Lo recuerdo, recuerdo perfectamente la primera vez que mis manos tocaron un arma. Tenía catorce años, pero, eso no le importó a mi padre. A Maximiliano Romanov no le interesó que su hijo entrara dentro del mismo círculo que él y se convirtiera en uno de sus mafiosos.
-¿Qué me dices, Luka? ¿Estarás listo si te dejo a cargo? -Puso un arma asesina en sus labios: un maldito cigarrillo- Además no será por nada más que un mes, hasta que tu madre y yo regresemos de Alemania.
-¿Sigues seguro de hacer ese viaje? -Enarqué una ceja- ¿Es seguro que ambos vayan a un país tan cercano a Italia?
-¿Qué pasa con Italia, Luka? Hijo, no creo que hayas olvidado que nuestros problemas con la mafia italiana llegaron a su fin desde hace un poco de tiempo.
-No seas imbécil padre -vaya, no podía creer que iba a darles una ventaja tan grande a sus enemigos-Sabes muy bien que ese inconveniente apenas acaba de solucionarse y que no nos conviene que se acerquen tanto a ellos.
-Cállate Luka, quien tiene la experiencia de cómo funciona este negocio soy yo. He estado aquí desde los veinte años y ya llego a los cincuenta y sigo en el mismo lugar. Soy el maldito capo de la mafia rusa, de la mafia Romanov y nadie me ve la cara.
-No te confíes, padre, recuerda que nuestros enemigos viven al pendiente de todo lo que hacemos para encontrar el momento perfecto para atacar.
-Y si atacan, te atacarán a ti y tendrás que ver la manera de salir de eso. Por lo mismo, te dejaré a cargo de la mafia hasta que vuelva dentro de un mes. Y si te equivocas con algo o lo arruinas...
-¿Qué? ¿Me matarás como a cientos más? Ay, por favor, ya conozco muy bien tus manías. Demasiado bien, tanto como no me gusta ya.
-Te mataré si te equivocas. No porque seas mi hijo, de mi propia sangre, te dejaré vivo si terminas con todo lo que me ha costado construir.
-Está bien, no te fallaré.
-Más te vale -señaló y caminó hacia la puerta para salir de la habitación, sin embargo, antes de hacerlo se detuvo sin más- ¿Luka?
-¿Sí?
-Si logras que el barco no se hunda contigo de capitán, la mafia será tuya dentro de unos meses.
Créeme querido padre que ser el dueño de una de las mafias más grandes de Rusia es una de las cosas que menos deseo en el mundo. Es eso, lo que menos quiero ahora mismo. Y haré todo lo que esté en mis manos para impedir que todo ese imperio llegue a pertenecerme.
Dasha
-La única manera de que me devuelvas mi libertad es haciendo lo que debes hacer. Tu deber es conversar con mi padre respecto a tus acciones en el pasado. No seré yo la persona que te delate, serás tú misma la que tome la responsabilidad de decírselo a nuestro padre -indiqué, limpiandos las lágrimas que se acumularon en mi rostro. Acomodé mi maleta, y me preparé para irme.
No deseaba tener esta conversación. No deseaba hablar con ella.
-Sé que tengo que hacerlo, sin embargo, necesito que me des un poco de tiempo -casi me rogó y asentí-Sé que me equivoqué, terriblemente, en especial contigo. Cometí un grave error al involucrarme romántica con el mejor amigo de Maximiliano, no obstante, no tenía que haberte tratado de la forma en que la hice. Lamento mucho, hasta el día de hoy, el haberte amenazado con quitarte la vida en aquel entonces y por haberte tratado de matarte hace un tiempo. Lo siento, Dasha, y aunque mis disculpas no cambiarán la manera en que me ves ya que ante tus ojos son una mala persona, una mala madre y una mentirosa que te ha hecho mucho daño, espero que algún día seas capaz de perdonarme.
Se puede perdonar, pero, nunca nadie puede llegar a olvidar del todo.
-Por supuesto que puedo otorgarte mi perdón, aunque eso no borrará las heridas del pasado. Para mí, te convertiste en una mala persona y nunca dejarás de serlo. Desde el día en que supe quien eras en realidad, cambié por completo. Tú, fuiste la que me cambió.
-Admito que hay varias cosas que han sido mi culpa y acepto la responsabilidad de mis actos -susurró, con un hilo de voz. Este tema era delicado, y un secreto, un enorme secreto-Como he dicho antes, mi única esperanza es que me perdones, no que olvides, sino que me perdones.
Suspiré, cerrando los ojos y pensando en sus palabras con mayor atención. Puede que haya llegado el momento adecuado para dejarlo ir, para liberarme a mí misma del pasado tormentoso que sigue atormentándome a cada segundo.
-Te perdono, madre, sin embargo, quiero que prometas que en algún momento podrás hablar con mi padre sobre lo que sucedió en aquel entonces -junté nuestras manos. Ha pasado demasiado desde la última vez que tuvimos alguna especie de contacto físico -Y quiero, que tengas en claro que esto no logrará que nuestra relación sea igual, simplemente nos dejaremos en paz la una a la otra. Nos respetaremos y dejaremos de hablar del tema, nos saludaremos y respetaremos siempre ¿Está bien eso para ti?
-Todo está bien, mientras pueda sentirme bien conmigo misma y me prometo que no voy a hacerte daño una vez más. Prometo no herirte jamás -plantó un beso en mi mejilla y asentí.
-De acuerdo, las cosas serán así a partir de ahora -continué, con una sonrisa en el rostro.
Una herida más comienza a cicatrizar, a pesar que no he conseguido encontrar la cura.
Luka
4 de febrero, 2003.
-¿Ya no te has hartado de jugar estos estúpidos videojuegos, Luka? -Katya se recostó en mi cama y esbozó una mueca mientras observaba los juegos que me encontraba jugando- Ay, Luka. No entiendo cómo es que tú tienes la capacidad de ver algo tan sangriento y horrible.
-Así como tú tienes la capacidad de gastar el dinero mal habido de la familia -me di cuenta como se quedó callada- Ahí lo tienes, he tocado tu fibra sensible.
-También lo disfrutas, no digas que no -ella arruinó la nariz y en ese mismo momento Dasha apareció frente nosotros - Niña ¿Qué haces aquí con los adultos?
-No seas mala con Dasha. Entra Dasha, no te preocupes -ella era la menor de los tres pues tenía diez años recién cumplidos. Ella estaba parada junto a la puerta con una expresión de terror y apenas me acababa de dar cuenta de eso- ¿Qué pasa, pequeña?
-¡Estoy sangrando! ¡Estoy sangrando! ¡No sé qué me pasa! -Puse atención y no logré ver ni una sola gota de sangre a lo largo de todo su vestido celeste.
-¿Dónde estás sangrando? ¿Cómo te puedo ayudar, Dasha? -Apenas noté cuando mi hermana se acercó a ella y la abrazó.
- ¿Qué parte de tu cuerpecito está herido?
-Mis partes íntimas -sollozó más alto y fue en ese momento que lo comprendí todo; a mi hermanita pequeña ya le había llegado el periodo por primera vez y no era consciente de ello.
-Ay, mi amor, es que acaba de llegarte tu primer periodo -Katya le explicó con delicadeza- La sangre de la que tú hablas es la sangre que tu cuerpo debe expulsar cada mes por necesidad y no es algo que deba causarte miedo. Ya eres una mujer ahora, Dasha, ya no eres una niña. Mira, yo igual me asusté mucho cuando vi que estaba sangrando por primera vez y lloré, lloré mucho. Pero, después mamá me ayudó y jamás volví a asustarme de eso.
-¿En serio? ¿No es nada malo? -Preguntó con ternura.
-Lo que escuchas pequeña, ya eres una mujercita y no es nada malo, en lo absoluto-le dio golpecitos en el hombro-Te acompañaré a que te des un baño y luego te enseñaré a usar una toalla higiénica ¿Está bien?
Dasha asintió con miedo y me causó muchísima ternura.
-Bien Luka, iré a ayudar a nuestra hermanita -me dijo y ambas desaparecieron de mi vista en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo, mi padre apareció en mi cuarto usando gafas oscuras y un largo abrigo de cuero, típico de un mafioso de su categoría.
-¿Qué sucede con tus hermanas, Luka?
-A Dasha le acaba de llegar su primer periodo y Katya la ayuda a relajarse y entender que es lo que sucede en su cuerpo.
-Ay, mi hija más pequeña ya ha dejado de ser tan pequeña -suspiró-Iré a ver cómo se encuentra luego que reciba la ayuda de su hermana, mientras tanto yo necesito enseñarte algo.
-¿Algo como qué? -Apagué el televisor y el videojuego.
-Me he puesto a pensar por unos instantes y me he dado cuenta que ni siquiera he tenido el valor de enseñarte cómo se jala un gatillo. Un gran error que he cometido, por lástima.
Mis ojos se agrandaron un poco y sentí un golpe en el pecho. Me pregunté si estaba hablando en serio.
-¿Hablas en serio, padre? ¿Por qué tendría yo que aprender cómo se jala un gatillo? -Inquirí. Con los nervios de punta.
-Porque eres mi hijo y algún día podrías llegar a ser el dueño de todo, y ocupar mi cargo -me explicó-Tienes que aprender todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida. Te enseñaré a hacer todo lo que no te he enseñado.
-Padre ¿A ti qué te hace pensar que deseo convertirme en el capo de la mafia Romanov? -le aclaré con dureza, realmente no comprendía cómo es que pretendía enseñarme cosas que yo no necesitaba ni quería.
-Mira, Luka, yo tengo que dejarte algunas cosas bien claras y espero no verme obligado a repetir esto en el futuro ¿Entendido, muchacho? -Asentí con furia como respuesta a su interrogante-Tu destino ha sido pertenecer a la mafia desde el día en que naciste, y ese destino lo tienes porque eres mi hijo. Y nada, en lo absoluto, va a cambiar eso.
-¿Y encima lo dices como si fuese algo fácil? ¿Crees que es mi deseo hacer todo lo que me has propuesto? ¿Qué me parece agradable tomar una pistola o decidir si alguien vive o muere debido a que ha hecho algo en nuestra contra? ¿Jugar al lavado de dinero o a vivir escenas salidas de cualquier película de ciencia ficción? -Le grité.
Todo esto era una verdadera locura. No pensaba hacer esa clase de cosas.
-Cuidado con cómo hablas del trabajo que nos ha dado todo lo que tenemos. Tampoco fue mi decisión tomar el camino que tomé para poder tener una vida mejor, en la que pudiese acceder a una vida digna, que cubriera mis necesidades básicas. Naciste como el hijo de un respetado capo y a pesar que te atrevas a intentar convertirte en otra persona, nunca vas a dejar de ser el hijo de un criminal. Nunca dejemos de ser quienes somos en realidad, no importa lo mucho que lo intentemos una y otra vez.
-Según entiendo, necesitas que comprenda que nada logrará que pueda escapar de esta vida por completa. Es como un tatuaje que no puede ser borrado por ninguna razón -arrastré las palabras-Y que, claro está, voy a ser el próximo capo ruso.
-Luka, en ningún momento yo te he dicho que eres tú el que va a heredar la mafia. Simplemente, necesito que aprendas un par de cosas por mí ¿Lo harías por tu padre, Luka? Di que sí -Estuvo a punto de rogarme, por lo que comprendí que no podía decirle que no.
-¿Gano algo con eso? -Desvié mi respuesta por unos cuantos segundos. Necesitaba ganar tiempo para poder pensar mucho mejor.
-Aprenderás a sobrevivir en el mundo en que te encuentras por mi culpa. Así que levántate, y dejemos de perder el tiempo hablando de cosas que ambos ya sabemos muy bien. Te enseñaré a usar un arma y un par de cositas más ¿De acuerdo?
-De acuerdo, padre -acepté, con un nudo en la garganta.
Usar un arma te convierte en otra persona, matar a alguien cambia tu vida para siempre. Dejas de sentir, y empiezas a pensar que la vida de otros te pertenece.
A Maximiliano Romanov no le importaba nadie, más que sí mismo, aunque aseguraba adorar a su familia. A él lo único que le interesaba era el poder.
Mi padre me llevó hasta un campo bastante alejado, acompañado de varios hombres, y me dejó un momento a solas para luego regresar con un arma de fuego en la mano.
-Esta es un arma automática, y a partir de hoy, ella va a ser tu mejor amiga y tu más fiel compañera de batalla -susurró.
-¿Por qué? -Cuestioné nervioso.
-Ella va a salvarte la vida en varias ocasiones y vas a agradecerle una y otra vez -se paró detrás de mí-Presta atención y mira como cargo el arma y luego disparo. Esta vez para que entiendas, le dispararé a aquel punto rojo que está en la pared.
Por unos momentos, no hubo ni un solo ruido. Sin embargo, él cargó el arma con rapidez y luego jaló del gatillo disparando una bala. El sonido fue ensordecedor para mí y sin darme cuenta, una lágrima brotó de mis ojos en un completo silencio. El corazón se me detuvo y antes que mi padre girara a verme, me limpié el rostro sin más. Esa fue la única reacción que pude tener gracias a la impresión.
-Es tu turno, Luka -trató de invitarme a hacerlo tal y como él lo hizo.
-Está bien -aunque seguí los pasos con lentitud, cuando disparé el arma, la bala golpeó el punto rojo.
-¡Eso es, maldita sea! ¡Le has dado en el primer intento! Tienes talento para esto, igual que yo -su rostro era de total sorpresa. Lucía muy contento por la nueva habilidad que acababa de descubrir en uno de sus hijos.
-¿Acaso lo hice bien? -Bajé la mirada, no podía creer del todo lo que acababa de suceder.
-Mucho más que bien. Eres muy bueno en esto hijo mío -dio un golpecito en mi hombro con orgullo.
Ese día jamás lo olvidaré, por más que los años pasen y vayan matando mi memoria.
-Esta noche llega una carga bastante grande -Katya salió al balcón mientras fumaba un cigarrillo, y me ayudó a dejar de pensar en el pasado- ¿En qué piensas que te ha tenido tan distraído, hermanito? Ay, Luka, tienes que poner los pies sobre la tierra.
-Recordaba la primera vez que tuve una pistola entre los dedos...-observé mis manos. Ese día no lo he olvidado, debido a que para mí significa un pésimo momento en mi vida. Aquello generó un trauma que no puedo superar.
-Esa historia me la has contado muchas veces, no obstante, a pesar que me encantaría hablar sobre ello nuevamente, tenemos que hablar sobre el cargamento -me dio su cigarrillo para que yo terminara de fumarlo, así que acepté.
-Ah sí, adelante. Dime todo lo que tengas que decirme -le pedí.
-Hoy llegarán diez toneladas de coca y tendremos que ir a recogerlas. Llegarán al puerto de Múrmansk. Es un puerto importante, por lo que hay que darle la atención que se merece -aclaró.
-¿Es la droga que surgió del trato con los italianos? ¿Por qué tendremos que ir a recogerlas nosotros y no un par de nuestros hombres? -Interrogué, recordando que esto nació de la conversación que mi hermana menor, Dasha, tuvo con el jefe italiano porque mi padre le pidió ayuda.
-¡Porque son diez malditas toneladas de coca, Luka! Y es un puerto muy visitado -Gritó-Es evidente que merece nuestra atención.
-Dime la hora a la que descargarán la coca...-exigí-Es lo que merezco por lo menos, saber información de primera mano sobre esta carga.
-A las dos de la mañana, a esa hora no hay muchos guardacostas. Los otros lo han decidido así y papá ha estado de acuerdo en ello -dijo.
-Bien, diles a nuestros hombres que saldremos a esa hora y que nosotros dos solo iremos a supervisar si el cargamento es de buena calidad.
-Te veo a esa hora, entonces.
Katya salió dejándome a solas de nuevo. Estuve el resto del día acostado en la cama disfrutando de buena comida y de un pequeño descanso pues, en la noche tendría que volver al trabajo.
Faltando poco más de media hora para que el cargamento de coca llegará al puerto indicado, Katya y yo salimos acompañados de nuestros hombres de confianza. Llegamos justo cuando el cargamento era descargado por aquellos que trataban de hacerlo más rápido para no tener problemas con la estúpida justicia, me refiero a los malditos guardacostas o a la policía misma.
-Muy bien ¿Qué tenemos por aquí? -susurré acercándome a la mercancía. Observé la fila que conformaban los paquetes que contenían el cargamento.
-Hemos traído los diez kilos que surgieron de aquel trato que llevaron a cabo con nuestro jefe. Mencionó que se lo entregáramos de inmediato y nos fuéramos sin más, así que es hora de que nos vayamos.
-Esperen un momento -señalé-Ustedes no pueden irse de aquí hasta que yo mismo haya probado la coca ¿Entendido? Son diez kilos de coca y no voy a desperdiciar miles de dólares si esto no resulta ser lo que creo ¿Cierto? Tienen que esperar a que yo la pruebe.
Los tres hombres asintieron con miedo, algo que de una u otra forma aumentó mi sospecha, por lo que rápidamente saqué la navaja de uso personal de uno de los bolsillos de mi chaqueta y con ayuda de esta, hice un pequeño corte en uno de los empaques. Cuando este ya estuvo abierto, pasé uno de mis dedos y lo llevé a mis labios. Extrañamente, aquello no causaba el mismo efecto de la cocaína, es más se trataba de un ingrediente muy usado en la cocina.
-Hijos de puta... -solté con fiereza- ¡Hijos de puta! -aventé una de las cargas al mar debido al enojo que se concentraba a lo largo debmi cuerpo.
-¿Qué pasa, jefe? -Pablo, uno de nuestros hombres, me preguntó poniéndose alerta.
-Pasa que esta maldita basura no es cocaína, sino no más que harina de cocina...-escupí con fuerza sobre el piso.
-¿Qué carajos has dicho, Luka? -Katya frunció el ceño y su mirada se volvió oscura.
-Qué esta mierda no es más que harina. Estos imbéciles han querido vernos la cara -eché mi cabeza hacia atrás, sabiendo que si no me controlaba iba a explotar de la ira-Escúcheme bien, sé que no es su culpa que su maldito jefe haya querido verme la cara con esta estupidez, así que les voy a permitir seguir con su vida, pero, les daré un mensaje que debe llegar a su jefe: Si ese imbécil no deja de fastidiarme la vida a mí y a mi familia, juro que voy a cortarle los huevos por mi propia cuenta. Cueste lo que me cueste.
Esos hombres asintieron de nuevo, muertos del susto, y corrieron a la lancha luego de tirar toda la harina al mar.
-¿Ya ves? Katya, te dije que los italianos no eran nuestros amigos. No sé cómo mi padre ha podido confiar en ellos nuevamente luego de que intentaran acabar con todos una y otra vez. Esos italianos no son de fiar, mierda, Katya, juro que quiero matar a mi padre ahora mismo...
Solo puedo dar una verdadera opinión de Franco, ya que no he olvidado la conversación tan delicada que pude mantener con él tiempo atrás en la fiesta de cumpleaños de mi hermana. Él es diferente a su hermano, son como dos polos opuestos.
-¡Luka! No digas esas cosas sobre nuestro padre -me regañó, aunque en el fondo se encontrara igual de molesta.
-¿Qué? Katya? Hace tiempo que nuestro padre dejó de manejar correctamente la mafia. Hizo que el negocio creciera y nos llenara de dinero, sin embargo, eso ya ha dejado de ser así. Él se conforma a hacer tratos estúpidos con sus propios enemigos, y eso puede costarle estar en la cárcel o la muerte. Y yo no voy a ir a la cárcel porque mi padre sea un imbécil ¿De acuerdo? Si tú quieres, puedes irte al infierno con él.
-Tampoco estoy de acuerdo en lo que nuestro padre ha estado haciendo. Y tampoco me agrada la persona en la que se está convirtiendo nuestra hermanita menor -negó-No me gusta que se involucre en esas estupideces que comete mi padre.
Se debe a que Dasha ama a papá, a pesar que diga lo contrario la mayor parte del tiempo.
-Ya hablaremos en casa respecto a nuestras inconformidades. Ahora, necesitamos irnos y hablar con papá sobre lo que acaba de suceder...
Cuando estaba a punto de subir al automóvil junto a mi hermana, evidentemente molesto por lo que acababa de suceder, sirenas de policía se escucharon a lo lejos. Maldición, ellos vienen por nosotros.
Nada puede ir peor.
Luka
-Maldita sea, no tengo ganas de matar a alguien que no tiene la culpa de nada -golpeé mi puño contra el vidrio del auto, causando que mi mano sangrara escandalosamente-Puta madre...
-No hay forma de escapar por tierra, Luka, necesitamos que nos envíen un helicóptero lo más rápido posible -Katya comentó como si nada. En su rostro se notaba el enojo que estaba sintiendo, no obstante, era increíble el autocontrol que presentaba ahora mismo. Al contrario de su comportamiento de aquella vez que por poco se atreve a matar al jefe de la mafia italiana, Francesco De Angelis en plena celebración.
-Señorita Katya, su padre ha enviado un helicóptero que aterrizará en menos de doscientos metros. Tomaremos ventaja sobre ellos para hacerlo sin problemas, mientras que ustedes no deben dejar ningún tipo de huella aquí.
Negué furioso. Era imposible salir de esta situación solo con ayuda de un helicóptero. Si tomábamos ventaja y por una u otra razón algo salía mal y detenían a uno de nosotros, la mafia estaría arruinada para siempre al igual que nuestras vidas. Las sirenas no dejaban de sonar, comenzando a enloquecerme y los oficiales empezaban a disparar tratando de darle a uno de los neumáticos o a alguna de las personas que nos encontrábamos en el auto. Si no nos defendíamos, nos iríamos a la mierda en los próximos cinco minutos.
Mafia de mierda.
Francesco De Angelis lo único que se cruza en mi cabeza es la gran idea de matarte.
-Lo siento, sin embargo, eso no resultará bien...Somos nosotros o son ellos -me percaté de que mi arma estuviese cargada y saqué la mitad del cuerpo por la ventana al tiempo que comenzaba a disparar. A la primera, le di al policía que estaba de copiloto y luego de dos intentos, al conductor.
-Maldición Luka...Tu puntería me impresiona -Katya me guiñó el ojo y suspiró, sintiéndose más tranquila que antes.
-Katya y yo vamos a subir al helicóptero porque tenemos que hablar con nuestro padre y con los italianos de forma urgente, necesito que ustedes lleven los automóviles hasta la hacienda ¿Bien? Cuídense, los veo allá -bajé del auto y ayudé a mi hermana. El helicóptero aterrizó e hice que Katya subiese primero. Cuando los dos estuvimos arriba, mi respiración volvía a la normalidad pues, sabía que estaríamos en casa en menos de cinco minutos y que podría insultar todo lo que quisiera a mi padre.
-Todo se fue al carajo ¿No? Si no nos damos prisa y acabamos con los italianos de una buena vez, van a acabar con todo ¿Eres consciente? Todo se va a acabar y estaremos muertos o nos vamos a pudrir en la cárcel -espetó con furia. La comprendía, todos trabajábamos fortuitamente para la mafia y nos esforzábamos día tras día como para que de repente, papá decidiera tirar todo ese esfuerzo a la basura como si no valiera nada.
-Papá me va a oír, y no me importa si está dispuesto o no. Esta vez lo ha arruinado todo ¿Es que no le ha quedado bastante claro que meterse con los De Angelis es como involucrarse con el mismísimo demonio? Se supone ellos eran nuestros amigos, muy cercanos por cierto, y confíamos en su palabra. No obstante, a la primera oportunidad nos vendieron ante la justicia. Nuestro padre lo perdona alegando que todo el mundo haría lo mismo en su lugar y un par de meses después, comienza a trabajar de nuevo con él debido a que decide no echar a perder todos los negocios que establecieron juntos.
-Nuestro padre es testarudo Luka, más de lo que crees...Siempre piensa que él es el único que es capaz de hacer las cosas bien y que nunca comete una equivocación. Pero, con todo lo que está haciendo en la actualidad, hace que este edificio se vaya cayendo piso por piso -se encogió de hombros -A veces olvida que todo error nos puede costar caro a todos los que conformamos la mafia.
-Se podrá hundir el edificio, sin embargo, no va a hacerlo conmigo. Si veo que las cosas no mejoran de hoy en adelante, voy a tomar mis pertenencias y voy a irme muy lejos, donde nadie me encuentre. Y aunque, eso no va a librarme de ningún cargo ante la ley, podré inventar que solo estuve involucrado por culpa de mi padre. Y no es que esté siendo egoísta, es solo que me enoja que él no pueda dar por hecho que se ha equivocado últimamente y que ahora necesita arreglarlo todo en absoluto.
Muy bien, con lo que acabo de decir, no me reconozco a mí mismo.
-Luka...Sabes que no es posible para nosotros. No tenemos la oportunidad de salir de la mafia, ni en millones de años, porque saldríamos muertos de inmediato y de nada nos sirve salir si estamos muertos -me recordó-Lo siento, pero, es la vida que nos tocó tener.
-Puede que sí o puede que esa sea la idea errónea que él ha creado para nosotros. Nunca hemos intentado huir, por lo que no sabremos lo que puede suceder. No creo que nuestro padre pueda asesinarlos, por más que le guste decirlo con frecuencia para que no lo olvidemos, pero, no es un traidor en lo absoluto.
-Si puedo perdonar la traición, entonces no conozco lo que es el amor...-recordó-La frase favorita de mi padre, siempre suele repetirla cada noche durante la cena, aunque ahora mismo está faltando a sus propias palabras.
-Es así como es la naturaleza humana. Primero nos decepcionamos a nosotros mismos con tal de no decepcionar al resto...-farfullé y me percaté que el trayecto a casa estaba por llegar a su fin.
-Señor, señorita, estamos a punto de aterrizar -nos comunicaron.
-Gracias por traernos -me callé. Esperé a que estuviéramos en suelo firme para bajar rápidamente y entrar a casa. Observé el reloj de la entrada, el cual marcaba prácticamente las tres de la mañana.
Apenas estábamos por entrar a casa, pero, mamá se nos atravesó en el camino.
-Luka, Katya, no saben cuanto lamento que hayan tenido que pasar por todo eso...-mi adorada madre, Anastasia salió a recibirnos y besó nuestras mejillas. Acto que me sorprendió mucho de su parte, es que ella no suele darle tanta importancia a estos asuntos, o al menos es como se comporta desde hace un tiempo atrás.
-Mamá, usted no tiene de qué preocuparse si fue nuestro padre el que nos metió en todo esto desde un principio -Katya se quedó abrazándola y yo continué hasta la oficina de mi padre, sabiendo que seguramente iba a estar allí con expresión molesta y fumando. Y tal como lo imaginé, lo encontré haciendo exactamente lo mismo, con la única diferencia que tenía el teléfono acompañándolo.
Levantó la mirada en mi dirección.
-Hasta que por fin llegaron, me estaban colmando la paciencia -dijo al percatarse de mi presencia en aquella oficina. Qué agresivo.
-¿Qué nosotros te estábamos colmando la paciencia a ti? Perdón padre, no obstante, por tu culpa hemos estado a punto de jodernos. Fue tu culpa haberle entregado tu plena confianza al italiano una vez más luego de que nos vendió a la FSB.
Rodó los ojos. Necesita aceptar lo que hizo y cómo esto nos está afectando.
-Luka, no actúes tan impulsivamente. En los negocios, como en la magia, a veces se pierde y a veces se gana. Nada está asegurado hasta que lo tienes en tus manos -siguió inhalando esa porquería sin presentarme ni la más mínima atención-¿No es cierto, hijo mío?
-Qué sínico, padre. Ni siquiera porque ha sido tu culpa que nos hayan visto la cara, puedes admitirlo. Admite de una buena vez que jamás podrás tener un pacto con los italianos porque lo único que les interesa de nosotros es vernos tres metros bajo tierra y poseer nuestros territorios para el tráfico. Contesta una sola cosa; ¿Qué habrías hecho si no nos librábamos de esos malditos policías y ahora mismo estuviéramos tras las rejas? Bueno, pues, seguramente te habrías lavado las manos. Qué egoísta y sínico estás siendo, padre, y siento mucho estarte odiando ahora mismo.
-Y dime ¿Qué debería hacer para sobrellevar toda esta enorme situación con la mafia italiana? ¿Debería hacer como si no existieran y seguir viviendo mi vida como si nada? ¿Es eso lo que pretendes que haga?
Bueno, todo acaba de cambiar. Algo se rompió en nuestra relación familiar en cuanto comenzó esta conversación tan abrupta y grotesca. Si ya temía sobre lo que podía llegar a hacerme, ahora le tengo miedo incluso a cada una de sus palabras. No puedo confiar en él, porque no confío en las decisiones que está tomando recientemente.
-Por supuesto que no trato de que ignores la situación. Sé que debe ser complicado llevar el cargo de algo tan pesado, pero, trato de decir que, si tú no empiezas a ver mucho más allá y a arriesgarte por acabar con tus enemigos, ellos vendrán primero por ti. Francesco se convirtió en tu enemigo apenas te traicionó. Si lo hizo una vez, lo volverá a hacer.
-He intentado en repetidas ocasiones acabar con los problemas que me dan los De Angelis, no obstante, su seguridad es tan buena que resultaría demasiado complicado acabar con el capo, es decir, matarlo. Decidí aceptar involucrarme con su persona y su negocio de porque debido a que no quería afrontar la enorme carga que sería perder tanto dinero al no realizar los mismos negocios que antes.
Matarlo no es una mala idea después de todo. Prefiero acabar con el enemigo que desatar una guerra interminable.
-No necesitamos nada más que un intruso. Si buscamos a una persona que sea lo suficiente eficiente e inteligente como para infiltrase en esa mafia, ganarse la confianza del capo y luego matarlo sin piedad. Es peligroso, pero, nada perdemos con intentar. Otra solución será que exista un enfrentamiento entre ambos bandos, y en medio de un fatal tiroteo, darle fin a la vida del capo. Estoy dispuesto a hacerlo con mis propias manos, si la oportunidad llegase a presentarse.
Comienzo a perder la por poca cordura que me recorre el cuerpo entero.
-Quizá te has vuelto loco o eres demasiado testarudo...La mafia y todo lo que esta involucrado, no es tan fácil hijo. Si fuese tan fácil acabar con un rival, ya lo habría hecho hace mucho.
-Pruébame...Prueba que soy capaz de acabar con tus enemigos -ni siquiera yo mismo era consciente de las cosas que decía, sin embargo, si estaba dispuesto a intentarlo absolutamente todo por un poco de tranquilidad.
-¿Y qué tipo de recompensa tengo que darte en caso que logres cumplir tu cometido? -Inquirió, curioso por lo que estaba diciendo.
-No hay necesidad de darme ninguna recompensa, padre, lo que yo quiero es acabar con ellos ya mismo porque estoy cansado de sus repentinos ataques y sus falsos acuerdos. Por esos kilos de coca, podría haber muerto o cavar nuestra propia tumba.
Hubo un momento de silencio, en el que ambos solo nos miramos con atención.
-Inténtalo, Luka. Quiero que intentes cumplir tus palabras, y si lo logras...Si lo logras, vas a ganarte algo muy especial ¿Está bien? -Preguntó.
-¿De qué hablas ahora? -Me desconcerté.
-Hay algo de lo que quiero hablar contigo y tus hermanas, no obstante, no se ha dado el momento. Cuando esta situación se calme un poco, yo les contaré algo que quiero que hagan los tres -se puso de pie, caminó hacia mí y me apretó los hombros con las manos.
-¿Y qué con la situación actual, acaso vas a dejar que ellos queden impunes luego de la estupidez que han hecho en nuestra contra? ¿Es que te volviste loco o la droga te dejó estúpido?
Él no paraba de reír. Vaya, admito que lo que acabo de decir sonó un poquito gracioso.
-A estas alturas, da lo mismo cuanto fume. Voy a llamar al capo y tendré una conversación seria con él. No te preocupes, ahora ve a descansar.
-Haré de todo, menos descansar. Probablemente me la pasaré fumando un cigarrillo o pensando en un plan que nos pueda resultar útil -me sinceré- ¿Acaso alguien puede dormir con todo lo que pasa en esta casa?
-Como sea, vete de una vez -casi me obligó por lo que me di cuenta que no me quedaba de otra.
Salí de su oficina con una sonrisa torcida en el rostro. Encontré a mi madre y hermana sentadas tomando un poco de vino en medio de la sala.
Mamá está actuando extraño.
-Papá está hablando con el imbécil De Angelis ahora mismo. Lo único que podemos hacer es permanecer en silencio esperando por ver qué sucede -les conté, tratando de informales acerca de la situación actual.
Ellas asintieron. Me senté al lado de Katya y dejé que apoyara su cabeza sobre mi hombro, pasaron varios minutos hasta que mi padre apareció frente a nuestros ojos sumamente alterado:
-¡Ese hijo de puta ha dicho que, si no les damos nuestros territorios en España y México, harán todo lo que esté en sus manos para vernos caer! ¡Ese hijo de puta va a ver con quien se metió! -Parecía un loco. Me alegraba que se diera cuenta de las verdaderas intenciones de su tan querido socio. Por supuesto que ese hombre era un egocéntrico, una mala persona y un traidor, y ahora él lo sabe muy bien.
-Espera, espera, espera....Trata de calmarte -le pedí y negó. Bueno, todo esto va a convertirse en una auténtica mierda.
Maximiliano Romanov enojado es el peor peligro que puede estar latente.
Dasha
Me puse de pie para colocarme mi ropa de nuevo y tomar un avión que me llevara a casa. Me estaba quedando en la capital para pasar tiempo con el hombre que me tenía completamente perdida: Dimitri Korovin, un agente de la FSB, Servicio Federal de Seguridad. Quizá me volví loca el día en que me involucré con él, pero, ha sabido respetarme y amarme a pesar de conocer mi verdadero origen. Él sabe bien que yo soy la hija menor del capo de la mafia rusa, sin embargo, ha decidido estar conmigo desde hace poco más de un año.
Me gusta estar con él, más de lo que imaginé en un principio. Me siento cómoda a su lado.
-¿Acaso ya te vas? -Acarició mi brazo para después envolverme en un abrazo que me robó una gran sonrisa-¿Por qué no te quedas un rato más, cariño?
-No puedo quedarme ni un poco más, Dimitri. Ya he estado aquí por seis días y nunca puedo quedarme más que eso, por si a alguno de nuestros enemigos se le ha ocurrido seguirme para matarme por su propia cuenta -suspiré.
-De verdad, no puedo creer que tu padre no haya mantenido a su familia en secreto y a salvo, si lo hubiera hecho, sería capaz de evitarse muchísimas cosas y desgracias.
-Él no es el tipo de padre que quisiera mantenernos a salvo en un lugar más lejano del mundo, sino que quiere que superemos por mucho todo lo que él ha logrado ser. Si pensara diferente, jamás nos hubiese dado una pistola y abríamos probado cualquier clase de droga ¿No crees? Adoro a mi padre, pero, en serio a veces se comporta como la mierda...-solté un suspiro mientras volvía a recostarme, esta vez completamente vestida-Desde que se le ha mentido en la cabeza esa tonta idea de que hay que darles una nueva oportunidad a todos los que se han equivocado, hace negocios estúpidos y está arriesgando su propia vida a causa de las malas decisiones. Aquello me está matando.
Mi padre es un hombre sensible y de buenos sentimientos, sin embargo, continúo pensando que la decisión de perdonar a Francesco y seguir trabajando con él para no perder algo de dinero, puede ser uno de sus más grandes errores. Temo por su seguridad y por la nuestra. Temo que los Romanov puedan perder, temo que el imperio empiece a caer.