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Rechazada

Rechazada

Autor: : KANEELI
Género: Hombre Lobo
¿Qué se hace cuando aquella persona que debía amarte, apoyarte y defender de todos, decide que no quiere hacerlo? En mí caso, velare por m misma, ya mucho he sufrido como para desmoronarme por él. Ya tuve suficiente dolor, así que buscare mi sitio en otro lado. Pero como siempre, la Diosa Luna tiene otros planes. Los cuales no los sabré hasta que deba volver. Volver con él.

Capítulo 1 Prólogo

∞∞∞∞ ∞∞∞∞

El carraspeo de su garganta me saca de mis pensamientos volviéndome a la realidad y vuelvo a mirarlo conectando mi mirada con aquellos ojos color cielo.

– Yo Christopher Müller futuro Alfa de la manada LigthMoon te rechazo a ti Isabella Moon como mi pareja destina, compañera de vida y luna de mi manada.

Aquellas palabras terminan por destruir completamente mi interior en conjunto con su actitud, la manera tan neutra en la que se encuentra, tan fría, sin ningún ápice de arrepentirse de las palabras que acaban de salir por sus labios; y yo por más que lo intenté, ya no soy capaz de contener las lágrimas que caen sin control por mi rostro.

– Por favor – niego mientras intento volver a acercarme a él conteniendo los sollozos que azotan mi garganta.

Vuelve a alejarse de mí con una mirada seria dejándome estática en mi posición, bajo mi vista hacia mis dedos mientras juego con ellos momentáneamente, mi labio inferior sufre las consecuencias de querer retener aunque sea un poco el llanto que me abarca, asiento levemente mientras vuelvo a conectar mi mirada con la suya y respiro un par de veces para controlar las lágrimas.

– Okey – susurro mientras limpio con el dorso de mi mano mis mejillas.– Yo Isabella Moon acepto el rechazo del futuro Alfa Christopher Müller como pareja destina, compañera de vida y luna de su manada.

Capítulo 2 ʚĭɞ

5 meses antes

ISABELLA

Los rayos de sol chocan con mi cara provocando que poco a poco despierte, froto mis ojos intentando acostumbrarme a la luz de mi habitación mientras los abro lentamente.

Me levanto de mala gana dejando mi cálida cama sentándome en la orilla, reviso la hora en mi celular y son las 08.30 de la mañana. Desperté media hora antes que suene mi despertador, decido levantarme para poder hacer todas las cosas tranquilas antes de irme al instituto, ya que la hora de entrada es a las diez.

Me ducho y visto cómodamente con medias transparentes, botas militares negras, un Beatle blanco con cuello y encima un vestido floreado color lila.

La verdad me gusta bastante mi estilo, encuentro que puedo llegar a ser bien femenina pero también me gusta vestirme con ropas anchas de vez en cuando. Dejo mi largo pelo rojizo ondulado caer por mis hombros, mi piel clara y mis pecas las dejo libres de maquillaje, un poco de rímel en mis pestañas resaltando el verde de mis ojos y estoy lista.

Me observo durante unos minutos en el espejo y quedo satisfecha con el resultado, pero decido que es mejor cubrir todo.

– mutatio – ‹‹ cambio ›› recito en latín mientras observo mis rizos cambiar lentamente a un negro azabache y mis ojos a un color miel.

Bastante tengo con los abusos que recibo por ser hibrida de lobo y hechicera, no necesito sumarles más por mi apariencia, no es normal que los lobos sean pelirrojos, pero mi condición hibrida lo permite.

A los pocos años después que llegue a esta manada, cuando los actuales alfas Peter y Laura Müller me encontraron moribunda en medio del bosque y me acogieron.

He recibido rechazo de todos, me humillan e intentan quebrarme solo con la misión que abandone sus tierras.

Los alfas son las personas más buenas que he conocido, han cuidado de mi desde los 5 años cuando mis padres adoptivos me dejaron a mi voluntad en la oscuridad del bosque cuando se dieron cuenta que era diferentes a ellos, los primeros años viví con los alfas y sus hijos en la mansión, me mantenían oculta del resto de la manada ya que ellos descubrieron que era hibrida.

Mitad hechicera, mitad Loba.

Me ayudaron a conectar con ambas partes de mi ser, nunca me discriminaron, siempre me alentaban para mejorar mis habilidades de hechicera y felicitaban cada vez que algún conjuro me salía bien.

He mejorado bastante con el paso de los años y a pesar de que aún faltan 6 meses para mi cumpleaños 18 y encontrarme con mi loba.

Cuando cumplí los 10 años ya tenía un buen manejo de mi magia por lo tanto me permitieron salir de la mansión, comencé a asistir al instituto, todos eran amigables me consideraban una más.

Hasta que un día el hijo menor de los alfas les conto a sus amigos que yo era hibrida, desde ese momento todo cambio.

La gente comenzó a rechazarme y tratarme mal, obviamente solo lo hacían cuando estaba sola, nunca en presencia de los alfas y yo tampoco les contaba lo sucedido, ya habían hecho suficiente por mí al darme un hogar y no quería preocuparlos con esos pequeños detalles.

Cuando cumplí los 15 pedí vivir sola, ellos me entendieron cuando les di la excusa que quería vivir al máximo mi magia y cerca de la manada no podía, por ende, les pedí mi casa que se encuentra cerca de los bordes del territorio, aunque la verdadera razón era poder tener mi propio lugar donde escapar de los malos tratos.

Ellos aún se preocupan mucho por mí, siempre me visitan, envían dinero mensualmente para poder hacer las comprar y tener para mí, si bien siempre me sobra mucho dinero, estoy ahorrando para que cuando cumpla la mayoría de edad poder irme de aquí y buscar un lugar donde si me acepten.

Doy una última mirada a mi aspecto, suspiro y bajo hacia la cocina para preparar mi desayuno, hotcakes con Nutella y frutillas picadas, es mi manera preferida de empezar el día, día el cual al momento de poner un pie fuera de mi hogar se volverá un infierno.

Termino de desayunar, limpio lo que utilice y saco del refrigerador un táper con comida que prepare anoche para guárdalo en mi mochila, deje de comer en la cafetería del instituto debido a los insultos o la comida que a veces me lanzaban, así que ahora llevo mi propia comida y almuerzo en los alrededores.

Agarro mis cosas, mis llaves y salgo de la casa. Tomo mi bicicleta que me ayuda a moverme dentro del territorio debido a la distancia en la que me encuentro y salgo del jardín principal rodeado por una pequeña cerca blanca, cierro la reja y doy una última mirada a mi hogar, no es la gran casa es bastante sencilla pintada de color blanco, pero es más que suficiente para mí, no soy una persona de lujos o cosas ostentosas, me gusta lo sencillo.

Doy un último suspiro preparándome mentalmente para el nuevo día que debo pasar y subo a mi bicicleta.

– praesidium – ‹‹ protección ›› recito mirando mi casa y emprendo mi camino hacia el instituto.

∞∞∞∞ ∞∞∞∞

Ya es la última clase del día y la verdad es que ha estado todo relativamente normal, a pesar de los insultos que dicen de vez en cuando al pasar, no ha sucedido gran cosa he intentado pasar lo más desapercibida posible, sin llamar la atención de nadie que pueda hacer mi día más miserable.

Los alumnos comienzan a entrar en el salón cuando el timbre suena, mantengo la vista fija en la ventana mirando hacia el bosque, siento como todos pasan a mi lado cuando de repente siento una pequeña incomodidad y presencia, volteo mi vista hacia la puerta y ahí estaba él, Christopher.

El hijo menor de los alfas, su mirada conecta con la mía, aquellos ojos tan celestes como el cielo, lanzando un pequeño escalofrió por mi cuerpo, me sonríe levemente y yo volteo mi vista rápido de vuelta hacia la ventana.

Antes de que se supiera que era hibrida nosotros éramos amigos, me protegía, era como una hermana más pero luego se alejó. Ya no me saludaba, ni siquiera me miraba, cuando sus papás iban a visitarme dejo de ir con ellos y por lo tanto también deje de insistir.

La clase transcurre con normalidad, aburrida como todas las clases una vez suena el timbre espero que todos salgan y así evitar futuras molestias. Agarro mis cosas lentamente y salgo cabeza agacha del salón hacia la puerta principal del instituto.

De un segundo a otro me encuentro tirada de boca en el piso, los libros que tenía en las manos salen volando y cuando volteo a ver que sucedió la veo a ella, Brett Pride.

Desde que supo que era hibrida me ha hecho la vida imposible.

– Fíjate por donde caminas fenómeno.

Dice escupiendo la última palabra y cuando ve que comienzo a levantarme manda una patada en mi estomago mandándome de vuelta al suelo, ríe al ver las consecuencias de su golpe y se aleja con su grupo de amigas mientras empiezo a toser intentando recuperar el aire.

Siento como alguien se agacha a mi lado y posiciona una mano en mi hombro, por instinto me encojo en mi lugar alejándome de su tacto.

– Eh tranquila – reconozco la voz de Christopher – ¿estás bien?

– Sí, gracias – respondo mientras me levanto rápidamente recogiendo mis libros sin mirarlo y caminar fuera del instituto.

Avanzo a paso apresurado hacia el inicio de la arboleada que rodea el edificio, lugar donde escondo mi bicicleta porque si decidiera dejarla en el lugar reservado para ellas en el estacionamiento me la destrozarían, me monto en ella y salgo en dirección hacia mi hogar, sintiendo aun ese pequeño roce de la mano de Christopher en mi hombro.

Capítulo 3 ʚĭɞ

ISABELLA

Ha pasado una semana desde ese día que Brett me golpeo en el pasillo, los días después de eso transcurrieron normales, los típicos insultos, pero nada más.

A veces extraño la vida que tenía antes que todos supieran sobre mí, pero sé que no es mi culpa, es de ellos, no tengo culpa de nacer como nací, mis padres biológicos murieron cuando era una bebe y mis padres adoptivos nunca me dijeron nada más sobre ellos.

Ahora estoy almorzando apoyada en un árbol no muy lejos del instituto, pero lo suficiente para tener este momento de paz, lejos de todos, de las burlas, de los insultos.

A la distancia puedo ver como un pequeño conejo blanco se acerca tímidamente hacia mi moviendo su pequeña nariz olfateando el aire, sonrió al notar que el olor de las zanahorias que tengo en mi táper es lo que huele.

Agarro una y la acerco con mi mano indicándole que se acerque, duda por unos segundos, pero luego se acerca lo suficiente para agarrar la pequeña zanahoria con sus patitas delanteras y comenzar a comer a mi lado.

Al cabo de unos minutos de unos minutos sube a mis piernas que se encuentran estiradas apoyadas una sobre la otra y se acerca al táper que descansa en mi regazo para tomar otra zanahoria, las cuales deje especialmente para él comiéndome todo menos eso.

Acerco mi mano lentamente hacia él y comienzo a acariciarlo, su pelaje es lo más suave que he sentido en la vida. Sus ojos me miran atentos, pero sin ningún ápice de temor en ellos, sonrió nuevamente al notar que hace mucho tiempo nadie reaccionaba así con mi presencia.

Escucho a lo lejos el timbre del término del break, guardo lentamente mis cosas para no asustar al pequeño conejo, acaricio su pelaje una vez más y lo bajo suavemente de mis piernas

– multus of DAUCUS – ‹‹ muchas zanahorias ›› susurro mientras veo como se forma una montaña de zanahorias frente él.

Me paro del suelo y comienzo a caminar hacia el instituto, camino hacia el baño para hacer mis necesidades y poder lavar mis manos, estaba a punto de terminar cuando escucho como gente viene hacia acá y me adentro rápidamente en uno de los cubículos sentándome en el wáter para evitar cualquier cosa.

Se escuchan voces que no logro distinguir, mucho ruido se escucha en el exterior y mi corazón comienza a acelerarse, intento mantener la mayor cantidad de silencio posible para que no me sientan, pero al parecer ya sabían que estaba aquí.

De un momento a otro siento como agua cubierta de basura caer sobre mi cabeza empapándome completa, elevo mi vista para ver quién hizo tal cosa y la cara de Brett se ve asomada desde lo alto del cubículo.

– Creí que necesitabas una ducha fenómeno – dice entre risas, provocando las risas de todos los que se encuentran fuera pero que no puedo ver debido a que la puerta sigue cerrada.

La veo desaparecer y las lágrimas comienzan a acumularse en mis ojos, intento con todas mis fuerzas retenerlas, pero el llanto se hace presente rápidamente.

Nunca creí que mi vida podría llegar a ser tan miserable, lo único que quiero es que los tres años que quedan pasen rápido para poder largarme de aquí y que a finales de este año cuando consiga mi loba pueda encontrar un mate que me quiera, que sea capaz de sacarme de esta miseria y entregarme todo el amor que me han negado.

No sé cuánto tiempo llevo llorando encerrada aquí hasta que escucho nuevamente como la puerta del baño es abierta, contengo como puedo mis sollozos para que nadie más me vea y siga burlándose. Comienzan a golpear suavemente la puerta de mi cubículo, pero me niego a abrir, no quiero más humillaciones por hoy.

– Isi – escucho la voz de Christopher del otro lado sorprendiéndome con el apodo que solía decirme – Isi abre la puerta.

Pienso durante unos segundos él como sabía que estaba aquí y si abrir o no la puerta, pero decido abrir, me levanto de wáter dejando caer los restos de basura, agarro mi mochila y abro la puerta lentamente encontrándome con esos ojos color cielo. Siento como las piernas me tiemblan un poco y un destello de tristeza asoma por sus ojos.

– Joder isi – me observa de pies a cabeza mientras retrocede un paso – ¿estás bien?

¿Por qué de repente le interesa como estoy?

– Estoy bien, tranquilo – digo mientras limpio las lágrimas de mi rostro y paso por su lado hacia el espejo, suspiro al verme en él y dejo mi mochila sobre el mesón.

– ¿Segura? Podría conseguirte un cambio de ropa – dice mientras se acerca a mí, por inercia retrocedo un par de pasos y un ápice de dolor pasa por su cara.

– tersus sursum – ‹‹ Limpiar ›› recito con un movimiento de muñeca provocando que mi ropa cambie, mi pelo seque y ningún rastro de lo que sucedió hace un momento exista.

– Ves, estoy bien, puedes irte si quieres no vaya a ser que te vean conmigo – digo secamente sin mirarlo a la cara.

– Isi no...

– Tranquilo, lo entiendo – lo interrumpo mientras agarro mi mochila y salgo rápidamente del baño.

Reviso la hora y ya perdí un bloque, camino hacia el próximo salón con la mirada en el suelo para no llamar la atención y para mi suerte se encuentra vacío. Tomo mi lugar en primera fila frente al mesón del profesor y espero que suene el timbre que anuncia el inicio del segundo bloque y ultimo bloque de la tarde.

Miro atentamente el bosque, recordando a mi bello conejito, ojalá este bien y las zanahorias hayan sido suficientes, la suavidad de su pelaje aun lo puedo sentir en la punta de mis dedos y una pequeña sonrisa se forma en mis labios al recordarlo.

– Para el proyecto final de semestre, deberán hacer un informe y una maqueta sobre alguno de los edificios característicos de nuestra manada – anuncia el profesor sacándome de mis pensamientos – será en parejas y las designare yo.

Los abucheos no demoran en hacerse escuchar y solo espero que sea el termino de clases para poder decirle que lo hare sola, somos número impar ya que Christopher por ser el futuro alfa nunca lo incluyen en los proyectos ya que no necesita esas notas, comienza a decir el listado de parejas y como sé que a mí no me emparejara con nadie vuelvo mi vista hacia la ventana.

– Y por último, Isabella Moon y Christopher Müller – volteo rápidamente a mirarlo sin poder creer lo que dijo, los jadeos de asombro se escuchan por todo el salón – eso es todo que tengan buena tarde.

Agarra sus cosas y sale del salón rápidamente, aun impactada por lo que escuche, tomo mi mochila y salgo a paso apresurado para alcanzarlo.

– ¡Profesor! – grito por el pasillo intentando llamar su atención, corro tras él ya que me había sacado una buena distancia – ¡Profesor! – vuelvo a gritar provocando que voltee.

– Dígame señorita Moon.

– Profesor quería preguntarle porque me emparejo con el futuro alfa, el nunca participa en estos proyectos y la verdad es que quisiera hacerlo individual – digo mientras juego con mis dedos

– Lo siento señorita Moon, pero no puede hacerlo individualmente – veo como mira sobre mi hombro, pero no volteo a ver quién es – así que póngase de acuerdo con su compañero porque esta nota es el mayor porcentaje del curso, Buenas tardes.

Suspiro mientras veo como se aleja de mi caminando hacia el estacionamiento.

¿Ahora qué haré?

Paso mis manos por mi pelo con frustración y volteo para ir en busca de mi bicicleta, pero al momento de voltear choco con el duro pecho de alguien provocando que me desestabilice, cierro los ojos esperando el golpe contra el suelo, pero siento como unas manos me afirman por la cintura y vuelven a pegarme a su cuerpo

– Deberías tener más cuidado Isi – dice al momento que elevo mi vista y conecto con la suya mientras me alejo lentamente de sus brazos

– Lo siento – susurro intentando pasar por su lado, pero su mano me agarra del brazo volteándome en su dirección.

– Entonces – lo miro con el ceño fruncido – nos juntamos en tu casa o en la mía para hacer el proyecto – dice con una sonrisa.

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