En el aeropuerto de Lille, Luka llegó con su pequeña maleta; una joven extrovertida con brillantes ojos azabache se acercó a él – Hola, soy Lucie Texier Costa, bienvenido a Lille – saludo ella con una simpática sonrisa – permítame llevarlo a donde desee – continuo ella y Luka la miro extrañado con la actitud; la joven tendría unos diecinueve años, llevaba un jean roto en las rodilla, una blusa blanca con un dibujo de conejo rosa en el pecho y una chaqueta café de cuero sintético, una gorra cubría su corto cabello negro; Luka suspiro y asintió – ¿a qué hotel? – pregunto ella, Luka no pensaba ho
spedarse en hotel, el investigador podría encontrarlo allí – necesito alquilar una casa – comento Luka inexpresivo; la joven asintió con enérgicos movimientos de su cabeza – ¿A dónde? – interrogo ella, él meneo la cabeza sin responder – ok, pensemos en el camino, necesito quitar mi auto – murmuró ella mientras abría la puerta del asiento trasero de un Renault seis negro, entendiendo que él no sabía lo que buscaba – ¿Dónde quiere la casa señor? – interrogo ella desde el lugar del conductor mientras ponía el cinturón de seguridad – no sé – respondió él mirando por su ventana – vivo cerca y están rentando una casa, si quiere lo llevo – continuo la joven y Luka asintió.
Tal como informo la joven, no muy lejos del aeropuerto llegaron a una casa frente a un gran parque, Luka suspiro sin apartar la vista del lugar mientras bajaba del auto; estaba dispuesto a tomar esa casa sin importar el costo, aquel parque le traía hermosos recuerdos con su rebelde – ya viene el señor Marc – murmuró la joven saliendo del auto, camino hacia la casa y abrió la puerta con toda autoridad; unos minutos después llego un hombre mayor - ¿Cuánto por la renta? – pregunto Luka - ¿no quiere verla primero? – interrogo aquel hombre y Luka negó – no importa, voy a cancelar un año de renta – la joven abrió los ojos como platos y el hombre asintió entregándole las llaves, Luka cancelo el valor del servicio a la joven dando una gran propina por la ayuda y ella continuo acompañando al dueño de la casa mientras cerraban la negociación – puedes irte – ordeno Luka y ella negó – no voy a dejar solo al señor Marc, usted puede ser un asesino o algo así – Luka suspiro y cerró la negociación cancelando el valor acordado por un año – fue un placer señor... – el hombre extendió la mano hacia Luka – Pierre Pasquier – se presentó Luka y entró a la casa – bienvenido – vitoreo Lucie acompañando a Luka hasta la puerta y él la cerro sin permitirle a la joven entrar; aquella casa estaba completamente vacía, por la cantidad de polvo que se veía podía asumir que llevaba mucho tiempo sola; respiro profundo mientras conocía su nuevo hogar.
Aunque parecía grande, no tenía muchas habitaciones al igual que su casa en parís, ésta solo tenía dos habitaciones, una pequeña sala, junto a lo que podría ser un estudio, una cocina separada por una isla de lo que podría ser un comedor y un enorme jardín que le recordaba a la casa de sus hermanas que al igual que Kya, amaban los grandes jardines; se sentó en el jardín bajo un enorme árbol encerrado en enorme piedras; cerró los ojos imaginando a su hermosa rebelde mecerse en un columpio que pendía de ese árbol, sonrió y salió de la casa en busca de un lugar donde podría comprar algunas cosas que necesitaba, después de todo pasaría allí un largo tiempo.
Frente a su casa aún estaba el Renault seis de color negro; busco con la mirada a la alocada joven y se alejó de la puerta con la esperanza de no encontrarse con ella; se acercó a un hombre que estaba frente a una pequeña tienda – ¿dónde puedo comprar una soga? – preguntó Luka después de saludar cordialmente y el hombre dio algunas indicaciones que siguió Luka llegando a una ferretería a unas cuantas esquinas retiradas de su casa – cincuenta sombras de Grey – lo sorprendió la voz de joven y él abrió los ojos al verla; ella sonreía con intimidante picardía – suicidio – respondió Luka llevando la soga y la joven se quedó estupefacta con la respuesta.
El resto de la tarde, Lucie había salido a trabajar en su auto, sin embargo, las palabras de Luka rondaban en su cabeza y ella había podido sentir la nostalgia en la mirada de él; preocupada por su nuevo vecino, llegó a su casa que quedaba a solo un par de casas alejada de la casa de Luka y habló con su padre de la preocupación que le aquejaba; el poder de convencimiento llevo al hombre y su hija a brindar la ayuda que según Lucie necesitaba, con la esperanza que no fuera tarde.
En la oscuridad de la noche, el jardín de la casa de Luka estaba iluminado por hermosos faroles, él lanzó la soga hacia una de las ramas del gran árbol y ubico gran roca en la que se subió para continuar su tarea – ¡espera! – escucho un grito desde la puerta y encontró a Lucie con un hombre alto de cabello castaño corto - ¿Qué demonios estás haciendo aquí? – pregunto Luka sorprendido y la joven corrió a él abrazándolo por la cintura – Pierre, no lo hagas, todo tiene solución – aconsejo la joven buscando la sorprendida mirada de Luka, quien busco con la mirada al hombre que acompañaba a la pequeña loca - ¿Cómo entraron? ¿Quiénes son? – interrogo Luka bajando de la piedra alejando la joven – mira, vamos adentro y hablemos – pidió ella con una forzada sonrisa ante la extrañada mirada de Luka – no tienes dinero para los muebles, no te preocupes, en casa tenemos algunos que no usamos ¿verdad papá? – pregunto la joven dirigiéndose al hombre que la acompañaba – la vida es hermosa y puedes hablar conmigo si necesitas hablar con alguien – continuaba hablando sin detenerse - ¿crees que me...? – intento preguntar Luka con el ceño fruncido, pero negó con la cabeza – solo quiero hacer un columpio – explico pausadamente Luka y padre de la joven soltó una sonora carcajada, Lucie miro a su padre avergonzada y levanto las cejas avergonzada ante la mirada de reproche de Luka – lo siento, es que tu dijiste en... - Luka levanto la mano para que ella se detuviera - ¿Cómo entraste aquí? – inquirió Luka y ella mordió su labio inferior – a la puerta no le funciona el seguro – respondió ella y Luka asintió – él es mi padre – presento ella - Rodolphe Texier – se presentó el hombre tendiéndole la mano a Luka, pudo notar los ojos verdes del hombre con una tierna mirada – lamento el mal entendido, mi hija es un poco impulsiva – se disculpó aquel hombre y Luka asintió – descanse, de nuevo lamento la intromisión – se despidió Rodolphe llevando a Lucie hacia la puerta y Luka asintió.
Sorprendido y aún sin entender lo que había ocurrido, Luka termino de armar su columpio y se meció en él un tiempo, imaginando a Kya; el frio de la noche lo hizo entrar a una de las habitaciones, se ducho y se vistió con solo el palón de pijama; se dejó caer en el suelo y poco a poco, mientras pensaba todo lo que había dejado atrás, recordando las distracciones que había dejado al investigador, reía esperando que le dieran el tiempo suficiente para encontrar su origen y reparar su alma; sin notarlo, se dejó llevar por los brazos de Morfeo.
Había direccionado poco dinero en ocho tarjetas; esos pocos fondos los había entregado a ocho hombres a quienes les había obsequiado viajes a ocho diferentes países y la única condición, era la ropa con la que debían viajar en caso que el investigador tuviera acceso a las cámaras de seguridad; uno de los tres cruceros adicionales que había adquirido, Luka se lo obsequio a sus vecinas, entre las claras instrucciones que tenían, debían viajar con un hombre que al igual que los otros, tenía su requisito de vestimenta; había retirado bastante efectivo que llevaba consigo en maleta en la que había empacado poca ropa porque había comprado ropa en línea y la retiraría en cualquier almacén de los lugares donde presuntamente había viajado, el día y la hora señalada en la que los otros hombres debían retirar la suya.
Al llegar a casa, Lucie se quiso alejar de su padre antes de ser regañada - ¿en serio me hiciste hacer ese ridículo? – reprendió Rodolphe y Lucie inclino la cabeza – te juro que me dijo suicidio cuando le pregunte por la soga – respondió ella y él negó con la cabeza – viste su mirada, es muy triste – continuo ella y el hombre asintió con leves movimiento de su cabeza – tal vez quiera estar solo – ella negó con la cabeza – nadie quiere estar solo papá, algunas veces querer estar solo es un grito desesperado pidiendo ayuda – explico ella y él se encogió de hombros – no quiero que te metas en problemas – pidió Rodolphe y ella negó con la cabeza - ¿y lo de los muebles? – interrogo ella y el asintió con la cabeza – ok, creo que empezaremos con una cama – continuo Lucie – el sofá cama no lo usamos, creo que será mejor eso – aconsejó él y ella asintió con enérgicos movimientos de su cabeza – en el cuarto de atrás esta la mesa plástica plegable y las sillas, servirán como comedor y para que ponga su computador si trabaja – continuo Rodolphe; un silencio incomodo los invadió cuando apareció junto a ellos una hermosa mujer con cabello negro largo y ojos color azabache - ¿se puede saber a dónde piensan enviar mis muebles? – pregunto ella poniendo sus manos en sus caderas – es el nuevo vecino, no tiene muebles y tu hija cree que se va a suicidar por eso – bromea el hombre besando los labios de su esposa - ¿Por qué alguien se suicidaría porque no tiene muebles? – inquirió ella y Lucie negó con la cabeza – no digo que sea por eso, solo digo que tiene una mirada muy triste y me gustaría poder ayudarlo – la mujer suspiro y asintió con la cabeza – eres la niña más dulce del mundo – alabo la mujer besando a su hija en la frente.
Temprano en la mañana, un perturbador golpe hizo despertar a Luka, después de reconocer el nuevo lugar en el que despertó; salió de su habitación preocupado y Lucie estaba en la cocina con su madre; Luka no pudo evitar que su mirada paseara por el sensual cuerpo de la mujer que llevaba un jean ajustado resaltando un tonificado trasero y una blusa blanca de velo que mostraba un brasier con unos firmes pechos para la edad que debía tener - ¿se puede saber que está pasando? – inquirió Luka, la mujer se acercó de prisa a él y le extendió su mano – soy Sandrine, madre de Lucie – se presentó la mujer con una cálida sonrisa y Luka hizo un pequeño movimiento con su cabeza - ¿Qué está pasando? – pregunto de nuevo Luka mirando a Lucie poner unos platos sobre una mesa plástica que él no reconocía en su casa – te trajimos desayuno, debes tener hambre, anoche no comiste nada – explico Lucie con una cálida sonrisa; al verla junto a la mujer pudo notar aquellos ojos idénticos a los de su madre; la puerta se abrió de nuevo y Rodolphe apareció junto a Marc, cargando lo que parecía un sillón - ¿Dónde? – pregunto Rodolphe y Lucie indico la puerta de la que había salido Luka, pasaron por él hacia la habitación y los vio abrir el mueble convirtiéndolo en una gran cama – eso sí, te dejo la ropa de cama pero tú la pones, no soy tu mujer ni tu empleada – murmuró Lucie poniendo su índice en el pecho de Luka y alejándose hacia la mesa – debo ir a trabajar, cuídate – se despidió Lucie y salió de la casa con su familia – ¡volveré en la tarde! – grito ella desde el otro lado de la puerta y Luka levanto las cejas, aún no asimilaba lo que había ocurrido.
Sorprendido por el extraño momento, Luka se sentó a desayunar, suspiró con resignación al ver que eran huevos revueltos y recordó a Rania; él solo había comido los horrorosos huevos que preparaba su hermana, sin embargo, sintiéndose obligado por la cortesía que habían tenido, los comió con lentitud.
Todo el día Luka estuvo encerrado en su casa, se paseaba por el jardín pensando en su familia, imaginaba la felicidad de Johan con Tessa y sus pequeños hijos, Eric junto a Jade y sus pequeños; se tiró en el pasto del jardín al recordar el dolor que podía sentir Rania en el momento que se entera que no podrá ser madre; sin embargo, guardaba la esperanza que estando lejos de su familia las cosas mejorarían para todos ellos.
No supo cuánto tiempo había pasado, escucho la puerta y respiró profundo, no podría ser otra persona que Lucie – te traje comida – la escucho sin levantarse de su lugar – deja de hacer eso, no necesito que me alimentes, estoy bien – regaño Luka sin mirarla y ella puso la bolsa en la mesa – es chop suey – continuo ella y él se levantó de su lugar - ¿Por qué haces esto? – inquirió Luka con frialdad acercándose a ella y Lucie se encogió de hombros – porque necesitas una amiga y yo puedo ser una muy buena amiga – respondió ella mientras sacaba una pequeña caja de comida china de la bolsa y él negó con la cabeza – no necesito nada – regaño de nuevo Luka y ella entró a la habitación - ¿es en serio? No tendiste la cama – reprendió ella desde la habitación y él entro tras ella sacándola de allí - ¿no crees que quiero estar solo? – interrogo Luka y ella lo miro a los ojos – a veces, querer estar solo es un grito de ayuda; nadie quiere estar solo en realidad – respondió ella con una tierna mirada y él negó con la cabeza – dejé algunos implementos de aseo en el cuarto de limpieza – explico Lucie – este es mi numero si necesitas transporte, claro que no voy a lugares muy lejanos – continuo ella dejando una tarjeta sobre la mesa – descansa – se despidió y salió de la casa.
Aunque aún tenía su celular, Luka se negaba a encenderlo porque conocía a TR y estaba seguro que podría rastrearlo; tomo la tarjeta y sonrió al leerla "Lucie Texier Costa, su transporte seguro"; en ese instante entendió que la necesitaría y debía conseguir un celular.
Después de la partida de Luka, todos tenían un nuevo despertar; Rania se había negado a leer la carta que él le había dejado; era su hermano, lo amaba y estaba segura que necesitaba estar solo; él regresaría cuando fuera el momento. Johan estaba decidido a encontrar a su amigo y hermano con el apoyo de Eric, que estaba con él en todas las decisiones que su hermano tomara, porque estaba seguro que necesitaban reconciliarse con su propia conciencia al creer que le habían fallado como familia; cada día, Ethan miraba la carta que Luka le había dejado y la guardó en su mesa de noche, estaba confundido con la confianza que Luka había depositado en él al dejar en sus manos todos sus negocios y el cuidado de su hermana, conociéndolo como lo había conocido a través de la investigación; por su parte, Kya, leía la carta en las noches, el nuevo despertar podría sentirse doloroso sin él, pero extrañamente no lo era; acariciaba la argolla en su dedo y la besaba, confiaba ciegamente en las palabras que le había escrito, estaba segura que regresaría y estaba dispuesta a esperarlo.
La búsqueda, se había convertido en un divertido reto para el investigador y con su equipo totalmente alerta, estaba dispuesto a aprovechar algún error que cometiera Luka, quien cinco días después de la llegada a su nueva casa, recibía cada día los alimentos por parte de la irreverente jovencita – necesito ir a un lugar esta tarde – pidió Luka mirando a la joven servirle el desayuno que llevaba para él, Lucie sonrió asintiendo, Luka explico el lugar y la hora en la que necesitaba estar allí; no podía ser una hora diferente ya que era la hora acordada en la que en diferentes países del mundo, las personas encargadas debían reclamar lo que les correspondía en ropa, una distracción más para el investigador.
Luka camino con resignación a la mesa donde estaba servido su desayuno – le caes bien a mi mamá, se preocupa por ti – confeso la joven – no quiero que sigas haciendo esto, de verdad, quiero estar solo – murmuro Luka sentado frente a su plato – solo soy un fantasma que rondará por aquí por si me necesitas – respondió ella – la soledad no siempre es buena compañía – continuo Lucie, beso la cabeza de Luka y corrió hacia la salida sin permitirle a él reaccionar.
La hora citada, Lucie pasó por Luka en su auto, condujo hasta la puerta de un gran almacén en el que Luka esperó en la entrada consultando su reloj por unos minutos, hablo con un hombre quien ingresó al almacén y minutos después salió entregándole algunos paquetes para luego regresar a casa.
Aunque el camino a casa era silencioso, Lucie miraba de vez en cuando a Luka por su retrovisor – pregunta lo que quieres preguntar porque te vas a ahogar – Luka rompió el silencio - ¿te regalaron la ropa? – escucho la curiosa pregunta de la joven y busco su mirada en el retrovisor – no vi que pagaras por ella – aclaro Lucie y Luka suspiro – algo así – respondió él volviendo la mirada hacia el exterior de su ventana; llegaron a casa y Luka canceló el valor del servicio intentando que se alejara pero ella le ayudo a entrar las bolsas que había llevado.
Acomodando su nueva ropa en el armario, Luka analizaba que podría necesitar; no pensaba durar mucho tiempo en ese lugar, sentía que lo que tenía era más que suficiente, y en su búsqueda por sanar su alma, necesitaba alejar a esa joven de su vida para evitar hacerle daño como pensaba; se dejó caer su cama pensando en los lugares donde debía ir; recordó a una mujer a la que llamaba tía aunque solo fuera la amiga de infancia de su madre y suspiró pensando en las cosas que podía conocer del pasado de su madre, se forzó a desconectarse de su realidad, necesita desesperadamente encontrar a su hermosa rebelde en el infinito mar de sueños en el que se sumergía.
La monotonía se apoderaba de Luka, como cada mañana se levantó hacia el baño y antes de salir escucho una extraña melodía proveniente de su habitación; se vistió con un jogger negro y salió, encontrándose con una pequeña silla plástica junto a la cama y sobre ella una lámpara junto a un oso con un reloj despertador en sus manos; aquel oso movía sus caderas al compás de la música que parecía salir de su boca – ¿cómo apago esto? – inquirió Luka mirando aquel artefacto – ¡presiona su oreja derecha! – grito Lucie desde fuera de su habitación, Luka obedeció el consejo de la joven silenciando el oso y salió de prisa, intento reprenderla, pero ella no sonreía como siempre; Luka pudo sentir que algo estaba mal en esa joven – te he dicho que no tienes que hacer nada de esto – se quejó Luka y ella salió de la casa sin decir una palabra, dejando sobre el mesón la bolsa con su desayuno que había enviado Sandrine dejando sorprendido a Luka con la indiferente actitud.
Queriéndose Sentir afortunado de creer haber alejado a la joven, se acercó a la bolsa que había dejado sobre la mesa, sacó el desayuno que llevaba para él y sintió la presión en el pecho al pensar que ya estaba haciéndole daño a una pequeña que sólo quería ayudarle.
Sentado en el columpio que había instalado, Luka veía el tiempo correr, solo pensaba en su familia y lo mucho que deseaba ver a su rebelde; cada día era igual al anterior y como cada tarde, la puerta se abrió, pero mostrando una seria Lucie con la bolsa que contenía lo que sería la comida para él; no pronuncio palabra, se limitó a dejar la bolsa sobre la mesa y Luka corrió a ella, sintiendo la culpa por haberla lastimado - ¿estás bien? – inquirió Luka tomándola con delicadeza del brazo antes que saliera, los ojos estaban notablemente rojos y la mirada estaba apagada - ¿ahora te preocupo? – pregunto ella con ironía liberando el agarre – come, no dejes que se enfríe – sugirió ella intentando abrir la puerta pero él la cerro de nuevo - ¿me echabas todo el tiempo y ahora me quieres secuestrar? – continuo ella con sarcasmo - ¿Qué te pasa? – interrogo él, la pequeña estaba herida y él se sentía responsable – nada, solo que a veces me meto en peleas con Dios, aunque sé que nunca las podre ganar – respondió ella y salió de la casa ante la preocupada mirada de Luka.
El auto de la joven estuvo toda la tarde frente a la casa que parecía la de ella, Luka estaba inquieto por la joven, salió de su casa y se sentó en una banca del parque que estaba frente a su casa con la esperanza de verla y saber lo que ocurría, pero ella nunca salió; regreso a su casa, desde la habitación escuchó la puerta abrirse y salió de prisa esperando encontrarse con Lucie – Hola – saludo Sandrine sacando la comida de la bolsa que llevaba y sirviéndola para Luka - ¿Lucie está bien? – pregunto Luka – sí, sólo que hoy no salió a trabajar – explico la mujer y Luka frunció el ceño al notar una extraña nostalgia en sus palabras.
Como cada mañana Luka despertó temprano, se internó en la ducha y escucho de nuevo esa música proveniente del oso bailarín, respiró profundo silenciando la alarma y salió a esperar la joven que entró con una forzada sonrisa - ¿estás bien? - Inquirió Luka y ella asintió con la cabeza – déjame, yo lo sirvo – ofreció Luka tomando la bolsa y ella camino hacia la puerta, pero un extraño golpe llamó la atención de Luka quien siguió el sonido y la encontró acurrucada en el suelo con la mano apoyada en la pared con dificultad para respirar – Lucie, ¿Qué te pasa? – interrogó él angustiado, la levanto en sus brazos y la subió al auto frente a su casa – te llevare a la clínica – murmuró Luka, él sólo conocía una, donde atendían a Mirelle cuando él la llevaba en urgencias – No, sólo llévame a casa – pidió ella y Luka negó con la cabeza – allá tengo todo – continuo ella pausadamente y él obedeció.
Con Lucie en sus brazos, Luka solo pudo usar sus pies para golpear la puerta, Rodolphe salió enfadado por los agresivos golpes, pero el pánico se notó en su mirada - ¡Lucie pequeña! – grito él recibiéndola en sus brazos y corrió hacia el interior de la casa, dejando a Luka en la puerta – ¿qué le paso? – pregunto Luka al ver a Sandrine acercarse a la puerta – ella sabía que aún no debía salir a trabajar, es obstinada – respondió la mujer – gracias – continuo ella intentando que Luka se alejara de la puerta y él regreso aún más preocupado a su casa.
Horas más tarde, los padres de Lucie caminaron hasta la banca del parque en la que se había sentado Luka mirando hacia la casa – gracias por ser amigo de nuestra hija – murmuró Sandrine y Luka estaba inexpresivo mirando cómo se sentaron junto a él; hasta ese momento él no era amigo de esa joven y siempre la intentaba alejar - ¿está bien? – interrogo Luka y Rodolphe asintió con la cabeza – mañana estará como siempre – explico el hombre y se alejó con su esposa; aunque deseaba saber más, no quería involucrarse.
Como lo habían pronosticado los padres, Lucie llego a primera hora con su habitual energía, sirvió el desayuno y sonrió al ver a Luka salir de su habitación – no te desharás de mi tan fácil – bromeo la joven guiñándole el ojo enseñando con su mano el desayuno sobre la mesa – debo ir a trabajar, cuídate – se despidió ella – ¿dónde hay un bar cerca? – pregunto Luka, la joven se detuvo en la puerta con una pícara sonrisa – esta noche te llevo – respondió ella y salió.
Habían sido duro esos días sin Kya; Luka extrañaba a su familia, pero estaba seguro que se tenían entre ellos; la extraña joven que el destino había puesto en su vida le hacía un poco difícil la misión por la que había llegado a Lille y necesitaba pensar un poco en las cosas que necesitaba hacer. La joven llegó a casa y Luka estaba listo para salir; ella lo miró de pies a cabeza y abrió los ojos sorprendida con lo apuesto que se veía con el jean negro ajustado, una camisa manga larga blanca ajustada y en un rápido movimiento se puso su chaqueta negra de cuero – vamos – la orden de Luka la sacó de su sorpresa y ella asintió; condujo hasta un bar sencillo, Luka ocupo la barra, ella lo esperaría sentada en una mesa alejada de él sin que lo notara.
Habían pasado algunas horas y Luka solo había consumido con lentitud un par de cervezas; una atractiva sexi joven se sentó junto a él – ¿tienes un encendedor? – inquirió ella y Luka negó con la cabeza sin mirarla, ella buscaba la manera de acercarse a Luka y pese a la necesidad física que pudiera sentir, él estaba dispuesto a esperar a su rebelde; desde su lugar, Lucie miraba a la joven y notó la incomodad de Luka, después de unos minutos de acoso, ella se acercó a él – ¿me llamaste? – pregunto Lucie y Luka se giró agradecido de escuchar la perturbadora voz de la chiquilla; la mujer miró con d
esaire de pies a cabeza a la Lucie; ella llevaba unos tenis blancos, un jean azul oscuro roto, una blusa básica negra, su chaqueta de cuero sintético y su gorra que cubría siempre su corto cabello - ¿la conoces? – pregunto la mujer, Luka logro ver a la mujer elegantemente vestida – es mi novia – murmuró Luka y se levantó de su lugar hacia la salida con Lucie.
Por primera vez desde que conocio a la joven, Luka subía al lugar del copiloto - ¿estás bien? – pregunto la joven y Luka asintió con la cabeza – gracias – susurró él y Lucie sonrió, en los pocos días que llevaba junto a él, no había emitido sus agradecimientos.
Antes de entrar a casa, Luka se giró a encontrar la mirada de la joven; el silencio de las calles a esas horas de la noche, se había perturbado con el sonido del auto – voy a necesitar ir a visitar algunas personas ¿podrías llevarme? – pregunto Luka y la joven asintió con su habitual sonrisa – descansa – se despidió la joven y Luka entro a su casa sin responder.
Días después del grado de Ethan, Rania había recibido la fecha de su cirugía que, como todas, tenía algunos riesgos; acudió a la oficina de Jussara porque necesitaba dejar algunas cosas en orden para la pequeña Lorine en caso que algo ocurriera con ella en el procedimiento quirúrgico y su abogada sería la única que sabría la realidad – supongo que Johan o Eric podrían ser los tutores – pidió Rania después de explicar el procedimiento al que sería sometida y las razones por las cuales era necesario hacerlo – ¿porque no Ethan? – interrogo Jussara conociendo la verdadera relación que existía entre la pequeña y su colega, además de entender el dolor que como mujer estaba sintiendo Rania; ella negó con la cabeza pero esos asuntos eran legales y ella los resolvería si algo ocurría – no me parece justo que no le informes a Luka o a tus hermanos lo que ocurre – reprendió tiernamente Jussara, Rania inclino la mirada – ellos estarán bien, no necesitan problemas, ahora supongo que están preocupados por Luka y no quiero causarles más preocupaciones – explico Rania y Jussara asintió aunque no le parecía apropiado que no se enteraran.
En el auto, Rania tomo la carta que Luka le había dejado y sólo la había leído la noche después del grado de Ethan; la leyó de nuevo evitando llorar porque necesitaba ser fuerte ahora que sentía que estaría sola en lo que estaba enfrentando.
Ethan había intentado alejarse de Rania después de prometerle a su hermana que lo haría, si eso fuera lo mejor; sin embargo, estaba atado a Rania, no solo por el impulsivo compromiso que había adquirido al adoptar a la pequeña Lorine, también tenía en sus hombros la fe que Luka tenía en él para cuidar de su hermana y poco a poco, Ethan fue sintiendo la ausencia de Rania, sin notarlo empezó a extrañarla con desesperación; la joven se había resignado y se había entregado a su destino, no estaba dispuesta a llevarse consigo a Ethan.
Los compromisos en la firma de abogados, le ayudaban a Ethan evitar la inconsciente necesidad de Rania; en las noches, buscaba distraer su mente en el club; pero todos sus esfuerzos resultaban inútiles, por lo que no dudo en inventar una visita con Kya – creo que debes comprarle algo a tu hija – bromeo Kya al pasar frente a una tienda infantil, Luka asintió y aparco el auto; la felicidad invadió a Kya sin saber que sería lo apropiado de llevar, después de mucho escoger, Ethan tomo una enorme osa de peluche con una pequeña falda rosa y un moño en una de sus orejas. El enorme peluche entro con dificultad al asiento trasero del auto – creo que tendré que cambiar de auto ¿no crees? – pregunto Ethan mientras junto a Kya miraban aquel muñeco mal acomodado dentro de la parte trasera del vehículo – vamos – ordeno Kya y continuaron el camino rumbo a la casa de Rania.
Intentando disimular la felicidad al ver a Ethan, Rania se sorprendió con el enorme peluche – creo que no entrará en el cuarto – bromeo Kya y todos rieron – Kya, ¿podemos hablar un momento? – pidió Rania haciendo que Kya se alejara con ella hacia la habitación de la pequeña Lonrine – necesito hacer un viaje a Viena, es muy importante y no quiero exponer a Lorine – explico Rania y Kya frunció el ceño sin entender - ¿podrías cuidarla un tiempo? – pidió Rania y Kya abrió los ojos como platos por la sorprendente petición – en el día tiene quien esté pendiente de ella, tu podrás trabajar – explicó Rania con nostalgia en la mirada - pero en las noches, quisiera que te quedaras con ella, aquí, igual tienes el apoyo de todas – pidió suplicante Rania y Kya sonrió asintiendo encantada – no te preocupes, yo me encargo – respondió Kya y Rania la abrazo cálidamente sin evitar que algunas las lágrimas escaparan - ¿todo está bien? – interrogo Kya al notar las furtivas lágrimas y Rania asintió con la cabeza forzando una sonrisa.
Con la tranquilidad de haber visto a Rania, Kya se encerraba en su habitación e inconscientes y nostálgicos suspiros por Luka escapaban.
Faltaban meses para la cirugía, Rania llegó a la oficina de Jussara para ultimar detalles, el miedo de lo que pudiera pasar y la decepción de lo que debía hacer la embargaban; con la mirada gacha y sumida en sus pensamientos se tropezó con Jacob, aquel joven al que ella siempre le había huido – ¿puedo invitarte un café? – interrogo Jacob después de los saludos corteses, Rania dio una mirada rápida a su alrededor, respiró profundo y quiso apartar sus temores aceptando.
Al llegar a la cafetería cerca al edificio, no se percataron de la reunión en la que se encontraba Ethan en una de las mesas; rechinó los dientes al verlos caminar hacia una mesa y las conversaciones de sus colegas habían desaparecido de sus oídos intentando escuchar la conversación de ellos; Jacob quiso poner su mano en la espalda de la joven y ella se apartó de la acción con notable temor, Luka quiso levantarse del lugar, pero se detuvo con la respiración agitada, involuntariamente su pierna empezó a brincar impaciente bajo la mesa.
Aunque la reunión había terminado, Ethan se quedó en la mesa mirando atento hacia la joven, esa desconocida presión en el pecho empezó a crecer al ver que los labios de Rania se curvaron en una sonrisa con el joven, cerró los ojos recordando a Kya repetirle que ella, no era como las mujeres a las que él acostumbraba; se levantó y se alejó de la cafetería, tomo su teléfono y le escribió a su amiga
[@Ethandubois: Hola]
Saludo él mientras caminaba hacia la oficina, Rania intentaba mantener la calma frente al joven abogado cuando su celular le notificó un mensaje y sonrió – lo siento, esto es muy importante – se disculpó ella tomando su teléfono
[@RPGROS: Hola. ¡Cuánto tiempo!]
[@Ethandubois: ¿crees que deba alejarme de ella?]
Rania abrió los ojos sorprendida sin entender la repentina duda de Ethan.
[@RPGROS: ¿de qué hablas?]
[@Ethandubois: te confesé lo que soy, lo que me gusta, sabes como soy, te he hablado de la chica y estoy seguro que debo alejarme, estoy seguro que yo podría hacerle daño, ella no es como yo y no quiero lastimarla, pero no he podido alejarme, la he sentido distante y eso me enloquece; a veces voy a visitarla con mi hermana porque necesito verla, solo que le digo a mi hermana que ella ahora está sola con una bebé y necesita de sus amigos ¿creo que olvide decirte que tiene una bebé? Bueno no es de ella, es otra historia; solo que creo que estaría mejor sin mí, pero no estoy seguro que sea lo correcto tampoco; no quiero verla con otro hombre, aunque creo que él chico puede ser "un chico fresa" como ella y él le convenga más que yo, pero no puedo. De verdad, estoy algo confundido]
Rania leía el mensaje sonriendo, pero confundida con lo que Ethan podría querer, miro a Jacob frente a ella y frunció el ceño, busco a su alrededor al creer que estaría viéndola y meneo la cabeza.
[@RPGROS: lo siento, no entiendo, ¿Qué quieres que te diga?]
Ethan estaba llegando a su oficina cuando reviso aquel mensaje y se sintió frustrado, leyó de nuevo lo que había escrito y él mismo no lo entendió.
[@RPGROS: ¿aun estas ahí?
Ethan estaba en su silla y respiro profundo, entró a la oficina de su hermana - ¿Qué quería Rania? – pregunto Ethan entrando a la oficina de Kya, ella negó con la cabeza – no paso por la oficina hoy – respondió ella, Ethan inclino la mirada y camino en reversa hacia su escritorio empuñando sus manos; su corazón empezó a latir desesperado al pensar que sólo había acudido a la cita con Jacob, confundido con la frustración que sentía en ese momento, no pudo concentrarse el resto de su jornada laboral, pensaba salir hacia el club pero Kya lo detuvo – ¿puedo ir contigo? – interrogo Kya y él negó – necesito que me lleves y después te vas a donde quieras – Luka negó con la cabeza – necesito hablar con Rania – suplico Kya, Luka acepto con aparente resignación – está bien, te llevo pero mejor te espero, no quiero que estés sola tan tarde – respondió mordiendo su labio inferior y salió con Kya.
La conversación con Jacob había sido corta, al ver a Rania distraída escribiendo en su teléfono, él entendió la situación y la acompaño a su auto.
En casa, Rania esperaba que Ethan respondiera el último mensaje, desde el jardín con la pequeña Lorine, escucho el llamado de la puerta y su corazón se aceleró al ver entrar a Ethan tras su hermana – creo que tenemos que ultimar detalles – comento Kya y Rania la envolvió en un abrazo – te vi bien acompañada por Jacob Hoy – no pudo evitar comentar Ethan con ironía y ella asintió con la cabeza - ¿Jacob? – inquirió Kya con picardía – es un buen muchacho, me alegraría que te dieras una oportunidad con él – continuo Kya y Rania clavo su mirada en Ethan, quien removió sus ojos con notable frustración – no pasa nada con él, sólo me invito un café cuando iba para tu oficina – Ethan sintió un descanso al entender que no tenía una cita con aquel joven y sus labios se curvaron en una disimulada sonrisa.
La pequeña Lorine estaba acostada en su pequeña carriola balbuceando, Rania se alejó con Kya para ultimar detalles de los días que pasaría con la bebé mientras Ethan acerco su mano tímidamente a la pequeña – Hola, soy papá – susurró Ethan orgulloso mirando con disimulo para no ser escuchado, la pequeña mano sujeto con fuerza el índice de Ethan y sonrió haciendo que su corazón se llenara de la dulzura que emanaba de esa inocente mirada marrón, ese instinto paternal involuntario floreció en el pecho de Ethan sintiéndose hipnotizado por esa dulce e inocente mirada.
El camino a casa fue silencioso, la cabeza de Kya giraba en torno del viaje que Rania presuntamente haría, mientras Ethan pensaba en una posibilidad junto a Rania y la pequeña Lorine, en ese instante se sentía atado a esas dos mujeres que eran nada suyo, pero estaba desando que lo fueran todo y empezó a sentir la desesperada necesitad de acercarse a ellas.
Al llegar a casa, Ethan retomo la conversación con su amiga
[@Ethandubois: lo siento, creo que me estaba dejando llevar por mis impulsos]
Rania estaba en la ducha después de haber dejado dormida a su pequeña bebé, mientras el agua caía, pensaba en Ethan, era un inevitable pensamiento que ocupaba su mente y su tiempo desde que vio su foto en el Facebook y decidió conocerlo a través de las redes sociales; sacudía la cabeza intentando librarse de él, se negaba a atarlo a ella quitándole la posibilidad de tener sus propios hijos, su propia familia, y tardo en leer el mensaje. Sonrió nostálgica entendiendo que, esa, sería la única relación que podía tener con Ethan a partir de ese momento.
[@RPGROS: ¿estas mejor?]
[@Ethandubois: si, solo que a veces no la entiendo.]
Rania secaba su cabello frente al espejo mientras leía el mensaje
[@Ethandubois: pensé que le interesaba. A veces creo que le intereso, pero a veces pienso que solo me teme y busca alejarme]
Ella se miraba inexpresiva al espejo, la fecha de su cirugía se acercaba, no quería dejar las cosas con Ethan de esa manera, necesitaba aclarar todo con él y estaba segura que necesitaban hablar.
[@RPGROS: habla con ella ¿Por qué te temería?]
Al leer ese mensaje, Ethan levanto las cejas, no le confesaría a una desconocida un secreto que se supone él mismo no debía saber
[@Ethandubois: creo que hablare con ella]
Respondió Ethan decidido y seguro que era lo mejor, aunque simplemente se recostó pensando en la manera de abordar el tema con la ella.