Bruno no podía creer lo que estaba viendo, la mujer de su vida se encontraba frente a él del brazo de su hermano, pensó que quizá era una mala broma que el destino le estaba jugando.
-¿Qué está pasando aquí?. -Preguntó completamente desconcertado.
Gritó desesperado, esperando que aquello fuera una pesadilla -¿qué es todo esto?
Su hermano al verlo se acercó sonriente sin saber lo que estaba pasando. -Para Dante era una completa sorpresa ver ahí a su hermano, les había dicho que no podría asistir.
-Hermano, por fin has vuelto. -Dijo con una gran sonrisa, acercándose a él para abrazarlo.
La chica lo miró desconcertada, no podía creer que él se encontrara ahí, por su cara pasaron miles de colores y después se quedó completamente pálida.
-Bruno, no es lo que crees, deja que te explique. -No podía creer que estaba frente a ella, jamás creyó verlo ahí.
-¿Qué demonios vas a explicarme? Que mientras te esperaba en Italia para casarnos, estas aquí comprometiéndote con mi hermano.
La tomó por el brazo de muy mala manera, la chica empezó a llorar desconsoladamente.
Dante se volvió hacia él para empujarlo, estaba completamente furioso.
-¿Qué diablos te pasa hermano, como te atreves a tratar así a mi prometida?
René su padre se acercó de inmediato, tomándolos a los dos del brazo y llevándolos a su despacho.
-Es que acaso no se dan cuenta de que están dando un espectáculo, es claro que aquí hay un malentendido.
Dante volteó a verlo con profundo odio, no entendía lo que en realidad pasaba, Bruno no sabía como decirlo, era su hermano pequeño y lo que menos quería era dañarlo.
-¿Qué carajo te pasa, porqué actúas de esta forma? -Preguntó intentando encontrar una razón lógica a todo aquello.
-Tú prometida es mi prometida -le soltó sin más -lo ha sido por los últimos seis meses.
Dante palidecio al escuchar aquello, no podía creerlo, su mundo perfecto se acaba de derrumbar debido a las palabras de su hermano.
Bruno le mostró los vídeos e imágenes de sus dos últimos años al lado de Shelsy, años que resultan ser los mismos que llevaba con Dante, tomó el celular de Bruno para ver aquellas fotos, Shelsy se veía muy feliz junto a él.
La bella y escultural modelo Shelsy Cavalli Shiviello se acababa de burlar de los hermanos Leone de la peor manera.
Dante salió furioso del despacho, su padre intentó detenerlo sin conseguirlo.
-Eres una cualquiera Shelsy ¿Cómo pudiste hacerme esto? yo te amo. -Le grito, mientras intentaba contener las lágrimas que se le escapaban.
La tomó del brazo para sacarla a rastras de la fiesta, sin importar que los invitados los estaban viendo.
-Dante puedo explicarlo, yo no sabía que Bruno es tu hermano, tu eres Dante Leone y él es Bruno Vitalli, te juro que pensaba terminar con él cuanto antes. -La chica intentó justificarse.
-Lárgate, no eres más que basura, pobre de ti donde vuelvas a acercarte a alguno de nosotros, te quiero lejos de nuestra vida y de nuestra familia, de lo contrario te haré pagar lo que nos has hecho.
Dante gritaba furioso en medio de los presentes, lo que pensó sería el día más feliz de su vida, resultó ser el más triste.
-Ya fue suficiente espectáculo ¿Qué esperan para largarse? todos fuera de aquí. -Grito a los presentes, los invitados se retiraron rápidamente, al ver todo aquello cuchicheaban entre ellos.
Su madre se acercó para abrazarlo, no podía creer lo que estaba pasando, era muy difícil para ella ver sufrir a su hijo, esa maldita arpía los había hecho sufrir a todos.
Los hermanos desde pequeños eran muy unidos, hasta que Bruno se marchó a Italia a hacer un master en arquitectura bioclimática, Dante se quedó en Nueva York para terminar su carrera al igual en arquitectura, su padre Rene Leone era un famoso arquitecto reconocido en el país, Bruno decidió usar el apellido de su madre, Vitelli, pues quería abrirse camino por el mismo, en cambio Dante usaba el apellido de su padre, sabía que eso le abriría las puertas en el mundo de la arquitectura.
Un año había pasado desde que descubrieron el engaño de Shelsy, Dante se volvió promiscuo, todo un playboy, su carácter no había cambiado, seguía siendo el mismo bromista de siempre, pero las mujeres dejaron de tener valor alguno para él, pensaba que solo servían para dos cosas, para la cama y para fastidiar.
Bruno se concentró en el trabajo, no existía otra cosa para él fuera de eso, solo trabajo y familia, se había vuelto de mal carácter, demasiado autoritario, quizá hasta amargado, por ser el mayor, su padre insistió que fuera él quien tomara el control de las empresas, convirtiéndose en el CEO del corporativo Art Bio Leone, del cual Dante era el vicepresidente.
Su padre decidió dejar las empresas en sus manos, para así poder viajar con su esposa Mara Vitelli, quien a pesar de no ser la verdadera madre de Bruno, había actuado como tal desde que era pequeño, de su verdadera madre sólo conservaba algunos malos recuerdos, abandono a su padre dejándolo con él, sin importarle que siendo un niño de tan solo cuatro años necesitaba de ella, solo esperaba no volver a verla nunca más.
Era fin de semana y su amigo Brando Brown celebraría su cumpleaños, haría una fiesta en su mansión, no pudo negarse, Bruno odiaba las fiestas, pero no podía fallarle, eran amigos de toda la vida.
Después de convivir un rato, el barman le envió una bebida, sintió que tenía un sabor algo extraño, pensó que quizá era porque no estaba acostumbrado a tomar cócteles, minutos después, su cuerpo empezó a sudar copiosamente, sentía la boca completamente seca, decidió retirarse a descansar, esperaba sentirse bien pronto.
-Brando, no me siento del todo bien ¿podrías prestarme una habitación para descansar? -Preguntó mientras se abanicaba con su mano.
-Por supuesto amigo, no tienes ni que pedirlo, sube puedes ocupar la habitación en la que ya te has quedado. -Brando se dio cuenta que Bruno no estaba bien, algo pasaba, quizá había bebido demasiado.
Bruno subió a la habitación, dejando la luz apagada, tenía una terrible jaqueca y un calor insoportable, algo no estaba bien, su cuerpo estaba reaccionando de manera extraña, decidió darse una ducha con agua helada.
Aún con la luz apagada, se sentó en el sillón a un lado de la cama, de repente escucho voces y alguien entró en la habitación, después se dio cuenta de que cerraron con llave la puerta.
-¿Qué demonios está sucediendo? –Se preguntó extrañado.
De pronto sintió el exquisito aroma de una chica, intentó pero no pudo resistirse, lo que sea que había tomado lo estaba torturando, se levantó, tomó por el brazo a la chica y la aventó sobre la cama -si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos- la chica se resistía y lloraba, él no entendía para qué lo hacía, estaba seguro que ella había puesto algún tipo de droga en su bebida.
No pudo contenerse, disfrutó de su pequeño cuerpo, hermoso y frágil, a pesar de no estar en sus cinco sentidos pudo notar que era su primera vez, trató de controlar sus impulsos en lo posible, aún así sabía que se estaba comportando como un canalla, pero si eso es lo que la chica quería, eso era lo que obtenía..
Nicole no podía creer que su hermana Sondra insistiera en que la acompañara a una fiesta, le extrañó que lo hiciera, ella no era de acudir a fiestas y su hermana no era de invitarla, por eso no pudo negarse cuando se lo pidió.
Llegaron a la fiesta , después de convivir un rato con su hermana y sus amigos, un mesero que pasaba por accidente tiró una bebida sobre su vestido.
-¿Nicole qué le ha pasado a tu vestido? - exclamó alterada su hermana -Es mejor que subamos para que te cambies, Brando ha dispuesto una habitación para nosotras, nuestras cosas ya se encuentran ahí.
-Está bien Sondra, subiré a cambiarme. -Siempre hacia lo que su hermana pedía.
Subieron a la habitación, al llegar Sondra simplemente la empujó dentro y cerró con llave, no entendía qué pretendía al encerrarla, la habitación se encontraba a oscuras, buscó el interruptor para encender la luz, pero de pronto sintió que unos fuertes brazos la jalaron y la empujaron sobre la cama.
Escuchó la voz ronca de un chico -si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos- el hombre aquel de un solo tirón rompió su vestido, no podía creer que eso le estuviera pasando ella, trató de gritar pero él cubrió su boca con la mano, ella no aceptaba que así fuera su primera vez.
Él besó desesperadamente su cuello, sus grandes manos recorrían su cuerpo, ella solo temblaba, sintió un dolor terrible cuando invadió su cuerpo, solo quería despertar de esa pesadilla, ese hombre destruyó su sueño de llegar virgen al altar, no sabía si podría superarlo.
Shelsy subió a buscar a Bruno, esperaba que no se llegara a enterar de que ella le pagó al barman para que pusiera afrodisiaco en su bebida, entró en la habitación que se encontraba a oscuras, de pronto sintió que la jalaban hacia la cama, siempre había querido estar con Bruno cuando eran novios, pero él siempre se negó, quería esperar hasta el matrimonio para que fuera una noche especial, ella pensaba emborracharlo en la noche de bodas para que no se diera cuenta de que ya había estado con otro, está vez esperaba que con la droga en su sistema no lo notará.
Por la mañana, Bruno despertó sobresaltado, tenía una resaca tremenda, escuchó sollozos a su lado, en ese momento lo recordó todo, esa estúpida chica lo drogó para meterse en su cama, no entendía porqué había decidido dar su primera vez de esa manera.
Nicole no había podido dormir después de lo que sucedió, el miedo la paralizaba, había decidido no salir de la habitación, si alguien se daba cuenta podría pensar que ella busco lo que sucedió, el hombre a su lado se despertó, toda la noche ella le dio la espalda, al voltear noto que la observaba, por fin podía ver el rostro del animal inhumano que la tomó por la fuerza, él la vio claramente enojado, justo cuando iba a decir algo, la puerta se abrió, su hermana Sondra entró en compañía de varios reporteros, Nicole sabía que su hermana no la soportaba, pero no la creyó capaz de hacerle esto.
Bruno furioso por instinto intentó cubrir la cara de la chica con la sábana, sabía que era tarde, los reporteros ya habían tomado varias fotos de ella, corrió de muy mala manera a la pelirroja y a los reporteros.
-¿Que se han creído para invadir así mi privacidad? -Les grito con furia.
El tono que usó para decir esto alertó a los periodistas de que un gran problema se acercaba si no salían de ahí inmediatamente, Sondra salió de la habitación junto con ellos, una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.
Nicole no podía parar de llorar, eso desesperó a Bruno.
-Puedes parar de llorar, ya me canse de tu juego, lo tenías todo muy bien planeado, lo único que faltaría es que te hicieras la víctima, lárgate de inmediato o no respondo.
-Yo no he planeado esto, al igual que tu, no sé lo que ha pasado, creo que mi hermana lo ha planeado.
-LARGATEEEE. -Le gritó completamente fuera de sí, no quería volver a verla.
Leandro fue despertado por los ruidos en la habitación contigua, la luz del día se filtraba por la ventana, se disponía a observar al amor de su vida que yacía entre sus brazos, observó una cabellera rubia, se sentó de inmediato, no sabía que había pasado esa chica claramente no era Nicole.
-¿Quién demonios eres tú? -Preguntó extrañado.
-Lo mismo digo ¿Cómo te atreviste a usurpar el lugar de Bruno? -Reclamo Shelsy furiosa.
Los dos callaron para no ser descubiertos ¿Quién demonios hacía tanto ruido en la otra habitación? No podían creer que se habían equivocado.
Más tarde ya en su oficina, Bruno llamó a su asistente para que investigara y detuviera la publicación de esas fotos, estaba hablando con ella sobre eso, cuando de repente la puerta de su oficina se abrió intempestivamente, entrando en el lugar Noah Williams un amigo de su padre, quien se encontraba completamente furioso.
-Señor Williams ¿Qué lo trae por aquí? -Preguntó con curiosidad, el señor Williams era un hombre educado y respetuoso, aunque por lo visto por su cara no tenía un buen día.
-No puedo decir que es un placer verte Bruno, vengo a exigir que respondas por la reputación de mi hija Nicole, me han hecho pasar la peor vergüenza.
Aventó un diario de escándalos sobre su escritorio, Bruno palideció al observar que en primera plana estaban las fotos donde se encontraba en la cama con la chica, pensó que en verdad eran rápidos para publicar ese tipo de noticias, sabían que trataría de impedir que se publicaran, no pensó que esa chica fuera la hija de uno de los amigos de su padre y no cualquier amigo, más bien él mejor, el no conocía a las chicas porque no a acostumbraba a asistir a las reuniones.
-Entiendo perfectamente su molestia señor Williams, si me permite usted explicarle. -Dijo intentando que el hombre lo escuchara.
-No hay nada que explicar, la reputación de mi hija ha sido dañada y tienes que reparar el daño que has provocado, esas imágenes están por todos lados.
Iba a contestar cuando entró su padre, por la cara que traía no estaba nada contento, esa chiquilla si que la había armado, cruzó las manos sobre su pecho totalmente exasperado.
-Espero que Noah ya te haya dicho lo que te mereces hijo, imagino que estás dispuesto a solucionar esto de la mejor manera.
-Y según ustedes esa manera será casándome con la caprichosa de su hija. -Dijo molesto al recordar lo sucedido.
-Hijo no se que estabas pensando para hacer lo que has hecho. -René se tallaba el pelo con ambas manos, no podía ver a la cara a su amigo.
-Padre no es lo que parece, esa chiquilla me ha drogado y se ha metido a mi habitación, para colmo se ha puesto de acuerdo con la prensa para dañar mi reputación.
-¡Basta! No permitiré que te expreses así de mi hija, no se de que mañas te has valido para llevarla a la cama. -Estaba conteniéndose para no soltarle un golpe a Bruno, como se atrevía a hablar así de su hija.
-Noah, por nuestra amistad de años te aseguro que mi hijo va a responder a tu hija como debe ser. -Ese hijo suyo tenía que aprender.
Después de discutir algunas horas, Bruno aceptó casarse con la que él consideraba era una desquiciada, después de todo había sido su primera vez, pero nunca le perdonaría lo que había hecho para atraparlo, juró hacerla pagar cada día.
Un mes después los periódicos anunciaban la próxima boda, el soltero más codiciado, a sus treinta años por fin sentaría cabeza, contraería nupcias con Andrea Nicole Williams una chica de diecinueve años, la hija más pequeña del magnate de la tecnología Noah Williams, Bruno aventó su teléfono a un lado después de leer la noticia.
El día de la boda había llegado, muy a su pesar sus padres organizaron una boda por todo lo alto, parado frente al altar observaba a Nicole acercarse del brazo de su padre, no podía negar que se veía espectacular vestida de novia, era hombre y podía notar que la chica era muy bonita, su cara se iluminaba con esos grandes ojos inmensamente azules, su pelo largo y muy n***o hacía contraste con lo blanco de su piel, pero eso no quitaba lo fría y calculadora que era, tendría que andarse con cuidado para no caer en sus garras.
Nicole no podía disimular su tristeza, sus padres no le preguntaron si se quería casar, simplemente la obligaron, era el día más triste de su vida, vio a su futuro esposo parado frente al altar, no podía negar que era guapo, noto que era muy alto, su pelo n***o resaltaba el azul intenso de sus ojos, pensó que ese cuerpo y cara muchos lo querrían cuando menos para un día domingo, aunque eso no quitaba lo jodidamente estúpido que era.
Su madre había elegido el vestido, era hermoso, blanco, cubierto de cientos de pequeños cristales, en pocas palabras, era un sueño echo vestido, los Leone habían insistido en hacerse cargo por completo de la fiesta, frente al altar Nicole pedía a Dios que algo sucediera para que la boda no se llevará a cabo, pero fueron inútiles sus súplicas, Bruno se mostró indiferente en todo momento, durante los votos, dijeron lo primero que se les vino a la mente, Nicole pensaba que era la ceremonia más triste y fría a la que había asistido, lástima que se trataba de la suya.
Sondra veía que su plan había salido mal, Nicole tendría que estarse casando con Leandro, no con ese hombre que a ella le parecía muy atractivo, no podía creer la suerte que tuvo, Bruno le gustaba y lo quería para ella, era guapo y millonario, su hermana no merecía a alguien así.
La fiesta fue por todo lo alto, la madre de Bruno había elegido la decoración con excelente gusto, Nicole se encontraba incómoda con tantos desconocidos que se acercaban a felicitarla, la pareja bailo el vals nupcial tan solo para darles gusto a sus padres, para callar el que dirán que ha ellos tanto les importaba, Bruno la sostuvo por la cintura, apretando fuertemente al grado que sintió que no podía respirar, se acercó a su oído y le hablo con esa voz ronca que la alteraba con tan solo escucharla.
-No te hagas ilusión alguna conmigo, te aseguro que hoy empieza tu tormento, te prometo que te haré pagar muy caro lo que me hiciste. -Después de decirlo se rio de una manera que a ella le pareció escalofriante.
Ella empezó a llorar, por un momento tuvo el impulso de salir corriendo para alejarse, se contuvo al pensar en sus padres, Bruno limpió sus lágrimas con sus dedos, daba la impresión de que estaba siendo tierno, Nicole sabía que lo hacía por aparentar, quien los veía pensaría que lloraba de emoción, cuan alejado de la realidad era eso.
Terminando la recepción, la tomó del brazo, luego de despedirse de sus padres, abrió la puerta del auto para ayudarla a subir y se subió a su lado, ella deseaba regresar a casa con sus padres, pero sabía que no era posible, antes de encender el auto él se le quedó viendo.
-Espero te comportes a la altura, ser la esposa de un Leone es mucha responsabilidad, pobre de ti donde me llegues a avergonzar de alguna manera, desde ahora me perteneces y puedo hacer de ti lo que yo quiera.
-Al igual que tu, yo no estoy conforme con esta boda, creo que deberíamos de divorciarnos después de un tiempo. -Esperaba que aceptará su propuesta, después de todo no creía que quisiera estar a su lado.
-Jajaja ni lo sueñes mujercita, conseguiste lo que querías, ahora pagarás el precio de haberme engañado de esa manera.
Nicole no contestó, prefirió quedarse callada, se sentía tan pequeña a su lado, sentía que esos ojos azul profundo destilaban maldad y odio hacia ella, tenía que planear todo muy bien para poder escapar pronto de ese maniático.
Al llegar a la mansión, bajaron del auto, Bruno se acercó y sin ella esperarlo la alzó entre sus brazos, Nicole se sintió aterrada.
-Tranquila, esto es lo que se debe hacer por tradición la primera vez que la novia entra en el que será su hogar, no queremos tener años de mala suerte en nuestro matrimonio.
Ella solo pudo observar la sonrisa retorcida de Bruno al decir esto.
Al entrar en la mansión, enseguida la aventó al sofá de mala manera, ella pegó un grito al caer, Bruno creyó que quizá se había lastimado algo, sintió el impulso de acercarse a ella, pero luego pensó que no era para tanto.
-Te pondré muy claras las cosas señorita, tendrás tu habitación, tienes prohibido entrar a la mía, no saldrás de está casa a menos de que yo lo autorice, me acompañaras a eventos públicos y cenas familiares cuando sea necesario, no daremos de qué hablar más de lo que ya lo hemos hecho.
-¿Tengo alguna otra opción? Estoy completamente en tus manos, sabes que mi padre me hizo renunciar a todo antes de casarme contigo.
Bruno sonrió maliciosamente, lo que Nicole no sabía es que él había convencido a su padre de aceptar la propuesta de Sondra de quedar ella como única heredera, no porque estuviera de acuerdo con esa ambiciosa, sino porque así Nicole quedaría por completo a su merced.
-No te meterás en mi vida ni en mis decisiones, aceptarás que dirija tu vida como me plazca, si querías estar a mi lado a costa de lo que fuera, pues así será.
Subió molesto a su habitación, dejándola sola en la sala, su presencia lo irritaba, esa niña caprichosa y mimada no sabía con quién se había metido, arruinarle la vida no sería tan sencillo, tendría un costo y sus consecuencias.
A la mañana siguiente Nicole bajó a desayunar, afortunadamente Bruno ya se había marchado, en la cocina se encontró con una chica del servicio.
-El señor ha ordenado que si desea algo se lo prepare usted misma, de ahora en adelante usted se hará cargo de sus propias cosas.-La chica la observó de la cabeza a los pies y sonrió con desprecio.
Nicole prefirió ignorarla, busco en los gabinetes y en el refrigerador, después se preparó un café y unas tostadas con mermelada, al terminar subió a su recámara a arreglarse, iría a ver a su mejor amiga Sophie, no la había in otado a la boda, sabía que se enteraría por los medios y quería explicarle.
Al bajar e intentar salir la detuvo un guardia en la puerta.
-El señor dió la orden de que por ningún motivo la dejemos salir, tampoco puede recibir visitas a excepción de sus padres.
-¿Quién carajo se cree tu jefe? Mi dueño no es y saldré a como dé lugar, paso junto a él y se dirigió hacia la salida.
El guardaespaldas hizo un gesto de disgusto, se acercó a ella y la alzó sobre su hombro, una chica de su complexión y estatura era fácil de manejar, la llevó a su habitación, después cerró con llave.
-Lo siento señora, las órdenes del jefe no se discuten.
Nicole pensó que sin duda estaba casada con un orangután, ya habría tiempo de regresarle todas sus atenciones.
Era tarde y no había podido hablar con Sophie, estaba segura que estaría molesta por no haberla invitado a la boda, todo aquello era muy vergonzoso, jamás creyó verse envuelta en una situación como aquella, la imagen que sus padres tenían sobre ella había cambiado, tenía que hablar con Sondra, lo había intentado antes de la boda, pero no le había contestado, desde lo que hizo invento pretextos para no estar en casa de sus padres.
Tan solo quería saber porqué lo hizo, ahora se daba cuenta de que la odiaba desde pequeña, incluso le había llegado a decir que era adoptada, pero sus padres lo negaban, ella amaba a su hermana y siempre justificaba su comportamiento, Noah y Emma siempre las trataron por igual, eran unos padres muy amorosos, aunque ella creía que ocultaban algo y sabía que tarde o temprano lo iba a averiguar.
Esperaba pronto poder alejarse de Bruno, no era sana esa relación si es que así se le podría llamar a aquello, tanto él como ella habían sido víctimas de Sondra, esperaba encontrar pruebas para demostrarle que era inocente y así poder obtener su libertad.
Había pasado ya un mes desde la boda, Nicole la mayor parte del tiempo la pasaba sola, Bruno solo llegaba en ocasiones a dormir, ella sabía que solo lo hacía para guardar apariencias, llegaba directo a su recámara, si la llegaba a ver la trataba de forma despectiva.
Ese día los padres de Nicole llegaron por sorpresa, su madre le dijo que la encontraba muy desmejorada, Bruno bajó a recibirlos, se acercó a Nicole y pasó su brazo por su cintura, la atrajo hacía él haciéndole demostraciones de cariño, se porto muy amable con ella, Nicole decidió seguirle el juego, no quería preocupar a sus padres.
Bruno supo disimular su molestia al ver a los padres de Nicole ahí, cuando tomo a Nicole por la cintura pudo notar su nerviosismo cuando la acerco a él, pudo sentir el calor de su frágil cuerpo, se mostró cariñoso con ella, no quería que sus padres se dieran cuenta de lo que estaba pasando, aquello era cosa solo entre ellos dos, de ninguna manera permitiría que la alejaran de él, al menos no hasta hacerla pagar.
Su padre le pidió hablar en su despacho, lo que le dijo a continuación no le agrado, pidió le permitiera regresar a la universidad, faltaban tan solo unos pocos meses para que terminara la carrera en arquitectura bioclimática, le dijo que era la mejor alumna de su clase, sus padres pensaban que no sería justo que abandonara y tirara por la borda todo el tiempo invertido.
Bruno aceptó a regañadientes, eso arruinaba sus planes de mantenerla en casa, al salir del despacho la volteo a ver, por un momento le pareció tan indefensa, era baja de estatura, cuando mucho media 1.58, en cambio él media 1.90, a su lado se veía tan frágil, pero él sabía que no lo era, cuando los Williams se marcharon hablo con Nicole.
-Tu padre me ha pedido que te permita continuar con tus estudios, son tan solo cuatro meses para que termines la universidad, el mes que has perdido será fácil de recuperar.
-Vaya, ahora resulta que necesito tu permiso para continuar con mi vida.
-Le dijo mientras voltea a los ojos en señal de desagrado, ese gesto molesto a Bruno.
-No hagas que me arrepienta, está de más decir que te mantendré vigilada en todo momento, debes recordar que eres una mujer casada y debes comportarte como tal.
-Como usted ordene señor.
Contestó Nicole haciendo un saludo militar, Bruno solo gruño tratando de ignorar aquello.
Bruno se levantó muy temprano, busco a Nicole para informarle que la llevaría a la universidad de camino a su oficina, pero no la encontró en su recámara, bajó a la sala y la vio salir del gimnasio, trago grueso cuando vio lo que llevaba puesto, traía unos leggins ajustados y un top que más que blanco era transparente, no podía dejar de observarla, se acercó a ella, pudo observar como sus perfectos pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración, al verlo tan cerca quedó petrificada.
Bruno acercó sus labios a los de ella muy lentamente, cuando pensó que la iba a besar, se alejó rápidamente.
-Ni en tus sueños pienses que te volvería a tocar, te acabo de demostrar que cuando yo lo decida te tendré a mis pies.
-Tengo una duda ¿lo imbéciles de nacimiento o lo adquiriste con la edad?
-Mira pequeña niña mimada, no me provoques, porque si lo haces saldrás perdiendo, no te imaginas lo perverso que puedo llegar a ser.-Sonrió con malicia.
-Perdón majestad, si me disculpa subiré a arreglarme para ir a la universidad. -Paso a un lado de él intentando ignorarlo.
Bruno se reprendió mentalmente, había estado a punto de besarla, tenía que alejarse un tiempo de ahí, no podía caer en el juego de esa n**a.
Nicole no podía creer que había caído tan fácilmente en su juego, no lo pudo evitar, su mirada era tan profunda y su aroma irresistible que se perdió en el momento, era un completo patán que estaba probando su resistencia.
Se apresuró a arreglarse, se puso un top y una minifalda de mezclilla, se peinó con una coleta alta, se calzo unos tenis, tomó el bolso con sus libros y bajó corriendo.
Bruno estaba completamente cabreado, la estaba esperando en la sala, cuando Nicole bajó, la escaneo con la mirada de arriba a abajo, pensó que estaba loca si creía que saldría en esas fachas.
-¿A dónde crees que vas en esas fachas?
-¿Fachas? Esto es lo que usan las chicas de mi edad, pero es lógico que a tu edad no lo sabes.
-Contaré hasta tres, si no has subido a cambiarte para entonces, subiré a cambiarte yo mismo.
-Está bien abuelo, subiré a cambiarme, solo toma las cosas con calma a tu edad no es bueno enojarse. -Contestó burlona.
Subió de prisa y cambio la minifalda por unos jeans, era mejor llevar la fiesta en paz si quería terminar la carrera.
Cuando bajó ya cambiada, Bruno pensó que aún se veía muy sexy, se volvió a reprender mentalmente, debía controlar sus pensamientos, era mejor apresurarse si no quería llegar tarde, en la oficina lo esperaban para empezar una reunión.
El camino a la universidad transcurrió en completo silencio, Nicole pensó que cuando menos por ahora Bruno se ahorraba sus comentarios despectivos, al llegar se bajó apresurada, solo había caminado unos cuantos metros, cuando se encontró con su mejor amigo, eran amigos desde la infancia, se acercó y la saludo con un beso en la mejilla, pudo sentir la mirada de Bruno fija en su espalda, sabía que al regresar tendría problemas.
Bruno no entendía porque se sintió furioso al verla tan cerca de aquel chico, hablaría muy seriamente con ella al llegar a casa.
Tuvo una mañana muy intensa en la oficina, hubo problemas con materiales faltantes en la construcción, por lo que tuvo que ir a inspeccionar el mismo, ya era la hora de pasar por Nicole, decidió mandar al chofer, esa n**a lo sacaba de sus casillas nada más al verla.
Habían pasado ya cuatro meses desde que Nicole volvió a la universidad, era el día de su graduación, su familia y Bruno la acompañarían en la recepción, se puso un vestido rojo cuello alto, el escote en la espalda era muy pronunciado, dudo en ponérselo, pero era un regalo de su madre, no quería hacerla sentir mal.
Al bajar la escalera Bruno la estaba esperando, le pareció que se veía atractivo con ese traje n***o, llegando a la graduación, Bruno se acercó para abrir la puerta, la tomó del brazo, ella lo miró extrañada, él se acercó a su oído para susurrarle.
-No te hagas ilusiones, debemos dar una muy buena impresión -alguien les tomó una foto justo en ese momento.
Al entrar, noto que en la mesa estaban sus padres, también estaba Sondra, no la había visto desde la boda, no había podido hablar con ella desde aquella noche, Maximilian también estaba en la mesa, cuando pequeño había perdido a sus padres, los padres de Nicole habían sido un gran apoyo para él.
Al ver a Max, Bruno no pudo ocultar su molestia, era el chico que había saludado de beso a Nicole, después de los nombramientos, su amigo la invitó a bailar, Nicole aceptó con gusto, justo cuando Max la tomó por el brazo, Bruno lo detuvo y la jaló hacia él mientras miraba al chico directamente a los ojos, se dirigieron hacia la pista, la música que sonaba era una melodía lenta, Bruno la agarró fuertemente por la cintura.
-Te dije claramente que tienes que respetarme, no quiero ser la burla de nadie. -La pego aún más a su cuerpo, pudo sentir su aroma, sintio su calor, eso lo puso nervioso.
Ella trató de zafarse pero él se lo impidió, la guió moviéndose de forma lenta, al terminar la canción regresaron a la mesa.
Nicole se sentó al lado de su madre, Bruno se alejó en ese momento, después de platicar un rato con sus padres, Nicole se levantó para ir al baño, al acercarse al pasillo escuchó ruido, cuál fue su sorpresa al encontrar a Bruno besándose con Sondra, sintió unas ganas inmensas de llorar y se alejó corriendo.
Nicole no tenía idea de lo que realmente había sucedido, cuando Bruno se fue hacia el baño, Sondra decidió seguirlo, era la oportunidad de acercarse a él sin que estuviera su hermana.
-Hola cuñadito, es bueno verte por fin a solas, si he llegado a saber que eras tú el que estaba en esa habitación, no hubiera permitido que Nicole llevará a cabo su plan, en todo caso hubiera entrado yo para ayudarte con tu problema. -Le guiño un ojo coquetamente.
-Es seguro que estabas de acuerdo con ella, llegaste en el momento oportuno, no soy un tonto Sondra, pude darme cuenta de que todo estaba muy bien planeado.
-Ella me lo pidió, quería atraparte desde hace tiempo y lo logró, te vio en una fiesta y quedó encaprichada por ti, siento mucho haberme dejado llevar para ayudarla en sus planes. -Dijo mientras hacía un puchero.
Bruno alcanzó a ver que Nicole se acercaba, Sondra se pegó a él y lo besó, en otras circunstancias no se lo hubiera permitido, sabía que así molestaría a Nicole, disfruto ver la cara que puso cuando los vio, cuando se fue empujó a Sondra.
-Eso que hiciste no vuelvas a hacerlo sin mi consentimiento -Advirtió molesto, se retiró dejándola sola en el pasillo.
Sondra sonrió con malicia, ese beso había válido la pena, pronto tendría a Bruno a sus pies.
Él regresó a la mesa, no vio a Nicole, al preguntar por ella, su padre le dijo que se encontraba en la terraza, se dirigió hacia allá al llegar no podía creer el descaro de ese par, Maximilian tenía un brazo en su cintura y con la otra mano sostenía su barbilla, se acercó al chico y le soltó un golpe en la espalda, sabía que no debía dar ese tipo de espectáculo, pero no pudo contener su furia, no dejaría que se burlaran de él de esa manera.
Discutió con ellos, para después tomar a su mujer de mala manera por el brazo, porque aunque no le gustara eso es lo que era Nicole ante los ojos de todos "su mujer".
-¿Quién demonios te crees para abrazar de esa forma a mi mujer? -Preguntó sintiendo que quería desbaratar a ese chico con sus propias manos.
-Ahora resulta que te importa, estoy seguro de que algo le hiciste para que ella esté así. -Contestó Máx furioso.
-Lo que pase entre ella y yo no es de tu incumbencia, es mi esposa y no permitiré este tipo de cosas. -¿Quién creía que era ese imbecil?
La jaló hacia él y la chica tropezó, Max no pudo soportar ver aquello y le lanzó un fuerte golpe en la cara, Bruno respondió el golpe y se enfrascaron en una pelea, al escuchar los gritos, los padres de Nicole se acercaron para detener la pelea, Bruno pensó que no tenía que darle explicaciones a nadie, abrazo a Nicole para salir de ahí.
Nicole pensó en aclarar las cosas, pero decidió que no tenía caso hacerlo, cuando los encontró besándose decidió salir a la terraza no quería que sus padres se dieran cuenta de su estado, no era tan solo el hecho de que estuviera con otra mujer, ni que no le importará que lo vieran, le dolía que entre miles de mujeres tenía que ser con ella, su hermana claramente lo hacía porque la odiaba.
Maximilian llegó tras de ella, no pudo evitar arrojarse a sus brazos, necesitaba sentir que le importaba a alguien, Max la abrazo y la tomó por la barbilla.
-¿Qué es lo que sucede mi pequeña libélula?.
Así es como la había llamado desde pequeña.
Nicole iba a contestar, justo en ese momento fue cuando Bruno furioso lo golpeó en la espalda.
En el auto Bruno comenzó a gritarle, se encontraba terriblemente furioso por lo que había visto, verla así con otro le causó una gran molestia.
-Lo único que te pedí fue que te comportarás y me haces quedar en ridículo, no soy un estúpido del que puedas burlarte.
-No estaba haciendo nada malo, Max es como mi hermano, pero dime quién te crees para cuestionarme cuando tu comportamiento no es el más adecuado.
-Yo a ti no tengo que darte explicaciones, te puse las cosas muy claras al principio, en mi vida no te metes. -Esa Escuincla estúpida no iba a verle la cara, eso era seguro.
Llegaron a la mansión, Nicole se bajó del auto y corrió hacia su habitación, esa situación la tenía cansada, Sondra tendría que escucharla, no permitiría que siguiera arruinandola, ya suficiente había hecho.