Nunca deseaste ser deseada por alguien.
Nunca quisiste que alguien se interesara en tí.
No estaba en tus planes que alguien se obsesione contigo.
Y menos que ese alguien sea tu profesor.
Cassidy Johnson, alguien joven y divertida. Su mirada tiene ese toque de inocencia que vuelve loco a cualquiera y su actitud es la pizca que hace falta para volverte demente.
William Levlok es un hombre con derechos, dinero y el mundo a sus pies.
Jamás ha querido saber nada sobre una relación formal, es hombre de sólo una noche y ya... Según su perversa y libre mente, aquello solo sería una perdida de tiempo e ingresos.
Pero...¿Qué pasará cuando la única niña que ha logrado volverlo loco vuelve a su camino?
¿Y si fuera su alumna?
A William Levlock nunca ninguna mujer se le ha resistido, y esa chiquilla no será la excepción.
Tal será el deseo y la impertinencia de estar con ella que se convertirá en una.. Perversa Adicción.
¿Que pasará con su amor prohibido?
¿Logrará William enamorar a Cassidy?
¿Podrá vencer la barrera y sacarla de la burbuja en la cual lleva encerrada?
¿Ella podrá escaparse de aquel loco amor?
Descúbrelo junto a mí en esta maravillosa historia 🤍
Cassidy Johnson
Se supone que la secundaria es la mejor etapa de nuestras vidas ¿cierto? Pues son patrañas.
Con solo 17 años la vida puede ser muy dura.Se supone que a esta edad todo debe de ser dulce y compasivo.
O eso nos hacen creer.
Vivir en un mundo lleno de prejuicios, de comentarios involuntarios y obscenidades. Si, puede ser muy difícil.
Cuando eres hija única todo se complica aún más.
Debes ser perfectamente "perfecta", con solo una madre que día a día trabaja sin siquiera decir un "¿cómo te fue hoy, cariño?", "¿Necesitas algo?", "¿Quieres que pasemos tiempo juntas?"
Nada de nada, Rachel Johnson sólo se preocupa por mantener el dinero y el trabajo.
Es decir, eso no tiene nada de malo pero...la vida no se basa simplemente en los ingresos monetarios.
Aun no recuerdo la última vez que tuvimos una charla juntas o una salida... Pero esa es otra historia.
En la actualidad voy en mi último año de secundaria. "Kennedy School" es un lugar en donde todo aquel que mantenga un bajo perfil queda atrás, y si, vaya que es molesto.
Luego de que mi padre falleciera, a mi madre no se le ocurrió mejor idea que meterme en un colegio privado lleno de chicos imbéciles, creídos y niñas atolondradas.
Y no es que me vaya mal, de hecho, me he esforzado mucho para llegar a mi ultimo año con un "buen perfil", animadora y presidenta del centro estudiantil, una de las mejores alumnas del colegio con un buen promedio.
Y no, no lo hago por mi, lo hago por mi mamá.
Inevitablemente he caído en una rutina, que si bien no es tan aburrida, si es cansada.
Levantarme 9:30 a.m, hacer el desayuno para mí, terminar algunos deberes, ducharme, cocinar para mi y para mi madre (ya que ella viene a comer y luego vuelve al trabajo) e irme al colegio.
De hecho voy a la tarde al colegio, así lo ha decidido la mujer que me dio la vida ya que sin mentir, lo repito, trabaja todo el día.
Viendo el reloj el cual marca las 12:00pm, pego mi frente a la pared, se me está haciendo tarde y todo por andar de distraída.
Me coloco el horrible uniforme escolar, una falda con tablas negra, una camisa blanca y medias largas del mismo color, y por ultimo, zapatos negros.
Recojo mi cabello en una cola con un listón negro y salgo de casa, no sin antes dejar una nota en el refrigerador.
Mamá:
Hoy he dejado macarrones en el microondas, no he podido hacer otra cosa. Que lo disfrutes y tengas una buena tarde :)
No me preocupo por firmar la nota ya que, quien más ha de dejarla ¿Cierto?
*****
****
14:50p.m.
-Y ¿Que tal tu fin de semana?-mi mejor amigo Frank pregunta mientras muerde su manzana.
Se ve deliciosa, ya se me antojó una.
-Normal, ya sabes-contesto neutra.
-¿Normal? ¿Sólo eso? Nena siempre dices lo mismo, deberías divertirte más-responde mientras mueve sus manos de manera escandalosa.
A veces Frank logra alterarse muy rápido.
-Ya sabes que no me gustan esas cosas, solo prefiero...-
-"Quedarme en casa leyendo mientras tomo chocolatada caliente"-me interrumpe haciendo su voz más chillona, a modo de imitarme.
-Ves? Por eso eres mi mejor amigo- le guiño el ojo.
Frank rueda los ojos y toma mi mano.
-Como sea, el otro finde vas a salir y conmigo-suelta con tono firme.
-Oh, pero claro, ya tengo que ir viendo mi outfit- contesto sarcástica.
-Ya deja ese sarcasmo Cassy, tu sabes que irás-
-Como sea-bufo rendida.
Eso lo veremos, Franky
Frank es el tipo de chico que toda chica desearía tener como novio. Es lindo, atento, gracioso, moreno y tiene un cuerpo atlético.
Todavía no sé porqué no tiene novia..es decir, es todo un partidazo.
Y es que no es gay, de hecho, está enamorado de una joven cuyo nombre no sé y lo tiene loco.
Algún día me lo dirá el maldito.
Tomo asiento en el lugar del medio de la clase luego de haber saludado a casi todo el salón, ya que algunos llegan tarde.
-Cassidy no olvides que tenemos entrenamiento hoy- habla Lía, vicepresidenta del equipo de porristas.
-De acuerdo- respondo con una sonrisa a boca cerrada.
-Y tampoco te olvides de la junta estudiantil al final de clases en la sala de maestros-redobla Rogger, secretario general del centro estudiantil.
-Bien, no lo olvido-resoplo.
Ni te quejes querida, tu solita te metiste en esto.
-Ah, y hoy nos hacen cambio de profesor, ya que Gregory se jubiló-me recuerda mi mejor amigo.
-Bien-digo no conforme.
En verdad extrañaré a ese maestro, a pesar de solo haber estado dos semanas con nosotros le tomé mucho cariño.
No quiero un nuevo cambio. Odio lo cambio de rutina.
Si que será un largo día...
-Buenas tardes-levanto mi cabeza al oír su gruesa voz.
Y como olvidarlo, el profesor William Levlok, el más cotizado en todo el colegio, amado por las alumnas y odiado por los chicos.
Eso sonó tan estúpido y cliché.
Joven, alto, atlético y con mucho dinero.
¡Yei! Todo un combo.
Ruedo mis ojos al escuchar los suspiros de mis compañeras.
No entiendo que le ven, es un simple hombre, además... Creo que está un poco viejo para nosotras.
-Como ya todos saben, yo soy el profesor William Levlok y este, su último año, les estaré dando finanzas, además de ser su tutor guía-
Oí un severo "si" de parte de las niñas, hasta creo que se escuchó un gemido por ahí...
Vaya hormonas...
Reprimo una carcajada, esto es tan vergonzoso.
-Bien, ahora quiero que se presenten uno por uno, quiero oír su nombre, apellido y edad, nada más-todos asentimos con la cabeza-bien, empiecen-
Todos van presentándose uno por uno, cabe mencionar que las chicas exageran un poco... ¡Tontas! Es solo un viejo que simula ser joven.
Río por mis estupideces, a veces puedo ser muy "infantil" o "poco tolerante".
Pero hey, no me culpen. Solo veo mi realidad.
-Señorita, es su turno-
Por estar pensando en pelotudeces te quedaste en el aire boluda...
Vaya, a veces se te escapa o argentino, Cassy....
Me compongo rápidamente y me paro en mi lugar.
-Bueno, soy Cassidy Johnson, todos me llaman Cassy, y tengo 17 años-clara y consisa, doy mi leve presentación.
-Interesante- dice mirándome de arriba a abajo, cosa que me incomoda.
Ni que tuviese un mono en la cara o algo parecido.
-Presidenta del centro de estudiantes y del equipo de porristas ¿cierto?- elevo una ceja.
-Si, está en lo correcto-respondo neutra y cortante, lo único que quiero es que acabe la clase para poder ir a la cafetería.
-Bien por usted, el que sigue-
Me siento nuevamente ¿bien por usted? Que raro...
Su hora pasó relativamente rápida, ya que a pesar de ser el primer día con él, nos dejó actividades.
-Recuerden que para el día miércoles deben traer la actividad resuelta ya que la llevaré para corregir, y contará como una de sus primeras notas-
Todos en general respondemos "si", para luego oír la campana anunciando el recreo.
al fin.
-Ya es todo, pueden retirarse-
Guardo mis cosas en mi mochila lo más rápido que puedo, es lunes y en la cafetería hay pastel de chocolate.
Aunque cobran $2 dólares la porción, lo vale.
-Señorita Johnson, me permite unos segundos-
No, no, no.
-Por supuesto-
Mierda.. ¡Mi pastel!
-¿Te espero?-pregunta Frank.
-No, de hecho, apartame un pedazo de pastel de chocolate por favor, ten-le pido tendiendole el billete.
-No es necesario, yo invito-me guiña el ojo y se dirije a la puerta.
-Y bien...-apúrese que quiero mi pastel.
Suelta un leve suspiro para luego comenzar a hablar.
-Bueno, solo te pedí que te quedaras ya que como tu eres presidenta del concejo estudiantil y por tanto representante de todos los alumnos, sería interesante trabajar en conjunto contigo, acentuando el hecho de que seré tu tutor este año-
-Entiendo...-susurro, creo que escuché mi estómago rugir.
-Y quería pedirte tu número telefónico, así te pondré al corriente de todo las fechas importantes y trabajaremos mejor-mis cejas vuelven a fruncirse.
¿En serio? ¿No es más fácil comunicarse por Gmail?
-Si, pero ¿es necesario? No creo que...-me corta.
-Es exclusivamente para hechos escolares, Cassidy-
-De acuerdo-suelto dudosa.
Me pasa su teléfono que por cierto..IPhone X, vaya es un adulto moderno.
Me agendo lo más rápido posible.
Al finalizar le devuelvo su celular.
-Listo, si, eso sería todo..-déjeme ir por mi pastel.
Si, a veces puedo ser irritante.
-Puedes retirarte- finaliza al fin.
-Adiós profesor-tomo mi mochila y me voy hasta la puerta.
-Hasta pronto señorita Johnson- escucho su voz a mis espaldas.
Camino hasta la cafetería pensando en lo que acaba de pasar.
¿Mi número telefónico?
Admito que no me da tanta buena espina, pero bueno, todo sea por el centro estudiantil.
Vaya manera de comenzar la semana.
******
William Levlok.
Ser o aparentar ¿Qué eliges?
Cuando eres un hombre de 29 años con una vida típica y aburrida cualquiera de las dos opciones es válida. A muy temprana edad conseguí alcanzar todos mis objetivos, y si bien estoy totalmente orgulloso de eso, he de decir que no pensé caer en un circulo monótono a causa de logros prematuros.
Empresario por profesión y profesor por diversión.
O al menos eso pensaba.
Llevo 5 años de mi vida siendo profesor por hobby, en una secundaria llena de adolescentes hormonales corriendo de en los pasillos de acá para allá, y obviamente, cuando eres un hombre atractivo como yo tienes que soportar ser perseguido por varias alumnas todo el tiempo. No lo niego, es divertido en ocasiones, eso me ayuda de salir un poco de la rutina aburrida.
Aunque algunas estén bastante bien (físicamente hablando) he logrado resistir a la tentación.
Además de que puedo tener a la mujer que quiera en mi cama, eso claro está.
Puedo lograr que cualquiera esté a mí disposición en el momento que desee.
El mundo está a mis pies y está más que
claro que todo lo que quiero lo consigo.
La única vez que una alumna llamó realmente mi atención fue hace exactamente cuatro años, ella estaba en primero y con tan solo trece años logró cautivarme. Si, quizás suene algo fuera de lugar, pero soy hombre, los humanos tenemos esos "instintos salvajes"que nos hacen actuar por naturaleza.
Y si, claro está que es algo.... Turbio, pero no pasó de más que unas cuantas miradas de mi parte, que por supuesto, no fueron correspondidas jamás. Ella siempre se mantuvo al margen y nunca captó o no quiso captar mis segundas
intenciones.
Todavía la sigo viendo en los recreos, es bonita y su cabello reluce por donde quiera que pase, sus ojos claros te deslumbran y su caminar es simplemente perfecto.
Sacudo mi cabeza olvidándola y salgo de la ducha. Necesito concentrarme en algo más...productivo.
Hoy tengo que presentarme ante mis nuevos alumnos, ya que el profesor Gregory, quien estaba a cargo de alumnos de ultimo año decidió jubilarse y a causa de eso, ahora son responsabilidad mía.
Genial...Adoro enseñar.
Termino de vestirme, agarro mi maletín y subo al coche arrancando a toda prisa, no sin antes mirar la hora en mi reloj.
Odiaría llegar tarde.
No me gusta la impuntualidad.
**
-Buenas tardes- sonrío entrando a la sala de maestros. Siempre intento mostrar mi mejor sonrisa, una buena impresión es la clave principal del éxito.
-Que tal William ¿listo para conocer a tu nuevo curso?- habla Lidia, profesora de inglés.
-Por supuesto, será pan comido-
Como siempre.
-Él que será comido, pero por las miradas serás tu Will, prepárate-aquí vamos de nuevo con los intentos de coqueteo.
Suelto una sonora carcajada.
-Por favor, no es nada con lo que no pueda vivir-respondo algo arrogante, pero sincero. Ya estoy acostumbrado a recibir ese tipo de atenciones.
Escucho el timbre sonar y me dirijo a la puerta.
-Que tengan una buena jornada- me despido yéndome hacia mi clase.
Voy hasta mi nuevo salón "sexto A", y entro de manera sigilosa.
Observando como el aula está en un pequeño revuelo, normal de ver cuando un profesor no se encuentra.
-Buenas tardes- me encargo de que mi voz salga impotente.
-Buenas tardes profesor- ellos responden en tono alto, al unisono.
Observo todos y cada uno de sus rostros hasta detenerme en uno en específico, no pudiendo creer lo que veía.
El único rostro que ha llamado mi atención desde siempre, y he de decir que ahora se ve más hermosa que nunca.
Así que la pequeña Cassidy Johnson será mi alumna.... Esta oportunidad no la pienso desaprovechar.
La miro detenidamente, sus gestos, su rostro ,y es que esta niña no tiene ningún defecto. Es simplemente perfecta.
Tal es el deseo de oír su voz que les pido a mis alumnos algo que jamás pensé que pediría. Jamás me ha importando ni he usado esa metodología pero...necesito saber si su tono ha madurado al igual que todo su cuerpo.
-Bien, me ahorraré la típica presentación porque creo que ya todos saben quien soy, y que de ahora en adelante yo seré su nuevo profesor. Sin mas que añadir, quiero que se presenten uno por uno, oír su nombre, apellido y edad, nada más, no quiero que se extiendan en detalles que no sean de relevancia- los alumnos se imitan a asentir- bien, comiencen-
Todos van presentándose uno por uno como había ordenado, pero la verdad es que el único rostro que observo es el de Cassidy, quien parece algo ida en sus pensamientos.
Si tan solo pudiese saber que ronda en esa cabecita..
-Señorita, es su turno- le digo al notar que era su turno de presentarse, y ni siquiera se inmutó. Ante mi petición, levanta su mirada para luego pararse en su lugar.
Ese uniforme si que le queda bien.
Basta Levlock, ya hasta pareces un viejo verde.
-Bueno, soy Cassidy Johnson, todos me llaman Cassy, y tengo 17 años-
-Interesante- digo recorriéndole completamente con la mirada. No lo puedo evitar-Presidenta del centro de estudiantes y del equipo de porristas ¿cierto?- elevó una ceja aloírme.
¿Pareceré acosador? Quizás no medí mi atención.
-Si, está en lo correcto, profesor- contesta firme, un poco arrogante. Tanto que me recordó a alguien.
-Bien por usted, el que sigue- decido cortar un poco el interés, no quiero que se emocione.
Más bien el que está emocionado es otro...
Miro como se sienta y luego siguen sus demás compañeros, a quienes no les puse ni una pizca de cuidado.
-Bien, una vez acabando, y siendo que es mi primera clase con ustedes, quiero que abran su libro y realicen las actividades de la página 81 y 82- Solo escuché un leve "si profesor" y todos comenzaron a realizar sus trabajos en silencio, cosa que me dejó complacido...solo por unos quince minutos.
Debo admitir que el resto de la clase fue algo molesta, debido a que algunas alumnas se paraban cada minuto para "preguntarme cosas sobre el libro". Y no estoy molesto o bueno... Soy profesor para eso estoy. Más bien lo que molesta es que ella no se haya parado en ningún instante a preguntar nada, solo se concentró en su tarea y en hacer consultas con su "amigo".
Con esos pensamientos entre ceja y ceja, veo el reloj y solo faltan dos minutos para acabar con mi pequeño martirio.
-Recuerden que para el día miércoles deben traer la actividad resuelta ya que las llevaré y corregiré-
En general me responden "si" y luego se escucha la campana sonar.
Ya no veré a Cassidy por hoy..
-Ya es todo chicos, pueden retirarse-
En ningún momento aparto mi mirada de ella, y ni siquiera se da cuenta.. Vaya que si puede ser algo...despistada. O tal vez me evite al propósito.
-Señorita Johnson, me permite unos segundos-me adelanto en decir.
-Por supuesto-contesta sin pensanserlo tanto.
Noto como sus ojos se dirigen al chico que se encuentra a su lado.
-¿Te espero?-pregunta el moreno.
Arqueo mis cejas. ¿Y este quien se cree? Solo la he convocado a ella.
-No, de hecho, apartame de la cafetería un pedazo de pastel de chocolate por favor, ten- observo como le teniende un billete.
-No es necesario Cassy, yo invito- le guiña el ojo y se dirije a la puerta. Evito hacer un comentario por aquella patética escena, solo espero que mi cara no me delate.
-Y bien...-me pregunta algo impaciente con su dulce voz.
Al parecer alguien tiene apuro...es una pena.
-Bueno, solo te pedí que te quedaras ya que como tu eres presidenta del concejo estudiantil y por tanto representante de todos los alumnos, sería interesante trabajar en conjunto contigo, acentuando el hecho de que seré tu tutor este año-
-Entiendo...-
-Y quería pedirte tu número telefónico, así te pondré al corriente de todo las fechas importantes y trabajaremos mejor-sus marcadas cejas se fruncen.
Espero ansioso su respuesta.
-Si, pero ¿es necesario? No creo que...-le corto antes de que pudiese negarse.
-Es exclusivamente para hechos escolares, Cassidy-siento como pronuncio su nombre de forma dulce, saboreando el momento.
-De acuerdo-contesta algo dudosa.
Le paso mi celular para que pueda agendarse mientras que siento como la excitación a flor de piel.
Al finalizar me devuelve el celular.
-Listo, si, eso sería todo..-
Vaya, si que la niña está apurada.
-Puedes retirarte- finalizo a regañadientes, dejándola ir...por el momento.
-Adiós profesor-coloca su mochila en sus hombros y va directo a la salida.
-Hasta pronto señorita Johnson-
Observo como desaparece del salón y una risa mal intencionada se escapa de mis labios.
El primer paso está completo.
Ay mi querida Cassy, pronto vas a caer...
Estás en mi lista de objetivos, y como lo menciones al principio, yo siempre consigo lo que quiero, no importa lo que tenga que hacer para conseguirlo.