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Renacida, recuperé todo mi pertenecido

Renacida, recuperé todo mi pertenecido

Autor: : PR
Género: Romance
Shakira fue engañada por sus hermanastras y su madrastra, ¡e incluso por su padre biológico! Le robaron todo, su propiedad, su amor e incluso su hija. Pero justo antes de morir, tuvo la oportunidad de renacer. En su nueva vida, le ofrecieron segundas oportunidades. Y todo se repitió desde el momento en que su madre falleció. La mayor diferencia fue que se casó con el misterioso Wyatt, quien se casó con su hermanastra en la vida anterior. Con el apoyo de Wyatt, Shakira juró recuperar todo lo que le pertenecía.

Capítulo 1 Capítulo 1

En el Hospital Privado Yahya.

El sol resplandeciente iluminaba el cielo, y el leve piar de los pájaros llenaba el ambiente junto con el dulce aroma de las flores.

En la esquina noroeste de la habitación individual, el aire acondicionado llevaba encendido todo el día, por lo que el lugar estaba tan frío como un témpano de hielo.

Si no hubiera sido por la agitación de la manta que cubría la cama y el movimiento de un par de ojos que seguían el vuelo de una mariposa al pasar, la gente no hubiera notado la presencia de una persona debajo de la frazada.

Pobre mariposita que confiaba en la seguridad de aquel recinto, que en realidad era un espacio mortal para ella.

"¿No te parece bien morir conmigo?"

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe e irrumpió un desbocado repiqueteo de tacones altos, golpeando alocadamente el suelo y quebrando el silencio de la sala.

"Shakira Reed, bruja venenosa, ¿cómo es que sigues viva?" La cobija que cubría el cuerpo consumido fue arrancada de un tirón. No obstante, la paciente acostada en la cama sonreía.

"Señora Hernández, ¿acaso no es usted una dama siempre elegante y bien comportada? ¿Por qué tanta agresividad?" La voz no era fuerte, pero cada palabra resultaba muy clara para los oídos.

"No puedo llevar una buena vida en la casa de los Hernández. ¿Acaso tú sí podrías?" Chinwe Reed habló, rechinando los dientes, en el oído de Shakira.

"Estoy a punto de morir, ¿qué buena vida puedo llevar? Pero me siento mejor al verte desdichada", dijo Shakira, soltando una risita complacida.

Chinwe miró a Shakira y respiró profundo. De inmediato recuperó su refinamiento y se sentó en la cama.

"Chinwe, déjame preguntar. ¿Se acabaron tus días de gloria con los Hernández?"

"O sea, ¡¿fuiste tú quien envió esas fotos?!", le respondió con otra pregunta. "Realmente te habíamos subestimado; tumbada en esta cama de enferma y aún eres capaz de hacer cosas como esa. Y dime, ¿también fuiste tú quien provocó el colapso de la familia Reed?" Chinwe miraba a Shakira con incredulidad.

"Siempre te dije que eras estúpida, pero nunca lo asumiste. La gente inteligente no necesita hacer ciertas cosas con sus propias manos", dijo Shakira mirando a Chinwe con desprecio. "¡Eres tan idiota que creíste poder engañar a Wyatt Hernández!"

"¿Y yo qué más podía hacer?", preguntó ella, "¿quedarme con los Hernández y envejecer sola?"

Desde el día en que se casaron, Wyatt Hernández había sido un extraño para ella, quien no pensaba quedarse en esa casa para verlo traer a sus hijos ilegítimos, uno tras otro.

"En realidad, si pudieras pasar el resto de tu vida con esa familia, sería una bendición para ti, pero te creíste demasiado". Shakira cerró los ojos, como si hablar la hubiera fatigado. Sin embargo, estaba sonriendo.

Shakira estaba tan flaca que semejaba un saco de huesos, lo que hacía que su sonrisa luciera macabra, aunque algo distinguida.

"¡Vas a morir, pero no dejaré que te vayas al infierno con una sonrisa en la cara!"

Repentinamente, Chinwe se acercó a Shakira y le preguntó al oído si quería saber algo sobre Keir.

Al escucharla decir ese nombre, Shakira se estremeció y preguntó con angustia: "¿Qué pasa con Keir?"

Shakira había estado hospitalizada durante más de un año y no había visto a Keir desde entonces. Lo que sabía de ella procedía de todo tipo de noticias que le llegaban y que la habían ido venciendo poco a poco.

Keir buscaba a su madre por todas partes. Sufrió acoso escolar y fue enviada al hospital. Ahora estaba muerta.

Shakira sintió una gran necesidad de saber lo que su hermana iba a decirle sobre Keir.

Chinwe no se hizo de rogar, así que, de inmediato, le contó: "Inicialmente, queríamos donar los órganos de Keir, pero tras haberlos extraído, algunos de los familiares de los receptores se enteraron de que la madre de la donante era una asesina y no quisieron aceptar la donación". Ella suspiró, e inclinándose hacia Shakira, le preguntó: "Hermanita, dime, ¿qué hacemos ahora?"

"¿Q-Qué has dicho?" Shakira estaba tan sorprendida que sus ojos parecía que iban a salirse de las profundas cuencas en su rostro.

"Lo que oíste, pero Keir está en buen estado, congelada en la morgue, aunque parece que le faltan algunas partes". Diciendo esto, Chinwe sacó muy tranquila una polvera de su bolso y se retocó la cara.

"¿Qué partes le faltan?"

Shakira miró fijamente a Chinwe, sintiendo que su alma se iba separando de su cuerpo poco a poco. "Chinwe, si hay una próxima vida..."

"¿Y qué si hay una próxima vida? Sabes cómo murió tu madre... de quién era hija Keir..."

Keir... Keir...

Keir siempre preguntaba: "Mami, ¿dónde está mi papá?"

Capítulo 2 Capítulo 2

Era una noche lluviosa y nublada. Los autos que circulaban por la calle salpicaban pequeñas gotas de agua.

Repentinamente, se escuchó un fuerte estruendo que despertó a los residentes de las casas circundantes.

"¿Qué pasó?"

¡Madre... Keir!

Shakira Reed se agarraba el borde de la camisa. "Esto duele mucho...", se quejaba.

"¿Señorita, señorita, se encuentra bien?" La voz de Wendy sonó en sus oídos.

Shakira se recompuso. Tenía certeza de que la mujer que le hablaba era Wendy y que estaban dentro del auto.

"Señorita, ¿está usted lastimada?" Wendy estaba aterrorizada y ansiosa, pero no podía moverse.

"¡Yo estoy bien!", dijo Shakira, quien sabía que el pie de Wendy estaba atascado.

Después de responderle a la mujer, observó alrededor y se pellizcó. El cuerpo le dolía tanto que ella tuvo que encogerse para sentir cierto alivio. Finalmente, algo despertó sus sentidos.

¡Había renacido!

"¡Oh, Dios mío!" Shakira miró por la ventana, con lágrimas en los ojos, sabiendo que tendría que valerse por sí misma, de inmediato.

En una vida anterior, Shakira tuvo un accidente de auto. En aquel momento, no hacía más que llorar porque no podía abrirlo para salir, y fue Wendy quien tuvo que olvidar su propio dolor y sufrimiento para abrirle la puerta. Cuando Shakira quedó liberada y corrió para solicitar ayuda, el auto donde estaba estalló en llamas detrás de ella.

'¿Por qué se habría incendiado mi auto?', se preguntó a sí misma. En realidad, resultaba extraña esa situación, pues la familia Reed mandaba a revisar, periódicamente, todos sus automóviles.

Otra cosa que le resultaba inquietante era que Luke no se hubiera manifestado de alguna forma. Él había sido su chofer desde que ella nació. Primero se encargaba de llevarla a sus chequeos médicos, más adelante la llevaba a la guardería y cuando era adolescente, al instituto.

"¿Luke, Luke?", empezó a llamarlo, con voz temblorosa.

En su vida pasada, debido a la explosión del auto, tanto Luke como Wendy no sobrevivieron, pero en esta ocasión, no hubo explosión. "¿Cómo estaría Luke?", preguntó Shakira, tal vez esperando que Wendy pudiera darle una respuesta.

"Señorita, no se preocupe por nosotros", le dijo Wendy a manera de respuesta, "usted dese prisa para que pueda salir de aquí". Wendy estaba herida, pero desde su punto de vista, Shakira era la prioridad.

"Sí, Wendy, pero primero debo encontrar la manera de hacerlo; luego te sacaré a ti". Shakira temía que Wendy intentara ayudarla, como lo había hecho en su vida anterior.

"¡No se preocupe por nosotros!", le repitió Wendy. Shakira presentía que ella estaba en malas condiciones, considerando el tono débil de su voz.

Shakira no pudo evitarlo, sus ojos se llenaron de lágrimas. De hecho, no había tratado muy cercanamente a esas personas; siempre había pensado que trabajaban sólo por dinero. Pero luego del accidente, se dio cuenta de que ellos habían desarrollado sentimientos sinceros hacia ella, después de haberse llevado bien durante tantos años.

Por supuesto, también se había cruzado con personas turbias y malvadas, y aseguró que se vengaría de ellas en esta vida.

Shakira llamó a la policía y a la ambulancia, pero nadie pudo asegurarle cuánto tardarían los socorristas en llegar a la escena del siniestro, debido a la lluvia.

'A lo mejor Luke está inconsciente, y si Wendy sigue perdiendo sangre.' Shakira no se atrevió a seguir pensando en ello.

Para tratar de abrir la puerta, Shakira intentó alcanzar la caja de herramientas del coche, pero no estaba.

Cuando nació, a ella le proporcionaron un auto privado, y su madre siempre se había preocupado por darle mantenimiento periódico y de que todas las herramientas de emergencia estuvieran en su lugar. 'Si no están en su sitio, alguien debió tomarlas', pensó.

Todo parecía indicar que el accidente fue planificado.

En su vida anterior, Shakira ni siquiera se imaginaba que pudieran darse situaciones de este tipo.

Se incorporó con dificultad, quitó un reposacabezas de los asientos delanteros y con él golpeó varias veces el cristal de la ventana, pero no logró romperlo.

Sus nervios comenzaban a aumentar al pensar que quizá su madre había mandado a instalar cristales antibalas. '¿Tan mala suerte tendré? ¿Será que volveré a morir después de haber renacido ahora mismo?', especulaba su mente.

"No, por favor, aún no me he vengado. No puedo morir ahora", gritó al cielo

Shakira murmuraba en voz baja: "Madre... Keir..."

"¡Dios mío, madre!", volvió a gritar.

Su madre estaba enferma en el hospital y había empeorado ese día, por lo que le pidió a Luke que las llevara a ella y a Wendy a visitarla.

Los pensamientos daban vueltas en la cabeza de Shakira y, repentinamente, recordó que Chinwe le había preguntado si sabía cómo había muerto su madre.

'¿Acaso la enfermedad no fue la única causa de la muerte de mamá?', se preguntó. '¿Será que hubo alguna otra razón malévola detrás de eso?'

Shakira empezó a golpear locamente la ventanilla del auto mientras gritaba: "¡Madre, tienes que esperarme, debes hacerlo!"

A lo lejos, un Rolls-Royce negro avanzaba a toda velocidad.

"Señor Hernández, hay un accidente automovilístico allá adelante", le dijo Miles Ward, que estaba sentado en el asiento del copiloto.

La luz de la calle iluminó el rostro frío del hombre que estaba sentado en el asiento trasero, quien entrecerró los ojos para distinguir mejor la escena.

"¡Sólo pasa de largo!" Miles se volvió hacia el conductor y sintió un escalofrío en el pecho.

Capítulo 3 Capítulo 3

La ventanilla del auto, finalmente, se rompió.

Shakira tomó del asiento su manta de cachemira, envolvió sus manos con ella y cuidadosamente, limpió todas las astillas de cristal para salir del auto sin cortarse los dedos.

Ya era medianoche y seguía lloviendo, por lo que no se veían transeúntes en el camino.

De vez en cuando pasaba algún auto a toda velocidad, pero ninguno se detuvo para ayudarla. Incluso, uno de ellos la salpicó de barro por todo el cuerpo.

No había radares ni cámaras de vigilancia por ningún lado, así que nadie se sintió en el deber de detenerse para echar una mano.

No era de extrañar si no se paraban, no importaba, pero quizá pasara alguien de buen corazón que la ayudaría, aunque fuera indirectamente, llamando a la policía una vez más.

Shakira giraba la cabeza de vez en cuando para echarle un ojo a su auto. Estaba preocupada y muy nerviosa pensando que podía explotar. "¡Por favor, no explotes!"

En ese momento, otro auto se acercaba, entonces Shakira se armó de valor y corrió, directamente, a la mitad del camino.

'Dado que Dios me permitió renacer, no me dejará morir tan fácilmente', pensó.

El ruido áspero y rechinante que se produjo mientras el auto frenaba bruscamente, casi había desgarrado los tímpanos de Shakira.

"Se. señor Ward.", tartamudeó el chofer, quien parecía a punto de llorar.

'Pequeño imbécil, si quieres morir, hazlo solo, no hagas que la gente muera contigo', se desahogó mentalmente el conductor

Miles también se había asustado, y seguía estándolo cuando, repentinamente, una figura se acercó corriendo a golpear con salvajismo la ventana del auto.

Como le pareció que no le harían caso, se dirigió al parabrisas para dar palmadas en el vidrio.

Miles miró a la persona que estaba sentada en el asiento trasero, abrió la puerta y salió del auto con un paraguas.

Al rato volvió y le comunicó al señor Hernández que los involucrados en el accidente eran miembros de la familia Allen.

Pasó mucho tiempo antes de que el hombre del asiento trasero abriera los ojos, y Miles dejó caer, involuntariamente, su cuerpo al suelo.

......

El vidrio de la ventanilla trasera bajaba lentamente, lo que sorprendió a Miles. Shakira se precipitó a suplicar: "Por favor, ayúdeme."

Wyatt. Wyatt, ¡Era Wyatt Hernández! ¡¿Cómo podría ser Wyatt Hernández?!

Ese nombre, después de una larga historia de vivencias, seguía siendo un dolor agudo en su corazón.

Shakira odiaba hasta los huesos a Lucía García y a sus hijas, pero no se atrevía a desagradar a Wyatt Hernández. ¡Lo único que quería era mantenerse bien lejos de él!

Sus ojos penetrantes seguían siendo inclementes, lo que le confería su habitual mirada gélida. Cuando Shakira los vio, su corazón se desbocó.

¡No, no lo volveré a hacer!

Temblando, Shakira alejó sus dedos de la ventanilla y, cautelosamente, dio un paso atrás.

Miles la retornó al momento presente al preguntarle, en voz baja: "Señorita Reed, ¿necesita ayuda?"

Era cierto que casi todas las chicas que veían al señor Hernández tendían a sentir reducido a cero su coeficiente intelectual. Pero ahora Miles Ward, con su carácter bondadoso y gentil, tuvo que recordarle a Shakira que ese momento no era el apropiado para quedarse atónitos.

Si el señor Hernández no hubiera bajado él mismo la ventanilla, ni siquiera Miles, quien había crecido con él, se hubiera atrevido a hacerlo.

En verdad, a Shakira lo que le provocaba decir era: "No, no necesito ayuda", pero tuvo que decir que sí, porque de esa ayuda dependían las vidas de Wendy y Luke, que eran más importantes que cualquier otra cosa.

Cuando Miles estaba a punto de decirle al conductor que bajara del auto y lo ayudara a rescatar a las víctimas, oyó a Wyatt decir: "Tú me odias".

Miles se sorprendió y giró rápidamente su cabeza sólo para descubrir que Wyatt estaba mirando a Shakira.

"No. No, no lo hago", replicó Shakira inconscientemente.

¿Odiaba ella a Wyatt Hernández? No. ¡Ella lo que quería era vivir unos años más para acabar con Lucía y los suyos!

Wyatt abandonó su mirada opresiva y agitó su mano desdeñosamente.

Miles miró a Shakira con pesar, pero no dudó en subir al auto.

"¡No!", gritó Shakira, agarrando la ventana y corriendo hacia adelante con el auto. Mientras más rápido rodaba el coche, más rápido corría ella.

"¡Suelta el auto!", gritó Miles, ansiosamente.

Shakira sabía que esta era su última oportunidad de salvar a Wendy y Luke, y no podía dejarla pasar, aunque esa oportunidad llevara escrito el nombre de Wyatt Hernández.

Antes de que el auto arrastrara a Shakira, se detuvo repentinamente.

Por efecto de la inercia, Shakira siguió su movimiento hacia adelante, lo que hizo que sus labios rozaran, accidentalmente, el rostro de Wyatt. La fría sensación que le causó aquel roce aumentó su flujo sanguíneo.

"Lo siento mucho". En ese momento, Shakira recordó que Wyatt sufría de miedo intenso a las bacterias y los gérmenes, por lo que ella le limpió la cara con la mano lo más rápido que pudo.

"¡¿Qué demonios estás haciendo?!", rugió Wyatt, lo que dejó estupefacta a Shakira, quien también recordó que detestaba que lo tocaran.

Al mirar su mano, Shakira sintió frustración, así que se sentó en el suelo y rompió a llorar.

Era la primera vez que Miles veía a una chica llorar así, con tanta tristeza e impotencia. En ese momento, se dio cuenta de que el manto de lluvia que caía sobre su cuerpo de Shakira se había vuelto más ligero.

Sin embargo, Wyatt se mostraba indiferente, por lo que Miles, simplemente, giró su cabeza.

"Por favor, haré todo lo que quieras", le dijo Shakira desde el suelo, mirando a Wyatt a través de la cortina de lluvia.

Miles no pudo evitar lanzar un suspiro. Estaba distraído, pensando en el momento en que el señor Hernández hablaría acerca de las condiciones, cuando oyó la voz de su jefe.

"¡Trato hecho!"

¿Qué?

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