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SEXO CON MI JEFE

SEXO CON MI JEFE

Autor: : Franchesca Welsch
Género: Romance
Estar enamorada del empresario más rico del mundo no es una locura, pero si lo es ingresar a su mansión como la nueva empleada, solo para verlo pasear en boxer, en ropa interior como lo rumoreaban. Hermoso, con un cuerpo deseable y un carácter un poco complicado, pero muy interesante, según me describían los demás. Y con estos atributos pretendía entrar a la cama de Ignacio y en lo posible a su corazón. llámame loca pero Ignacio terminará tan loco por mí como yo por el

Capítulo 1 ▪︎CAPÍTULO 1

El me sonrió, una sonrisa que derretía a cualquiera o al

menos a cualquier con nombre de Franchesca Welsch, me acerque a él y le besé la

comisura de los labios, aunque el me tomo de la cadera acercándome a él, y me

beso ardiente.

Fue en busca de una corbata y termino de vestirse frente al

espejo, y yo lo miraba atenta, atenta a cada uno de sus movimientos. Observé su

rostro, sus ojos mieles, sus labios deseables, su cuello largo, sus manos

atando el nudo de la corbata color azul. El me sonrió mientras me miraba a

través del espejo, luego se acercó a mi y volvió a besarme, yo puse mis brazos

alrededor de su cuello y el me rodeo la cintura.

- te veo en la noche.- Susurro sobre mis labios y yo

asentí.- Tienes que ir por las compras.

-Si, me encargaré de eso. Camille regreso?

- Hoy, en no más de una hora.- Se alejó de mí y se dirigió a

la puerta de la habitación.- Y Franchesca estuviste increíble anoche.

Sonreí mientras veía al hombre más hermoso que mis ojos

vieron alguna vez, salir por la puerta para ir a su más hermosa empresa. Si, él

era Ignacio Diaz.

Me dirijo a su baño como si fuera el mío y me duche rapido,

me vestí sencilla y comenzé con el trabajo. Primero ordene las ropas que anoche

nos habíamos sacado y las lleve a la lavandería, cambie las sábanas de la gran

cama King de Ignacio y luego aspire su habitación no había mucho que hacer en

su dormitorio porque el día anterior Scarlett y yo habíamos hecho un aseo

profundo.

Se escuchó el ruido de la puerta y supuse que sería Camille,

una chica de veinte años que volvía de sus merecidas vacaciones. Parecerá

absurdo tener a tres mujeres al servicio de limpieza en una sola casa pero no

señores no era una sencilla casa, si no que era la mansión de Ignacio Diaz.

Mientras Scarlett se dedicaba completamente al gran jardín

delantero y trasero del lugar, Camille era la encargada de la cocina y también

de hacer el aseo al igual que yo, que limpiaba y me encargaba de las compras.

Camille subía las escaleras para ir a su habitación seguramente

-si, cada una de nosotras tenía una habitacion- y me la tope en el pasillo.

- Volviste! -Ella asintió sonriente y me saludo de beso en

la mejilla.

- Fue increíble. Cómo va todo por aquí?

- Muy bien, cansador porque a faltado tu ayuda

- Y con Ignacio?

- Mejor de lo que esperaba. - Ella asintió sonriente.

- Ten cuidado

- Camille realmente si me vas a dar consejos dime la razón

- Es... Franchesca no puedo. Confidencial, firme un contrato

y...

- Ya.- Gire los ojos.- No soy una niña

- Como sea. Pidió algo en especial el?.- Se refirió a la

comida era la misma pregunta de casi todos los días.

- No, yo iré por las compras.

Camille asintió y yo fui hasta la cocina, saque la lista de

compra guardada en un cajón y tome el dinero que Ignacio había dejado anoche en

la mesa para las comprar. Salí y me subí a mí auto para ir al mercado mí

celular vibro.

- Hola?

- Franchesca, .- sentí un calor atravesar mí cuerpo al oír

su voz tal cual como el primer día

- Si pasa algo?

- Está noche vas a cobrar.- a que se refería?

- Porque señor? .- Era ridículo llamar a Ignacio por señor

siendo que cada noche gemía su nombre sin vergüenza.

- Me has dejado una hermosa marca en mí cuello.- abrí mis

ojos de golpe y casi pierdo el control del auto.

- Lo...Siento.- aunque realmente no lo sentía.

- Oh no lo haces.- sonreí .- fuiste por las compras?.-

porque siempre me llamaba por teléfono para preguntarme cosas así? Según

Camille el jamás llama a sus empleados y ella sabe de esto trabaja con el desde

los 18 años.

- Voy por ellas.

- Está bien. Y Franchesca no quiero volver a escucharte

hablar con Camille de lo nuestro - Como lo supo? Parece ser cierto que las

paredes tienen oídos

- Eh yo no ...

- No vuelvas a hacerlo.- asentí aunque él no pudiera verme.

- Si señor.

- Me encanta oír esa frase de tu boca.- oh por dios ami me

encanta oír mí nombre de su boca.

- Si señor.- Oí su risa del otro lado.

- Tengo una reunión te veo en la noche.

- Hasta luego.- colgué y seguí mí camino con las piernas

como gelatina luego de escuchar su voz y por saber que sabe que hablo sobre el

y yo con Camille.

Eran alrededor de las ocho, la cena estaba lista y la casa

lucía impecable.

Scarlett y yo terminábamos de regar las plantas y Camille

preparaba un postre, el timbre sonó y fui a ver quién era.

- Señora Diaz.- Me sorprendió ver a la madre de Ignacio a

estas horas.

- Buenas noches mí hijo está aquí?

- No debe estar por llegar.

- Lo esperaré.- dijo entrando a la casa y acomodándose en un

gran sillon.- tráeme un café Welsch.

- Si señora.

Fui hasta la cocina y puse agua a hervir para preparar un

café para la madre de Ignacio, el teléfono sonó y fui a contestar

- Residencia Diaz... No, no se encuentra... Aguarde un

momento.

Escuché el sonido de las llaves y Ignacio apareció por la

puerta, saludo a su madre sorprendido por verla y dejó su maletín en un sillón.

Se quitó la corbata y la dejo sobre el maletín, y yo solo lo miraba recordé que

tenía a un hombre esperando en el teléfono.

- Señor Diaz.- el me miró.- Charlie Blackberry está al

teléfono.- Ignacio gruñó y se acercó malhumorado a mí, tomo el teléfono y

contesto.

- Diaz.

- Ya le traigo su café, señora Diaz.- Ella asintió. Fui

hasta la cocina y terminé de preparar un café cargado como le gusta a ella. Al

regresar vi a Ignacio bastante serio y su mandíbula apretada, le entregué el

café a la señora Diaz.

- Franchesca.- hablo entre dientes lo mire nerviosa.-

Cuántas veces te he dicho que no me gusta atender el teléfono a penas llegó a

casa.- me miró fijamente realmente han sido unas seis, mordi el interior de mí

mejilla.

- Lo siento señor.

- Tráeme un café cargado.

- Si, señor.- Camine hasta la cocina y prepare otro café.

- Pasó algo malo?.- Camille hablo en un susurro

- Olvide que odia atender llamados al llegar a casa.-

Respondí en un susurro igual. Ella asintió.- Si sigo haci me despedirá.

- Créeme que no, se acuesta contigo.

- Me puse tensa y asentí.- Cuando te dije que trabajar aquí

era complicado, lo dije en serio. Es difícil complacerlo.

**FLASHBACK**

Llege a casa de Camille, era domingo y como tal, su día

libre. Toque el timbre y ella abrió la puerta pase y nos sentamos en el sillón.

- Y cómo estuvo la semana?.

- Buena, Ignacio se fue a una casa de playa y nos llevó con

el. La casa era inmensa.

-Me imagino.- Dije imaginando a Ignacio Diaz en la playa con

su traje de baño y esos músculos al aire.- Camille...

-Mmmm?

- Necesito un favor, el más grande de tu vida.

- Cual?.

- Quiero que me ayudes a entrar a trabajar a la casa de Ignacio.-

Camille estalló en una carcajada.

- Para que?

- Ya sabes, me encanta.

- Ay..Franchesca...cual es tu plan?

- Meterme a la cama con el y ... Tal vez se enamore algún día

de mí.- Camille volvió a soltar una carcajada, pero esta vez nerviosa.

- No Franchesca no te conviene.

- Tu ayudame, no pedí opinión, no te burles.

- De acuerdo, de acuerdo, solo ten cuidado con eso.

- Si, si ¿Me ayudarás?.

- Seguro, ... Pero Ignacio es complicado digo no es sólo que

entraras, y él se acostara contigo. Tienes que tener en cuenta, que el único

trabajo que Ignacio te dará es el de empleada, y tendrás que limpiar a diario y

complacerlo con que todo esté en orden, es un hombre ordenado.- Asentí.- A

veces llega furioso y normalmente sus estados de ánimo cambian. Es un trabajo

complicado. Tiene gustos caros, y .... Si se mete contigo a la cama, solo ten

cuidado Franchesca, recuerda que el es el jefe y si un día...- Mordió el

interior de su mejilla, parecía recordar una escena tras otra.- Ten cuidado.

- Ya...- Esa frase me tenia un tanto aburrida, dude si

Camille tuvo una aventura con el.- Tuviste algo con el?.- Solté sin pensarlo.

- Es confidencial, todo lo que pasa en esa casa es

confidencial Franchesca. Firme un contrato, cuando tú entres todo lo que sepas

será confidencial, o Ignacio puede hundirte como el quiera, de todas formas el

pasado es confidencial, para cualquier otro que entre en esa casa en el

presente.- Parecían las reglas de un Juego, realmente creo que ella tuvo algo

con el.- Y no Franchesca, yo no tuve nada con el.- Dijo de lo más tranquila.

**FIN FLASHBACK**

- Mí café! .- Grito Ignacio, luego el murmuró de Pattie

Mallete, la madre de el.

- Aquí tiene, señor.- Le entregué el café cargado el dio un

sorbo y asintió .- Y bien ¿este sábado?.- Le pregunto a su madre, yo di por

entendido que tenía que retirarme.

- A las diez.

- Estará bien.

Entre a la cocina y vi el delicioso postre que Camille

terminaba de preparar, Scarlett apareció en la cocina y nos sonrió.

- Todo listo. ¿La señora Mallete?.- Pregunto al verla en el

sillón, asentimos.- Iré a bañarme ¿La cena está lista?.

- Si, en un rato la sirvo.

- Yo iré a bañarme también .- Estaba un poco sucia por

ayudar a Scarlett en el jardín.

Luego de una rápida ducha, me vestí con un vestido azul que

me llegaba un poco más arriba de la rodilla, ya el aseo estaba listo así que no

importaba vestirme con un atuendo de limpieza, baje y vi que Ignacio estaba en

el sillón bebiendo café todavía.

- ¿Lo caliento?.- Pregunté, él levantó una ceja y me sonrió

irónico. Oh!.- El café.- aclare.

- Acabo de terminarlo, Franchesca.- Se puso de pie y se

acercó a mí.- Está noche vas a cobrar doble, Señorita Welsch.- Un escalofrío me

recorrió el cuerpo.

- La cena está lista.

- Muero de hambre. Espero que lo de hace rato no se repita.

- Si, señor.- Está vez lo dije de adrede, el me sonrió, oh

como me derretía esa sonrisa. Él se alejó rápido de mí al oír que alguien

bajaba las escaleras.

- Si ya está lista la cena, me iré a cambiar de ropa.

Asentí y fui a la cocina. Me crucé con Scarlett en el

pasillo, era ella quien bajaba, fuimos a la cocina y junto a Camille ordenamos

la mesa y servimos la cena. Ignacio bajo y se sentó en una esquina. Nosotras

nos sentamos junto a él.

Si había algo bueno en Ignacio, es que no le hacía mal ojo a

nadie, Kenny y Richard los guardaespaldas, también estaban en la mesa cenando.

En el único momento en que nosotros no comiamos con el, era cuando tenía a sus

visitas.

A veces me preguntaba si no se sentirá solo en esta enorme

casa. No tiene novia, menos hijos, no vive con sus padres, su única compañía

eramos nosotros. Pero asimilando bien el tema, no debería sentirse así, porque

en la mesa todos hablamos como si fuéramos grandes amigos.

- Fue increíble.- Hablaba Camille de sus vacaciones.- Sobre

todo cuando anduve en un barco.

- Me alegra mucho. Recuerdo que cuando fui, hubo tormenta yo

navegaba y las olas parecían tragar el barco.

- El aire es muy fresco, todas las noches hacíamos fogatas.

- Yo fui cuando tenía quince.- Hablo Kenny.- Mí padre

siempre hacia malvaviscos.- Mí cara se transformó a una triste, mí padre y yo

también hacíamos malvaviscos...Ignacio notó mí cara y aclaró su garganta.

- Son deliciosos.

Cuando eran como las once, y todos ya estaban en sus

habitaciones yo salí de la mía para ir directo al cuarto de Ignacio, toque

suavecito y el abrió la puerta me hizo pasar y luego el se sentó en la punta de

la cama, me tomo la mano y me sentó a horcajadas sobre el.

- Espere por esto todo el día.- Confese, el me sonrió y pego

sus labios a los míos.

- Franchesca....- Me apretó el culo.- Quiero que me lo hagas

como la primera vez.

Capítulo 2 ▪︎CAPÍTULO 2

**FLASHBACK**

Me encontraba en mí habitación, me había dado una ducha y

terminaba de peinar mí pelo, baje a la cocina por un vaso de agua, cuando subía

las escaleras y me dirigia a mí cuarto, una mano se piso en mí hombro gire y vi

a Ignacio a través de la oscuridad.

- Aún no duermes?

- No.- Respondí, él estaba muy cerca de mí.

- Franchesca...- Se acercó aún más, yo aguantaba la

respiración.- Eres hermosa.

- Gracias.- Le sonreí coqueta, aunque estaba nerviosa ¿Y si

era una trampa? Tal vez....

- Esas piernas me encantan.- Puso sus manos en mis piernas y

las recorrió hasta arriba hasta mí cadera, mordi mí labio.- Tres días aquí y me

tienes loco con ese culo y esas tetas.- Jadeé. El apretó mí culo y me apego más

a él todavía. Estaba duro.

- Desde que supe de tu existencia quise esto.- Le dije sin

vergüenza aunque luego me arrepenti.

- ¿Esto?.- Nos señaló a ambos.- ¿O esto?.- Me apretó contra

su creciente erección.- Oh dios....- Jadeé.

- La segunda.- Dije casi sin aliento.

- Mmm...Desde que te vi, me imaginé follandote en todos los

lugares que hay aquí.- Oh dios, el me deseaba, ¡me deseaba!

- Hazlo.- Solté, luego mordi mí labio, tenía que evitar

hablar tanto.

- Oh, claro que lo haré Welsch.- Mire sus labios al decir mí

apellido, sonaba tan sexy... Todo el era sexy! Se acercó a mí rápido, y me

beso, si, me beso! Su lengua entrando en mí boca y nuestros labios juntos, sin

despegarse.- Ven.- Me tomo de las piernas y me subió a horcadas arriba de el

camino hasta su habitación, y al entrar cerro la puerta con seguro.- Que

caliente tenerte así.

- Mmm...- Se sentó en la cama y yo quedé sobre el, con mis

piernas abiertas, una en cada lado de el. Me apretó contra el nuevamente y me

beso, ardiente con deseo.

- ¿Me deseas Franchesca?

- Si, señor.

- Oh, como me encanta que digas eso.- Devoró mis labios, mis

manos se enredaban en su cabello, mientras que nuestro beso no alcanzaba a

terminar para que comenzará otro.

- ¿ Tú me deseas?

- Como ni te imaginas.- ¡Oh sí!, Mordió mí labio inferior y

tomo el final de mí corto vestido de pijama para levantarlo rápido, Oh! Él

tenía prisa.

- ¿Esto no está contra las leyes?, ¿Acostarse con el jefe?

- No me importaría, y si lo fuera...- Termino de quitar mí

pijama.- Me encanta ir contra las leyes.- Abrí mí boca para hablar pero el me

cayó con un beso.

Yo puse mis manos en su camisa para quitársela, pero era

complicado cuando él no dejaba de besarme el cuello. Cuando lo logré sonreí

coqueta y no aguante tocar su pecho, oh mí dios, estaba tan marcado, tan duro,

tan....El comenzó a acariciar mí trasero levemente, y yo le desate el cinturón

de su pantalón para desabrochar su pantalón meti mí mano por debajo y tome su

miembro, el gruñó bajo.

- Oh, nena...- Paso una mano por delante nuestro y acaricio

mí sexo, gemi al sentir como acariciaba.- Estas lista.- Se lamió sus labios y

estiró su mano hasta un cajón de un mueble, sacó un envoltorio y lo abrió con

los dientes, se lo quité de las manos, y lo deslice en su miembro y me levanto

con sus manos para luego dejarme caer sobre el. Ambos gemimos, Oh dios era tan

grande me llenaba completa.- Muevete Franchesca....

Y así lo hice, comenzé a moverme, primero lento y profundo,

amaba sentir la sensación de el llenándome completamente. Vi sus ojos estaban

abierto mirándome y yo me sonroje, se lanzó a mis labios besándome al ritmo de

mis movimientos de cadera, lento.

- Follame fuerte.

Susurro contra mis labios, y jadeé ante sus palabras. Me

empecé a mover más rápido, sus manos me sostenían del culo, ayudándome con la

velocidad, el gruñó, mis pechos revotaban y en una oportunidad el agarro uno

con su boca, gemi al sentir su lengua chupando mis senos. La sensación era

increíble, excitante. Estaba llegando, me apretaba contra el y cuando estaba a

Punto el se detuvo, ¡No!

- Como me gustaría sentirte correr Franchesca.- Me beso el

cuello.- Pero no todavía.

Me levanto y me acostó en la cama, que cómoda, me dejó a

orillas de la cama y se puso de rodillas en frente de mí, su cabezas entre mis

piernas. Oh sí. Coloque sobre sus hombros mis piernas, para tener mejor acceso

y cuando estaba tan cerca de mí sexo, susurro.

- Te vez preciosa, no te corras.

Y dicho esto ¡Bam! Su lengua empezó a chuparme, con sus

dientes mordía mis pliegues, y yo gemía de placer y del pequeño dolor de sus

mordeduras. Una de sus manos comenzó a acariciarme también, y sentí como un

dedo se introdujo su lengua no se detenía, era indescriptible la sensación, y

yo en lo único que pensaba era en que era la mujer con más suerte del planeta.

Si estaba teniendo sexo con Ignacio Diaz.

Cuando mí cuerpo, comenzó a convulsionar y sentía que el

orgasmo ya venía el se detuvo. ¡No otra vez! Me miró desde abajo y me sonrió.

- Si no paraba te correrías, Franchesca.- Me dio un golpe en

mí sexo, gemi.- Y aún no quiero que lo hagas

- Que quieres que haga?. - Me atreví a preguntar. El sonrió

perversamente su sonrisa me excito aún más, quería liberarme así que le hice un

movimiento de caderas como invitándolo .

- Que propuesta! Pero yo quiero hacerte una.

Oh este hombre era más excitante de lo que alguna vez pude

imaginarme, se puso de pies y me tomo una mano para enderezarme de la cama, su

polla estaba enfrente de mí rostro, sonreí conqueta mientras que con mí mano la

tomaba. El gimió cuando comencé a masajearlo, oh este sería mí turno.

Cuando ya llevaba un rato solo usando mí mano, lo acerque a

mí boca y le pase la lengua por la punta, mmmm.. lo metí por completo

mientras chupaba y masajeaba, levante mí vista y lo vi directo a los ojos, al

parecer eso lo excito aún más porque se tenso completo. Con sus manos tomo mí

cabello en una colega y sujetaba mí cabeza empujándola más contra el, y el movía

sus caderas contra mí. Sentí que se venía.

- Basta.- Dijo duro. Se alejó de mí y me tomo la mano para

ponerme de pie. Me beso ardientemente, pero yo quería más. Tome su polla

denuevo y la masajeé, la lleve a mí sexo y la frote con el.

- ¿Ahora puedo correrme?.- Pregunté, aunque por dentro yo

sabía que era una súplica. Me sonrió con aquella sonrisa que me derrite.

- Ven aquí.

Me tomo en sus brazos y me recostó en la cama denuevo se

colocó sobre mí y me embistió con fuerza. Si no fuera porque me beso, hubiese

gritado. Comenzó a moverse ahora a su ritmo y a su manera, era fuerte, rápido y

profundo.

Mis flujos comenzaron a aparecer mientras me apretaba

completamente, el dio un gruñido profundo y se tenso dentro de mí, era nuestro

orgasmo. Enterré mis uñas en su espalda y mordi su hombro para evitar gritar,

el me embistió por última vez y se libero.

Nuestras respiraciones agitadas mí pecho subía y bajaba con

rapidez y mí corazón latía más rápido que nunca. Ambos estábamos recostados en

la cama, yo me había acomodado en su pecho, y el mantenía sus ojos pegados al

techo. ¿Que pasaba ahora?

**FIN FLASHBACK**

Capítulo 3 ▪︎CAPÍTULO 3

Cuando amaneció no vi a Ignacio en la cama, de seguro ya se

había ido a la empresa. Vi el reloj y eran las nueve de la mañana. Me levanté y

me coloque mí vestido de pijama y salí de la habitación de Ignacio con cuidado

de no ser vista.

- Franchesca.- Di un salto del susto, me voltee y vi a Kenny

mirándome con una ceja levantada. Mierda.

- Hola.- me sonroje completamente al ver que estaba con mí

vestido cortito saliendo de la habitación del jefe, no había excusa que valga.-

Yo...eh...

- Se sobre tu aventura .- Dijo de lo más normal, ¿Mí

aventura? ¿Era una aventura? Asentí nerviosa .- El seños Diaz me tiene una gran

confianza, lo he visto en la cocina y en el Living.- Mí cara no podía estar más

roja. Gracias Kenny has logrado hacer de esta mañana la más vergonzosa.

- Basta Kenny.- Susurré.- Nadie más puede saberlo.

- Es un hecho que no, el señor Diaz hoy no ira a la empresa,

almorzara aquí

- De acuerdo, ¿Camille está despierta?.

- Abajo preparando el desayuno para el señor Diaz.

- Si, el señor Diaz.- Dije distraída.- Iré a bañarme y porfavor

Kenny, no te vuelvas aparecer así de la nada porque me dará un infarto.- El río

negando con la cabeza y luego camino hasta su habitación, si, el también tenía

habitación .

Luego de una ducha baje hasta el comedor, Camille terminaba

de poner todo en una bandeja, había tres. La ayude con una, Scarlett al parecer

aún no bajaba porque no la vi en ningún lado, y en el jardín trasero no estaba,

al llegar al comedor la vi entrar por la puerta de ingreso con unos sobres. Los

dejo en una mesilla y nos ayudó a servir lo que faltaba

Al terminar, cada una de nosotras empezó con sus

actividades, fui a limpiar el cuarto de Ignacio y entre sin golpear, estaba

acostumbrada a que él nunca estaba, me tape la boca para evitar un grito al

verlo desnudo completamente, mientras veía televisión, no esperaba verlo aquí.

- Disculpe señor no acostumbro a que esté aquí de día.

- No te preocupes.- Oh *****, estaba erecto

Él siguió viendo la televisión como si nada y yo comencé por

acomodar la ropa limpia y luego la ropa sucia meterla dentro de un cesto.

Cuando volví de la lavandería para pasar el lustra mueble po todos los muebles

de su habitación, escuché gemidos a través del televisor, estaba viendo una

película porno. Mis bragas se mojaron ante eso.

- Se parecen a los tuyos.- Dijo de la nada, me voltee a

verlo.- Ella.- Apunto con el control remoto la pantalla. Una rubia gemía

mientras le daban por atrás. Mierda, mierda, mierda.

- Señor Diaz, estamos en horarios de trabajo, usted mismo

dijo que no se podía hablar sobre eso.

- Yo hice la regla, yo puedo romperla.- Levante una ceja. Él

se puso de pie, y no pude evitar mirar hacia abajo, se acercó a mí y me beso.

Con sus manos me acerco a él y me apretó contra su erección. Gemi por lo bajo.

- Señor Diaz...

- Oh, como me excita eso, dilo, Franchesca..- Dios este

hombre me iba a matar.

- Señor Diaz...

- Que quiere señorita Welsch? .- Oh el sabía lo que quería.-

Dilo!

- Quiero que me folle, Señor Diaz - Así que esté era su

juego, excitante, pensando que en cualquier momento, Kenny, Richard, Camille o

Scarlett podrían entrar por esa puerta.

- Con gusto, señorita Welsch.

Me recostó en la cama, y me bajo el pantalón, me subía la

blusa hasta la parte de arriba de mis pechos, y desabrochó mí brazier, el cual

tenía su broche adelante. Beso mis pechos y con su mano acaricio mí sexo, tome

su miembro entre mis manos y lo masajeé, gruñó en mí oído. Los gemidos de la

película, aún se oían, y eso me calentaba más.

- ¡Señor Diaz! .- Se oyó la voz de Richard del otro lado de

la puerta.

- Maldicion.- Gruñó el.- ¡Ya voy! .- Me beso por última vez

y se levantó, se puso rápido un boxer y un pantalón, junto con una camisa, yo

acomode mí ropa.- Métete al baño, que Richard no sepa que estuviste aquí.

- Si señor.- Y ahí entre y el apagó el televisor y salió, al

cabo de un minuto y un poco más salí del lugar, baje las escaleras para ir a la

cocina

- Y tu? .- Me pregunto Camille cuando llegue hasta ella

- Arriba, que cocinas?

- El señor Diaz quiere pasta.- Levantó los hombros.

- Quien es la mujer que está en el living?.- Pregunté

curiosa Camille se tenso, y su nerviosismo fue notorio.

- Una ex empleada.- Asentí.- Era buena en casa, no sé porque

la despidió.

- Quien sabe.

- ¡ Franchesca trae un té y un café !.- Me puse a prepararlo

y luego lo lleve, no sé porque tengo que hacer esto yo, si yo limpio no cocino,

tal vez le guste mí café.

- Aquí tiene, señor Diaz.- El me señaló a la muchacha blanca

de pelo castaño y ojos cafés.- Señorita

- Gracias, ¿Nueva empleada?

- Si, tenía que reemplazarte.- Okey, eso sonó feo, soy un

reemplazo. Qué más da eso era obvio.

- ¿Reemplazarme?.- Yo comenzé a alejarme pero realmente

quería escuchar.

- Reemplazarte.

- ¿En todo sentido?

- En todo sentido que le veas a la palabra Reemplazarte .-

Ella gruñó.

- Ignacio deja el pasado .- ¿Pasado? Oh, esto se ponía

bueno, Quería escuchar más pero Camille me tomo del brazo y me llevo al segundo

piso.

- Escucha Welsch, tú estás aquí para limpiar, no para

copuchar. Si Ignacio se entera que estás metiéndose en su vida privada se

enojara. Y créeme no es bueno verlo enojado.- Asentí.- Eres mí amiga no quiero

que se comporte mal contigo.

- Si...

- Además Kenny siempre ronda por todas partes junto a

Richard y le cuentan todo a él, ten cuidado.- Y ahí iba de nuevo esa típica

frase de Camille.

- Si Camille ve a cocinar yo seguiré limpiando.

¿Quien era esa mujer? Y ¿Cual era aquel pasado? No sé pero

tendré que averiguarlo.

Pero yo era testaruda y bastante porfiada, y quería seguir

escuchando. Haci que tome el lustra mueble y el limpia vidrio con la escusa de

limpiar la sala. Tome un paño y fui hasta el lugar hay estaba ella y el la

miraba de brazos cruzados.

- Deja de hacerte la víctima, Victoria.- Oh, así que ese era

su nombre.

- Ignacio, entiende que fue injusto para mí.

- No, no lo fue, tú no seguiste las instrucciones.

- Era una maldita inyección! .- Que tenía que ver una

inyección en todo esto?, Seguí limpiando un gran mueble mientras disimulaba, Ignacio

gruñó ante mí presencia.

- Franchesca, ve a limpiar a otro lado.- Levante mí mirada

hacia el.

- Si, señor, puedo acabar con este mueble primero? .- El

gruñó otra vez pero asintió.

- Así que ella es mí reemplazo, ¿Es mejor que yo?.- hablo

con disgusto la mujer.

- En todo sentido.- Se refería a eso porque yo me acordaba

con el? O porque era mejor empleada?.

- Bueno, creo que hablar contigo es como hablar con la

pared, no llegaremos a un acuerdo.

- Exacto, vas entendiendo Victoria.- Se puso de pie, a lo

que ella también lo hizo. ¿Se iban porque yo estaba aquí?.

- Harry aún pregunta por ti.- Ignacio Gruñó.- Está bien,

adiós.

- ¡Richard!.- El hombre apareció en la sala.- Lleva afuera.-

Yo seguí limpiando el gran mueble, cuando la sala estuvo vacía, Ignacio se

acercó peligrosamente cerca.- Era necesario limpiar esta habitación?.

Un escalofrío recorrió por mí cuerpo.

- Si, señor.- Vi como Camille subía las escaleras.- Eh,

tengo que seguir limpiando.

- Puedes ir y acabar mí habitación.- Lo mire tratando de

entender sus palabras, ¿No lo decía por lo de hace un rato, verdad?, Dios este

hombre me congelaba las neuronas y no pensaba bien.

- Está acabada.- Terminé, este lío en cualquier momento

alguien nos podría ver y no quería problemas.

- Bien.- Se alejó de mí y se metió en su oficina, cerro la

puerta fuerte.

- Franchesca.- Me habló Richard.- Creo que Scarlett necesita

ayuda aya adelante.

Asentí y fui a donde estaba ella, sentada de rodilla

mientras arreglaba unas flores rotas. ¿Quien las rompió? Tenía que ser un

idiota para romper flores hermosas.

- ¿Ayudó?.- Pregunté, y ella asintió de inmediato .-¿Quien

las habrá roto?

- Fue Victoria, la mujer que estaba adentro.- Asentí.

- Quien era ella?.-

- Fue una empleada por 2 años, siempre estuvo enamorada de

él.- Me tense

- ¿Pasó algo entre ellos?

- Lo siento Franchesca...es confidencial, ya sabes,

cualquier cosa que haya pasado en esta casa antes que tú entraras es

....confidencial, recuerda el contrato.- fruncí el ceño.

- Entiendo.

Decidí preguntar por otras cosas a ver si las respondia,

entonces solo el tema de esa mujer era confidencial, y si no, ella estaba

diciendo la verdad. No esque yo no sepa de ese contrato, yo igual firme. Pero

vamos, estábamos solo nosotras ahí, quien más podría escuchar?

- ¿Es cierto que Ignacio Diaz era alcohólico?

- Confidencial, Franchesca.- Bien, por parte de ellas no

tendría respuestas.

- ¿Todo es confidencial?

- La mayoría, solo cosas sin importancia, se puede decir.

- Amm... Cómo que Ignacio compró esta casa hace 2 años, las

empleadas que entraron y salieron, y la fiesta de cumpleaños con más de 200

invitados, en cierto Punto.

- ¿Que empleadas han estado aquí?.- Tenia una gran duda

sobre, Victoria ¿Quien era ella?

- Bueno, primero entre yo, Kenny y Samantha, pero ella se

tuvo que ir a otro país a estudiar a otro país, y dejó el cargo, Luego entro

Camille y Victoria y más adelante entro Richard, y Luego Victoria fue despedida

y ahora estás tú.

- Ah, en serio no puedes decirme nada de Victoria?.

- Nada, solo él puede darte respuestas.- Asentí.

Cuando el día estaba por acabar y yo estaba dándome una

ducha, sentí el golpe leve de mí puerta. Fui a ver quién era y me encontré con Ignacio

en ropa interior. Mordi mí labio instantáneamente y el sonrió mientras entraba

en mí cuarto.

- ¿Quieres sexo?.- Pregunté al ver que se acostaba en mí

cama, y se apoyaba en sus brazos para quedar semi-sentado.

- Que directa señorita, Welsch.- Me ruborice.- Y si, quiero

sexo.

- ¿Con una película porno de fondo?.- Pregunté al verlo que

prendía el televisor, recordé lo de esta mañana.

- Si, ¿Vas a venir o voy a buscarte?.- Me acerque a él con

piernas temblorosas, Me sentí un poco ofendida más bien puta, yo lo amaba o al

menos lo quería, y él solo se interesaba en mí solo por sexo.

- Si, señor.- Me senté sobre el, y me frote contra su

pelvis. Los sonidos del televisor comenzaron a sonar, oh sí, el canal playboy.

- Mmmm...- Me apretó las nalgas y gemí, al sentir como su

miembro crecía, recordé la conversación con Kenny esta mañana y me sonroje.

- ¿Porque Kenny sabe de lo nuestro?.- El gruñó mientras

besaba mí cuello, susurro muy cerca de mí oído.

- Nos vio en el living y no pude negarlo.- Me apretó una

nalga.

- ¿Como sabías que habla de nosotros con Camille?.- Si, una

total mata pasiones pero quiera saberlo.

- Si tengo que taparte la boca, créeme que lo hare.- Me

advirtió, y gemí. Sus labios volvieron a atrapar los míos.

- Eso sería excitante.- Me miró con sus ojos ardientes,

oscuros, llenos de lujuria y me sonrió. Me levanto y se dirigió a mí armario,

abrió las puertas y busco entre mis prendas algo que sirviera.- Tal vez en el

cajón de abajo.- Le sugerí .

- ¿Que guardas aquí?.- Abrió y sentí su sonrisa al ver mis

tangas limpias. Sacó dos y las anudo. Luego me las cruzó por la boca y por la

cabeza, y las ato. - Que sexy te ves.- No podía responder solo gemí .

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