Recuperando tú amor: la redención del Ángel caído
Prólogo.
La redención del ángel caído.
Cuando adolescente le amamos por su forma de ser, siendo un niño le tocó sufrir del desamor y abandono de su familia, hasta que llegó Ella junto a su madre.
Del odio al amor hubo un paso, pero al final el amor pudo más y nació una nueva familia.
Pero dicen que el primer amor no se olvida y eso a sus 26 años fue lo que le sucedió a Thomas Scott. Su amor casi tóxico alejó a la chica que creía amar, años atrás, fracturando su vida y hasta lo que más amaba en realidad... Su familia.
De ser ese adorable y caballeroso principito se transformó en un vil villano de novela, un abogado cruel y despiadado que no le importaba quién tuviera que pasar por delante para conseguir lo que quería.
Pero Ella le dio la mejor de las enseñanzas, "Gracias, por dejarme ir, sé que es difícil a veces soltar lo que uno ama y que en parte no quieres perder, pero de eso se trata la vida, de crecer y encontrar nuestro camino y, de tener suerte, encontrar a tu compañero de aventuras".
Esa frase dicha antes de la boda de su primer gran amor, a él le rompió el corazón en mil pedazos, la había dejado ir por fin y aunque le doliera, fue feliz por ella...
Pero lo que no esperaba era que alguien tras las sombras lo viera con amor...
La noche de bodas de su primer amor, algo pasó que se sintió borracho y mareado, no sabía por qué su cuerpo no respondía como él quería, hasta que ella lo ayudó.
Cuando sintió los delicados cuidados de la que le ayudaba su mente voló y, con devoción, pensando en ella despojó de su virtud a la sombra.
En medio de su ensoñación y embotado por la resaca al ver a la hermosa mujer que está a su lado la ira lo fulminó ¿Cómo esta puta pudo aprovecharse de mi en este estado? ¿Y así te dices su mejor amiga? Lárgate de mi vista, no quiero saber de ti, fue lo que le dijo, sin medir las consecuencias.
La sombra, con el corazón en sus manos y asumiendo su responsabilidad por lo hecho, se fue dignamente, no sin antes decirle hasta de lo que se iba a morir a esa bestia y jurando que algún día él pagaría su afrenta.
Cuando se quedó solo, vuelve a dormirse, sumido en una bruma que le hace olvidarla...
Al despertar de su embotamiento no sabe dónde se encuentra y todo el mundo le busca preocupado. Él se avergüenza pues sabe que algo consumió esa noche y que lo dejó en blanco, eso era un serio problema, pues trastocaba su recuperación, así que sólo dijo lo justo y necesario y comenzó a buscar a aquella que estuvo esa noche con él, pero ¿quién era?...
Después de cuatro años, con la tranquilidad que le da el haber sanado sus heridas, la sombra vuelve a Nueva York, su hermana y mejor amiga está embarazada de su tercer bebé y la necesita...
Ya no queda nada de aquella chica tranquila y con cara triste. Ahora hay una mujer fuerte y empoderada que debe luchar por ella y por ese chiquillo travieso que le llena sus días.
La familia Scott Soré sigue creciendo y ha que no se esperan saber de quién es...
¿Qué hará Thomas al verla?
¿Dana le dirá su verdad?
Y sobre todo, ¿que pasará con la mini copia del demoniode tres patas?
Con este primer apronte damos inicio a la cuarta historia de los Scott Soré. Dónde, como siempre, habrá intrigas, dramas, risas y uno que otro romance. ¿Se atreven a seguir?
Nota: Las terapias son enteramente de su cargo y responsabilidad.
Ideas locas: La que escribe y sus girls.
-Narradora omnisciente-
El día de la boda, cuando le dijo por fin adiós...
Después de escuchar el sí acepto de ambos contrayentes, Thomas se sentía tranquilo, por fin había soltado realmente a su "enana".
En su proceso de terapia le había contado a su psiquiatra del anillo de compromiso que había comprado hace más de cinco años y que, su dueña nunca podría aceptar...
Flashback...
-¿Y si lo modificas dándole un nuevo sentido?
-¿Cómo puedo hacer eso? Ese anillo fue hecho para ella.
-Te puedo poner un ejemplo.
-Cualquier cosa puede servir. Te escucho, tú eres la experta.-dice desganado y con resignación, si bien es cierto que su tratamiento iba viento en popa, aún había sentimientos encontrados en su corazón que no lo dejaban avanzar a la siguiente etapa de su propia. La psiquiatra, al ver su predicamento y pensando en alguna solución comenzó a contarle una pequeña historia...
-Mira, Thomas-suspiró y bebió un sorbo de su té, cosa que Thomas odiaba, pues lo ponía aún más expectante-. Dentro de las tradiciones que se siguen en el matrimonio, hay una en la que la novia debe llevar 3 cosas. Algo nuevo, algo prestado y algo azul.
-¿Me tratas de decir que le entregue el anillo como si fuera algo prestado o nuevo? pero sabrá de alguna forma y otra ella sabrá que era para pedirle matrimonio.
-No, Thomas, lo que te quiero decir es que tomes el anillo y le transformes, que ya no sea lo que simbolizaba para ti antes. Digamos que pase a ser la nueva forma de ver tu vínculo con ella.
-No lo sé, aún es duro.
-Y te entiendo. Es solo una sugerencia, puedes tomarla o no, esa es tú decisión...
Fin del flashback.
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-La novia se ve realmente hermosa.- le escuchó decir al garzón, quién le acercaba una copa de champagne que, sutilmente, Thomas rechaza, pues tiene absolutamente prohibido beber alcohol, ya que esa fue la única forma en la que obtuvo su pase de salida del sanatorio...
-Así es. La más bella de todas. - suspiro tranquilo. Los novios han empezado su primer baile como marido y mujer. Alma se ve radiante y Enzo, bueno Enzo es Enzo, los corazoncitos que salen de sus dos pozos azules no terminan de impresionarlo ¿Así de idiota se veía él cuando lo estuvo?
-¿Y usted es el mejor amigo del novio? Lo vi al lado de él como el padrino de bodas.
-Soy el hermano de la novia... - respondió un tanto molesto por el atrevimiento del garzón.
-Ahhh, Señor ¿seguro que no quiere una copa para brindar con los novios?
-No, gracias. Me consigues un vaso de agua, por favor.
-Por supuesto señor...
Thomas siguió mirando a su alrededor, cuando las demás parejas se unían a los novios y como reían felices. Vio la alegría de sus padres y sus hermanos y la vio a ella, casi ni se hablaron desde que todo había comenzado y sentía que lo estaba evadiendo. A los pocos minutos, el mismo garzón le entrega un vaso con agua, el cual Thomas bebe de un solo trago sin ningún problema.
-Gracias, lo necesitaba.
-Ese es mi trabajo, para eso me pagan señor. No se preocupe, es un obsequio de su amigo André, mi trabajo ha terminado el día de hoy, con permiso.- Thomas miró al garzón no entendiendo sus palabras. André Lima, el único André que conocía, estaba en la cárcel, pero en ese momento...
-¿Qué me diste maldito?-dijo con voz pastosa y comenzando a sentir calor y una sequedad en la garganta que no le permitía respirar. Trató de ir tras el garzón, pero sentía que los pies le fallaban, su respiración se entrecortaba y los latidos de su corazón aumentaban.
-Thomas ¿Estás bien?- esa voz, diablos de dónde mierda la conocía...
-A... Ayúdame, necesito aire, sácame de aquí.
-Debemos avisarle a los chicos...
-Por favor, tengo mucho calor, necesito salir y respirar un poco de aire, ayúdame.- como pudo se aferró de la chica quién a penas podía sostener su propio peso.
-Thomas, me estas asustando, mejor llamo a Alma.
-¡No! No quiero arruinar su día.
La chica al ver la cara de desesperación del hombre, lo sacó del lugar, llevándolo a una de las habitaciones de la gran casona de villa Alma. Con sumo cuidado lo ayudó a sacarse la chaqueta y la pajarita, buscó en el baño una toalla que humedeció con agua y comenzó a limpiar el sudor constante de Thomas.
-Oh, enana. Gracias por no dejarme, eres la más importante en mi corazón...
A la mañana siguiente...
-¡Mierda Thomas! ¿Dónde te metiste?, te buscamos por todas partes. Carajo, hermanito. Pensamos que algo te había sucedido.
-No me grites Val, que me duele hasta la conciencia.
-¿Qué te pasa Thomas?
-No lo sé...
-¿Cómo no lo vas a saber? ¿bebiste? O ¿te drogaste? Thomas ¿Por qué? Estabas tan bien hermano- pregunta Ethan molesto.
-Eso es lo que te estoy diciendo, no lo sé... Estaba en la boda y de pronto.
-De pronto ¿Qué?
-Nada, no recuerdo nada. -Thomas buscaba en sus pensamientos un atisbo de lo que le había pasado, pero era como si su mente estuviera en blanco, esto no era bueno, nada bueno en realidad.
-No puede ser Thomas, te buscamos por toda la casa.- le repite con desespero su hermana, la que se acerca a él y lo abraza.
-Estaba en la última habitación del segundo pi... !Maldición! -Un vago recuerdo vino a su mente en ese instante y...
-¿Qué?- preguntaron al unísono sus hermanos.
-Esa puta me las va a pagar...
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-Thomas -
Estoy sentado frente a mi psiquiatra en su consulta, a ella le debí decir toda la verdad de lo que, supuestamente, recordaba y ahora, estábamos revisando los resultados de las pruebas toxicológicas que me había mandado a hacer...
-Mira, Thomas. Lo que arrojaron tus estudios es que sufriste una sobredosis de Rohypnol y GHB, pero ¿de verdad no recuerdas cómo los ingeriste?
-Te lo juro, tú sabes todo lo que soporté los primeros meses en este encierro y por una tontería no habría caído de nuevo, tengo flashes de lo que pasó esa noche, pero nada a ciencia cierta, todo es demasiado confuso.- bufo molesto, pero era la verdad. Lo que me había pasado esa noche era tan extraño y aún seguía sin entender nada.
-Aunque no quieras, hay un retroceso en tu recuperación y no podrás salir nuevamente hasta que estés totalmente desintoxicado, ese fue el acuerdo.
-Lo sé, lo sé, ya lo tengo asumido.- eso era cierto, si había consumido drogas todo lo que logré en los últimos seis meses se había ido a la por el caño y podría recaer en cualquier momento.
-Pues, vamos a hacer el ingreso, Thomas. ¿A quién harás responsable?
-A Di Rossi.
-¡JA! ¿Quién lo creería?
-Ni yo mismo querida, ni yo mismo...
Un mes después de internarme...
-¡Suéltenme malditos idiotas, todos y cada uno de ustedes pagará por lo que me están haciendo!
Hoy, era uno de esos días en donde mi sueño recurrente venía a mi cabeza, aquella sombra que sólo veía cuando me aprovechaba de la dosis de Vicodín que me daban para los dolores. Sentía náuseas y ganas de vomitar, pero quería soñar con ella... y, con el tiempo aquí, había aprendido a guardar las pastillas en el costado de mi mandíbula para luego, teniendo varias, consumirlas y caer en ese sueño/recuerdo que necesitaba evocar.
Para mi maldita mala suerte, esta vez la psiquiatra me había descubierto y ordenó que me "plancharan", así que, en estos momentos, estaba como la momia del rey Tut, acostado en mi cama y amarrado de manos y pies como un verdadero loco, para mi propia seguridad. Esta es la segunda vez que han debido hacerlo en este nuevo proceso de desintoxicación, pero es que nadie me entiende... Quiero saber quién es esa sombra que se aparece en mis sueños...
Tres meses después de internarme...
Mi psiquiatra me ha pedido escribir mi día a día en este diario y como no me gustaba la idea, no había escrito nada, pues estaba en tono *nene de mamá*, haciendo berrinche por todo, pero todo cambió ayer, que supe de mi enana y la pérdida de su bebé, me sentí como la mierda por no haber estado con ella. Enzo lloró en la visita que me hizo ese día, pues ella aún estaba hospitalizada, pero le hizo prometer que no me dejaría solo y vendría a verme. ¡Mierda! Ella pensaba en mi bien, aunque estuviera pasando por todo eso y ¡diablos! entendía su dolor, debe ser terrible perder a un hijo.
Como nunca lo pensé, abracé y le di muchos consejos a Enzo. Di Rossi, me lo agradeció y estuvimos toda la tarde jugando ajedrez, mientras el tiempo pasaba...
Cuando se fue, lo vi salir del lugar con aires renovados, al fin y al cabo era el amigo que necesitaba, en ese momento para escuchar y ser escuchado...
Seis meses después de internarme y, al fin, me de...
Hola diario, me gusta decirte así, bueno porque eso es lo que eres ¿no? Vamos a lo importante, hoy vienen todos a verme, es mi cumpleaños. Será una pequeña celebración en la sala común del sanatorio en el que estoy, así que me he preparado, recorté mi barba y la enfermera me arreglo el pelo en una coleta baja, aún no quiero cortarlo, me gusta como me veo...
Hola de nuevo, diario. Estoy tan contento de haber pasado mi cumpleaños con mi familia, no sabes cuánto. Mamá me hizo un pastel de panqueques con naranja, como a mi tanto me gusta, Cameron me trajo una pintura que había hecho y Melanie me contó que quería estudiar derecho como yo y que se sentía orgullosa de la persona que era, esa chiquilla era mi cable a tierra, jamás pensé que, a pesar de todo, ella siguiera apoyándome de esta manera.
Papá, tan serio como siempre, estuvo conmigo y sólo se atrevió a abrazarme, sabía que sentía culpa por como me había tratado cuando era niño y lo que había pasado el último tiempo, pero yo le recordé que lo había perdonado esa vez que descubrimos la verdad con la carta de mi mamá Diana. Al final, hablamos con mi psiquiatra y comenzaremos una terapia juntos, nos lo merecemos.
Val y Alma, más los dos baberos andantes de mi hermano y mi cuñado, llegaron con los pequeños demonios de la familia, los mellizos y las gemelas eran una combinación absoluta del desastre y mi pequeña Sofía se las daba de vieja chica tratando de ordenarles el mundo, pero el que más me sorprendió fue Elliot, está tan grande y maduro para su edad que se puso a conversar como todo un colega con mi terapeuta dándole consejos y métodos de tratamiento para mi recuperación, eso nos sacó risas a todos, pues él generalmente vive en su mundo.
Nuevamente pregunté por todos y obviamente por mi gatita huraña, hace mucho que no sé de ella y esperaba que viniera, no sé porqué, pero no estuvo. Ahí, por fin, pude sacarle algunas cosas a Alma de ella, aunque solo me dijo que ella estaba en España trabajando.
Un año después de internarme...
¿Cómo andas querido diario? Yo, mejor que nunca, a un año de comenzar este nuevo encierro voluntario me siento más tranquilo, la psiquiatra me ha sugerido realizar un proceso de hipnosis para recordar esa noche que hizo el punto de inflexión en mi proceso de desintoxicación y he aceptado. Prometo contarte como me va...
Días después...
¡Diablos, diario! Era Dana la que estuvo conmigo esa noche y la traté como una puta barata, pero ella me sacó de ahí tratando de ayudarme y yo... yo la cagué.
Necesito hablar con ella, decirle todo y arreglar las cosas...
Un año y diez meses después de internarme...
-Hola.
-¿Cómo sigues Thomas?
-Mejor, ya más tranquilo.
-Sabes que ya estás listo para salir de aquí ¿No?
-Lo sé, pero aún siento miedo.
-¿De qué ella no te perdone?
-De eso y de salir a la calle y recaer.
-Pues es tu decisión, mi trabajo está hecho, tus recuerdos volvieron y tu enfermedad está estabilizada, pero sólo tú sabes el momento en que quieras salir de aquí.
-Gracias...
Días antes de mi alta voluntaria...
Bueno diario, mi proceso de internación hoy por fin terminó, la psiquiatra quiere darme de alta y yo no sé lo que quiero, tengo tantas cosas por hacer que no sé por cual partir. ¿Será que hablo con Alma para saber de ella? Ya me dijo que su sombra se había ido y no trabajaba con ella, lo peor es que me dijo que ella no quería saber nada de mí, incluso me contó que le había dejado de responder sus llamadas y la entiendo, la traté tan mal que hasta puedo imaginarme el porqué no quiere verme, pero ¿a Alma? Creo que ellas dos no pueden haber discutido por mi culpa ¿O sí?
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NDA.
Las enfermedades psiquiátricas y psicológicas son silenciosas, pero hay ciertos razgos en cada tipo que pueden activar nuestras alarmas. Además, el uso de estupefacientes u otras drogas son factores de riesgo que deben ser tomados en cuenta. En cuanto a algunos tipos como las benzodiazepinas y El ácido gamma-hidroxibutírico (GHB) ambos no tienen sabor ni olor y puede molerse y disolverse en líquido. Cuando estas drogas se mezcla con alcohol, la persona puede desmayarse (quedar inconsciente), en otras puede estados de alteración tales que como euforia y deshinibición y por último, en la mayoría de los casos, producir un tipo de pérdida de memoria (amnesia). Así que la persona puede no recordar lo que ocurrió mientras estaba bajo los efectos de la droga.
Volviendo al caso de Thomas, Es normal el miedo y la duda de una persona cuando ya está lista para salir al mundo. El paciente puede pensar que va a recaer y que las malas influencias lo vuelvan a su mundo oscuro.
Un buen tratamiento debe ser vigilado no sólo por el terapeuta, sino que por la familia y más cercanos al paciente y puede durar toda la vida. Muchas veces la internación es el mejor camino a seguir, pero como siempre digo, lo más importante es que el paciente vuelva a confiar en sus más allegados, pues ellos deben ser una parte activa como acompañantes y soporte emocional.
Ahora, una vez que ha terminado su terapia, Thomas solo debe tomar los medicamentos para controlar sus trastornos y seguir asistiendo 1 o 2 veces a las terapias con su especialidad y con eso podrá estar listo para poder vivir un dia a la vez.
(conversación con mi gran terapeuta y amiga Leidy Katherine)...
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