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Querida Hermana Te Daré Un Hijo

Querida Hermana Te Daré Un Hijo

Autor: : Librosromanticos
Género: Romance
Nora siempre ha sido una persona bondadosa y amable. Cuando su hermana le pidió que le prestara el vientre para ayudarla a tener un hijo, ella no dudó en hacerlo. Pero lo que no sabía era que el material genético que se usó para la inseminación no pertenecía a un donante anónimo, sino a un millonario llamado Jeremiah, quien había sido obligado por su madre a guardar su esperma. Todo parecía haber salido bien hasta que un accidente trágico cambió todo. La hermana de Nora y su esposo murieron, lo que dejó a Nora sola y embarazada. Sin saber qué hacer a continuación, Nora comenzó a luchar con su soledad y el peso de su nueva responsabilidad como madre soltera. Pero el destino tendría otros planes para ella. Desesperada por encontrar un empleo, acepta trabajar en el Hotel Beaumont del hombre, sin saber que es el padre biológico de su hija. El CEO le huye a los niños, así que, a sabiendas de esto, Nora ocultó ser madre, llevando a escondidas a su hija al trabajo. ¿Qué sucederá cuándo el millonario sepa que es padre de la traviesa hija de su empleada? ¿Qué pasará cuando la única manera de reclamar la herencia de su abuelo sea teniendo un hijo biológico? No perderá la oportunidad de aprovecharse con tal de obtener lo que desea.

Capítulo 1 No.1

La lluvia arreciaba con fuerza en la ciudad, mientras Nora caminaba por las calles mojadas en busca de aquella clínica que había sido su último recurso. Su hermana había intentado todo lo posible para quedar embarazada, y junto con su cuñado habían agotado no solo todos sus ahorros sino también sus esperanzas. Nora, que la noche anterior había confesado a su hermana lo que estaba por hacer, aun sentía un nudo en su estómago.

¿Sería capaz de llevar a cabo su plan de manera clandestina? Pero no había opciones, no podía permitir que su hermana cayera en la depresión y la tristeza a la que la habían conducido los innumerables tratamientos de fertilidad fallidos. Lo haría, era por su familia, era por el bienestar de todos.

Estaba dispuesta a ir por ello.

Nora se encaminó al lugar sintiéndose nerviosa, su vida estaba a punto de cambiar pero valdría la pena. Entró en la clínica, el lugar era pequeño pero agradable, las paredes pintadas de blanco estaban adornadas con algunos cuadros y había una recepción con una secretaria que sonrió al verla entrar.

Tomó una bocanada de aire antes de hablar.

-Buenos días -saludó deteniéndose frente al mostrador de vidrio.

-Buenos días ¿En qué podemos ayudarle? -preguntó la secretaria.

-Tengo una cita para una inseminación -respondió Nora lentamente, tratando de controlar los nervios que estaba sintiendo.

-Tome asiento por favor, le indicaré cuando sea su turno -señaló las sillas de metal donde algunas personas esperaban ser atendida.

Nora estaba nerviosa mientras aguardaba su turno en la clínica de fertilidad, concentrada en los pensamientos sobre su tratamiento de inseminación. De repente, su atención se desvió hacia un hombre apuesto y elegante que entró en la sala de espera, llevando un portapapeles y un bolígrafo en la mano. Se quedó mirándolo mientras él se acercaba al mostrador mostrando sus credenciales.

-Tengo prisa, ¿Sería posible que esto tome menos de cinco minutos? -inquirió acomodando su traje negro.

-Hablaré con el doctor para que sea atendido lo más pronto posible, señor. Puede esperar un momento allí sentado-dijo la recepcionista dirigiéndose hacia el consultorio del médico encargado.

Jeremiah se sentó al lado de Nora quién lo miró de reojo, notando que estaba tenso en su puesto, no dejaba de mover su pierna con inquietud mientras esperaba con impaciencia su turno en la clínica de fertilidad, enfocado en el hecho de que estaba allí para congelar su esperma. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de la mujer que estaba sentada justo a su lado hasta que una enfermera la llamó y Nora respondió enseguida, llamando la atención de Jeremiah.

Le pareció una mujer saludable como para estar allí, en una clínica. ¿Estará enferma? Se preguntó él sin saber por qué sentía curiosidad por aquella joven.

Sin embargo, la secretaria interrumpió haciendo que Jeremiah apartara la mirada de Nora.

-El doctor Jones lo está esperando -anunció señalando hacia el pasillo donde estaba el hombre de bata blanca.

Jeremiah se incorporó de la silla y le dedicó una última mirada a Nora antes de encaminarse hacia el pasillo.

-¿Estás listo? -inquirió el doctor y él solo se limitó a asentir, no muy convencido de lo que su madre le había obligado a hacer.

Por otra parte, la enfermera le entregó un formulario con preguntas y Nora lo llenó con rapidez. Pocos minutos después, el médico Smith la condujo a una pequeña sala donde comenzó a explicarle cómo sería el procedimiento.

-Es un procedimiento simple -dijo el médico, sonriendo amablemente -. Primero, le daremos algunas hormonas para estimular sus ovarios. Luego recolectaremos los óvulos maduros y los fertilizaremos con esperma de donante en un laboratorio. Finalmente, implantaremos uno o dos embriones en su útero. Es un proceso rápido y sin dolor, pero el éxito es incierto.

Ella lo miró.

-¿Qué tan incierto? -preguntó Nora, preocupada.

El doctor acomodó sus lentes que se habían bajado al puente de su nariz.

-Bueno, todo depende de cada caso en particular. Algunas pacientes quedan embarazadas en su primer intento, otras pueden tardar un poco más. Pero teniendo en cuenta que nuestras tasas de éxito son bastante altas, siempre y cuando se sigan cuidadosamente las instrucciones que le daremos -explicó el hombre mayor.

Nora asintió con la cabeza, entendiendo lo que el doctor le estaba diciendo. Era una última opción, pero valía la pena intentarlo por su hermana.

-Sheyla, busca uno de los espermas que están almacenadas en el laboratorio -le ordenó a la chica nueva y esta asintió retirándose hacia el lugar.

No obstante, el doctor Jones quien atendía a Jeremiah la detuvo en medio del pasillo.

-Necesito que lleves este frasco al laboratorio, colócalo en un lugar seguro -ordenó y Sheyla asintió.

La enfermera nueva se sentía muy nerviosa en su primer día en la clínica. Sabía que era importante hacer todo bien, pero sus manos temblaban y su mente se sentía confundida. Cuando el doctor le pidió que llevara el frasco de esperma de Jeremiah al laboratorio, ella tomó el frasco y se apresuró a hacer los que le había ordenado el doctor.

Sin embargo, al entrar al laboratorio se vio en un gran aprieto. Todos los frascos que habían allí eran del mismo color, por lo que no tenía idea cuál era precisamente el que el doctor Smith le había pedido. Sheyla comenzó a sacar uno por uno revisando el indicado, pero de pronto uno de los frascos cayó al suelo derramando su contenido.

-Oh por dios -se apresuró a recoger el desastre ocasionado.

Limpió rápidamente el suelo y se aseguró de tirar el frasco roto en un lugar donde nadie lo notara. Guardó todos los demás en su lugar tomando el que había traído allí y pertenecía a Jeremiah, y regresó al consultorio del doctor Smith.

En el camino hacia el consultorio, su mente seguía divagando y pensando en todas las cosas que debía hacer bien para no ser echada de allí, no podía permitir otro error en su primer día. De repente, se dio cuenta de que había llegado al cuarto donde se estaba realizando la inseminación de Nora. Entró con prisa, sin mirar demasiado, y entregó el frasco de esperma al otro doctor sin siquiera pensarlo.

El doctor tomó el frasco y lo revisó rápidamente, diciendo que todo parecía estar en orden. Pero la enfermera nueva no se había dado cuenta de su error, y se alejó sintiendo un gran alivio de tener una tarea menos en su lista.

Después de terminar el proceso de inseminación, el doctor le permitió a Nora ir a casa recordándole venir dentro de dos semanas a buscar los resultados.

Nora se encaminó a la salida y avistó a lo lejos a Jeremiah quién parecía tener prisa, lo siguió con la mirada hasta perderse en la puerta. Por alguna razón había sentido intriga de aquel hombre aunque nunca lo había visto en su vida.

Capítulo 2 No.2

Retomó la marcha y se dirigió a casa de su hermana para darles la noticia a ella y Oliver. Bajó del taxi luego de haberle pagado al chófer y subió los escalones, e introdujo la llave en la cerradura. Entró al interior del cálido hogar que se encontraba en silencio.

-¡Ya llegué! -anunció.

Irena salió de la habitación junto a su esposo y corrieron a abrazar a la joven.

-Estoy tan agradecido contigo, eres un ángel -emitió Oliver besando la frente de Nora.

-¿Estás segura de lo que has hecho? -preguntó su hermana.

Irena se sentía agradecida pero preocupada por la decisión de su hermana de ofrecer su vientre para quedar embarazada. Además que también estaba en juego la relación de Nora con su novio.

-Sí, estoy segura. Quiero darles lo que tanto han estado buscando, aunque debemos esperar los resultados -dijo Nora recordando lo que le había explicado el doctor.

-¿Y qué pasará con Dylan, le has dicho de lo que estás haciendo? -preguntó Irena.

-Le contaré, he quedado con él esta noche para hablar -su hermana asintió -. No te preocupes, de seguro entenderá, sabes cómo es Dylan.

Irena sujetó la mano de Nora con cariño.

-No sé cómo agradecerte lo que estás haciendo por nosotros -su hermana la abrazó durante unos segundos para luego separarse de ella -. Prometo devolverte el favor, es más, te pagaré si es necesario...

Nora negó.

-Ya es suficiente lo que ustedes hacen por mí, estamos a mano. Además, yo solo les estoy ofreciendo mi vientre para su bebé, él o ella les pertenece a ustedes y sé que harán un buen trabajo como padres -expresó sincera provocando que Irena no pudiera retener las lágrimas.

-¿Cuándo se sabe los resultados? -inquirió Oliver mientras abrazaba a su esposa acariciando su espalda con suavidad.

Él también se sentía en deuda con su cuñada, y pensaba pagarle lo que estaba haciendo por Irena quien era la que más había sufrido.

-Dentro de quince días -contestó Nora segura de que todo saldría bien.

Tenía el presentimiento de que quedaría embarazada.

-¿Qué les parece si salimos un rato? -propuso Oliver con la intención de animar a su esposa quien se veía algo triste.

Irena sentía una mezcla de emociones encontradas al enterarse de la decisión de su hermana. Por un lado, sentía una profunda gratitud hacia Nora por ofrecerse a ayudarles a ella y su esposo a tener un hijo. Nunca olvidaría la generosidad y bondad de su hermana al tomar una decisión tan importante y significativa.

Sin embargo, también sentía una gran tristeza al enfrentarse a la realidad de que ella misma no podía concebir un hijo con su esposo. La noticia la hacía recordar nuevamente la dolorosa realidad de que no podía tener hijos propios y que necesitaría la ayuda de su hermana para crear una familia.

-Genial, iré a cambiarme -dijo Nora a gusto con la idea de salir un rato.

Los tres decidieron ir a un restaurante, el lugar era elegante y costoso. Pero quería disfrutar junto a su esposa y cuñada de una buena cena, además que sentía que la ocasión lo ameritaba. No quería hacerse ilusiones, sin embargo era inevitable no imaginar lo feliz que sería al escuchar a un pequeño decirle papá.

Sin duda se sentía especialmente agradecido con Nora por sacrificarse por ellos.

Al cabo de un rato, su hermana y cuñado la dejaron en el centro comercial donde se encontraría con Dylan. Nora estaba nerviosa pensando en cómo decirle a su novio que iba a tener un bebé por vientre en alquiler, pero intentó relajarse para darle la decisión que había tomado.

Al final, era su cuerpo y no debía pedirle permiso a nadie. Sin embargo, no quería que su novio creyera otra cosa de ella. A medida que se acercaba a la mesa donde estaba Dylan, sentía su corazón latir cada vez más rápido.

Tomó una bocanada de aire antes de acortar los pocos metros que quedaban y detenerse frente a él.

-Hola -dijo besando su mejilla.

-Pensé que no vendrías -le dedicó una sonrisa.

-Estaba con mi hermana y Oliver -explicó la razón de su tardanza -. ¿Has ordenado ya?

-No, te estaba esperando para ordenar juntos -emitió Dylan colocando su mano encima de la de Nora.

La joven sonrió. Su novio no solo era guapo sino además todo un caballero.

Después de ordenar un tiramisú de chocolate, ambos decidieron caminar por el centro comercial. Iban tomados de la mano, mientras él le contaba de su día en el trabajo. Nora lo escuchaba con atención, interesada de lo que su novio le decía.

-¿Y qué tal tú, cuéntame qué has hecho? -inquirió Dylan notando que ella se había mantenido en silencio todo ese tiempo.

Nora se preparó mentalmente para hablar con Dylan, sabía que esta conversación cambiaría todo.

-En realidad tengo algo importante que decirte -confesó ella.

-Claro, ¿Qué pasa? -indagó su novio sintiendo curiosidad.

Nora bajó la vista a sus manos entrelazadas y suspiró antes de soltar la noticia.

-He decidido que quiero tener un bebé.

Las cejas de Dylan se alzaron en sorpresa, no imaginó escuchar aquello.

-¿Un bebé? -ella asintió -. Entiendo que ese sea tu deseo, pero aún somos muy jóvenes para pensar en ser padres, ¿no lo crees?

Nora negó y se adelantó a decir.

-No, no es lo que estás pensando. Verás, mi hermana y su esposo no pueden tener hijos y he decidido ayudarles prestando mi vientre usando la inseminación para llevar a cabo el embarazo -explicó.

Dylan frunció el ceño.

-Espera, ¿quieres decir que el bebé no sería nuestro? -cuestionó cada vez más confundido.

-Exacto, el bebé sería de mi hermana y su esposo, pero yo lo llevaría en mi vientre -respondió Nora.

-¿Y por qué no buscan a otra persona? Además, también hay otros métodos que podría servir -comentó su novio en desacuerdo con la decisión apresurada que estaba tomando Nora.

-Dylan, lo han intentado y no pueden tener hijos. Quiero ayudar a mi hermana y su esposo a tener una familia. Es algo que siempre han querido y no soporto ver que están que sufriendo por todo esto -emitió diciéndole el motivo por el cual había llegado a tomar esa decisión tan importante.

Pero Dylan no comprendían por qué su novia tenía que hacer aquel sacrificio tan grande por su hermana. Le parecía descabellado todo aquello. Por otro lado, no pudo evitar pensar que tal vez era una excusa para cubrir su posible engaño.

Su mente comenzó a imaginar escenarios donde Nora estaba con otro hombre y por eso inventaba todo aquel embarazo.

Entonces recordó lo que sus amigos le habían dicho.

«Tu novia estaba a solas con otro chico»

Capítulo 3 No.3

Esas palabras comenzaron a repetirse una y otra vez en su cabeza. Dylan se quedó unos segundos sopesando en todo, y cada vez le parecía extraña la idea de concebir un bebé por inseminación.

-Esto es una locura. ¿Cómo puedes hacer algo así? ¿Cómo puedo confiar en que no me estás ocultando algo más grande? -la miró receloso.

-¿Qué estás diciendo? -intentó acercarse a él pero su novio retrocedió -. Dylan, esto es algo que he estado pensando mucho si debía o no hacer y me ha costado tomar la decisión. No sé que estarás imaginando, pero créeme que no te estoy ocultando nada.

-No lo sé, Nora. Me siento confundido e inseguro en este momento ¿Cómo puedo confiar en que no me estás mintiendo?

Nora lo miró con ojos llenos de lágrimas. La reacción de Dylan la tomó por sorpresa. Ella esperaba que él fuera más comprensivo, pero ahora incluso dudaba de su fidelidad.

-¿Cómo puedes ser capaz de desconfiar de mí? -preguntó dolida -. Te amo, Dylan, eres mi mejor amigo y el chico del que he estado enamorada todo este tiempo, y jamás creí que pensabas así de mí. Solo quiero ayudar a mi familia pero parece que estás imaginando cosas que no son ciertas.

-Lo siento, pero necesito tiempo para pensar y procesar todo esto -pidió sin saber a quién creer realmente -. Creo que lo ideal sería darnos un tiempo.

Nora tragó el nudo en su garganta y asintió.

-Entiendo. Tómate el tiempo que necesites, pero espero que puedas entender mi decisión. Te prometo que no te estoy ocultando nada -aseguró secando las lágrimas con el dorso de su mano.

Dylan simplemente asintió y se dirigió a la salida, dejándola sola en aquel lugar. Nora estaba devastada. Había tomado la decisión más difícil de su vida y lo único que quería era el apoyo de su pareja.

No sabía si Dylan iba a creerle, pero ella sabía que había hecho lo correcto al darle tiempo. Esperaba que en algún momento él pudiera entender sus razones y apoyarla, pero algo pareció decirle que ese sería el fin de su relación.

Solo podía aferrarse a la esperanza de que el amor que sentían era lo suficientemente fuerte para superar cualquier obstáculo.

***

Semanas después...

Nora estaba sentada en la sala de espera de la clínica, con el corazón latiendo de emoción y nerviosismo. Llevaba dos semanas esperando ansiosamente los resultados de su inseminación artificial, y por fin había llegado el momento de saber si el tratamiento había sido exitoso.

Había decidido venir sola a buscar el resultado, todavía no estaba segura si el procedimiento había funcionado, por lo que no quiso decirle a Irena y Oliver quienes habían estado preguntando al respecto.

Debía asegurarse que todo saliera bien para dar la noticia a los padres del bebé.

Mordió su pulgar con nerviosismo, cada segundo que pasaba se sentía más ansiosa. Cuando la enfermera la llamó para entrar a la consulta, Nora sintió un nudo en el estómago. Caminó con pasos temblorosos hacia la silla donde el doctor la esperaba, y se sentó con las manos apretadas en su regazo.

-Nora... -empezó el doctor, mirándola directamente a los ojos -. ¿Qué tal has estado?

-Bien, un poco nerviosa -dijo y el doctor asintió.

-Entiendo que lo estés, pero tengo buenas noticias para ti -informó él.

Nora aguantó la respiración, esperando oír lo que tanto había ansiado durante tanto tiempo. Su corazón latía desbocado, como si en cualquier momento saldría de su pecho.

-Dígame, doctor -apremió sin poder con la incertidumbre.

-El tratamiento ha sido un éxito. Estás embarazada -anunció finalmente el doctor.

Los ojos de Nora se abrieron de par en par, y después de un instante de incredulidad, las lágrimas de felicidad empezaron a brotar de sus ojos.

-¿De verdad? ¿De verdad estoy embarazada? -preguntó, sujetando la mano del doctor.

Este sonrió.

-Sí, Nora. Los resultados son claros. Haré las pruebas necesarias, por supuesto, para asegurarme de que todo vaya de acuerdo al proceso, pero todo parece indicar que tienes un embarazo saludable -recalcó el doctor.

-Oh, gracias, muchas gracias.

Nora no podía borrar su sonrisa de felicidad, mientras el médico le explicaba todo lo que tenía que hacer a partir de ahora. Citas médicas, vitaminas y cuidados especiales para que el bebé creciera sano y fuerte.

Ella sólo podía pensar en la maravillosa noticia que acababa de recibir, y no podía esperar a llegar a casa y contarle a Irena y Oliver de los resultados.

Mientras tanto, Jeremiah también se encontraba en la clínica tratando de asimilar lo que el doctor Jones le había dicho. No podía creer que su esperma había sido utilizado en un proceso de inseminación sin su consentimiento.

-Lo siento mucho doctor, fue mi error -dijo la enfermera arrepentida.

Sheyla poco después de llegar a casa aquel día, recibió una llamada del doctor Jones quien le había preguntado dónde había colocado el frasco que le dio. Esta recordó haberlo puesto junto a los demás pero al caer en cuenta de lo que realmente sucedió ese día, su corazón latió con fuerza en su pecho. Ella sabía que había cometido un error grave, que podría tener consecuencias graves para los pacientes. Rápidamente, volvió a la clínica dirigiéndose al consultorio donde estaba el doctor, y le explicó lo que había sucedido.

-¿Cómo es que una persona incompetente trabaja aquí? -replicó Jeremiah dedicándole una mirada fulminante y la enfermera permaneció cabizbaja.

-Le pedimos disculpa señor Jeremiah, la clínica se hará cargo de este pequeño error -habló el doctor Jones.

-¿Le llamas pequeño error a esto? -repitió enojado.

Jeremiah le parecía una situación que no solo le afectaba a él, sino también a la persona que había sido sometida a la inseminación.

-Descuide, nos haremos cargo de este incidente -aseguró el director del hospital -. La enfermera Sheyla será responsable de su error.

-Será mejor que lo solucionen cuánto antes -emitió tajante.

Jeremiah se levantó de la silla saliendo de la oficina del director.

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