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Passion and power

Passion and power

Autor: : Juleswantstocry
Género: Romance
Las preocupaciones nunca habían sido un factor en la vida de Amelia, siempre tan despreocupada y serena. Sin embargo, recibirá una tormenta una vez deba firmar un contrato. Sin elección a negarse. Pero no es la única afectada en aquel embrollo tan caótico y ruidoso. Liam, nunca había sido el prototipo de ejemplo a seguir se sentía a gusto con su vida y el compromiso no se encontraba en sus planes. Ambos atados a un par de anillos y tinta sobre un papel. Con miedo a enamorarse y a dejarse llevar. Estancados y unidos el uno al otro hasta que la muerte los separe. Podrá el amor surgir en esta pareja que fue forzada a unirse.

Capítulo 1 PRÓLOGO

La familia Crek, había resonado en todo el país desde que Amelia, tenía memoria, siempre iban un paso adelante y nadie podía negar el gran porte de elegancia que aquellos dueños de múltiples empresas emanaban era como si el tiempo se detuviera por un instante cuando se hacían presentes en una habitación, como si sintieras el poder y la decisión con la que caminaban, tan seguros y perfectos y es que ¿como no iban a serlo? Lo que nadie sabía es que estaban por arruinarle la vida a su única hija o al menos así lo veía aquella joven, quien jamás había soltado tantas lágrimas como la noche en la qu

e sus padres le dieron la noticia de que se casaría con un completo desconocido.

#

El agua tibia cayó sobre el rostro de Amelia, empapándolo todo, la presión de aquella regadera resultaba perfecta y el vapor no tardó en impregnarse en el espejo del baño al igual que en las grandes puertas de vidrio de la regadera, una vez hubo terminado su baño matutino se colocó una de las batas blancas que siempre tenía ya preparada en su baño personal y salió hacia su habitación, tomó un minuto para observarse a sí misma en su reflejo, tenía grandes bolsas moradas bajo sus ojos verdes y su reflejo se veía vacío, ella se sentía vacía, se desconocía totalmente, se sentía como una cobarde pues a decir verdad lo era, una vez sus padres le dieron la desagradable noticia de que debía casarse e hicieron énfasis en que aquella decisión no era opcional, debió haber huido decidida a no dejar que le arrebataran su vida y su libertad, pero ella era Amelia Crak, jamás le diría que no a sus padres aunque aquello le costara su vida y toda su felicidad.

A los pocos minutos de salir de la regadera y de quedarse a sola con sus pensamientos durante unos minutos su madre no tardó en aparecer, su madre Meredith, era una pelirroja hermosa la cual siempre irradiaba alegría y su perfume resaltaba cada vez que pasaba por algún lugar, su madre era de las personas que más felices se encontraba con la idea de casarla, siempre había soñado con ver a su pequeña adorada en un vestido de bodas blanco y de encaje y hoy por fin cumpliría su mayor anhelo.

-¿Que estás haciendo? -Preguntó Meredith, mientras pasaba a la habitación sin siquiera preguntar si había sido invitada.

-Nada solo estaba pensando un poco. -Añadió Amelia mientras soltaba una sonrisa con los labios cerrados.

-¡Oh cariño! Se que probablemente debes estar muy nerviosa. -Añadió su madre mientras se acercaba a Amelia y la abrazaba.

-La verdad no estoy nerviosa. -Añadió la pelirroja.

-¿Enserio? -Preguntó su madre como si no pudiera creerlo.

-No quiero casarme mamá. -Comentó Amelia.

-Ya lo hablamos Amelia, el matrimonio en la vida de toda mujer es lo más importante. -Añadió Meredith, mientras sacaba de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo rojo.

-Ya lo sé pero no con un desconocido. -Respondió Amelia, quien tenía un semblante triste en su rostro.

-Tu padre y yo éramos desconocidos cuando nos casamos.

-¡Claro que no! Al menos eran amigos cercanos yo a ese chico no lo conozco de nada. -Contesto Amelia.

-El hijo mayor de los Russ, es de lo más amable querida te enamorarás de él en cuanto lo veas. -Respondió Meredith. -Quiero darte esto. -Exclamó la madre de Amelia, mientras sacaba algo de aquella caja pequeña y roja.

-¿Que es eso? -Preguntó Amelia con excesiva curiosidad.

-Es el anillo que use el día de mi boda y el que utilizo mi madre y su madre. -Comentó Meredith.

Amelia se sentía confundida al tener aquella reliquia familiar en sus manos como si aquello no le perteneciera realmente, sin embargo ignoró dicho sentimiento y únicamente agradeció a su madre con una sonrisa en el rostro.

-¡Gracias mamá! Es hermoso. -Añadió Amelia, mientras le brindaba a su madre una sonrisa con los labios cerrados.

-No hay de que mi hermosa niña. -Respondió Meredith. -¡Ahora vámonos! Que has de llegar tarde.

#

En menos del tiempo previsto la familia Crek estaba camino a casar a su única hija, no quisieron realizar una ceremonia aún pues sentían que aquello sería demasiado para los jóvenes y pronto recién casados, nunca los habían visto juntos así que presentarlos en sociedad de aquella forma y con tal rapidez no haría más que ambas familias se orillaran a la vergüenza y eso jamás sucedería.

El auto de los Crek, se estacionó de una maniobra, una vez estuvo estático todos salieron de aquel auto, Amelia, vestía un vestido blanco un poco largo no lo suficiente para tocar el suelo pero tampoco dejaba ver sus tobillos, era un vestido casual, nada muy elegante o exagerado, llevaba el cabello suelto a los lados y no se había colocado maquillaje la realidad es que la pelirroja no había hecho ni siquiera el mínimo esfuerzo por su imagen, la familia esperó unos minutos y el auto de los Russ, no tardó en aparecer, Amelia podía sentir la tensión consumir cada fibra de su cuerpo cuando vio a aquella figura masculina salir de ese auto.

Liam, traía un elegante traje acompañado de una cara de pocos amigos, su cabello castaño resaltaba, sus hermanos menores no tardaron en salir del auto y acercarse a la familia de los Crek, el primero en saludar fue Albert, el padre de Liam.

-¡Mi querido amigo Edward! -Exclamó Albert mientras le brindaba un abrazo y un apretón de manos al padre de Amelia.

-Que bueno verte de nuevo. -Respondió Edward, mientras correspondía al abrazo.

-¡Tu hija está hermosa! -Exclamó Albert nuevamente.

Como si de alguna forma alagar a la pobre chica compensara todo lo que estaban por hacerle solo por querer más dinero.

-Gracias. -Respondió Amelia mostrando indiferencia.

Meredith, observó a Amelia con cara de pocos amigos y fue como si su hija pudiera leer en su mirada que debía comportarse, no quería hacer quedar mal a su familia frente a su futuro "esposo".

-¡Liam ven aquí! -Exclamó Albert.

Liam, no tardó en obedecer la orden de su padre, el castaño se mostraba aún más indiferente que Amelia ante toda la situación.

-¿Si? -Preguntó Liam, como esperando una orden de su padre.

-Saluda a tu futura esposa y a tus suegros. -Añadió Albert.

Liam, soltó un gran suspiro y se limitó a obedecer aquello mientras le propinaba un beso en la mejilla a todos los presentes, no era difícil darse cuenta que tampoco estaba conforme con dicha situación, Albert, nos observaba maravillado como si en aquel momento estuviera viendo el dinero llenar su billetera, todo estaba saliendo relativamente bien hasta que fue el turno de saludar a su futura esposa, Liam, le propinó un beso en la mejilla y estuvo a la altura de su oído para que nadie más lograra escuchar lo que planeaba decirle a la pelirroja.

-Te arruinare la vida hasta que decidas darme el divorcio ¿lo entendiste? -Exclamó el castaño haciendo que Amelia se quedara estática.

Sin embargo la pelirroja no era ingenua y si algo no estaba dispuesta a hacer era dar su brazo a torcer, así que le devolvió el saludo de la misma forma, un dulce beso en su mejilla y tuvo que colocarse de puntillas para lograr llegar a la altura de su oído.

-Te ganare en ese juego una y otra y otra vez. -Respondió Amelia, con actitud destaruda y retadora ante el castaño.

Liam, se limitó a sonreír cínicamente de lado y en aquel momento Amelia, supo que su matrimonio sería una tormenta y que por desgracia ella estaría en medio de la misma.

Capítulo 2 1 JUEGO MACABRO

Amelia, había experimentado cosas incómodas en su vida pero jamás pensó que el momento más incómodo de toda su mísera existencia fuera el beso que tuvo que darle en los labios a Liam, el matrimonio estaba hecho, ahora era esposa de Liam Russ y sus padres tenían millones en sus billeteras, y ella era totalmente infeliz, sentía que su vida se desestabilizó en un abrir y cerrar de ojos, le habían arrancado su libertad y su felicidad, se había condenado así misma en el momento que dijo "acepto" y firmó aquel papel volviéndose esposa de Liam, su madre la abrazó rápidamente y fuertemente incluso lagrimas esporádicas salieron de sus ojos y su padre no podía sentirse más orgulloso, Amelia, se encontraba haciéndolo todo incluso lo impensable por amor.

#

Liam y Amelia, rápidamente se subieron en un auto manejado por el castaño, Amelia, se mantuvo al margen no quería decir nada y tampoco se sentía con la fuerza como para seguir enfrentándolo así que solo se limitó a mirar por la ventana pero la pelirroja, no sabía a donde iban y para que exactamente, así que con toda la paciencia del mundo rompió el silencio, debía preguntarlo no quería toparse con que su "esposo" era un asesino en serie.

-¿A donde vamos? -Preguntó la pelirroja.

-Así que sabes hablar vaya que sorpresa. -Respondió Liam.

-¡No quiero hablar contigo! -Exclamó la pelirroja.

-¡Que coincidencia! A mi tampoco me agrada la idea de entablar una conversación contigo. -Contraatacó el castaño.

Amelia, rápidamente rodó los ojos y no tardó en colocar una expresión nada amigable en su rostro.

-No quiero que seamos amigos pero tienes que decirme a donde vamos. -Respondió la pelirroja, con una actitud dominante.

-¿Para que quieres saberlo? -Preguntó Liam.

-Porque no te conozco de nada quien sabe ¡podrías ser un asesino de mujeres! -Respondió la pelirroja.

Ser exagerada se encontraba entre sus cualidades más destacables.

-¿Asesino de mujeres? ¿No se te ocurrió algo más creativo? -Preguntó Liam.

-Solo dime a donde vamos.

-¿Tus padres no te lo han dicho? -Preguntó Liam.

Amelia, comenzaba a desesperarse es que aquel chico no sabía hacer otra cosa que realizar preguntas insoportables en lugar de ir al punto, la pelirroja negó con la cabeza en respuesta al castaño.

-¡Vaya! Que buenos padres. -Exclamó el castaño con un aire algo irrespetuoso hacia los padres de Amelia.

-No hables así de mis padres. -Añadió Amelia, quien ya se encontraba algo molesta.

La pelirroja podía soportar muchas cosas su voluntad era de hierro y su corazón de roca, no le importaba que se metieran con ella múltiples veces que la insultaran o dijeran lo que quieran, pero si algo no estaba dispuesta a soportar es que hablaran de aquella forma de sus padres, su familia, quienes la habían criado toda su vida y habían hecho el más grande de los esfuerzos para que ella fuera feliz, en parte los detestaba por obligarla a casarse pero no podía negar que todo lo demás en su vida había sido bueno.

-¿Oh que? -Preguntó Liam de forma retadora.

-No te haré nada por ahora. -Añadió la pelirroja.

-¡Vaya! Que suerte la mía entonces, eres tan delgada y débil que no podrías hacerme algo aunque quisieras. -Contestó Liam.

-¿Estás retándome? -Preguntó Amelia.

-Tómalo como quieras, por cierto ya estamos llegando. -Añadió el castaño.

Amelia, se quedó en silencio para posteriormente bajar la ventanilla del auto y observar lo que se extendía en sus ojos, la vista era preciosa múltiples árboles se ceñían en todo el camino grandes e imponentes el auto se estacionó frente a un portón de madera el cual se observaba antiguo y desgastado, inmediatamente el enorme portón se abrió dándole paso al auto, Liam, arrancó rápidamente para luego volver a estacionar el auto frente a la puerta blanca de la casa, aquel lugar era precioso y parecía salido de un cuento de hadas, tenía múltiples y espaciosos jardines los cuales estaban llenos de rosas y frutos rojos por doquier, la casa a simple vista era preciosa no era tan grande como para llamarla mansión pero tampoco era pequeña como para ser una cabaña, era del tamaño perfecto.

Amelia, estaba totalmente encantada con aquel lugar que tenía frente a sus ojos sin embargo, no podía parar de preguntarse ¿donde estaba? Y el porque Liam la había traído a este lugar, la pelirroja se mantenía alerta constantemente pues no sabía cuáles eran las intenciones del castaño.

-¿Por que estamos aquí? -Preguntó Amelia.

-Hogar dulce hogar. -Respondió Liam.

-¿Que quieres decir? -Preguntó nuevamente la pelirroja.

-Tus padres y mi padre, compraron esta propiedad hace un par de años, querían viñedos por eso la gran cantidad de terreno y ahora es nuestra. -Respondió el castaño finalmente aclarando las dudas de la pelirroja.

-¿Viviremos aquí? -Preguntó Amelia nuevamente.

-¡Si genio viviremos aquí! -Exclamó el castaño de forma sarcástica.

Liam, siempre había sido un chico sarcástico, le gustaba ocultar su dolor tras su sarcasmo o sus situaciones trágicas tomando estas mismas con comedia, y la situación de su nuevo matrimonio y su nueva esposa era de las que más detestaba en este precioso momento, no conocía a Amelia, tampoco tenía planeado conocerla no podía negar que la pelirroja era linda y que despertaba alguna clase de deseo en él, pero no era nada más que una simple atracción sexual que se le pasaría con el tiempo, no tenia precisamente una mala reputación era totalmente discreto con las chicas con las que había dormido, pues sus padres lo habían vuelto administrador de una de sus múltiples empresas tenía una reputación que cuidar y aunque odiaba tener que hacerlo debía adaptarse a las circunstancias.

-Ya entendí señor sarcástico. -Respondió Amelia.

-Bájate del auto. -Contestó Liam.

Amelia no vio porque no seguir sus órdenes así que procedió a bajarse del auto, la claridad del sol la cegó un poco y se decido a caminar mientras esperaba que Liam, emitiera algún movimiento de querer bajarse de aquel auto, no tardó en hacerlo y una vez la pelirroja lo observó fuera se acercó a él.

-Dame las llaves. -Exclamó Amelia.

Liam no respondió nada y simplemente se dedicó a entregarle las llaves, ambos entraron a la casa, Amelia parecía una niña pequeña observando y revisando todo, la casa era hermosa, sumamente espaciosa y decorada de tonos blancos y pasteles.

-Es hermosa. -Añadió Amelia.

-Nada muy excepcional. -Respondió Liam.

Amelia, rodó los ojos ante el comportamiento de Liam, no le interesaba ser su amiga o conocerlo pero no comprendía el porqué de su actitud.

-¿Siempre eres así? -Preguntó Amelia.

-¿Así como? -Preguntó Liam.

-Arrogante, insoportable, grosero, molesto, sarcástico y fastidioso. -Dijo la pelirroja.

Liam río por lo bajo y soltó un gran suspiro.

-¿Eso crees que soy? -Preguntó Liam.

-Esa es la impresión que me das. -Respondió Amelia.

-¿Y qué quieres? No te conozco, no te trataré como si realmente fuéramos una pareja, no me resultas atractiva, ni mucho menos agradable así que supéralo niñita. -Respondió Liam.

-¡No me llames así! -Exclamó Amelia.

-Niñita. -le respondió Liam.

Amelia, estaba perdiendo la poca paciencia que tenía no comprendía porque la actitud del castaño era de esa forma y no iba a dejarse pisotear por él ni por absolutamente nadie.

-Tampoco me interesa ser tu amiga y mucho menos tu pareja, créeme tampoco me resultas atractivo, se quien eres Liam, conozco tu reputación créeme que nada me provocaría más asco que llegar a ser tu pareja, pero lamentablemente estoy en esta situación, así que cállate y copera imbecil. -Respondió Amelia.

La pelirroja siguió caminando hasta subir a unas escaleras las cuales comunicaban con la habitación, Liam, no dijo nada y se encontraba furioso ¿quien se creía ella? Porque pensaba que podía hablarle de aquella manera ¡ni su madre le hablaba de aquella manera! Amelia, no se esperó lo que siguió a continuación pues en un movimiento rápido Liam, la sujetó del cuello fuertemente cortándole la respiración y haciendo que esta cayera sentada en las escaleras.

-¡Escúchame bien Amelia! No te atrevas a volver a hablarme así ¡Jamás! -Gritó Liam, mientras aún mantenía el agarre en el cuello de la pelirroja.

-¿Oh que? -Preguntó la pelirroja con la voz entrecortada por la falta de aire.

-Haré de tu vida un infierno Amelia, lo juro. -Respondió Liam.

-Quisiera verte intentarlo. -Respondió Amelia.

-Eres repugnante Amelia. -Añadió Liam.

-Si quieres hablar de personas repugnantes hablemos de ti. -Añadió Amelia.

Liam, la soltó rápidamente haciendo que la pelirroja tosiera sin parar, salió de la casa y dio un portazo Amelia, escuchó como encendía el auto y se alejaba y simplemente se quedó en la escalera, sin hacer nada, ni emitir algún movimiento o palabra, no podía creer lo que acababa de suceder, no sabía quién era ni en lo que se había metido, pero si de algo estaba segura es que si Liam, quería jugar ella podía jugar igual o incluso mejor que él.

Capítulo 3 2 OJO POR OJO

Amelia, pasó múltiples horas en soledad en aquella casa que comenzaba a verse muy grande para ella sola, agradecía la soledad y el silencio pues aquello significaba que Liam, no había vuelto de donde sea que se encontraba, podía acostumbrarse a aquello, en las múltiples horas que estuvo sola un camión de mudanza llegó con múltiples cosas la mayoría eran suyas las reconoció a simple vista asumió que el resto pertenecían a su "esposo".

Amelia, se tomó su tiempo para recorrer la casa, observó las múltiples habitaciones, baños y el jardín, descubrió que incluso había una pequeña piscina no era muy amplia pero tampoco muy pequeña, una vez Amelia, había visto la mayor parte de la casa optó por instalarse en una de las habitaciones principales, tenía unas lindas sábanas blancas, baño propio e incluso un balcón, el armario era amplio e incluso le sobraría espacio.

Aquella noche no hubo rastro de Liam, en ningún lugar de la casa, Amelia, lo agradeció pues ya se imaginaba qué clase de persona era el castaño y aquello lograba asustarla un poco, pero no podía negar que se sentía intrigada por aquel chico, le resultaba atractivo pero sólo físicamente nada más allá probablemente si lo hubiera conocido en otras circunstancias se hubiera dado un acostón de una noche y no hubiera vuelto a saber de él, pero no tenía tiempo para aquellas cosa y tampoco debía estar pensando en ese tipo de cosas pero Liam, tenía algo que simplemente hacía que la pelirroja se sintiera atraída por él, no sabía que era ni porque lo sentía y le frustraba el no poder controlarlo.

#

La mañana siguiente Amelia, se despertó con un fuerte dolor de cabeza tal cual como si le hubieran propinado un golpe en la nuca y aquel dolor se hubiera extendido hasta su cabeza, una vez tomó un poco de consciencia lo primero que hizo fue mirar su móvil, tenía múltiples mensajes de Jhon, aquel chico le había escrito durante semanas, habían salido e incluso se habían besado un par de veces, no era nada serio, pudo haberlo sido pero Liam lo arruinó todo.

"Hola preciosa ¿qué tal dormiste?"

Preguntaba Jhon, en su mensaje matutino dirigido a la pelirroja, Amelia, se pensó unos cuantos segundos si responder dicha pregunta, pues se le había removido el estómago y una sonrisa se había instalado en su rostro al leer él preciosa que le había enviado, pero ella era una mujer casada por más que lo detestara, sin embargo estaba segura que Liam, iría por allí enrollándose con cualquiera que se le atravesara así que no le debía respeto y mucho menos tenía porque serle fiel a aquel violento y desagradable hombre.

"Hola guapo, hubiera dormido mejor si estuvieras conmigo"

Respondió Amelia, haciendo click en enviar el mensaje, colocó su móvil boca abajo y se levantó de la cama para dirigirse al baño a lavar sus dientes, no se cambiaría la pijama no aún, su pijama era un conjunto de seda que le había regalado su madre hacía años era negro y de encaje, era simplemente precioso y delicado tal como le gustaba a Amelia.

Una vez terminó en el baño bajo a la cocina su sorpresa fue encontrarse con Liam, sentado en el comedor principal mientras comía un par de tostadas con mermelada y mantequilla, pasó por su lado ignorándolo totalmente y sintió como la mirada del castaño se instalaba en su trasero mientras la pelirroja caminaba, rodeó los ojos y abrió la nevera pues el equipo de mudanza mandado por sus padres y él padre de Liam, se había encargado de abastecerlos con la comida suficiente para un mes, sacó fruta, yogurt y un par de tostadas, se hizo un jugo verde y se sentó en la isla de la cocina para poder comer en paz o eso creía hasta que Liam, se acercó y se sentó a su lado.

-¿Que quieres? -Preguntó Amelia, mientras se llevaba el vaso con el jugo verde a los labios.

-Solo quiero hablar contigo. -Exclamó Liam.

-Por si no lo has notado yo no tengo interés en hablar contigo. -Añadió la pelirroja moviéndose un poco y dejando a la vista su cuello.

Liam, se percató de aquello y de la marca que tenía, de sus manos al parecer se había excedido con la fuerza que había usado, asumió que la pelirroja no sabía que se encontraría allí y por eso no se había cubierto, sintió dolor y remordimiento por dentro pues no solía ser una persona violenta pero no comprendía que le había sucedido ayer, Amelia, tenía la capacidad de hacerlo enojar muy fácilmente y cada vez que Liam, se enojaba algo salía mal.

-Amelia...-Dijo Liam, mientras colocaba su mano en el brazo de la pelirroja.

Amelia, inmediatamente se puso en alerta y retiró su brazo pensó en si podría apuñalar a Liam, con la cuchara con la que comía el yogurt de ser necesario y buscó con la mirada cualquier cosa con la que pudiera defenderse de ser necesario.

-No me toques. -Añadió la pelirroja.

-De acuerdo como quieras, solo quiero disculparme contigo. -Respondió el castaño.

Amelia, no se esperaba tal declaración sin embargo no mostró ningún tipo de interés y su expresión facial no cambió como si aquello no pudiera sorprenderla del todo.

-¿Disculparte por qué? ¡Déjame adivinar! Por casi estrangularme o por hacer esta marca en mi cuello. -Habló la pelirroja dándole más acceso a su cuello para que observara lo que le había hecho.

-Si, precisamente por eso, no se que sucedió conmigo estaba tan enojado. -Habló Liam con voz calmada mientras observaba a la pelirroja comer.

-No eres la primera basura violenta con la que me topo y se que no serás el ultimo. -Añadió la pelirroja.

-¿A que te refieres? -Preguntó Liam con curiosidad.

-No eres la primera persona que es agresiva conmigo Liam. -Respondió Amelia.

Aquello le hizo pensar en la vida que la pelirroja pudo haber llevado antes, le provocó curiosidad saber más de ella, de quien era y de quien quería ser, pero sabía que no podía dar su brazo a torcer, no podía permitirse ser vulnerable con aquella linda pelirroja de ojos verdes y lindas pecas o saldría perdiendo.

-Lamentó escuchar eso. -Respondió Liam.

-¿Por que te estás haciendo el amable conmigo? -Preguntó la pelirroja quien sabía que aquello era más una trampa que unas disculpas sinceras.

-No me hago el amable contigo Amelia, enserio estoy pidiendo disculpas. -Respondió Liam.

-¿Por que? -Preguntó la pelirroja quien había terminado de comer, se levantó de la silla para llevar los platos al lavavajillas.

Amelia, tenía su móvil en la isla de la cocina pues no vio necesario dejarlo en su habitación y como si el universo quisiera conspirar contra la pelirroja se encendió indicándole que había recibido una notificación y Liam, no podía ser más entrometido inmediatamente dirigió su mirada al móvil.

"Muero por verte Amelia"

El mensaje era de Jhon, en otras circunstancias le hubiera encantado recibir aquel mensaje pues adoraba sentirse deseada y Jhon, solía hacerla sentir así todo el tiempo, realmente le hubiera gustado tener algo oficial con él de no ser por Liam, podría hacerlo.

-¿Quien es Jhon? -Preguntó Liam.

-Eso no es de tu incumbencia. -Respondió la pelirroja.

-Claro que lo es. -Respondió Liam.

-¿Por que? -Preguntó Amelia.

-Eres mi esposa Amelia, me debes respeto y fidelidad. -Añadió Liam.

La pelirroja soltó una risa por lo bajo la cual inundó la habitación, se estaba burlando de Liam y de sus estupidas palabras en su cara, sin temor a que aquel hombre pudiera hacerle algo.

-¿Acaso estás celoso? -Preguntó Amelia.

-No lo estoy. -Añadió Liam.

-¿Estás seguro? Porque esa es la impresión que me das. -Respondió Amelia.

-¿Por que estaría celoso? -Preguntó Liam.

-No lo sé tú dime. -Respondió la pelirroja mientras se acercaba peligrosamente a el castaño.

-¡No estoy celoso! -Exclamó Liam.

-Pues espero que sea cierto Liam, porque no te debo nada, solo estamos casados por un contrato, no te elegí y tú tampoco a mi y ten por seguro que no dejaré pasar la oportunidad de divorciarme de ti. -Respondió la pelirroja mientras levantaba las cejas y seguía caminando en dirección al castaño.

Liam, retrocedió hasta chocar con la isla de la cocina no entendía que estaba sucediendo y porque de repente estaba sintiendo tantas cosas, quería tomar a la pelirroja del cabello y estamparla contra le mesa pero al mismo tiempo quería estampar sus labios contra los suyos, Liam, se sentía amenazado e intimidado por la pelirroja.

-Lo tengo muy claro Amelia, créeme tampoco perdería la oportunidad de divórciarme de ti. -Respondió Liam, mientras tragaba saliva por la cercanía de la pelirroja.

-Quiero dejarte algo claro. -Añadió Amelia.

-¿De que hablas? -Preguntó Liam confundido.

-No aceptaré tus disculpas. -Musitó Amelia.

-¿Por que? Lo hago con buena intención. -Respondió Liam.

-Porque ya no soy débil y no lo seré nunca más Liam. -Murmuró la pelirroja en los labios del castaño, seguido de eso le propinó una fuerte bofetada la cual hizo voltear el rostro del castaño. -Es ojo por ojo Liam, ten por seguro que lo que me hagas te lo haré tres veces peor ¿lo entendiste? -Preguntó la pelirroja.

Liam la observó fascinado e intrigado, su mejilla dolía y se encontraba roja y no le quedó más que asentir sin musitar ni una palabra.

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