Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Otros > Resurrección Rusa
Resurrección Rusa

Resurrección Rusa

Autor: : Rossetica
Género: Otros
Con el corazón roto y una enorme traición por parte de la mafia rusa, Nikky ha dejado todo y a todos los que ama para irse lejos con su hijo. Unas extrañas fotos junto a mensajes ocultos entre pistas extrañas le hacen volver a su vida anterior con toda la intención de vengar la muerte de su marido. Los rusos no están listos para tener a la dama de la mafia más grande del país de regreso y ella..., ella crea nexos con peligrosos hombres que sumados a los que ya la desean la traen de vuelta a donde pertenece. En medio de un enorme retorno ocurre la Resurrección Rusa. ¿Estarán todos listos para saber lo que eso significa? Cuando la explosiva rubia pisa la ciudad hasta el mismísimo presidente del gobierno teme la represalia de la mujer más importante de la mafia. Ella no es cualquier enemigo pero y él...¿Quién es él y que quiere de ella? El dueño de culpable de esas pistas hará que la catedral del placer renazca de sus cenizas y el peligro sea más grande. Secretos...Viejas pasiones...Nuevos amores y mucho más en esta explosiva secuela fuera de serie. Ni siquiera la muerte puede acabar con un gran amor.

Capítulo 1 Prólogo

Ian Moskav

-¿Cómo está mi mujer?

La morena me mira asustada. Hace bien en estarlo, sigo enfadado con ella por no dejarme sacar a Nikky de allí. La quiero a mi lado, aunque sea en el exilio pero Adhila no me deja. Y aunque no es mi estilo en esto, tengo que confiar en su criterio.

Desde que salí de aquel avión estoy escondido por los simpatizantes árabes de mi gobierno. Pretenden que sea el presidente fantasma de la nación y ella la primera dama pero quieren que se haga con el poder por sí misma. Yo solo quiero tenerla.

Su hermana la sigue de cerca y sabe de las intenciones del partido pero no dirá nada, a menos que Nikky la presione cuando se conozcan. Mientras, Nicoletta tiene claro que mi mujer es la clave de toda la mafia. Ella tiene el poder absoluto y no lo sabe. Todo eso mientras sigo muerto para el mundo.

Aquí donde estoy es peligroso y lejos para verla. Por eso tengo que traerla hasta mi, necesito que vuelva y hacerla mía al menos por una noche. Ya se me ocurrirá algo para eso.

Si la provoco y se entrega a mi creyéndome un extraño me voy a cabrear pero si no lo hace será peor...la necesito.

Camino por mis días lleno de añoranza y me aferro a su recuerdo para sobrevivir pero pronto estaré de regreso y las alianzas logradas por la dama de la mafia rusa serán la clave para mi gobierno.

-Le extraña mucho, señor y no deja de penar en usted -esa confesión me relaja los músculos. Y el alma.

-Perfecto -sigo mirando la nieve más allá de mi ventana -. La traerás a Rusia en una semana y te mandaré los detalles mañana cuando llegues a allá. Busca a Samuel Straits y ya sabes qué hacer...cuando tengas todo listo me avisas y haremos una mascarada para que ella venga y recupere nuestro status. Falta poco, Adhila. Falta poco. Y protege a mi mujer hasta que la tenga yo. Incluso de ella misma.

-Como ordene, señor -veo por el ángulo izquierdo de mi visión que deja un paquete sobre la mesa y miro al lado -. La última ecografía y fotos suyas, señor. Los gemelos están sanos. Su mujer los cuida muy bien.

Cuando se va miro la foto de mis hijos y las que me deja de mi preciosa rubia y siento que me estoy muriendo sin ella. Hace meses no la toco..., que no la huelo ni la abrazo para dormir pero en unos días, solo unos días pondré en riesgo a toda la nación con tal de tenerla...mi Resurrección está cerca pero primero tenemos que hacer resurgir mi apellido, mi estirpe y mi esposa...luego volverá el rey a su reinado.

Capítulo 2 La partida

Es extraño como se siente el sonido en mi casa. Es una mansión a pie de playa en California y sin embargo y a pesar del acostumbrado sonido del mar siento algo más...unas pisadas o no lo sé, algo va mal.

Tengo meses de embarazo y mis gemelos están muy sanos dentro de mi. Saber que son dos fue una sorpresa que no esperaba pero que recibí muy emocionada sobre todo por no poder tener a mi marido conmigo para sentir lo que sentí cuando lo supe.

Nuevamente oigo como alguien camina a mi alrededor y pienso rápidamente como alcanzar la pistola en la mesilla de noche pero para cuando voy a moverme ya es demasiado tarde, una mano se aprieta alrededor de mi cuello intentando matarme.

Trato de luchar contra la asfixia que me provoca pero cada vez me queda menos aire. Grito en medio de silencio un nombre que conozco muy bien cuando veo los ojos de quien me intenta matar y entonces empiezo a morir. Ya no me queda aire, mis bebés deben estar ahogándose dentro de mi y me arden los pulmones al tratar de darme oxígeno pero no lo consiguen.

Empiezo a caer en un pozo oscuro que me confirma que estoy muriendo.

Un golpe en mi sien me hace saltar asustada y es cuando finalmente...me despierto.

<<¡Ha sido un sueño!>>

Me llevo la mano al cuello asustada y empapada en sudor entiendo que solo estaba soñando. Una pesadilla que me ha dado la visión de lo que podía pasar si sigo dando largas a lo que tengo que hacer.

-¿Como dormiste? -me pasa Adhila un vaso con zumo de naranja por encima de la encimera -. Tienes mala cara.

-¡Fatal! He tenido un mal sueño y creo que son esas notas las que me están condicionando.

Ella me pasa la mermelada de fresa y se sienta frente a mi con su café. Es una gran amiga. La conocí aquí cuando me mudé y estos dos meses ha estado siendo mi apoyo. Es rusa y conocía a mi marido, ahora tiene toda la información de lo que acontece y se empeña en que vuelva a Rusia a recuperar mi vida allí para mis hijos pero todavía no me decido. Me costó salirme de aquello pero siento que a pesar de todo, no soy feliz ahora tampoco. Me llegan anónimos todas las semanas, mensajes que amenazan la vida de mis niños si no regreso y hasta el sueño premonitorio de anoche no sentí el peligro de mi negativa.

Adhila es abogada, y una gran amiga. Fue casualidad o no...no lo sé pero no me importa, es la única persona que tengo para apoyarme y me cuida muchísimo. Hace un mes casi muere por interponerse entre un coche y yo y ahora, es todo lo que tengo. De Samuel solo me quedan llamadas telefónicas y no quiero volver a confundirlo, me alegro que esté libre y mejor. Es todo.

-Tengo que irme a Rusia, Nikky.

-¡Lo sé! -respondo y nos miramos.

-Ivanov necesita que vuelva y si los Moskav no le sostienen la candidatura tengo que ir por otro posible apoyo.

Ella trabaja para un político que quiere que si vuelvo, mi apellido le de soporte para su candidatura pero no me he decidido aún. En estos mundos la desconfianza es algo extremadamente común. Él es un tipo prepotente y peligroso pero sabe que yo tengo el poder máximo allá, aunque me mantenga aquí por el momento. Esas notas me las puede enviar cualquiera pero hasta ahora, no había pensando volver. Incluso todo empeora al saber que Adhila se va.

-Organiza una cena con él hoy mismo -ella me mira asombrada -. Vuelvo a Rusia.

-¿En serio? ¿Estás segura?

Sus ojos grises me miran feroces. Sabe que cuando ponga un pie en la nación toda la mafia lo sabrá y se reactivarán muchas cosas. Adhila es morena, preciosa y poderosa. Una mujer altiva y capaz que se ha vuelto mi mayor soporte y si tengo que volver, que sea con ella.

-No voy a esconderme más y tengo que retomar el control de mi linaje antes de que nazcan mis herederos. Ahora estoy sola y cuanto antes cierre estos capítulos...mejor.

-Ivanov no está aquí en Estados Unidos -me comunica -. Tendremos que organizar una reunión a medio camino.

-Que sea en París -exijo pidiendo por Internet una cita con mi obstetra en Rusia -. Esta misma noche cenamos allá.

Paso el resto del día organizando la partida. Las citas que tenia pendiente las anulo y comunico a mi medico de aquí que me iré para allá. Yo sabía que este momento llegaría pero no pensé que fuera tan pronto una decisión tomada.

En el inicio me sentí renuente a volver pero luego supe que no me quedaría lejos...el cabrón de mi marido está vivo y yo voy a volver a quitarle todo el poder directamente en sus narices. Él renunció a mí y yo le haré desear no haberlo hecho nunca. Piensa que no sé nada pero Adhila habla con él, la ge pillado y aunque confío en ella por la forma en que me protege, no le he dicho que la espío y grabo sus conversaciones con Ian. Es la única forma de verlo...igual de sexy que siempre y no sabe que él solito se ha metido en la boca de la loba.

(...)

Cuando aterrizamos en París los hombres re Ivanov nos reciben en la pista y vamos en distintos coches hasta el restaurante donde cenaremos.

La adrenalina corre por mis venas al entrar en el mundo del crimen otra vez y saber que mi marido está al tanto de que hago arreglos para volver y no se puede acercar a mi me provoca deseos internos, arrancando algún gemido incluso... de satisfacción. Será una cena y una vuelta interesante.

-No solemos trabajar para mujeres -sostiene con arrogancia.

Es un tipo prepotente como nadie, altanero y misterioso. Muy guapo. Ojos negros profundos detrás de un pelo sedoso oscuro cayendo por su frente y pintando algunas canas. No disimula que le gusta lo que ve en mi y eso me hace sonreír internamente al imaginar a Ian enfadado. ¡Que se joda!

-Pues aquí está -señalo en derredor con mi índice y una uña perfectamente arreglada -,junto a todos sus hombres puestos a mi servicio.

-Usted es la única, señora.

-Por supuesto -confirmo afirmando ceñuda -. Aunque yo no soy una mujer cualquiera. Yo soy la mujer.

-Sí -masculla soltando el humo de su puro -...lo sabemos; pero se comenta que tiene una hermana gemela.

Me sorprende que tenga esa información pero no dejo que mi asombro me delate, no puedo mostrar debilidad porque entre otras cosas mi única fisura es mi marido y ese, no está aquí.

-Los hermanos, incluso si son gemelos no son más que eso...hermanos -Sonríe guapo como él solo -. Nadie se compara conmigo, señor Ivanov. Lo sabrá en su momento.

-Créame que desde ya puedo verlo.

-¿Entonces tenemos un trato? -extiendo la mano esperando la suya que no

tarda en unirse a mis dedos.

-¡Soy todo suyo, señora Moskav!

-Una declaración interesante, señor Ivanov -me besa la mano y sonrío.

Solo espero que Ian esté viendo mi descarado coqueteo con su futuro asesor del equipo de gobierno. Este juego peligroso y exquisito es algo que estoy tan preparada para jugar como si se tratara de una maldita ruleta rusa. Cuento las horas para estar con mi esposo otra vez y darle de su propia medicina engañosa.

Si fuera más noble incluso me daría lastima con Ian pero como no es el caso...¡que comience la partida!

Capítulo 3 El traslado

Esa misma noche llego a Moscú después de haber cenado con el ruso en París.

Me alojo en un hotel que gestiona Adhila y sé que mi marido está al tanto de todos mis movimientos. Aunque de lo que no es consciente es del juego al que se está atreviendo a perder teniéndome como adversaria.

Ya imaginaba que estaba vivo cuando Adhila apareció por mi vida casi como si fuera un ángel de la salvación absoluta. Era increíble que una desconocida tuviera poder para sacar a Samuel de la cárcel cuando el único que podía hacerlo estaba muerto. Luego se hizo mi mejor amiga y no soy mujer de tener a otras pululando a mi alrededor sin que nos llevemos mal y finalmente, su interés infinito por los detalles de mi embarazo me hicieron sospechar al punto de descubrir que efectivamente trabajaba para Ian.

Ahora, en este momento estoy enfadada con él. Si quería hacerse pasar por muerto no necesitaba fingir conmigo y, si Alessio forma parte de todo esto -ese es un cabo que aun tengo suelto -, imagino que algo muy gordo se esconde detrás de esta maniobra criptica de Ian.

-Ha llegado un vestido para ti.

Adhila me informa que un anónimo pretendiente me ha enviado un regalo y unas flores de lirio blancas, estoy segura de que ambas sabemos de quien se trata.

Me mantengo fingiendo y paso el día examinando los detalles de mi regreso a Rusia, a pesar de que ya estoy en su suelo.

Ya sabía que mi nuevo socio planea una actividad como recibimiento para mi aunque los demás no sepan en sus inicios que estoy aquí, ya llegará el momento de que lo hagan pero lo importante es que para el negocio, en esta fiesta de negocios y secretos, esté la constancia de mi presencia.

La familia de mi marido no espera que venga a construir un camino distinto sobre el que ellos asumen que tiene derecho a andar. Ni siquiera les he visto después de la supuesta muerte de Ian y no saben de mis hijos, no tenía pensando volver hasta que supe que Ian vivía. Si él va a resucitar por motivos que desconozco...yo lo haré mejor y primero.

Ceno y me preparo para irme a la fiesta justo cuando recibo la notificación de que Ivanov me llevará y Adhila estará regresando a Estados Unidos unos días más. No puedo imaginar para qué pero llego a pensar que estará aquí mismo, reuniéndose con mi marido.

Pero muy a propósito de todo eso, la noche me sorprende y comienza el juego nada más subir al coche de Ivanov.

Al llegar la noche me recoge el coche del ruso y dos camionetas más le acompañan. Me recibe en los ascensores del hotel y su brazo me guía hasta la salida don de abordamos sus autos.

Voy a volver a mi casa mañana en la tarde cuando todo Moscú sepa que estoy de vuelta pero por ahora prefiero que el traslado a mi vida por derecho de organización se haga en el más estricto silencio. Todo a su tiempo y este es para otros menesteres.

-No es una fiesta de máscaras común -me informa. Ya me lo esperaba. Pero no digo nada, dejo que me explique.

-Continúa...

-Las máscaras están diseñadas para que nadie se reconozca -explica pasándome una caja roja de terciopelo brillante -. Solo algunos sabrán quienes son los otros. El resto hará uso y disfrute de la mascarada y cuando todo acabe se irá a casa sin saber con quien ha pasado la noche.

-¡Excitante! -comento.

Mi máscara es me deslumbra cuando la veo. Es una réplica del tamaño de mi rostro de Campanilla, el Hada de Peter Pan. Sus alas cubren mi rostro y hay una especie de código detrás, en el broche.

-Las máscaras tiene un código que será desbloqueado al final de la fiesta. Hasta entonces nadie que entre podrá verse los rostros.

-Interesante.

Miro mi vestido de seda dorado cayendo por las curvas que quedan en mi cuerpo y me siento más hermosa aún. El escote es increíble y mi panza de embarazada se disimula en la caída del vestido, me veo increíble y la máscara es un absoluto acierto. Una auténtica belleza. Casi una obra de arte.

-Espero que se la pases bien y disfrute de la fiesta en su honor. Solo algunos sabemos que ha sido diseñada para recibirla. Los demás asistentes asumen que es un entretenido más pero los que tienen que saber,sabrán en su momento.

Asiento y permito que me coloque la máscara. Siento como se ajusta a mi rostro y un extraño sonido me indica que el código se ha activado.

No entiendo la intención de celebrar una fiesta en mi honor cuando nadie puede ver quien soy pero sé que esto es cosa de mi marido y voy a disfrutar mucho poniéndolo cachondo en la distancia. Y si se acerca, entonces jugaremos otras manos él y yo.

¡Que empiece a girar la rueda del destino!

Me presentan un sin número de invitados y todos de la misma forma, solo se podría reconocer a alguien por la voz pero para eso tendría que ser gente muy conocida entre si o los mismos que hayan asistido en conjunto.

Llegan coches uno detrás de otro haciendo del evento una cosa inesperada y prominente hasta que tengo la señal que esperaba durante toda la noche.

El incómodo e inconfundible sonido me hace mirar al cielo buscando lo que espero encontrar, entonces es que mi corazón se acelera al alzar los ojos y verle. El muy demente ha llegado como nadie más podría hacerlo ...parado con las piernas separadas y una mano aguantando su postura de macho poderoso asomado al helicóptero de pie fuera de el, exactamente en el estribo.

Si antes me ponía encendida...ahora me deja en llamas y nunca nadie más que él podrá apagar el fuego que provoca en mi.

-Nuestro último invitado ha llegado -susurra el ruso en mi oído -. Es un poderoso político pero no habla. Prefiere observar callado todo lo que pasa a su alrededor.

Casi rompo a reír cuando recuerdo los gritos que me da mientras me ordena cada cosa que quiere de mi pero tengo que fingir que no sé quien es y que voy a obedecer y respetar sus costumbres.

El helicóptero toca suelo y mi mirada se vuelve puro llama cuando el fuego en la suya impacta en mi cuerpo. Me lleno de deseos antiguos y aunque muchas suspiran al ver semejante poderío, yo sé que es mío, que soy la dueña de cada espacio de ese hombre que está de pie en el estribo de un helicóptero con una máscara de cristal negro ocultando cualquier identidad de su hermosos rostro.

Solo hay un Ian Moskav... y pertenece a mí, a su mujer y señora.

No hay suficientes cristales que puedan guardar los secretos de su esencia de mi. Sé quién es y siempre lo sabre incluso por encima...de recordar quien soy yo.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022