Antonella
¿Alguna vez has deseado comer del fruto prohibido? Esa pregunta me la hizo mi amiga Luciana, ella dice que comer de lo prohibido es algo totalmente excitante y mucho más si lo hacen en lugares donde puedan ser vistos.
La adrenalina corre a mil kilómetros por hora mientras te deleitas del deseo, la pasión y la lujuria. En mi caso no es que tenga mucha experiencia en relaciones sexuales, con decirles que a mis 20 años aún soy virgen.
Mi vida gira en torno a mis estudios, papá solo quiere que me enfoque en ser la mejor y por esa razón no ha querido que busque un empleo, que para eso él trabaja y me da todo lo que necesito. Se puede decir que mi vida es monótona y aburrida.
Actualmente estoy estudiando administración de empresas, y la próxima semana empezaré mis pasantías en la empresa donde mi padre es dueño, se que al principio fue un poco descabellado, quedé en estado de shock al enterarme que las haría justo en la empresa de mi padre. Ahora sí se puede decir que me tendrán vigilada a cada rato y en todo momento.
Me encuentro en mi habitación terminado de arreglar unas cosas de la universidad, miro mi reloj y me puedo dar cuenta de que son las 7:00 de la noche y solo me queda media hora para arreglarme, quede en ir a un antro con mi amiga Luciana aprovechando que mi padre salió a una cena de negocios con mi madre.
Entro al baño como rayo veloz, me doy una ducha rápida sin lavar mi cabello, al salir rebuscó entre mi closet una ropa que sea cómoda y que permita mover mi cuerpo al ritmo de la música. Me coloco una falda de cuadros rojos, sí, es una falda escocesa, una camisa de tiras blanca y unas zapatillas negras. Recojo mi cabello en una coleta alta y me maquillo en tonos claros.
Al verme al espejo me gusta como me veo, parezco una niña angelical pero con su toque de travesura. Escucho sonar el claxon de un auto y esa es la señal que tanto estaba esperando.
Tomo las llaves y bajo las escaleras de dos en dos hasta llegar a la sala, vigilo que no se encuentren ninguno de los empleados cerca y salgo en puntillas cerrando la puerta con mucho cuidado.
-Que perris te ves amiga. -dice mi amiga-Esta noche dejarás de ser casta y pura.
-Deja de decir tonterías y vamos. -subo al coche- Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.
Sin más espera pisa el acelerador emprendiendo nuestro camino, prendo el estéreo y la voz de Bon Jovi impregnan el ambiente con la canción It's My life.
This ain't a song for the broken-hearted
No silent prayer for faith-departed
And I ain't gonna be just a face in the crowd
You're gonna hear my voice when I shout it out loud
It's my life
It's now or never
But I ain't gonna live forever
I just want to live while I'm alive
(It's my life)
My heart is like an open highway
Like Frankie said, "I did it my way"
I just want to live while I'm alive
It's my life.
Traducción
(Esta no es una canción para los que tienen el corazón roto
No hay oración silenciosa para los difuntos
Y no voy a ser solo una cara en la multitud
Vas a escuchar mi voz cuando la grito en voz alta
Es mi vida
Es ahora o nunca
Pero no voy a vivir para siempre
Solo quiero vivir mientras estoy vivo
(Es mi vida)
mi corazón es como una carretera abierta
Como dijo Frankie, "lo hice a mi manera"
Solo quiero vivir mientras estoy vivo
Es mi vida).
Las dos cantamos a todo pulmón, parecemos un par de locas desquiciadas. Minutos después estamos estacionando el auto frente al gran antro Angel o Demonio, según mi amiga aquí puedes portarte como un ángel sin cometer ningún tipo de pecado o como un demonio desatando todas tus pasiones y cumplir cada una de tus fantasías.
En la entrada hay una gran fila, pero nosotras no tenemos necesidad de hacerla ya que el portero conoce a mi amiga y nos hace pasar, al entrar la música retumba por los parlantes, luces de colores iluminan la pista de baile. El lugar está a reventar, no hay ninguna sola mesa desocupada y la barra está totalmente copada, con decir que no caminas sino las mismas personas se encargan de moverte por el lugar.
Ambas nos tomamos de la mano y como podemos llegamos a una esquina de la barra, aquí parecemos sardinas en lata pero eso es lo de menos cuando vienes a desatar las más perversas locuras.
Ambas pedimos unos tequilas, mientras esperamos le hago una inspección al lugar, mi cabeza parece un ventilador de tanto girar de un lado a otro. Desde aquí me puedo dar cuenta que en el tercer piso hay una zona VIP «Deben ser hijos de mami y papi los que se encuentran arriba». Salgo de mis pensamientos cuando siento un pellizco en mi brazo.
-Auch... -me quejo por el dolor- Luciana eso duele ¿Estás loca?
-Loca no mi reina, alerta a todo -muerde su labio inferior- Ese hombre de allá no te quita la mirada de encima.
Giro disimulada y mi amiga tiene toda la razón, desde que voltee no ha dejado de verme incluso levanta su copa y me guiña un ojo, siento que mis mejillas arden y debo parecer un tomate. Es un hombre de unos 30 años aproximadamente, cuerpo bien trabajado, cabello negro, piel morena y ojos no se puede distinguir el color por la distancia, en definitiva un adonis esculpido por los dioses del olimpo.
Su mirada penetrante me incómoda un poco, es como si me desnudara con solo mirarme, volteo nuevamente quedando de espaldas a él, si me sigue mirando de esa forma creo que voy a perder mis braguitas en el proceso.
El barman nos entrega nuestros trago y yo tomo el mío de un solo tirón, sacudo la cabeza por la reacción que causó el trago, siento que algo subió por mi rostro sintiendo la sensación de calentura en el instante.
-Mujer con calma. -espeta mi amiga- Si sigues tomando así no creo que puedas salir caminando de aquí y mucho menos disfrutar de la noche.
-Claro que no, es solo que lo necesitaba. -me encojo de hombros- Además así entro en calor de una buena vez.
De repente siento que alguien se acerca a mi espalda y susurra a mi oído.
-¿Me concedes está pieza princesa? -pregunta tajante.
Me quedo inmóvil y mi amiga no hace más que abrir los ojos como platos, su mirada lo dice todo y se que la persona detrás de mí es ese mismo hombre que minutos antes me desnudaba con la mirada.
Me giro con delicadeza quedando frente a frente, no puedo negar que es un hombre muy apuesto, Asiento con un movimiento de cabeza y le tiendo mi mano para que la tome, me guia a la pista de baile.
Shakira y Nicky Jam suena en los parlantes con Perro fiel.
Tú me confundes, no sé qué hacer
Yo lo que quiero es pasarla bien
Yo tengo miedo de que me guste
Y que vaya a enloquecer
Si eso pasa yo seguiré
Contigo aquí como un perro fiel
Yo tengo miedo de que me guste
Y que vaya a enloquecer
Te hablo en serio mai, no estoy jugando
Tanto tiempo pasa y nada
Estas ganas no me aguanto
Y aunque tú me esquives, yo te sigo deseando
Dicen que tú eres peligrosa
No le hago caso a esas cosas
Dime qué está pasando
Me tienes como un loco, soy un loco enamorado, eh
Quiero saber cuánto me vas a insistir
Y hasta dónde llegarías por mí
Siento mucho la espera
Pero valdrá la pena cuando te esté besando
De la manera que te mueves así
Yo te lo juro me voy a derretir
Tú sabes que soy buena
Por más que yo te esquive me sigues deseando.
Nuestros cuerpos se mueven al ritmo de la música, es como si cada frase de la canción la hacemos realidad, me coloco de espaldas a él haciendo movimientos sexys, movimientos que me empiezan a calentar, siento como la adrenalina va corriendo por mis venas y esto que siento está a punto de estallar.
Él me toma como un poseído atrayendo mi cuerpo al suyo, en mi trasero puedo sentir su miembro erecto queriendo estallar, una de sus manos me aprieta por la cintura mientras la otra hace recorrido por todo mi cuerpo, empieza un viaje lento y peligroso, cuando siento que uno de sus dedos entra en mi intimidad suelto un pequeño jadeo, el cual él ahoga cuando se apodera de mi boca.
Siento como mi cuerpo vibra ante su toque, cada vez quiero más, mucho más. De repente me gira para quedar frente a frente, sus ojos están oscuros y me regala una mirada lasciva, mirada que me penetra poco a poco y como deseo que sea su miembro que me penetre sin delicadeza, sin piedad, que sea salvaje.
-Vamos a un lado más privado. -susurra a mi oído- No te imaginas lo mucho que te deseo princesa.
Creo que perdí la poca cordura que me quedaba, lo único que hago es asentir con un movimiento de cabeza mientras muerdo mi labio inferior. Sin perder tiempo soy arrastrada por este hombre por un pasillo oscuro, al llegar al fondo entramos a un ascensor el cual necesita clave para llegar al último piso, las puertas se abren y damos unos cuantos pasos, cuando llegamos a una puerta él coloca nuevamente la clave para que esta se abra y nos pueda dar acceso.
«Todo con este hombre es un misterio».
Tal vez dirán que soy una estúpida por confiar en un hombre que he visto por primera vez, pero él posee algo que invita a darle luz verde, no se que podrá ser pero estaré a punto de confirmarlo.
Estando dentro todo es tinieblas, no se puede ver nada y basta con que él aplauda para que las cortinas se abran, tiene un gran ventanal que refleja la vista de la ciudad, se ve muy hermosa y más aún con la luna iluminando el espacio, la cama es grande, tiene unas sábanas de seda color rojo, a un costado hay una pequeña mesa de noche, sobre ella hay una hielera, dos copas y una botella de vino «¿Habrá planeado todo esto?»
Sirve la bebida en las copas. caminando seductor me entrega una de ellas, camina hacia la cama sentándose en el borde, le da unas palmadas para que me acerque y me siente a su lado.
Yo como toda niña obediente hago caso y me siento a su lado, tomo un pequeño sorbo de vino, siento como va bajando poco a poco por mi garganta degustando su sabor.
-¿Cómo te gusta que te penetren princesa?. -pregunta con picardía- Delicado, tierno o salvaje.
Casi me ahogo con lo que estaba tomando,imagino que él se dió cuenta que soy virgen porque mi rostro era un poema y mis ojos casi salen de mis órbitas.
-Tranquila princesa, prometo que seré delicado. -acaricia mi pierna- Será tu primera vez inolvidable, de eso me voy a encargar yo.
Me quita la copa de la mano y la deja a un lado de la mesa junto a la suya.
Toma mi rostro entre sus manos, sus hermosos ojos grises se conectan con los míos, une nuestro labios en un beso tierno, delicado. Poco a poco va recostando mi cuerpo sobre la cama, siento que mi cuerpo se eriza cuando sus manos empiezan a explorar cada parte de mi cuerpo.
-Cálmate princesa. -besa mi cuello- Solo relájate y disfruta.
Entre besos y caricias me va despojando de la ropa, en pocos segundos quedo en ropa interior; se levanta quedando parado al borde de la cama y se empieza a quitar la ropa cuando su torso queda descubierto puedo deleitar mi vista ante tal monumento. Me encanta esa sonrisa lasciva que me regala, termina de despojarse de la ropa quedando en boxer.
Mete en su boca mi dedo del pie y lo chupa como un bombón, pasa su lengua recorriendo mis piernas hasta llegar a la cara interna de mi muslo. Con sus dientes toma un extremo de mi braga y la va bajando poco a poco hasta sacarla por completo. Instintivamente cierro mis piernas y él se encarga de separarlas, pasa su lengua por mi centro provocando un choque eléctrico desde el centro, pasa por toda mi columna y estalla en mi cerebro haciendo que mi rostro se sonroje.
Introduce su lengua en mi vagina, chupa, muerde con delicadeza, esta torturándome de la mejor manera y lo peor es que disfruto todo lo que me hace sentir.
-Ahhh... no pares por favor. -pido entre gemidos.
-Relájate y disfruta mi pequeña traviesa.
Sube repartiendo besos por todo mi abdomen suelta mi brasier en el proceso dejando mis pechos al descubierto, introduce uno en su boca chupando como un bebe falta de alimento, con su mano pellizca el otro haciendo que se endurezca mi pezón.
Se apodera de mi boca y la profana como le da la gana, nuestras lenguas danzan al mismo ritmo, siento lo erecto que está su miembro cuando lo posiciona en mi intimidad. Lo ayudo a bajar su bóxer quedando los dos desnudos, apreciamos nuestros cuerpos desnudos y por instinto cubro mis pechos y el retira mis manos negando con un movimiento de cabeza.
Rebusca en su pantalón sacando un preservativo, el cual coloca mientras sus ojos se posicionan en mi cuerpo y muerde su labio. Jalami cuerpo al borde de la cama y tomándome de las caderas embiste mi vagina con su boca nuevamente, sus movimientos son acelerados, mi espalda se arquea ante las sensaciones que estoy experimentando, aprieto las sabanas con mis manos y siento que me estan llevando alas profundidades del infierno.
Cuando estoy a punto de correrme para sus movimientos, sube a mi altura uniendo nuestros labios para darme a probar mis fluidos. Siento cuando separa mis piernas y posicionó su miembro entre mis pliegues, va entrando en mi poco a poco.
-¿Duele? -besa mis labios- Prometo que te trataré con cariño.
Asiento con un movimiento de cabeza, se va introduciendo en mi lentamente y cuando ejerce presión para entrar por completo en mi suelto un gemido de dolor el cual es ahogado con un gran beso lleno de deseo. Se queda tranquilo para que mi vagina se se acople a su tamaño,empieza con movimientos lentos.
El dolor que sentía al principio ha ido desapareciendo y lo voy sintiendo es placer, sus embestidas van aumentando, nuestras caderas se van moviendo al mismo ritmo,ambos soltamos gemidos, estas cuatro paredes son el único testigo de toda la lujuria que se está desatando entre nosotros.
Sin salir de mi me levanta de la cama y rodeo su cintura con mis piernas, me pega contra la pared mientras me embiste con fuerza, mis pechos suben y bajan por los movimientos. Me aferro a su boca tirando de su cabello como una desquiciada.
Mi vientre se contrae y siento que me corro a mares, poco tiempo después siento como su miembro palpita dentro de mí, creo que él también se corrió por el gruñido que soltó. A pesar de que acabó todavía sigue duro, no me da tregua y me lleva a la cama nuevamente coloca mis piernas sobre sus hombros y vuelve a embestirme, esta vez es más rudo pero no me maltrata sino todo lo contrario me regala el mejor placer de mi vida, no mintió cuando dijo que mi primera vez sería maravillosa e inolvidable.
Deseo gritar su nombre pero no tengo puta idea de como se llama, lo único que sé es que me ha regalado los dos mejores orgasmos.
-Ahh... que delicioso maldición.
-Deliciosa estás tú mí diosa.
Estamos sudados y agotados, caemos sin fuerzas en la cama, sale de mi con delicadeza y me abraza a su pecho, toma mi barbilla y la levanta besando mis labios, nos quedamos abrazados uno al lado del otro sin decir ni una palabra...
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Ha pasado una semana desde que tuve mi primera vez, cuando desperté él no se encontraba en la habitación, no puedo negar que todo fue maravilloso pero me lleno de nostalgia al no saber quién fue ese hombre al que le entregué mi primera vez.
Sobre la mesa de noche encontré un gran ramo de rosas rojas y un estuche que contenía una hermosa esclava de oro blanco con un corazón en el centro decorado con pequeños diamantes, al reverso lleva grabado Mi ángel y mi Demoniosonreí ante el acto y me quede pensando si algún día lo volveré a ver.
Salgo de mis pensamientos cuando mi padre toca la puerta de mi habitación preguntando si ya estoy lista, hoy es mi primer día de trabajo en su compañía y solo espero que todo salga bien.
Al llegar a la compañía saludo a los empleados de mi padre, desde que tengo uso de razón conozco a la mayoría de ellos. Llegamos a la oficina y me dice que espere mientras llega el jefe del departamento en el que voy a realizar mis pasantías, esta persona será la encargada de supervisar mi proceso durante los tres meses que esté en la empresa de mi padre.
Tocan la puerta y mi padre da la autorización para que la persona pasé, al percatarse de quién se trata mis ojos se abren como platos al ver de quién se trata y no lo puedo creer es el mi dios del olimpo.
-Mauricio te presento a mi pequeño tesoro Antonella. -dice con orgullo- Ella será quien estará a tu cargo estos tres meses de pasantías.
-Mucho gusto Antonella. -besa el dorso de mi mano- Para mi será un placer ser tu tutor durante tus pasantías.
-El placer es mío Mauricio. -respondo con picardía- Pondré todo lo que esté a mi alcance para aprender todo lo que me quiera enseñar.
Y así se dió el inicio a mis nuevas enseñanzas con mi dios del olimpo...
Melissa
Me levanto temprano como todos los días, voy al baño lavo mi cara y cepillo mis dientes, me coloco un conjunto deportivo, recojo mi cabello en una coleta alta, agarro mi MP3 pongo mis audífonos deleitando mis oídos con las notas de Caramelos de cianuro con Verónica, salgo a trotar como todas las mañanas antes de ir a mi trabajo.
Saludo al portero como de costumbre, es un señor de unos 60 años aproximadamente, desde que me mude hace 5 años aquí lo he visto tomar un café junto a un cachito con jamón y queso todas las mañanas.
Hago el recorrido por toda la acera hasta llegar al parque, le doy unas 10 vueltas a la redonda y utilizo una que otra de las máquinas que se encuentran en el lugar. Me gusta como está la mañana, perfecta para empezar con el pie derecho.
Al cabo de una hora ya estoy de regreso a mi departamento, subo las escaleras y antes de llegar a la puerta tropiezo con mi vecino, sin querer se le caen unas carpetas y se hace un gran desastre con las hojas que salen volando por todo el pasillo.
-Lo siento Max fue sin intención. -lo ayudo a recoger el desastre- Que tonta soy.
-Tranquila preciosa no tienes porque disculparte. -sonríe con picardía- Quisiera tropezar contigo a diario, así me alegrarías la mañana.
Su simple comentario hace que me sonroje, y claro que sí estaría dispuesta a tropezar con él todas las mañanas. Cada vez que lo veo se enciende en mí ese deseo y la adrenalina comienza a recorrer mi cuerpo, en realidad lo que más deseo es ser follada por ese hombre de forma bestial, que me lleve a la galaxia y que me haga olvidar de como me llamo. Inconscientemente muerdo mi labio inferior y al parecer él se da cuenta.
-Mi querida Melissa, no hagas eso frente a mí de nuevo. -sus ojos se oscurecen- No aguantaría las ganas y te follaría en el pasillo.
-Max por favor. -mi barbilla tiembla- No parecen cosas tuyas.
No se como pude articular palabra después de escuchar lo que él me dijo, termino de ayudarlo a recoger los papeles y entró como alma que lleva el diablo a mi departamento.
Me quedo recostada en la puerta por un rato mientras mi respiración se normaliza, las piernas me tiemblan y mis braguitas están empapadas por completo.
Coloco mi MP3 sobre la mesa y camino hacia la nevera para tomar un poco de agua. Dejo el vaso en el fregadero, agarro la greca y pongo hacer café mientras me doy una ducha. La dejo a fuego medio para que me dé tiempo de bañarme.
Abro la llave de agua fría, lavo mi cabello y aplico un poco de jabón líquido en mis manos, enjabono mi cuerpo y cierro los ojos imaginando que mis manos son las de Max quien recorre cada centímetro de mi cuerpo.
Masajeo mis pechos con una mano mientras la otra baja hasta mi centro de placer, metí dos dedos buscando mi botón mágico masajeando en forma circular, acelero los movimientos obteniendo mí placer, no conseguí mi liberación como lo deseaba, pero algo es algo y peor es nada «Creo que voy a tener que comprar un juguete para alivianar la carga».
Salgo del baño y seco mi cuerpo, camino desnuda hasta mi habitación y busco en mi closet la ropa que usaré el día de hoy. Escojo un vestido negro que se ajusta a mi cuerpo, coloco un blaser del mismo color manga corta y lo ajusto en la cintura y calzo mis zapatos de tacon negro.
Recuerdo que deje la cocina encendida y corro apagar el café, por fortuna no provoqué un incendio en mi departamento. Sirvo mi taza de café y la toma a gusto mientras las palabras de Max vienen a mi mente, sin poder evitarlo mis braguitas se humedecen de nuevo «Santa mierda me provoca este hombre».
No se cuanto tiempo sin tener sexo, pero creo que le voy a tomar la palabra a mi querido Max. Al terminar de tomar mi café regreso a mi habitación voy hasta el baño y cepillo mis dientes, peino mi cabello y esta vez lo dejo suelto, aplicó un poco de maquillaje y me aplico un poco de perfume.
Agarro mi cartera, guardo mi celular y salgo de mi departamento. Esta vez me toca tomar un taxi ya que mi auto se encuentra en el taller.
Estoy en la entrada de mi edificio esperando a que pase un taxi, veo mi reloj de pulsera y aún falta más de una hora para entrar a mis labores diarias. Frente a mí se para un auto con los vidrios polarizados y se me hace extraño, de repente se baja el vidrio del copiloto revelando a la persona que lo maneja, no puedo creer lo que mis ojos ven siento que el mundo se paraliza en fracción de segundos.
-Sube preciosa. -guiña un ojo- Te puedo llevar donde tú quieras.
-Gracias Max no quiero abusar. -tengo los nervios de punta.
-¿Seguro que no quieres abusar de mi preciosa? -baja de su auto- Ven no es ninguna molestia para mí llevarte a donde quieras y hacerte lo que desees.
Abre la puerta del copiloto y me hace un ademán para que suba, lo pienso por un rato hasta que me armo de valor y decido subir. Cierra la puerta y rodeó el auto para tomar su puesto de piloto.
Antes de arrancar se inclina hacia mí y está muy cerca para mi gusto, está invadiendo mi espacio y cuando creo que está a punto de besarme tira del cinturón de seguridad y lo abrocha.
-Listo hermosa, ahora si podemos ir donde desees. -toma mi mano dejando un beso en el dorso.
Le doy la dirección de mi lugar de trabajo y pongo el auto en marcha. No sé en qué lugar trabaja, pero me encanta verlo con esos trajes de a la medida que muestran todos sus atributos a la perfección.
Al cabo de 20 minutos me encuentro frente a la compañía Luxury Company, es una empresa que se dedica a la elaboración de material tecnológico, desde celulares hasta las mejores computadoras con la mejor tecnología del mundo, por algo son la número uno en ventas.
Veo la hora en mi reloj y se que he llegado con mucho tiempo de anticipación, pero es algo que no voy a demostrarle a él para que siga su camino y yo pueda controlar mi estado de ansiedad.
-Gracias Max. -suelto el cinturón de seguridad- Espero tengas un excelente día.
-De nada, para mi fue todo un placer. -recorre mi cuerpo con la mirada- Y que no te quepa la menor duda de que tendré un excelente día.
Abro la puerta para salir del auto pero de repente siento que hala de mi brazo y me da un beso en la comisura de los labios, esto hace que me descoloque y siento una corriente atravesar por todo mi cuerpo. A estas alturas mis bragas deben estar super empapadas.
Me suelta y sin más salgo disparada de su auto y camino directo al interior de la corporación sin mirar atrás. En la recepción hago el registro diario y subo al ascensor para ir a la cafetería y quemar el tiempo que me queda de sobra.
Minutos más tarde me percato de que ya es la hora de entrar, al entrar al ascensor marco el número 15 que es piso en donde se encuentra mi departamento de trabajo, me encargo del Marketing de la empresa junto a mi compañera Clarisa.
Tomo asiento en mi escritorio y comienzo a sumergirme entre papeles y correos que tengo pendientes por responder. Nos toca organizar una presentación para mostrarla en la junta que se va a desarrollar el día de hoy.
Todo tiene que quedar a la perfección, vienen nuevos inversores y como de costumbre todo tiene que estar perfecto y sin ningún margen de error. Por fortuna la junta se va a realizar después de hora de almuerzo, esto me facilita mucho más el trabajo. En caso de que no me rinda el tiempo tomaré mi hora de almuerzo para terminar.
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(Horas más tarde)
-Melissa date prisa, debemos tener todo listo antes que empiece la junta. -Me apresura mi compañera, ambas sabemos que al jefe no le gustan los contratiempos.
-Dame 5 minutos, estoy terminando de imprimir los últimos documentos para armar las carpetas. -Trato de tranquilizarla, aún nos quedan 15 minutos.
Entramos a la sala de juntas y arreglamos todas las carpetas una por cada puesto incluyendo las de nosotras. Instale el proyector y cuando tenemos todo listo le informamos al jefe y demás asistentes.
Los asistentes van haciendo acto de presencia y toman sus puestos correspondientes, solo hace falta que llegue nuestro jefe junto al nuevo y futuro socio de la corporación.
Las puertas de madera se despliegan dando paso a nuestro jefe, la sonrisa que tengo en mi rostro se borra de inmediato al darme cuenta quien es el nuevo inversor «Es mi querido Max, mi sexy y guapo vecino». Trato de reponerme para que no se noten los nervios, finjo una linda sonrisa para darles la bienvenida y acto seguido comenzamos con la presentación.
Durante toda la reunión no hizo más que desnudarme con la vista, a eso le tengo que sumar los gestos y las insinuaciones que me hacía cada vez que nuestras miradas se encontraban.
«Deseo que esto termine pronto para salir a mi lugar seguro»