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Que no se nos haga tarde

Que no se nos haga tarde

Autor: : DUNCAN DAN
Género: Moderno
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Esto fue el caso de Samuel, quien despreció a su esposa durante su matrimonio. Tessa le dio todo a Samuel. Pero, ¿qué obtuvo a cambio? La trataba como un trapo inútil. A sus ojos, ella era egoísta, repugnante y una mujer sin escrúpulos. Quería mantenerse alejado de ella en todo momento. Estaba feliz cuando se presentó la oportunidad de divorciarse. Sin embargo, su felicidad no duró mucho tiempo. Pronto se dio cuenta de que había dejado ir un tesoro de valor inestimable. Pero antes de que pudiera arrepentirse, Tessa ya logró pasar página. "Tessa, mi amor, sé que fui un tonto, pero aprendí mis lecciones. Dame otra oportunidad", suplicó Samuel con ojos llorosos. "¡Ja! Muy gracioso, Samuel. Siempre has creído que soy repugnante, ¿no? ¿Qué ha cambiado ahora?". Tessa se burló mientras lo miraba. "Entendí mejor, mi amor. Por favor, dame una oportunidad de reparar el daño que he causado. No me detendré hasta que estés de acuerdo". Con los ojos en llamas, Tessa le gritó: "¡Quítate de mi vista! ¡No quiero volver a verte!".

Capítulo 1 Divorcio

El ruido sordo del papel resonó en la habitación.

Tessa Lopez vio cómo su marido lanzaba un acuerdo de divorcio frente a ella.

"Tu prima se ha despertado y le prometí que será mi única esposa mientras esté con vida. Fírmalo, Tessa, para que finalmente terminemos con este matrimonio".

La expresión de la mujer no mostró ni la más mínima sorpresa. Ya sabía que esto sucedería en el momento en que escuchó que su prima se había despertado.

"Todavía no me crees, ¿verdad?", preguntó mirándolo con amargura.

Samuel Pearson hizo una mueca. "¿Por qué debería creerle a una mujer codiciosa y vanidosa como tú? No hagas que te lo repita. Firma el acuerdo y esta villa será tuya. Eso debería ser suficiente para ti, ¿verdad? Ya estoy siendo bastante generoso".

Tessa esbozó una sonrisa sarcástica. ¿Realmente creía ser generoso con ella solo porque le daría una casa?

Entonces, agarró el documento y lo leyó. Su firma ya estaba ahí.

Tessa sintió un nudo en la garganta y muchas ganas de llorar.

Sin embargo, se obligó a tranquilizarse.

"¿La abuela estuvo de acuerdo con esto?", preguntó volviéndolo a mirar.

"No confíes siempre en la abuela cuando todo está en tu contra. Ella no te ayudará toda la vida", respondió Samuel con un tono frío. "Sabes muy bien la razón por la que me casé contigo. Ahora deja de ser codiciosa, o te odiaré aún más".

Tessa puso los ojos en blanco. "Si ya me desprecias, ¿qué diferencia habrá si me odias más?".

"¡Tessa!", espetó Samuel impacientemente.

"Está bien, lo firmaré", dijo ella mientras agarraba el bolígrafo.

Después de que su prima se despertó, recibió varias fotos íntimas de ella con Samuel. Era evidente que estaban enamorados, así que no tenía sentido que Tessa siguiera casada con él.

Por lo tanto, tachó la villa en el acuerdo de divorcio antes de firmarlo.

Su matrimonio de tres años había llegado a su fin.

Ahora era libre.

Tessa le entregó a Samuel los papeles de divorcio. "Dame una hora. Me iré en cuanto termine de empacar".

Frunciendo el ceño, él la miró con dureza. "Esta villa es tuya, no tienes que irte".

"No la necesito. Para mí, todos los lugares en los que tú has estado...", dijo y lanzó una risita, "están sucios".

"¡Tessa!".

Ignorando su furia, ella lo empujó fuera de la habitación. Ya no era tan sumisa como antes.

Una hora más tarde, cuando bajó las escaleras, descubrió que Samuel ya se había ido. Tessa miró el reloj Casio que tenía en la mano.

Era un regalo que había preparado para el próximo cumpleaños de Samuel, pero ahora no le servía para nada, ya que había cortado todos sus lazos con él. De hecho, solo mirarlo le producía un dolor infernal.

Sin pensarlo dos veces, tiró el reloj de un millón de dólares a la basura.

Suspirando profundamente, lamentó que los últimos tres años hubieran sido en vano.

Pero ahora todo había terminado. De ahora en adelante, viviría para sí misma.

Tessa tomó un taxi para llegar a su residencia privada.

Había comprado su villa hacía años, pero nunca regresó a ella porque se había mudado con Samuel.

Todos los sirvientes se sorprendieron al verla. En cuestión de segundos, ya estaban en una fila. "¡Bienvenida a casa, señora Pearson!", exclamaron al unísono.

Tessa dejó su equipaje en el suelo, se desplomó en el sofá y se masajeó las cejas. "Ya no soy la señora Pearson", corrigió. "De ahora en adelante, llámenme señorita Lopez".

Antes se había enorgullecido de ser conocida como la señora Pearson, pero ahora el título le parecía irónico.

A pesar de su curiosidad, los sirvientes se marcharon sin hacer preguntas.

Una vez que llegó a su habitación, Tessa llamó a su asistente, Monica Herbert. "Hola, ¿cómo estás?".

"¡Me llamaste! Esto es nuevo", comentó Monica con evidente sorpresa. "¿Pasó algo?".

"A partir de hoy, volví a ser oficialmente soltera. No voy a hacer nada más que concentrarme en mi carrera".

"¿Qué? ¿En serio?". Monica estaba incrédula.

"¡Oh, Dios mío! ¿Escuché mal? Le fuiste tan devota a tu esposo durante estos tres años que incluso renunciaste a tu trabajo para convertirte en ama de casa a tiempo completo. ¿Por qué se separaron? No estás bromeando, ¿verdad?".

Monica era su asistente y una de las pocas personas que sabía que Tessa tenía otra identidad.

Nadie más lo sabía, pero era una abogada de primer nivel que se hacía llamar Iris.

No era una abogada ordinaria. De hecho, su mera mención era suficiente para infundir miedo en los corazones de muchos abogados.

"¿Alguien ha preguntado por mí recientemente?", preguntó Tessa, a pesar de que su asistente aún no se había recuperado de la impresión. "¿Hay algún caso interesante?".

Monica recordó un evento reciente y lanzó un suspiro. "Sí, el cliente ofrece una recompensa extremadamente alta a cualquiera que pueda ayudarlo a ganar el caso. Sin embargo, nadie es lo suficientemente valiente como para aceptarlo. Además, no hay forma de que tú puedas hacerlo".

"Dime algo más". Aquello despertó la curiosidad de Tessa.

Capítulo 2 Encuentro en la cafetería

Dentro de una cafetería, Monica y Tessa se sentaron frente a frente.

"Me dijiste que no puedo aceptar este caso. ¿Por qué?". Monica asintió con pesar. Tessa levantó una ceja. "Dime qué caso es".

"Es como...".

Monica le contó los detalles. "Es un poco interesante", comentó Tessa dándose golpecitos constantes con los dedos en la pierna izquierda. "¿Quiénes son las dos partes?".

"Yo... no creo que sea necesario que lo sepas".

La vacilación de Monica hizo que sintiera aún más curiosidad. Al final, le contó todo.

"Es entre dos de las personas más influyentes en el mundo empresarial, y todo el mundo es consciente de su rivalidad. Bueno, supongo que debo reconocer que hay mucho en juego con respecto al resultado. El que quiere tu ayuda es Bryan Morris, y su oponente es...".

Monica suspiró antes de agregar: "Su oponente es tu esposo".

Tessa se quedó sin respiración.

Una vez más, Monica suspiró con abatimiento. "Es una pena, porque la recompensa es una enorme suma de dinero, pero realmente no podemos aceptarlo".

Tessa permaneció en silencio mientras revisaba su teléfono. Era difícil saber lo que estaba pensando.

Asumiendo que estaba molesta, Monica trató de consolarla. "No te preocupes. Con tu fama, puedes ganar dinero tan pronto como vuelvas a comenzar a trabajar. Por cierto, Iris, ¿realmente se divorciaron?".

"Como él se ha ido, mi vida es mía otra vez".

Monica se sintió aliviada al verla tan seria. "Ya era hora de que te dieras cuenta de que él no te merecía. Has hecho demasiado por ese idiota, pero todo lo que él hacía a cambio era tratarte mal. Me alegra que finalmente lo hayas dejado".

Mientras hablaban, Tessa vio que dos personas familiares entraban a la cafetería. De inmediato, su expresión se volvió sombría.

Uno era un hombre con un traje negro y gemelos plateados que brillaban bajo la luz.

A su lado, estaba una mujer con un vestido blanco. Su cabello negro se balanceaba con cada paso que daba. Era Betty Lopez, la prima de Tessa.

La boca de Tessa se curvó en una mueca. Samuel apenas le había pedido divorcio y no perdió el tiempo en llevar a su prima a una cita. Peor aún, terminó cruzándose con ellos. El mundo era muy pequeño.

Con el ceño fruncido por la confusión, Monica siguió la mirada de Tessa y su rostro también se oscureció. "¿Qué están haciendo aquí?".

Su voz fue lo suficientemente alta para que Samuel la escuchara. Cuando se dio la vuelta y vio a las dos mujeres, su sereno semblante se volvió hostil en un santiamén.

La noche anterior, Tessa había firmado los papeles de divorcio sin negarse en lo más mínimo. Ni siquiera había aceptado la villa. Samuel pensó que nunca más volvería a verla, pero ahí estaba. ¿Acaso se estaba haciendo la difícil?

Tessa lo miró a los ojos, pero se apresuró a desviar la mirada. Luego, se volvió hacia Monica y le pidió que la acompañara afuera.

Sin embargo, una dulce voz la llamó por su nombre. "¡Tessa, también estás aquí!".

Betty se acercó a ellas con una adorable sonrisa. Sus ojos estaban muy abiertos con inocencia mientras las observaba.

Tessa se esforzó para no poner los ojos en blanco. Betty se mostraba como una chica mansa y sumisa, pero era todo lo contrario. Le había enviado a Tessa innumerables fotos porque no podía esperar para jactarse de su relación íntima con Samuel.

"Mi querida prima, veo que te han dado de alta del hospital", respondió Tessa con una sonrisa. "Me sorprende que puedas caminar tan pronto después de haber estado postrada en cama durante tres años. Supongo que es un milagro médico, ¿no?".

Todos a su alrededor los miraron con curiosidad.

Betty se puso nerviosa, pero rápidamente se tranquilizó. Luego, se volvió hacia Samuel con una cálida sonrisa. "Mi médico dijo que me recuperé rápidamente porque Samuel me cuidó muy bien durante estos años".

Tessa se volvió hacia él. "Vaya, no tenía idea de que mi exesposo fuera capaz de realizar un milagro médico. Deberías haber estudiado la medicina. Hubieras sido genial".

Los espectadores comenzaron a susurrar entre ellos.

"¿Exesposo? ¿Eso significa que la mujer del vestido blanco es una amante? Y resulta que también es la prima de la exesposa".

"¡Oh, Dios mío! La amante incluso tiene el descaro de presumir frente a la exesposa. ¿No le da vergüenza?".

El rostro de Samuel mostró un rastro de ira. "Tessa, me has estado acosando durante años, ¿y ahora te haces la dura? Te lo advierto. No te vuelvas a aparecer frente a mí, o te arrepentirás".

Tessa se rio entre dientes para reprimir su furia. "¿En serio? ¿Cómo harás que me arrepienta?".

Capítulo 3 Caso desafiante

Los ojos de Betty brillaron con lágrimas mientras se volvía hacia Samuel. "Cálmate, Samuel. Por favor, no pelees por mi culpa. Creo que hay un malentendido".

Tessa le lanzó una mirada desdeñosa, sintiéndose completamente disgustada. No sabía que su prima era tan buena actriz.

Sin esperar la respuesta de Samuel, respondió: "Betty siempre ha querido ser tu esposa. ¿Por qué no te casas con ella para que deje de enviarme mensajes repugnantes?".

El rostro de Betty se torció con una mueca. "¿Cuántas veces tengo que decirte que no quise arruinar su relación? No pasó nada entre Samuel y yo. Simplemente siente la obligación de agradecerme porque le salvé la vida".

Samuel miró a Tessa con disgusto antes de volverse hacia Betty. "No tienes que darle explicaciones. Vamos".

Estaban a punto de irse cuando Tessa volvió a hablar. "Obtengamos ahora mismo el certificado de divorcio y terminemos este matrimonio de una vez por todas".

Betty apretó los puños.

Samuel le dijo que se había divorciado de Tessa, pero aún no tenían el documento legal.

"Mira, Tessa", dijo tras unos segundos. "Si eso es lo que quieres, dejaré de hablar con él, ¿de acuerdo?".

Luego, se dio la vuelta, fingiendo estar al borde de las lágrimas. "Lo siento, Samuel. Por mi culpa, ustedes están peleando. Ahora me iré. Deberías quedarte para reconciliarte con Tessa".

Betty salió de la cafetería.

"Ahora no tengo tiempo libre, Tessa. Obtendremos el certificado de divorcio en otra ocasión. Mi asistente se pondrá en contacto contigo, así que prepárate", explicó Samuel mirándola.

Luego, fue detrás de Betty.

Monica lo vio alejarse, como si no pudiera creer lo que acababa de presenciar. "¡Tessa!", siseó. "Tomaste la decisión correcta al divorciarte de él. Ese hombre no te merece en absoluto".

No podía creer que le hubieran faltado el respeto a la renombrada Iris.

No le correspondía entrometerse en la vida personal de Tessa, pero tenía muchas ganas de golpear a Betty.

Esa perra era muy buena fingiendo ser inocente, lo cual era bastante molesto.

"Monica, dijiste que si Samuel pierde el caso, perdería diez mil millones de dólares. ¿Es correcto?".

Su asistente la miró confundida. "Sí, ¿por qué lo preguntas?".

Tessa estaba mirando por la ventana con una expresión tranquila. "Llama a Bryan y prepárate para empezar a trabajar".

Monica se tapó la boca, conmocionada. "Oh, Dios mío. ¿Estás planeando vengarte de Samuel?".

"No, nada de eso", respondió Tessa con una pequeña sonrisa. "Simplemente me parece un caso interesante".

Siempre le habían gustado los casos desafiantes.

Y como ya no estaban juntos, no tenía la obligación de mostrarle misericordia a Samuel.

Monica todavía no podía creerlo. "No entiendo. ¿Por qué quieres ayudar a Bryan? Tú amas a Samuel, hiciste tanto por él...".

Tessa la interrumpió antes de que terminara de hablar. "Ahora todo es parte del pasado. Pronto estaremos legalmente separados".

"¿De verdad planeas divorciarte de él?".

"Sí. Bueno, ya lo hice. Solo tenemos que finalizarlo. De todos modos, ahora que he aceptado el caso, puedes estar segura de que le dedicaré toda mi atención", afirmó Tessa.

Monica no tenía ninguna duda de eso, así que asintió. De repente, recordó un detalle. "Es imposible que participes en el juicio de forma remota esta vez, ya que Bryan insistió en que quería conocer a Iris en persona. Pero si se entera de que Samuel es tu exesposo, es probable que no confíe en ti...".

"No te preocupes, yo me ocuparé de eso".

Monica asintió con satisfacción. "Está bien, yo me ocuparé del resto. Por cierto, ya conoces al jefe del Departamento Legal de la compañía de Bryan, así que no creo que tengas dificultades para hablar con él. Es Denis Garcia, tu compañero de universidad".

Monica estaba tan feliz de que su amiga hubiera recobrado el ánimo que sonrió y entrelazó sus brazos con los de ella.

"Ven a mi casa, Tessa. Cocinaré para ti. Ya que dejaste a ese imbécil, tenemos que celebrar".

Las dos mujeres salieron de la cafetería sonriendo. No muy lejos, en el interior de un vehículo, Samuel las observaba con frialdad.

No pudo evitar preguntarse qué estaba tramando Tessa.

Las dos cenaron juntas en casa de Monica y pasaron la noche discutiendo el caso antes de que Tessa regresara a casa.

Una vez que llegó a la villa, una criada la recibió. "Bienvenida, señorita Lopez. Acabo de revisar las cámaras de vigilancia y parece que alguien la ha seguido hasta aquí".

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