Literalmente mi vida es un completo caos, y sin duda alguna, amo cada pedazo de mierda que llueve contra mi redonda cara. Desde pequeña sufrí del maltrato, no solo verbal por mi cuerpo llenito; ellos no se conformaban con insultar a la gorda del salón y llegaron al extremo punto de maltratarme físicamente. En resumen, mis padres me enseñaron a defenderme y mi hermana mayor, Aranza; me enseñó, que sin importar quien sea, no debo de permitir que pasen por encima mío, solo por tener un par de kilos de más.
Su frase favorita era: "NIcol, con un solo puño tuyo en sus caras, los dejarás inconscientes por una semana, como mínimo". Amaba como mi hermana convertía esas lágrimas en risas, unas que hasta el día de hoy extraño demasiado. Ella creció, yo crecí. Ella se mudó, yo me quedé con mis padres, y la mejor decisión que pude haber tomado fue haberme quedado tratando de encontrarme en un pequeño pueblo, donde las pocas personas que lo habitan aún siguen teniendo basura en sus cabezas.
- ¿Acaso no sabes diferenciar la leche de vaca a la leche descremada? Maldita gorda - preguntó con cierto deje de burla la chica frente a mis ojos. Sonreí ladeado y la miré directamente a los ojos -. Bueno, lo dudo.
- Bueno, puede que una te quite celulitis, grasa y no sé que mierdas más. Pero lo que necesitas es una leche mágica para que a tu cerebro llegue un poco de inteligencia - frunció el ceño y se levantó de la silla -. Otra cosa, la leche descremada aumenta tres veces el peso corporal, si no haces un buen ejercicio después de beberla - mentí, solo he tomado de una leche en mi vida y es la que me dio mi madre de pequeña; no tolero la lactosa, por ende, jamás he consumido leche en lo que llevo de vida.
- ¿De que hablas, gorda? La grasa se te ha subido a la cabeza ¿O qué? - sus falsas amigas soltaron un sonora carcajada -. Tú que vas a saber, si lo único que sabes es meterle cosas asquerosas a tu cuerpo; tanto como tú.
- Esas cosas asquerosas como las llamas, es comida - dejé el cuaderno de notas y el esfero sobre la mesa -. Ellas me dan la suficiente fuerza para romper tu carita de barbie falsa - mi puño impactó sobre su pómulo derecho, lo que hizo que ante mis ojos cayera sobre sus flacas nalgas en cámara lenta... La verdad ya habían pasado dos días en los que solo hacia burlarse de mí y por más que traté de contenerme, el impulso de golpearla se apoderó de mi razonamiento.
De esa misma manera en que la vi caer, me despidieron por quinta vez de un empleo, en menos de tres semanas. No soy muy sociable que digamos y cuando fraternizo con las personas, no lo hago de buena manera. Ni soy dada a que me quieran y yo, no dejaré que nadie entre así como así a mi coraza de acero. De eso podría dar fe, hasta que mis padres decidieron enviarme a Miami con Aranza. Según ellos, para dejar de ser tan violenta y para que ella me ayudara con un buen empleo.
Lo cierto era que no tenía idea de, que iba a conocer la tentación hecha hombre y mucho menos, que lo prohibido me llegara a gustar, casi como las alitas en salsa barbacoa que prepara mi madre...
Ay, Darren Ferreira ¿Por qué debes de ser el prometido de mi hermana? La misma que amo con todo mi ser y que jamás llegaría a fallarle, ni ante cualquier buen mozo que llegue a perjudicar mi paz y nuestra buena relación. En todo caso ¿acabará mal para mí? O ¿Será que este papacito rico, solo planea burlarse de su llenita cuñada.
Ni de niña había hecho tal pataleta a la hora de salir casi obligada de mi casa por mis padres. No puedo creer que se hayan desecho de mí como una basurita mal parqueada y solo por cuadrar el rostro de una chica; según, esta vez, fui un poco más violenta que las otras. No me culpen, ellas provocan que mis instintos salvajes afloren en segundos.
Si no se burlaran de mí, nada de esto estuviera pasando; y no me estaría yendo a un lugar desconocido y para rematar, tener que vivir con mi hermana mayor y su prometido, el doctorcito que aún no tengo la dicha de no conocer y tampoco se me antoja mucho conocerle. Mi hermana me ha dicho lo aburrido y mal humorado que es; no quiero tener problemas con el señor de la casa.
- ¡Nicol! - escuché la alegre voz de mi hermana y sonreí corriendo a sus brazos. Llevaba un poco más de un año sin verla y luce mucho más delgada y refinada que antes -. Mi bolita preciosa, que bueno que llegaste. Ven, vamos a casa. Darren nos esta esperando en el auto. Estoy muy feliz de tenerte aquí, no fue nada fácil convencer a papá para que dejara que vivieras conmigo.
- Ah ¿entonces eres la causante de toda esta situación, palito? - reímos, hace mucho no nos llamamos por los sobrenombres que nos colocamos de niñas -. Sabes que te amo, pero estas próxima a casarte y yo no quiero escuchar ruidos extraños en mitad de la noche.
Golpea mi brazo y caminamos hacia la salida del aeropuerto.
- Sabes que nunca he tenido sexo con Darren.
- ¿Y qué están esperando? O a tu querido no le funciona la dotación que le ha brindado Dios.
- No es eso, bolita - calla y se detiene -. Aveces pienso que tira la pelota para el mismo equipo.
El grito que di han de haberlo escuchado en la china, por qué todos prestaron su atención en nosotras.
- Palito, estas en serios problemas si la paquetería de ese hombre no funciona - giré y quedé frente a ella -. No te preocupes, que tu hermana menor, la chica virginal planeará un juego muy sensual para qué, esa hombría se levante de una vez por todas y con ello, dejas de pasar hambruna.
Aplastó los labios y borró la sonrisa de sus labios de inmediato.
- ¿Por qué tardan tanto? - dijo un varonil y tranquila voz a mis espaldas. Casi me ahogo con mi propia saliva ¿Será que mi cuñado me escuchó? Esperamos que no, o seré votada a la calle antes de tiempo -. Debo ir al consultorio, sabes que Marina ha dado a luz y el trabajo se ha vuelto más pesado para mí.
- Claro, mi amor - Aranza cruzó por mi lado y solté todo el aire que estaba reteniendo. Un punto para Nicol, el inservible no me oyó hablar de él -. Te presento a mi hermana, Nicol. Bolita, él es Darren, mi novio.
Giro y quedo como una estatua al ver el hombre tan guapo frente a mis ojos. Mi hermana tiene su encanto para conquistar a un hombre tan atractivo como Darren: es alto, de contextura muscular ancha, su color de piel es un poco más clara que la mía. Su cabello castaño, esta perfectamente peinado en una hacia atrás. Sus cejas son algo pobladas, pero le lucen a la perfección. Sus ojos son de color café y sus labios son algo delgados. Usa unos lentes de sol y podría jurar que este doctorcito ha roto más columnas vertebrales que un experimentado luchador ¿Que carajo hago pensando en eso? Sacudo la cabeza y sonrío cortésmente.
- Es un placer conocerte, Nicol - estira su mano y hago lo mismo; al sentir su toque, una corriente invade mi cuerpo en los pocos segundos de contacto -. En la noche te doy el recibimiento que mereces ¿vale? - eso sonó muy comprometedor ¿o soy yo la que notó en sus palabras el doble sentido? - Por el momento, debo irme ya.
Y sin siquiera despedirse de Aranza, se marchó. Que hombre. Veo su espalda alejarse y mis ojos se desvían solos al ajustado pantalón que remarca su redondo trasero.
¡Nicol, él es el prometido de tu hermana! Lo sé, lo sé. Pero una hojeadita no sienta mal.
- Tu novio es un hombre extraño - digo y Aranza ríe.
- Él es así. Vamos a casa, en la noche seguro llegará tarde - no digo más nada y la sigo al auto.
Al llegar a la casa, mi hermana ya había preparado una habitación en el piso de abajo para mí. Lo que agradecí enormemente porque detesto subir y bajar escaleras. De hecho, mi habitación era el sótano y mis padres me peleaban por no usar mi dormitorio junto a ellos, pero desde pequeña me ha gustado la privacidad. Una vez mi hermana me da el pequeño tour por la casa, sale hacia su trabajo como médica en una clínica. Me gustaría ser importante como ella, y que se sienta orgullosa de mí, pero es que la cago con tan solo pensar.
Pienso y le doy vueltas para saber que camino debo coger; siempre he soñado con ser maestra y dedicar todo ese amor que seguro debo tener para los niños. ¿Qué debo hacer con mi vida? Me tiro a la cama boca abajo y enciendo la computadora que me ha facilitado Aranza. Busco varias universidades y empiezo a sobre estimar costos y todos los gastos que abarca una carrera universitaria; para ello, debo conseguir un trabajo.
- Veamos a ver - murmuro y siento un carraspeo incómodo tras de mí. Giro la cabeza y me encuentro a Darren en el marco de la puerta viéndome con atención.
- Lo siento, creí que estabas dormida. Debí tocar primero - dice algo nervioso y es donde caigo en cuenta que solo traigo puestos unos pantalones cortos, que dejan mi gran trasero a la vista. Me giro y mi cara arde de la vergüenza.
- No te disculpes, pienso que estoy en mi casa - aligero el ambiente y sonríe con una mirada que no logro descifrar -. Que descortés de mi parte ¿Para que soy buena, Darren?.
Abre completamente la puerta y relame sus labios; algo que me hizo encender por dentro.
- Para azotar - murmuró y temblé. Lo escuché muy bien.
-¿Qué has dicho?.
- Vine a decirte que traje la cena, por si gustas comer conmigo - corrigió y estreché la mirada -. ¿Te gusta la pechuga rellena? - asiento y sonríe ladeado ¿o con malicia? -. Vamos, no dejemos que se enfríe la comida - da medía vuelta y se pierde de mi vista. Suelto el aire retenido y sigo el camino hacia el comedor. Algo me dice que usa las palabras con doble sentido y que es un descarado. Entonces a mi mente llega las palabras de mi hermana ¿Será que no le gustan las mujeres?... y si hago un pequeño experimento, no me voy a quemar por hacerlo.
- ¿Quieres con jamón y queso o vegetales? - pregunta desde la cocina.
- Jamón y queso - respondo sentándome en una de las sillas del inmenso comedor.
- Perfecto, en un momento voy - dice y muerdo mis labios.
Debo estar muy loca por lo que voy hacer, pero todo sea por salir de la duda. Mi hermana no puede casarse con un hombre que no la desea. Acomodo mis pechos dejándolos casi por fuera de mi blusa; tampoco puedo ser tan evidente. Reacomodo de una manera que se aprecian sin ser del todo vulgar. Cruzo una pierna sobre la otra y reclino mi cuerpo hacia atrás; espero lucir sensual y no un pato deformado. Despeino un poco mi cabello y muerdo mis labios para darme un toque más erótico.
- Nicol, sé que acabas de llegar y seguro quieres descansar un poco, pero... - se calla al verme. En sus labios se forma una media sonrisa y sus ojos se clavan en mis gemelas ¿Qué mierda estoy haciendo?.
- ¿Qué decías? - me hago la desentendida y coloca los platos sobre la mesa.
- Sí, te querían proponer que trabajes para mí - se sienta a mi lado y me doy cuenta del como observa mis piernas. Bebe un trago de jugo y cierra los ojos -. Por unos meses, mientras mi asistente vuelve de la licencia de maternidad.
Aparto mi mirada de él, pues es evidente que le cuesta hablar y centro toda mi atención en la pechuga rellena.
- ¿Por cuanto tiempo será? Digo, me encantaría y gracias por tenerme en cuenta - corto un trozo y lo llevo a mi boca. Cierro los ojos disfrutando del sabor, esto esta delicioso -. Pero no sé nada de ser asistente de un doctor - trago y abro los ojos para verlo.
Carraspea y come de su plato.
- Yo te enseño. Además, no es cosa del otro mundo - dice y sonrío -. Es recibir llamadas, programar los pacientes y ayudarme con el aseo general del consultorio.
- Si lo dices de esa manera, entonces es pan comido - digo y se ahoga con la comida. Me levanto de la silla y golpeo su espalda un poco -. ¿Estás bien? Debes comer de a poco, no puedes ser tan glotón y comer rápido. Yo no planeo quitarte tu comida.
- Pero puedes probar de mi comida si así lo quieres - me aparto de golpe y se levanta de la silla. Me mira por unos segundos y voltea para irse -. Espera Estas jugando conmigo ¿Verdad?.
- ¿Aceptas mi propuesta? - cambia de tema y suspiro resignada. Que hombre más extraño.
- Sí, acepto trabajar contigo - accedo y espero no confundir más sus palabras. Estoy escuchando mal. Aparte de gorda, me volví sorda.
- Mejor vete a dormir, nos vamos a las 6 de la mañana. Te debo mostrar varías cosas antes de abrir el consultorio - dice dándome la espalda - Buenas noches, Nicol.
Y sin más se va sin esperar respuesta de mi parte. Observo la comida servida y término de comer la mía. No estamos para desperdiciar la comida así como así, aunque en esta casa los lujos se predominen a simple vista. Término mi deliciosa pechuga rellena y recojo los platos de la mesa, guardo lo que no término de cenar Darren y dejo todo limpio antes de irme a dormir. Sus palabras vuelven a susurrar en mi cabeza. Creo que me estaba echando indirectas por mi apariencia y sumado a eso, estaba devorando la comida sin respirar. La falta de un hombre en mi vida genera que escuche palabras que no son.
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AL DÍA SIGUIENTE
- Bolita - respiro profundo aún con los ojos cerrados. Soy tan mala para madrugar y ahora no tengo de otra -. Se te hará tarde para ir a trabajar con Darren.
- Ya voy, dile a tu noviecito el doctor hombre extraño, que renuncio - giro mi cuerpo y escucho una risa varonil. Me incorporo rápidamente y Darren esta con una sonrisa ladeada en sus labios -. Lo siento, estaba dormida. Me iré a bañar, permiso.
- Yo me voy a dormir, estoy censada y esta noche me toca el turno de 72 horas - deja un beso sobre mi frente y se Inclina a mi oido -. Comportate, bolita. Deja de decir esos comentarios, te quiero y que te vaya bien en tu primer día de trabajo.
Aranza cruza por el lado de Darren y solo le da una mirada. ¿Acaso no hay un poco de cariño entre estos dos? Mi trabajo esta cada vez más complicado. Mi hermana tampoco muestra interés en su hombre, el cuál me esta mirando algo raro desde la puerta.
- Te espero en 15 minutos en el auto - dice y se gira. Se va a desquitar conmigo, al parecer no le caí muy bien a mi cuñado.
Me levanto casi corriendo, tomo una ducha rápida y me pongo lo primero que agarro. Dijo 15 minutos y he batido récords con mi rapidez. Salgo corriendo y el maldito de mi cuñado ya ha arrancado el auto.
- ¡Darren, espera! - grito y frena en la esquina. Saca la mano por la ventana y camino algo molesta hacia el auto -. No es necesario que te burles de mí. Si te molesta tanto mi presencia ¿por qué me has pedido que trabaje para ti? Mañana tomaré un taxi o iré caminando - digo una vez subo en el auto. Miro hacia la calle, ya que estoy enojada y lo que menos quiero es golpear a mi cuñado.
- ¿Irás al consultorio vestida así? - cambia el tema y resoplo con fuerza -. Ve y te cambias, puedo esperar un poco más.
¿Qué? ¿Acaso me veo mal?.
- Mire, el hecho de que esté viviendo en su casa, no quiere decir que deba hacer lo que ustedes digan. Soy mayor de edad y puedo salir desnuda a la calle si así me da la gana - giro y su mirada brota rabia. Sus manos se aferran con fuerza en el volante y sus nudillos están rojos -. ¿Te disgusta que viva en tu casa? Por qué sí es así, dejemos el show para cuando mi hermana este presente. Sé directo y dime las cosas como son y nos evitamos todo esto.
Me mira un poco sorprendido, sin embargo pone el auto en marcha sin decirme nada. Lo miro molesta, y creo que ser su asistente personal, nos traerá muchos problemas de convivencia. Odio tener que ser un estorbo para los demás y esa es la razón, del porqué mi actitud. El menosprecio no va de la mano conmigo y esta muy claro lo mucho que le desagrado a este hombre.