Ser la única en el castillo que posee ojos azules, puede ser una ventaja en este lugar. Algunas personas suelen verme como una maravilla aunque otros suelen decir que poseo algo extraño en mí.
Observé mi reflejo en el espejo de mi habitación encontrándome con mi rostro; piel blanca, ojos grandes de color azul intenso, nariz pequeña la cual armoniza sutilmente con la forma de mi mandíbula y cabello negro el cual recae perfectamente en mi cintura.
Desde niña fui criada y educada de buena manera para convertirme en la esposa de un excelente hombre; al ser la única princesa del castillo Nakamura, mi padre me ha comprometido con un completo extraño. Jamás he visto su rostro... Pero los rumores en el castillo suelen decir que estoy comprometida con un hombre muy despiadado.
-¡Su alteza!, ¿Puede bajarse de allí?-Vociferó con un tono de nerviosismo en su voz-Su padre ha llegado... Y sí la ve me castigará.
Desde la altura del árbol de ciruelo en el cual me encontraba observé hacia abajo encontrándome con el rostro de mi mejor amiga y también dama de compañía, Suki. Quién me veía preocupado con un suave tono rojaseo en sus mejillas.
-Mi padre no tiene porqué enojarse contigo-Suspiré-Y por favor, llámame Saori.
-Alteza, usted podría lastimarse desde esa altura. No quiero que a mí amiga le pase algo malo, eres lo único que tengo...-Susurró bajando su mirada.
-Lo sé, pero ya lo he hecho muchas veces no tienes de que preocup-
Mis palabras fueron silenciadas al intentar bajar del árbol haciendo que cayera al suelo con un sonido sordo; pude escuchar a Suki gritar mi nombre mientras corría rapidamente hacia mí.
-No exageres, este no es un árbol muy alto-Dije riendo seguida por ella quién también comenzó a reír.
La expresión de Suki se congeló completamente mientras observaba hacia dirección contraria de donde me encontraba.
-Su majestad-.Dijo haciendo una reverencia.
Sentí mi cuerpo helarse al escuchar a Suki; me coloqué de pie apresuradamente mientras sacudía mi kimono cuidadosamente con nerviosismo.
-Oh p-padre, has llegado... ¿Co-como te fue?...
-Creí haberte dicho que si volvías a comportarte de esa manera estarías encerrada en tu habitación sin beber ni una sola gota de agua.
-No seas tan duro con ella Hitochi.
-No te metas en esto hermano.
Bajé mi mirada sin decir absolutamente una palabra, pero mi padre levantó su mano y llamó al teniente quien comenzó a dirigirse hacia nosotros; El cual es una persona realmente atractiva, su cabello es de color negro al igual que sus intensos ojos, su piel es muy pálida similar a la nieve, nariz pequeña y rostro masculino, posee gran estatura y es tan solo 2 años mayor que yo
-Kenta llévatela, quiero que la encierres, y que no la dejes salir de su habitación. Espero y te encargues de que no beba ni coma durante 2 días hasta que aprenda a ser una mujer decente.
-Padre, no puedes hacer eso, yo...
-Te lo advertí, ningún hombre querrá una mujer vulgar como esposa-Me interrumpió.
-¿Vulgar?...
Mi padre fijó su mirada en mi furiosamente para luego mirar a Kenta.
-Llévatela, no la dejes salir.-dijo dirigiéndose a Kenta.
-Nunca aceptaré ser como tú deseas.-respondí apretando mis dientes.
-¡¿Acaso no me oyes Kenta?!-Gritó-¡QUE LA LLEVES A SU HABITACIÓN!.
-Como ordene, majestad.
Kenta se acercó a mi con una sonrisa de burla en su rostro mientras sujetaba mi brazo y me obligaba a caminar.
-Suéltame idiota, puedo caminar sin que me tomes como una niña-.Le exigí y golpeé su mano fuertemente.
-Ja, ja, ja, debiste escuchar a Suki, te pedía a gritos que bajases de allí.
-No creo que tengas que dar tu opinión en esto.
-Ciertamente. Pero lo hago porque quiero, no necesito tu permiso.-Dijo sonriendo mientras abría la puerta de mi habitación-Espero y te diviertas en tu encierro, princesa-Guiñó su ojo.
-Afortunadamente te tendré a ti como mi guardián, por lo tanto también estarás conmigo y no podrás moverte de aquí-Lo miré a sus ojos- y si lo haces me escaparé ¡Idiota!-Añadí.
Pude ver la molestia en el rostro de Kenta quien solamente hizo un chasquido con su lengua.
-Te odio-Levantó su mano y la dirigió a mi frente y con sus dedos me golpeó en ella.
-Auch eres un gran-
Kanae risa de Kenta resonaba por mi habitación mientras el cerraba por completo la puerta de esta; Golpeé la puerta intentando abrirla, pero me resultó inútil. Sabía que Kenta permanecería de pie en el lugar y no se iría por ningún motivo.
Tras varios minutos me dí por vencida y me dejé caer en el suelo perdiéndome en mis pensamientos.
Kenta llegó a este palacio cuando yo tenía tan solo 4 años, fue enviado a mi residencia para proteger a la princesa del castillo. Por lo tanto, desde niño recibió fuertes entrenamientos los cuales después de varios años lo llevó a ser el teniente de este lugar y también uno de los mejores soldados.
En algunas ocasiones suele ser muy insoportable, supongo que es porque ambos somos completamente opuestos. Por lo tanto solemos discutir cada vez que nos encontramos... También es mi mejor y único amigo en este lugar.
Ha sido un gran apoyo para mí, mi madre murió cuando tan solo era una niña de 8 años. Mi padre solía decir que se encargaría del responsable que la asesinó... Pero nunca quiso decirme quién fue esa persona. Desde la edad de 8 años he estado sola, mi padre nunca está en el castillo, pero gracias a Kenta y Suki mis días no son tan malos.
-Oye Kenta...-Susurré
-¿Qué?-Respondió.
-Tengo hambre...
-Lo siento pero tú padre dijo que no te diéramos nada de comer ni beber.
-¿Ni tan siquiera porque soy tu amiga?
-¿Amiga?...-Susurró.
-¿Qué?... No puedo oírte...
-Está bien, toma esto.-abrió un poco la puerta y lanzó hacía mi un trozo de pan.
-¿Eh? ¿Pan? Eso no...
-"Eso" era mi comida-Enfatizó-Si no lo quieres con gusto puedes devolverlo.-sonrió sarcásticamente.
-Gracias...supongo.-Suspiré golpeando un poco la puerta.
-Eres realmente molesta.-Dijo con una voz ronca.
-Me molesta que te moleste.
Pude escuchar un suspiro proveniente de Kenta quién aclaró su garganta y habló nuevamente.
-Oye Saori...
-¿Qué? No te devolveré el pan, es mío.
-Oh dios, puedes quedártelo, solo quiero preguntarte algo.
-Dime.-respondí rápidamente.
-Los guardias dicen que tu padre te ha comprometido con un hombre...- dijo en voz baja-Y que pronto te casarás con el...
-Kenta, yo no puedo negarme...lo he intentado muchas veces y aún así...-Suspiré-Decidió tomar su decisión sin importarle lo que yo quisiera..
-Aún puedes huir conmigo. Recuerda nuestra promesa que hicimos de niños... prometimos permanecer juntos. Y sí te casas con alguien yo... No te veré nuevamente.
-¿No es bueno para ti?-Reí-Siempre discutimos, incluso creo que me odias.
-Te equivocas... yo no podría odiarte porque tú...
Kenta guardó silencio repentinamente y cerró la puerta tras el.
-¿Kenta?-Susurré al escuchar unos pasos aproximarse.
-Espero y no le hayas dado nada de comer a Saori ¿Cómo se encuentra?.
-Está dormida su majestad. No ha bebido ni comido absolutamente nada.
*El siempre suele mentir para protegerme... Estoy segura que si mi padre se enterase de la verdad, lo asesinaría por desobedecer sus ordenes.*
-Bien, cuídala, volveré pronto.
-Si su majestad.
Un largo silencio se hizo presente en el ambiente para segundos después escuchar los pasos de mi padre alejarse.
-Kenta... Oye, Kenta-Susurré nuevamente.
-Guarda silencio, aún no se aleja.
Pasaron unos minutos y nuevamente Kenta abrió su boca para hablar.
-¿Qué esperas de tu prometido?
-Espero que sea todo lo contrario a ti, que sea guapo, tierno, cariñoso, y sobre todo que no sea un tonto.
-Oh, pero ¿Qué dices? Muchas mujeres mueren por estar conmigo, soy perfecto.-Presumió-Nunca encontraras a alguien tan perfecto como yo.-Añadió riendo.
-Ja, ja, ja, son solo mujeres tontas que se dejan llevar por tu atractivo físico.-Reí.
-¿Atractivo físico? Espera... ¿Piensas que soy atractivo?.
Pude sentir mi cara ardiendo como fuego la cual cubrí con mis manos.
-¡N-no Idiota!-Balbuceé-He-hermoso es m-mi prometido
-No lo has visto nunca, así que no sabes cómo es.
-Estoy segura que es muy atractivo, tendré hijos con él y seré muy feliz-.Alardeé con voz de niña.
-¿Qué acabas de decir? Yo no...-Suspiró-Ya es hora de dormir Saori
-¿Eh? ¿Te has molestado? Solo bromeo, sabes que no soy así.
-No estoy molesto.
-Puedo escuchar molestia en tu voz.
-Duérmete, estaré despierto vigilándote.
-¿No tendrás frío? Está nevando...
-Estaré bien, duerme.
-Bien... buenas noches, Kenta...
"¿Porqué actúa de esa manera conmigo?"
Cerré mis ojos al sentirme un poco cansada, así que me dejé caer en mi cama hasta finalmente dormir.
-Tu cabello es muy hermoso Saori, estoy muy orgullosa de ti.-Susurró mi madre quien acariciaba mi cabello-Eres una niña muy especial, y cómo premio te daré esto.
Mi madre estiró su mano hacia mi y levantó mi mano colocando en ella un collar de plata en el cual se podía apreciar una gema de color azul con un extraño y desconocido símbolo en el.
-¿Qué es esto madre?
-Guárdalo como un tesoro-Dijo colocándolo en mi cuello-Se te ve muy hermoso, esto reclamará tu puesto... pero tienes que esconderlo de tu padre.
-¿Por qué mamá?
-Es mi regalo para ti y también nuestro secreto, toma.-Sacó de su kimono una carta con un sello rojo-.Se abrirá en el momento indicado.-Sonrió-Ya es hora de dormir Saori... tu madre te ama mucho.-dijo mientras sus lágrimas rodaban por su rostro.
-¿Por qué lloras mamá?.-Pregunté confundida.
-Simplemente estoy muy orgullosa de ti, ya es hora de dormir mi niña.-Dijo dándome un sutil abrazo.
Cerré mis ojos y dormí en los brazos de mi madre, sentía que ese sería el último abrazo que recibiría de su parte; Desperté por un fuerte estruendo proveniente de las afueras de mi habitación, podía escuchar los gritos desesperado de las mujeres del castillo.
-¡Saori quédate aquí, no salgas!.-Exclamó Kenta entrando a mi habitación con una expresión de terror en su rostro.
-¿Qué Está ocurriendo Kenta?
-La señora Kanae tu madre... Tu madre está...
Desperté asustada por el ruido proveniente de la puerta de mi habitación, tomé el collar entre mis manos y lo sujeté con fuerza.
-¿Q-quien está allí?-Pregunté asustada.
-Shhh traje algo para ti.
-Maldición Kenta me has asustado...
-Tranquila, lo siento, quería darte agua, no has tomado ni una gota desde hace casi 1 día...
-Gracias Kenta muero de sed.-Kenta colocó en mis manos un poco de agua la cual bebí apresuradamente mientras observaba sus oscuros ojos los cuales me veían fijamente-Mucha gracias Kenta.
-¿Volviste a tener ese sueño?
-Sí... Nuevamente he soñado con mi madre y mi viejo yo de 8 años...
Kenta cerró sus ojos y segundos después los abrió bruscamente para luego cerrar la puerta.
-Abre la puerta, quiero hablar con Saori.
"Siempre me he preguntado cómo Kenta puede sentir a mi padre cuando se aproxima"
-Si su majestad.
Escuché como la puerta de mi habitación se abría y seguido de esto mi padre entró y se detuvo ante mí.
-Prepárate, conocerás a tu prometido mañana. Espero y te comportes como realmente deberías. Vendrán a traerte tu vestimenta, para que conozcas a tu futuro esposo.
-Padre yo....- mi padre salió de la habitación sin escucharme, dejé escapar un suspiro mientras algunas lágrimas rodaban por mi rostro.
-Saori no llores... Aún puedes huir conmigo...
-Pueden matarnos a los dos ¿Acaso no lo entiendes?.- dije mientras me envolvía en mis sabanas.- mi madre se habría opuesto a esto.
Solo quedan pocas horas para eso
No quiero casarme con ese hombre.
~A la mañana siguiente~
-Despierta Saori, ya vendrán por ti...¿Saori? ¡Despierta, tonta!-Exclamó con molestia mientras halaba las sábanas.
-¡Ay por dios!, que molesto... estoy despierta.
-Me alegra saber eso-Rió caminando de vuelta a la puerta en la cual levantó su mano-Pueden entrar, su alteza está despierta.
"Todo por este estúpido compromiso..."
Rápidamente entraron las doncellas de la corte, quienes me levantaron y desvistieron rápidamente.
-Puedo hacerlo sola, ¿saben?.-dije mientras una de ellas tomaba mi ropa.
-Lo siento alteza, su majestad nos encargó hacer este trabajo perfectamente.
Dejé salir un suspiro, a fin de cuentas ellas no tenían culpa.
Al observar mi cuerpo desnudo ante el espejo, fijé mi mirada en la marca de nacimiento la cual se sitúa en mi costilla izquierda; pero una de las doncellas observaba fijamente aquella marca con una expresión de sorpresa en su rostro.
-Puedo hacerlo yo misma.-Repetí tomando mi ropa.
-Lo siento su alteza, no podemos permitirlo.-Dijo observando al suelo.
Minutos después de vestirme, las damas salieron de mi habitación; al mirarme al espejo, tenía puesto un jūnihitoe de color rosa, muy maquillada para mí gusto, pero es lo que mi padre hubiese querido.
-¿Puedo verte?-.Preguntó Kenta casi susurrando.
-Adelante, antes que venga mi padre.
Los pasos de Kenta resonaban en mi habitación para luego detenerse ante mí observando con sorpresa.
-Te ves muy hermosa, nunca te había visto así-Sonrió- Ese hombre es muy desafortunado Saori, se casará contigo, tendrá que soportarte.
-Eres un idiota, creo que quisiste decir que es muy afortunado de tenerme-Repliqué haciendo que riera ruidosamente.
-Bien, alístate, tu prometido ya está aquí. Tienes que ir a conocerlo-Susurró-Tengo que escoltarte hacia él.
-¿Podrías mantenerte cerca? No quiero que te alejes, estoy asustada...
Kenta se dirigió a mi observandome fijamente a los ojos, con una expresión que nunca había visto de su parte.
-Siempre estaré contigo Saori, no pienso alejarme.
-¿Es una promesa?-Sonreí.
-Es una promesa-Afirmó- como en los viejos tiempos. Ahora vayamos.
Kenta caminaba despacio hacia el lugar de encuentro, lo cual me estaba impacientando.
-¿Podríamos apresurarnos? Quiero terminar con esto ya...
-Eso harás Saori, solo aguarda.
Tras varios minutos ambos nos detuvimos ante una gran puerta de dónde provenían voces.
-Su majestad, la princesa ha llegado.-Anunció Kenta
Al abrir la puerta, pude ver a un chico de ojos grises, cabello café claro, quién permanecía sentado ante mi padre mientras tomaba sutilmente de su té, para luego dirigir su mirada hacia mi, se levantó haciendo una reverencia.
-Es un placer conocerla, su alteza. Mi nombre es Reiji.
-Un gusto conocerlo, mi señor.
Luego de una larga plática entre mi padre y mi prometido Reiji, mi prometido decidió dirigir su mirada hacia mi.
-Tiene una hija muy hermosa, su majestad-Sonrió.
-Ja, ja, ja tienes toda la razon-Rió-creo que es momento de dejarlos a solas.
En cuanto mi padre salió de la habitación la expresión de Reiji cambió completamente
-Con que eres tú ¿no? Esperaba algo más impresionante.
-¿A que se refieres?.
-No esperaba que fueras tú la que fuera a ser mi esposa, no eres para nada mi tipo.
-¿y crees que tu si lo eres?, eres un completo extraño para mí, ni tan siquiera podría amarte.
-Vaya... la perra comenzó a ladrar a su amo.- se levantó de su asiento y se dirigió hacia mi.-Quiero que te quede claro cual es tu posición aquí.-Me miró con furia ejerciendo presión en mis mejilla- dirígete a mi con más respeto, mujer vulgar.
Empujé su mano de mi rostro, el cual ya dolía; me levanté apresuradamente y me dirigí a la puerta.
-¿Quien demonios te crees que eres?.-Lo miré a los ojos-¡Kenta, voy a salir!
-Si, su alteza.
Me dirigí fuera de la habitación apresuradamente mientras Kenta caminaba detrás de mi mirándome.
-¿Qué ha pasado allí dentro?, ¿Te ha hecho algo? Si así fue yo podría matarlo.- Detuve mi paso y voltee a mirar a Kenta
-No pasó nada Kenta... gracias por preocuparte por mi.
-¿Por qué están tus mejillas tan rojas? ¿Qué sucedió ahí dentro?
-No pasó nada, simplemente hacia demasiada calor, ¿Podrías guardar silencio?
"Sé que si Kenta supiera de ello... Lo golpearía y sería llevado a prisión, o tal vez lo asesinarían"
-Tonta... ¿Por qué estás tan enojada?.-Seguía insistiendo.
Caminé sin responder a la pregunta de Kenta y me dirigí rápidamente a tomar aire fresco; a pesar de la nieve que caía no me importó y seguí viendo fijamente hacia afuera del castillo. Siempre he anhelado ver cómo es todo alli fuera...
Salí de mi trance al escuchar aquella voz, que hace unos momentos me molestaba.
-Vaya alteza, es usted muy rápida caminando.
-¿Qué haces aquí? Pensé que ya te habías ido.-lo miré con furia.
-Como puede ver, aún estoy aquí. Y...¿Quién es ese hombre que se encuentra a su lado?-Preguntó observando a Kenta.
-Es mi guardian.-Respondí fríamente.
-¿Tiene esposa? ¿Qué edad tiene?
-No tengo esposa señor. Tengo 20 años.
-Basta Kenta, no tienes porque responder a sus preguntas.
-Oh, te equivocas querida.-Sonrió nuevamente.-pronto tendré el mismo derecho que tú.- guiñó su ojo.
-Eso...lo veremos.
-Con permiso.-hizo una reverencia y se dirigió lejos de mi.
-Maldito idiota.-Susurró Kenta.
-Oye Kenta..
-Dime.
-¿Creés que mi padre quiera romper el compromiso?... No quiero estar casada con ese hombre, quiero hablar con mi padre... No puedo casarme con él.
-El rey Hitochi no se encuentra justo ahora, dijo que vendría al anochecer, tienes tiempo de relajarte y pensar si estás haciendo lo correcto.-Respondió observando hacia el cielo
-Tienes razón, solo... No quiero estar con el...
-Espero que tu padre lo entienda Saori, quiero que seas feliz.
-Y ¿Qué hay de ti? ¿Piensas casarte también? O ¿ya tienes a alguien a quien amas?
-Quiero casarme, y sí, tengo a alguien a quien amo desde que era un niño.
-¿Por qué no vas con ella?
-Es imposible para mí, aunque daría cualquier cosa por ella.
-¡Suenas realmente enamorado!-Exclamé impresionada mirandolo a los ojos.
-¿Eh? Si, claro, no se parece nada a ti, es muy hermosa.-Dijo sacando su lengua.
-Oh... Si que sabes arruinar momentos, idiota.
Kenta comenzó a reír y lo observé fijamente mientras recordaba que desde niños ambos hemos sido grandes amigos, pensé que si el y Suki no estuvieran conmigo, no fuera ni un poco feliz.
Dejé que mis lágrimas rodaran por mis mejillas haciendo que Kenta dejara de reír y me observara preocupado.
-Saori, ¿por qué lloras? Yo... solo bromeaba, eres realmente hermosa y-
-Son... lágrimas de felicidad, solo.. me alegro que estes conmigo, Kenta.
"Si me caso con ese hombre, nunca más podré ver a Kenta ni a Suki, cosa por la cual no quiero contraer matrimonio... me enfrentaré a mi padre esta tarde y le diré que no quiero casarme y que me niego a este matrimonio"
-Siempre será así Saori-Sonrió.
Escuché pasos apresurados dirigiéndose hacia nosotros, dirigí mi mirada al lugar de donde provenía los pasos encontrando a Suki quien corría con una expresión llena de pánico.
-Saori, esto es malo, tenemos que hablar-Dijo nerviosamente.
-¿Qué sucede Suki?
-Justo ahora no puedo hablar, te lo diré al anochecer, por favor espera por mi.-Dijo y comenzó a alejarse como si alguien viniera por ella.
"Que extraño, nunca he visto a Suki actuar de esa manera"
¿Qué habrá pasado.?"
~Unas horas más tarde~
Una vez en mi habitación, Kenta aseguró que mi padre había llegado, aunque llegó más tarde de lo esperado, decidí salir en su búsqueda para luego hablar con Suki.
-Solo espera aquí, vendré en un momento.-le dije a Kenta.
-Puedo ir contigo, soy tu guardian.
-Solo será un momento confía en mí.-Supliqué.
-Ve, te esperaré justo aquí, si no regresas rapidamente iré a buscarte.
-Está bien... si Suki viene por mi, por favor dile que aguarde.-Sonreí mirándolo y el me devolvió una sonrisa.
Me apresuré a salir de mi habitación y pude notar que no había guardias a mi vista, lo que me pareció muy extraño. Seguí caminando, hasta el lugar de donde venía mi padre, pero escuché unas voces y el llanto de una mujer.
"¿Qué está pasando?"
Me aproximé a mirar por una pequeña ranura de la puerta en la cual provenia aquel bullicio.
-Si, es esta mujer, pude verla correr mientras escuchaba nuestra conversación, Hitochi.
-Estoy cansado de tener que lidiar con este tipo de personas... Si tan solo hubieses sido más sigilosa, mi querida Suki.
"¿Suki? ¿Qué hace Suki allí? ¿Qué está pasando? ¿Por qué mi padre...?"
-Llegaste aquí, sin nada, ni tan siquiera una familia, y aún así te atreves a escuchar dónde no debes, es una lastima-Sonrió.
-Por favor perdoneme, no le diré a nadie sobre esto.-Suplicó Suki llorando.
-¿Sabes que ha ocurrido con las mujeres que se han ido de aquí repentinamente?.
-No su majestad...
-Permite decirte Suki, esas mujeres nunca han salido de aquí, solo pasó lo mismo que pasará contigo. Déjame y te explico... Esas mujeres por espiar al igual que tú, murieron en mis manos, es una lastima que tu tengas que pasar por lo mismo, pero solo hay una forma de poder silenciarte
-¿Qué está queriendo decir su majestad?.-Preguntó Suki con voz temblorosa.
-Sostengala y cubran su boca.
Escuché a Suki gritar y llorar, antes de que mi padre usara su espada para asesinarla, observé a Suki mover sus pies y luchar hasta que dejó de hacerlo. Cubrí mi boca aguantando un grito ahogado mientras mis lágrimas salían de mis ojos y retrocedí varios pasos atrás; pero pude ver cómo Reiji se acercaba a dónde me encontraba.
Comencé a correr alejándome de ese lugar y tropecé un par de veces cayendo al suelo hasta que finalmente llegué a dónde se encontraba Kenta quién me observó con horror mientras me tomaba en sus brazos.
-¿Qué ocurre, Saori? ¿Por qué estás así?.-Intenté responder a sus preguntas pero me fue imposible debido a mi insesable llanto.-Tranquilizate, ¿Está bien?, Estoy contigo..-Acarió mi mejilla.
-Suki... Suki está muerta.-dije llorando.
-¿Qué? ¿Cómo es posible? ¿Qué ha sucedido Saori?.- tomó su espada nuevamente
-E-está muerta, Suki está muerta....
-Tranquilízate Saori, tengo que saber que ha ocurrido, por favor ve a tu habitación, espera por mi.
-¡No Kenta! No te quiero perder a ti también... Mi padre y Reiji... ellos han... asesinado a Suki...
-¿Qué? No es posible eso no es po-
-Lo he visto con mis propios ojos Kenta, por favor no vayas... te matarán a ti también.
-Por favor déjame ir, tengo que ver qué ha ocurrido.
-No te dejare ir, eres ahora lo único que me queda, no puedo permitir que mueras, porfavor quédate conmigo...-Le dije aferrandome a su pecho haciendo que la expresión en su rostro se suavizara.
-Aquí estaré Saori-Susurró-ve a descansar antes que venga tu padre y te vea en ese estado, estaré cuidándote...
-Prométeme que no te irás de aquí.-Le pedí sin soltarlo de mis brazos.
-Lo prometo, por favor descansa.
Me apresuré a entrar a mi habitación, me despojé de mi vestimenta y me metí a la cama aún llorando por la perdida de mi amiga, y por la traición de mi padre, hasta quedarme dormida.
---
Abrí la puerta de la habitación de Saori lentamente y pude verla dormir. Observé su rostro dándome cuenta que estuvo llorando.
No quiero verla sufrir nuevamente... ¿Qué sucedió con Suki?... Lamento mucho haberla perdido, no pude protejerla... Ahora Saori está sufriendo...
Tengo que averiguar qué sucedió con Suki, aunque no quiero lastimar a Saori...
Miré fijamente al cielo, cuando nuevamente escuché los pasos de alguien aproximarse a mi hacienda que sacara mi espada de su funda.
-Vaya, veo que si cuidas bien de mi hija.
-Lo siento majestad, tengo que estar alerta. Su alteza es mi responsabilidad.
-Descuida, vengo a verla, me dijeron que quería hablar conmigo respecto a algo muy importante.
-Lo siento majestad. No puede pasar, su alteza está dormida.
-Alguien como tú no me dirá lo que tengo o no que hacer.-dijo mientras abría la puerta de la habitación de Saori.
-Lo siento por mi imprudencia, majestad- Hitochi miró a Saori dormir y se dirigió a mi.
-Y dime Kenta, ¿Mi hija salió a algún lugar hoy?-Preguntó mientras me veía fijamente a los ojos.
Juro que quería golpearlo hasta acabar con su existencia por haber lastimado a Saori.
-No ha ido a ningún lugar majestad. Ha estado todo el día conmigo, no me he movido lejos de ella.
-Perfecto, sabes que no tolero las mentiras ¿No es así?-- dijo mientras palmeaba mi hombro.
-Así es su majestad.
-Perfecto, encárgate de decirle a Saori que su boda será en 2 días.
-Está bien su majestad.
¿Por qué tan pronto? Ella no quiere casarse con el, después de lo que presenció le será difícil mirar a su padre a la cara.
No puedo permitir que otro hombre esté con Saori... no puedo permitir que otro hombre toque su cuerpo, no podré soportar verla en los brazos de otro hombre.
---
Desperté al sentir un frió toque en mi mejilla, abrí mis ojos rapidamente ante el temor de que fuera mi padre, pero me tranquilicé al ver de quién se trataba.
-¿Te encuentras mejor?-Preguntó Kenta acariciando mi mejilla.
-Lo estoy... sé que no podré ver más a Suki y es muy doloroso para mí, pero no puedo permitir que mi padre me vea de esta forma.
-Lo siento mucho Saori.-Dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos-Tengo algo que decirte... tu padre me pidió que te lo dijera...
-¿Qué sucede?.-pregunté nerviosamente.
-Tu padre dijo que te casarás en 2 días.-Dijo sin mirarme a la cara.
Sentí helarme completamente como si mi corazón se detuviera.
-Yo... No quiero Kenta... No quiero casarme con ese hombre.-dije mientras empezaba a llorar nuevamente.
-Shhh tranquila todo estará bien, puedes huir conmigo Saori...
-No digas tonterías, te buscarán y te matarán, no quiero que suceda eso.
-Todo estaré bien saori...
-No, no iré contigo, no permitiré que mueras.-Me levanté de mi cama rápidamente-¿Podrías salir por favor? Tengo que vestirme.
-Oh, si, lo siento, yo no me di cuenta, perdón, y-ya me voy, te esperaré a-afuera.-Dijo nerviosamente
Al terminar de vestirme, me dirigí a la puerta de mi habitación donde se encontraba Kenta esperando por mí.
-Estoy lista, ya podemos irnos.
-Bien, vamos.
Nos dirigimos al lugar de encuentro con mi padre, pero para mí sorpresa no se encontraba solo.
-¡Oh su alteza!-Exclamó Reiji haciendo una reverencia.
-Quiero hablar con usted padre.-Dije ignorando a Reiji.
-Claro, también tengo que hablar contigo saori, por favor déjenos solos.
-Si su majestad.
-Por supuesto su majestad, aprovecharé de hablar con el guardian de mi futura esposa, quiero saber un poco más de ella.-Dijo mirando con odio a Kenta.
Al salir Kenta y Reiji de la habitación, mi padre se adelantó a hablar
-Lamento decirte hija, que Suki a decidido irse, dijo que está enamorada y que lamenta no haberse despedido de ti, que le desees suerte con su vida.-dijo mirándome con lastima.
-Comprendo. Estoy aquí para hablar de otra cosa, padre. Vengo a decirte que no me casaré con ese hombre
-Tu opinión no es importante, ya lo he decidido, tienes que casarte con el quieras o no.
-Prefiero morir.
-Si es lo que deseas podría matar a Kenta en tu lugar.-Me amenazó tomándome por sorpresa
-A Kenta no le hagas nada.-Dije mirándolo con odio.
-Entonces tú decides querida hija.
Guardé silencio por unos minutos... No quiero que le hagan daño a Kenta
-Me casaré, pero prométeme que no tocaras a Kenta
-Lo prometo.-Rió.
---
Caminé siguiendo a Reiji, quien después de un largo rato se detuvo y volteó a mirarme
-y dime, ¿Cómo es su alteza?
-No sé nada sobre ella.
-¿No sabes nada de ella? He visto como la mirabas, desde el día en que te conocí. Pude notar que la miras con ojos de amor e incluso puedo asegurar qué harías cualquier cosa por ella-Rió-Estás enamorado de su alteza... aunque la muy tonta no se da cuenta de tus sentimientos.-Dijo mirándome fijamente haciendo que apretara mis puños con fuerza-Por lo tanto pediré que seas llevado a mi residencia para que cuides la puerta de mi habitación solo para que escuches como la hago mía todas las noches y escuches los gemidos de placer que da tu amada con otro hombre.
Lo tomé del cuello de su traje lleno de ira.
-No permitiré que un bastardo como tú le haga daño.
-Oh eres muy valiente. Un teniente tomando de su traje a un general ¿Acaso esto no se paga con la muerte?
-Me importa una mierda-Le desafié-No permitiré que le hagas daño
-Eso lo veremos, ahora suéltame, antes que te mate.
---
Al salir de la habitación me apresuré a buscar a Kenta, buscando con mi mirada logré conseguirlo mirando hacia una fuente.
-¿Qué haces aquí?
-Estaba esperándote.-Respondió sin mirarme a la cara.
-Te noto un poco triste, ¿Ha sucedido algo?.
-No, no ha pasado nada.
Miré a mi padre y a Reiji caminar hacia donde nos encontrabamos.
-Oh, Saori, Kenta, tengo buenas noticias para ustedes dos, estoy seguro que les gustará.-Dijo, pero la expresión de Kenta cambió rapidamente-Reiji pidió que Kenta sea enviado a su residencia y que sea tu guardian en ese lugar. Ya que se conocen desde hace muchísimo tiempo pensó que deberían estar junto.
-¿No te alegra saberlo Kenta?.-Dijo Reiji mirándolo
-Con permiso, tengo algo que hacer.
Kenta salió con una notable molestia en su rostro, lo cual me pareció muy extraño... Pensé que se alegraría.
-Muchas gracias, mi señor, si me disculpan, tengo algo importante que hacer.q
-Por supuesto alteza.
Caminé en la búsqueda de Kenta y al caminar lo encontré sentado debajo de un árbol rodeado de nieve.
-¿Qué haces aquí? Me has dejado sola con esos hombres, tenías que estar conmigo...
-Lo siento mucho Saori, tenía algo importante que hacer.
-Oye kenta...¿Qué te sucede? ¿Por qué no me miras a los ojos?
-Lo siento... Es que no quiero lastimar mis ojos.
-Eres un completo idiota.
-Lo siento...-dijo mientras lloraba
"¿Qué le sucede a kenta?, es primera vez que lo veo llorar de esta manera, tiene que ser algo malo..."
-¿Kenta?... ¿Qué sucede?
-No es nada Saori, simplemente estoy contento.
-¿Estás seguro? Puedo ver tristeza en tus ojos, sabes que no puedes mentirme, te conozco muy bien.
-Digo la verdad, tonta, estoy contento.-Sonrió.
-Si, así me gusta... que sonrías, nunca te había visto llorar, te ves realmente feo llorando.
Empecé a reír mientras Kenta también lo hacía..
Ya ha llegado el día de mi boda, las doncellas del castillo corren por todos lados apresuradamente.
"Desearía que esto fuera solo un sueño... Ya no estaré en el lugar que compartí tantas cosas con mi madre, Suki y Kenta"
Tomé el collar de mi madre y lo sujeté con fuerza en mis manos.
-Por favor ayúdame madre.-Susurré.
Esperé en mi habitación hasta que llegaron las doncellas, quienes comenzaron a vestirme con mi traje de boda. Luego de unos minutos ya estaba preparada, salí de mi habitación y caminé un poco en compañía de Kenta.
-No pensé llegarte a ver vestida así para ese hombre.-Musitó con voz ronca.
-Es algo que no puedo evitar, no quiero que mi padre me quite lo único que me queda.
-¿A qué te refieres?.
-Oh mira, que hermosa se ve la nieve, ¿Recuerdas que solíamos jugar con ella?.-dije ignorando su pregunta.
-Por supuesto, hasta que tu madre te regañaba.-Sonrió
-Mi madre temía a qué me enfermara, siempre decía que tenía que cuidarme porque era su precioso tesoro. Solía decirme que sería una gran mujer y también que el hombre el cual estaba destinado para mí, sería el hombre más afortunado.
-Tu madre siempre tuvo la razón, espero seas feliz Saori... Yo...quiero que seas feliz..-Dijo dirigiéndose a mi
-Dudo que sea feliz al lado de un hombre el cual aborrezco-Respondí jugando con mis manos-Oye Kenta...
-Dime.-Respondió rápidamente.
-¿Te gustaría ir a dónde solíamos ir de niños?-Sonreí.
-¿Aún recuerdas ese lugar? Pensé que lo habías olvidado por completo.
-No, suelo ir allí cuando estoy un poco triste, es mi consuelo, me siento mejor al recordar cómo jugábamos de niños mientras mi padre no se encontraba.
-Vamos Saori, tenemos que apresurarnos antes que vengan por ti.
Camine con Kenta rápidamente y llegamos a nuestro lugar secreto.
Al llegar allí pudimos ver que este se encontraba cubierto de nieve
-Ya que estamos aquí, ¿Qué tal si hacemos lo mismo de los viejos tiempos?.-dijo Kenta tomando un poco de nieve en sus manos.
-No quiero ensuciar mi vestí-
Kenta arrojó una bola de nieve a mi pecho silenciando mis palabras, lo mire fijamente e hice lo mismo que él. Pasaron varios minutos y ambos reíamos frenéticamente tirados en el suelo.
-Eso fue muy divertido.
-Realmente lo fue.-Sonrió.
Kenta me miró fijamente y acomodó su cuerpo junto al mío.
-¿Q-que estás haciendo?.-Dije al sentir ruborizarme.
-Solo un momento... no podré estar cerca de ti si te vas con él.-Acercó su rostro al mío, mirándome dulcemente, para luego dirigirse a mis labios.-Yo... Lo siento, pero seré yo quien tome tu primer beso.
Mi corazón comenzó a latir rapidamente haciéndome pensar que saldría de mi pecho en cualquier momento; Kenta besó mis labios sutilmente llevando su mano a mi mejilla para luego observarme a los ojos. Pero ambos nos separamos bruscamente al escuchar la voz de una mujer llamar a mi nombre.
-¡Su alteza! ¿Dónde se encuentra?, La ceremonia está por empezar... Dios... ¿Dónde está esta mujer?...
Miré a Kenta fijamente al igual que el a mi e intenté levantarme pero el me lo impidió.
-Tengo que ir, déjame ir...
-No lo hagas.
-No lo entiendes, tengo que hacerlo.
-Saori por favor...
Me coloqué de pie soltándome de su agarre y luego salí de nuestro escondite seguida por Kenta.
-¿Qué ocurre?-.Dije llamando la atención de la dama.
-¿Dónde se encontraba alteza?, Su ceremonia está por empezar y su padre la está esperando... si no llega me matará.
-Está bien, vamos.
-Su alteza...-Susurró Kenta.
-Estaré bien, tranquilo.
Seguimos caminando hasta llegar al lugar de la ceremonia, en la cual se encontraban muchas personas importantes, grandes banquetes y bebidas.
Me detuve por un momento antes de entrar.
-¡Su alteza se hace presente!-.Vociferó un sirviente haciendo una reverencia.
Varias personas imitaron a aquel hombre haciendo una reverencia. Me dirigí rápidamente hacia el lugar de la ceremonia en donde se encontraba Reiji en compañía de mi padre.
-Te estaba buscando, pensé que no ibas a llegar.- dijo mi padre-pensé que habías olvidado nuestra promesa.-Susurró en mi oído.
-En absoluto, solo tomaba aire fresco, no he olvidado nada, espero y tú mantengas también tu promesa.-dije mirando a mi padre a los ojos.
~Unas horas después~
La ceremonia se llevó a cabo, Kenta no dejaba de mirarme ni tan solo un segundo al igual que yo a él
-Bien, ahora ya eres mi esposa Saori, espero y disfrutes nuestra noche de boda.
Kenta apretó sus puños dirigiendo la mirada hacia Reiji.
-Eso nunca pasará.
-Es una lastima, creí que querías hijos conmigo.- se acercó a mi oído y susurró-no olvides la promesa que le has hecho a tu padre.
Maldije en mi mente a aquel hombre quien ahora se había convertido en mi esposo.
-¿Estás preparado Kenta? Recuerda que tienes que cuidar muy bien de mi esposa.
Kenta lo miro con desprecio sin responder ninguna palabra.
Miré con desprecio a Reiji, sabía que me estaba provocando, tenía que controlar mi ira así que decidí alejarme un poco de el y me dirigí al lugar donde solía jugar con Saori.
"Duele verla casada con el, duele saber que estará con el por siempre, duele saber que se entregará a el, que cada parte de ella le pertenecerá a él, no puedo soportar ver esto."
Me levanté y tomé mi espada y empecé a blandirla al viento practicando para despejar mi mente; Luego de unas horas estaba completamente sumergido en mis pensamientos y continúe con mi entrenamiento. Pero al escuchar unos pasos aproximarse a mi seguido de una voz que llamaba a mi nombre dirigí mi espada hacia esa persona.
Salí de mi trance al darme cuenta de quién se trataba
-¿Q-qué sucede Kenta? ¿Por qué estás así?
Abrí mis ojos con sorpresa y bajé mi espada rápidamente.
-Lo siento Saori yo... Yo solo quería despejar mi mente, no fue mi intención...
-Tranquilo... ¿Qué te sucede?.
-Verás... Yo...
"No puedo decirle a Saori que me encuentro de esta manera porque se casó con otro hombre y no conmigo."
-Solo quería practicar con mi espada, y como mencioné anteriormente, quería despejar mi mente, hoy ha sido un día muy extraño ¿No?- dije sonriendo nerviosamente.
-Tienes razón, lo peor aún no comienza Kenta...
Tras varios minutos caminé sola por un largo pasillo y al caminar me encontré a un hombre el cual nunca había visto en el castillo. Su cabello era completamente negro, con mirada muy fría y destellantes ojos azules y piel blanca. Pude apreciar solo un poco su rostro debido a la oscuridad de la noche
-Con que si es cierto lo que dijo aquella doncella.-Dijo aquel hombre mirándome.
-¿Quién es usted? ¿De qué está hablando?.-Pregunté confundida.
-Supongo que aún no me reconoces... bueno, me llamo Ayato, tienes que venir conmigo.
-¿Por qué debería ir con un completo extraño?
-Ya veo... Vendré a verte pronto Saori.
-Espera un momento, ¿Cómo sabes mi nombre?.
Aquel hombre se alejó de mi hasta perderlo de vista rapidamente; inmediatamente me hice varias preguntas respecto a lo ocurrido.
¿Quién era ese hombre? Y ¿Cómo entró al castillo? .
Continúe caminando un poco confundida hasta encontrarme nuevamente con Kenta. Le pedí a Kenta que me acompañara durante toda la tarde, ya que me encontraba asustada. Kenta aceptó sin dudar.
-Me alegra que estés conmigo, me hace sentir mucho más tranquila...
-Siempre estaré contigo.
-Me pregunto que pasará conmigo a partir de hoy... Estoy... Asustada...-dije mirando al suelo
-Tranquila, estaré contigo, el bastardo de Reiji dijo que me quedaría cuidando su habitación esta noche.
Miré a Kenta con sorpresa al escucharlo hablar.
"¿Por qué querría Reiji que Kenta esté cuidando la habitación en la noche de boda? "
-Al fin te encuentro Saori, ya es de noche, supongo que estás lista, te haré sentir muy especial.
-No seas ridículo, nunca quise casarme contigo.
-Bien, te estaré esperando dejé a unas doncellas en tu habitación para que te prepares .-dijo ignorándome completamente
Al terminar de decir esas palabras Reiji continuo su camino hacia su habitación.
-Es una lastima que Suki no esté aquí, estoy seguro que estuviese llorando al verte casada.-dijo mi padre mientras me veía a los ojos.-tu madre estaría muy orgullosa de ti Saori.
-Mi madre no estaría para nada contenta, al ver que me has obligado a casarme con un extraño.
-De igual manera la opinión de tu madre no habría sido importante.-Dijo burlándose de mí.-Kenta, acompaña a Saori a su habitación. La están esperando, estaré en mi habitación.
-Si su majestad-.dijo con una mirada vacía.
Kenta caminó a mi lado y lo seguí, pero durante el camino no me dirigió la palabra en ningún momento. Me aseguré que nadie estuviera viéndonos, y tomé la mano de Kenta quien detuvo su paso y dirigió su mirada hacia mi.
-¿Qué sucede?
-Quisiera que fuera un sueño, tengo miedo...
-Saori, te lo he dicho varias veces, huyamos..
-Y varias veces te he dicho que no quiero que te maten...
-Eso no pasará Saori.-dijo mirándome fijamente.
-No puedo hacerlo...
-Está bien.... Solo si sucede algo, por favor prométeme que gritaras mi nombre...
-Lo prometo.
Kenta se quedó en silencio y continuó su camino hacia la habitación. Al llegar allí un par de doncellas esperaban por mi con un perfumado baño con esencias de jazmín. Tomé el baño tranquilamente y me quedé en la bañera deseando que esto solamente sea una pesadilla.
Podía escuchar a Kenta desde la puerta tarareando una triste melodía... haciéndome sentir inquieta.
"Si tan solo pudiera huir con el... si tan solo pudiera hacerlo... "
Después de unos minutos, las doncellas me pidieron que saliera del agua, diciendo que mi señor estaba esperando por mi.
Me levanté de la bañera y procedí a vestirme.
-Salgan de mi habitación, me encargaré del resto, pueden retirarse.
Las doncellas hicieron una reverencia y salieron de mi habitación. Al terminar de vestirme, abrí la puerta de mi habitación en la cual se encontraba Kenta de pie.
-Supongo que me llevarás a él...
-Así es.-Afirmó sin mirarme.
Kenta se puso en marcha hasta llegar a la habitación de Reiji, entonces decidió verme a los ojos e inclinarse nuevamente hacia mí; lo observé fijamente a sus ojos y el depositó un corto beso en mis labios para luego verme nuevamente
-Lo siento Saori..
-Está bien, no tienes culpa.-dije tomando su mano, la cual solté para entrar a la habitación.
Al entrar, en ella se encontraba Reiji esperando por mi, tomando un poco de sake el cual me ofreció y rechacé.
-¿Está tu guardián allí?-Sonrió.
-Así es.
-Bien, toma asiento, tengo algo de lo cual quiero hablarte.-Tomé asiento frente de Reiji quien no dejaba de mirarme. -Para ser una mujer casada, eres una mujer vulgar al besar los labios de otro hombre.-dijo mirándome con odio.
-Yo no...
-No te permitiré que te burles de mi, levántate.- Me negué a levantarme, y Reiji se acercó a mi levantándome bruscamente de mi asiento.-Te dije que te levantes, obedece.-Exigió sujetando mi brazo fuertemente.
-Me estás lastimando, suéltame.-Dije con una expresión de dolor.
-Entonces obedece.-Reiji se acercó a mi rostro y me besó bruscamente, empecé a luchar con él y decidida mordí su labio inferior.
Reiji hizo una expresión de dolor y me empujó mientras limpiaba la sangre en su labio, para luego acercarse a mí y propinara una fuerte bofetada en mi rostro haciendo que cayera al suelo. Miré con horror a Reiji colocando mi mano en mi mejilla.
-¿Quién te crees que eres perra?, ¡Levántate!.-Me puse de pie mirándolo con furia.-Desnúdate para mí.-Exigió mientras tomaba asiento.
Me quedé de pie observándolo con odio y abrí mi boca para hablar.
-Púdrete en el infierno-Le desafié sin dejar de mirarlo.
Reiji se levantó y procedió a darme otra bofetada en mi rostro haciendo que un hilo de sangre saliera de mis labios. Tomó mi cabello con fuerza obligándome a verlo a los ojos.
-Eres una perra desobediente... lastimosamente todavía no puedo matarte hasta obtener lo que tú padre y yo estamos buscando.
Miré a Reiji y escupí su cara haciendo que soltara mi cabello y limpiara su rostro; pero dirigió su mirada furiosamente hacia mi y me empujó al suelo bruscamente comenzando a desnudarme mientras yo luchaba contra él.
-Aquí está, tu marca de nacimiento-Acercó su boca a ella y mordió fuertemente mi marca haciéndome gritar debido al dolor.
Reiji cubrió mi boca con su mano y continúo lamiendo y mordiendo cada parte de mi cuerpo, apretando mis senos fuertemente.
-Por favor detente.-Supliqué mientras lloraba.
Reiji observó mi rostro con una cínica sonrisa en sus labios; bajó a mi cuello y mordió en el, inmediatamente dejé escapar otro grito, pero Reiji continuó mordiendo todo mi cuerpo hasta llegar a sentir que no lo soportaría. Él sostuvo mis manos arriba de mi cabeza y procedió a abrir mis piernas.
-¡No por favor detente!-Supliqué siendo ignorada-Kenta...
-No te escuchará, maldita idiota-dijo mientras reía.
-¡Kenta!.-Grité lo más fuerte que pude suplicando que Kenta me haya escuchado ya que Reiji cubrió mi boca nuevamente.
Mientras estaba de pie en la puerta de la habitación juré haber escuchado a Saori decir mi nombre. Creo que ha sido mi imaginación...
Pasé mis manos por mi rostro con desesperación, pero una vez más escuché la voz de Saori llamar a mi nombre.
-¡Kenta!
Tomé mi espada y entré a la habitación en la cual se encontraba Reiji y Saori, quién lloraba mientras luchaba contra él quien cubría su boca; al mirar el escenario ante mis ojos la ira invadió mi cuerpo y sin pensarlo corrí hacia Reiji tomando por su traje quitándolo de encima de Saori y procedí a golpearlo repetidamente en su rostro impidiéndole moverse hasta lograr ver su sangre la cual humedeció mis manos.
-¡Hijo de perra!-Grité, pero me detuve al sentir a alguien quien haló mi brazo, al dirigir mi mirada hacia el, encontré el rostro de Saori quién lloraba sin detenerse.
-¡Detente Kenta!
Tomé el rostro de Saori entre mis ensangrentadas manos observándola a sus ojos.
-¿Estás bien?, ¿Te tocó?-Le pregunté con desespero observando su cuerpo desnudo viendo en cada parte de ella mordidas
-Estoy bien... El... No logró tocarme...
-¿Estás segura?
-No me tocó... Aún tiene su Hakama en el...
Tomé el haori de mi traje y lo coloqué encima de Saori cubriendo su cuerpo.
-Vámonos.-dije tomándola de su mano
-Espera, está muerto...
Ignoré a Saori mientras tomaba su ropa, pero ella me detuvo.
-N-no puedo irme, mi padre dijo que te matará.
-No me pasará nada, tenemos que irnos ahora Saori
Tomé a Saori de la mano rápidamente, para dirigirnos a salir del castillo.
-¿A-a dónde iremos?.-Preguntó nerviosamente.
-No lo sé, pero tenemos que salir de aquí.-Respondí.
-Tenemos que ir a mi habitación, tengo que llevarme lo que me dio mi madre...
Miré a Saori un poco confundido y nos dirigimos hacia su habitación tras haber colocado su ropa. Saori tomó una carta con un sello antiguo y un collar de plata con una gema de color azul y en ella un símbolo extraño.
-¿Estás lista?
-Estoy... Lista-Afirmó en un bajo tono de voz.
Asentí y tomé mi espada y a Saori en mi otra mano; me dirigí silenciosamente a la entrada del castillo, pero me detuve al escuchar a los soldados hablar.
-Su alteza no se encuentra, tampoco está el teniente, tenemos que informarle a su majestad.
-E-el señor Reiji... El señor Reiji está muerto.-dijo uno de los soldados con su rostro lleno de horror.
-Dirígete rápidamente a dónde su majestad e infórmale de esto.
Miré a Saori y en su rostro reflejaba miedo.
-Todo estará bien.-Dije dando un beso en su frente. Saori asintió con su cabeza y me abrazó fuertemente mientras hundía su rostro en mi pecho. -Vamos tenemos que salir de aquí.
Me levanté sujetando su mano y caminé silenciosamente por el castillo hasta que Saori detuvo su paso y apretó mi mano fuertemente; al dirigir mi mirada hacia ella vi su rostro de horror mientras observaba hacia delante en el cual se encontraba Hitochi en compañía de varios soldados.
"Mierda..."
-¡ATRAPENLO SE HA ROBADO A LA PRINCESA SAORI!, ES UN TRAIDOR-Gritó un soldado-¡MATENLO!.
Tomé fuertemente a Saori de la mano y comencé a correr; ante nosotros se encontraba la salida, teníamos que salir de aquí a como dé lugar.
-Cierra tus ojos, si no quieres ver esto Saori.
Al acercarme a los soldados los traspase sin piedad alguna en su corazón uno por uno acabando con sus vidas, mis manos y rostro se encontraban llenas de sus sangres sucias. Dirigí mi mirada hacia Saori quien mantenía sus ojos abiertos con una expresión de terror en su rostro; ambos corrimos hacia la puerta del castillo, aunque aún nos perseguían un grupo de soldados quiénes en segundos se habían multiplicado. Continué con nuestro paso hasta salir del castillo, para nuestra buena suerte, ante nosotros se encontraba un caballo de color negro el cual tomé y subí a el sujetando a Saori de su cintura colocándola ante mí cubriéndola con mi cuerpo.
-¡ATRAPENLO!
-¡Usen a los arqueros y que en sus flechas usen veneno!-Ordenó Hitochi.
Aún así continué alejándome de ellos hasta que segundos después sentí unas fuertes punzadas en mi espalda las cuales hicieron que cayera del caballo sujetando a Saori con fuerza contra mi pecho evitando que se hiciera daño.
-¿Estás bien?-Dije mientras mi vista se tornaba borrosa.
-Estamos atrapados... ¿Qué haremos Kenta?- dijo Saori mientras comenzaba a llorar.
-Confía en mi, estaremos bien.
-T-tu espalda... Las flechas están...
Saqué mi espada y comencé a luchar con cada uno de los soldados, pero una vez más mi vista comenzó a fallar mientras mi sangre salía de mi boca.
-¡Kenta detente son demasiados!-.Gritó Saori.
Ignoré la voz de Saori quien gritaba desesperadamente; tres soldados se abalanzaron hacia mi mientras luchaba contra ellos, pero uno de ellos usó su espada en mi espalda haciendo que cayera de rodillas. Saori corrió hacia mi y cubrió mi cuerpo con el suyo haciendo que mi sangre mancharan su traje.
-Sa...ori... Lo sien...to-Dije con dificultad.
-No, no, no... Ambos nos iremos de aquí-Dijo llevando su mano a la espada en mi espalda. Pero mi vista dejó de funcionar por completo, solo pude escuchar los desesperados gritos de Saori decir mi nombre y seguido de ello sentí una fuerte quemadura en mi costilla izquierda.
-¡¿Qué está sucediendo?!-Gritó un soldado.
-¡Ha despertado!-.Gritó Hitochi-¡Lo ha marcado!
Como si mi fuerza volviera a mi cuerpo me coloqué de pie y aún con mi vista borrosa sujeté la mano de Saori y comencé a correr sin saber a dónde iría. Pero el olor a humedad invadió mis fosas nasales.
"¿Agua?... ¿Un río?..."
Continué corriendo dejándome guiar por el olor de la humedad, hasta que llegamos a un acantilado; fijé mi mirada en los soldados quienes se aproximaban a mi, aún sin poder ver bien supe que lo único que podríamos hacer era saltar desde el.
-Kenta...
-Todo estará bien, lo prometo.
Acerqué a Saori a mi y la cubrí con mi cuerpo y me dejé caer de él al ver las borrosas siluetas acercarse a nosotros.