Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > SEDUCIDA *Consumida por el deseo*
SEDUCIDA *Consumida por el deseo*

SEDUCIDA *Consumida por el deseo*

Autor: : J.C.CASTRO
Género: Romance
Ella, es dulce y amable. Él, es frío y arrogante. Estar con ella es experimentar el cielo, pero él solo conoce el infierno. Ella lucha por ser luz, él quiere que su oscuridad la seduzca. Ella lucha por sobrevivir a la vida, él quiere llevarla a su mundo. Gillian Warren, es una joven dulce, tierna, tímida y razonable, está llena de sueños y grandes anhelos; sueña con el romance, el amor verdadero, la vida tranquila y los finales felices, encuentra todo eso en John, está segura de que su vida con él será hermosa y perfecta, aunque sus amigas digan lo contrario, ella quiere creer en el instinto de su familia que adora a John desmedidamente. John Dillard, es un dulce bibliotecario que adora a Gillian y está perdidamente enamorado de ella, él está seguro de que ambos serán dichosos y está completamente comprometido en hacerla feliz cada día que estén juntos. Su relación avanza bastante bien y cree que pronto podrá hacer la gran propuesta. Pero la vida de ambos está por cambiar, cuándo un hombre misterioso y de apariencia peligrosa se cruce en sus vidas. Sebástian Bentzell, es un hombre arrogante, frío y muy poderoso. Muchas, han sido las mujeres que conocen su cama, pero ninguna ha llegado a su alma, y si alguna lograra hacerlo, seguramente se asustaría al descubrir que su alma es tan negra como puede ser su humor. Su vida ha sido marcada por el constante dolor y no sabe cómo reponerse a ello, sus demonios le atormentan. No conoce de amor, ni de ternura, ni de tiernas caricias. Desde que conoció a aquella pelirroja, sus hermosos y grandes ojos verdes atormentan sus noches, no puede tolerarlo un día más y está dispuesto a seducirla. Su timidez lo hechiza, su dulzura lo tienta, su candidez lo enloquece. Su oscuridad debería sentirse amenazada ante tanta luz, pero la verdad es que se siente atraído con desesperación hacía ella, algo que nunca había sentido anteriormente y a lo que no está dispuesto a renunciar. Ella deseaba un príncipe, pero, él era un demonio.

Capítulo 1 Prólogo.

Nueva historia, bienvenidos, esta es la historia de Gilliam, personaje de "Provocame", puedes leerlo de manera independiente, aunque si quieres comprender los personajes, puedes darle lectura al primer libro, es muy corto y de rapida lectura.

***************************************

El día de reunirse había llegado; "DÍA DE CHICAS"

Amaban los días en los que podían reunirse y conversar alegremente. Los días habían avanzado y la barriga de Rita, comenzaba a hacerse enorme.

-¡Hoy brindaremos con zumo de naranja!- dijo Connie, volviendo a su habitación, donde había dejado a sus amigas- agradézcanselo a esa pequeña que Rita lleva en el bulto.

-¡No hables así de mi hija!- la reprendió Rita.- bien puedes beberte todo el licor que haya en la casa si es tu gusto.

-¡Jamás haría eso!- le respondió con una sonrisa burlona- ¿Dónde quedaría mi solidaridad?

-¡No empecemos chicas!- intervino Gilliam- hoy quiero relajarme un poco, esta semana ha sido realmente agotadora en la biblioteca.

-No puedo ni imaginarme qué cosas "agotadoras" pudieran ocurrir en una biblioteca- dijo con sorna- ¿hubo un temblor y se vinieron todos los libros abajo y tuviste que devolverlo a su estante?

-¡Te odio!-le dijo Gilliam, mirándola enfadada.

-Connie...-la amenazó Rita.

-¡Se me ocurre algo mejor!- gritó después de haber entregado la copa con zumo a cada una de sus amigas, tomó la suya en sus manos y se dejó caer sobre los cojines en el suelo.

-¡Mejor cállate!- le dijo Gilliam arrojándole una almohada.

-¡Tuviste sexo salvaje con el insípido de John sobre tu escritorio!

-Eres tan vulgar-respondió Gilliam, sonrojada.

-Lo mismo dice mi madre pero no me importa- se encogió de hombros.

-Ya habías tardado en meterte con John- le dice Rita, rodando los ojos- lo desprecias mucho y sin embargo te encanta hablar de él.

-Debo aclarar- dijo ella y tomó un sorbo de su bebida- que no lo detesto, de hecho he admitido alguna vez que es un hombre muy atractivo, solo que aburrido y ratón de biblioteca como Gil. Dime algo, ¿qué harán de divertido juntos?

-Para tu información nos divertimos mucho, rubia.

-¿Leyendo?- preguntó irónica y dejó fluir una sonora carcajada- ¡sí, claro!

-Te juro que si no te amara tanto, ya te hubiese asesinado.

-¡Esa es una tontería, pelirroja!- dijo en medio de carcajadas- ¡Tú no matas ni a una mosca!

-Eso es porque reprimo mi instinto asesino, pero tú te encargas de sacar lo peor de mí.

-Lo hago para asegurarme de que aún tengas sangre en las venas, en ocasiones creo que por allí solo fluye amor y paz- se burló.

-Es suficiente- intervino Rita- creo que mejor nos ocupamos de otro tema.

-Cierto- suspiró Connie, mordiendo una galleta- ¿algo que contar morena?

-Qué soy feliz- dijo con una gran sonrisa.

-Dinos algo que no se note-le respondió la rubia con sorna- cariño, desde que vives y duermes con Hugh Scott, la sonrisa no se borra de tu rostro, pareces quinceañera idiotizada.

-No puedo evitarlo- responde Rita acariciando su abultado vientre- lo amo demasiado.

-¡Ya quiero que nazca la nena!-suspiro Gilliam- quiero tenerla en mis brazos. Se nota que se aman profundamente, eso me da alegría por ti cariño. Te lo mereces.

-Gracias- responde Rita- y sí. ¡YO TAMBIÉN QUIERO QUE NAZCA!- grita y comienza a reír- creo que no le gusta estar allá adentro porque patea como toda una goleadora.

-Pues quizás el doctor se haya equivocado y vas a tener es a un mini Hugh.

-¡Ojalá que no!-dijo azorada- ¡Hugh, ha pintado la habitación de la bebe de rosa pastel!, cada vez que sale vuelve a casa cargando paquetes y paquetes de ropa rosa.

-¿Por qué siempre el idiota color rosa?- pregunta Connie, rodando los ojos.

-Porque es femenino-- responde Gilliam, encogiéndose de hombros.

-¡Baaaff!, puras tonterías.

-El caso es, que Hugh, es el padre más enamorado que haya visto jamás-sonrió- es adorable chicas, de verdad.

-Te creemos- dijeron ambas al unísono y el trío comenzó a reír.

-Bueno- comenzó Connie- Adam, está realmente adorable en estos momentos. Debo admitir que no dice nada sumamente cariñoso, pero al menos estamos juntos. ¡Ese hombre hace el amor como los dioses!- gimió- ¡creo que me podría volver adicta a él!

-¿Piensas en algo más que no sea sexo?- le preguntó Gilliam, con una ceja enarcada.

-Obvio que sí. Pienso en mis amigas, en sexo, en mis padres, en sexo, en mi pistola, en sexo, en lencería nueva, en sexo, en mi auto nuevo, en sexo, en mi sobrina que casi nace, en sexo...

-¡COCHINA!- le gritó Rita arrojándole una almohada- mi hija y el sexo no pueden ir juntos. Connie, comenzó a reír mientras mordía un pastel.

-¡Tonterías!, deja que tenga dieciséis y verás todo lo que la tía Connie le habrá enseñado.

-Busca tu muerte natural, rubia- la amenazó- No querrás verme enojada.

-Ya veremos Rita, ya veremos- le respondió con una sonrisa ladeada, a lo que Rita, la miró enfurruñada- el caso es que Adam, es sencillamente perfecto. Si tan solo pudiese ser más cariñoso no habría nada malo que decir de él.

-Su recelo es justificado, Connie.

-¿Cuándo me dirás por qué?- la miró con el ceño fruncido.

-No me corresponde a mí hacerlo. Él te lo dirá cuando esté preparado.

-Estoy cansada de escuchar esa frase.

-No te diré nada Connie McGowan, debes esperar a que Adam, esté preparado para hablar contigo.

-¿Y si no está preparado nunca?

-Lo estará- aseguró Gilliam- solo dale tiempo.

-Está bien- Connie, gimió desconsolada.

-¿Y bien?-dijo Rita- ¿no tienes nada que contar Gil?- la pelirroja se sonrojó violentamente.

-No hablemos más de John, por favor- gimió Connie- sé que es importante para ti Gil, pero... ya sabes que no es algo personal, pero...

-Tengo algo muy importante que decirles- dijo la pelirroja.

-¿De qué se trata, cariño?- le preguntó Rita, interesada en su amiga, ya que estaba completamente ruborizada y sus profundos ojos verdes se movían inquietos.

-¡Maldición!-exclamó Connie-¡dilo de una vez, pelirroja!

-Yo... he conocido a alguien.

Capítulo 2 Un hombre arrogante

Capítulo del pasado, unas horas antes de la reunión del prólogo...

************************************************

Después de que John la acompañara a casa a la hora de la salida, se despidió de él con un arduo beso y lo vio marcharse, estaban teniendo una semana extremadamente larga en la biblioteca...

-Estoy en casa- dijo entrando.

-¡Llegaste Gil!- gritó Diego, corriendo hacia ella y abrazándola con cariño.

-Así es, ya estoy aquí, pero no te agites tanto por favor.- sonrió con ternura.

-Hola, Gil- le saludaron Alex y Miguel.

-Hola, hombresotes-los besó en las mejillas a ambos.

-¡Gil, ya estas aquí!- le dijo con cariño su padre, amaba volver a casa y que sus hombres la recibieran de forma tan cariñosa.

-Hola, padre- el señor Alex, la envolvió entre sus brazos, atrayéndola con cariño- ¿y madre, donde esta?

-Fue al super por unas cosas. No debe tardar. ¿cómo estuvo tu día?

-Muy bien padre, todo en orden.- le regaló una hermosa sonrisa.

-Pensé que vendría John- se quejó Alex, padre.

-Venía, pero tuvo que irse, quise compartir tiempo con ustedes. Ahora, veamos que hay en la alacena, les prepararé algo riquísimo.

*******************************************

Estaba teniendo la semana más agitada de toda su vida, el trabajo la estaba asfixiando y todo debido al evento que se realizaría la semana próxima en la biblioteca, casi no había tenido tiempo de salir con John o ver a las chicas y aquello era frustrante, sentía que pronto colapsaría por toda la tensión en su vida. Diego, había tenido una fuerte recaída por lo que fue necesario internarlo, la angustia la estaba matando pues al parecer el pequeño corazón de Diego estaba cada vez más débil, lo peor de todo era que no avanzaban en la lista de espera por donantes, no quería abusar de la bondad del padre de la rubia, pero si seguía así, ella misma llegaría a la mansión McGowan de rodillas para suplicar que interviniera en favor de su hermano.

-Warren- escuchó la voz de Liliana y levantó la mirada para encontrarse con el serio rostro de Liliana--cambio de planes.

-¿A qué te refieres?- preguntó frunciendo el ceño.

-Tendremos una reunión extraordinaria, uel más grande de los benefactores de la biblioteca desea reunirse con el personal para lo del evento de la próxima semana. Te espero en el salón de reuniones en cinco minutos.

-De acuerdo- le dijo suspirando. Bien, ahora se retrasaría más con su trabajo, aquella reunión no podía llegar en peor momento. Terminó de organizar los documentos frente a ella, tomó su agenda de anotaciones, un lapicero y suspiró, estiró su falda y emprendió su camino al salón, al mal paso, darle prisa.

Fue una de las primeras en llegar, así que tomó asiento, dos minutos después llegó John, quien se sentó a su lado.

-Hola, mi amor.

-Hola- suspiró- qué reunión tan inoportuna, con tanto trabajo que tenemos.

-Así es, aunque al menos sirvió para coincidir, el aérea al que me enviaron parece lugar abandonado, casi que me hace sentir solo en el mundo.- la miró desconsolado.

-Eres un exagerado, Dillard- le regaló una sonrisa. Los demás compañeros siguieron llegando.

-¡Te extraño demasiado!- se queja mirándola ardientemente.

-Lo sé- suspira- últimamente no hay tiempo de nada, estoy en extremo agotada. Hoy me reuniré con las chicas, pero te prometo que mañana será un día para ti.

-¿Solo nosotros?- le pregunta sonriendo.-¿Lo prometes?

-Solo nosotros, lo prometo- le aseguró.

-Gracias por asistir prontamente- inició Liliana, cuando todos estuvieron juntos- el señor Sebàstian Bentzell, ha decidido reunirse con nosotros antes de lo debido. Adelante señor- pidió Liliana y todos en la sala quedaron a la expectativa.

Gilliam, no sabía qué esperar, pero sin duda alguna aquello la sorprendió. No era un hombre bastante mayor como ella hubiese esperado, sino un hombre joven, imponente, atractivo, tenia un elegante porte y unos increíbles ojos grises, bastante fríos para su gusto, aunque era un hombre impresionantemente atractivo, resultaba intimidante y hasta un poco aterrador.

-Buen día- su ronca y varonil voz, resultaba bastante sensual y produjo un pequeño escalofrío en la espina dorsal de Gilliam, quien para distraerse abrió su libreta y tomó el lapicero, dispuesta a comenzar con los apuntes.

-¡Buen día!- respondieron los presentes al unísono, mientras el hombre tomaba asiento.

-Bien, para quienes no me conocen, mi nombre es Sebàstian Bentzell, mi padre, quien llevaba el mismo nombre, dedicó su vida a contribuir con esta biblioteca y a los grandes eventos del mundo de los libros, promover la literatura y la lectura, he decidido seguir su legado y cumplir con algunas metas que durante su vida dejó inconclusas. El propósito de venir hasta acá el día de hoy, además de que me conozcan y poder percatarme de cómo van los preparativos para la semana que viene, necesario es recordarle la importancia de este evento para el mundo literario y el compromiso que debemos tener para que todo sea un éxito.

-Lo comprendemos-dijo Liliana- es por ello que llevamos meses preparándonos, ahora cada uno podrá dar un reporte de su aérea y así podrá usted comprobar el nivel de preparación.

Gilliam, se sentía incomoda y controlaba la necesidad de removerse en su asiento, evitaba mirar a aquel hombre y los nervios se apoderaban de ella, pensando en el momento en el que le tocara a ella rendir su informe.

"Tranquilizate Gil", "Qué hombre tan arrogante"

Los próximos diez minutos pasaron entre explicaciones y preguntas, mientras ella sentía que podría desmayarse en cualquier momento.

-Veo que se han esforzado, afortunadamente todo parece estar casi perfecto.- su profunda voz le causó un enorme escalofríos.

-Así es- dijo Liliana orgullosa- todo está casi listo, tengo un equipo eficiente, tendremos estaciones de promoción de lectura, algunas charlas de autores, stand de firmas y donaciones al mundo de las letras, todo será perfecto.

-Eso veo-de pronto Gil, sintió como esos grises ojos se posaron en ella por varios minutos. Tuvo la sensación de que vomitaría o se desmayaría, quería levantarse y salir corriendo. Nunca en su vida se había sentido tan nerviosa. Por Dios, ¿qué le estaba ocurriendo?- necesitaré de una persona que sea enlace entre la biblioteca y yo, tendrás que prescindir de sus servicios, hasta que finalice el evento.

-Pero...señor Bentzell...

-Es necesario- dijo cortante- y no admito negativas, señora Mattew

-Bien- suspiró Liliana molesta, debía pensar como solucionar aquello- permítame sugerirle a...

-No- la cortó nuevamente y Liliana, contrajo la mandíbula y reprimió las ganas de dedicarle algunas ofensas, era arrogaste y déspota- Soy yo quién toma estás decisiones, yo escogeré la persona que crea conveniente, ha dicho usted que tiene un gran equipo, seguramente cualquiera de ellos podrá asumir la tarea.

¡Qué hombre tan prepotente! pensó Gil, algo enojada.

-Así es- respondió- escoja la persona que usted crea, cualquiera de ellos podrá efectuar el trabajo con eficiencia, no tengo dudas de ello.

-Bien- dijo mientras pasaba sus grises ojos sobre todos ellos, lo que no se imaginaba es que todos los presentes rogaban por no ser el elegido, ya que no podrían imaginar trabajar con aquel cínico y orgulloso hombre- usted, ¿Cuál es su nombre?- Gilliam, sintió que se desmayaría cuando él la señaló.

No podía tener tan mala suerte, ¿o si?

-Gilliam- dijo con voz sorprendentemente firme- Gilliam Warren.

-Muy bien, señorita Warren, usted trabajará conmigo- el aire abandonó sus pulmones ante aquella declaración.- desde hoy en adelante, está usted bajo mi mando.

-Pero la señorita Warren, está encargada de...- intervino Liliana enojada por la intromisión con su personal.

-Asígnelo a alguien más. La señorita no dispondrá de tanto tiempo libre de ahora hasta mucho despues de la próxima semana, aún cuando termine el evento necesitare de sus servicios para programar nuevas actividades.

-Es empleada de la biblioteca, no su secretaria, señor Bentzell.

-No necesito servicios secretariales, ya tengo una, sin embargo es necesario para los futuros proyectos y donaciones a la biblioteca. ¿Necesita otra explicación, señora Mattew?- preguntó ceñudo.

-De acuerdo- dijo evidentemente molesta.

-Doy por concluida la reunión- todos comenzaron a ponerse en pie. Gil, también lo hizo con la firme intención de marcharse- señorita Warren, usted no se marche, necesito que se quede para afinar detalles y darle instrucciones.- Gilliam, volvió a sentarse lentamente, sintiendo su corazón desbocado.

-No estés nerviosa mi amor, todo estará bien.- le susurró John antes de marcharse. Todos se retiraron, dejándola sola en la sala con aquel hombre. Sus nervios estaban por estallar mientras él la miraba fijamente. De pronto, una sonrisa burlona se dibujó en su rostro.

-Bien, señorita Warren. Tome apuntes- ella tomó su libreta y se dispuso a obedecerlo, comenzó a anotar todo lo que él le dictaba. Le dio la dirección de su casa, de su oficina, su número telefónico, y además algunas instrucciones- de todas maneras tome mi tarjeta- se la extendió y ella la tomó- puede localizarme a cualquier hora, si tiene alguna duda puede llamar y gustoso la ayudaré, debe estar disponible en todo horario, si le necesito, debe asistir inmediatamente.

-De acuerdo- dijo nerviosa.

-Se le asignará un pago especial por estas actividades, pero debe recordar que desde ahora los horarios no existen.

-Sí, señor- le extendió su celular- tome e ingrese su número telefónico por si necesito comunicarme con usted- ella tomó el aparato con manos temblorosas e introdujo su número, guardándolo con su nombre, luego se lo devolvió.

-¿Son ideas mías, o está usted bastante tensa?- le dijo burlón.

-Esta es una experiencia nueva para mí.

-Si, supongo. ¿Toda esa tensión en su cuerpo se debe solo a la nueva experiencia?- fijó sus hermosos ojos en ella, con esa mirada acechante.

-Han sido semanas difíciles.

-¿Semanas y no ha logrado librarse de tanta tensión?

-Es... difícil-dijo temblando internamente.

-No es para nada difícil liberarse de la tensión, señorita Warren- le sonrió de medio lado- solo necesita una noche de buen sexo- Gilliam, abrió los ojos enormes, creyó haber escuchado mal. Un fuerte calor la recorrió y sintió como sus mejillas se calentaba, seguramente estarían del color de su cabello.

-Señor Bentzell...

-No se sonroje señorita Warren, el sexo es lo más natural del mundo...y lo más delicioso- añadió con voz ronca- es perfecto para liberar el estrés. Debería probar- le sonrió con sus ojos fijos en ella. Gilliam, no sabía qué decir, estaba sorprendida por lo turbada que se sentía- es una recomendación, usted ve si la toma o no, solo por si acaso debo añadir que estoy disponible- le dedicó una sonrisa- esta noche sería perfecto, llámeme- sin decir más se marchó de la sala dejándola turbada y confundida, con la respiración y el corazón agitado y un increíble ardor viajándole a través del torrente sanguíneo.

-¿Cómo te fue?- le preguntó John, cuando por fin se calmó y logró reunir el valor para salir del salón.

-Yo...pues, no lo sé- intentó no ruborizarse- es un hombre muy...

-¿Arrogante?, ¿prepotente?, ¿orgulloso?

-No lo sé, es difícil de definir. Ahora volvamos al trabajo, tengo que aprovechar mis horas aquí, ya que no tendré horario fijo.

-Eso no me agrada- le dijo ceñudo.

-Ni a mi, pero es mi trabajo, además tendré un pago especial por todo el trabajo extra, eso me ayudará muchísimo con lo de Diego y demás gastos de la casa.

-Bien-suspiró- es solo por dos semanas. ¿Qué puede ocurrir?

Pasó todo el día angustiada y temblorosa, no entendía porqué ese hombre le había causado esas extrañas sensaciones, era un descarado, ¿cómo se atrevía a hablarle así?

John, la acompañó hasta su auto a la hora de salida. Se despidieron en medio de besos y tiernas caricias, además él le recordó que al día siguiente, era el día dedicado a él, y ella lo ratificó, asegurándole que no cambiaría sus planes.

Sonreía satisfecha de poder encontrarse con las chicas, eso la ayudaría a tranquilizarse un poco, nada como un rato entre amigas para serenarse.

Capítulo 3 El hombre que conoció Gilliam

"Volviendo al presente"

********************************************

Gilliam, estaba feliz de poder contar con esas chicas. Ella era la mayor de cuatro hermanos, y no sabía si por fortuna o por capricho del destino, era la única chica, pues estaba seguida por tres hermosos hombrecillos. Alex, era el primero, sus ojos tan verdes como los de la misma Gilliam, o los de su padre. Miguel, era el segundo era un hermoso niño de cabello castaño y enorme sonrisa, y Diego era el consentido y preferido de la casa, no solo por ser el más pequeño, sino porque desafortunadamente hacia un año que el médico diagnosticó que Diego, sufría del corazón. Desde entonces el niño vive rodeado de cuidados y atenciones, ella como hermana mayor se veía perturbada y frustrada de no poder ayudar a su hermano.

Lo cierto es que Connie y Rita, eran esas hermanas que no había tenido, no eran hermanas consanguíneas, pero eran hermanas de corazón, como ella solía llamarles, amigas muy queridas.

Había conocido a Rita hacía ya muchos años, ella fue a la biblioteca en busca de material que respaldaran su tesis. La pelirroja había sido muy gentil con ella y la había atendido de forma atenta, había comenzado hacia poco como auxiliar de biblioteca y no quería que su jefa tuviese ninguna queja de ella, lo cierto es que su jefa; Liliana Mattew, dirigía aquella biblioteca con mano de hierro, pero era una oportunidad maravillosa el poder trabajar allí, así que ella la aprovecharía al máximo. A pesar de querer hacer bien su trabajo, había logrado congeniar con Rita, de inmediato, ella era de piel clara, de cabello oscuro y unos hermosos y enormes ojos grises. Desde aquel momento se volvieron amigas inseparables, iban a todos los lugares juntas, se brindaban apoyo en todo. Rita, era hija única y su madre había fallecido, entonces encontró en Gilliam, a esa hermana que nunca tuvo.

Pero eso no sería todo, porque el mágico dúo, se trasformaría en trío

Juntas asistieron a una fiesta de fin de año donde el anfitrión era un socio del padre de Rita. Ese socio resultó ser el padre de Connie. Al conocerse se habían sentido como un trío que fue separado hacia mucho, encajaban cómo piezas perfectas de un rompecabezas y afortunadamente se equilibraban y complementaban en todo. Aunque sus personalidades eran completamente diferentes, sabían que serían siempre amigas. Connie, era una rubia alegre, fiestera de hermoso y largo cabello rubio, además de unos ojos grises verdosos espectaculares, era consentida y caprichosa, pero una excelente persona. Su padre la consentía en todo lo que quisiera. La había dotado de una excelente educación, los mejores colegios, los mejores viajes... todo lo mejor para su princesa.

-Yo... he conocido a alguien.

-¿Has conocido a alguien?- preguntó Rita frunciendo el ceño.

-¿A qué te refieres Gil?- indagó la rubia mirándola con atención.

-Yo... digamos que tendré algo así como un nuevo jefe.

-¿Nuevo?, quiere decir que es un hombre.- Rita la miró sorprendida.

-Si, morena. Es un hombre.

-¿Joven?, ¿viejo?, ¿guapo?, ¿gordo?

-Calma, Connie- suspiró Gil- a decir verdad me esperaba a alguien mayor, pero no, es joven, muy atractivo, quizás...demasiado- dijo con la mirada perdida- es muy alto, de ojos grises, cabello oscuro y...

-¡Ya me dio calor!- dijo Connie abanicándose- si no tuviese a Adam, correría tras él.

-¿Quién es?- le preguntó Rita, muy seria.

-Es uno de los benefactores de la biblioteca. ¿Recuerdan que la semana próxima tendremos un evento literario, con varias editoriales?

-Si- dijo Rita.

-Un momento...- intervino Connie- ¿Me estás diciendo que semejante bombón, también anda entre libros?

-Pues si- le dijo encogiéndose de hombros.

-¡Maldición, debí ser bibliotecaria!- dijo riendo.

-El caso es que trabajaré directamente con él, por las próximas dos o tres semanas.

-¡Menuda suerte!-dijo la rubia.

-Yo no diría suerte- respondió Gilliam incómoda- ese hombre da miedo...además es un arrogante y orgulloso.

-Puede ser una simple fachada- conjeturó Rita- quizás le estás juzgando demasiado pronto.

-¡Es un descarado!- dijo elevando un poco el tono de voz.

-¿Por qué?-quiso saber Connie.

-Me dijo que tengo demasiada tensión acumulada.

-Eso es cierto- concordó Rita- has trabajado demasiado.

-Lo que lo hace un descarado- dijo roja como la grana- es que ha dicho que nada mejor para liberar mi tensión que una noche de buen sexo, y que él está disponible.

-¡Rayos!- dijo Rita.

-¡DIABLOS!- gritó Connie, riendo- ese hombre es de los míos. ¡Sencillamente encantador!

-¡ES UN ATREVIDO!- gritó Gilliam, y tanto la morena como la rubia rieron- yo... me hizo sentir muy extraña.

-¿Extraña, cómo?

-No lo sé, nunca antes me había sentido así- dijo desconcertada- aun tiemblo internamente y se me agita el corazón, su voz es... profunda, ronca... y él... no lo sé maldición, no lo sé.

-Logró encender la antorcha del deseo- dijo Connie- es sencillo cariño, el hombre te dejó excitada y con solo verlo, imagínate si...

-Cállate Connie- le dijo roja.

-Esto se pondrá interesante- dijo la rubia- veremos si el nuevo jefe, logra destronar al insípido de John, que por cierto, nunca te ha hecho parecer tan agitada- Gilliam, tuvo que reconocer que Connie, tenía razón, John, no la hacia sentir así, ni siquiera se acercaba a todo lo que había experimentado esa mañana.

Estaba mal, algo en ella estaba mal.

Se sintió un poco nostálgica, ella quería un amor... alguien que la hiciera suspirar, así como en las novelas románticas. Pensó en John, era un buen chico y realmente sentía que podía ser feliz junto a él, John la amaba y eso debía ser suficiente, no podía negar que era muy atractivo, rubio, de ojos verdes, lindo, agradable, alto y lo mejor de todo es que sentía que se la pasaba bien con él, aunque a veces pensaba que Connie, tenía razón, John, en ocasiones podía resultar... aburrido... no, aburrido no, mejor predecible. Resultaba que este Sebàstian despertaba en ella algo que no habìa experimentado nunca, ni con John, ni con nadie más.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022