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Relatos del Olimpo

Relatos del Olimpo

Autor: : Teomary
Género: Fantasía
Una serie de historias del Olimpo dónde se descubren amoríos entre dioses como Zeus, Apolo, entre otros

Capítulo 1 Dafne y apolo

Después del diluvio, El sol volvió a calentar la tierra con su radiante amabilidad, y la tierra respondió con incontables formas de vida, algunas conocidas, otros incluso no deseadas por la misma tierra. Como por ejemplo la inmensa pitón, su cuerpo abarcaba la gran parte del monte y llenaba de terror a la nueva y recién nacida raza de hombres. Nunca habían visto algo así.

Hasta entonces, Apolo había usado su arco tan sólo para cazar venados huidizos o tímidas cabras salvajes. Ahora casi se acabó su carcaj para matar a la serpiente. La abrumó con unas 1000 flechas hasta que el veneno rebozo por todas las oscuras heridas. Apolo sabía que hasta las grandes hazañas algún día se olvidaban si no hay algo que refresque la memoria.

Por eso el Dios estableció los juegos sagrados ,que el bautizo como juegos pitios, por el nombre de la serpiente. En estos juegos hubo competencias de todo tipo: luchas pugilismo carreras a pie, carreras a caballos, carreras de coches tirados por caballos, los jóvenes atletas ganadores recibían de premio hojas de encina. (No había laurel en esos tiempos cualquier árboles servía a febo para confeccionarse La guirnalda que adornaba sus sienes la corona para sus bellos rizos profusos)

****

Dafne, la hija de peneo, fue el primer amor de Febo.

Tal cosa no fue atribuible al mero azar o a la mirada defectuosa del destino. Se debió todo a Cupido, luego de una afrenta no mucho tiempo atrás, el Dios de delos aún ebrio de gozo por su triunfo sobre la serpiente, vio Cupido tensando su arco.

Y le dijo

" Niñito maleducado ¿Qué crees que haces con las armas de un Guerrero? Un arma si es sólo para unos hombros como los míos; para un tino como el mío, incapaz de herrar con cuánta flecha tire para herir enemigos o bestias salvajes, cómo lo hice últimamente con la gruesisima pitón. Tu niñito debes contentarte con tus antorchas para encender el amor o los amores de quién sea, y no buscar elogios en asuntos que son mi prerrogativa"

"Mira Febo, tu arco puede atravesar todas las cosas pero me arco te atravesará a ti y del mismo modo en que los animales son inferiores a los dioses tu gloria en materia de Quién tiene más alcance es inferior a la mía."

Cupido dijo esto último cuando ya volaba con alas ligeras por el aire hasta posarse en la cima sombreada del parnaso, de su carcaj lleno de flechas sacó 2 dardos, de distintas propiedades uno ahuyenta el amor y el otro enciende el amor.

El que enciende el amor es dorado y brilla y tiene la punta afiladadisima, el que ahuyenta el amor es Romo con la punta cubierta de plomo.

Con este último dardo Cupido atravesó a la ninfa hija de peneo y con la otra hirió a Apolo,

La flecha le entró por la médula de los huesos, y de inmediato pero se enamoró y de inmediato la otra repelió cualquier palabra referida al amor y sus derivados.

Dafne halló su gozo en los bosques apartados y en la casa y captura de fieras.

Así emulaba a Diana la diosa virgen, incluso con el pelo descuidado o sujeto tan sólo atrás de la nuca por un simple listón.

Le llovían pretendientes pero ella escapaba a sus ruegos para irse por bosques intransitables sin saber sin importarle nada de los hombres y menos cosas como amor o matrimonio o haser pareja.

Una y otra vez su padre le decía

"Hija quiero nietos, o por lo menos un yerno"

Pero ella se sonrojaba la idea del matrimonio se le hacía cercana al crimen, un rubor enrojecia su hermoso rostro y echaba los brazos al cuello de su padre para implorarle.

"Padre, padre querido, déjame gozar de mi virginidad para siempre, en días caídos esto fue lo que a Diana le concedió su propio padre"

El padre de Dafne se rindió a la petición

"Está bien por mí pero tus propios encantos se interpondrán entre tú misma y aquello que buscas tú sola belleza será la derrota de aquello que deseas"

Apolo se enamoró de Dafne con sólo verla, quiso casarse con ella de inmediato, sus propios poderes proféticos lo engañaron diciéndole que sus deseos eran cumplibles.

Lo mismo que el rastrojo liviano arden un campo cosechado lo mismo que un arbusto se prende por el descuido de alguien que pasaba por ahí y acercó demasiado una antorcha o la dejó tirada.

Al romper el día de pronto era pasto de fuego, su corazón ardía en llamas y el alimentaba de esperanza su amor estéril.

Apolo miraba el pelo colgante al descuido sobre el cuello de Dafne y suspiraba.

"Y eso que no tiene el pelo arreglado"

Apolo veía los ojos de Dafne brillantes como estrellas veía sus labios y deseaba ser más que sólo vernos alababa sus dedos sus manos y sus brazos que subían casi desnudos hasta el hombro, sobra decirlo que se imaginaba al pensar en los encantos ocultos de Dafne.

Pero Dafne corrió más rápida que el aliento del aire no se detuvo a oír sus palabras.

"Te lo ruego, ninfa hija de peneo, no huyas, aunque te persiga no soy tu enemigo. Detente ninfa huyes como huye el cordero de lobo o el venado de León, pero no quiero hacerte daño es el amor el que me hace perseguirte No sabes cuánto temo que al perseguirte te ocasiona una caída o que yo sea el causante de que tú misma te hieras corres y corres por sitios muy toscos para ti, te lo suplico ve menos rápido y disminuye tu vuelo para que yo disminuya el mío."

"O mejor detente un segundo para oír lo que te dice el corazón al que has encantado, no soy un campesino que viva en una cabaña del monte no soy un pastor o un cabrero tedioso que lleva su rebaño y su ganado por estas regiones,

Niña tonta, perdón niña mía, no sabes de quién muy espero te lo aseguro si supieras no huirias, yo soy febo un hijo indisputable de Zeus, yo puedo revelar el futuro el presente y el pasado yo hago que las cuerdas de la lira vibren de música yo tengo el arco más certero, soy un médico reconocido hice curar todas las enfermedades existentes y por existir Pero nadie puede ayudarme frente a ti, y yo"

Apolo se detuvo porque la ninfa asustada había oído ya de él, incluso en la huida era un encantó verla mientras el viento le desnudaba los miembros y su soplo se alzaban el vestido también.

Su cabello flotaba en la brisa ligera y su vuelo realzaba su belleza

Pero Apolo ya no estaba para perder el tiempo en blanduras

El amor arreciaba sobre el y el arreciaba sobre la ninfa.

Apolo corría rápido por el anhelo,

Dafne corría rápido por el miedo.

Pero el perseguidor corría más porque lo empujaba el amor iba atrás la muchacha sin darle un respiro pisandole los talones.

Hasta que la fuerza abandonó a Dafne y Dafne se puso pálida y sintió en su cuerpo todo el peso de la huida.

En eso vio las aguas del Peneo

"Padre, ayúdame ríos, si ustedes tienen de veras poderes divinos hagan algo cambienme, destruyen esta belleza qué tan perseguible me hace."

Sus palabras fueron escuchadas y una languidece iba apoderando de sus miembros. Sus suaves cabellos eran hojas y ramas sus brazos sus pies tan veloces ya estaban atados al suelo por lerdas raíces. Su cara ya era una copa de árbol nada quedaba de ella, tan sólo su encanto brillante.

Era un árbol y como un árbol Apolo la amo, puso su mano sobre el tronco y el corazón de Dafne aún palpitaba bajo la nueva corteza.

Apolo abrazo las ramas como si aún fueran miembros y besó la madera como si aún fuera un cuerpo.

Pero aún así el árbol se apartó de los besos de Apolo

"Ya que no puedes o quieres ser mi esposa, aunque no quieras entonces serás mi árbol, mi lira, mi carcaj llevarán siempre el laurel, tu acompañarás a los generales distinguidos de Roma cuando el capitolio contemple sus largas procesiones triunfantes y la algarabía de las voces lleve la canción de La Victoria.

Apolo el curador había dicho el árbol de laurel inclino sus ramas nuevas como quien al final asiente con la cabeza.

Capítulo 2 Faeton

Cuando Faetón presumía a su padre febo, el Dios sol, sus amigos se burlaban.

"Tu mamá debe estar loca o tú estás loco por creerle.¿Cómo podría ser el sol padre de nadie?"

Rabioso y sintiéndose humillado faeton fue hasta su madre, climene.

"Se están riendo de mí y no puedo responder, que digo ya no lo soporto, soy el hazmerreír de todos, si esto es cierto madre, si el sol el alto Dios febo si él es mi padre ¡pruebamelo! dame pruebas de que vengo del cielo"

Luego la abrazó y gimoteó

"Te lo ruego por mi vida,por la vida de tu esposo merope, y por las esperanzas de boda de mis hermanas, sólo dame una prueba de que el sol es mi padre"

Ya fuera conmovida por la congoja del hijo o interesada en defender su honor contra los viejos chismes, climene respondió, extendió los brazos hacia el Sol.

"Por el mismo globo fulgurante que ahora nos ve y escucha, todo esto que digo juro que eres su hijo, tú eres el hijo de esa gran estrella que alumbra el mundo entero. Si miento en este instante me quedé ciega y nunca pueda ver otra vez la luz del día. pero si tanto deseas un encuentro con tu padre, no es imposible, el sale por esa tierra que limita con nuestra tierra, si quieres la verdad sobre ti mismo ve y pregúntale."

Faeton salió corriendo con la cabeza encendida con la idea de la gloria celeste. Cruzó su propia tierra Etiopía, luego la India, la tierra que ya se bajó los fuegos solares del cielo, y llegó al palacio donde su padre amanece.

Magníficas y exactas columnas sostenían una masa de estratos de oro, tan brillante que los ojos se apartaban.

El techo todo un reflector de Marfil Pulido.

Las puertas de plata como mandaste llamas y sobre una de esas llamas, vulcano, El Dios del fuego había puesto en relieve un retrato de la creación. Estaban los mares ahí puede verse a Tritón con su trompeta y a proteo El señor de las formas cambiantes y egeon encorvado hace que lo lleven por las aguas dos ballenas, una bajo cada brazo.

Ahí estaba Doris, con sus hijas nadan o montan peces o se peinan sentadas en las rocas, todas diferentes y todas parecidas como hermanas.

Y ahí sobre la tierra estaban las ciudades la gente, los bosques, las bestias, los ríos las ninfas y otras deidades rurales.

Y sobre estas escenas el artista grabó en lo alto la imagen de los hielos luminosos y el zodiaco, 6 signos en cada puerta derecha y 6 en la izquierda.

Faeton subió por la pendiente de acceso y entró a la casa de su padre, quién tanta vergüenza le había causado. Fue directo a su presencia real pero tuvo que detenerse, la luz era inmensa y tan violenta que no pudo acercarse.

Porque ahí estaba el Dios febo, el sol, vestido de púrpura y sentado sobre un trono De esmeraldas refulgentes, que esparcen y retractan sus llamas

A su izquierda y a su derecha su comitiva anual estaba en orden: el día, el mes, año el siglo y las horas; la primavera coronada con una guirnalda de flores, el verano desnudo, a no ser por una corona de espigas, el otoño salpicado de púrpura por las uvas pisoteadas y el invierno con los bucles rígidos y blancos.

Capítulo 3 Faeton segunda parte

El muchacho miró estupefacto, deslumbrado por toda esa maravilla. Entonces el gran Dios le dirigió esa mirada a la que nada escapa y dijo

"Faeton, hijo mío, ¡si eres mi hijo! un hijo al que yo jamás negaré ¿porque estás aquí que te trajo a esta fortaleza?

Faeton contestó

"Oh, tú, luz para todos en este vasto mundo. Oh,febo, mi padre si me permites usar esa palabra y si climene no esconde alguna vergüenza detrás de tu nombre, dame una prueba sólida hazle saber a todo el mundo que soy tu hijo; aleja toda duda"

Su padre se quitó la corona de luz cegadora y le indicó a faeton que se acercará para luego abrazarlo.

"No temas llamarme padre, tu madre dijo la verdad. para liberarte de dudas pídeme algo lo que sea te prometo que lo tendrás Y aunque nunca he visto esa laguna de infierno por la cual todos los dioses en el cielo hacemos inviolables nuestros juramentos, invocó a esa laguna como testigo de este juramento"

Febo ni siquiera había terminado, cuando ya faeton le pedía el carro del Sol y conducir todo un día los caballos alados.

Su padre se echó para atrás; casi maldijo su juramento, movió la cabeza como si tratara de romper lo prometido.

"Tus tontas palabras me muestran el trágico disparate de las mías; no sé cómo tragarme mi promesa, nada te negaría excepto esto. quiero persuadirte de que el peligro que pides es infinito para ti mismo y para toda la creación. las fuerzas, los materiales, las leyes de toda la creación están balanceadas sobre el curso de ese carro y esos caballos. Un muchacho no puede controlarlos. Tú eres mi hijo, pero mortal, ningún mortal debe sentirse capaz de llevar esas riendas, ni siquiera a los dioses se les permite tocarlas. Ni el más arrogante de ellos soñaría con salir con vida luego de conducir un día las ruedas de fuego.

Si ni siquiera Júpiter, (Zeus) el Dios más alto de todo el cielo cuya mano acuna el rayo, intenta poner un dedo en esas riendas ¿Y quien compite contra el?.

Nuestro primer tramo es casi vertical, aunque están descansados los caballos apenas logran subirlo, luego cuando llegamos a la mitad del cielo da terror mirar hacia abajo, hacia la nada, hacia la tierra y el mar tan pequeños; el corazón casi se me sale del cuerpo cuando el carro se ladea, luego la zambullida hacia el atardecer ahí uno requiere una fuerza sobre las riendas. Tetis, Qué espera a recibirme en sus aguas, siempre teme que me vuelca y caiga dando tumbos con la cabeza y los talones enredados en un solo amasijo.

Recuerda también que todo el cielo gira sus constelaciones, sus planetas en todo mi camino, tengo que luchar en sentido contrario. Para que no me lleven hacia atrás como a los otros astros. ¿Qué harás con tus pies amarrados al carro las riendas en tus manos y tengas que ponerte al tiro Neo de los polos en rotación, cuando el eje del mundo busca llevarte en su vértigo?

Tal vez esperas atravesar deliciosa ciudades de los dioses, templos y arboledas bellamente dispuestos como en la tierra; no es así, lo que hay son oscuras quebradas con monstruos Y aunque fueras capaz de aferrarte a la ruta ,debes pasar entre los cuernos del gran toro, las flechas turbias del centauro de Tesalia, las fauces abiertas del león enfurecido y del escorpión el pincho levantado y las pinzas acercándote del cangrejo, sus dobles tenazas echando las contra ti y todo al mismo tiempo.

¿Y como controlarlas los caballos? Incluso para mí no es nada fácil, una vez que los caballos están encendidos con los terribles quemadores que ellos atizan en sus amplios pechos y que arrojan llamas por sus narices y sus bocas, ya con la sangre en lo alto, los caballos apenas me obedecen. eso que me conocen.

Piénsalo de nuevo No me pidas lo que habrá de destruirte, me pides prueba sólida de que eres mi hijo, mis temores por tu vida son pruebas y sólida. mírame, si tan sólo sus ojos pudieran ver en mi corazón y verlo llena de pena paterna. escoge cualquier otra cosa de la creación. Es toda tuya, pero lo que has escogido no me atrevo a concedero; escoge de nuevo faetón, no me has pedido un honor, Cómo supones ,sino un castigo; mira hijo mío esto no es un honor ¡es un castigo!

Me echas tus brazos al cuello y persistes. no tienes noción de lo que estás pidiendo, pero es jurado por la estigia tendrás lo que deseas tan sólo pide hijo mío otra vez algo esta vez diferente y más sabio.

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