"Según nuestra fuente, Esteban Pei, director ejecutivo del Grupo TJ, y Janiya Mo celebrarán una fiesta de compromiso el sábado y también anunciarán la fecha de su boda ese día. Los miembros de la familia de la novia confirmaron esa noticia. Seguiremos los detalles para traerles más actualizaciones sobre esta historia más adelante".
Al finalizar el reportaje, Margaret apretó el botón de pausa y la imagen de un hombre guapo se congeló en la pantalla.
La mujer estaba sentada en el sofá con un niño de seis años y ambos se miraron. Luego posaron su mirada en la pantalla del televisor donde se mostraba el rostro del llamado director ejecutivo del Grupo HJ.
Ella entrecerró los ojos ligeramente, miró al chico que tenía al lado y sonrió con malicia.
"Caspar, tu padre se va a comprometer con otra mujer. ¿Qué crees que deberíamos hacer?".
El pequeño parpadeó un par de veces y luego esbozó una sonrisa maliciosa.
Finalmente sugirió: "Mami, ¿qué tal si le robamos todo su dinero? Cuando un hombre es rico, todas las mujeres lo persiguen, pero si no tiene dinero, ninguna estará dispuesta a casarse con él".
El rostro de Margaret se ensombreció de inmediato, y si no conociera a su hijo, se sentiría incómoda con su forma de expresarse.
El mantra de la Gran Compasión resonó repentinamente en la sala de estar.
Este era su tono de llamada especial para el trabajo. Actualmente ella estaba de vacaciones, de modo que no sabía por qué la habían llamado. Sin embargo, el timbre interrumpió su intento de darle una lección al niño.
Caspar pensó que su madre no lo escuchó, así que se puso de pie y sacó el control remoto escondido detrás del mural.
Se lo entregó y dijo: "Mami, tienes una llamada".
La mujer le acarició la cabeza con cariño, lo sostuvo entre sus brazos, le quitó el dispositivo, apuntó hacia la pared y presionó el botón.
La superficie blanca se volvió negra e inmediatamente apareció una pantalla de cristal. En esta había una mujer con máscara de mariposa, pero la pantalla estaba demasiado oscura para distinguir su rostro con claridad. Solo se veía que era encantadora y estaba de pie dentro de una habitación carente de luz. A pesar de su aspecto tentador, daba la impresión de un agobio interminable.
No obstante, Margaret y Caspar ya no se sentían así porque la habían visto innumerables veces y, por la forma en que lucía ahora la mujer, sabían que esta tenía otra tarea para ella.
"Yvette, ¿cuál es la misión esta vez?", Margaret tomó la iniciativa de preguntar. Desde que ingresó en el Grupo ST, se dio cuenta de que no sería una persona común nunca más.
"Quiero la pintura al óleo El Aschube", la otra le respondió en un tono monótono y formulista, desprovisto de emociones.
Yvette era la famosa mensajera del Grupo ST en el inframundo.
En este no se integraban más que ladrones con grandes habilidades. Hasta el momento, todas las transacciones se realizaban en línea, por lo que el grupo era realmente un misterio.
Hace siete años, a Margaret la expulsaron de la familia An y accidentalmente se convirtió en miembro de este grupo de ladrones. A partir de entonces, se volvió una profesional del robo.
Estuvo en esa actividad hasta que quedó embarazada y dio a luz a Caspar. Luego continuó con el negocio, puesto que no resultaba fácil alejarse por mucho tiempo. Ahora que finalmente tuvo la oportunidad de tomarse unas vacaciones, apareció otro trabajo inesperadamente.
"¿Qué? ¿El Aschube?".
Ella conocía que se trataba de una colección codiciada por todos los coleccionistas del mundo y se estimaba que valía ochenta millones de yuanes, pero alguien ya la había comprado en secreto. Además, hasta ahora nadie sabía quién era el comprador.
Al pensar en esto, sus ojos se iluminaron.
"¿Sabes dónde está?", preguntó emocionada.
"En la villa de la familia Pei", respondió Yvette con indiferencia.
"¿Qué? ¿Familia Pei?". Margaret abrió los ojos, asombrada, mientras se preguntaba si esa familia era la que estaba pensando.
"Sí. Esteban Pei compró el cuadro en secreto hace tres años y este debe estar en su dormitorio en este momento".
La mensajera confirmó sus sospechas. Realmente era él.
La joven se quedó atónita.
"Esa es la casa de papá, ¿verdad?".
Caspar preguntó de repente, con su dedo meñique apuntando a la pantalla del televisor. Fue entonces que su madre miró detenidamente la imagen y vio la famosa pintura colgada en la pared de la habitación del hombre.
La expresión de su rostro se oscureció y repuso enojada: "¿Por qué me escogiste para esta tarea? ¿Acaso soy el único miembro del Grupo ST?".
"Por supuesto que no, pero eres la única que está disponible en este momento". La otra contestó con voz fría y sin emociones como antes.
Margaret se quedó sin habla.
No supo cómo reaccionar al escuchar los motivos que la mensajera expuso. Tampoco consideraba que estuviera tan ociosa como creían.
Sin embargo, no se atrevió a objetar algo más.
"Tienes tres meses para cumplir con esta misión. Buena suerte".
Yvette desapareció de la pantalla después de decirle la fecha límite.
Entonces, la chica sonrió maliciosamente, absorta en sus pensamientos, mientras observaba la pared blanca, que ya había vuelto a su aspecto original.
'Bueno, tengo tres meses para realizar esta tarea. Creo que es tiempo suficiente para jugar con Esteban'.
"Mami, sonríes de una manera muy desagradable".
Caspar se quejó y se cubrió el rostro con las manos, ante la idea de que su madre estuviera pensando en algo vergonzoso. De lo contrario, no podría sonreír de ese modo y su rostro no estaría tan distorsionado.
Margaret ignoró la reacción de su hijo. Simplemente lo tomó por los hombros, giró su cuerpo pequeño y grueso hacia ella y le sonrió alegremente.
"Bebé, ¿quieres ver a tu papá?".
"No". El niño creía que ya tenía suficiente con una madre tonta, así que un padre idiota solo le haría su vida más aburrida.
Se quedaba sin palabras ella con la respuesta, pero para ganarse al chico, debía sonreír todo el tiempo.
"Cariño, es tu papá y tiene mucho dinero. ¿No te gusta eso? Mami te llevaré a conocerlo, ¿de acuerdo? Entonces toda su fortuna será tuya".
En cuanto Caspar la escuchó mencionar las riquezas, guardó silencio y se sostuvo la barbilla como si estuviera meditando.
Sabía que su padre era rico, mas nunca había considerado el hecho de que toda su fortuna le perteneciera. Si eso sucedía, podría comprar un montón de pirulís.
La fantasía iluminó sus ojos en un instante y no pudo evitar babear.
La madre notó que su hijo estaba tentado y volvió a hablarle para terminar de convencerlo.
"Lo único que tienes que hacer es entrar en esa casa y traerme el cuadro. Entonces podrás comprar y hacer lo que quieras".
El niño se sintió muy emocionado.
"Incluso puedo ir al bar con el tío Leonel?". Con una mirada expectante pensó en el hombre, ya que este lo había llevado antes ahí. Sin embargo, Margaret los atrapó y sacó a su hijo de ahí, sin permitirle volver nunca más.
Ahora este pensaba que tenía la oportunidad de regresar y se reflejó un brillo en su mirada.
La madre se quedó muda y maldijo a Leonel miles de veces en su interior. No era un buen hombre, puesto que quiso extraviar al pequeño llevándolo a esa clase de lugares.
La próxima vez que lo viera, definitivamente lo golpearía para saciar la sed que le provocaba la ira en su corazón.
Aunque tuvo deseos de golpear a Caspar también para darle una lección, decidió contenerse. Después de todo, todavía necesitaba su ayuda en el futuro.
Finalmente dejó escapar una risa tonta y le pellizcó su rosada y abultada mejilla.
"Por supuesto que puedes, con la condición de que ayudes a mami a apoderarse de ese cuadro".
Los niños eran fáciles de engañar. Entonces, Caspar asintió firmemente con la cabeza, como si estuviera dispuesto a arriesgar su propia vida para completar la tarea.
"No te preocupes, mami. Cuando entremos a la casa de los Pei, yo te ayudaré a conseguir esa pintura", dijo él.
"¡Muy bien! ¡Ese es mi campeón!", dijo la mujer, mientras sostenía al niño en sus brazos y acariciaba ligeramente su suave cabello. La expresión de su rostro era tan pacífica como la de la Virgen María, pero una mirada más de cerca revelaba una sonrisa fría dibujada en sus labios.
Margaret pasó algunos días en su casa planificando el robo de la pintura al óleo que perpetraría junto con Caspar. Estaba convencida de que con su ayuda podría completar la tarea antes de la fecha límite.
El día del compromiso de Esteban, ella decidió llevar al niño al Hotel TJ, donde se celebraría el evento. Sin embargo, la multitud alrededor de la entrada los asustó mucho a los dos.
Ese era el hotel más grande de la ciudad y cuyo dueño era el Grupo TJ, el cual se había posicionado como líder en la industria desde que Esteban asumió su presidencia. Todos sus negocios, incluyendo hotelería, catering y bienes raíces, ocupaban los primeros lugares en sus respectivas industrias.
Sin duda, ese hombre había hecho de la empresa una leyenda y el resto solo podía admirar sus logros, intentar imitarlos, pero no competir contra eso.
Debido a la gran influencia del conglomerado, los periodistas de muchos medios de comunicación se habían amontonado en la entrada del hotel intentando obtener todos los detalles de la fiesta de compromiso para incluirlos en sus reportes. Parecían estar dispuestos a hacer lo que sea con tal de conseguir una primicia.
Todos los invitados al evento eran ricos y poderosos, la élite de la sociedad, incluyendo celebridades famosas, funcionarios públicos y dignatarios del gobierno. Por eso, para evitar accidentes, el personal del hotel no solo había colocado guardias para bloquear la entrada de los reporteros u otros intrusos fuera del cordón de seguridad, sino que también había puesto en alerta máxima a todo el personal de servicio dentro del lugar.
A las ocho de la mañana, los exteriores del hotel ya estaban completamente abarrotados de gente. Había unos cientos de metros de alfombra roja desplegados desde la entrada, alrededor de la cual muchos agentes de seguridad se habían alineado para resguardarla. Así, tras ser escoltados por guardaespaldas vestidos de negro, los invitados que habían llegado al evento pudieron entrar sin problemas.
Todos llegaron a tiempo a la ansiada fiesta de compromiso, todos menos Esteban, quien aún brillaba por su ausencia.
Parada en medio del escenario, Janiya lucía glamurosa, pero también apagada por la expresión sombría en su rostro, así que otros intentaban consolarla de vez en cuando. Era entendible que ella estuviera bastante descontenta por la tardanza de su prometido.
¿Cómo una fiesta de compromiso podría continuar sin uno de sus protagonistas? Pronto, todo el mundo comenzó a murmurar sobre lo que pasaba, a la vez que le lanzaban miradas reprochadoras a la novia.
Mientras las personas dentro del salón de banquetes hacían sus propias suposiciones, los reporteros que esperaban impacientes en la entrada del hotel empezaron a inquietarse.
"¿El señor Pei no vendrá?", gritó alguien.
"La señorita Mo ha llegado hace mucho tiempo, pero el señor Pei aún no se presenta. ¿Será que él ya se arrepintió del compromiso?", preguntó una reportera
"¿Será que él nunca quiso comprometerse con la señorita Mo desde un principio?", cuestionó otro reportero.
"¿Acaso esto es una especie de truco publicitario del Grupo TJ?", preguntó otro colega.
De pronto, se oyó un largo chirrido de los frenos de un auto.
Los ruidosos periodistas se callaran en seguida.
Cuando todos voltearon, vieron que se trataba de un lujoso auto deportivo Lamborghini de edición limitada haciendo una hermosa acrobacia hasta estacionarse frente al hotel. En ese instante, volvieron a escuchar otro chirrido de frenos y cuatro limusinas se detuvieron atrás del primer coche.
Tan pronto como esos cuatro autos de lujo abrieron casi simultáneamente sus puertas, una docena de fornidos guardaespaldas salieron y se dirigieron hacia el Lamborghini, intentando aislarlo por completo de la multitud.
Uno de los guardaespaldas abrió respetuosamente la puerta trasera del Lamborghini y el hombre sentado adentro salió. Sus largas piernas y esbelta figura se destacaban aún más con el traje negro de Armani que llevaba puesto. El hermoso rostro del hombre brillaba bajo la luz del sol y, aunque llevaba gafas de sol, sus ojos eran incomparablemente penetrantes. Mientras barría con la mirada a la multitud sin emoción alguna, él apretaba sus delgados labios con fuerza. Sus expresiones parecían revelar la infelicidad que sentía en ese momento.
La fría aura que emanaba de su cuerpo hizo que todos los reporteros presentes se quedaran mudos de la emoción y su innato carácter soberbio, digno de la realeza, hizo que ellos retrocedieran inconscientemente.
Quizás, incluso bajo los lentes de sol, los ojos de Esteban eran tan intimidantes que los periodistas no podían evitar retraerse e inclinar sus cabezas, como si estuvieran frente a un rey y sintieran la necesidad de expresar su admiración con una reverencia.
No muy lejos de la puerta de entrada, Margaret y Caspar también lo vieron caminar hacia el hotel como todo un emperador.
"Mami, ¿estás segura de que quieres fingir ser inocente frente a él?", preguntó el niño, parpadeando sus ojitos, mientras miraba a la mujer a su lado. En su mente, su padre se veía como el indiscutible rey de las bestias. Si su madre continuaba fingiendo ser frágil, ¿acaso no terminaría siendo una presa fácil de devorar?
"Cariño, la inocencia ayuda a que la gente no nos vea como una amenaza y relajen su vigilancia", respondió Margaret. A pesar de lo que dijo su mamá, el pequeño hizo pucheros y frunció el ceño, siguiendo con la mirada al hombre alto de espaldas hasta que entró al hotel rodeado por una multitud. Su instinto le decía que el hombre era demasiado peligroso.
"¿Estás segura de que así no harás que papá se interese más en ti? Recuerdo que hace tiempo vi un programa de televisión, donde decían que las mujeres que fingen actuar puras e inocentes para ganar simpatía suelen despertar, en los hombres, deseos por protegerlas", dijo el inteligente y travieso niño, en un intento por darle amables recordatorios a su madre.
'¡Rayos!
¡Este diablillo es demasiado maduro para su edad!', exclamó Margaret para sus adentros, sin saber cómo responder.
Finalmente, ella dijo: "Ah... Eso podemos discutirlo luego. Hoy día, vinimos aquí para causar problemas, ¿no es así? Recuerda hacer tu mejor esfuerzo en tu actuación de más tarde, ¿está bien?".
"No te preocupes, mami. Incluso a Michelle la puedo manejar, y en cuanto a esto, es pan comido", respondió su hijo con confianza.
Michelle Su era la presidenta del Grupo ST y no le tenía miedo a nada, excepto por los niños. Para ella, los niños eran como bolas de carne y odiaba tratar con ellos.
Caspar aplaudió y soltó unas risitas nerviosas. Su hermosa carita se veía muy adorable cuando sonreía.
Al ver a un niño tan lindo, Margaret, como su progenitora, no pudo evitar reír también, pero la sonrisa en su rostro se veía algo complicada.
Después de esperar media hora, madre e hijo aprovecharon la oportunidad para entrar al hotel cuando todos los reporteros estaban distraídos. La mujer sacó una tarjeta de acceso y se coló por la puerta lateral del establecimiento junto con su niño. Al entrar, vio que los invitados al evento estaban glamurosamente vestidos para la ocasión, mientras que ella, en cambio, vestía ropas comunes y corrientes. La gente que pasaba por el pasillo incluso la había confundido varias veces con una empleada de limpieza, lo que era de esperarse estando dentro del Hotel TJ. Sin embargo, ¿cómo una empleada de limpieza del hotel más prestigioso de Ciudad A podría estar vestida como ella? La mujer obviamente se veía más andrajosa que una empleada del hotel.
Entonces, Margaret y Caspar fueron a sentarse en un discreto rincón, desde donde se podía ver a los protagonistas del evento, un guapo hombre y una hermosa mujer, parados en medio del escenario.
Al pensar que pronto arruinaría una gran fiesta de compromiso, ella no pudo evitar frotar sus manos con entusiasmo. La expresión expectante y ansiosa en el rostro de su mamá dejó a Caspar sin palabras.
'Mami tonta, otra vez te vas a burlar de los demás', pensó para sí mismo.
"Distinguidos invitados, me gustaría darles a todos la bienvenida a la fiesta de compromiso de...", resonó la voz magnética del presentador por todo el pasillo.
"¡Me opongo!", gritó y objetó inesperadamente alguien del público.
El maestro de ceremonias apenas iniciaba su discurso introductorio cuando fue interrumpido, y se quedó tan aturdido y avergonzado que no supo qué hacer para continuar.
Un silencio incómodo inundó todo el salón, pues nadie pensó que alguien se atrevería a estropear semejante evento social.
Pero, luego, algunas mujeres que estaban secretamente enamoradas de Esteban comenzaron a reír con regocijo. "¡Ja, ja, ja! Janiya Mo, hoy te han dado lo que te mereces", murmuró una mujer.
Todos volvieron la cabeza hacia atrás, siguiendo la dirección de esa voz femenina. Entonces, vieron a una mujer de cabello largo, vestida con una camiseta blanca y unos jeans azules, caminando directamente hacia ellos.
Aunque lucía ordinaria, la mujer tenía una apariencia limpia y ordenada. Al mirarla caminar de forma tan audaz, la gente no pudo evitar quedar boquiabierta y lanzar suspiros de admiración. Después de todo, era la única mujer que se había atrevido a venir a la fiesta de compromiso más importante de la ciudad sin usar maquillaje ni ningún traje ostentoso.
Esteban, de pie en el escenario, parecía distraído e indiferente. Janiya había estado tirando del dobladillo de la chaqueta de su traje, pero él simplemente la ignoraba, pues sus ojos estaban fijos en la mujer que caminaba hacia él.
Nunca antes la había visto, pero si ella podía ayudarlo a arruinar esa fiesta de compromiso, quedaría satisfecho.
Para empezar, a Esteban no le agradaba Janiya. No estaría en ese lugar si su madre no lo hubiera amenazado con arrebatarse la vida.
Una pizca de alegría cruzó por sus ojos. Simplemente levantó las cejas y esperó a que la mujer, que no llevaba maquillaje, terminara con todo eso.
"¡Mami, espérame!".
Un niño salió de entre la multitud y corrió hacia la mujer.
Margaret se quedó atónita por un momento antes de darse la vuelta, ponerse en cuclillas y besar tímidamente al niño en la frente. Estaba tan ensimismada en ese momento que casi se olvidó de su hijo.
Caspar se quedó mudo y miró a su tonta madre con frialdad. Había estado disfrutando de su comida hasta ese momento, pero no contaba con lo impaciente que podía ser su progenitora, ya que el presentador apenas comenzaba a saludar y ella ya se estaba apresurando hacia él.
Dejó escapar un suspiro y la besó también en la mejilla de su madre.
En realidad, fue un beso vengativo porque provocó que el rostro de la mujer se llenara de su saliva. Cuando vio que su cara estaba a punto de ensombrecerse, rápidamente levantó su pequeña mano para limpiarla. Después, la tomó de la mano y movió ambas de atrás hacia adelante.
"Mami, lo siento. No quise hacerlo".
Caspar sabía perfectamente bien que su encanto era un arma mágica que definitivamente le hacía ganar. Y aquella vez también funcionó.
La gente a su alrededor se sorprendió en cuanto estuvo a la vista el niño. ¿Cómo podía ese niño parecerse tanto a Esteban?
Sus miradas pasaron del pequeño al hombre que seguía en el escenario, como queriendo confirmar lo que veían.
Esteban también se preguntaba por qué su cara le resultaba tan familiar. Cuando notó que los ojos de todos iban y venían de él al niño, se dio cuenta de que era exactamente una versión pequeña de él.
La alegría en sus ojos se desvaneció de inmediato. Volvió a su mirada indiferente.
"¿Ese niño es el hijo ilegítimo del señor Pei?'', preguntó alguien de la multitud con valentía.
Los chismes eran realmente espantosos. Una vez que comenzaron, se propagaron como la pólvora.
"Se parecen mucho. Supongo que el niño tiene unos seis o siete años".
"¿Seis o siete años? Eso significa que el señor Pei se convirtió en padre cuando todavía estaba en la universidad. ¡Santo cielo!", exclamó alguien.
"Si ya tiene un hijo, ¿por qué quiere comprometerse con la señorita Mo?".
Las luces y las cámaras estaban todo el tiempo enfocadas en Margaret y en Caspar. Eso molestó a la mujer, que frunció el ceño. Sin embargo, cuando recordó que estaba ahí para arruinar la fiesta de compromiso y no para insultar a los reporteros, contuvo su enojo. También temía que su preciado hijo se asustara ante las miradas de tanta gente, así que lo sostuvo entre sus brazos.
Los reporteros que pudieron ingresar al salón estaban todos oficialmente invitados, por lo que tuvieron que comportarse y en lugar de interrogar a Esteban directamente, se hicieron a un lado, mirando y anticipando lo que sucedería a continuación.
La discusión de la gente se había vuelto más y más ruidosa. Ese era un gran escándalo para Grupo TJ. Siendo la madre de Esteban, ¿cómo Melody iba a tolerar esos chismes?
Al pertenecer a la clase alta durante tanto tiempo, se preocupaba mucho por su dignidad y por su reputación. Miró a su hijo, que ahora parecía taciturno.
"¡Esteban! Dime qué está pasando aquí. ¿Quién es ese niño?".
Sin embargo, los labios del hombre se fruncieron con fuerza y no dijo nada. Su rostro parecía oscuro y frío.
Esa mujer apareció de la nada para arruinar su fiesta de compromiso, e incluso se llevó a un niño con ella. En realidad eso no le hubiese importado demasiado. El problema era que el niño lucía exactamente igual a él.
Antes de que pudiera recuperarse de la conmoción, Janiya lo tomó del brazo con lágrimas en los ojos.
"Oh, pero... Esteban, ya tienes un hijo. ¿Por qué querrías entonces comprometerte conmigo?".
El rostro del hombre se ensombreció de inmediato. Odiaba a las mujeres que lloraban. Y odiaba mucho más a las mujeres que lloraban con maquillaje. Estaba a punto de sacudirse su mano y bajar a preguntar qué estaba pasando cuando escuchó a alguien exclamar:
"¿No es ella la señorita An que desapareció hace siete años? ¿Por qué está ella aquí con el hijo del señor Pei?''.
"¡Es cierto! ¡Es ella!".
''¿Tal vez se escondió porque estaba embarazada?''.
Fue entonces cuando los reporteros se dieron cuenta de que ese era un titular importante.
Entonces se apresuraron hacia Margaret y Caspar sin inhibiciones.
Los enfocaron con sus cámaras desde diferentes ángulos y comenzaron a fotografiarlos sin parar, pero la mujer no les prestó atención. Dado que esos reporteros querían filmar y escribir una buena historia sobre el incidente de ese día, no podía evitar que lo hicieran. De todos modos, después todo eso, Esteban no podría comprometerse.
Nadie notó que la escena había sido retransmitida en directo. Cuando el cabeza de la familia An vio aparecer a su hija en la pantalla sosteniendo a un niño regordete entre sus brazos, apretó los puños con enojo. Un instante después, los relajó con una gran sonrisa.
En comparación con la humillación que el embarazo fuera del matrimonio de Margaret trajo a su familia, el niño entre sus brazos era lo más importante en ese momento. Él era el camino para que la familia An se uniera a la familia Pei. Si hubiera sabido antes que su hija estaba esperando al hijo de Esteban, nunca la habría echado de su casa. En cambio, la habría tratado como a una princesa.
La joven, sin embargo, no lo veía de esa forma. Ella ya había cortado lazos con su familia y no quería tener nada que ver con ellos en el futuro.
"¿La familia An?", murmuró Esteban. '¡Qué casualidad! ¿Cómo es que otra vez es la familia An?'.
Nadie sabía cuándo ni cómo, pero Margaret ya había atravesado la multitud y subía al escenario. Con una sonrisa inocente, bajó a su hijo.
Luego dijo: "Caspar, él es tu papá".
Tan pronto como la mujer terminó de hablar, escuchó un rugido enloquecido a su lado. De reojo, descubrió que había sido Janiya.
"¡Maldita perra! ¡Eres una desvergonzada! ¿Cómo te atreves a robar a mi prometido? ¡Te mataré! Te mataré...".
Esteban miró a la joven con frialdad y sin hacer nada. Si ella quería matarla, él no tendría ninguna objeción, así podría mantener sus manos limpias.
El maestro de ceremonias, de pie junto a su prometida, tomó sus brazos apresuradamente y trató de calmarla.
Intentó convencerla diciendo: ''Señorita Mo, no seas tan impulsiva. Asesinar a alguien es contra la ley".
Sin embargo, Janiya simplemente hizo oídos sordos. Golpeó y pataleó en dirección a Margaret mientras seguía gritando: "¡Te mataré! ¡Eres una perra sin vergüenza!".
Desafortunadamente, estaba demasiado lejos para poner un dedo sobre ella.
Tan pronto como Melody vio al niño regordete, le gustó. Inmediatamente se convenció de que era su nieto. No le tenía nada cariño cuando lo vio de lejos, pero ahora, sostenía a Caspar en sus brazos y estaba llamándolo 'querido'.
Había estado deseando que Esteban se casara lo antes posible para que ella pudiera tener un nieto, y ahora que lo tenía justo frente a ella, ¿cómo podría no sentirse emocionada?
"Mamá, aún no hemos confirmado que realmente sea mi hijo", le recordó Esteban. Su rostro todavía estaba oscuro y frío. Pero aunque lo dijo, era innegable. Si no era por sus genes, ¿cómo podía un niño parecerse tanto a él?
Los invitados en el salón estaban alborotados y los reporteros seguían transmitiendo en vivo y tomando fotos. El joven se irritó más con la escena debajo del escenario.
Cuando miró a Janiya, que se había vuelto completamente loca, su rostro se volvió más frío. Había sido presidente del Grupo TJ durante tantos años y había experimentado tantas cosas, pero esa era la primera vez que se encontraba en medio de una situación tan caótica.
'Y todo gracias a esta mujer frente a mí', pensó con los dientes apretados.