con malicia, se acerca a la mujer y le ofrece su mano, mientras el guardaespaldas, que se nota bastante incómodo, sale y va por la señora Shallow. -Pues mucho gusto Kristen Doms, yo soy Lana Thomas, y mira qué curioso. Tú eres su prometida, y yo soy su esposa. -Comenta con malicia, para hacer explotar de ira a aquella mujer tan desagradable. -¿¡Qué!? -De inmediato se le cae la mandíbula a la mujer de lo abierta que tenía la boca por la sorpresa. La señora Shallow que entra, saluda de muy mala gana a Kristen. -Señorita, no esperaba verla. Tenía entendido que la señora Clemencia, le había pedido que se alejara del señor por un tiempo, para que no descuidara el arduo trabajo que le supone la empresa. -¿Es cierto? -Pregunta la mujer, omitiendo todo lo que la señora Shallow le había dicho, y Lana, que aún permanecía con su mano extendida, la baja lentamente. -¡Pero que mal educada! -Dice entre dientes. -¿Qué? -Le pregunta la señora Shallow a Kristen. -¿Qué ella es la esposa de Callum? -Señala a Lana -Sí. Es cierto. Mi señor, y la señora Lana, están recién casados. -¿Y por qué yo no sabía nada? ¿Cómo es esto posible? Callum no puede estar casado. Esto debe ser obra de la bruja de Clemencia. Seguramente por eso me pidió que dejara de visitar a Callum. Dime... -Se dirige esta vez a Lana. -¿Por cuánto dinero te compro Clemencia O'Sullivan para que te casaras con alguien en ese estado? -Por el dinero que evidentemente tú no vales. -Contesta la muchacha ya cabreada de la actitud de Kristen. -Maldita interesada, te voy a enseñar cuál es tu lugar. -Se acerca la mujer, dispuesta a golpear a Lana, pero la señora Shallow se interpone en su camino. -¡Señorita Kristen, le pido que por favor guarde la compostura! -Gracias, señora Shallow, pero no es necesario que me defienda. Le aseguro que si la señorita Kristen se atreve a pegarme, mis manos están listas para devolverle el golpe. Que no crea, que puede venir aquí a hacer lo que se le pegue la gana. -¡Ja! Te crees, es la gran cosa porque ahora eres la esposa de Callum, pero no eres nada. Estoy segura de que si Callum estuviera bien, jamás se fijaría en alguien como tú. -Gira sobre sus tacones y sale furiosa. -¡Claus! -Grita la señora Shallow y el guardaespaldas entra. -Dígame... -Por favor, asegúrate de que la señorita Kristen se vaya, y dile al personal que nunca más la vuelvan a dejar entrar sin ser anunciada. -Si señora. -Se va el hombre y la señora Shallow mira con vergüenza a Lana. -¿Estás bien querida? Lamento el mal rato que te ha hecho pasar. -No se preocupe. No soy alguien que se deje humillar de cualquiera, y menos de una mujer tan grosera. -Lo siento. -Ya le dije que no se preocupara. En todo caso, la que debería preocuparme sería yo, apenas y llevo un par de días aquí, y ya he hecho una enemiga. -Para nada, es solo que la señorita Kristen siempre ha estado enamorado de mi señor. Aunque no me cae muy bien, no imagino lo difícil que debió ser para ella enterarse de que el amor de su vida se ha casado con otra mujer. -Señora Shallow, ¿puedo hacerle una pregunta? -Sí, por supuesto. ¿Qué quieres saber? -¿Por qué la señora Clemencia me eligió a mí para ser la esposa de Callum, si tenía a una candidata como Kristen que está enamorada de él, y era su prometida? -¿Prometida? ¿Quién te ha dicho esa mentira? -La misma Kristen. -No es cierto. El señor Callum, jamás se comprometió con ella. Y con respecto a su pregunta, quizás es porque la señora O'Sullivan vio en ti algo que yo también estoy comenzando a ver... -¿Y qué es? -Tu fuerza... -¿Eh? -Además, la señorita Kristen, no es alguien de fiar. Es como una culebra ponzoñosa que haría cualquier cosa por obtener el amor del señor Callum, incluso dañarlo, solo para estar a su lado.