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Prohibido Enamorarse del Stripper!

Prohibido Enamorarse del Stripper!

Autor: : Liliana Situ
Género: Romance
Una fiesta de despedida de soltera cambiaría mi vida personal y sexual de un modo inesperado. Acaso será el destino que tenga que este unida a este Escort al que todos llaman Stripper?

Capítulo 1 Erótica Despedida de Soltera...

"Cómo me dejé convencer?"

Pensaba Lily.

La mano de la chica daba vueltas descuidadamente con una cuchara al café que traía en la mano.

"Auch!"

Fue la queja que salió de su boca cuando una gotas de café caliente quemaron su mano.

Secándose con una servilleta, Lily se levantó de su asiento.

Ella decidió recorrer la casa donde se encontraba para ver si podía escapar sin ser vista.

Durante dos semanas seguidas, Karina una de las mejores amigas de Lily, la había estado molestando y convenciendo para que asistiera a su fiesta de despedida de soltera.

Hasta que Lily, por fin, un poco a regañadientes, aceptó.

Lily se puso para esa extraordinaria ocasion un vestido negro a la rodilla con escote discreto y elegante.

Sus zapatos color carne de tacón que rara vez usaba y que la hacían sentir un tanto incomoda.

Y por primera vez en 3 meses se había maquillado y peinado.

"Lily, siéntate acá conmigo!"

Gritó una Karina de lo mas sonriente y emocionada, quien llevaba una copa de vino en sus manos.

La alegre y ansiosa joven le hacía señas para que se sentará con ella en el sillón principal.

"Enseguida voy!"

"Solo iré rapido al...tocador."

Contestó Lily algo nerviosa.

"No tardes!"

"Ya llegaron los chicos!"

Exclamó Karina sumamente emocionada.

Caminando con cautela debido a sus tacones, Lily se dirigió al baño.

Cerró la puerta tras ella.

No.

La verdad es que no quería estar en esa fiesta.

Pero tanto Karina como Marina, sus mejores amigas, habían organizado esta despedida de soltara.

Lily en verdad quería estar con ellas porque últimamente no se habían reunido.

El trabajo y las diversas actividades de las tres bellas amigas les había dificultado reunirse como solían hacerlo antes.

Pero ella no quería ver a los "chicos" como los habia llamado Karina.

La música en el patio comenzó a sonar fuerte.

Todas las mujeres comenzaron a gritar emocionadas.

Marina, la amiga de ambas es una mujer refinada y elegante a la que le gustan las cosas elegantes.

Por lo que para esta despedida de soltera, había contratado para Karina el mejor servicio de Escorts masculinos.

Tan exclusivos y guapos.

En verdad, son muy ardientes, guapos y sexys.

"Lily apresúrate!"

Gritó nuevamente Karina desde su asiento.

La joven novia enlazó su mano con la mano de su Marina a la vez que una sonrisa maliciosa aparecia en su rostro.

Ella estaba disfrutando de lo deliciosa vista que ofrecían aquellos suculentos hombres que acababan de llegar.

Ellos valían cada maldito centavo invertido.

"Tendré que salir o vendrán a buscarme las dos."

Se dijo Lily mientras se retocaba su maquillaje ahumado en el espejo.

Poniendose un labial rojo sangre en sus labios, Lily vuelve a susurrar dándose una última vista en el espejo.

"Y me arrastrarían hasta donde están ellas."

Reuniendo toda su valentía, Lily decidió salir del baño donde estaba escondida.

Las otras siete mujeres que estaban sentadas muy felices tenían ya a su lado un hombre increíblemente guapo al que se estaban comiendo con los ojos.

El Escort designado para ellas esa noche las abrazaba o las sujetaba de las manos.

En verdad que todos son extremadamente guapos.

Algunos son hombres en sus magníficos y suculentos treinta y tantos.

Otros son maravillosos y ardientes jóvenes de veintitantos tantos.

Pero todos ellos son poseedores de un físico delgado y potente.

Todos son altos y se adivina que están deliciosamente musculosos debajo de su apretada y elegante ropa.

Cuando se acercaba Lily al sillón más apartado del bello jardín donde se daba cita la despedida de soltera, ella tropezó sin querer con una mochila negra, la cual estaba en el piso.

"Cuidado señorita."

"Es frágil lo que contiene esa mochila."

Una grave y sensual voz de hombre al que Lily no pudo ver, le hizo ese comentario.

Ella, sin molestarse en disculparse simplemente se sentó en el sillón.

Más el hombre que había hablado si la observó con mucha atención.

La siguió con la mirada hasta que ella se sentó.

Un joven Escort se acercó a Lily.

El chico guapo se presentó amablemente con ella.

"Hola Lily, soy Gustavo."

"Seré tu acompañante en esta fiesta."

El chico la saludó con un beso en la mejilla a Lily, rozando las comisuras de la pequeña boca de la joven.

El corazón de Lily se aceleró por la acción del guapo chico.

Y por la sexy grave voz de Gustavo.

Y por su hermosa sonrisa.

Él, como todos los demás Escorts, incluyendo a El Gran Mario, viste un traje sastre impecable de tres piezas, camisa inmaculadamente blanca y corbata azul oscuro.

Todos los Escorts con ese uniforme tan elegante parecen unos suculentos muñequitos recién salidos de una tienda de deseos eróticos cumplidos para mujeres.

La música volvió a sonar acompañada de un juego de luces.

Fue entonces cuando Mario salió para presentar su erótico y candente show.

Y todas las mujeres se volvieron locas por Él.

El Gran Mario, además de ser el mejor Escort del ramo, es también el mejor Striper.

Educado, refinado, alto.

Cuerpo de suculento dios griego, marcado y super bien cuidado...

Poseedor de unos ojos verdes hipnotizantes y una cejas hermosas que los delinean perfectamente.

Su cabello café oscuro siempre bien peinado que dan ganas de pasar los dedos por el para alborotarlo un poco.

La fuerte mandíbula de Mario con una ligera sombra de barba recién afeitada.

Su nariz perfecta junto con sus labios rojos mordisqueables son lo que más llaman la atención de su bello rostro.

Pero su piel con ese ligero bronceado...

Es inevitable para las mujeres querer deslizar sus manos por todo el cuerpo de El Gran Mario.

Además, su aire de peligro y chico malo lo vuelven todavía más irresistible.

Ataviado con un impecable traje azul oscuro de tres piezas que se ciñe como guante a su delicioso cuerpo, Mario sonrió cuando estuvo frente al grupo de mujeres.

Y por dios!

Su sonrisa provocó que todas se derritieran por completo!

No hace falta a decir que Karina estaba más que complacida con la espectacular vista de Mario.

Marina sonreía expectante.

Con elegantes pasos, Mario se acercó a Karina, la novia.

Después de besarle el dorso de la mano, la condujo con elegancia a la silla especial donde Él le haría el baile sensual que había contratado.

Mientras los demás Escorts abrazaban y acariciaban sin reservas ni pudor a las mujeres que acompañaban, Lily solo le permitió a Gustavo, su Escort, que la tomara de la mano.

Ella no quería tener tanta intimidad con Él como el resto de las mujeres en esa fiesta.

El baile sensual y sugerente dió inicio.

Mario lentamente se fue despojando del saco con ayuda de las manos de Karina a la que le susurraba al oído lo que tenía que hacer.

Junto con algunas insinuaciones y palabras provocativas.

Acariciándolo todo lo que podía, Karina le quitó la corbata.

Las temblorosas manos de la chica bajaron poco a poco acariciando el duro, caliente y marcado pecho de Mario.

Uno por uno le desabrochó los botones del chaleco hasta que se lo quitó por completo.

Cuando llegó el turno de la camisa, Mario simplemente la desgarró.

Esto provocó que todas las mujeres gritaran y abrazaran a sus Escorts.

Todas menos Lily.

Ella a diferencia de las demás no estaba centrada en el cuerpo delicioso de Mario que se movía gloriosamente.

Lily estaba concentrada en las duras y varonilmente bellas facciones de su cara.

Sus ojos también la habían hipnotizado.

Y que decir de esa boca!

Dios mío, que deliciosa boca!

Daban ganas besar y morder su boca con pasión, desenfreno y lujuria.

Esa boca invitaba a perderse para siempre en ella.

Cuando Lily se dió cuenta de que ella misma tenía la boca abierta casi babeando por Él, la cerró con fuerza.

Lily le dió un vistazo al chico que la tenía enlazada con su mano.

Gustavo es joven y guapo, pero no tanto como Mario.

De unos veintitantos, con cabello café claro, ojos miel, piel blanca sin rastro de barba y cuerpo atleticamente delicioso, Gustavo es un postrecito a la vista.

Sin embargo Mario, quien ya estaba en boxer haciendo su baile sexi y elegante a Karina, es increíble, irresistible, enloquecedoramente tentador.

Gustavo y todos los demás Escorts lo saben perfectamente.

Ninguno de ellos se sentía molesto por esa situación.

Karina feliz manoseaba el duro trasero de Mario.

Y el torso musculoso del bello Escort.

Deslizaba despacio sus pequeñas manos blancas por cada bendito cuadrito duro y marcado de su abdomen.

Su piel es tan suave y deliciosa que se antoja recorrerla entera con la lengua tan despacio...

Las mujeres también estaban fascinadas con la exquisita vista del cuerpo de Mario contoneandose al ritmo de la sensual música.

Le gritaban que se quitara el boxer para poder ver todo de ese dios del Olimpo en persona.

En especial Karina estaba interesada en ver al "amigo" de Mario que se adivinaba grueso, largo y orgásmico.

Las excitadas mujeres también ansiaban tocarlo, apretarlo, devorarlo con sus bocas...

No les importaría tomar turnos para esa disfrutable y deliciosa tarea.

Ellas querían deslizar sus manos lentamente por esa V tan marcada que desembocada en su miembro duro y palpitante.

Mario seguía dirigiendo las manos de Karina con sus grandes manos calientes por todo su duro cuerpo mientras bailaba.

Él sabía que después la complacería en la cama como tanto anhelaban todas en esa despedida de soltera.

Pero solo la afortunadisima novia era la que tendría ese placer.

Sin embargo, Lily no se sentía para nada cómoda mirando a Mario ejecutar su candente baile.

Gustavo al ver que Lily se removía nerviosa en su asiento la cuestionó.

"Que pasa Lily?"

"Estás incómoda?"

Gustavo acomodó el cabello de Lily de lado para poder ver su pequeño rostro.

"De hecho si, un poco Gustavo."

"Podría recargarme en tu pecho?"

Preguntó tímida Lily.

"Claro que sí hermosa!"

"Para eso estoy aquí!"

"Ven acá preciosa."

Lily se refugió en los brazos de Gustavo como si estuviera abrazando a su papá y no a un amante.

Lo que Lily en verdad quería, era escapar de los penetrantes ojos verdes de Mario.

Cada vez que ella alzaba la vista para ver un poco del show, parecía que Mario la observaba tan fijamente mientras se movía encima de Karina.

Mario se mordía los labios o hacía alguna mueca sensual mirándola solo a ella.

O eso le parecía a la chica.

Cómo si intencionalmente quisiera torturarla.

Y estaba jodidamente funcionando.

Lily sentía que los profundos ojos y avasalladora boca del fabuloso hombre la quemaban a la distancia.

Sin poder controlarse, Lily comenzó poco a poco a excitarse.

Una parte de su cuerpo que creyo muerta, comenzó a palpitar y calentarse...

Despues, su excitación le aceleró el pulso...

Y esa sensación, no le era nada placentera.

Ella podía sentir caliente y palpitante todo su cuerpo.

Comenzaba a faltarle el aire en sus pulmones.

Un ligero y vergonzoso gemido salió de sus labios entreabiertos.

Y estaba húmeda en su zona más íntima.

Por lo que apretó con fuerza sus piernas para intentar controlarse.

Lily apoyó su cabeza en el pecho duro de Gustavo mientras cerraba los ojos.

Aspiró su deliciosa y masculina colonia.

Ella esperaría de ese modo a que el show de Mario terminara.

"Ahora me gustaría beber un poco de vino."

Lily comentó suavemente.

Gustavo, atento a la petición de Lily, le sirvió una copa del selecto vino que tenían a su disposición.

Lily bebió de golpe todo el contenido de su copa en un intento por bajar su elevada temperatura interna.

"Gustavo dime, dura mucho el show de Mario?"

Lily cuestionó al oído a Gustavo.

Pero al parecer el chico no la escuchó debido a los gritos ensordecedores de las mujeres.

Aunado al alto volumen de la música.

Al ver que no obtenía respuesta por parte del joven, Lily volvió a preguntarle a Gustavo al oído en voz más alta.

Incluso le apretó la mano para que le hiciera caso.

Sin embargo, Gustavo parecía también estar hipnotizado admirando fijamente la rutina de Mario al bailar.

Lily se permitió mirar de nuevo al Gran Mario bailando tan sugestiva y deliciosamente pegado a Karina.

Ella reía feliz y lo acariciaba gustosa.

"Maldición!"

"Porque tenían que ser tan jodidamente guapos todos?"

Lily recorrió con la mirada a los demás Escorts que se encontraban sentados en la fiesta.

Todos eran un suculento postre visual.

Lily se convenció todavía más de que ella no debía de haber asistido a esa despedida de soltera.

Pero, quería demasiado a sus amigas de toda la vida.

Lily solo esperaba y rogaba para que el show terminara lo más rápido posible.

Y no quería volver a asistir nunca más a una despedida de soltera donde estuviera ese maldito bombón.

Tan delicioso...

Tan provocativo y seductor.

Tan deseable y encamable.

Lily se dió cuenta de que su mente y cuerpo la estaba traicionando mientras más seguía recordando el marcado cuerpo de Mario con los ojos cerrados.

Mario seguía ejecutando su rutina con sofisticación y seducción magistrales.

Karina seguía extasiada acariciándolo por completo.

El resto de las mujeres gritaban enloquecidas y excitadas.

Los Escorts sabían que siempre que Mario actuaba ellos tenian una noche maravillosa con sus clientas.

Donde, el dinero, maravilloso y poderoso caballero, compraba toda la felicidad, orgasmos y liberación sexual que esas mujeres necesitaban tan desesperadamente.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

Capítulo 2 Mi fabuloso Escort

Lily bajó la cara y volvió a cerrar los ojos.

Recargada contra el pecho de Gustavo, la joven trató de hacer ejercicios de respiración para tranquilizarse.

Gustavo comenzó a acariciar delicadamente con sus manos la espalda y cabello de la joven.

Estas caricias poco a poco fueron relajando a Lily, a tal grado que se hubiera quedado dormida...

De no haber sido por todo los gritos enloquecidos de las mujeres, la música que cambiaba constantemente de ritmo e incluso se escuchaban gemidos muy cerca de Lily.

Gustavo conoce a la perfección el efecto que causa Mario en las mujeres cuando Él hace su bien ensayada rutina en estas despedidas de soltera.

El joven Escort ya tiene algun tiempo trabajando con el Gran Mario y es su modelo a seguir.

Gustavo anhela llegar a ser tan solicitado, famoso, cotizado y adinerado como el Gran Mario lo es, algun día.

Lily en sus brazos parece una niña pequeña a la que esta reconfortando después de ella hubiera llorado durante un buen tiempo.

Al joven le parecía que la chica buscaba sentirse cómoda y segura abrazandolo de forma tierna.

Pero, lo que Gustavo no entendía es porque ella se acurrucaba contra su pecho con los ojos cerrados.

Lily, a diferencia de la gran mayoría de mujeres a las que Gustavo había sido su acompañante en las despedidas de soltera previas, no mostraba ese interés sexual desenfrenado por Mario.

Gustavo había presenciado miles de veces como esas mujeres en los shows privados se desvivían por ver, tocar, besar y de ser posible llevar a la cama al Gran Mario.

De hecho varias veces Gustavo mismo había "aliviado" los deseos sexuales reprimidos de varias de sus clientas.

Claro está, siempre y cuando fueran de su tipo y pagaran el precio acordado.

Negocios son negocios.

Todo se limita a eso, estrictamente dinero y negocios.

Por lo que después de haber tenido relaciones sexuales con sus clientas, una sola noche, Gustavo jamás las volvía a ver.

Mucho menos les daba su número privado.

Y menos comenzaban un noviazgo.

Sus clientas lo sabían y aceptaban el trato gustosas.

A esas mujeres les parecía bien probar un pedacito de dulce si no podían probar el suculento pastel que es Mario.

Gustavo es joven, guapo, fuerte y un amante muy complaciente y dedicado que siempre dejaba satisfecha a su compañera de cama.

Sabía esto de boca de las chicas y señoras con las que se había acostado.

Con los ojos cerrados Lily escucha el latido del corazón de su Escort y aspira el delicioso aroma de su loción mientras que no puede evitar seguir pensando en los ojos penetrantes de Mario...

Esos ojos que la habían visto como si la desnudaran lentamente y comenzarán a hacerle el amor a la distancia.

"Todavía falta mucho para que termine el show, Gustavo?"

Volvió a preguntar Lily al joven acercandose a su oído.

Lily hizo esto debido a que la candente y sexi música aunada con los gritos eufóricos y las risas eran ahora mucho más altos...

Considerablemente más altos.

"Porque preciosa?"

"Acaso no estás disfrutando del show que está ofreciendo el Gran Mario?"

Gustavo desvío la mirada de Mario, su ídolo, para poder responder a la chica que lo cuestionaba.

"Mario es el mejor Escort que hay en este "Mercado."

"Es muy varonil y guapo no lo crees?"

Gustavo cuestionó a Lily.

"Si es muy guapo y apuesto pero..."

"En verdad todavía falta demasiado para que termine su show?"

Inquirió Lily ansiosamente.

"Wow!"

"Eres la primera mujer en muchos años que quiere que el show de Mario termine!"

Exclamó totalmente desconcertado y asombrado Gustavo mientras que abría mucho los ojos.

"Regularmente las mujeres piden que el show y el servicio de Mario se alargue todo lo posible..."

"De preferencia toda la noche."

Declaró Gustavo.

Él mismo había visto como las mujeres se negaban a que el Gran Mario atendiera a la novia, o no le permitían vestirse después del show, acosándolo de mil formas para poder tener sexo con Él.

"Toda la noche?"

Pensando esto Lily dió una rápida mirada a Karina quien estaba disfrutando sentada a horcajadas sobre Mario.

El Escort la acariciaba sensualmente, por lo que se veía que su amiga la estaba pasando más que bien.

Sin poder evitarlo, Lily observó a Mario y ella no pudo más que exhalar un gemido pues ese hombre es todo un espectáculo a la vista.

La pobre Lily nunca antes había visto un hombre tan guapo como Él.

Sin tocarla, sin hablarle, sin estar cerca de ella, Mario la excitaba demasiado.

Había logrado eso solo con su fuerte y ardiente mirada.

AH!

La había vuelto a mirar tan intensamente de nuevo!

Esta vez Lily también había hecho contacto visual directo con eso ojos de esmeraldas mientras Mario guiaba las delicadas manos de Karina por su pecho hasta bajar por su marcado estómago y un poco más abajo...

La escena excitó y molestó al mismo tiempo a Lily.

Quería ser ella la que estuviera acariciando a Mario de la misma forma lenta y deliciosa.

Quería ser ella la única que lo pudiera tener de preferencia a solas.

Sin ninguna de esas otras mujeres que lo miraban con hambre desmedidamente lujuriosa.

Pero porque de pronto, Lily se sentía tan molesta porque Karina lo estaba tocando?

Acaso serían celos?

Celos de que?

Si hasta hace aproximadamente media hora, Lily no conocía a Mario.

"Quieres sentarte en mis piernas, preciosa?"

Gustavo le susurró en el oído al ver que Lily trataba de levantarse e irse porque no soportaba la erótica escena frente a ella.

"Gustavo, me llamo Lily."

"Dime Lily, no preciosa por favor."

Pidió la joven mirando a los ojos cafes claros de su escort.

"De acuerdo Lily, ya no quieres estar más en este show?"

"Quieres ir conmigo a otro lado más privado?"

"De esa forma podria ayudarte a...desahogarte."

Lily no comprendió del todo lo que Gustavo insinuaba.

Pero ella si quería huir de ese lugar, por lo que asintió muchas veces.

Gustavo de inmediato la cargó en brazos para que ambos se dirigieran a una de las habitaciones privadas de la casa.

Ninguna de las demas mujeres y los escorts se dieron cuenta cuando Gustavo se llevaba a Lily.

Salvo Mario quién por un momento se sintió herido en su orgullo y ego al ver que esa mujer se retiraba en brazos de su escort.

Todas y cada una de las veces, cuando Él terminaba su show las mujeres se le arremolinaban para saludarlo más cerca.

Algunas mujeres, además de la festejada le preguntaban a Mario si podía "atenderlas."

Mario se negaba de forma muy cortes argumentando en esas ocasiones que solo estaba para satisfacer a la novia.

Pero siempre les ofrecía la suculenta alternativa de que llegaran a un acuerdo monetario con sus Escorts.

De esa forma, todos podrían llegar a un final muy feliz.

Orgásmico, sudoroso, jadeante y excitante.

Pero esta había sido la primera vez que una chica se iba antes de que acabará su show.

Ademas de que la joven estuvo evitando verlo durante todo el show.

"Que demonios le pasa a esa chica?"

Pensó Mario quien volvió a concentrarse nuevamente en Karina.

"Gustavo a qué te referías cuando dijiste con "desahogarme."

Cuestionó Lily al joven que la llevaba en brazos al interior de la casa.

"Preciosa, quiero decir Lily, tu sabes..."

"Si quieres que te atienda en la cama."

Gustavo sonrió de forma sugestiva.

"Que?"

"No Gustavo, muchas gracias."

"Te agradezco la oferta pero quisiera solo platicar contigo."

"Podríamos hacer eso?"

Preguntó Lily mientras Gustavo la ponía suavemente en una silla de la sala de estar.

"De verdad solo te gustaria platicar, Lily?"

"No preferirías algo más..."

"Delicioso, por ejemplo?"

"Me tienes completamente intrigado, Lily."

Y es más que la verdad.

En todos sus años de ser Escort, ninguna mujer antes le había pedido solo que charlaran siendo que tenían la oportunidad de tener sexo salvaje y muy gratificante.

"De verdad tienes sexo de una noche con todas tus clientas?"

Casi sin voz Lily cuestionó debido a que era la primera vez que le proponían eso.

"Vamos nena, es una fiesta de despedida de soltera!"

"Esto es muy normal!"

"En verdad nunca habías asistido a una fiesta como estas?"

Cuestionó un poco contrariado y divertido Gustavo quien estaba intentando descifrar la actitud de Lily.

"Para serte franca, Gustavo, no."

"Nunca había asistido a una fiesta como estas."

"Ademas, cuando yo me casé nadie me organizó una."

Declaró con tono herido la chica, quien apartó la mirada del joven.

"Siento mucho escuchar eso Lily."

Comentó con voz melancólica Gustavo.

"Sin embargo..."

"Ahora estamos tú y yo solos en este bello lugar..."

Gustavo se acercó de forma sensual hacia la niña.

"Podemos ir arriba y nadie nos molestará en un buen rato, pues Mario todavía no ha terminado su rutina."

Gustavo comentó con voz seductora.

"Regularmente llego a un acuerdo con mis clientas en estos casos."

"Pero francamente me está excitando mucho pensar que seré el primer Escort de tu vida."

Comentó Gustavo con una sonrisa lasciva en sus perfectos labios.

Lily observó esa sonrisa lujuriosa mientras Gustavo le ponía un mechón de pelo detrás de su oído con delicadeza.

La levanto en brazos para despues rodearla con sus bien tonificados brazos.

Lily observó al joven quien estaba demasiado cerca de ella.

"Gustavo...."

El corazón y la voz de la joven temblaban, pues Gustavo acercaba sus labios hacia los de la joven.

"Espera... podrías esperar..."

"Dios mío..."

Gustavo sonrió por esa última frase.

Lily se estaba derritiendo por completo en los fuertes brazos del joven.

O eso es lo que pensaba el guapo joven.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

Capítulo 3 Ahora somos novios

Lily observó a su Escort y deseó que su oscuro y tortuoso pasado no se interpusiera en su camino.

Recordando su terrible experiencia pasada, la cual le había dejado marcada para siempre, Lily se obligó a recuperar su compostura habitual.

Observando con frialdad al joven y apuesto Gustavo, Lily quiso sentir la misma lujuria sin compromiso que le ofrecía el joven.

Y sin embargo, ahora su cuerpo se encontraba más frío que un iceberg flotando en algún mar congelado.

Todas las llamas de lujuria que la estaban consumiendo debido a los penetrantes ojos del gran Mario se habían extinguido en compañía de Gustavo.

Por lo que, decidida a no aceptar el servicio sexual que le ofrecía Gustavo, Lily se propone pasar la noche de la mejor manera posible a su lado.

"Eres muy guapo, Gustavo, lo sabes?"

El chico sonríe mas ampliamente mientras que asiente.

"Y tu eres muy hermosa Lily."

"Te verías tan bien recostada en la cama, con tu cabello en el colchón y yo encima de ti..."

La escena se dibujó en la mente de Lily por unos instantes...

Pero de nuevo, ese maldito incidente interfirió despedazando cruelmente sus fantasías lujuriosas.

Emitiendo un suspiro resignado, Lily se le ordenó a su mente desconectarse por un momento.

Ella quiere dejarse llevar.

Los hermosos ojos café oscuro del joven Escort brillan antes de que siga con su labor de convencimiento.

"Se que puedo darte el placer que necesitas, Lily..."

"La liberación a tus ansias internas, pues sé que el Gran Mario despierta pasiones profundas..."

Lily escucha de nuevo los gritos y gemidos en el jardín.

De nuevo el recuerdo de esos ojos verdes tan masculinos aparece en la mente de la chica, quien haciendo una locura besa al joven Gustavo suavemente.

Ella no cierra los ojos y puede ver la clara, pero efímera mueca de sorpresa del joven debido a su acción.

"Gustavo...no se si pueda..."

Lily no había sentido nada cuando besó al joven Escort y eso era una verdadera lástima.

Como podría irse a la cama con Él y fingir algo que no sentía?

Notando su distanciamiento, Gustavo toma las mejillas de la joven para darle un beso más profundo en sus pequeños y suaves labios.

Gustavo nunca antes fue rechazado y no iba a ser la joven que ahora besaba la primera.

Deslizando su lengua con aprendida lujuria por la boca de la chica, Él escuchó un gemido por parte de la chica.

Cuando se separaron, pudo ver que ella respiraba algo agitada y se notaba nerviosa.

"Mi tarifa es un poco alta, pero..."

"En verdad deseó estar contigo esta noche..."

Las palabras del joven Escort devolvieron a Lily la realidad que tanto necesitaba.

Gustavo no lo sabe y no tendría porque saberlo, pero Lily conoce también algunas técnicas de seducción para lograr sus cometidos.

En especial, por ser mujer, le era mucho mas sencillo lograr todo lo que se proponía.

Por lo que, viendo desde el lado empresarial al joven que ahora la acariciaba con deseo, Lily decidió ver hasta donde podía llegar con Él.

Sin gastar ni un solo centavo.

"Y a que tendría derecho si acepto tus servicios, Gustavo?"

El joven sonrió plenamente creyendo que ya tenía en la bolsa a la joven.

"Todo lo que tu quieras, estoy a tu disposición completa."

"Y creeme, puedo ser el amante perfecto..."

"Cumplir tus mas secretas, pervertidas y oscuras fantasías."

La voz del joven susurrándole en el oído de Lily hizo que su cuerpo se arqueara de forma innata.

"O puedo cumplir tus más bellas fantasías de amor en la cama."

"Jugar a ser tu hombre, tu novio, tu amante que ha quedado prendado de ti con solo verte una sola vez..."

Gustavo describía a la perfección las fantasías que Lily quería experimentar gracias a los libros eróticos que leía en sus solitarias noches!

Hombres ridículamente guapos, atléticos y musculosos que se enamoraban a primera vista de la joven tímida e ingenua hasta que la hacían suya.

"Quiero esa fantasía."

"Quiero ser tu novia esta noche y saber que se siente llamarte "amor."

Comentó por fin Lily, satisfecha con su decisión.

Tal vez no quería retozar en la cama con ese chico esa noche.

Pero si quería vivir un rato su fantasía al tener lo que a ella se le había negado en el pasado.

Y que ahora podía acceder a ello por medio de Gustavo.

"Novia?"

"Solo eso o podemos, ya sabes, comernos a besos?"

Lily movió la cabeza asintiendo antes de tomar la mano del chico para sentarlo en el sillon.

Despues, Lily se sentó a horcajadas sobre Él.

Ella no era ninguna mujer fatal, experta en el área de seducción.

Dios y ella sabían que no era una "femme fatale."

Pero ahora, el impulso de tomar lo que le ofrecían era demasiado bueno como para resistirlo.

"Cuanto me costaría, Gustavo?"

"Quiero la fantasía de tener un novio que me ame solo a mi."

"Y que no solo sea deseo sexual."

Lily observó a detalle la expresión confundida del chico.

"Pero, pensé que ambos podríamos ir arriba y..."

Lily tomó la cara de Gustavo con ambas manos antes de decirle.

"Tu mismo dijiste que podías cumplir mis fantasías, ya fueran oscuras o rosas."

"Y esto es lo que quiero en este momento."

"Aunque, unos besos apasionados nunca están de sobra..."

Eso había sido lo mas audaz por parte de la joven.

Gustavo la observó por un momento, buscando algo que le dijera que ella estaba bromeando.

Esperaba que en cualquier momento se riera y le dijera que quería tener sexo, duro, fuerte, vigoroso y sudoroso como era lo habitual.

Pero ella seguía mirándolo con expectativa.

"Esto es tan inusual..."

"Por regla general, las mujeres..."

Lily se levantó del regazo del chico antes de que Gustavo terminara.

"Oye, a donde vas?"

Lily no podía soportar que ahora ese joven también la rechazara, por lo que había decidido irse ahora que tenia oportunidad.

Ni Marina, ni Karina ni nadie la detendría.

"Espera, no escuchaste lo que tengo que decirte!"

Gustavo la abrazó por la cintura para hacer que detuviera sus pasos.

"Se lo que vas a decir, no hagamos esto más difícil para mí."

"Tal vez tu seas irresistible para cualquier mujer, pero yo..."

Lily dejó que sus palabras murieran.

"Dime cuanto te debo y lo transferiré a tu cuenta."

"Se que estás conmigo porque es tu trabajo, pensé que ambos estábamos en pleno conocimiento de ello..."

"Pero, ahora que te he dicho lo que quiero de ti, me rechazas."

Sacando su celular de su bolsillo secreto del vestido, Lily deslizó su huella en su celular para desbloquearlo.

Busco la app de su banco sin mirar al joven a los ojos ni una sola vez.

"Estoy esperando, Gustavo."

La voz de la chica se quebró un poco por la desilusión.

"Preciosa, no te estoy rechazando..."

"Es solo que tú, me sorprendiste con tu fantasía."

"Las mujeres a las que he acompañado antes siempre quieren la fantasía al estilo cincuenta sombras de Grey..."

"Quieren sentirse poseídas, dominadas en la cama, vulnerables, sumisas..."

Y era la verdad.

Gustavo había recreado la fantasía todas y cada una de las veces con diversas chicas.

Incluso cargó en su hombro a varias de ellas.

Obviamente a las más delgadas, claro está.

"Esta es la mía, puedes pretender ser el novio perdidamente enamorado de mi, solo por esta noche?"

"Quiero sentir que no puedes vivir sin mi..."

"Que mueres por mi."

Y no es solo una petición tonta.

Es en verdad lo que el alma y mente de Lily anhelan.

Ella es completamente diferente al resto de las demas mujeres.

Pero las circunstancias pasadas, la habían hecho de esa forma.

"De acuerdo, pero no te cobraré nada."

"Creo que esto será, nuevo, divertido y excitante."

Gustavo se acercó a ella, quitándole el celular de la mano y guardándolo en su bolsillo del pantalón.

Tan romántica y melosamente se acercó a Lily para pegarla a su cuerpo.

Ninguno de ellos se dió cuenta de que la música se había detenido afuera, debido al pequeño drama que habían protagonizado en ese momento.

Por lo que tampoco se dieron cuenta cuando Karina entró felizmente a la casa en brazos de Mario.

Karina se dirige a la alcoba nupcial dónde Mario le daría su tan esperado regalo.

Detras la festejada de honor, Marina acompañada de Ricardo, su escort favorito y todas las demas invitadas con sus hombres entraron para contemplar la romántica escena.

"LILY!"

Gritaron felices las chicas.

Mario endureció el abrazo de Karina al ver a la joven en brazos de su Escort besándose apasionadamente.

"Ahora somos novios."

"Chicas, Gustavo ahora es mi novio!"

Declaró con una sonrisa gigante en sus labios Lily causando el enfado instantáneo de Mario.

Pero por que sentia ese terrible enfado Mario?

Si hasta hace menos de una hora, Mario, el Gran Mario no conocía a esa chica!

Lily, solo por un momento se permitió observar los intensos ojos ardientes de Mario.

Ella se olvidó de todo, incluso de las declaraciones tan absurdas que había hecho.

Ahora estaba perdida en los preciosos ojos verdes del hombre.

Porque ese hombre lograba ponerla tan nerviosa?

Gustavo seguía abrazando a la chica.

Marina y Karina aplaudieron apoyando al joven escort y su amiga.

El único que ya no pudo soportar observar más la escena, fue el Gran Mario.

Por lo que subió con premura, apretando con sus brazos a la novia hacia la alcoba nupcial.

"Ahora eran novios?"

"Como carajos había ocurrido eso en ese corto lapso de tiempo?"

Se preguntó Mario después de cerrar la puerta con más fuerza de la debida.

Abajo, Lily seguía con su farsa, siendo abrazada y besada en todo momento por Gustavo.

Aunque, claro, el joven Escort albergaba la esperanza de que, conforme pasara la noche...

Y Lily tomara más vino, lo arrastrara a alguna habitacion para que tuvieran una buena sesión de sexo.

Pues ese era, a final de cuentas, el trabajo del chico.

Y por el cual, le estaba pagando esa noche.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

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