Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Urban romance > Perdí y Recuperé El Amor en La Misma Noche
Perdí y Recuperé El Amor en La Misma Noche

Perdí y Recuperé El Amor en La Misma Noche

Autor: : Milkyway
Género: Urban romance
Sofía, una restauradora de arte, encontró un nuevo propósito al casarse con Javier, el arquitecto ciego al que cuidó y cuya vista fue restaurada por las córneas de su difunto prometido, Mateo. Para ella, su matrimonio era una forma de mantener viva la esencia de su amor perdido, viendo el mundo a través de los ojos de Javier. Pero en su quinto aniversario, la fachada se derrumbó con una traición pública: Javier, riéndose de ella, besó apasionadamente a su exnovia, Valentina. Lo que siguió fue una espiral de humillación y crueldad, con Javier despreciándola abiertamente y Valentina regodeándose en su dolor. La tragedia alcanzó su cima cuando Sofía, embarazada, fue forzada por Javier, engañado por una falsa emergencia de Valentina, a donar sangre, causando un devastador aborto. En esa helada camilla de hospital, Sofía perdió a su hijo y la última chispa de esperanza, comprendiendo que para Javier, ella era solo un "problema útil", nunca amada. ¿Cómo pudo el hombre al que había rescatado de la oscuridad convertirse en un verdugo tan despiadado, asesinando su futuro? ¿Y qué oscuro y calculador plan se escondía detrás de la sonrisa de Valentina, empeñada en destruirla a cualquier costo? Pero la Sofía sumisa y rota murió con ese bebé no nacido. Ahora, con el dolor transformado en fría determinación y una verdad devastadora en sus manos, está lista para desatar una venganza meticulosamente calculada y reclamar su libertad.

Introducción

Sofía, una restauradora de arte, encontró un nuevo propósito al casarse con Javier, el arquitecto ciego al que cuidó y cuya vista fue restaurada por las córneas de su difunto prometido, Mateo.

Para ella, su matrimonio era una forma de mantener viva la esencia de su amor perdido, viendo el mundo a través de los ojos de Javier.

Pero en su quinto aniversario, la fachada se derrumbó con una traición pública: Javier, riéndose de ella, besó apasionadamente a su exnovia, Valentina.

Lo que siguió fue una espiral de humillación y crueldad, con Javier despreciándola abiertamente y Valentina regodeándose en su dolor.

La tragedia alcanzó su cima cuando Sofía, embarazada, fue forzada por Javier, engañado por una falsa emergencia de Valentina, a donar sangre, causando un devastador aborto.

En esa helada camilla de hospital, Sofía perdió a su hijo y la última chispa de esperanza, comprendiendo que para Javier, ella era solo un "problema útil", nunca amada.

¿Cómo pudo el hombre al que había rescatado de la oscuridad convertirse en un verdugo tan despiadado, asesinando su futuro?

¿Y qué oscuro y calculador plan se escondía detrás de la sonrisa de Valentina, empeñada en destruirla a cualquier costo?

Pero la Sofía sumisa y rota murió con ese bebé no nacido.

Ahora, con el dolor transformado en fría determinación y una verdad devastadora en sus manos, está lista para desatar una venganza meticulosamente calculada y reclamar su libertad.

Capítulo 1

Me sentía agotada.

Un cansancio profundo, no del cuerpo, sino del alma.

Ya no tenía ganas de discutir, ni de enfrentarme a él.

Esta noche era nuestro quinto aniversario de bodas.

Javier me había dicho que tenía una cena de trabajo importante, una que no podía saltarse.

Le creí.

Como siempre.

Pero una amiga me envió una foto. Javier no estaba en ninguna cena de trabajo. Estaba en una de las coctelerías más exclusivas de Madrid, rodeado de sus amigos y de ella.

Valentina.

Decidí ir. No para montar una escena, solo para verlo con mis propios ojos.

Me quedé en un rincón oscuro, donde nadie podía verme.

Escuché a uno de sus amigos reírse.

"Javier, ¿no te cansas de Sofía? Siempre tan seria, tan callada."

Javier tomó un sorbo de su copa, una sonrisa arrogante en sus labios.

"A veces sí," dijo, su voz cargada de desdén. "Siempre huele a trementina y a lienzo viejo. Es aburrida."

Otro amigo preguntó: "¿Y si se entera de lo tuyo con Valentina y te pide el divorcio?"

Javier soltó una carcajada.

"Sofía es una santa. Me adora. Jamás podría dejarme."

Justo después de decir eso, se inclinó y besó a Valentina.

Fue un beso apasionado, posesivo. Un beso que nunca me había dado a mí.

Mi mundo se hizo añicos en ese instante.

Las imágenes del pasado volvieron a mi mente.

Hace cinco años, Javier no era el arquitecto estrella que es hoy. Era un hombre roto.

Había sufrido una caída terrible desde un andamio. El accidente casi lo mata y lo dejó ciego.

Valentina, su novia de entonces, lo abandonó.

Lo dejó solo, ciego y en la ruina.

Javier se hundió en una depresión tan profunda que intentó suicidarse.

Fue entonces cuando lo conocí.

Yo era voluntaria en el hospital. Lo cuidé. Le leía libros de arte, le describía los colores de los cuadros de Sorolla, le hablaba de la luz en las obras de Velázquez.

Poco a poco, lo saqué de la oscuridad.

Entonces, llegó la noticia de un donante. Unas córneas compatibles.

El donante era anónimo.

Para mí no lo era.

Era Mateo.

Mi prometido. Mi amor desde la infancia.

Mateo había muerto en un accidente de moto. Era fotógrafo, y su pasión era capturar la luz. En un último acto de generosidad, donó sus órganos.

Apoyé a Javier durante todo el proceso. Estuve a su lado cuando le quitaron las vendas.

Lo primero que vio fue mi rostro.

"Eres mi luz en la oscuridad," me dijo ese día, con lágrimas en los ojos.

Me pidió que me casara con él.

Acepté.

No por amor a él, aunque en ese momento creí sentir algo parecido a la gratitud y el afecto.

Acepté porque no podía soportar la idea de perder lo último que quedaba de Mateo en este mundo.

Su mirada.

Me casé con Javier para poder seguir viendo a través de los ojos de Mateo.

Y ahora, en nuestro quinto aniversario, él estaba celebrando con la mujer que lo abandonó, burlándose de mí.

Diciendo que yo jamás podría dejarlo.

Qué equivocado estaba.

Capítulo 2

Llegó a casa pasadas las tres de la madrugada.

Yo estaba sentada en el sofá del salón, en la oscuridad.

La tarta de nuestro aniversario, que había horneado yo misma, seguía intacta sobre la mesa.

Encendió la luz y se sobresaltó al verme.

"¿Qué haces aquí sentada a oscuras? Pareces un fantasma."

Su voz era fría, irritada.

Miró la tarta con desdén. "¿Qué es esto?"

"Feliz aniversario," dije, mi voz apenas un susurro.

Él resopló.

"Ah, eso. Se me había olvidado por completo."

No se disculpó. Ni siquiera mostró una pizca de remordimiento.

"No empieces con tus rabietas, Sofía. He tenido un día muy largo."

"¿Una rabieta? ¿Llamas rabieta a esperar a tu marido en vuestro aniversario?"

"Es un día trivial," dijo, quitándose la chaqueta y arrojándola sobre una silla. "No sé por qué le das tanta importancia."

Me levanté. Me sentía vacía.

"¿Desde cuándo es trivial, Javier? ¿Desde que ella volvió a tu vida?"

Él frunció el ceño. "¿Ella? ¿De qué estás hablando?"

"De Valentina."

Su expresión cambió. Se puso a la defensiva.

"No sé qué te habrá contado tu amiguita, pero no es lo que piensas."

Reflexioné sobre los últimos meses. Su cambio había sido gradual.

Empezó a llegar tarde a casa, diciendo que tenía reuniones.

Compró ropa nueva, perfumes caros.

Cambió su estilo.

Yo, estúpidamente, pensé que lo hacía por su trabajo, para impresionar a nuevos clientes.

Ahora entendía la verdad.

Todos esos cambios no eran para su carrera.

Eran para ella. Para Valentina.

"Tus ojos," dije, mi voz temblando ligeramente. "Has estado forzándolos mucho. Y has vuelto a fumar. Sabes que el médico dijo que era perjudicial para el trasplante."

Mi preocupación, a pesar de todo, era genuina. Esos ojos eran lo único que me importaba.

Él me miró con fastidio.

"No necesito que me hagas de madre."

Su teléfono sonó en ese momento. Vio el nombre en la pantalla y su expresión se suavizó.

"Tengo que irme," dijo, cogiendo su chaqueta.

"¿Adónde vas a estas horas?"

"Valentina no se encuentra bien. Me necesita."

Se fue sin mirar atrás.

Me quedé sola en el salón, con la tarta de aniversario y el eco de sus palabras.

"Me necesita."

Vivíamos en la misma casa, pero éramos como dos extraños compartiendo piso.

No, peor. Éramos un carcelero y su prisionera.

Y yo era la prisionera.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022