En un evento exclusivo en un yate, alguien se burló de Brodie Stewart. "Ellen Owen volverá pronto. ¿Cuándo piensas terminar con Izabella Foster?".
Brodie bajó la cabeza en silencio, como si estuviera considerando la pregunta detenidamente.
"Esperaré un poco más. Después de todo, Izabella es conocida por su belleza. Es obediente, considerada y sensata", dijo.
Su amigo se rió y le preguntó: "Brodie, ¿no me digas que realmente te has enamorado de ella? ¿No la estabas pretendiendo solo para molestar a Ellen?".
"¿Que me enamoré de ella? ¡De ninguna manera!". El tono del hombre goteaba desdén y también un toque de burla. "Lo mío con Izabella solo es para pasar el rato. Además, como hombre, tengo necesidades. En lugar de estar con mujeres de dudosa reputación por ahí, prefiero salir con ella. Pero cuando se trata del matrimonio, necesito a alguien que sea de mi mismo nivel social. Una mujer de buena familia y clase es lo que encaja".
Cada palabra de la conversación llegó a los oídos de Izabella, pero su corazón permaneció inquietantemente tranquilo.
Después de todo, desde el principio, su relación con Brodie no estaba relacionada con el amor.
...
Izabella abrió la puerta de la habitación privada con compostura, su rostro era neutral, como si no hubiera escuchado nada.
El amigo que había bromeado con Brodie soltó una risa incómoda, tratando de suavizar la situación.
El hombre observó su expresión sutilmente. Al no ver reacción alguna en ella, exhaló un suspiro de alivio.
Izabella se sentó a su lado, sacando un termo de sopa para aliviar su problema estomacal que había preparado y se lo entregó. "Hoy bebiste mucho. Toma un poco de sopa para que algo caliente te caiga en el estómago, de lo contrario, más tarde te dolera", dijo.
Cuidadosamente, vertió un poco en una taza, sopló para enfriarlo y se aseguró de que tuviera la temperatura correcta antes de pasársela.
Brodie le sonrió, se inclinó y tomó un sorbo de la taza en su mano.
Izabella había hecho la receta de esa sopa específicamente para él, ya que a menudo sufría de gastritis debido a su horario irregular de trabajo. Incluso había consultado a varios médicos experimentados para perfeccionar la receta.
La sopa era clara, rica en sabor, y dejaba un calor persistente en la boca.
Brodie parecía satisfecho, pasó un brazo alrededor de ella, presumiendo ante los demás con un toque de orgullo. "¿Lo han visto? Este es el tipo de mujer que uno debe tomar como esposa. ¡Gentil, cariñosa y considerada!".
Su voz era deliberadamente alta, como si quisiera que ella escuchara cada palabra. "¡Cariño, me siento el hombre más afortunado del universo!", dijo.
El afecto en sus ojos no parecía falso, como si el hombre que la había despreciado con frialdad minutos antes, no fuera él en absoluto.
Izabella no desenmascaró su actuación. En cambio, se apoyó en su pecho con una sonrisa tímida, desempeñando el papel obediente que él amaba.
"No digas tonterías. Tómate la sopa", dijo con una reprimenda juguetona.
Brodie parecía complacido con su obediencia. Justo delante de todos, levantó su barbilla y la besó audazmente, actuando como si estuviera completamente enamorado.
Pero ella conocía la verdad. Una vez que Ellen regresara, todo cambiaría por completo.
Después de la fiesta, ella lo acompañó diligentemente a casa.
Tan pronto como entraron, él la arrinconó contra la pared, besándola ferozmente, como si quisiera devorarla por completo.
Brodie había dicho que tenía necesidades y que quería una compañera para satisfacer sus deseos, y estos eran realmente intensos.
Desde que comenzaron su relación, cada encuentro terminaba con él reteniéndola durante horas.
Esa noche, con el alcohol impulsándolo, su entusiasmo era aún más fuerte.
En apariencia, parecía refinado, un perfecto caballero. Pero una vez que se quitaba la máscara, era como un depredador voraz.
En esos momentos, Brodie nunca consideraba sus sentimientos, solo la tomaba y reclamaba, haciendo lo que le resultaba placentero.
Izabella estaba muy adolorida, pero se había acostumbrado a soportarlo en silencio, incluso obligándose a complacerlo al cumplir y ceder.
Sin embargo, cuando las palabras anteriores resonaron en su mente, un escalofrío se extendió por su corazón.
El hombre sobre ella seguía quitándole el aliento. Ella lo sostuvo con fuerza, dejando que sus emociones se desbordaran mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
Brodie probó la sal en la esquina de su boca. Sus movimientos se detuvieron, y la miró, con un destello de pánico e incertidumbre en sus ojos.
"Izabella, ¿te... hice daño?", preguntó.
Ella negó con la cabeza.
Él dudó antes de preguntar: "¿Escuchaste algo esta noche?".
"No", respondió.
Ella extendió los brazos, envolviendo su cuello y besándolo.
"Brodie, ¿me amas?", preguntó.
Él podría haber intuido algo, pero eligió hacerse el tonto. Incluso su declaración llevaba un tono frívolo.
"¡Mi amor, te quiero!", dijo.
Su agarre sobre ella se fortaleció mientras mordisqueaba su oreja, sonriendo con picardía. "¿No lo sientes, amor?".
Ella se río amargamente en su interior, pero se entregó a su imprudencia.
Continuó satisfaciendo sus deseos, aunque notó que él comenzó a prestar atención a sus sentimientos, siendo menos brusco que antes.
Ella seguía abrazándolo con fuerza, pero en su mente ya pensaba en cómo irse de manera digna una vez que Ellen regresara al país.
Tras una noche de desenfreno, Izabella amaneció con el cuerpo adolorido y agotado.
Sin embargo, su rutina arraigada hizo que se despertara puntualmente a las siete de la mañana.
Miró sin expresión al hombre que aún dormía a su lado, y su rostro finalmente delató un atisbo de emoción genuina.
Pero ocultar sus sentimientos ya se había convertido en un hábito para ella.
Se levantó, se aseó, se maquilló y se arregló antes de dirigirse a la cocina para preparar el desayuno.
Cuando Brodie despertó, vio que ella había preparado el desayuno con amor y su rostro estaba adornado con un maquillaje sutil, irradiando un encanto delicado.
Recién levantado, Brodie dejó de lado su habitual aspecto pulido y distante de CEO, revelando un toque de inocencia juvenil.
La abrazó por detrás, buscando un beso, y le dijo con un toque de apego: "Me hace tan feliz tenerte aquí conmigo".
Ella le ofreció una sonrisa llena de ternura y se acurrucó en su abrazo.
"Siempre estaré aquí para ti", dijo.
Su mirada, llena de devoción, se encontró con la de Brodie y su confesión estaba rebosante de emoción. "Brodie, te amo".
Quizás la mirada de la chica era demasiado intensa y sincera, porque incluso Brodie, que era un mentiroso, pareció estar desconcertado por un momento.
Su mirada era un poco esquiva, pero pronto recuperó la compostura.
Tomó una escritura de la mesa y se la entregó.
"Es un regalo para ti", dijo. "Sé que amas esa villa en la nueva urbanización. Tiene un patio con jardín, vistas hermosas y grandes ventanales".
Izabella miró la escritura, que solo llevaba su nombre y estaba tan contenta que casi salta de alegría, pero su rostro mantuvo una expresión de rechazo. "Esto es demasiado costoso. No puedo aceptarlo", dijo.
Sus ojos brillaban con determinación y orgullo. "Estoy contigo por amor, no por interés... Brodie, ¿estás tratando de insultarme?".
Para mantener su imagen de mujer pura y resiliente, hasta lelgó a forzar una lágrima, la cual mantuvo retenida en el rabillo del ojo, haciéndola parecer aún más delicada y vulnerable.
Brodie, lleno de afecto, la limpió suavemente.
"Chica tonta, ¿crees que no sé qué tipo de persona eres?", dijo. "Este no es un regalo común, y no tiene nada que ver con lo material. Es mi corazón y mi promesa de darte un hogar. Izabella, puedes rechazar el regalo, pero, ¿rechazarás mi amor?".
Sin duda, no podía rechazarlo.
Ella recogió cuidadosamente la escritura de propiedad, acariciando su superficie con los dedos.
Una exclusiva villa de lujo en pleno centro de la ciudad, fácilmente valorada en cincuenta millones a una estimación conservadora, una suma que la mayoría de la gente no podría ganar en toda una vida. Pero su imagen no podía desmoronarse.
Lo miró con ojos esperanzados y le dijo: "Yo misma quiero plantar tus rosas favoritas en el jardín, colgar tu obra de arte moderna favorita en la entrada y llenar tu estudio con el sándalo que tanto te gusta...", dijo.
Ella tomó la mano del hombre y agregó con un tono juguetón: "Después del trabajo, vamos a ver nuestro nuevo hogar, ¿está bien?".
"Suena bien", respondió él.
Mirando al hombre frente a ella, Izabella pensó que si el desaire de la noche anterior la había hecho ganar cincuenta millones, valía la pena.
Siempre había sabido que Brodie solo la pretendía para molestar a Ellen.
Brodie y esa mujer se conocían desde niños y eran una pareja reconocida en su exclusivo círculo social.
Izabella, por otro lado, era una conocida estudiante becada en la Universidad de Arbor.
Su fama se debía a su belleza, su excelente expediente académico y su origen humilde.
Ellos tres, que no deberían haber tenido conexión alguna, se enredaron debido a un acto de bondad de Brodie.
Una noche, mientras trabajaba en un club, Izabella fue acosada por un hombre de mediana edad borracho. Ella se defendió instintivamente, pero su resistencia lo enfureció.
En su momento de desesperación, Brodie intervino.
Detuvo el ataque del hombre y le ofreció su chaqueta para protegerla.
En ese momento, Izabella sintió una gratitud genuina, sin ningún motivo oculto.
La razón de Brodie para ayudarla era simple: eran compañeros de universidad, y le hizo un pequeño favor.
Pero Ellen lo vio de otra manera; acusó a Izabella de conspirar para seducirlo y a Brodie de dejarse llevar por su apariencia.
Su discusión se intensificó como dos orgullosos miembros de la élite que no querían dar su brazo a torcer.
Finalmente, Ellen estalló: "Izabella es inteligente, hermosa y perfecta, su único defecto es ser pobre. ¿Por qué no la pretender entonces?".
El hombre le respondió enojado: "Está bien, comenzaré a pretenderla mañana. ¡Estoy harto de atender tu actitud de princesa!".
Tal y como dijo, Brodie comenzó a pretender a Izabella con grandes gestos al día siguiente.
Esta sabía que él actuaba solo por despecho, así que lo rechazó repetidamente.
Pero cuanto más lo rechazaba, más determinado se volvía él.
Ellen estaba furiosa, pero sin poderle hacer nada a Brodie, solo pudo tomar a Izabella como blanco fácil.
Durante ese tiempo, esta última soportó una hostilidad interminable.
Eventualmente, cedió y aceptó a Brodie.
Después de todo, dejando de lado las emociones, él era indudablemente generoso. A lo largo de los años, había ganado casi cien millones con él.
Lo consideraba una compensación por estar atrapada en su juego.
Pero Izabella sabía que el corazón de aquel hombre seguía perteneciéndole a Ellen.
Su única opción era capitalizar los recursos que Brodie le proporcionaba antes del regreso de Ellen, construyendo su propia carrera para ganar fuerza y poder liberarse de ambos.
Izabella se dirigió a la nueva casa que Brodie le había regalado, con el corazón rebosante de emoción.
La propiedad, creada por un reconocido desarrollador, irradiaba lujo en cada detalle, y ella realmente estaba encantada.
Lo que más la emocionaba era la escritura de propiedad, la cual solo llevaba su nombre.
Había mencionado ese lugar de manera casual, ya que estaba aquí visitando a un cliente, sin esperar que Brodie lo tomara en serio.
Aunque ese solo fuera un gesto para complacerla, se sentía obligada a agradecer a su generoso benefactor.
Pasó por la tienda para comprar ingredientes frescos y cocinó su primera comida en la nueva casa.
Mirando la mesa llena de diversos platos, tomó una foto y se la envió a Brodie acompañada de un mensaje. "He preparado comida deliciosa. ¡Te espero en casa!".
Su respuesta llegó rápidamente. "Genial, estaré allí".
Una leve alegría se extendió por el corazón de Izabella, aunque no podía decir si provenía de la hermosa villa o de Brodie mismo.
Pero esa noche, él faltó a su cita.
A las diez de la noche, aún no había aparecido.
Sabía que él terminaba su trabajo a las seis y dónde había ido. Sin embargo, como la novia comprensiva y amable, no podía mostrar insatisfacción ni instarlo a regresar, aunque él hubiera ido a recoger a Ellen al aeropuerto.
Gracias a amigos en común, las redes sociales se convirtieron en una transmisión en vivo del regreso de Ellen al país.
El vuelo de la mujer se retrasó, y Brodie esperó pacientemente en la sala VIP, sosteniendo flores.
Cuando ella aterrizó, él la abrazó fuertemente, emocionado.
Le organizaron una gran fiesta de bienvenida.
Durante un juego, Brodie perdió y fue desafiado a besar a una mujer en la habitación durante tres minutos. Claro que esa mujer fue Ellen, y un video capturó cada segundo de su apasionado beso.
Se vían tan cercanos como si nunca hubieran estado separados.
Los amigos de Brodie, que ya menospreciaban a Izabella, publicaron videos y fotos que se sentían como advertencias veladas, como si declararan: "La verdadera princesa ha regresado, es hora de que Izabella se haga a un lado".
Incluso Brodie olvidó su promesa de regresar a casa.
Él publicó una foto con Ellen en las redes sociales, con un pie de foto que decía: "A través del viento, la lluvia y miles de millas, siempre he estado aquí esperándote".
Izabella soltó una sonrisa llena de amargura, apagó su teléfono, recalentó la comida y puso música en el tocadiscos.
Se sentó a la mesa, disfrutando de la suave ternera y bebiendo una copa de vino tinto de reserva.
Se dijo a sí misma que así debería ser la vida y que arruinar su buen humor por un hombre no valía la pena.
Brodie no regresó hasta la mañana siguiente.
Aunque el interior de Izabella estaba lleno de indiferencia, interpretó perfectamente el papel de la novia cariñosa y enamorada.
Se maquilló para lucir cansada pero aún atractiva, como si hubiera esperado toda la noche, y se ubicó en la sala de estar.
Al verla así, Brodie finalmente recordó su promesa rota.
"Izabella, lo siento, yo...", comenzó, intentando elaborar una explicación.
Ella forzó una sonrisa y su tono iba lleno de preocupación. "Regresaste. ¿Ya desayunaste?".
"Lo siento, ayer surgió algo y olvidé decírtelo. Ellen, ella...".
"Está bien, ¡lo entiendo!", ella lo interrumpió.
Después de todo, él podía ver las mismas publicaciones en redes sociales, y cualquier excusa sonaría vacía.
Ella pensativamente le ofreció una explicación: "Tú y Ellen crecieron juntos, son amigos de la infancia, y sus familias son cercanas. Ahora que ella ha regresado del extranjero, es natural que fueras a recogerla. Lo entiendo completamente".
Soltó unas cuantas toses deliberadas.
"Izabella, ¿qué te pasa?", preguntó Brodie, preocupado.
"No es nada, probablemente fui descuidada y me resfrié".
"No te estás cuidando. ¡Déjame llevarte al hospital!".
"No es necesario, es solo algo menor. Con un poco de medicina estaré bien".
Brodie rápidamente se quitó la chaqueta del traje y la colocó sobre sus hombros, atrayéndola hacia sus brazos. "Siempre haces que me preocupe".
Fuera de su vista, Izabella frunció ligeramente el ceño y su expresión iba teñida de disgusto.
Él había usado esa chaqueta la noche anterior, y llevaba una mezcla de tabaco extraño, perfume y alcohol añejo, una mezcla nauseabunda.
Aun así, lo abrazó fuertemente, dejando mostrar un toque de vulnerabilidad. "Brodie, si alguna vez ya no me necesitas, por favor dímelo".
Sus ojos se encontraron con los de él con una mirada resuelta, pero su rostro sostenía una sonrisa valiente. "No te preocupes, no me aferraré a ti. Dejaré tu mundo en silencio, sin hacer ningún alboroto".
Brodie instintivamente apretó su agarre en su brazo y le dijo con una voz urgente: "Izabella, ¿de qué estás hablando?".
Ella mantuvo su sonrisa gentil. "Brodie, me gustas... ¡no, te amo! Por hacerte feliz sería capaz de hacer cualquier cosa".
"Niña tonta, no hables disparates. ¿Por qué no te necesitaría?", dijo, como si se estuviera tranquilizando a sí mismo. "Además, me amas tanto, ¿cómo podrías arreglártelas sin mí?".
"Tienes razón. Te amo tanto, ¿cómo podría irme alguna vez?", respondió.
Sus ojos estaban llenos de su habitual afecto, y Brodie visiblemente se relajó.
Él le acarició el rostro y la besó con ternura, prolongando el momento como si expresara tanto afecto como culpa.
Pero por dentro, ella sentía un profundo rechazo. Él había besado a Ellen la noche anterior, bebido en exceso, y ahora esto... Al menos se hubiera cepillado los dientes. Era repugnante.
Aun así, ella no podía mostrar ningún desagrado. Le dio un toque juguetón en el pecho. "Está bien, ve a cambiarte y refrescarte. ¡Tienes que trabajar!".
"¿Qué, me desprecias?". Brodie bromeó con una sonrisa.
Ella puso una cara traviesa. "¡Sí, te desprecio!".
Él le hizo cosquillas en la cintura, inclinándose para susurrar: "Espera, esta noche trataré contigo".
Brodie caminó hacia el baño con buen ánimo. En el momento en que la puerta se cerró, la sonrisa de Izabella desapareció, y se limpió la boca con disgusto.
En su mente, calculó rápidamente, ¿cuánto más podría ganar de Brodie si se fuera en aquel momento?