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Prisionera del CEO vengativo

Prisionera del CEO vengativo

Autor: : Yumimoons
Género: Romance
Dafne creía qué heredaría la empresa de su padre y su vida mejoraría de ahora en más después de años de sometimiento a manos de su padre misógino. Pero, su oscuro pasado regresa en forma de un hombre atractivo que dejó atrás hace mucho años.

Capítulo 1 1

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. inicio...

Dicen que los vestigios del pasado siempre regresan cuando menos te lo esperas...

Sé que busca venganza contra mí por lo que le hice en el pasado..

Varios años han pasado desde la última vez que lo tuve en frente. Recuerdo que éramos pareja cuando éramos más jóvenes, nuestras familias competían entre sí y se defenestraban todo el tiempo para ascender por sobre del otro en la industria de la moda.

A pesar de ésto, nuestro amor emergió, como un río en espacios vacíos, floreció como las flores en primavera, y resplandeció como el sol de la mañana.

Nosotros éramos figuras muy reconocidas a pesar de ser sólo unos niños, teníamos la misma fama que los hijos de celebridades, por la enorme fortuna de nuestros padres. Estábamos destinados a heredar la empresa de nuestras familias, por la siguiente línea de sucesión.

Al principio fue insoportable, tener que competir uno contra el otro todo el tiempo para descalificarnos entre nosotros y mostrarnos más aptos.

Pero me enamoré de su enorme intelecto, y su hermoso cabello castaño que formaban ondas en su frente, sus hermosos ojos verde aqua, eran la luz de mi vida, eran capaces de darle un aire fresco a los dias amargos de mi juventud, siendo la hija despreciada por un padre misógino. Su actitud dominante y tierna, lo volvían el hombre ideal. Frente a los demás era implacable y severo, pero conmigo era un algodón de azúcar, y también, fuerte y protector, como un alpha.

La avaricia de mi familia me puso en un lugar desfavorable y fui movida como una pieza de ajedrez, que me terminó alejando de sus brazos, de su calor, de su amor...Mi padre obtuvo a través de mí información de la que nunca podría obtener a simple vista de su competencia, al enterarse de que nos veíamos a escondidas me impuso una tarea. En conclusión, terminé traicionándolo, filtrando archivos secretos de su empresa que se preparaban para instalar nuevas bombas de petróleo en Arabia Saudi, su familia era dueña de la petrolera " Robinson", una de las mas grandes en el mundo.

Con esto la petrolera de mi padre, se le adelantó y obtuvo la ubicación de los pozos a extraer, desde ahi los Echevarria, nuestra empresa petrolera Argentina, se volvió una de las mas importantes, terminando por perder los Robinson, millones de dólares.

Para ése tiempo nuestra relación había terminado, me fui de Inglaterra para que Tayler no me encontrará...

Mi corazón estaba hecho añicos, no podía conciliar lo que le había hecho.

Era imposible que volviera a mostrar mi rostro frente a él.

Después de dos largos años, reapareció, justamente en el momento en que heredaría la empresa de mi padre en Argentina...

Ahora a quien tengo delante mío, con un papel en la mesa, moviendo un bolígrafo entre sus dedos, mirándome con una mirada perspicaz como si pensará en hacerme muchas cosas, es él , Tayler Robinson.

Su mirada me dice que no me hará la vida nada fácil, ahora que me encontró.

En cuánto llegó a esta ciudad, puso de rodillas a mis padres, apoderándose de nuestras deudas, y al mismo tiempo de la empresa que supuestamente heredaría, prometió que nos rescataría del pozo en que nos hundió sus demandas, si firmaba un convenio en que nos uniría como marido y mujer.

Pero lo que él me pide es inconcebible....

Sólo busca vengarse de mí, tomándome como una prisionera de guerra.

El silencio hace parecer la gigantesca oficina donde estoy vacía, la tensión entre mi padre y él era notable, creo que ya tiene una idea suya lo que sucedió en el pasado.

Casi puedo oír los autos de las avenidas a cientos de kilómetros fuera de la oficina. En medio de tanta incomodidad, Tayron se apoya sobre la mesa.

- ¿Qué pasa?, ¿No firmarás Dafne?.

Me cuestiona y mi mirada se levanta hacia la suya, mis ojos se llenan de odio, mi seño se frunce a la par que intentó contener las ganas de arrojarle el papel por toda la cara, sé que su plan es humillarme, puedo verlo en sus ojos verdes, hay un plan perverso en el fondo de ellos.

Los ojos son el reflejo del alma... dicen por ahí.

Cuando era joven me imaginé, qué cuando me propusiese matrimonio, sería de una manera distinta, habría una especie de fiesta y nuestros allegados más cercanos estarían para nosotros, me ví a mi misma, con un vestido de ensueño, con el arrodillado frente a mí, sosteniendo una pequeña caja de Tiffany's entre sus manos. Cuando finalmente abriera la pequeña caja, mis ojos se iluminarían y daría el sí llena de emoción, como una de esas escenas que sueles ver en las películas o en un drama de telenovela. Me elevaría en sus brazos y diría cuan feliz lo acabé de hacer, nos besaríamos con los gritos de nuestros amigos de fondo y el día terminaría con nosotros abrazados.

~~

Tomé la lapicera que tenía enfrente, mirando cómo se le dibujaba una sonrisa perversa en el rostro, sabia perfectamente que firmaría, no tenía otra alternativa si quería salvar mi patrimonio, entendí ya no sería Dafne Echevarria, pasaría a ser desde hoy, la señora Robinson de Tayler.

El me tiene atrapada, con grilletes en los pies, ahora me tiene en su poder.

Firmé esa porquería con despreció, teniendo ganas de tirarle los papeles en la cara, la única razón por la que lo hacía , era por qué en el fondo tenía las esperanzas de algún día recuperar lo que es mío.

- Gracias hija...

Me dijo mí padre a mí lado, queriendo dar unas palmadas a mi hombro que evité de inmediato, levantándome de aquella silla con indignación. Me acababa de entregar al mismo hombre que traicioné por sus ambiciones, y ahora quería ser amable conmigo, cuando siempre me tuvo relegada a ser un estorbo por no nacer varón.

Me salí de aquella oficina siguiéndome la mirada penetrante de Tayler a cada movimiento. Sabe que ahora puede hacer lo que desee conmigo.

Al dejar el lugar de inmediato, caminé tan rápido como me lo permitieron mis tacones negros, pero a la par, la asistente personal de mí "marido ", caminó a mí lado siguiéndome el ritmo, apretando una agenda electrónica en su pecho.

- Como le va señora Robinson me llamó Ivet, y seré su nueva asistente, fui contratada por su esposo para guiarla en cuestiones del contrato que acaba de firmar.

Tayler, me impuso una mujer para obligarme a cumplir las cláusulas de su contrato infernal, no tiene escrúpulos, pudo haberme preguntado antes.

- Tomé le daré mi número.

Me entregó una tarjeta que por inercia tomé, ese ofrecimiento me dio rabia, ¡Estaba completamente ofendida!, ¡¿Cómo se atrevía a hacerme esto?!, ¿Ahora tenía que soportar a una mujer persiguiéndome por todos lados?. La miré a mí costado con hastío, y ella me devolvió una mueca soberbia, mirándome de arriba abajo con desdén.

Parece que su asistente sentía algo por él, me miraba como poco cosa para estar a su lado.

- Si te mantienes alejada de mí, te lo agradecería mucho.

Le pedí, despectiva a ésta imposición y seguí mi camino librándome de su asechanza. Ella se me quedó viéndome con rabia tras sus enormes lentes de visión corta.

No quería tenerla cerca, ni a ella ni a su jefe, me fui de Inglaterra por esa razón, para librarme de él, y solo Dios sabe cuánto me ha costado dejarlo ir, para que ahora tenga que venir nuevamente a mí...

Solo puedo preguntarme. ¿Hasta dónde podría llegar?.

Ya no sé asemeja en nada al hombre que una vez amé. El Tayler que conocí jamás me obligaría a hacer algo que no quisiera.

Respiré profundo mientras miraba cuántos pisos bajaba el ascensor, éste edificio se desplomaba muy rápido, parece que no hicieron mantenimiento desde que la construyeron, quería llegar a mí departamento lo más pronto posible, tomar una ducha y tirarme a la cama para olvidar éste desastre.

Pero en cuanto llegué hasta la tan ansiada salida, sus hombres aparecieron de la nada.

- Señora Robinson, su esposo, nos mandó a recogerla para llevarla al avion que la dejara en los Angeles, desde ahora vivirá con él, como lo específica el contrato que usted firmó.

Me comunicó un hombre, alto y robusto, que tapaba la poca luz de la tarde que me iluminaba en ese momento.

- ¿Por qué su guardaespaldas tiene que ser tan grande?, ¿Acaso el maldito Tayler necesita compensar algo que le hace falta?.- dije molesta sin medirme con mis palabras, pero no podía contener mis ganas de insultarlo.

Sus guardaespaldas se miraron entre ellos algo incomodos por mis palabras, y detrás de estos divisé un auto gris , seguro que ése era él transporte que me llevaría al aeropuerto.

- Lo siento señorita, debe venir con nosotros.

Me dijo el mas grande, tomándome de un brazo, para seguirle el otro que tomó el que me quedaba libre, arrastrándome hasta al auto...

_ ¡Suéltenme!, ¡Esto es un atropello!

Capítulo 2 2

~ Tayler.

Llegar hasta donde estoy, fue un duro dolor de cabeza; me costó mucho esfuerzo como a la mayoría de las personas que alguna vez tocaron la cima.

Tuve que remar contra las olas luego de que Dafne robará información de nuestros pozos petroleros en Arabia Saudi. Esa jugada casi nos dejó en la quiebra, por poco y nos quedamos atrás, pero pude remontar de donde nos había dejado su traición.

Aquella mierda en el pasado manchó mí reputación y en ese tiempo...

Pasaron años, para qué demostrará mí valor ante la industria, mi padre no me lo perdonaba, era imposible que yo un hombre de intelecto inigualable haya sido engañado por una mujer. No había nadie que se me comparara, fue un tiempo muy duro, me cerraban la puerta en la cara, querían evitar a toda costa problemas con los Echeverría por los litigios que tenían con nosotros por las bombas de petróleo, nadie quería trabajar o meterse en esos litigios legales. Muchas veces sospeché que el maldito Echeverría los mantenía amenazados.

Mientras tardábamos en recuperar nuestro territorio, fui acumulando rencor hacia ella por su traición descarada. No podía soportar ver cómo se hacían ricos con las áreas petroleras que nosotros los Robinson, habíamos descubierto, las áreas más importantes de Arabia Saudí, los volvía cada vez más ricos, llenándome de cólera, tanto, que hasta termine en la cárcel por golpear a uno de sus ejecutivos que antes trabaja para mí. Pero una vez que logre ganar la demanda, tuve las bombas correspondientes, y los dejé por debajo de las listas de interés.

Nadie quería trabajar con ellos, sus bombas de petróleo en América no recaudaban lo suficiente y se volvieron muy poco rentables.

Nadie quería ayudarlos a saldar las deudas que se acumularon cada vez más...

Aunque cabe admitir, que yo tuve algo que ver en éso...*risita*

Los tenía dónde quería, sobre la lona, desesperados, hasta que el señor Echevarria aceptó mis demandas, con mí único objetivo principal, Dafne.La mujer que me traicionó.

No tenía tan altas mis expectativas al volverla a ver, pero cuando se apersonó en la oficina de su padre, para firmar nuestro acuerdo de matrimonio, me quedé un poco aturdido, Dafne se veía exactamente igual a cuando la vi por última vez. Alta, esbelta, con el cabello corto sobre los hombros, seguía usando el mismo tono de labial, como la misma ropa ajustada de color rojo, hasta tenia el mismo gusto en calzados altos y negros ....

Estaba tan hermosa y atractiva como antes. Al ver sus ojos mirarme con desprecio me sentí en el pasado otra vez, su mirada me quemó como una ráfaga, algo se movió en mis entrañas. Solía sentirme así cuando la veía en la universidad...

Todavía tenía ese efecto en mi, de subirme la temperatura aunque me encontrase bajo cero.

Ella apartó la vista al instante, evitando mirarme, ni siquiera se atrevió a saludarme al entrar, eso me molesto, tenía a su jefe en frente y me ignora simplemente, apreté con fuerza el bolígrafo en mi mano, como tiene el valor de fingir que no estoy aquí.

Todo quedó en silencio cuando se sentó al lado de su padre, la ví dudar frente al acuerdo matrimonial, su cara estaba en blanco como un fantasma, y yo disfrute cada segundo de su desesperación, para romper el hielo le pregunté si firmaría o no, casi burlándome de su situación, por supuesto que firmaría no tenía salida.

Sus ojos me demostraron cuán pesada había caído esa pregunta para ella.

Su mirada reflejaba dolor y amargura, como si fuera yo el malo de la película. ¿A qué papel jugaba?, ¿La víctima en este momento?, si ella fue quien me traicionó en primer lugar.

Nada cambiaría las cosas, y no me detendría a pesar de su angustia, todavía quedaba mucho por hacer y ésto era solo el comienzo.

Me convertí en el segador que venía a por los Echevarria, nada quedara impune mientras esté dentro de la empresa. Me aseguraré de destruirlos y dejarlos sin nada, tomaré sus esperanzas y lo arrojaré al vacío, haciéndoles creer que todo estará bien si me obedecen, pero es solo parte de mi plan, los engañaré, tal y como lo hizo ella conmigo.

Cuando terminó de firmar Dafne se retiro, enojada con su padre y conmigo, me sentí algo extraño cuando su presencia nos abandonó. ¿A qué venía ésa actitud?, se estaba casando con un hombre rico, como tanto dijo antes que quería hacer cuando rompió conmigo, supuestamente, era muy poca cosa para ella cuando todavía no heredaba la empresa de mi padre, no cumplía sus expectativas según sus palabras, me desconcertaba ahora su actitud, pero poco me interesaba si estaba feliz o no con este matrimonio. Ahora estaba atada a mí por unos grilletes y yo tenía la cadena en su cuello, no escaparía a ninguna parte como ya lo hizo antes.

~ Dafne.

No podía saber lo que pasaba por la mente de Tayler al obligarme a vivir con el en su mansion, me mordí los labios con molestia mientras el automóvil se movía en la autopista 46.

-¡Maldita sea!, debí leer ese contrato con anticipación-, murmuré.

Con la presión que ejercía mí padre para qué firmé y el patrimonio familiar dependiendo de ésto, no me tomé el tiempo de leer el contrato con tranquilidad; Ni siquiera una copia tenía para anticiparme a lo que sucedería.

Seguro, había muchas cláusulas más a las que accedí sin mí consentimiento-¡ Por Dios Dafne!, ¡¿Cómo pudiste firmar algo tan importante sin leerlo bien ?!-Me recrimine y di un golpe con mí palma a mí rodilla, tratando de liberar un poco de rabia.

Los hombres de Tayler, me miraron por el espejo retrovisor al hacer tal escándalo, inmediatamente miré hacia otro lado, se me habían escapado esas palabras de lo molestaba que estaba conmigo misma.

" Ahora tengo las manos atadas, el muy maldito puede hacer lo que se le antoje conmigo, y yo no podré hacer nada para impedirlo ".

Pensaba en un suspiro acomodando mí cabeza en el asiento; lamentablemente no era mí propia abogada , o si no, me habría despedido a mi misma.

De pronto recordé su sonrisa con algo de sadismo que mostró cuando me veía firmar los papeles. - Ahora entiendo por qué sonreía de esa forma -, concluí.

¿Qué cláusulas habrás puesto Tayler?.

¿De qué forma vas a hacerme sufrir?.

Mientras me preguntaba qué cláusulas habría añadido, una luz me iluminó, el contrato prematrimonial suele ser como un candado imposible de abrir, un seguro inquebrantable, pero quizás en una de esas cláusulas pueda encontrar también la libertad.

Llamé a Ivee que me dio su número antes de irme, y me atendió de inmediato.

[ Sí, señora Robinson, ¿Qué necesita?].

- Escucha, necesito saber si hay una cláusula en mí contrato que me libre de Tayler Robinson, no tuve tiempo de leerla y ya me estoy arrepintiendo.- al decir esas palabras la mirada de sus hombres se quedaron puestas en el espejo retrovisor de la camioneta hacia mi- Quiero una copia del contrato que firme ,¿Entendido?.--susurre al celular para que no me escucharan sus gorilas.

[ Entendido señora Robinson, lo leeré esta tarde y le informaré lo que se puede hacer ].

Una vez cortada la llamada, volví mí vista furiosa al espejo retrovisor dónde me observaban aquellos dos tipejos. Esta vez fueron ellos los que voltearon la mirada, no tenían el suficiente valor para sostenérmela.

Después de un largo viaje, llegamos a Bel Air, el barrio privado más grande de los Angeles, no tenía idea de que Tayler vivía aquí, mi casa estaba a unas pocas calles, ¿lo habrá hecho a propósito?, pero que podría esperarse del magnate que me tenía en la mira. Podría tener más mansiones alrededor de mis otras residencias, y no podría saberlo.

Me dí con una gran mansión, tan grande que mis propios chistes sobre Tayler y su virilidad empezaban a cobrar sentido.

-Parece que sí compensa algo en sus pantalones para ser tan extravagante.

Dije entre risas ante la mirada molesta de sus hombres.

.

Capítulo 3 3.

~ Dafne.

Aunque el lugar era gigantesco, con una gran fuente de agua en la entrada y un gigantesco patio detrás, sus decenas de ventanas y tres pisos no llamaba mi atención, yo tenía un mejor lugar en Tierra del fuego, donde el vivía, se veía acogedor y cómodo, pero poco me interesaba pasar mis días aquí, si era con él; encontraría la forma de liberarme de esta treta, cueste lo que cueste.

Era cuestión de saber como hasta entonces. Después de todo no había nada que no pudiese manejar, yo soy Dafne Echeverría, logré contratos por millones, y puse a nuestra empresa petrolera como una de las mejores en el ámbito.

No me iban a vencer de un día para el otro, Tayler no lograría doblegarme.

Cuando baje del auto, una fila de empleados me recibieron afuera, parece que alguien les había avisado de antemano que llegaría, ese alguien era Tayler. Me quedé viendo a la decena de empleados a lo largo de la entrada sin saber qué hacer...

¿Tendría que presentarme como la señora de la casa?, ¿Debería dar órdenes? ¿Qué se supone que era esto?.

" Tayler..."

Murmuré entre dientes, cuán molesta era para mí esta clase situación, lo hizo a propósito para amedrentarme, quería ponerme incómoda.

[ Narrado por el autor ]

Los empleados del señor Robinson, jamás vieron una mujer como Dafne Echeverría; con lentes oscuros como una celebridad, cabello corto, vestido ajustado, dejando poco a la imaginación, con su busto semi expuesto, a simple vista no era una mujer de hogar o una que alguna vez limpio la punta de sus zapatos alguna vez.

Todos los empleados eran inmigrantes, a excepción del mayordomo que era ciudadano norteamericano. Dafne, apenas si podía levantar la vista ante ellos, le producía escozor sus miradas sobre su cuerpo. El que no los mirara los llevó a creer que la señorita Echeverría se creía toda una celebridad. Ni bien la conocieron, empezó a caerles mal la señora Robinson.

Cuando estaba lo suficientemente cerca de ellos, pensó pasar de largo y esto los inquieto aún más, se supone que debían presentarse mutuamente como les adelantó su señor por teléfono, y por eso esperaban que ella hablará, incomodando más a Dafne que quería rehuir de la situación.

Antes de que cometiera el error de irse sin decir nada, el mayordomo enfrente de ella, uno con traje oscuro y cabellos blancos, habló.

- Bienvenida señora Robinson. Nos da mucho gusto tenerla con nosotros, me llamó Charles y voy a ser su mayordomo.

Dafne, solo medio sonrió sin mostrar mucha alegría y asintió como una forma de saludar, el mayordomo creyó que la señorita Echeverría era demasiado arrogante como para responder , cuando en realidad, le resultaba bastante embarazoso ser nombrada por el apellido del hombre que le arrebató todo.

Todavía le hacía eco escuchar su nombre acompañado con Robinson al final.

- Permítame mostrarle su habitación.

Le señalo educadamente el mayordomo mientras la invitaba a pasar. Dafne accedió, sintiendo alivió, de presentarse ante los demás empleados, la mirada de la servidumbre la atravesaban, le sonrió, nerviosamente, al mayordomo como si le agradeciera de haberla sacado de esa situación.

Hecho que la hizo quedar aún peor ante los demás, poco sabía, que para sobrevivir a la mansión necesitaría de aliados confiables.

Cuando Dafne camino hacia adentro de la mansión, los murmullos entre los empleados comenzaron.

"Parece que la mujer del señor Robinson no tiene educación".

"Ni siquiera nos miró de frente".

" ¿Por qué será que el señor se casó con alguien tan arrogante y maleducada?. "

"Debe ser que lo tiene engatusado, ella debe estar detrás de su dinero".

Se dijeron unos a otros, teniéndola por Vanidosa y arrogante, les parecía indignante lo que hizo, se supone que trabajarían para ella de ahora en adelante, se sentían ignorados y ridiculizados por la mujer del señor Robinson. Por más que Dafne podía, era de saludar y dar direcciones a sus empleados, no pretendía tomar el lugar de" Esposa del patrón "presentándose de esa forma.

Los tacones de Dafne sonaban en el piso de cerámica a la par que iba adentrándose junto al mayordomo. Él le daba un pequeño recorrido por el primer piso, para que pudiese ubicarse en el futuro.

"La cocina está tras el pasillo a su izquierda, el living y la sala de estar a la derecha y los dormitorios en la parte de arriba".

Indicaba el mayordomo, mientras que Dafne quedaba deslumbrada por la decoración Vintage de los interiores. Arriba había un gran candelabro con varias luces brillantes, los tonos oscuros y opacos cubrían el lugar, había muchos cuadros elegantes de sucesos históricos, faroles que cumplían el rol de la iluminación.

"Es la cueva de Frankenstein"

Comento y rio después por su chascarrillo.

- ¿Cómo dijo señorita?

Le pregunto el mayordomo al oírla, y Dafne cambio el tema.

- ¿Dijiste que los cuartos estaban arriba Charles?.

- Eh, sí, ¿Desea descansar?.

- Sí, estos tacones me están matando.

Se excusó.

- La habitación del señor Robinson es el primer cuarto a la derecha, está disponible para usted.

Dafne que iba directamente a las escaleras caracol y se detiene en medio de los escalones al escuchar eso y gira hacia el hombre con una mueca de disgusto.

- Charles, querido, ¿No hay algún otro cuarto dónde me pueda quedar?.

- Naturalmente, el cuarto del señor Robinson es el lugar donde debe dormir.

Le respondió con sequedad, molestando a Dafne, el mayordomo le estaba imponiendo dormir con Tayler esta noche. Dafne sospechó esa imposición eran órdenes explícitas de Tayler, y que el mayordomo estaba al tanto del contrato más que ella.

Dafne frunció el ceño, no pretendía dormir junto a Tayler si no quería.

- No lo sé, no creo que quiera ser el tipo de esposa con la que quiera dormir su jefe esta noche.

El mayordomo subió la mirada fijamente ante la chica obstinada.

- Es todo lo que puedo ofrecerle, madame.

Dando su ultimátum, Dafne no se rendiría ante un mayordomo.

- Señor Charles¿Acaso no hay más habitaciones aquí?..

- Si las hay, pero el señor Robinson nos prohibió que usted se aloje en otra habitación fuera de la suya. Lo lamento, pero tengo las manos atadas.

Dafne mordió sus labios iracunda, podía sentir la cadena de Tayler jalar su cuello, obligándola a obedecer.

- Con su permiso iré a preparar la cena del señor Robinson.

Se despidió el hombre de traje de pingüino, y se fue dejando a solas a Dafne, ella subió a demostrarle a todo el mundo que si podía dormir en otra habitación, por más que esas no eran las reglas, una vez que llegó al pasillo diviso las demás habitaciones.

"¿Qué debo dormir en la habitación de Tayler?, A la mierda".

Se dijo ella y fue hacia una puerta aleatoria, esperando poder abrirla, pero el picaporte no giraba, y cuando fue hacia las otras estas tampoco se abrían, todas estaban bien cerradas, como si alguna mente minuciosa se hubiera adelantado a sus acciones.

Dafne maldijo, una y otra vez, su nombre en el pasillo, él la quería obligar a dormir a su lado, quisiese o no.

- Si cree que ganará está muy equivocado. No voy a estar cerca de ti Tayler...

Dijo entre dientes con el último picaporte que no se abrió para ella.

Al estar más calmada se dirigió a la habitación de Tayler, diciéndose" Solo descansaré un poco, eso es todo", y cuando giro el picaporte este sí se abrió para ella.

El cuarto era más impresionante que la recepción de su mansión. Tenía aire acondicionado, calefacción para el invierno, sillas, sillones, una TV, un escritorio propio y una gran cama doblando el otro sector de la habitación, era tan inmenso que Dafne sentía que estaba en la sala principal, y el lugar olía a tulipanes, con una fresca brisa de verano, ella se impresionó de tan cómoda que era su habitación, la cama de dos plazas se veía mullida, las sábanas la llamaban pidiéndole que se acostara en ellas. Pero volvió en sí, no quería ser sorprendida por Jonathan durmiendo ahí mismo.

Era precavida con lo que podría hacerle...

Se sacó los tacones y se sentó en el sillón, encendió el televisor esperando distraerse, hasta pensar en una manera de escapar, ni siquiera podía darse una ducha, no tenía con que cambiarse, Tayler la llevó a vivir demasiado rápido a su casa, no le dio tiempo de empacar sus pertenencias.

Con eso en mente pensó en llamar nuevamente a Ivet para que le trajera las cosas de su armario, no quería quedarse con lo puesto.

Pero se sentía asqueada, quería darse un baño y quitarse el ajustado vestido que le apretaba las tripas, así que se fue a bañar en la ducha personal de Tayler...

Cuando se terminó de duchar, se secó y busco algo más cómodo en su armario, con desprecio tomo una de sus camisas y se la puso por el momento, la ducha la relajo de más, había trabajado casi todo el día, la cama era demasiado tentadora, mucho mejor que el sillón, pero no lo permitiría, no caería ante la tentación así qué salió de la habitación y durmió en el pasillo, como lo obstinada que era.

Tan pronto encontró el sueño, el mayordomo más de una mucama la despertaron.

- Señora Robinson, señora Robinson...

- Otra vez ese maldito apellido...

Dijo entre balbuceos molesta, todavía adentrada en sus sueños. El mayordomo la sacudió un poco más para qué despertará.

- Señora Robinson.

Ella abrió lentamente los ojos y se asustó de verlos tan cerca.

- Por dios, ¿Que pasa?, ¿Por qué me despiertan?.

- Señora Robinson, no puede dormir aquí.

Le aclaró Charles, desconcertándola.

- ¿Cómo que no puedo dormir aquí?.

-Tenemos prohibido dejarla dormir en otro lugar que no sea en la habitación del señor Robinson.

- ¿Qué?, ¡Por el amor de...

Protestó Dafne apretando los dientes. Después giro su mirada a furiosa a Charles.

- ¿Y qué harán?, ¿Me levantarán de aquí a la fuerza?.

- No me pruebe, señorita, no quiero tener que hacer eso.

Replico el mayordomo.

Dafne se sintió fastidiada, se levantó de prepo y camino hasta la escalera. Al verla pasar a su costado, el mayordomo preguntó.

- ¿A dónde va, señora Robinson?.

- ¡Al jardín!, ¡¿Ahora tengo prohibido ir al jardín?!.

Exclamó a lo lejos, bajando las escaleras con rabia.

- En 20 minutos estará lista la cena señorita.

- ¡Comeré después!.

-Pero tenemos prohibido darle de cenar sin la presencia del señor Robinson.

Lo último que escuchó la hizo enfurecer más, no podía creer hasta donde podría llegar Tayler, por más que fuera la señora de la casa, ninguno de sus empleados le obedecería como tal, era como si fuesen cómplices de la descabellada idea de Tayler de encerrarla en una cárcel.

Dafne quería irse, no permitiría que la tratarán de esa forma, pero sabía que condenaría a su empresa si rompía los acuerdos prematrimoniales. De todas formas salió hecha una furia de la mansión con todos los empleados detrás de ella, siguiéndole en cada paso que daba.

"Señora Robinson"

"Señora Robinson".

"¿ A dónde va, señorita Robinson?. "

Molesta abrió la puerta auto que la trajo a ese alcatraz, pero uno de los hombres de Tayler se lo impidieron, cerrando la puerta e impidiendo que entrara.

- ¿Qué hace, señora Robinson?, ¿A dónde piensa ir?.

-¡No viviré aquí ni un segundo más!

- El señor Robinson sabía que reaccionaría de esa forma, y nos dijo que le recordemos una de las cláusulas del contrato que usted firmó, en la que específica que mientras estén casados, ambos deben vivir en el mismo lugar en lo que duré el matrimonio. Además, señora Robinson tenemos prohibido llevarla a cualquier sitio sin la autorización del señor.

Argumento uno de sus hombres con los brazos cruzados.

- ¡Esto no puede ser!, ¡Es privación de la libertad!. ¡No pueden retenerme aquí si no quiero!

Dafne arrebató por la ventanilla abierta del auto su bolso y se dispuso a llamar un taxi para que la recogiera, pero enseguida le arrebataron el celular y se lo destruyeron enfrente suyo, pisoteándolo con fuerza en el suelo.

Escandalizada, no podía dar crédito a lo que veía...

- Por favor vuelva adentro hasta que regrese su esposo.

Le sugirió uno, y Dafne obedeció, pero no sin antes echarles una mirada de desprecio. No importaba cuán gánster se creyeran, quería demostrarles que no tenía miedo de ellos y que por ahora lo dejaría así.

Ella misma se daba cuenta de que esto sería difícil. Tayler la tenía prisionera, esclava de una fortuna inmensurable que no estaba dispuesta a perder.

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