Primera temporada
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1 de diciembre (año 97)
Años atrás cuando sus padres se marcharon hacia la República Dominicana Isabella se quedó a vivir con su tía Janet (quien era la hermana de su padre Frank) para estudiar en Los estados Unidos, pero lamentablemente años después su pariente muere, ya que estaba muy entrada de edad y afectada por la hipertensión ella luchó años contra este padecimiento.
Una vez termina el funeral, Isabella ha decidido regresar a vivir al lado de sus padres, quienes han venido para la ceremonia fúnebre, pero ellos se marcharan primero al país y ella lo hará después.
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Días después, Isabella ha comprado el boleto y ya está en el avión.
Horas más tarde, ella está en el aeropuerto esperando por su hermano, Andrew Lowell.
Tiempo después. Él la recibe con gran entusiasmo, pues hace mucho tiempo que ella no regresaba al país.
-¡Hola, hermanita bella, que bueno que está aquí! -Exclama él con gran regocijo, abriendo sus brazos mientras se acerca a ella.
-Hola, Andrew, ¿extrañaste mis peleas? -Enseguida pregunta Isabella de forma irónica y en broma, extendiendo sus brazos hacia él.
Se abrazan como todos buenos hermanos, él es mayor y le gusta molestar a Isabella.
-Por supuesto, querida. -Responde Andrew, mientras el chófer se apresura a tomar las maletas y luego acomodar en el baúl.
Los hermanos Lowell siguen conversando, mientras abordan el auto, luego se marchan de ahí
Mientras ellos platican, Isabella ha notado que el chófer ha estado mirándola, desde que llegó al aeropuerto con su hermano Andrew.
Se pregunta qué le sucede, porque no lo conoce, ya que lo contrataron en el tiempo que ella no estuvo aquí.
Tiempo después, llegan a la mansión, y la reciben sus padres muy contentos, luego todos se sientan en la sala.
Conversan mucho tiempo emocionados por su retorno, entonces su madre cambia de tema.
-Hija, haremos la fiesta de compromiso de tu hermano en la villa.
Isabella exclama exaltada, pues cuando era pequeña la llevaron algunas veces y no le gustó ese sitio porque ella es más de ciudad.
-¡Ay, no mamá, no iré, es un lugar muy lejos y apartado!
-Se lo he dicho a mi madre, pero sigue insistiendo en que haga la fiesta de mi compromiso con Sara allá. -Andrew le reitera lo mismo con evidente desilusión moviendo hacia arriba sus manos.
Antonia suspira y junta sus manos, de todos modos hay tiempo para organizar dicho evento, entonces ella cede para que decidan donde quieren celebrar la fiesta.
-Está bien hijos, falta más de un mes, así que piénsenlo bien.
Dicho esto, sus padres se levantan del sofá y se marchan de la sala, tomados de las manos.
Sus hijos los miran curiosos y sonriendo hasta que se pierden de vista.
Andrew torna su mirada con firmeza a su hermana y empieza a agobiarla con sus preguntas.
-¿Cuántos novios dejaste allá, eh, Isabella? -Indaga él con una gran sonrisa maliciosa.
Ella se molesta, porque a veces él se pone necio y solo por fastidiar cuando está aburrido.
-¡Ninguno Andrew, deja de "joderme"! -Contesta cruzando sus piernas y luego los brazos.
-No te "jodo", solo te pregunto, hermana.
Le dice él serenamente sonriendo de medio lado.
-Bueno, si deje uno, porque terminamos.
De cierto modo, Andrew la hace confesar sobre su poca vida romántica allá, aunque este molesta.
-¡Ves, que sí dejaste un novio! ¡Ja, ja! -Exclama él a carcajadas y disfrutando volver a vivir aquellos viejos tiempos donde ellos se peleaban normalmente como dos buenos hermanos.
-¿Oye Andrew, y ese chófer? -le pregunta con curiosidad a su hermano cambiando de tema, ya que ella está intrigada sobre el hombre que conduce el auto de la familia.
-Se llama Gonzalo, tienes algunos años trabajando con nosotros, y es hermano del ama de llaves que trabaja en la villa-. Responde y finalmente le indaga extrañado. -¿Por qué pregunta?
Ella mira a un lado porque se siente algo avergonzada al hablar este tema con su hermano.
-Es que me miraba mucho, lo noté cuando llegó contigo al aeropuerto.
-Porque te sorprende, no es solo él, sino todos los hombres de alrededor te miraban de reojo hermanita. Ja, ja.
Isabella se exalta al escucharlo decir esto.
-¡Ay, no me digas, qué gracioso eres!
-Hermanita, eres muy bonita, así que acostúmbrate a que te miren los hombres aquí. Ja, ja.
Responde Andrew disfrutando de la compañía de su hermana
Nuevamente, ella quiere indagarle, pero ahora sobre algo que le sorprende de él. Se incorpora y decide encarar a su hermano para hablar de otro tema.
-¿Qué extraño, que te vayas a comprometer con Sara? ¡Ya que eres, un mujeriego empedernido! -Finalmente exclama Isabella riendo.
A él, obviamente, no le gusta que le haya recordado esto, exponiendo esta conversación.
-¡Ay, no que tema este! Si me comprometo, es porque ella no seguirá conmigo si no hacemos compromiso para casarnos.
Isabella mira que él se ha molestado bastante, entonces enseguida deja de conversar sobre este asunto.
-Está bien, ya no hablemos de ese tema... Iré a descansar, hermano.
Ambos se levantan de sus asientos, él está cabizbajo y ella va a su habitación para dejarle espacio a él.
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Transcurren los días, todos celebran los 20 años de Isabella el 19 de diciembre, pasándola genial.
Tiempo después, comparten la cena de Navidad y año Nuevo muy entusiasmados.
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Al mes siguiente, es nueve de enero (año 98), Andrew acepta ir a la villa.
Lo confirma, mientras todos desayunan en el comedor.
-Mamá, iré allá a celebrar mi compromiso, ¿pero, no está todo listo aún?
-Descuida hijo, sabía que aceptaría. Anticipadamente, ya le había pedido, a los sirvientes que preparasen todo, y he invitado a todos nuestros amigos.
-Está bien, entonces iré mañana. -Contesta Andrew, luego suelta un suspiro tornando su mirada hacia el techo.
A Isabella le sale una sonrisa maliciosa porque se da cuenta de que Sara ha puesto a su hermano de cabeza para complacer sus caprichos.
Más tarde, su madre Victoria está lista para marcharse hacia la villa con el chófer Gonzalo, a ese pueblo tan lejano donde nació, se crio y casó con Frank.
Ella va primero para supervisar que todo quede impecable para dicha fiesta.
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Mientras, muy lejos de ahí, en la villa de la señora Victoria. Mariana está en la cocina sentada, con sus manos apoyadas en la mesa y pensativa.
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-¡Mariana! ¿Qué tienes?, te he notado muy nerviosa y en las nubes.
Ella se reincorpora volviendo en sí.
-Ah. Es por mi hija Paula, es que ese lugar está muy solo. Supe que unas personas compraron una propiedad al lado de la nuestra. No sé, como son ellos, ¿y si son malas personas...? ¡Ay Dios! ¡Ni pensarlo, esto me va a matar!
Exclama la mujer con angustia de tan solo pensar en que suceda algo malo con su hija.
Julia se acerca y le conforta frotando su hombro con la mano.
-Bueno, tranquila, la casa es segura, ¿verdad?, aunque sea de madera. Cuando venga tu hermano dile que vaya inmediatamente, acuérdate que la señora viene hoy a la villa.
-Sí, cierto. Mi marido no ha tenido tiempo de nada acondicionando la villa y comprando lo que utilizarán en la dichosa fiesta de compromiso.
Su compañera de servidumbre se sienta a su lado.
-Bueno, sí, tenemos que apurarnos, ya que mañana será la fiesta.
Javier, el esposo de Mariana, llega a la cocina e interrumpe la conversación saludando a ambas, luego coteja las cosas que compró.
-Mi amor ya traje todo lo que la señora victoria ordenó anteriormente, ahora iré a acondicionar el jardín y todas las plantas. -Le comenta él a su esposa Mariana cuando ha terminado de organizar las cosas.
Ella no soporta la angustia, entonces lo mira con desesperación.
-¡Ay, Javier! Estoy preocupada por nuestra hija, supe que unas personas irán a allá porque compraron al lado de nuestra propiedad.
-¡Mierda! -enseguida él se exalta. -Iré y la traeré. -Luego reflexiona poniendo sus manos en la espalda de su amada, quien permanece cabizbaja-. Tal vez no sean malas personas, pero al no conocerlos, tenemos que ser precavidos.
En este preciso momento llegan a la villa el cuñado de Javier, Gonzalo, con la señora Victoria y el guardaespaldas.
Todos salen a recibirlos.
Enseguida, la señora se desmonta de la camioneta, para entrar a su antiguo hogar.
Los sirvientes la reciben en la entrada de la mansión con humildad, conversando y sonrientes, sus miradas sumisas.
-¡Saludos! -los saluda Victoria, exaltada y enseguida empieza a regañarlos, entre ellos está la hermana de Gonzalo, Mariana-. ¿Qué hacen "cuchicheando"? Hay que ponerse a trabajar de inmediato, mañana mi hijo tendrá su fiesta de compromiso.
La hermana del chófer, está tan inquieta, ella se nota muy mal desde que ellos llegaron, obviamente está así por su hija.
-Señora Victoria, perdóneme, sé que no es el momento adecuado, pero quiero pedirle que mi marido tome un momento para ir a buscar a nuestra hija. Es que estoy preocupada por ella, y no estoy tranquila, ya que está sola en nuestra casa. -Mariana se ha atrevido a hablar muy preocupada sobre otro tema personal sin importarle la demanda de la señora.
Victoria le cede permiso a regañadientes, porque para ella todo gira en torno a la fiesta de compromiso de su hijo Andrew.
-¡Bueno...! ¡Bueno, si es rápido, por favor, no podemos perder tiempo! -Exclama la señora dueña de la mansión imponiendo su autoridad y mostrando un carácter duro frente a todos.
Ella se queda de pie en la entrada de su hogar esperando a que se marche el marido de esta, pero Gonzalo (su chófer) interviene acercándose a Mariana y a su cuñado Javier, porque es obvio que esto le afecta mucho.
Enseguida la abraza para tranquilizarla un poco.
-Hola. ¿Qué sucede hermana?
-Es que, al lado de nuestro hogar... -ella no sigue hablando al tener los nervios descontrolados, entonces Gonzalo la reconforta frotando la mano en su espalda y besando su frente.
Su esposo Javier interviene, también estando con mucha incertidumbre. Sus corazones de padres le dice que algo no anda bien con su hija, Paula.
-Está bien, voy inmediatamente a buscar a nuestra hija.
Gonzalo vuelve a interferir hablándole a su cuñado, ya que ahora también está preocupado al enterarse de que su sobrina podría estar en peligro.
-¡No, quédate Javier, yo iré en la camioneta, si la señora me lo permite! -Exclama Gonzalo levantando su mirada hacia Victoria, quien ha permanecido expectante de esta novedad imprevista.
El chófer no ha tenido hijos y no sabe siquiera si tendrá algún día, pero quiere a su sobrina Paula como su propia hija.
-Está bien, puedes ir Gonzalo. -Le responde la señora Victoria con serenidad y se marcha hacia dentro de la mansión para ir a descansar a su habitación.
Por lo menos no fue tan dura en esta situación, porque también es madre de una bella joven, Isabella Lowell.
Javier respira más tranquilo, él está muy agitado por toda la ocupación que tiene, entonces le agradece a Gonzalo.
-Gracias, cuñado, así adelantaré el trabajo, además no podré ir tan rápido como tú con mi "cacharra".
-Cuando regreses te ayudaré a acondicionar las plantas, y lo demás quehaceres, Javier. -Le recalca su cuñado Gonzalo.
Él besa nuevamente a su hermana en la frente, despidiéndose de ella, y enseguida se dirige al vehículo en que vino con la señora.
Entra apresurado y pone la camioneta en marcha, entonces rápidamente se marcha por la carretera como un loco, también preocupado por su sobrina.
*Cacharra, camioneta vieja.
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¡Advertencia!
Este libro trata el tema de violación, "ojo", estoy sumamente en contra de esto, pero es una realidad que sucede, también se trata el tema de la depresión.
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Ella está sola en estas cuatro paredes de madera, solo escucha el canto de los pájaros y se aburre mucho en este lugar aislado, pero la casa tiene paneles solares y agua, gracias a Dios, así que solo se entretiene mirando la televisión,
Los días casi siempre están grises en este lugar en medio de la isla, lejos del contacto con la ciudad y aunque que ella la conoce no ha vivido allá.
La joven se pregunta. ¿Cómo será vivir en ese lugar lleno de personas?
Ella ha culminado sus estudios de bachiller, así que ya no va regularmente a la ciudad.
Ya ha cumplido los 18 años y quiere ir a estudiar enfermería, y talvez encontrar algún chico que le guste, porque en la escuela donde estudió los más guapos ya tenían sus novias.
Su familia aún creen que es una nena, ellos son muy sobre protectores.
Sus padres trabajan en una villa de multimillonarios, a dos kilómetros de este lugar, y su tío trabaja en la capital con la misma familia.
Ellos son muy jóvenes, su madre la trajo al mundo a sus 18 años y ahora tiene 36, su padre tiene 48 y el tío 32.
Transcurre el tiempo desde que sus padres se marcharon, ella está sentada en un viejo sofá, entonces escucha llegar una camioneta, se acerca y mira por la ventana extrañada porque no es el ruido habitual de la camioneta de su padre Javier.
Paula ve que se trata, de su tío y se alegra mucho al ver que es él, entonces se siente aliviada y quita de la puerta la seguridad que por temor había puesto al estar sola.
Por su lado, Gonzalo llega y cuando va a acercarse a la puerta de la casa, observa a dos chicos, que están merodeando la propiedad, quienes horas atrás miraban mucho hacia la casa.
Enseguida se acerca a ellos para indagar porque lo ha notado muy extraños desde que lo vieron llegar a la propiedad.
-Saludos chicos. -Les dice con voz de autoridad y seguidamente le pregunta. -¿Se les ofrece algo?
Uno de ellos se inquieta y lo mira cabizbajo con cierto temor.
-No, nada señor, es solo que compramos al lado de su propiedad, y la estamos explorando. -Responde él mirando fijamente en el saco de Gonzalo, estando ansioso.
-Bien, pues las propiedades están muy bien marcadas la una de la otra. Espero no haya problemas con eso. -Le explica el tío de Paula con suspicacia, pero en el fondo sospecha que se trata de otra cosa lo que estos jóvenes hacen, menos explorar el terreno.
-No, señor, ¿cómo crees? -El mismo joven le contesta nuevamente, pero el otro permanece callado y a veces sonríe de nervios. Se ríen falsamente, entonces él sostiene la mano de su compañero con ímpetu y se le nota un gran pavor frente a este hombre imponente-. Nos marchamos, con su permiso.
Ellos se marchan apresurados, despistados y Gonzalo los sigue observando, muy nerviosos y asustados.
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Su sobrina abre la puerta al ver que se han ido, y corre presurosa a abrazarle.
-¡Hola, tío, hace mucho tiempo que no te veo desde que te fuiste a la capital! -Clama ella con alegría, aferrándose y abrazándolo muy fuerte.
-Hola, mi bella. Así es, coges algunas cosas tuyas... ¡Porque te vas conmigo ahora! -Exclama él con regocijo, luego le indaga- ¿Y esos "tipos" te molestaron acaso? Le pregunta preocupado por los chicos extraños que vio anteriormente.
Ella se despega de sus brazos, evidentemente aún siente temor, entonces baja su mirada.
-Bueno, si estaba asustada cuando alcance a verlos, entonces me encerré. No sé qué intenciones tendrían, además estoy sola.
-Por eso, nos vamos ahora bella. -Le dice él tocando su mejilla con ternura, luego le da un beso en la frente.
-Sí, voy a buscar mis cosas, tío.
Enseguida ella entra apresurada al hogar, muy contenta, entonces él también lo hace y se sienta en el viejo sofá a esperarla.
Ella va a su habitación y organiza un bolso con algunas ropas y otras cosas personales.
Minutos después, ella regresa y enseguida ellos se marchan de ahí.
Luego que van en la camioneta y alcanzan a ver a esos chicos conversando maliciosamente en la propiedad de al lado de su hogar, pero ahora ella está más tranquila,
Lo pierden de vista, entonces Paula quiere indagar sobre la vida de Gonzalo.
-¿No te has enamorado allá, tío, he? -empieza a hacerle preguntas a él, que lo abruman por la curiosidad de ella.
-Sí, no, que sé, yo. -Le responde y sonríe sonrojándose porque su sobrina es muy pícara.
Ella sigue insistiendo por saber. -¿Vamos, sí o no, tío?
Él decide contarle, y no seguir callando lo que tiene mal su corazón.
-Es la hija de la señora Victoria, de quien estoy enamorado. Soy su chófer, nunca se fijará en mí, ¿entiendes? -Responde mirándola de reojo para no descuidar el guía del vehículo, enseguida se siente afligido.
-Bueno, lo siento tío. -Dice ella apenada, percibiendo la tristeza en sus palabras al hablar de esto.
-Tranquila, así es el amor, bella.
Siguen el trayecto hacia la villa, su tío está melancólico por la pregunta, entonces ella no le habla más de ese tema.
Mientras ellos se han marchado, esos jóvenes conversan sobre la perversidad que tenían en mente hacer estando sentados en una gran piedra.
-Me asusté cuando vi a ese hombre con esa pistola. Sabía que esa chica estaba sola y quería tomarla a la fuerza, es muy bella.
-Oye Juan, se te daño el plan. Ja, ja, ja, no tenía previsto que un hombre armado iba a aparecer. Je, je, je.
-Cállate, José... En otra ocasión será.
Así hablan estos perversos que días atrás habían ojeado el hogar de Paula, pero Gonzalo llego justo a tiempo.
Tiempo después, Gonzalo llega con su sobrina, enseguida su madre corre a abrazarla.
-¡Ay, mi amor, estaba muy preocupada por ti!
-Estoy bien, mamá, no te preocupes.
Javier, su padre, también habla con cierto suspiro y se alegra mucho al verla llegar, también se acerca a ellas y las abrazas, pues son su tesoro más preciado.
-Llegaron por fin. -Pronuncia él con gran alivio, luego las deja para seguir trabajando, entonces se acerca a Gonzalo-. Gracias, cuñado, pues con mi "cacharra" no hubiera llegado tan rápido.
Javier va hacia el patio trasero, mientras los demás van a la cocina, y siguen conversando alegres.
Mientras Victoria baja de su habitación al escuchar tanto murmullo,
Llega ante ellos e interviene en su reunión familiar, hablándole de forma demandante a la hermana de Gonzalo.
-¡Ya tu hija está aquí, hay que apurarse Mariana!
-Enseguida señora Victoria, mi hija Paula también me ayudará a culminar los preparativos de la fiesta. -Responde ella sumisa.
La señora asienta con la cabeza y vuelve a su rutina, también la sobrina del chófer se va hacia las habitaciones de servicio.
Gonzalo se acerca a Mariana, al ver que la señora se ha marchado y la reconforta tocando su hombro e indicando que se sienten en la mesa de preparar alimentos.
-Hermana querida, tú estabas muy preocupada por Paula.
Le comenta Gonzalo para saber más sobre la preocupación que la embargaba cuando él llegó a la mansión.
-Sí, es que Julia me dijo que unas personas compraron la propiedad que está al lado de la nuestra.
Le responde ella a su hermano, agobiada.
Él pone la mano en su mejilla para apoyarse en la mesa.
-Sí, vi dos jóvenes merodeando... Me pareció que tenían malas intenciones.
-Por eso estaba tan mal. Si no hubiera llegado en ese instante, la preocupación me iba a matar, hermano.
-Tranquila hermana, ya está con nosotros mi bella sobrina.
Él frota su espalda y la abraza, quiere que ella se sienta mejor
Mariana se marcha a la cocina, entonces Gonzalo se levanta y sale al patio, entonces mira al guardaespaldas Julio en el jardín, conversando con Julia, la otra sirvienta de esta villa; él también vino con la señora Victoria y parece estar enamorado de ella.
Tiempo después, es la noche y luego de terminada la cena, Mariana sube a la habitación de Victoria.
Ella toca a la puerta para avisarle que todo está listo para la fiesta, y que solo faltan pequeños detalles.
-¿Sí? -Pregunta estando tumbada en la cama
-Soy yo señora, Mariana.
-Adelante.
Ella abre y le habla, enseguida entra a la habitación.
-Ya toda está listo, solo faltan pequeños detalles para mañana.
-¡Ah! -Exclama con satisfacción y esperaba que fuese así-. Qué bueno, me alegro. Así me gusta, nunca me quejo de tu trabajo.
-Gracias, señora, siempre será así. Ya me retiro.
-Sí, puede. -Dice sosteniendo un libro en sus manos.
Victoria nunca se ha quejado de Mariana para su suerte porque es muy responsable.
Ella se retira de la habitación, ya es tarde en la noche, entonces va enseguida con su esposo e hija a la casa de empleados.
En tanto, Javier, Gonzalo y Paula conversan en una de las habitaciones de servicios en la casa de empleados.
Llega Mariana, toda cansada.
-Gonzalo, tu habitación es la de siempre. -le dice enseguida a su hermano, luego se tumba a un viejo sofá.
-Sí, ya sé, hermana querida.- él se levanta y despereza-. Voy a dormir, es tarde. -dice despidiéndose de ellos
Gonzalo se retira a la habitación que estás más lejos, luego se da un buen baño.
Al rato, cuando se tumba a la cama, no puede dormir porque sus pensamientos están puestos en Isabella, la chica que no ha podido amar.
Ella solo tiene 20 años y el 32, pero eso no es todo, es hija de sus jefes; además ella es caprichosa.
Él se casó a los 25 años, pero no pudo tener hijos con su exmujer porque ella es estéril.
Ella lo abandonó a los 3 años de estar casados, cuando él tenía 28 y después se divorciaron, fue entonces cuando Gonzalo se marchó a vivir en casa de su hermana Mariana.
Los padres de estos ya habían fallecido hace cuatro años, y ellos estaban muy devastados por sus muertes.
Mariana consiguió trabajo con esos millonarios, y también necesitaban un chófer allá en la capital, entonces fue cuando Gonzalo aceptó irse con ellos, estando ya divorciado y sin empleo.
Mientras, en la otra habitación, la madre de Paula le habla sobre la desesperación que tuvo, o más bien se desahoga hablando de esto, mientras Javier se retira y se tumba en la cama.
-Estaba muy preocupada mi amor, porque te había dejado sola en casa, entonces supe que esas personas compraron al lado de nuestra propiedad; además no saber qué tipo de gentes son ellos... Julia me tranquilizó; Javier no había tenido tiempo de nada, condicionando la villa, también comprando las cosas que utilizarán en la fiesta de compromiso; él iba a buscarte, entonces llegó tu tío Gonzalo y enseguida se marchó para traerte acá.
-Uf. Tranquila, mamá, sí, ya estoy aquí... A dormir que mañana nos levantaremos temprano.
Paula se levanta, va hacia ella y frota la mano en su espalda, entonces ellas van a dormir porque sus párpados ya están pesados.