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Princesa por Accidente.

Princesa por Accidente.

Autor: : danibenitezescritora
Género: Romance
Eva tiene planes simples; irse a una escuela de música en Londres y explorar sus dotes como cantante. Pero los planes de sus padres son un cubo de agua fría, debe irse a vivir con su abuela durante un tiempo en otro país, un lugar desconocido y que para rematar es un reino. Su abuela es la directora de una escuela de la realeza y ella no puede odiar más la idea de irse a vivir a un lugar lleno de niños pijos. La vida siempre trae sorpresas y la de ella vino en forma de desastre. Su abuela planea casarla con un príncipe a costa de amenazas y situaciones horribles. Ella es rebelde, no se rinde tan fácil, ni se doblegará ante una señora que solo sabe causar daño. ¿Qué pasará cuando en vez de un príncipe termine en medio de dos? ¿Kylliam o Jared? Dos personas totalmente distintas pero que sin duda alguna formará parte fundamental en su vida. ¿Caerá Eva en la tentación? ¿O cumplirá con su frase Antes Muerta que Princesa?

Capítulo 1 Prólogo

La mayoría de los libros que he leído inician con la típica escena donde la chica se despierta, los rayos de sol entran por la ventana, ella bosteza y abre sus ojos. Luego describe meticulosamente su perfecta habitación. Su cabello sedoso y mágico siempre se le acomoda en ondas maravillosas, su madre la llama para desayunar y menciona que tiene un hermano comprensivo y amable que la lleva a clases cada día.

¡Para nada!

Eso es meramente ficción y tampoco va con mi vida. No tengo nada que ver con un libro de los que me regala papá, en el que todo es romance y flores. Donde la chica se enamora de un desconocido que es perfecto y el amor triunfa.

Esto es la vida real, que para nada se parece a la ficción. Los cuentos con finales felices y príncipes azules solo sirven para idealizar una vida perfecta que nunca conseguiremos tener, para crearnos aspiraciones que por mucho que luchemos nunca podremos conseguir.

Mi historia no comienza con ese mágico amanecer, en absoluto, comienza con la peor borrachera de mi vida.

-¡Qué me voy a ir! -grito dramáticamente y Livia se lleva una mano a la cabeza para negar riendo, el camarero me mira como si estuviera loca y yo me levanto tambaleándome un poco-. ¡Me voy a la Conchinchina, a una escuela de pijos!

Beber whisky me ha sentado muy mal, no controlo lo que sale por mi boca, estoy muy borracha y en este estado soy un maldito desastre. Esta es una de las peores noches de mi vida.

Mis queridos padres me han dado la que he bautizado como la peor noticia, y he decido beber hasta perder la conciencia. Tal vez para muchos sería algo genial, pero para mí esto significa un horrible sacrificio y estaría dispuesta a todo por no tener que cumplir sus órdenes y hacer lo que quiera con mi vida.

-Estás muy borracha, Eva, mejor deja que Livia te lleve a casa. -Mi recién nombrado ex novio me toma de la mano y se la arrebato de un tirón.

Estamos en uno de los bares de la ciudad, mis amigos organizaron una pequeña reunión para despedirme puesto que mañana me marcho a ese lugar cuyo nombre no logro pronunciar en este estado de embriaguez. Livia está triste por mi partida, es mi mejor amiga desde los siete años, los demás van a olvidarse de mí en cuanto lleguen a sus casas. Sobre todo mi novio desde hace dos años, quien me acaba de dejar hace unos minutos, como si nos conociésemos desde hace tres días y no llevásemos dos años compartiendo saliva.

-Este es mi último día con mis amigos -digo alargando la "o" y tomando la botella en mis manos-, los voy a extrañar idiotas, han sido unos pésimos amigos, excepto Liv, claro, pero igual voy a extrañarlos.

Todos ríen y yo me dispongo a marcharme con la cabeza en alto. Me iré lejos, pero dejaré todo un incendio a mi paso.

No soy tonta, en esta mesa mi única amiga es Livia, los demás son un grupo de interesados que se acercan a mí por mi apellido y por pertenecer a una de las familias más influyentes de la ciudad, después de todo, los Toscano, son dueños de gran parte de los negocios de aquí.

-Nos veremos en las vacaciones Eva -añade Raisha con su mirada dulce, sin duda era buena fingiendo ser amable.

-Shh. -La mando a callar y todos se burlan-. Espero que para ese tiempo no sigas follándote a Drek porque Stella se va a enterar.

Raisha es una zorra que se acuesta con el novio de su mejor amiga, los he pillado muchísimas veces en la biblioteca de la universidad metiéndose mano. Stella es una buena chica y está demasiado enamorada del imbécil de su novio, así que mi acto de caridad antes de marcharme es sacarla de esa burbuja. Livia se pone de pie y me tapa la boca, Stella mira a Drek con cara de pocos amigos y Miss zorra pone cara de terror. Suelto un hipo y cómo puedo quito la mano de Liv de mi boca.

-Que arda Troya, bebés. -Los miro a todos riendo, al instante Stella se pone de pie para marcharse y Drek va tras ella. Creo que acabo de destruir una relación.

A mi lado mi flamante ex novio me dedica una mirada molesta con intención de intimidarme, y en respuesta, le saco la lengua y me río.

-¿Qué crees qué haces? -me pregunta enojado.

-¡Joel, tú ni me hables! -Lo señalo con el dedo-. Lis rilicionis a distincia ni fincionin -balbuceo en una mueca- ¡Me valen tres hectáreas de mierda tus excusas baratas!

Me duele bastante, llevo toda la noche con una sensación de opresión en el pecho y haciendo todo lo posible para no mirarlo, no hablarle. El alcohol fue la mejor opción para alejar las lágrimas y dejar mi lado perra afuera. Tenía la ligera esperanza de que pudiéramos continuar con nuestra relación a distancia y él podía ir a visitarme a la Conchinchina. No pretendía rendirme, y que haya sido él quien tomó la decisión, solo me confirmó lo que estuve pensando todo este tiempo: no me ama.

Livia me agarra del brazo y me hace caminar fuera de la mesa. Me siento como la mierda y estoy haciendo el intento de controlar mi llanto.

Tengo que irme de casa hacia un sitio desconocido, mi vida aquí no es perfecta, pero joder, soy feliz y la idea de comenzar desde cero me aterra.

-Basta Eva, estás diciendo cosas que no sientes, nos vamos.

-Que conste. -Pongo voz dramática, me seco mis lágrimas imaginarias y el hipo provoca que haga una pausa-. Que los quiero mucho a todos. -Lanzo besos al aire-. ¡Menos a ti! -recalco, enseñándole el dedo medio a mi ex.

«¡Dios! ¿Cómo pude durar tanto con alguien como él?».

-Solo quedan él y Raisha -me dice Liv riendo.

-¡Ah! Olvídenlo, no quiero a ninguno.

Dicho esto ambas caminamos fuera del bar, Livia me lleva agarrada de la cintura puesto que me voy para los lados. El bar me da vueltas y todo lo que hago es reír mientras jugueteo con las trenzas de mi mejor amiga.

-Espera aquí ¿vale? -me indica y asiento-. Voy a por un taxi.

Livia está tardando demasiado.

«¿Y si pido un taxi yo misma?».

¡Uy! Allí hay un coche.

-Hola, ¿necesitas ayuda...?

-No, no soy de aquí bonita...

-¿Segura que quieres que te lleve allí...?

Y procedo a crear una laguna mental.

Me pregunto quién fue ese chico y como llegué sana y salva a mi cama esa noche, después de haberme marchado borracha con un completo desconocido.

Mi vida no volvió a ser la misma; cambios, secretos, mentiras y un mundo completamente desconocido llegaron para enseñarme que algunas veces es necesario caer en lo profundo para volver a levantarse con mucha más fuerza.

Capítulo 2 Uno

Horas antes de la borrachera...

"Sé parte de la manada"

Es la frase que siempre me dice papá en sus típicos sermones para que me integre a la familia y sea como ellos. «¿Qué pasa si quiero ser un coyote solitario, seguir mi propio rumbo, mis metas y sueños, que nada tienen que ver con lo que quiere la manada? ¿Por qué ese afán de nuestros padres para convertirnos en una copia de ellos mismos?».

Ni siquiera comprendo su insistencia por la perfección cuando a nuestro alrededor todo es un épico desastre. Mi madre, Lara, ni siquiera pertenece a esta ciudad o país, nació en no sé qué sitio del mundo cuyo nombre nunca recuerdo, se supone que tiene una madre y una hermana a las que nunca he conocido y de las que nunca habla.

Tampoco es que me dé curiosidad saber algo sobre ellas, si no las menciona es por algo.

Mi padre, Alfred, es el peor.

Mis abuelos, los Toscano, son una de las familias más poderosas de la ciudad, mi padre es su mayor decepción. Mientras, Alessandro, mi tío, fue un gran empresario que llevó el negocio familiar a la cima; siempre que papá inicia alguno, nos lleva directamente a la quiebra. Pero para la mala suerte de los Toscano, mi querido tío ya no está con nosotros, y no, no murió, se escapó a algún lugar del mundo con una estafadora y juntos robaron la más valiosa posesión de los Toscano, los rubíes de no sé qué nombre rarito, pero esa es otra historia.

Luego está mi querida hermana pequeña, Angie -lo de querida es sarcasmo-, que piensa que el mundo es color de rosa y vive flotando en las nubes creyéndose superior a los demás, espero que cuando caiga se dé un buen golpe en su escaso trasero.

Y finalmente, yo, Eva Toscano Zchwat, aspirante a coyote solitario. La familia de mamá me da igual, ni siquiera saco ese tema a conversación, honestamente creo que tiene motivos para no hacerlo. En el caso de papá, lo quiero, pero incluso yo soy mejor en los negocios que él y me alegra mucho que el tío Alessandro escapara de las redes de los Toscano, nos mantenemos en contacto secretamente porque es mi tío favorito. En cuanto a mi hermana, ella no existe en mi plano astral.

Así son mis días, viendo como mamá se gasta el poco dinero que papá consigue comprando ropas y joyas; escuchando las idioteces de mi hermana y lanzándole comentarios sarcásticos; tocando mi guitarra en la soledad de mi habitación, y escuchando los sermones de papá cada vez que me echan de una escuela de economía. Van cuatro a lo largo de este año, bueno, cinco si contamos la de hoy.

Soy un desastre, lo sé, pero no tengo culpa de que cuando la profesora Laurel comienza hablar mi sistema nervioso me ordena dormir. Y sí, es cierto que ya van tres veces que me duermo en su clase, pero en mi defensa, la mujer tiene el letrero de aburrida escrito en la frente y si a eso le sumamos que odio la economía ¿qué tenemos como resultado?

Sueño.

Por eso mientras camino de regreso a casa voy pensando en las diez excusas que le voy a poner a papá y cómo lo convenceré para que no busque más escuelas de economía y finalmente me deje ir a la academia de música. A veces me dan ganas de llamar al tío Alessandro y pedirle que me lleve con él.

Siempre me ha gustado la música, no es que tenga un talento como los protagonistas de las películas que al final cumplen su sueño y se hacen famosos. Para mí es como un hobbie, pero me gustaría aprender más sobre ello y tal vez trabajar en algo que se relacione.

Cuando finalmente llego a casa y abro la puerta me encuentro con una escena un poco extraña.

Mi familia está sentada en la sala, en silencio y cuando me escuchan llegar, todas sus miradas se posan en mí.

-Ya llamaron de tu escuela -me informa papá y maldigo en mi interior.

-Te prometo que... -intento iniciar mi defensa, pero mamá me interrumpe.

-Toma asiento Eva, tenemos que hablar.

Bien, algo va mal, no es que esto suceda cada vez que me echan de una escuela. Siempre me recibe papá y me da su sermón, para luego tener mi disputa con mi madre sobre mis deberes como hija mayor de la familia. En silencio y asustada hago lo que me dicen, me siento al lado de mi hermana que me mira despectivamente y le saco la lengua.

-Eva -me regaña papá y me pongo seria.

-¿Van a acabar de decirnos que pasa? -pregunta Angie y si mi hermana no está enterada de lo que ocurre, nada bueno debe ser, por lo que me pongo un poco intranquila.

Mamá y papá se dan una de esas miradas que solamente ellos entienden y no puedo evitar rodar los ojos, odio ese maldito idioma de padres porque la mayoría de las veces significa problemas para sus hijos.

-Como ambas saben desde que su tío Alessandro desapareció... -Empieza a hablar mi madre con su voz de mujer sofisticada y entorno los ojos.

Si hay algo que odio es su manía de querer tapar el mundo con un dedo. Nunca hablamos de los problemas, siempre aparentando ser la familia perfecta con tal de complacer a mis abuelos.

-Querrás decir, desde que se escapó con los millones de la familia -le corrijo y papá asoma una sonrisa mientras ella me mira con seriedad-. Ok, me callo.

-Lo que su mamá intenta explicarles -interviene papá-, es que como su tío no estuvo, pasé todo este tiempo haciéndome cargo de la empresa Toscano.

Angie abre los ojos asustada sin decir nada, pero como mi boca suelta todo lo que pienso, me pongo de pie.

-¡¿Llevaste la empresa de los abuelos a la quiebra?! -grito.

-¡Eva! -me regaña mamá y Angie se ríe.

-No, hija -informa papá y me siento más calmada-. Todo lo contrario, acabo de firmar un contrato millonario con el que podremos recuperar todo el dinero que perdimos cuando Alessandro... -Mi mamá lo interrumpe aclarándose la garganta para que no mencione lo de mi tío-. Bueno cuando ya saben.

-¡Eso es genial! -exclama Angie emocionada por poder comprarse más maquillaje y seguir pareciendo un payaso con colorete.

La alegría en los ojos de mi padre hace que mi corazón se emocione, porque sé lo difícil que es para él demostrarle a sus padres que sí puede hacerse cargo del patrimonio familiar y que haya logrado esto, sin duda significa mucho para él.

-Me alegra mucho papá -le digo.

-Pero eso no es todo pequeñas. -Mamá sonríe y le toma la mano a papá, esa es mi señal para saber que se viene una catástrofe-. Nos iremos de viaje.

Mi hermana y yo nos miramos.

Por primera vez desde que ella nació nos regalamos una sonrisa.

-¡Esa es la mejor noticia! -Ella se levanta aplaudiendo y hasta ganas de abrazarla me dan, pero las borro cuando recuerdo que rompió mi primera guitarra.

-¿Cuándo nos vamos? -pregunto feliz.

-Ustedes no van -suelta papá sin anestesia y Angie se queda con las manos en pausa antes de volver a aplaudir y cae sentada de un tirón.

-¿Cómo que no vamos? -Los miro asustada-. ¿Nos van a dejar solas?

Eso sí sería bueno, libertad al fin, aunque tuviese que quedarme con mi hermana.

-No -dice mamá y Angie la mira como si tuviese tres cabezas-. Se van a ir a Nardinkanth con mi madre.

-¡¿Qué?! -exclamamos al mismo tiempo.

-Tiene que ser una broma. -Mi hermana se cruza de brazos y niega.

-No lo es -explica mamá-. Ya hablé con mi madre y todo está arreglado para que se marchen mañana.

-¿A dónde irán ustedes? -pregunta Angie.

-Queremos pasar un tiempo viajando, para que al regresar su padre se enfoque totalmente en la empresa, merecemos un descanso para nosotros después de todo lo que hemos vivido con la desaparición de su tío

-¡¿Pero es necesario que vayamos con la abuela?! -Angie se pone de pie y comienza a caminar de un lado a otro.

-Eva -me llama papá, pero yo estoy en shock mirando un punto fijo procesando todo esto.

Mi mente es un bucle en el que las palabras "se van a ir a Nardinkanth con mi madre" se repiten una y otra vez. Siento un jodido nudo en la garganta mientras la mano de mi padre se mueve delante de mis ojos. Irme, lejos, sin mis amigos, sin mi novio, sin Liv, esto no pude estar pasando. La incertidumbre del futuro y la idea de empezar de cero me abruman.

-Pero mamá, ni siquiera hemos visto a la abuela. -Empieza a protestar Angie-. ¡Es que ni habías hablado de ella hasta ahora!

-Eva -vuelve a llamarme papá y yo sigo ensimismada mirando un cuadro.

-La abuela es una mujer ocupada -dice mamá orgullosa-. Pero ha dicho que con gusto las recibirá en su escuela para príncipes y princesas.

-¡¿Su qué?! -pregunta Angie emocionada.

Mi bucle se detiene y capto las últimas palabras de mi madre "Escuela para príncipes y princesas". Realeza, una maldita escuela de la realeza, con niños mimados que obtienen lo que quieran con solo mover la mano. ¿Qué vamos a hacer Angie y yo ahí? Las imágenes de palacios y protocolos estrictos llegan a mi mente y la idea de encajar en ese mundo desconocido me resulta abrumadora. Voy a estar atrapada en una realidad que no he elegido y que está muy lejana a mis sueños y aspiraciones.

-Eva -insiste papá y reacciono.

-¡No pienso irme a la Conchinchina! -digo poniéndome de pie-. ¡Y mucho menos a esa escuela de niños ricos!

-Nosotras también somos ricas -interviene Angie.

-No te veo la corona por ningún lado -le digo y mamá me mira enojada.

-No está en discusión Eva -añade papá.

-Pues si me mandan a... a... a... ¡A ese lugar! -Pataleo irritada-. No voy a regresar.

-Yo estoy de acuerdo en ir -añade Angie y bufo.

-Pues comiencen a empacar -ordena papá-. Mañana temprano tomarán un vuelo.

Ni siquiera es una pregunta, simplemente lo han decidido sin consultarlo, solo han pensado en ellos, maldita costumbre de ser egoístas. Miro a todos con desprecio antes de salir por la puerta, lanzarla con toda mi fuerza y comenzar a caminar lejos de casa. Tomo mi celular del bolsillo y llamo a mi mejor amiga que contesta a los tres tonos.

-Livia al teléfono -responde riendo.

-Llama a todos, mañana me largo a la Conchinchina.

-¿A dónde? -pregunta confundida.

-A la Conchinchina -le repito-. Luego te explico, llama a todos, hoy pienso emborracharme.

Capítulo 3 Dos

"Háganle caso a la abuela"

Es la última frase de mamá antes de que Angie y yo subamos al avión con destino a Nardinkanth y también la única frase que me dirigió desde la noche anterior cuando llegué a casa borracha en compañía de un chico desconocido.

Prácticamente no recuerdo nada, sé lo sucedido gracias al enorme sermón que me dio papá diciendo que era una irresponsable y que habían hecho bien en no dejarme sola en casa.

Tuve suerte de que ese chico -del que no recuerdo absolutamente nada-, fuera alguien decente y me llevara sana y salva a casa, cosa que papá recalcó unas ochenta veces en medio de su parloteo.

Según Angie era muy guapo, que bueno que tengo laguna mental de lo que ocurrió con él porque seguro hice el ridículo un montón de veces.

Ir a vivir un tiempo con mi abuela es el último de mis deseos, pero aquí voy, en un avión rumbo a su absurda escuela. La música en mis auriculares se detiene y la alarma avisando que ha muerto la batería hace que suelte un bufido. Miro a la señora de unos sesenta años que viene a mi lado y rezo porque no siga roncando, pero al segundo un ruido molesto sale de su boca y ruedo los ojos.

Angie está ubicada tres asientos adelante junto a un niño pequeño que no deja de hablar, la veo respirando pausado para no gritarle que se calle y río porque por lo menos mi compañera de asiento era silenciosa hasta que se quedó dormida.

Me remuevo un poco en mi lugar, nunca he sido de esas personas que pueden dormir cuando viajan.

Me pongo de pie dispuesta a ir al baño.

El avión está a oscuras y la mayoría de las personas duermen, así que como puedo camino por el estrecho pasillo. Paso por el asiento de Angie y escucho al pequeño hablar de autos y emitir sonidos con su boca intentado parecer uno y no puedo evitar reír.

Es el karma hermanita.

Finalmente entro al baño y hago mis necesidades fisiológicas, me lavo las manos y salgo. Vuelvo a hacer el recorrido de regreso a mi asiento pero me detengo en seco cuando veo un chico durmiendo tranquilamente con un libro en las manos.

¡No puede ser! Llevo meses esperando que salga ese libro y por este maldito viaje no pude comprarlo. Me quedo parada embobada mirando el libro entre sus manos, se ve tan nuevo y reluciente...

Mi colección lo espera con ansias.

-Solo pueden estar pasando dos cosas. -Escucho una voz y dejo de mirar embobada hacia el libro-. O te gusto o eres una come libros como mi hermana.

Llevo la mirada hacia la cara del chico que me observa con una sonrisa y creo que las piernas me tiemblan. Tiene una sonrisa de esas que te dejan sin respiración, su pelo castaño oscuro es un desastre pero sin duda hace que se vea muy atractivo, unos ojos verdes que me detallan de pies a cabeza y admito que me pone un poco nerviosa. Lleva los auriculares colgados del cuello y hay un señor algo mayor durmiendo en el asiento de al lado.

-¿Eres muda? -me pregunta y yo abro la boca para hablar pero no logro decir nada.

«¿Qué pasó con mi voz?».

-Vale, eres muda -afirma. Empieza a hacer señas con sus manos y no puedo evitar reírme bajo para no despertar nadie.

-No soy muda -le respondo y otra vez sonríe.

Vale, soy fan de esa sonrisa. Los hoyuelos se marcan en sus mejillas y sus ojos verdes relucen demasiado.

Siento como mi corazón se acelera.

-Qué bueno, porque no tenía ni idea del lenguaje de señas -dice riendo-. ¿Entonces?

Lo miro confundida sin entender a qué se refiere.

-¿Te gusto yo o el libro?

Ambos.

-El libro -respondo y siento algo de calor en mis mejillas-. He estado esperando mucho para comprarlo pero por culpa de este viaje tonto no pude.

-¿Viaje tonto? -Su cara de confusión me divierte.

-Larga historia -le digo-. Debo regresar a mi asiento.

Me dispongo a marcharme a mi lugar, pero él se pone de pie y me toma del brazo, sus manos mandan una corriente por todo mi cuerpo y siento que me cuesta respirar. Me giro y me siento intimidada cuando nuestras miradas se cruzan.

-Espera -me pide. «Querido corazón deja de latir tan deprisa, gracias»-. Ten, te lo regalo.

Me tiende el libro y yo lo observo como si tuviese tres cabezas.

-¡¿Me lo regalas?! -Se me hace imposible ocultar la emoción en mi voz.

-Tendré que lidiar con los instintos asesinos de mi hermana, pero la alegría en tu mirada lo merece.

Y lo más probable es que me haya sonrojado después de eso. Bien podría negarme porque es un desconocido que puede intentar secuestrarme minutos más tarde de haberme regalado un libro.

Pero vamos, es "A través de ti", mi iceberg merece todo, así que sí, aun estando en peligro de que este chico resulte ser un psicópata, tomo el libro de su mano y le regalo mi mejor sonrisa.

-Muchas gracias.

-Un placer. ¿Cómo te llamas? -me pregunta pero antes de que pueda responder la aeromoza llega hasta nosotros.

-Chicos deben tomar sus asientos, ya vamos a aterrizar.

Le doy la espalda a ambos y camino hacia mi asiento con un tesoro entre mis manos, ahora cada vez que lea este libro me acordaré del chico del avión.

Quince minutos después finalmente nos encontramos en tierra, los pasajeros comienzan a bajar y yo me apresuro para poder agradecerle nuevamente al chico del libro. Pero cuando me acerco a Angie y ambas nos disponemos a salir junto a las demás personas, un señor de un traje negro me toma del brazo y otro se acerca a mi hermana. Angie me mira con miedo y yo me pongo a la defensiva.

-Acompáñennos -dice el que me sostiene del brazo y da un paso hacia el lado contrario a la puerta por donde todo el mundo está saliendo del avión.

Angie abre sus ojos aterrada, miro al hombre que usas lentes oscuros y me mantiene sujeta. El pánico comienza a invadir mi cuerpo, mientras mi primer instinto es proteger a mi hermana.

-¿A dónde? -le pregunto intentando soltarme de su agarre pero me es imposible.

-Plan B -le dice al otro tipo.

Veo como saca un pañuelo de su bolsillo y cubre la nariz y boca de Angie. Comienzo a forcejear con el que me sostiene para ayudar a mi hermana, intento gritar pero un paño cubre mi rostro y en segundos todo se vuelve totalmente oscuro.

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