Ni siquiera en sus peores pesadillas, Celia Tang habría podido imaginas que su prometido pudiese tener la osadía de humillarla en público de tal manera. Sus sueños estaban a punto de hacerse realidad, pues, era el día de su boda, por lo cual, se suponía que todo debía ser perfecto. No obstante, el novio se negó a casarse con ella porque era demasiado fea.
Tal palabra comenzó a resonar en los oídos de la mujer, en ese momento, cayó en cuenta de que ningún hombre querría vivir jamás con ella, por ende, moriría como una solterona.
La vida de Celia era normal, antes de que William Liu entrara en ella. Gracias a su trabajo duro, ella logró convertirse en la Directora Ejecutiva de una compañía que cotizaba en la bolsa.
Pese a tener una carrera muy exitosa, su vida amorosa era inexistente, sin embargo, ella no le daba importancia a ese tema. Además, constantemente mostraba su fuerza y poder en el trabajo, por lo que ningún hombre se atrevía a expresarle su amor, pero, su vida cambió por completo con la llegada de William.
Él era un empleado como cualquier otro que pertenecía al departamento de personal. Su historia de amor comenzó cuando él la salvó, convirtiéndose así en un verdadero cliché. Él era un hombre realmente apuesto, por ello, Celia se enamoró de él con tan solo verlo, no obstante, ella temía expresar sus sentimientos porque estaba consciente de que, en cuanto a la apariencia física, ellos no encajaban. Entonces, cuando estaba por olvidarse de él, William le confesó su amor. En consecuencia, su mundo entero cambió, dejó de ser ella misma y, lentamente, comenzó a perder el interés en su trabajo y en todo lo demás.
Rápidamente, empezó a creer que, quizás, William era el hombre que había estado esperando durante más de 30 años.
Luego, hizo lo mejor que pudo para promoverlo a gerente de personal, puesto que, no soportaba verlo trabajar en una posición por debajo de ella, aunado a ello, Celia también le dio dinero y todo lo que él necesitaba porque verlo feliz, la hacía feliz a ella.
Aun con todo eso, él desapareció el día de su boda, dejándola consternada. En un momento, el anfitrión anunció que el novio había preparado una sorpresa para ella, al segundo siguiente, insertó una memoria portátil en la computadora.
De esa manera, el video fue reproducido en presencia todos los amigos y familiares de la novia. En la enorme pantalla, apareció el rostro encantador de William. "Lo siento, pero eres demasiado fea para mí. La verdad es que prefiero a Evelyn", dijo, mostrando una sonrisa petulante. Ante tal confesión, todos los presentes dejaron escapar un grito ahogado.
Por su parte, Celia sintió que sus piernas perdían la fuerza y que caería en cualquier momento, así que, para evitar caer al piso, tuvo que sostenerse contra la pared. Aquello fue una enorme humillación para ella, y lo que era aún peor es que Evelyn Lin era su única mejor amiga.
De hecho, ella sabía que su prometido y su amiga eran muy cercanos pero, debido a la confianza que les tenía, jamás dudó de ellos. Sin embargo, en ese momento, se sentía como una completa idiota por no haberse dado cuenta de la verdad: Aquel hombre tan miserable le había robado dinero para vivir una buena vida junto a su mejor amiga.
Así que, la ceremonia de boda resultó ser un absoluto desastre. Ella comenzó a ver todo borroso, después de que el video fue reproducido. Y, sin que nadie lo notara, decidió irse al hotel más cercano, dado que, lo único que quería hacer era permanecer en un lugar tranquilo para poder calmarse.
Pese a que aquella traición la impactó y la golpeó con fuerza, ella no viviría como una persona débil, la vida debía continuar, y ella estaba decidida a dejar atrás ese horrible día. Con esos pensamientos dando vueltas en su cabeza, ella cruzó la carretera, en consecuencia, no se molestó en mirar a los lados antes de hacerlo. Entonces, un enorme camión la atropelló, salpicando de sangre todo el lugar.
Tras despertar, Celia no tenía idea de dónde se encontraba.
Un pegajoso edredón la cubría, haciéndola sentirse incómoda, luego, abrió los ojos y se sentó, ella quería inspeccionar su alrededor. Así, descubrió que se encontraba en una habitación oscura y húmeda, en la cual oía a moho. Pegados en la pared, había carteles de cuatro superestrellas masculinas y una femenina: Emily Zhou. Estos estaban oscuros y en muy mal estado, también, colgaba un almanaque en la parte inferior de ellos. Al notar la fecha que se marcaba en este, Celia dejó escapar un jadeo, pues, según eso, la fecha del día en que se encontraba era el 8 de julio de 1995.
Junto a la cama había una mesa sencilla y, sobre esta, había un espejo roto. Cuando se miró allí, Celia quedó estupefacta al descubrir que no era su rostro.
La chica que se mostraba en el espejo no podía ser mayor de dieciocho años, también era bonita y elegante, aún sin maquillaje. De hecho, podría resumirse como la personificación de la belleza, era lo opuesto totalmente a la mujer que ella solía ser.
'¿Quién se supone que soy? ¿Dónde es este lugar? ¿Qué me está sucediendo?', se preguntó, bastante preocupada.
No obstante, sus pensamientos fueron interrumpidos por un ruido que provenía del exterior.
Por consiguiente, queriendo saber lo que sucedía, se bajó de la cama rápidamente y, con cuidado, abrió la puerta. De esa manera, descubrió a una mujer de mediana edad que se encontraba arrodillada frente a una horrible anciana. A su lado estaban dos mujeres de mediana edad, con una expresión petulante.
Al instante, el sonido que hizo Celia al abrir la puerta las sobresaltó, entonces, la delgada mujer que se encontraba arrodillada en el piso se levantó inmediatamente, mientras lloraba, llena de alegría. Luego, tomó la mano de la chica, y exclamó: "¡Finalmente despertaste! Puedes decirle a tu madre si te sientes incómoda".
"¿Mamá?", preguntó Celia, frunciendo el ceño y mirando confundida a la mujer frente a ella. Después, de manera mecánica, dijo: "No, yo no soy...".
¡Ella estaba completamente estupefacta!
Tenía un dolor de cabeza increíble, debido a que su cerebro estaba en completo caos y, luego, todo se aclaró.
Tras el accidente automovilístico, ella renació como una chica de 18 años que resultó tener el mismo nombre que ella, esta chica ya no tenía nada más en su familia.
Su padre había muerto el día que ella nació, por ello, fue considerada el desastre de su familia. Por ende, durante los últimos dieciocho años, ella tuvo una vida difícil, con nada más que su madre que pudiera darle amor, de no haber tenido a su progenitora, quien la amaba mucho, Celia Tang creía que habría sido capaz de suicidarse.
Sentadas en la sala central se encontraban su abuela, junto a sus otras dos nueras: Lucy y Mary, quienes, a su vez, eran sus tías.
La principal razón de aquel conflicto era que el hijo de Lucy, Wade Tang, iba a comenzar la escuela secundaria, no obstante, la familia no se podía permitir pagar la matrícula de estudio. Por ello, estaban teniendo un debate, un tanto subido de tono, pues, querían que Celia se casara con el hijo del jefe del pueblo vecino, Harold Li.
Esas personas estaban dispuestas a darle quinientos dólares como pago por aquella unión, lo que podría cubrir, fácilmente, la matrícula de Wade.
Por su parte, Celia no estaba en contra del matrimonio, puesto que, su vida en esa casa era realmente miserable. De hecho, sin dudarlo, ella se casaría con cualquier otro hombre normal, pero Harold había sido diagnosticado con poliomielitis después de su nacimiento y no podía cuidarse solo, ya que, dicha enfermedad atacaba su médula espinal, ocasionándole atrofia muscular y parálisis. Por esa razón, si ella llegaba a casarse con él, no tendría más que una vida desesperada.
Por tal motivo, la chica había hecho todo lo posible para poder salir de aquella situación. De cualquier manera, nadie prestó la más mínima atención, ni a Celia, ni a las protestas de su madre, dado que, sus palabras tenían muy poco valor en esa casa. En vista de que no podía escapar de aquel matrimonio, la chica se vio obligada a suicidarse, sin embargo, su madre, Wendy Zhang, pudo rescatarla a tiempo, salvándole la vida.
"¿Cómo pudiste atreverte a saltar al río? ¿Acaso no crees que nuestra ya está lo suficientemente humillada? ¡Fuimos nosotros quienes te criamos y cuidamos de ti! Ahora tu primo no tiene dinero para poder asistir a la escuela. Entonces, el jefe del pueblo vino a verte y te pidió que te casaras con su hijo, ¿cuál es el problema con eso? ¡Sé todo acerca de tu mal comportamiento! ¡Te estás haciendo mayor y, sin embargo, tu conducta hacia los ancianos es horrible! Es por todo eso que no podrás encontrar a nadie más con quien puedas casarte. Así que, ¡esto es lo mejor que puedes hacer!", escupió su abuela amargamente, mientras la miraba.
Por otro lado, su madre se arrodilló en el piso y comenzó a llorar, al tiempo que exclamaba: "Mamá, por poco Celia muere hoy. Por favor, no le hagas esto, déjala tranquila. Nada de eso es cierto, ella es mi hija, y la conozco muy bien. Puede que la familia Li sea millonaria, pero debes saber que Harold no es una persona normal. Es por eso que, si ella se casa con él, la vida que tendrá será igual a la de una viuda. No puedes destruir la felicidad de Celia, tan solo por el hecho de que Wade debe ir a la escuela...".
"¡Cállate! No quiero volver a discutir acerca de este tema. Si, por tu culpa, la educación de Wade se retrasa, las consecuencias serán desastrosas", dijo la abuela, ferozmente. De esa manera, se hizo más que evidente que no tenía ningún sentido intentar negociar.
"¡Yo no voy a casarme con él!", dijo Celia, con firmeza. Hasta el momento, ella había podido descifrar lo que sucedió.
Siendo Directora Ejecutiva de una de las empresas más importantes a nivel mundial, Celia no era una tonta a quien se le pudiese intimidar tan fácilmente. Puede que su antiguo cuerpo hubiese sido destruido, pero su mente y alma habían renacido, por esa razón, seguiría siendo la misma mujer que no le tenía miedo a absolutamente nada.
"¿Que no te casarás con él? ¡Ni tú, ni tu madre tienen ningún derecho a hablar en la familia Tang!", afirmó la abuela, con el rostro ensombrecido. Le era imposible creer que esa chica hubiese sido capaz de hablar con tanta arrogancia frente a ella.
"Mamá, no pasa nada si no se casa. Conseguiremos alguna otra manera de pagar la educación de Wade. Después de todo, si este drama se extiende, las personas del pueblo se burlarán de nuestra familia, entonces, quizás hasta podrían pedirnos que abandonemos D Village", dijo Lucy, dedicándole una mirada venenosa a Celia.
"Sí, tienes razón. Esto no es bueno para nuestra reputación, y mi hija Maggie también tiene que casarse. De cualquier manera, Wendy y su hija no pueden quedarse aquí por más tiempo, ninguno de nosotros tiene el dinero suficiente como para alimentar dos estómagos más", dijo Mary, sin mostrar ni una pizca de empatía.
"Lucy, Mary, no pueden hacernos esto. ¿Qué vamos a hacer si nos echan? ¡Nosotras no tenemos un lugar para vivir! ¡Este es mi único hogar!", exclamó Wendy, llorando y suplicando. Luego, se arrodilló frente a la abuela, y le pidió: "Mamá, sabes lo desamparada que estoy. ¡Por favor, ayúdame!".
"¡Deja de pedirme ayuda! Además, ¿qué hace Andy visitando siempre esta casa? ¡No te atrevas a pensar que no sé lo que haces a mis espaldas! Últimamente, has estado teniendo muchas náuseas. Para ser honesta, sospecho que puedes estar embarazada de ese bastardo". La abuela estaba difamando a Wendy.
El doble sentido en las palabras de su suegra golpeó directamente a Wendy, la cual se puso tan pálida que no podía ni pronunciar palabra.
Las personas dentro de esa familia la habían intimidado durante años.
Ella solo había estado vomitando por una enfermedad en el estómago, no había ninguna relación entre ella y Andy Wang. Jamás se habría imaginado que su suegra tuviera ese tipo de pensamiento.
A Celia le dolió en el corazón ver aquella escena, aunque no conocía bien a Wendy. No pudo soportar ver aquella cara de humillación que tenía su madre.
Así que, rápidamente, avanzó hasta donde ella se encontraba y le pidió que se pusiera de pie, pues, no quería verla arrodillada. Y, sin una pizca de miedo, le dio una mirada a su abuela y a sus dos tías que parecían complacidas mirando todo, luego, dijo: "¡Pueden insultarme a mí, pero a mi madre no! Les advierto que, de ahora en adelante, si alguien se atreve a insultarla una vez más, jamás los perdonaré. Ya me enfrenté a la muerte, así que no le tengo miedo a absolutamente nada. Y, otra cosa, de ninguna manera me voy a casar con Harold. ¡Es mejor que vayan olvidando esa idea!".
Su abuela, Lucy y Mary la miraron con asombro, ya que, no esperaban que ella pudiera ser capaz de actuar de esa manera. En ese momento, parecía una persona totalmente diferente.
Pero su abuela era la persona a quien más se le debía respeto dentro de la familia, por lo que no podía permitir ese tipo de comportamiento. Por ende, respondió con frialdad: "El nuevo semestre va a comenzar en mes y medio. Si no puedes casarte con él, entonces no lo hagas, yo puedo encargarme del asunto con la familia Li. Sin embargo, tú deberás hacerte cargo del dinero para la matrícula de Wade. Además, nosotros no ayudamos a personas holgazanas. Ya fuimos lo suficientemente generosos como para mantenerte, tanto a ti como a tu madre durante dieciocho años, pero a partir de ahora, pueden mudarse al cobertizo".
"¿Nos estás echando? Bueno, puedes hacerlo hoy. ¡Pero puedo apostar que algún día rogarás para que regresemos!".
Celia habló con enojo, y sin ningún ápice de miedo en su voz. Todos los presentes se encontraban sorprendidos, incluso su madre, pues nadie esperaba aquella reacción. Wendy no se habría imaginado que la chica pudiera hacer una declaración tan atrevida.
La abuela, por otro lado, estaba completamente feliz de poder aprovechar la situación y deshacerse de esas dos cargas. Y una vez que vio que se irían sin luchar, se ofreció a darles cinco gramos de comida.
Luego de que la abuela, Lucy y Mary se fueran, Wendy tomó las manos de su hija y la miró cuidadosamente, entonces, con mucha ansiedad, preguntó: "Dime, ¿sientes que algo está mal?".
"Mamá, estoy completamente llena de energía. No sucede nada malo conmigo. ¡Créeme! Estoy muy bien". La chica caminó hasta quedar frente de su madre y sonrió.
"Bueno, no debiste molestarte con la abuela. Wade necesita 500 dólares para poder ir a la escuela. ¿De dónde sacaremos ese dinero? Y, por otra parte, el cobertizo está en ruinas. En días normales, es fácil sobrevivir en ese lugar, no obstante, cuando llueva todo será un poco más difícil. Yo estoy bien teniendo una vida difícil, pero no quiero que tú tengas que pasar por lo mismo que yo". La mujer le dio una mirada suplicante a su hija, y dijo: "¿Podríamos ir a suplicarle a tu abuela? Puede ser que ella nos permita...".
"¡Mamá, basta! ¿Por qué sigues esperando su piedad? Después de todo lo que hemos hecho por ellos, siempre nos trataron como basura. Quizás su hogar sea un refugio para el viento y la lluvia, pero allí solo recibimos insultos. ¡Prefiero vivir en una mala condición que seguir escuchando sus burlas! Necesitamos tener una casa propia. ¡No quiero seguir viviendo bajo el mismo techo que ellos!", insistió la chica, intentando que su madre entrara en razón.
Antes de renacer, ella había confiado en su capacidad para convertirse en Directora Ejecutiva, ella tenía la firme creencia de que podía mejorar su vida. Basándose en su trabajo fuerte y sus habilidades, deseaba poder sacar a su madre de la pobreza.
Luego de que les entregaran sus cosas, Celia y su madre se mudaron a la cabaña que se encontraba en la entrada del pueblo, siendo seguidas por la mirada lúgubre de su abuela.
Aquella cabaña solía ser el almacén del servicio público, pero había estado desierta por años. Unos años atrás, la familia Tang la había alquilado para colocar su leña, sin embargo, se encontraba muy lejos de la casa principal. No solo eso, el lugar estaba en muy malas condiciones, por lo que la lluvia entraba fácilmente. Así que simplemente dejaron la leña junto a la cabaña, y mantuvieron el almacén sin uso durante años.
A partir de ese momento, se suponía que Celia y Wendy debían dormir en aquel sitio.
Aquella cabaña era un verdadero desastre, estaba casi a punto de destruirse por completo, de hecho, se podía ver claramente el cielo desde el interior.
"Celia, ¿estás segura de que puedes vivir aquí? Si no, seguimos a tiempo de ir a hablar con la abuela", inquirió Wendy, quien miraba a la chica con incredulidad al ver las condiciones de su nuevo hogar.
"Bueno, mamá, ya que estamos aquí, deberíamos instalarnos. Este lugar no parece tan horrible si piensas en que no debemos tolerar más humillaciones e insultos. Sé que estás triste, pero esto será solo temporal. ¡Encontraremos un lugar mejor pronto!", Celia intentó consolar a su madre, mientras la miraba directamente a los ojos.
"Desgraciadamente, todo esto es mi culpa. ¡Soy muy inútil! Si tu padre no hubiera muerto, no nos habrían expulsado de la casa...", ella se trabó en su discurso, para luego comenzar a llorar.
"Mamá, aún podemos vivir felices. No necesitamos hombres que nos apoyen económicamente. ¡Cree en mí!", dijo la chica, muy segura.
Y con los ojos aun llorosos, Wendy asintió, luego, miró a la chica con sus ojos tristes, y dijo: "Siento que después de que caíste al agua cambiaste mucho. Jamás te atreviste a contradecir a la abuela de esa manera y, mucho menos, a mudarte. ¿Qué fue lo que te pasó hoy?".
Como dice el dicho: nadie conoce más a los hijos que sus madres. Porque, pese a que la mujer no sabía que le había sucedido a ella, claramente podía ver que algo cambió en su personalidad. Ella parecía una persona totalmente diferente.
Celia no quería que nadie más se enterara de quién era realmente, así que, al escuchar el tono de sospecha en la voz de su madre, tomó sus manos, y dijo: "¿Qué cambio, mamá? ¿Acaso ahora soy más hermosa que antes?".
"¡Para mí siempre lo has sido!", respondió Wendy, mientras pellizcaba la nariz de la chica. Luego, respiró profundamente, y habló: "Ahora que nos mudamos, debemos hacer este sitio nuestro hogar. Limpiemos todo antes de buscar una solución".
El lugar era muy grande. Las dos mujeres decidieron limpiar primero para que no tuvieran que vivir en la intemperie.
Y luego de barrer todo, quedaron totalmente exhaustas, por lo que decidieron cocinar un poco de avena para tener algo en el estómago.
No había la suficiente comida para ellas, así que debían buscar algún medio para cambiar su situación actual. O, de lo contrario, rápidamente morirían de hambre, ya que después de todo, esa viciosa abuela tan solo les había dado cinco kilogramos de comida.
Celia pensaba en cómo poder cambiar todo ese asunto, mientras miraba cómo su madre lidiaba con algunos problemas. Entonces, al ver los bambúes verdes y regordetes que se encontraban en la otra montaña, una idea cruzó su mente. Tal parecía que ya había encontrado una manera para ganar dinero.
"¡Mamá, tengo una idea brillante!", exclamó, sin poder evitar su emoción. Luego, sin perder tiempo, tomó una hoz y se dispuso a cortar aquellos bambúes.
"Celia, ¿te encuentras bien? ¿Por qué agarraste eso?", preguntó la mujer, ansiosa, mientras caminaba hasta donde estaba la chica.
"Cortaré algunos bambúes y regresaré pronto".
De esa manera, sin esperar alguna señal de su madre, Celia salió corriendo del lugar.
Sin embargo, apenas y había salido cuando se encontró a un fuerte hombre caminando con un saco lleno de comida en su espalda. Él no era otra persona que Andy Wang, quien su abuela había nombrado anteriormente.
Seguro estaba tramando algo.
"Tío Andy, ¿a dónde vas?", preguntó Celia, mientras disminuía el paso.
"Escuché que tú y tu madre se habían mudado. Al enterarme, lo primero que pensé es que no tendrían comida, así que traje algo. Por cierto, ¿estás bien?", habló el hombre, mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa halagadora.
"Sí, estoy bien. Todo está bien conmigo".
"Ya está oscureciendo. ¿A dónde vas con esa oz?", preguntó él, con curiosidad al ver a la chica sujetando el objeto.
"Voy a la colina para cortar dos bambúes. Tío Andy, hay algo que me gustaría hablar contigo, pero no estoy segura si está bien que lo diga", Celia dudaba al ver los ojos del otro.
"Oye, ¿desde cuándo eres tan educada? Simplemente, dime qué es lo que te molesta", dijo Andy, limpiando el sudor que corría por su frente.
"Está bien, pero no quiero que me malinterpretes. Es solo que hay algunas personas inmundas cuestionando el honor de mi madre. Y han estado dudando de ella con...".
A la chica se le dificultaba terminar la oración, no obstante, al darle una mirada Andy, sabía que él la había entendido. Y, por supuesto, ella sabía que no había nada entre él y su madre. Pero había personas a quienes les gustaba deshonrar a los demás. Como hija, a ella no le gustaba cuando alguien cuestionaba a su madre y, por tal razón, esperaba que Andy se mantuviera alejado.
Pero, al mismo tiempo, Celia sabía que él se preocupaba sinceramente por ellas, por lo que no quería que pensara que lo estaba acusando de algo.
Después de todo, la verdad es que, ¡era un buen hombre!
Al comprender las palabras de la chica, Andy se sorprendió y, con una sonrisa amarga, dijo: "Lamento que tu madre haya tenido que escuchar ese tipo de cosas por mi culpa. Me iré después de entregarles la comida".
Al terminar sus palabras, se dirigió directamente a la cabaña.
Celia, al ver a Andy retirarse, sacudió su cabeza. Un montón de sentimientos encontrados le recorrieron el cuerpo, pero se obligó a concentrarse en lo que debía hacer.
Entonces, logró llegar al bosque de bambúes, cortó dos y los arrastró con ella. En ese momento, estaba tan cansada que comenzó a sudar sin parar y, al regresar a la cabaña, se sentó jadeando en el piso.
"¿Para qué trajiste estos dos bambúes? Pareces cansada, ¿te encuentras bien?", indagó Wendy, ofreciéndole, de manera delicada, una taza de agua caliente.
Celia le dio una mirada a su madre, la cual parecía totalmente confundida. Y luego de beber un poco de agua, dijo sonriendo: "Estos bambúes serán las herramientas que nos ayudarán a cambiar nuestras vidas".
"¿Bambúes? ¿Qué estás pensando?", preguntó la mujer, confundida, al ver a su inteligente hija.
Era cierto que podrían convertirlo en tamices y recogedores para poder ganar dinero. Pero, en D Village, había bastantes trabajadores y la mayoría podían hacer ese tipo de productos, por ello, el mercado se estaba quedando sin espacio. Así que, no era muy realista pensar que se podría ganar dinero con eso, no obstante, Wendy no sabía que era lo que planeaba la chica.
"Mamá, ¿no puedes hacer una gran variedad de cosas con esto? Tú podrías hacerlos y yo los vendería. Te prometo que podemos ganar dinero rápido", dijo Celia, con optimismo.
"Deja de ser tan insensata, sabes que hay una cantidad enorme de artesanos en nuestra aldea. No tendríamos posibilidad", expresó Wendy, con una sonrisa amarga en sus labios. Ella no creía que fuera lo correcto soñar con eso.
Sin embargo, Celia no pensaba igual que su madre, por ello, continúo: "La mayoría de la gente hace cestas, ataúdes, recogedores, y cosas así. Todos son artículos muy comunes. Y, después de todo, el mercado es bastante grande. Tenemos que encontrar nuestro nuevo camino". Tras esas palabras, la chica se mantuvo en silencio, perdida en sus pensamientos. Luego, ella volvió a decir: "Estoy tratando de pensar fuera de lo común. Hmmm... Creo que nadie ha pensado en hacer platos para frutas, macetas, o algo parecido, con bambúes. Podríamos intentarlo". Pero al darse cuenta que su madre aun no parecía convenida, agregó: "Y, por supuesto, no iremos a la aldea para venderlos. ¡Si vendemos estas cosas en el condado, podríamos ganar mucho!".
Al escucharla, la mujer le dio una mirada sorprendida a su hija, pues, nunca había pensado en hacer algo como eso con el bambú.
Aun así, seguía insegura, entonces, preguntó: "¿Crees que algo así realmente podría funcionar? ¿Las personas del condado comprarán esas cosas?".
"Actualmente, las personas están más preocupadas por el medio ambiente, y los productos hechos de bambú están libres de contaminación, así que a la gente le va a encantar. Desde ahora debes poner todo tu esfuerzo en hacer lindas canastas de vegetales y platos para frutas. Y luego de tres días iremos al condado e intentaremos vender todo lo que hicimos. De cualquier manera, si no funciona, podemos buscar otra opción", luego de su discurso, la chica respiró profundamente y miró a su madre. Ella ya estaba decidida a intentarlo.
En cambio, Wendy estaba en un dilema, mientras miraba a Celia. Más temprano, ella había pensado en sembrar hierbas para poder ganar dinero. Pero si era sincera, ambas opciones parecían poco funcionales. Ninguna de esas opciones les proporcionaría 500 dólares en menos de un mes.
Por eso, dudó cuando su hija le propuso hacer canastas y platos, ya que no podían perder tiempo.
"¡Mamá, debes confiar en mí! ¡Vale la pena que lo intentemos!". Ella sabía que sus palabras no habían convencido a su madre y, lentamente tomó las manos de la mayor.
Wendy no tenía más remedio que intentarlo, simplemente no podía resistirse a la súplica de su hija. Y, con un suspiro de rendición, dijo: "Bueno, si nada se vende, deberás ayudarme a sembrar las hierbas. No ganaríamos mucho, pero algunas personas las comprarían".
"¡Bueno! ¡Si mi plan falla, te ayudaré con el tuyo!", afirmó la chica.
Una vez que el asunto estuvo resuelto, comieron un poco de avena para seguir trabajando. La menor estuvo a cargo del diseño, mientras que la mayor se encargó de darle forma.
El proceso fue lento y complicado, debido a que tuvieron que hacer cosas como cortar, aserrar, tirar y tejer. Aunque nada de eso fue complicado para Wendy. Y, mientras conversaban entre ellas, se olvidaron un poco de sus problemas.
"Mamá, ¿el tío Andy trajo esa bolsa de arroz?", preguntó la chica, con cautela, dándole una mirada al objeto nombrado.
"Bueno, insistí en que se lo llevara pero no me hizo caso...", respondió la otra mujer, bajando la cabeza, dado a que se sentía extremadamente incómoda hablando de él. E inevitablemente la forma en la que su suegra la había humillado volvió a su mente. Ella no quería ser catalogada como una deshonra.
"Bueno, de todas maneras, lo que más nos hace falta es comida, y ya que él trajo eso, podemos aceptarlo y luego se lo devolvemos. Por cierto, ¿qué opinas del tío Andy?", inquirió Celia, dándole un sorbo a su vaso de agua.
"¿Qué quieres decir? Tu abuela no me cree, ¿tú tampoco lo haces? No pasó nada entre él y yo", replicó la mujer, ansiosa. Ella quería decirle a su hija que era inocente, pero las palabras simplemente no salían de sus labios.
"No estoy diciendo eso. ¿Por qué sacas esa conclusión? El tío Andy es un hombre amable y honesto. Además, tú has estado sola durante dieciocho años, lo que te está complicando el criarme. Si pudieras encontrar a alguien, ¡eso sería bueno!". Celia solo estaba diciendo todo eso en broma, pero quería que las palabras llegaran a la cabeza de su madre.
"Entonces, ¿de verdad crees que hay algo entre Andy y yo?". Tras escucharla, la chica volteó a ver a su madre.
"Mamá, eso no es lo que intento decir. Tan solo digo que no es fácil ser soltera. Si no te gusta mi idea, entonces, simplemente olvídala. Bien, mientras lo haces, ¡voy a cortar más bambúes!", dijo Celia saliendo del lugar.
Wendy, al ver a su hija alejarse, soltó un suspiro.