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Rugido  de Pasión

Rugido de Pasión

Autor: : Exaly
Género: Hombre Lobo
En las profundidades de la noche, cuando la luna se alza en su plenitud y las estrellas susurran secretos antiguos, se despiertan criaturas que acechan en las sombras. En un mundo donde lo místico y lo humano se entrelazan en un solo ser, existe un país mítico llamado Mystralón, oculto a los ojos del mundo moderno. En este reino antiguo, donde los bosques susurran melodías olvidadas y las montañas albergan secretos ancestrales, una batalla eterna se libra entre clanes de hombres lobos. En el centro de esta lucha milenaria, se encuentra Valentino, un hombre multimillonario envuelto en el manto de la arrogancia y el poder. Valentino, en su búsqueda incansable, persigue una única obsesión: encontrar a su luna, su otra mitad, aquella destinada a completarlo en cuerpo y alma. Pero su destino está entrelazado con el de Maya, una joven humana que ignora su verdadera naturaleza y el poder que yace latente en su interior. Mientras los clanes de hombres lobos luchan por el control de Mystralón y los oscuros designios del destino se despliegan, Valentino y Maya se verán arrastrados hacia un amor prohibido, una unión que desafiará las leyes de su mundo y desatará fuerzas que ni siquiera ellos pueden comprender.

Capítulo 1 El Alfa

Soy Valentino, un hombre de poder y riqueza incalculable, forjado en el crisol del éxito. Desde muy joven, me propuse en conocer el mundo con mi astucia y mi determinación, durante años he construido un imperio que rivaliza con los más grandes de este mundo. Mi nombre es sinónimo de poder, mi riqueza es inigualable, pero lo más importante de todo, soy un hombre lobo, un líder de mi clan destinado a gobernar con mano firme y corazón feroz.

Mi clan, los Lobos de la Luna, es uno de los más antiguos y respetados en Mystralón, la tierra mítica que llamamos hogar. Desde hace generaciones, hemos protegido nuestras tierras y luchado por mantener nuestro lugar en la jerarquía de los clanes. Mi padre, el anterior líder, me enseñó todo lo que sé sobre el honor, el coraje y la lealtad hacia los nuestros. Hace algunos años que partio, por lo tanto he tomado las riendas hace años y demostre que soy digno de llevar el título de Alfa en mi mundo y aquí un magnate con muchas empresas.

Pero antes de sumergirme por completo en los asuntos de mi clan, había decidido organizar una fiesta para celebrar mi ascenso al liderazgo de una de las más grandes empresas en Roma, Invité a personas de alta sociedad, magnates de negocios, celebridades del mundo del espectáculo y políticos influyentes, todos reunidos bajo el techo de mi mansión para celebrar mi éxito y brindar por el futuro que me espera.

-Valentino Voskova, que le ha hecho de con llevar esta velada de millones.-Mire con arrogancia al periodista que graba todo el espectáculo de mi mansión.

-Soy unos de los más grandes inversionistas, en el país, por lo tanto quiero demostrar mi lealtad ante mí ciudad, no soy el gobernante de este país pero si soy uno de los más grandes.

-Usted es magnífico Don Valentino. Gracias por sus palabras.

Asentí alejándome del periodista. Las noticias serán grandes en periódico Romano.

Observo la mansión el cual brillaba con una luz propia, decorada con lujo y elegancia para la ocasión. Las mesas estaban adornadas con arreglos florales exquisitos, la música flotaba en el aire con un ritmo embriagador y el champagne fluía libremente, como si cada burbuja fuera un recordatorio de mi ascenso al poder gracias a todo estos años de dedicación.

Miraba a todas las bellas damas, lucir hermosas con sus atuendos caros, joyería de calidad, e incluso su peinado con los mejores diseñadores de la belleza culta.

Entre los invitados, había muchas mujeres hermosas y deslumbrantes, pero ninguna de ellas lograba capturar mi atención. Detengo mis pensamientos al ver al Señor Victorino acercarse a mi con una sonrisa arrogante, junto a él una bella mujer, creo que es su hija.

-Señor Valentino, buenas noches-Nos saludamos cortes-quiero presentarle a mi querida Hija Alanís. -Asiento sin quitar la mirada de la chica, sus ojos eran marrón, cabello castaño, su cuerpo una buena escultura para la ocasión.

-Hola Señor Valentino, me da gusto conocerlo, mis padres no dejan de hablar de usted.

Claro que no dejarían de hablar, soy el soltero más codiciado.

-El gusto es Mío señorita- Sostuve su mano en saludo, dejo un beso de cortesía en la palma de su mano. Ella se sonrojo.

-Usted es un Don muy elegante y de buen porte-Comento fresca, a lo que le sonrió de lado, sus labios están pintados en un rojo sangre.

-El porte y aspecto son lo mío, bella dama.

Luego de conversar unos minutos con la Hija de Victorino me aburrí alejándome, sin más salgo al jardín en la oscura noche, observe la luna en el cielo la cual se veía hermosa. Pero me detuve al ver a una joven de belleza extraordinaria, con ojos grises que parecían contener el reflejo de la luna misma y cabello oscuro como la noche, la mire ahí mientras ella daba vueltas nerviosa, me acerque un poco y su presencia tenía un aura de misterio y dulzura que me intrigaba, de repente me encontraba irresistiblemente atraído hacia ella, no tenía ni la menor idea del porqué me sentía aturdido.

-Mi señor los socios preguntan por usted, desean convocar una reunión -Dice un Raymond detrás de mi.

-Diles que esta noche disfruten de la fiesta, las reuniones empresariales pueden esperar.- Raymond asiente alejándose.

Soy Valentino, un hombre forjado en la cuna del lujo y la opulencia, pero también en el corazón de la oscuridad y el misterio. Nací en el seno de una familia de prestigio y poder, heredero de un legado que se remonta generaciones atrás. Por otro lado mis padres, líderes respetados de nuestro clan de hombres lobos, me enseñaron desde muy joven los secretos de nuestra raza y la responsabilidad que conllevaba llevar el nombre de los Lobos de la Luna.

Sin embargo, mi camino hacia el éxito y la riqueza no fue fácil ni directo. A diferencia de muchos otros hombres lobos que dependen únicamente de su fuerza y destreza en la caza, yo decidí aprovechar las oportunidades que el mundo moderno ofrecía para expandir nuestro poder y nuestra influencia. Heredé varias empresas de mis padres, desde empresas de tecnología hasta compañías financieras, y las transformé en imperios rentables que generaron enormes ganancias para nuestro clan.

Pero mi verdadera pasión siempre ha sido la búsqueda de los secretos ocultos de nuestro clan, los misterios que nos rodean y los enigmas que aún no hemos descifrado. Durante años, he dedicado mi vida a desenterrar estas verdades enterradas en el pasado, utilizando los recursos de nuestras empresas para financiar expediciones y estudios que nos acercaran más a la verdad sobre quiénes somos y de dónde venimos.

Nuestra misión en el mundo moderno es doble: por un lado, debemos proteger nuestro territorio y nuestros intereses como hombres lobos en un mundo cada vez más hostil y peligroso; por otro lado, debemos descubrir los secretos que nos han sido negados durante tanto tiempo, los conocimientos que podrían cambiar el curso de nuestra historia para siempre, sobre todo el misterio de la Flor Lunar.

Es por eso que decidí organizar esta fiesta, no solo como una celebración de mi ascenso al liderazgo de nuestro clan, sino también como una oportunidad para reunir a las mentes más brillantes y los recursos más poderosos del mundo en un solo lugar. Se que aquí hay mucho hombres lobos algunos tiene un bloque de su esencia pero mis poderes los delata. Aquí, entre los magnates de negocios y las celebridades del mundo del espectáculo, entre los políticos influyentes y los científicos brillantes, muchos son los que lograron venir por medio de varios portales, debo descubrir si buscan lo mismo que yo y para que fin.

Deje de lado mis pensamientos para seguir observado a la chica la observé desde la distancia, no estaba vestida como los demás, su ropa era de empleada contrata, no me entendia del porque aun estaba ahí admirando su gracia y su encanto con una mezcla de fascinación y deseo. Había algo en ella que despertaba un instinto primitivo dentro de mí, una necesidad de saber más de ella. Había pasado muchos años en el que no me interesaba una mujer.

Cuando finalmente tuve la oportunidad le hablé.

-Buenas noches quien es usted- quise saber pero ella se asusto al verme.

-Disculpa señor Me llamo Maya, estaba esperando que acabe la fiesta para dejar limpio todo, me contrato Lucrecia esta noche, usted es Don Valentino, lo siento pensé que no iba ver nadie aquí, me quedaré quieta esperando que acabe la fiesta.

En serio que es habladora; su boquita estilo corazón se ven apetecible, sus ojos eran perfectos, ella lo era. Quería saber más de ella, sin embargo no podía estar aquí con una empleada ya que está noche era mía y no tenia que llamar la atención al público con algo que ensuciara mi nombre. Le dije a la chica que me acompañara a ver algo en la cocina y me acompaño nerviosa, mientras le decía que organizará las copas le hice que hablara un poco más, estaba necesitado de saber más de ella, hablamos de todo y de nada, supe que había algo especial en nuestra conexión, algo que trascendía el mero deseo físico, pero la deje ahí para estar presente en la fiesta como afrition. Mientras los hombres de negocios hablan, varias mujeres se me acercaron sin ni siquiera agradarme como lo fue aquella chica.

Capítulo 2 Ojos grises como la Luna

Valentino.

Al llegar a mi empresa, entró a la sala de juntas con una mirada que imponía respeto, los empleados, temerosos pero también admirativos, se acomodaron en sus asientos mientras que tome lugar en el extremo de la mesa de caoba. Mi silla de Piel recién llegado me hacía ser aún mas arrogante.

-¡Silencio!-rugí con voz resonando en la sala de reuniones -Hoy no estamos aquí para juegos. Estamos aquí para hablar sobre el futuro de nuestras operaciones en Las Vegas, Roma y Inglaterra... nuestras empresas pueden estar en juego, por lo tanto, necesitamos más personal de alta confianza para trasladarlos a cada país.

La atmósfera se tensó instantáneamente, se que aquí hay gato encerrado y no pienso tolerarlo, la incompetencia ni la deslealtad, y casi todos lo sabían, no obstante, cuando descubra más afondo a los traidores que están congeniados con la mafia... seré yo mismo quien les corte la cabeza.

-Hablemos claro- continúe-La mafia está ganando terreno en nuestros territorios. No podemos permitirlo. Necesitamos más información, más control. No descansaré hasta que erradiquemos esta plaga de una vez por todas...- ordene sin dejar de verlos a cada uno, pude notar la tensión en esta sala y sabía muy bien quiénes eran los traidores que desean quebrar mis empresas en las Vegas.

Los nombres de los involucrados en el lavado de dinero resonaban en la sala. Me dispuse a mencionar a cada uno con desprecio, como si fueran meros peones en su ajedrez personal.

-George, Vittorio, Mateo y la serpiente... Todos ellos caerán a mis pies- declare con determinación.

-Valentino tu eres el conde de nuestro territorio. Solo das la orden y empezaremos la guerra.- Niego rodeando el lugar a lo que varios de ellos estaban nervioso. De entre estos quince hombres puedo afirmar que sólo siete de ellos me es leal. No moveré a la reina no ahora, aun el juego no ha empezado.

Después de la reunión, regresó a mi mansión, salgo de la limusina, no sin antes dirigirme a Emilio.

-Averiguaste a los camaleón - Inquirí sin desdén.

-Si señor, el informe esta en su despacho.

Sonrió elevando las cejas. Él si se merece ser uno de los mejores guardianes que traje junto a mi de Mystralón, por otro lado Los Camaleón eran uno de los clanes que han venido a vivir en este mundo moderno. Tenía intriga de saber sí de que raza venían y con qué intensiones.

Entro a mi mansión, los empleados me saludaron como siempre, pero desvió mis ojos al ver una figura familiar capturar mi atención. Era ella, la chica de ojos grises como la luna, aquella que había conocido en la fiesta.

-¿Quién es ella?-preguntó a uno de mis hombres de confianza, mi tono es exigente, quería cerciorarme en saber si es aquella chica de la fiesta, que últimamente está colándose en mi mente como una intrusa.

-Sabemos poco, señor se que es invitada de Lucrecia sin embargo quise Averiguarla- respondió el hombre, a lo que asiento-Pero estoy en ello. Pronto tendré toda la información que necesita.

Nuevamente asentí, mis ojos fijos en la misteriosa mujer. Había algo en ella que me intrigaba, algo que estaba empezando a querer saber más. Y no pararía hasta descubrirlo...

Entre a mi despacho, me sirvo una copa de coñac mientras reviso información confidencial sobre la presencia del Clan Camaleón cercano al país acá en Roma. Este clan es conocido por su habilidad para adaptarse a cualquier situación y mantenerse oculto bajo múltiples identidades. El Camaleón ha estado operando discretamente, infiltrándose en negocios legítimos. Su presencia representa una amenaza directa para los intereses de los hombres lobos en Mystralón. Eso fue uno de las noticias que recibí de mi mundo. Al parecer este clan están en busca de algo. Pero ahora me cuestiono que es eso que tanto Anhelan.

Decidido a emprende una investigación exhaustiva sobre el Clan Camaleón. Descubriré a fondo de quien es el líder, según un enigmático maestro del disfraz y a la vez manipulador. Ahora comprendí que enfrentarse al Clan Camaleón requerirá astucia y determinación. Mi clan no podrá luchar con ellos, debo hacer lo posible por protegerlos si este clan decidí atacar a los nuestros. De echo no todos están este mundo modernos, al igual que los míos somos pocos los que estamos en este lugar en busca de la supuesta flor Lunar del cual mis ancestros predominaban.

Esta batalla se sumerge en un juego de gato y ratón entre líderes de diferentes clanes para lograr un solo objetivo del cual aun desconocíamos.

Dejo de lado la información y me centro en la pared de mármol de mi mansión... mis padres construyeron este imperio durante años, sin embargo en su momento tendría que ser destruido ya que se guardan otros secretos misteriosos en este inmenso lugar.

Soltando un suspiro me levanto de mi acolchonada silla. Entro a mi habitación a tomar una ducha, mi cuerpo anhela de mi luna, en este mundo no la encuentro ni siquiera en Mystralón. Mientras enjabono mi cuerpo evoco a unos ojos grises y redondos, su piel blanca debe ser delicada y apetitosa.

¡Maldita sea!

Me sumergí bajo el agua caliente de la ducha, dejando que el calor y el vapor envolvieran mi cuerpo tenso. Sin embargo, incluso con el agua cayendo sobre mi, no he podido apartar de mi mente la imagen de la chica de ojos grises y piel blanca que había conocido en la fiesta.

Cada pensamiento, cada recuerdo de aquel encuentro inundaba mi mente, haciéndolo sentir como si estuviera atrapado en un torbellino de emociones. La forma en que su mirada me había cautivado, la chispa de intriga que había encendido en mi interior, todo eso me consumía.

Finalmente, molesto por mi incapacidad para sacar de mi mente a esa humana apagó el agua y salgo de la ducha. Me envolví en una toalla con movimientos bruscos, sintiendo la frustración crecer dentro de mí. Mientras tanto me visto con traje oscuro y camisa blanca, mi mirada se desvió hacia el balcón de mi habitación. Y allí, bajo el resplandor de la luna llena, observo a una chica danzar.

Ella giraba con gracia bajo el manto plateado del cielo nocturno, sus largos cabellos oscuros ondeando al viento. Sus manos se alzaban hacia el firmamento, como si estuviera ofreciendo una danza sagrada a la propia luna.

Me quedó inmóvil, cautivado por la belleza y la gracia de la escena frente a mi. La luz de la luna iluminaba a esa chica como un aura celestial, convirtiéndola en una visión etérea y encantadora.

Por un momento, el mundo exterior parecía desvanecerse, dejándome junto a ser tan hermoso bajo el abrazo de la noche. Y en ese instante, supe que había encontrado algo más que una simple distracción en la chica de ojos grises. Había encontrado algo que me intrigaba y a la vez me atraía de una manera que no podía explicar.

-¿Por qué la deseo?-Susurre sin dejar de mirarla- Que de especial tiene ella, he estado con mujeres pero ninguna es de mi interés, sin embargo esa chica me estaba aniquilando sin saber quien era ella.

Capítulo 3 Maya

Maya.

Mientras observaba el cielo oscuro, iluminado por la brillante luna, me puse de pie en el césped y comencé a danzar, con la mirada fija en el resplandor lunar. Esta extraña costumbre, arraigada desde mi infancia, siempre me ha intrigado. Sin embargo, al notar una figura en el balcón, cesé mis movimientos abruptamente. Era el señor Valentino, observándome con su mirada penetrante. Su presencia siempre despierta un torbellino de emociones en mí, aunque me resulta desconcertante experimentarlo. -Maya estúpida-me recriminé mentalmente, sumiéndome en un sentimiento de indignidad.

Dejo de mirar hacia el balcón y decido entrar a la mansión, pero detengo mis pasos al ver al Señor Valentino en el lumbrar de la puerta. ¿En que momento llego aqui?... Él me sonrió antes de acercarse a mí.

Me sorprendió con su cabello recién mojado y un aroma a perfume lujoso, lucía notablemente atractivo.

-Te gusta apreciar la luna llena- comentó con amabilidad.

-Si señor, disculpe que este merodeando por su Jardín sin su permiso.

-No te preocupes, pequeña. Eres bienvenida aquí siempre que lo desees. Pero¿cómo has venido a trabajar aquí?- preguntó con curiosidad.-¿Cómo te llamas?-Nuevamente preguntó con amabilidad.

-Mi nombre es Maya, señor- respondi nerviosa por su cercanía.

El señor Valentino sonrió, haciendo que mi corazón latiera aún más rápido.

-Lucrecia me contrató-Dije a lo que él asintió, pero luego me miró con curiosidad

-¿Y tus padres?-

Una sonrisa triste se dibujó en mi rostro -No tengo padres, soy huérfana. Crecí con las monjas en un reformatorio-respondi sin quitar la mirada de el.

-Lo siento, puedes estar aquí la veces que quieras.

-Gracias señor Valentino -Agradezco apenada...

****

Al adentrarme en la habitación contigua a la cocina, la tensión que sentía cerca del Señor Valentino se hizo evidente. A pesar de los rumores que circulaban sobre él, describiéndolo como un hombre arrogante y poco afable, con una rigidez en su trato y poco dado a la conversación, me di cuenta de que tal vez esas percepciones eran injustas.

Cambiando de tema, me embargaba la angustia por lo que estaba ocurriendo en el convento. Los hombres que me buscaban amenazaban con arrebatarle el Orfanato a las monjas... y todo parecía ser mi culpa. Bajé la cabeza, desorientada y sin saber qué hacer. Sentía la urgencia de encontrar una solución para detenerlos y proteger a las monjas de sus constantes intimidaciones y acechos.

Al día siguiente llegó al Orfanato con determinación, sin embargo mi confianza se desvaneció cuando me encuentro con los hombres de Igor Lombardo. Aque magnate el cual las hermanas le deben una inmensa cantidad de dinero el cual pensaron que fue para beneficio del Orfanato, no obstante todo era una tregua para atraparme y querer obligarme a irme con él. Ese italiano haría lo posible por tenerme a la fuerza.

Intentó persuadirlos para que le dieran más tiempo para reunir el dinero, pero uno de ellos sacó una pistola, amenazando con disparar si no accedía a sus demandas.

-Si no vienes con nosotros, ellos morirán- me advirtieron fríamente-Te has comprometido a salvar este lugar y a esas viejas. Por lo tanto, pagarás con tu cuerpo, seras la mujer del Don.

Conmocionada y a punto de gritar, intente resistirme, pero los hombres me tomaron con violencia. A pesar de mi intento de morder la mano de uno de ellos, recibi una bofetada que me hizo retroceder. Al ver la amenaza de hacerle daño a uno de los niños, me obligó a calmarme, aunque en mi mente bullía la necesidad de encontrar una solución...

-Dame tiempo, Porfavor. Esta semana hare lo posible por pagar, dile al Italiano que no puedo ser su mujer.

-No es necesario -Rugio una fuerte voz a mi espalda.

Mi corazón se acelero al ver que era el señor Valentino. Sus ojos estaban fijos en mi... podía ver su molestia, giro su rostro hacia los hombres y molesto se acercó a ellos.

-¿Cuanto le debe ella, pagaré todo? Que sea la última vez que vienen con amenaza a este lugar. No permitiré que intenten llevarse a la chica a la fuerza.

Qué hombre tan admirable.

-Usted no debería involucrarse en este asunto. No creo que pueda cubrir la gran inversión del Don -replica uno de los tipos, mirando despectivamente al Señor Valentino.

Valentino estalla en carcajadas ante el comentario del hombre. Su determinación me deja boquiabierta.

-Puedo pagar eso y mucho más... dile a ese tal Don que puede enviar su número de cuenta americana de inmediato, o bien, que me contacte.

Los mafiosos observan al Señor Valentino con hostilidad. El chófer se acerca a ellos y les entrega una tarjeta. Ellos aceptan y luego me miran a mi por un segundo para después hablarle a Valentino.

-¿Quién es usted? Conoce a esta Chica-pregunta el tipo alto y fornido que aún me sujeta con fuerza.

-Deja a la chica y resolvemos esto de una vez. Es lo último que te diré -responde Valentino con voz amenazante. El hombre me suelta bruscamente y me alejo de ellos para acercarme a una de las monjas, que se nota asustada, al igual que los niños.

Valentino habla con los tipos sin temor, mientras tanto veo a algunos pequeños algo asustados.

-Maya, Dios mío, pensé que te llevarían con Don Igor. Lamento que estés pasando por todo esto por nuestra culpa -me dice la Hermana Lucía, acaricio su mejilla, ya mojada por las lágrimas.-¿Conoces a ese señor? -pregunto, limpiándose las lágrimas.

-No te preocupes, conozco a ese señor, el dueño de la mansión en la que trabajo.

-Gracias al cielo, pequeña -susurra Lucia. Asiento dedicándole una sonrisa y le indico que entre al convento con los niños. Veo que los tipos se van, pero no sin antes dirigirme una mirada amenazante.

-Señor Valentino, muchas gracias -le digo, observándolo detenidamente. Mi corazón palpita fuerte, su mirada es fría pero parece contener muchas cosas no dichas. Ahora estoy en deuda con él y no sé si será algo bueno.

-¿Estás bien? -asiento apenada- Me llamo Valentino, no vuelvas a llamarme Señor.

-Lo siento, señ... Valentino. Le pagaré lo que hizo por nosotros.

-¿Cómo lo harás? -pregunta con una sonrisa de lado que provoca miles de chispas en mi sistema nervioso, acerca su mano en mi mejilla la cual aun duele por la bofetada de hace un rato.

-A como usted quiera-Logre decir sin ser consciente de lo que dije.

¿Ahora en que rayos estoy metida?

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