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Reconquistándote

Reconquistándote

Autor: : Gabiie Cuevas
Género: Romance
Iker es un hombre que disfruta de la vida sin compromisos, extrovertido, carismatico, pero egocéntrico, que no está dispuesto a vivir una vida de ataduras, por lo mismo es impulsivo, inmaduro y egoísta. Y su personalidad lo lleva a perder a la única mujer que le robó el corazón arrepintiéndose de su grave error. Ahora tendrá que luchar para reconquistarla y demostrarle que ha cambiado al enfrentar sus propios miedos y errores. ¿Será capaz de hacerlo o será muy tarde para valorar lo que tiene?

Capítulo 1 La traición

CAPÍTULO 1

DANIELA CASARES

Voy saliendo de casa, rumbo a la casa de Iker, desde que nos volvimos a dar otra oportunidad hace dos meses he sido muy feliz a su lado, y más cuando me he quedado a dormir a con él.

Cinco años atrás habíamos terminado por su forma de ser, era un hombre egoísta, le importaba solamente él, quería que viviera solo para él, eran pelea tras pelea, y hubo un día que no lo soporté y lo terminé.

Años después supe de él, porque me escribió por Instagram, platicamos mucho, me había contado que en el verano del año pasado le había dado Covid, y se vio muy grave, pero que gracias a Dios salió de esa horrible enfermedad. A mi también me había dado más o menos por esas mismas fechas. Esa noche duramos hablando hasta las dos de la mañana.

Llego a su casa, agarro la bolsa del desayuno y bajo del auto, me encamino a la entrada, veo la puerta entreabierta, entro y dejo mi bolso en el sillón y la bolsa sobre el comedor, dirijo mis pasos a su cuarto, me quedo paralizada por lo que mis ojos están mirando, Iker está teniendo sexo con otra mujer, mis lágrimas corren como cascadas por mis mejillas, mi voz no puede salir por la garganta.

La mujer se da cuenta de mi presencia y le dice, al voltear a verme su mirada reflejaba preocupación. Se detiene y hace a la mujer a un lado con agresividad, esta se queja haciendo gestos de enojo.

Mis lágrimas corren rápidamente por mis mejillas, aunque intento decir algo, no puedo, aún la voz no me sale.

Salgo de la habitación con una completa decepción de Iker. Me duele haberlo encontrado en esta situación.

Llego a la sala, mis rodillas ya no pueden sostenerme minuto más, me dejo caer en el sofá.

Las lágrimas no dejan de correr, el dolor me toma por sorpresa.

-¡Daniela! -Exclama Iker angustiado.

Me levantó del sofá con las pocas fuerzas que mis piernas me entregan, me acerco y solo puedo cachetearlo del dolor.

-¡Acepto todos los golpes que quieras darme, los merezco!- Dijo aceptando su culpa.

Me toma entre sus brazos, lucho por quitármelo de encima, me da asco que me toque, huele a perfume barato de esa, siento repulsión de solo olerlo.

-¡Suéltame! -Le exijo enfurecida.

Éste no me suelta, me aprieta más a su cuerpo, siento náuseas de tenerlo pegado a mí.

-Danielita, tranquilízate, por favor, escúchame -Me súplica. Es un maldito infeliz, sínico, lo odio, nunca debí haber creído en sus malditas palabras.

-¡Te repudio, te detesto! -Le grito cuando logro zafarme de su agarre.

-No me digas eso por favor -Me rio con ironía al ver dolor en sus ojos, no le creo nada.

-Como te debiste haber burlado de mí -Siento mucho coraje conmigo misma, por ser tan estúpida de creer en él.

Bien me dijeron que me fuera despacio, que no me ilusionara, esto me pasa por no saber escuchar.

Escucho la voz de esa mujerzuela.

-Ay, mi amor, deja de estarle rogando, déjala que se vaya, mereces alguien mejor que esta -Me mira de pies a cabeza con desprecio, una sonrisa burlona aparece en sus labios.

Mis ojos la miran llenos de furia, siento mi sangre hervir de rabia, se nota que es de esas que van de cama en cama.

-¡Cállate y lárgate! -Iker la ve con ira, parecía que le iban a salir lumbre por los ojos.

-No era lo que decías cuando me tenías entre tus brazos toda la noche -Le responde. La mujer me da una mirada bufona. Como se le nota que es una más del monto.

Iker no puede verla un minuto más, la toma del brazo y la lanza fuera de su casa.

-¡Me estás lastimando! -Se queja furiosa. Le cierra la puerta en la cara. Comienza a gritar que le de su maldito bolso, camina para el cuarto, camina a la puerta, la abre y se la avienta casi en la cara.

-¡Maldito imbécil! -Gruñe.

Me dirige un desesperada mirada, diciéndome con ella que me quedé que le de una oportunidad para hablar.

Tomo mi bolso que había dejado sobre el sofá y me dispongo a salir, cuando me toma del brazo, me zafo con violencia, su solo toque me quema la piel.

Lo veo con tirria -No vuelvas a poner tus asquerosas manos encima de mí, me dan asco -Le doy una última mirada, siento mi respiración acelerada, mi pecho sube y baja con furia.

Me subo al carro y lo pongo en marcha.

Me detengo en la carretera, y suelto el llanto, siento mucha rabia y dolor a la vez, golpeo el volante, suelto un grito desgarrador.

-¿Por qué, maldita sea? ¡¿Por qué?! -Recargo la cabeza en el reposa cabeza del asiento. Mis hipos salen con brusquedad, mientras que mis lágrimas derraman por mis mejillas calientes.

Me siento muerta por dentro, jamás me imaginé que sentiría este dolor, me ha arrancado el corazón para destrozarlo en mil pedazos.

No se como llegué a casa, me apresuro a abrir la puerta, la cierro y me voy a mi alcoba, me tiro a la cama, lloro desconsoladamente, mi pecho sube y baja con rapidez. Estoy ahogada en llanto, casi no puedo respirar bien, pongo una de mis manos en el pecho, se siente acelerado.

Tengo que calmarme, pues sufro del corazón, respiro despacio. Me siento agotada de tanto llorar que me quedo dormida.

Me despierto, siento los ojos hinchados no se ni que hora es, veo mi reloj que tengo la muñeca, son las dos de la tarde, me vuelvo a acomodar en la cama, ni hambre siento, solamente quiero quedarme aquí acostada, sin salir ni ver a nadie, desconectarme del mundo.

Mis lágrimas no pueden parar de salir, me salen hipos descontrolados.

Escucho que tocan el timbre, pero no hago caso, no quiero ver a nadie, me hice bolita en mi cama, me tapé toda para ignorar el ruido del timbre, no pienso a abrir no me importa quien sea no me levantaré de esta cama.

IKER ARCE

Soy un verdadero imbécil, me jalo los cabellos con frustración, golpeo la pared con mi puño. La dañe, la dejé destrozada, nunca la había visto de esa manera.

Me siento preocupado por ella, pues está enferma de su corazón, se fue muy mal de aquí.

"Maldita sea, Iker, nunca vas a cambiar, eres una verdadera basura". Me odio a mi mismo por el dolor que le cause a una niña que no lo merecía, Danielita no merece un patán como yo, merece a alguien mejor.

Si algo le pasa jamás me lo perdonaré, Dios, por favor cuídala, que nada malo le pase, te lo suplico, te lo ruego, te juro que seré alguien diferente.

Tomo las llaves y salgo de prisa a buscarla. Llego a su casa, pero no veo su carro. "¿En dónde estás, Danielita?". Pienso angustiado.

-Que esté bien, mi Dios, por favor no permitas que por mi estupidez se ponga mal de su corazón.

Me voy a seguir buscándola. Después de varias horas buscándola sin tener éxito, regreso a su casa para ver si ya llegó, y me bajo de inmediato, toco el timbre, pero no me abre, me estoy volviendo loco de angustia, ella vive sola, si algo le pasa nadie podrá ayudarla, su hermano ya no viene, ya que consiguió otro trabajo, ya no trabaja con sus tíos, cuando trabajaba con ellos, venía a dormir las dos horas que le daban para comer, pues le quedaba cerca. Tiene dos tías, pero no están muy al pendiente de ella, como debería de ser, el único que le habla es su papá, pero el vive en California.

Golpeo la pared con la palma de la mano.

Vuelvo a tocar el timbre, pero no me abre, casi me quedo sin dedo por estar tocándole el timbre. Me brinco la reja, la pitbull se me acerca, acaricio su cabeza, y me encamino a la puerta, al agarrar la chapa me doy cuenta de que está sin seguro. Entro y cierro con cuidado la puerta, camino sin hacer ruido a su recámara, que se encuentra al fondo a la derecha. Entro despacio.

La veo tapada de pies a cabeza, no se mueve, la destapo lentamente, cuando la destapo de la parte de arriba, acerco mi mano a su nariz y respiro al sentir su respiración, tiene los ojos cerrados, está haciéndose la dormida.

-Danielita -Musito en su oído.

Voltea a verme con enojo, sus ojitos están rojos, hinchados, me odio por verla así. Cuando me quiero acercar a ella, sale de la cama bruscamente.

-¡Lárgate de mi casa! -Gruñe apretando los dientes.

-Danielita...

-No me llames así -Espeta mirándome con desprecio -. Quiero que te largues de mi casa, ¡Lárgate! -Me saca a empujones de su cuarto.

-Lo siento, cariño, fue un error terrible y te pido perdón de todo corazón -Me siento de lo peor, nunca debí haber caído en las redes de esa mujer, me arrepiento demasiado.

-¿Un error? No puedes llamar "error" a una traición tan grande, ¿Cómo pudiste hacerme esto? -Suelta un Sollozo ahogado, verla así me esta partiendo por dentro.

-No tengo excusas, sé que te lastimé profundamente, me dejé llevar por la tentación y cometí un error imperdonable.

-¿Tentación? ¿Acaso no significaba nada lo nuestro? ¿No valía la pena luchar por nuestra relación?

-Claro que lo nuestro significa mucho para mí. Fui débil y egoísta en ese momento, pero te aseguro que no hay nada más importante para mí que nuestra relación -Niega viéndome con la frente arrugada.

-No puedo creerte. Me siento traicionada, engañada -Se limpia rápidamente una lágrima que estaba corriendo por su mejilla.

-Perdón.... -Me corta mis palabras de forma tajante.

-¡Lárgate para siempre, no me busques más!

Me saca a empujones del cuarto. Al llegar a la puerta de entrada la abre, me mira de forma severa esperando a que me vaya, la cierro inmediatamente, la tomo de ambas mejillas, encontrándome con sus ojos que solo reflejan odio y un dolor profundo.

-Perdóname, bonita -Me observa con el ceño fruncido, me ha de estar maldiciendo y me lo merezco. Me avienta la mano con violencia de su cara.

-Largo de mi casa, Arce, no quiero volver a verte ni saber de ti, nunca más en mi vida, haré como si no existieras.

Soy un maldito canalla, me está partiendo por dentro al verla así. Sus ojos brillan de un profundo odio, se que por dentro está sufriendo, aunque por fuera se muestre dura.

Capítulo 2 Salir para olvidar

CAPÍTULO 2

DANIELA CASARES

Después de que ése imbécil se largó, me encerré y volví a mi habitación. Siento mucha rabia, no puedo creer todas las estupideces que me dijo, es un desgraciado hipócrita.

Voy a olvidarlo, saldré no me quedaré aquí encerrada llorando por un tipo que es una total basura, que no vale nada.

Me limpio las lágrimas que resbalan por mis mejillas, ya basta de llorar por el cucaracho, la vida no se me acabará, debo seguir adelante, tengo que encontrar otro trabajo, pues el anterior donde estaba, Sofía lo cerró porque se mudo hace unos días a otra ciudad por el trabajo de su esposo.

Busco mi celular, hasta que recuerdo que dejé mi bolso en el carro. Al prenderlo, veo muchas llamadas perdidas del cucaracho, lo bloqueo de todas partes. Reviso los mensajes de WhatsApp y veo que tengo mensajes de Claudia, la señora que me está ayudando para cobrar el afore de mi mamá. Me dice que la próxima semana es la cita para cobrar el cheque, siento mi corazón acelerar, no me esperaba éste mensaje, algo por dentro se alegra, con ese dinero y lo que tengo ahorrado podría alcanzarme para poner mi propia estética.

Acaricio a Sally, mi pitbull y a Cloti mi chihuahua, entro a la casa. Una vez acomodada en la cama, veo algo para comer, son las tres de la tarde y no he comido nada, no puedo tirarme a la depresión, menos ahora, que tengo que ver muy bien como organizaré ese dinero que me darán en pocos días, en eso debo pensar.

Termino de comer, limpio el comedor, los cubiertos y los acomodo en la alacena después de sacarlos. Estoy por encender la televisión cuando me llega una llamada Gisell, respondo.

-Bebé -Me llama en cuando le contesté.

-Hola, hermosa -La saludo.

-¿Estás en tu casa?

-Sí.

-Iré para tu casa a las ocho para arreglarnos juntas, para irnos de antro, a las diez pasará Andrés por nosotras -Sonrío ligeramente. Gisell es mi mejor amiga y desde que anda con mi primo Andrés hemos sido más cercanas que antes.

-Okay, bella -Nos despedimos, después de que me dijera nuevamente que a las ocho vendrá a mi casa.

Veo la hora en el celular, que rápido se ha ido el tiempo, ya son las cinco de la tarde. Busco en el closet que ponerme, encuentro una blusa negra con lentejuelas, cuello halter, falda negra de piel con su cinto con brillantes.

Escucho el timbre gusto cuando me salí de bañar, le mando mensaje a Gisell para decirle que ahorita le abro, me pongo rápidamente mi ropa interior, un short y una blusa.

-Prima -Me dice cuando nos besamos en la mejilla. Reímos. Caminamos a la habitación, Gisell deja su mochila sobre la cama, y se acuesta en ella.

Una vez listas nos vemos en el espejo que se encuentra puesto en la pared. Miro que mi mirada perdió ese brillo que tenía, ahora mi mirada es fría, sin ningún tipo de felicidad, Iker me robó la alegría que tenía.

-Nos vemos bellísimas, amo como nos vemos -Sonrío con vanidad, me acomodo mi cabello, lo traigo en ondas sueltas.

-Obvio, bebé, nos vemos como estamos -Mi tono de voz sale con presunción.

Gisell ríe de mis palabras. Le llega un mensaje a su teléfono, es un audio de WhatsApp de mi primo diciendo que ya se encuentra afuera.

Tomamos nuestros bolsos, cierro la puerta de la recámara y nos dirigimos a la salida.

-Hola -Saludo a mi primo al estar dentro del carro.

-Hola, prima -Me sonríe.

Mi primo y Gisell vienen cantando alegremente, éste de vez en cuando besa su mano, mis ojos se humedecen al recordar que así estaba con ése. Carraspeo discretamente mientras parpadeo para espantar las lágrimas, debo calmarme, no quiero que mis primos se den cuenta de que algo me pasa, no arruinaré la salida.

Llegamos al Manhattan, entramos, la música suena fuerte, hay mucha gente, pasamos entre la gente en fila india, vengo tomada de la mano de Gisell. Nos acomodamos en la mesa VIP, Gisell me da una cálida sonrisa, se la devuelvo al instante.

Mi primo nos abre la cerveza y nos la da, le doy un largo trago, lo necesitaba mucho, está noche me dedicaré a disfrutarla.

Gisell me mira, me toca el cabello -¿Estás bien? Estás muy callada -Bebo de mi cerveza, asiento.

-Sí, estoy perfectamente bien -Nos esbozamos una sonrisa.

Si supiera que estoy todo lo contrario, pero no sé mi diré, este dolor que llevo dentro me lo llevaré sola, no quiero compartirlo con nadie, debo fingir muy bien que nada me pasa, aunque por dentro me este llevando la fregada.

Nos paramos a bailar los tres, nos movíamos al ritmo de la música, la parejita se daban muestras de amor, sonrío por ellos, ojalá nada ni nadie arruine esa linda relación, me encanta como se ven juntos.

Le musito a mi amiga que iré al baño, asiente sonriendo.

Al terminar de hacer mis necesidades, me lavo las manos y escucho una voz burlona, al voltear la veo, le dedico una rencorosa mirada, esta se ríe con maldad. No soporto un minuto más aquí, cuando estaba por salir, esta desgraciada me toma del brazo, la miro con ira.

-Aléjate de Iker, él es mío -Sentencia. Suelta una maliciosa sonrisa -. No es la primera vez que nos acostamos, me ha hecho suya muchas veces, al parecer busca en mí lo que tú -Me señala con el dedo moviéndolo de arriba hacia abajo mientras me visualizaba de la misma manera -. No le dabas -Que ganas de golpearla, pero no me rebajaré de esa manera, no vale la pena. La empujo violentamente para salir del baño.

Me alejo del baño y me recargo sobre la pared, parar tratar de tranquilizarme está rabia que siento, aprieto los puños con fuerza, siento la respiración agitada.

Retiro mis lágrimas de ambas mejillas con brusquedad, ya no quiero seguir llorando por ese miserable que no valoró mi amor.

Regreso a la mesa donde me encontraba con Andrés y Gisell, ellos aún se encuentran bailando muy felices.

"¿Por qué yo no pude tener esa felicidad? ¿Valgo tan poca cosa para que me hayan engañado?". Pienso con dolor.

No merecía tal traición, ¿Qué hice mal para me hiciera porquería, qué? Suspiro. Tomo otra cerveza, y me la bebo como si fuera refresco, quiero olvidar todo por está noche, quiero olvidar el dolor que siento, olvidarme de su maldito nombre.

Capítulo 3 Bebida adulterada

CAPÍTULO 3

IKER ARCE

-Ay Iker, ahora si la regaste y feo -Me recrimina mi primo Alexis, niega con la cabeza. Suelto un frustrante suspiro, bajo la cabeza, pongo ambas manos en mi rostro, me siento... De la chingada, merezco todo esto que me está pasando -. Yo te dije que si seguías así, mejor no ilusionaras a Daniela, no merecía la canallada que le hiciste.

-Ay, ya sé, Alexis, sé perfectamente que soy un cabrón que no merecía el amor de una buena mujer que vale oro -Suelto un gruñido mientras me tallaba la cara con rabia.

-De todas las mujeres que has tenido, era la mejor, no era tóxica, loca como tus exnovias -Me mira con ojos recriminadores.

Me subo al carro y me regreso a mi casa.

En cuanto entro al cuarto, comienzo a tirar lo primero que se me atraviesa, comienzo a deshacer la cama con rabia, muevo el colchón con furia, tomo la navaja y lo hago pedazos, las almohadas también las destrozo, no quiero nada que me recuerde a esa traición, ni que huela a Romina.

-AAAGGHHH -Grito furioso. Me odio por esta situación, tarde me doy cuenta todo lo que perdí por mi maldita calentura.

Llevo todo lo de la cama, lo meto a mi camioneta, lo subo, al entrar me pongo el cinturón y me marcho.

Llego a un lugar solitario y le prendo fuego al colchón, a las sabanas y al edredón. Miro lo que acabo de hacer con una enorme rabia brillar en mis ojos.

-Voy a luchar por tu amor, Danielita -Habló para mí mismo.

Subo a la camioneta y me voy.

Vengo manejando, en la oscuridad de las calles de la ciudad, sin rumbo fijo, escuchando las canciones que a ella le gustan, le subo más a la música.

Le doy un sorbo a la cerveza que compré en una parada que hice.

Llego a su casa, la veo salir con su amiga, se ve tan hermosa con esa ropa que trae puesta, Danielita se arregla muy bonito, siempre anda muy bonita. Puedo ver la tristeza en sus ojos, está fingiendo que está feliz.

Se sube al carro de su primo y se van. Los sigo discretamente, se detienen en el Manhattan, su amiga le sonríe, ella le corresponde el gesto.

Me quedo un rato, al voltear a la entrada del lugar veo a Romina con unas amigas, no lo que me faltaba, ojalá que no se encuentre con Danielita. Maldita la hora que me metí con ella.

Luego de un rato decido entrar, no sé, pero siento la necesidad de entrar, siento un presentimiento, algo que no me gusta nada, así que apago la camioneta y me bajo.

El antro se encuentra lleno, la música retumba fuerte, pido permiso a unos jóvenes para pasar.

Llego a la barra y me siento en un banco, pido una bebida, el chico asiente y me lo deja sobre la mesa, agarro el vaso de cristal, le doy un sorbo, mientras busco a Daniela con la mirada. No tengo suerte, todo está oscuro, se puede reflejar a una multitud bailando al compás de la música con las luces azules brillantes que se proyectan como un rayo, que me encandilan, pero que le dan un marco perfecto al frenesí de la noche.

Mis ojos ven a Romina hablando muy sospecha con un hombre, le apunta una mesa, sigo su dedo y me doy cuenta de que es la mesa donde está Danielita, Dios mío, esa bebida tiene algo, debo evitar que lo tome.

"Maldita desgraciada, pagarás por querer hacerle daño".

Me apresuro a ir con Danielita, está sola en la mesa, cuando llego le quito el vaso, al voltear su mirada se da cuenta de que soy yo, su mirada refleja furia, pero eso no me importa.

-No puedes tomarte eso -Sentencio firme.

Me ve con desprecio -¿Quién te crees que eres para impedirme cosas? -Trata de quitármelo, pero no la dejo, lo tiro al suelo.

-¡¿Qué te pasa imbécil?!

-Esa bebida tenía droga, Danielita, te estaba salvando -Su ceño se frunce mirándome con ira -. Vente conmigo, corres peligro mija, tu primo y tu amiga no estarán al pendiente de ti, no quiero que te pase algo -La tomo del brazo con suavidad.

-¡Suéltame! -Se zafa de mi agarre furiosa -. ¡No iré contigo a ningún lado! -Me grita con histeria.

Me siento exasperado, no puedo dejarla aquí sola, hay muchos borrachos, su primo y la tal Gisell están bailando que ni cuenta se pueden dar si le llegan a hacer algo, como por ejemplo ahorita ni cuenta se dieron.

-Daniela, por favor, vente conmigo, te dejo en tu casa y me voy, no puedes estar aquí sola, hay gente que se puede aprovechar de ti y no quiero eso, eres muy especial para mí -Se ríe en mi cara.

-Ay, por favor, no me vengas con pendejadas, que ya no te creo -Vuelve a reír, puedo notar que está algo tomada, y eso no me gusta, ella no está acostumbrada a beber, le pega rápido el alcohol por lo mismo -. Ya sé, lo que quieres es llevarme a tu cama, pero no lo lograrás, la niña tonta que caía a tus pies ya no existe, que con palabras bonitas creía todas tus mentiras, se murió, ahora soy está, una arrogante, frívola -Sonríe de lado. Niego con la cabeza con dolor.

Veo a un mesero y le pido que me traiga agua, éste asiente de inmediato. Danielita no se ve bien, y eso me preocupa, y más por su corazón.

-Ya lárgate, déjame en paz, si me pasa algo o no, no es de tu incumbencia, mejor vete a buscar a tu amiguita que se encuentra aquí y a mí, ¡Déjame en paz! ¡Lárgate de mi vista! No soporto ni verte, me dan ganas de vomitar con solo mirar tu maldita cara.

Se tapa la boca y sale corriendo, voy detrás de ella, entra al baño, entro junto con ella, unas chicas me miran con el ceño fruncido, pero las ignoro cuando me dicen que me equivoqué de baño.

Daniela apenas y puede caminar, se pone en lava manos, recarga ambas manos en el, su respiración está acelerada, respira profundo, cuando se da cuenta de mi presencia, me grita que me largue.

-Daniela no estás bien... -Me corta las palabras de golpe.

-No te interesa, quiero que desaparezcas de mi vista, de mi vida, te aborrezco, entiéndelo de una vez por todas, lo que sentía por ti, tú mismo te encargaste de matarlo -Hay mucho dolor y resentimiento en sus palabras, eso me duele en lo más profundo de mi ser.

No nos dimos cuenta de que estábamos rodeados de muchachas escuchándonos, hasta dos amigas de Romina están aquí, rodeo los ojos mientras suelto un suspiro desesperado.

-Bebé -Escuchamos la voz de Gisell. Nos mira con extrañeza, pidiéndole una explicación a Daniela con la mirada.

-Gisell, vámonos, aquí apesta -Pasa por mi lado y me empuja con violencia.

Me siento frustrado, paso mi mano derecha por mi cabello. Salgo del baño y me topo con Romina, la agarro con coraje del brazo, no mido mi fuerza.

-¡Aush, me lastimas! -Trata de zafarse, pero se lo impido, estoy fúrico.

La miro lleno de rabia, ella se intimida por mi mirada.

-¿Por qué me lastimas? ¿Qué es lo que te pasa? -Grita enojada, tratando nuevamente de zafarse de mi agarre.

-¿Te tengo que explicar? -La tomo con más fuerza, hace gestos de dolor, mientras suelta un quejido.

-No te entiendo, ¿Qué es lo que quieres decirme? -Lucha por quitar mi mano de su brazo, que ganas no me faltan de rompérselo, por meterse con quien no debía.

-¡No puedo creer que hayas alterado la bebida de Daniela! ¡¿Qué te pasa?!

-¿Qué yo qué? -Finge inocencia, eso hace que me endurezca más de lo que estoy.

-No te hagas la idiota -Le digo mirándola con odio.

-Ay bueno, si fui yo, solo fue una pequeña broma, no es para tanto -La mato, la mato, no puedo creer lo sínica que es, y lo dice como si nada. Me está hirviendo la sangre por dentro.

-¡Una pequeña broma que podría haberle hecho daño! ¡No puedes jugar así con la salud de los demás! -

-Vamos, Iker, no exageres, solo le puse un poco, no iba a pasar nada grave -Siento mi corazón acelerar a mil, al igual que mi respiración, jamás sentido un coraje tan grande como lo estoy siendo ahora.

La tomo su barbilla con violencia, apretándola con fuerza con mis dedos.

-Si vuelves a acercarte a mí o a Daniela, juro que te arrepentirás de haber nacido y si no te vas ahora mismo te denunciaré -Sentencio con voz rabiosa.

DANIELA CASARES

-Bebé, ¿Qué pasó en el baño? -Inquiere Gisell una vez que llegamos a la mesa con mi primo, éste me da el vaso con agua, le doy un pequeño sorbo.

-Nada -Respondo sin importancia.

Me mira confusa, con la frente arrugada, mira a Andrés, se dan una mirada, como diciendo, "no le creo ninguna sola palabra".

Ambos vuelven a observarme, suspiro con fastidio mientras volteo los ojos.

-Mejor vamos a bailar, venimos a divertirnos -Tomo la mano de Gisell, ella toma la de Andrés.

Nos movemos al ritmo de la música. Pasa un carrito con shot, agarro uno y me lo bebo de una, sigo bailando, disfrutando de la canción.

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