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Pacto

Pacto

Autor: : Kell Masen
Género: Romance
Siempre he estado enamorado de ti Caith - No bromees con eso.- sabía que no me creería fácilmente, debía encontrar la forma de hacerle ver la verdad. - No es una broma. - le dije casi suplicando.- hice un pacto con tu hermano.- opte por seguir con la verdad. - ¿Simon? ¿Qué tiene que ver él en todo esto? - me miro escéptica y luego suspiro.- déjame adi-vinar, te advirtió mantenerte lejos de su her-manita ¿no? - esto no estaba resultando como creí, convencerla de que mi amor por ella era real iba a ser más difícil que llegar a conocer a mi padre. La bendición de que me conociera mejor que nadie se convertía en este momento en mi maldición. Pero ya me había decidido a abrirle mi corazón y no me iba a retractar, no saldríamos de esta habitación hasta haberme confesado por completo. - No, solo pusimos algunos puntos.- tome una corta respiración y comencé a enumerar los puntos de nuestro acuerdo. Ella me miraba atenta, puso un mechón de su castaño cabello detrás de su oreja y tomo un trago del líquido amarillento que tenía en el interior de su vaso. - primero no te diría nada hasta que fueras mayor de edad. Segundo debías tener al menos un novio y tercero, eras tú quien debía dar el primer paso. - Y ¿eso por qué? - Porque el día en que te confesara mi amor, ese día seria mi último día soltero.

Capítulo 1 El mejor amigo

Recuerdo perfectamente el día en que Leon llego a vivir a nuestra casa, fue un 15 de agosto hace cinco años. Fue justo después del entierro de su madre, aunque estaba acostumbrada a verlo merodear por casa todos los días.

Era el mejor amigo de mi hermano desde que iban en la guardería, y ya que su madre era secretaria en la firma de abogados de mi padre, fue casi natural tenerlo en casa, ya que mamá cuidaba de él cuando su madre, Delia, debía trabajar hasta tarde o viajar con alguno de los socios de papá.

Hoy era uno más de nuestra familia, a veces peleaba con mi hermano y decía que su mejor amiga era yo.

Las chicas en la escuela me amaban y odiaban por eso, hasta el año pasado muchas de las mu-chachas solo me buscaban por Simón, mi hermano mayor y Leon, su mejor amigo, mi ¿hermano postizo? ¿Mejor amigo? ¿Casi primo? ¿Inquilino? La verdad es que nunca he sabido definir mi relación con Leon, nos queremos mucho de eso, no hay dudas, aunque hay ocasiones en que quisiera matarlo; ambos, Simón y León son muy abiertos conmigo, demasiado para mi gusto. Me han hablado de cada una de sus conquistas y me han pedido consejo para enamorar y des-enamorar a las chicas, he sido su cómplice y me ha tocado ser recadera, al menos siempre han tenido los huevos para cortar con sus amoríos ellos mismos, pero la manada femenina de la escuela sabía que era más fácil llegar a cualquiera de ellos a través de mí y era lógico, si consideramos que ambos eran el típico cliché de libro adolescente. Altos, más de metro ochenta, ya que pertenecían al equipo de básquetbol, bien tonificados debido al ejercicio diario que hacían.

Mi hermano, como yo, tiene el pelo castaño claro, aunque el mío tiene tintes rojizos mientras el de él los tiene rubios, Simón tiene ojos verdes y es trece meses, mayor que yo.

León, por otro lado, es su opuesto, tiene el cabello negro azabache, aunque en el sol puedes ver algunos tonos azulinos y ojos avellanas, que cuando está feliz se le ven dorados con pequeñas manchitas verdes.

Pero este año todo cambiará, los chicos entran en la universidad y yo a mi último año de escuela. Debo confesar que eso me asusta y mucho, me acostumbre tanto a estar bajo su protección que me asusta horrores. Sin contar con que mi hermano se puso de novio con la peor chica de la escuela, compartimos casi todas las clases, pero mientras yo soy una nerd come libros, ella es la típica chica popular. No soy un cliché, sí, soy nerd y amo los libros, mi sueño es estudiar producción musical y algún día tener mi propia productora o mi propia discográfica donde pueda ayudar a nuevos artistas a nacer, además tengo mucho sentido de la moda, tengo amigos y se me da bien socializar, eso es gracias a que mi hermano y León me ayudaron mucho con mi timidez cuando era niña, al menos en la escuela sé, que no paso desapercibida. Sin embargo, Dafne Salvaterre era otra historia, siempre me ha odiado, desde que éramos pequeñas y eso fue porque Simón se rehusó a sentarse con ella en el almuerzo, si yo no estaba invitada, la verdad su rencor es infundado e infantil, pero me ha hecho la vida imposible desde entonces.

Pero al idiota de mi hermano no se le ocurrió nada mejor que comenzar a salir con ella el mes pasado cuando fuimos a visitar a papá a Roma, nos encontramos con ella y su familia en medio de nuestras vacaciones, y aunque nosotros nos estábamos quedando en la casa que la embajada le asigna a mi padre, por alguna razón la idiota de Tontafne aparecía donde quiera que íbamos, aún no comprendo cómo fue que mi iluso hermano cayó en sus redes.

Lo mejor del trabajo de mi padre es que en los últimos años hemos conocido un sin número de países, y aunque su trabajo le consume mucho tiempo lejos de nosotros, hemos aprendido a lidiar con ellos, es por eso que durante las vacaciones nos vamos con él al país en el que haya sido asignado.

Hace cuatro años que comenzó a trabajar como embajador y diplomático, mamá se quedó con nosotros el primer año, pero cuando cumplí los quince, Simón y yo la convencimos de que estaríamos bien solos, aunque en realidad no quedamos solos, la hermana menor de mamá, tía Alice nos cuidaba hasta el mes pasado.

Los chicos se cambiaron de casa a una más cerca de la universidad y después de muchas súplicas y promesas, nuestros padres me dejaron mudarme con ellos.

Pero hoy comienza mi primer día de mi último año y estoy aterrada frente al espejo, la habitación de la casa nueva es hermosa, yo misma la decoré, las paredes están pintadas de rosa y violeta, con los póster de mis artistas, libros y animes favoritos, Zoro de One Piece ocupa un lugar especial en un póster tamaño real en el muro sobre mi cama.

– Duende, ¿estás lista? – la voz de Leon suena desde la planta baja.

– En un minuto. – mi voz salió apretada sin darme cuenta, he intentado desatar el nudo que tengo en la garganta desde que me levante esta mañana, pero me ha sido imposible, llore mientras me duchaba, y la verdad es que no entiendo por qué me resulta tan difícil, parezco una niña pequeña y no una adolescente con casi dieciocho años comenzando su último año de escuela.

Me miro en el espejo una vez más, llevo bien puesto el uniforme, la falda gris me llega un poco más arriba de la rodilla y la polera de mangas cortas color verde botella me queda a la perfección, trence mi castaño y largo cabello en una sola trenza de dos cabos que colgaba de mi costado derecho, mi maquillaje es natural, solo mascara de pestaña y brillo de labios; nunca me ha gustado el maquillaje cargado, y gracias al cielo no necesito de bases ni correctores, los buenos genes de mamá me ahorraron un gran trabajo cada mañana y puedo ir tranquilamente a una primera cita en la piscina.

A pesar de sonreír ante ese último pensamiento, una solitaria lágrima logra escapar de mis ojos cerrados. Y antes de que alcance a llegar al final de mi cara, siento unos cálidos dedos, quitarla con sutileza y abrazarme por la espalda.

– No tengas miedo duende, te irá bien, y solo estaremos a un par de cuadras, la escuela y la universidad están en el mismo distrito escolar, si alguien te da problemas iremos a darle una paliza. – vi el reflejo de Leon a través de mi espejo darme esa sonrisa que solo está guardada para mí, aquella sonrisa honesta que deja ver sus hoyuelos y que ilumina sus ojos. Me sentí instantáneamente tranquila entre sus brazos, Leon siempre sabía como calmarme.

Di un último suspiro y respire el aroma de su perfume, le regale una sonrisa y juntos caminamos hasta su auto, mi hermano llevaría a tontafne y ya había salido de casa hace casi media hora, así que mi primer día al igual que todos los días del año anterior iría con Leon.

Capítulo 2 Primer día

León

Llame a Caith una vez más, se nos estaba haciendo tarde. Le di dos minutos enteros para bajar, un récord para mi paciencia, que solo existía con ella.

Subí la escalera de dos en dos, la puerta de su habitación estaba abierta, así que entre directamente a burlarme de ella por demorarse tanto tiempo. Sin embargo, me paralicé por un segundo al ver el reflejo de su rostro en el espejo, ya que se encontraba de espaldas a la puerta, me acerque y la sutileza que solo guardaba para Caithleen Ballack salió a la luz cuando con mis dedos índice y medio le quite la solitaria lágrima que caía por su rostro, instintivamente la abrace por la espalda. Conocía a Caith desde siempre, si bien Simón era mi mejor amigo, ella era un libro totalmente abierto para mí, nadie la conocía como yo, Simón se le acercaba bastante, pero al ser su hermano no veía cosas que yo sí. Y en este momento veía el miedo el rostro de Caith, sabía que la escuela sin nosotros sería difícil para ella, y esa es nuestra culpa, la protegimos demasiado.

A pesar de que tuvo un novio a los dieciséis, pero el chico no duro mucho, en realidad no fue capaz de soportar el ritmo de vida de Caith y mucho menos la relación para muchos inentendible que tenemos, a decir verdad es muy difícil para mí clasificar o encasillar a Caithleen en algún formalismo, creo que la mejor descripción sería que es mi persona favorita en el mundo.

Simón y yo la ayudamos con su timidez a lo largo de los años, pero sé perfectamente que en su interior Caithleen sigue siendo aquella niña tímida e indefensa, he intentado por todos los medios que muestre la chica extrovertida que sale cuando estamos en casa, aquella chica que can-ta y baila por todas partes, que se ríe de todo y utiliza peinados locos. Esa chica, solo la conocemos sus padres, Simón, su amiga Kika y yo. Caith cree que debe guardar cierta imagen debido al trabajo de su padre.

Me devolvió el abrazo y se rio de mi broma, subimos a mi auto y emprendimos rumbo a la escuela, puso en la radio una de sus canciones favoritas "in the world like this" de Backstreet Boys sonaba a todo volumen. Demás está decir que Caith es la única que tiene permitido manipular el estéreo de mi amado auto, además solo nos demorábamos quince minutos en llegar a la escuela, aunque serían veinticinco si se fuese a pie. La dejé en la entrada, y se despidió dejando un sonoro beso en mi mejilla y me agradeció antes de bajar, le di un guiño coqueto a sabiendas de que le molestaría.

– Eres un idiota, siempre arruinas los bellos momentos. – me dijo mostrándome la lengua, sin ser consciente de lo que ese gesto produce en mi hormonal cuerpo juvenil.

– Es mi especialidad. – le volví a guiñar y le lancé un beso mientras se acercaba a la puerta de la escuela.

Acelere mi Mustang del 67 para lograr llegar a mi primera clase en la universidad. Encontré un espacio de estacionamiento en el área para estudiantes y corrí por el campus buscando el aula de mi primera clase, al entrar ya estaban casi todos los asientos ocupados, solo quedaban dos libres, uno en la primera fila junto a una hermosa rubia y otro en la cuarta fila junto a un chico que parecía ser otaku, ya que le urgía una ducha y era claramente virgen, me reí de mi propia broma típica de otakus, ya que Simón Caith y yo éramos bastante geeks, y demasiado fanáticos del anime, comics y libros, de igual manera opte por sentarme junto a la rubia, puedo ser nerd, pero en la vida hay prioridades, al llegar junto a la rubia de inmediato me regalo una sonrisa coqueta. Iba a presentarse cuando el profesor entro en el aula, y a diferencia de la escuela, todos guardaron silencio de inmediato.

– Buenos días, pequeños artistas, mi nombre es Jeffrey, pero a partir de hoy seré el señor Nahara para ustedes y este semestre le impartiré la asignatura de historia del Arte. Muchos de ustedes están estudiando Teoría e historia del Arte, otros fotografía, pedagogía en Artes, danza, música, gestión cultural, comunicación Audiovisual o has-ta arquitectura... por ende esta clase es muy variada, las carreras son muy distintas unas de otras y eso es lo exquisito de esta clase, a medida que avance el semestre iremos discutiendo la historia del arte y se darán cuenta de las diferentes opiniones y realidades que maneja cada uno. Por ahora comenzaremos con lo típico y básico, preséntense, nombre o apodo, edad y carrera que están estudiando. – el profesor le dio el pase al primer chico de la fila, estaba cuatro asientos más allá de donde me encontraba yo, no les preste atención a ninguno, solo miraba a la nada fingiendo escuchar, cuando fue mi turno, me puse de pie como los demás y dije:

- Mi nombre es León, tengo 19 años y estudio fotografía. –

- Excelente carrera León, un gusto conocerte. – me dijo el señor Nahara, luego fue el turno de la rubia.

- Mi nombre es Annie, tengo 18 años y estudio Danza. – la rubia que ahora sé, se llama Annie, me volvió a sonreír coqueta y se lamió los labios de manera sutil y sugestiva, le di mi correspondiente sonrisa ladina, aquella que de sobra sé moja bragas, y logre mi cometido al notar un sonrojo furioso en su rostro. El resto de la clase se siguió presentan-do y al finalizar el señor Nahara nos dio un breve resumen de que trataría su clase, y la manera de evaluar.

- Para finalizar les dejaré una tarea para la semana que viene. Quiero que cada uno haga una biografía de alguna eminencia en su campo, pero la dificultad de esto es que debe ser una eminencia en el campo que está estudiando su compañero de al lado. – al terminar de dar la instrucción se oyó un murmullo general, Annie y yo volvimos a mirarnos y ambos supimos de inmediato que esta tarea nos daría la excusa perfecta, solo debía asegurarme de que pudiésemos juntarnos en su casa y que estuviese sola. Al terminar la clase, ordene mis cosas con una lentitud digna de un caracol.

- Hola.- me hice el sorprendido cuando Annie me saludo

- Hey, creí que ya te habías ido.

- En realidad te estaba esperando, para que habláramos acerca del trabajo que nos dejó el señor Nahara.

- Claro, si quieres me dejas tu número y te llamo para que nos juntemos, ¿te parece esa idea?

- Está perfecto. – anote su número en mi celular y luego se tomó una selfie para que la pusiera como imagen de contacto.

El resto de mis clases fueron fascinantes, coquetee con un par de chicas más y la fotografía era mi pasión, así que taller inicial e introducción a la fotografía fueron unas clases realmente geniales. Entre clases me encontré con Simón, aunque solo pudimos intercambiar un par de palabras breves, ya que él estaba estudiando leyes y el campus estaba del otro lado de la universidad.

A la hora de almuerzo Salí rápidamente camino a la escuela para buscar a Caith, ya que era la primera semana, saldría temprano, y al igual que yo no tendría clases en la tarde, ya veríamos como lo haremos la próxima semana.

Al llegar a la escuela esperé a Caith, los alumnos ya estaban saliendo, así que esperaba verla salir con Kika en cualquier momento, después de cinco minutos al fin la vi, venía riéndose y las ondas que habían escapado de su cola caían por su rostro, lo que no me esperaba es que además de Kika, viniese acompañada de un chico casi de mi estatura, que la miraba como león al acecho, aquel pequeño muchacho no sabe que en la vida Caith hay espacio solo para un León.

Capítulo 3 Último año

Caithleen

Cuando Leon me dejo en la escuela, inmediatamente me sentí extraña, yo no era la clase de persona que esperaba atención de todos, esos eran los chicos, yo solo estaba siempre allí por consecuencia, pero al bajarme del Mustang negro de Leon todos me miraron, al llegar a la puerta me encontré a mi mejor amiga, Kika era casi de mi estatura, cabello rizado y de color caramelo, tenía unos grandes y expresivos ojos verdes, con todas sus curvas donde las revistas te dicen que deben estar, Kika era la clase de persona que puede quitarse la comida de la boca si ve que alguien más no tiene, ya sea un niño, un anciano o un animal, ella ama al mundo por igual y por esa razón yo la amo a ella. Kika es mi complemento perfecto, ella derrocha confianza y seguridad sin necesidad de ayuda alguna, se la vive diciéndole a mi hermano que algún día estarán juntos, pero que aún no es su momento.

- Mi adorada Caith, pequeña solecito, que tal el resto de las vacaciones. – me dijo luego de soltarme de un apretado abrazo de oso.

- Genial, estuvimos cambiándonos de casa, y tuve que soportar a la insufrible de tontafne.- dije sarcástica.

- Lo siento, mi madre se empeñó en que debía pasar tiempo con papá, no es que no quiera a mi papá y su novia casi de mi edad, pero mamá solo quiere que pase tiempo con ellos para que los espíe.

- Al menos te llevas bien con Itali. –

- Si, por lo menos le quito a papá esa idea, de que la llame segunda mami.

- Solo a tu padre se le podría ocurrir algo así. – caminamos directamente al anfiteatro, donde el director nos daría el discurso de bienvenida y todas las actividades y adverten-cias para este año.

Nos sentamos en unas grada vacías, saludamos a algunos compañeros de clases que nos encon-tramos en el camino, la mayoría me pregunto por mi hermano y por Leon, Tontafne ya se había encargado de esparcir el chisme de que estaba de novia de Simon Ballack, por alguna estupidez de la adolescencia nuestros compañeros creyeron que era normal tomar partido por ella o por mí, como si alguna vez Simon y yo fuésemos a dejar de ser hermanos por la chica de turno con la que él eligiera estar o aunque fuese el amor de su vida. Creo tener la madurez suficiente para al menos intentar ser cordial con la persona que mi hermano elija para ser su compañera de vida, así sea el mismísimo monstruo del lago Ness.

- Bienvenidos a un nuevo año en la secundaria North Grace High, este año viene lleno de desafíos y nuevos retos, espero de parte de todo el cuerpo de profesores y trabajadores de North Grace que este sea un año espectacular para cada uno de ustedes. Para los alumnos de primer año les deseamos un excelente ingreso a la secundaria, que logren adaptarse a la excelencia y familiaridad que existe en nuestra escuela. Y para los de últi-mo año, de todo corazón esperamos que sea inolvidable para ustedes. Para todo el resto del alumnado también les deseamos un excelente año escolar, y que disfruten y aprove-chen las actividades. En el panel de anuncio podrán encontrar las primeras actividades disponibles, las inscripciones a los diferentes clubs de la escuela y también las inscripcio-nes para el festival de canto. Del cual nuestra escuela será anfitriona este año.

Desde ya les deseamos lo mejor y disfruten de un nuevo año académico. Pueden retirarse a sus respectivas aulas de clases.

- Esta es tu oportunidad, el festival de canto es justo lo que necesitas. – me decía Kika casi saltando a mi lado mientras nos dirigíamos a la salida del anfiteatro.

- Sabes que no puedo hacerlo Kika, no puedo exponerme así, papá debe resguardar un perfil bajo.- le dije con un suspiro

- Eso, mi pequeño solecito, solo lo piensas tú, Simon y Carolina jamás les han prohibido nada.

- Ya lo sé, pero mi hermano ya llama demasiado la atención, no quiero estar en el ojo pú-blico, y el festival tiene demasiadas etapas, tendría a toda la prensa de North Grace y el país entero, ya imagino los titulares, "la hija menor del honorable y diplomático embaja-dor Simon Ballack es un desastre en el festival de canto de su ciudad natal North Grace", no gracias, prefiero evitar mi humillación y la de mi padre.

- Eres muy dramática solecito, a tus padres no les importaría, de hecho la única que se preocupa por la imagen pública de tu papá eres tú.

- Puede que tengas razón Kikis, pero...- no pude terminar la oración, ya que una hermosa figura se ilumino en medio de todo el gentío.

- Quien... rayos... es... ese ejemplar. – dijo Kika entre alientos.

- No lo sé. – dije suspirando como idiota

- Vamos a averiguarlo. – me dijo tirando de mi hasta llegar a aquel chico de pie fuera de la puerta de nuestro salón.

- Hola, soy Kika La´ Roche y ella es mi amiga Caithleen Ballack, Caith para los amigos.- Kika nos presentó a ambas con una enorme sonrisa en su rostro.

- Que tal, mi nombre es Daniel Abarca, un placer Kika, Caith.- Daniel nos besó en la mejilla a cada una, me sonroje de inmediato, Daniel era casi tan alto como Simon y Leon, tenía el cabello negro al igual que el mejor amigo de mi hermano, pero más opaco, no tenía ese brillo que lo hacía ver azulino en el sol, sus ojos eran de color almendra y se notaba que practicaba algún tipo de deporte.

- Si estoy en último año. – lo escuche que respondía a alguna pregunta que quizá Kika le hizo.

- Bienvenido a North Grace High. – le dije sonriendo. – seremos compañeros de clase.

- Eso será un verdadero placer. – me sonrió de la lado, con esa sonrisa coqueta que había visto plantar a Leon muchas veces cuando quería conseguir una chica, de inmediato me dije que debía tener cuidado con Daniel, ya que si era como Leon y mi hermano termina-ría pasándola muy mal. Y ese efímero pensamiento duro solo un instante, ya que al mo-mento de entrar en el salón Daniel no se separó de nuestro lado, a pesar de sentarse jun-to a Erick, un chico que había sido nuestro compañero desde jardín de niños.

- ¿Así que vives con tu hermano? ¿Cómo es que tus padres permiten eso? – íbamos camino a la salida cuando Daniel me pregunto, habíamos compartido durante todo el día, incluso en los recesos, como era la primera semana, no almorzábamos en la escuela, y no estaba segura de sí Leon o Sai vendrían por mí. Daniel se enteró de que vivía con mi hermano gracias a la boca suelta de tontafne, quien se había encargado de presentarse ante Da-niel con la frase " hola, soy Dafne la presidenta de la clase, pero no te enamores de mi porque ya tengo novio y es universitario... aunque quizá ya oíste de él, no es así cuñadi-ta" luego de eso le explique a Daniel toda la interacción que había tenido a lo largo de catorce años con tontafne, pero por alguna razón no pude decirle que Leon vivía con no-sotros, de hecho muy pocas personas saben que vivimos los tres juntos, creo que de la escuela solo Kika y tontafne, a la muy idiota no le conviene contradecir a mi hermano, sabe que su relación pende de un hilo, y aunque no es que sea algo malo que queramos ocultar, es más por la privacidad de Leon, jamás ha querido hablar de su fallecida madre, del padre que no lo conoce o de la familia que desprecio a su mamá por quedar embara-zada de un hombre comprometido. Así que por respeto a él no decimos nada, ya que las personas de por sí preguntan por cosas que no les competen.

- Sí, mi padre es embajador y vive en diferentes países, pasa pequeñas temporadas en ca-sa, cuando cumplí quince años, mi hermano y yo le dijimos a mi madre que estaba bien si quería estar junto a papá, ya que a pesar de nunca decirnos nada sabíamos que sufría en silencio por no poder estar junto a su compañero de vida, así que con muuuucho esfuer-zo logramos convencerla, y mi tía Clau, hermana menor de mamá nos cuidó hasta el año pasado, pero se casó durante las vacaciones y como ya estoy a punto de cumplir la mayo-ría de edad, Sai, mi hermano. – le aclare ante la mirada de confusión en el rostro de Da-niel. – y yo convencimos a nuestros padres de que estaría bien viviendo solos, mi her-mano entro a la universidad este año, tiene un trabajo desde el año pasado en el bar de un amigo y mamá viaja cada tres semanas para llenar las despensas y vigilar que sus be-bes estén bien, tenemos un fondo de emergencias en caso de enfermedad y cosas así. – sonreí intentando aligerar el ambiente, la verdad es que no me gustaba explicar cosas in-ternas de nuestra vida a personas que estaba recién conociendo, y a pesar de que Daniel me caía muy bien y era jodidamente guapo, no me sentía del todo cómoda hablando de eso aún.

- Además de que Caith y Sai son alumnos ejemplares y los hijos que todo padre desearía, se han ganado esa confianza a pulso. – nos defendió Kika, que al igual que nosotros odiaba tener que justificarnos ante los demás por el hecho de vivir solos o que juzgaran a mamá o papá por darnos esa libertad.

- Me parece genial, me encantaría que mis padres confiaran en mí así.

- Caith, creo que llegaron por ti. – los tres nos giramos hasta donde miraba Kika, y Leon era un digno protagonista de película adolecente, estaba recargado sobre la puerta del Mustang con un pie apoyado en la carrocería y los brazos cruzados en su pecho mirando en nuestra dirección, sus gafas de sol impedían ver sus ojos, llevaba una camiseta negra con el logo de su banda favorita y unos jeans desgastados. Me saludo con un gesto de marinero hacia su capitán y no pude aguantar la carcajada, le devolví el saludo de inme-diato. Me di la vuelta para despedirme, pero Daniel dijo

- Te acompaño. – con una rápida mirada a Kika ella tomo a Daniel del brazo y los tres ca-minamos hasta el Mustang de Leon, sin pensar ni darme cuenta de lo que hacía me aba-lance hacia él como lo hacía siempre, con mis rodillas enrolladas en su cintura. Leon res-pondió como siempre y me giro, para luego bajarme y desordenarme el peinado, aunque tenía algo extraño en su mirada, y note que no se despegaba de Daniel.

- Hey duende, que tal tu primer día sin mí. – me dijo al bajarme

- Me adapte bastante bien, aunque tu club de fans y tus viudas me han preguntado por ti toda la mañana. – le respondí

- Podrías enviarnos unas fotos autografiadas para calmar a las bestias. – fue el saludo de Kika

- Kikis, preciosa cuidaste de nuestro solecito.- le respondió sarcástico Leon, haciendo alu-sión al apodo que me puso Kika en segundo año cuando Salí vestida de sol en el baile que presento nuestro curso.

- De lo mejor, la estoy convenciendo de participar en festival de canto anual, nuestra es-cuela es la anfitriona este año.

- Te presento a Daniel, es un compañero nuevo. – dije rápidamente cambiando de tema, ya sabía la respuesta de Leon.

- Así que tú eres el famoso Leon por el que le preguntaban a Caith durante toda la maña-na.

- Leon Castellas.- se presentó el mejor amigo de mi hermano estirando su mano.

- Daniel Abarca.- le estrecho la mano. – no sabía que Caith tenía novio, aunque era de es-perarse al ser tan hermosa. – me dio un guiño que me hizo sonrojar.

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