El me sonrió, una sonrisa que derretía a cualquiera o al
menos a cualquier con nombre de Franchesca Welsch, me acerque a él y le besé la
comisura de los labios, aunque el me tomo de la cadera acercándome a él, y me
beso ardiente.
Fue en busca de una corbata y termino de vestirse frente al
espejo, y yo lo miraba atenta, atenta a cada uno de sus movimientos. Observé su
rostro, sus ojos mieles, sus labios deseables, su cuello largo, sus manos
atando el nudo de la corbata color azul. El me sonrió mientras me miraba a
través del espejo, luego se acercó a mi y volvió a besarme, yo puse mis brazos
alrededor de su cuello y el me rodeo la cintura.
- te veo en la noche.- Susurro sobre mis labios y yo
asentí.- Tienes que ir por las compras.
-Si, me encargaré de eso. Camille regreso?
- Hoy, en no más de una hora.- Se alejó de mí y se dirigió a
la puerta de la habitación.- Y Franchesca estuviste increíble anoche.
Sonreí mientras veía al hombre más hermoso que mis ojos
vieron alguna vez, salir por la puerta para ir a su más hermosa empresa. Si, él
era Ignacio Diaz.
Me dirijo a su baño como si fuera el mío y me duche rapido,
me vestí sencilla y comenzé con el trabajo. Primero ordene las ropas que anoche
nos habíamos sacado y las lleve a la lavandería, cambie las sábanas de la gran
cama King de Ignacio y luego aspire su habitación no había mucho que hacer en
su dormitorio porque el día anterior Scarlett y yo habíamos hecho un aseo
profundo.
Se escuchó el ruido de la puerta y supuse que sería Camille,
una chica de veinte años que volvía de sus merecidas vacaciones. Parecerá
absurdo tener a tres mujeres al servicio de limpieza en una sola casa pero no
señores no era una sencilla casa, si no que era la mansión de Ignacio Diaz.
Mientras Scarlett se dedicaba completamente al gran jardín
delantero y trasero del lugar, Camille era la encargada de la cocina y también
de hacer el aseo al igual que yo, que limpiaba y me encargaba de las compras.
Camille subía las escaleras para ir a su habitación seguramente
-si, cada una de nosotras tenía una habitacion- y me la tope en el pasillo.
- Volviste! -Ella asintió sonriente y me saludo de beso en
la mejilla.
- Fue increíble. Cómo va todo por aquí?
- Muy bien, cansador porque a faltado tu ayuda
- Y con Ignacio?
- Mejor de lo que esperaba. - Ella asintió sonriente.
- Ten cuidado
- Camille realmente si me vas a dar consejos dime la razón
- Es... Franchesca no puedo. Confidencial, firme un contrato
y...
- Ya.- Gire los ojos.- No soy una niña
- Como sea. Pidió algo en especial el?.- Se refirió a la
comida era la misma pregunta de casi todos los días.
- No, yo iré por las compras.
Camille asintió y yo fui hasta la cocina, saque la lista de
compra guardada en un cajón y tome el dinero que Ignacio había dejado anoche en
la mesa para las comprar. Salí y me subí a mí auto para ir al mercado mí
celular vibro.
- Hola?
- Franchesca, .- sentí un calor atravesar mí cuerpo al oír
su voz tal cual como el primer día
- Si pasa algo?
- Está noche vas a cobrar.- a que se refería?
- Porque señor? .- Era ridículo llamar a Ignacio por señor
siendo que cada noche gemía su nombre sin vergüenza.
- Me has dejado una hermosa marca en mí cuello.- abrí mis
ojos de golpe y casi pierdo el control del auto.
- Lo...Siento.- aunque realmente no lo sentía.
- Oh no lo haces.- sonreí .- fuiste por las compras?.-
porque siempre me llamaba por teléfono para preguntarme cosas así? Según
Camille el jamás llama a sus empleados y ella sabe de esto trabaja con el desde
los 18 años.
- Voy por ellas.
- Está bien. Y Franchesca no quiero volver a escucharte
hablar con Camille de lo nuestro - Como lo supo? Parece ser cierto que las
paredes tienen oídos
- Eh yo no ...
- No vuelvas a hacerlo.- asentí aunque él no pudiera verme.
- Si señor.
- Me encanta oír esa frase de tu boca.- oh por dios ami me
encanta oír mí nombre de su boca.
- Si señor.- Oí su risa del otro lado.
- Tengo una reunión te veo en la noche.
- Hasta luego.- colgué y seguí mí camino con las piernas
como gelatina luego de escuchar su voz y por saber que sabe que hablo sobre el
y yo con Camille.
Eran alrededor de las ocho, la cena estaba lista y la casa
lucía impecable.
Scarlett y yo terminábamos de regar las plantas y Camille
preparaba un postre, el timbre sonó y fui a ver quién era.
- Señora Diaz.- Me sorprendió ver a la madre de Ignacio a
estas horas.
- Buenas noches mí hijo está aquí?
- No debe estar por llegar.
- Lo esperaré.- dijo entrando a la casa y acomodándose en un
gran sillon.- tráeme un café Welsch.
- Si señora.
Fui hasta la cocina y puse agua a hervir para preparar un
café para la madre de Ignacio, el teléfono sonó y fui a contestar
- Residencia Diaz... No, no se encuentra... Aguarde un
momento.
Escuché el sonido de las llaves y Ignacio apareció por la
puerta, saludo a su madre sorprendido por verla y dejó su maletín en un sillón.
Se quitó la corbata y la dejo sobre el maletín, y yo solo lo miraba recordé que
tenía a un hombre esperando en el teléfono.
- Señor Diaz.- el me miró.- Charlie Blackberry está al
teléfono.- Ignacio gruñó y se acercó malhumorado a mí, tomo el teléfono y
contesto.
- Diaz.
- Ya le traigo su café, señora Diaz.- Ella asintió. Fui
hasta la cocina y terminé de preparar un café cargado como le gusta a ella. Al
regresar vi a Ignacio bastante serio y su mandíbula apretada, le entregué el
café a la señora Diaz.
- Franchesca.- hablo entre dientes lo mire nerviosa.-
Cuántas veces te he dicho que no me gusta atender el teléfono a penas llegó a
casa.- me miró fijamente realmente han sido unas seis, mordi el interior de mí
mejilla.
- Lo siento señor.
- Tráeme un café cargado.
- Si, señor.- Camine hasta la cocina y prepare otro café.
- Pasó algo malo?.- Camille hablo en un susurro
- Olvide que odia atender llamados al llegar a casa.-
Respondí en un susurro igual. Ella asintió.- Si sigo haci me despedirá.
- Créeme que no, se acuesta contigo.
- Me puse tensa y asentí.- Cuando te dije que trabajar aquí
era complicado, lo dije en serio. Es difícil complacerlo.
**FLASHBACK**
Llege a casa de Camille, era domingo y como tal, su día
libre. Toque el timbre y ella abrió la puerta pase y nos sentamos en el sillón.
- Y cómo estuvo la semana?.
- Buena, Ignacio se fue a una casa de playa y nos llevó con
el. La casa era inmensa.
-Me imagino.- Dije imaginando a Ignacio Diaz en la playa con
su traje de baño y esos músculos al aire.- Camille...
-Mmmm?
- Necesito un favor, el más grande de tu vida.
- Cual?.
- Quiero que me ayudes a entrar a trabajar a la casa de Ignacio.-
Camille estalló en una carcajada.
- Para que?
- Ya sabes, me encanta.
- Ay..Franchesca...cual es tu plan?
- Meterme a la cama con el y ... Tal vez se enamore algún día
de mí.- Camille volvió a soltar una carcajada, pero esta vez nerviosa.
- No Franchesca no te conviene.
- Tu ayudame, no pedí opinión, no te burles.
- De acuerdo, de acuerdo, solo ten cuidado con eso.
- Si, si ¿Me ayudarás?.
- Seguro, ... Pero Ignacio es complicado digo no es sólo que
entraras, y él se acostara contigo. Tienes que tener en cuenta, que el único
trabajo que Ignacio te dará es el de empleada, y tendrás que limpiar a diario y
complacerlo con que todo esté en orden, es un hombre ordenado.- Asentí.- A
veces llega furioso y normalmente sus estados de ánimo cambian. Es un trabajo
complicado. Tiene gustos caros, y .... Si se mete contigo a la cama, solo ten
cuidado Franchesca, recuerda que el es el jefe y si un día...- Mordió el
interior de su mejilla, parecía recordar una escena tras otra.- Ten cuidado.
- Ya...- Esa frase me tenia un tanto aburrida, dude si
Camille tuvo una aventura con el.- Tuviste algo con el?.- Solté sin pensarlo.
- Es confidencial, todo lo que pasa en esa casa es
confidencial Franchesca. Firme un contrato, cuando tú entres todo lo que sepas
será confidencial, o Ignacio puede hundirte como el quiera, de todas formas el
pasado es confidencial, para cualquier otro que entre en esa casa en el
presente.- Parecían las reglas de un Juego, realmente creo que ella tuvo algo
con el.- Y no Franchesca, yo no tuve nada con el.- Dijo de lo más tranquila.
**FIN FLASHBACK**
- Mí café! .- Grito Ignacio, luego el murmuró de Pattie
Mallete, la madre de el.
- Aquí tiene, señor.- Le entregué el café cargado el dio un
sorbo y asintió .- Y bien ¿este sábado?.- Le pregunto a su madre, yo di por
entendido que tenía que retirarme.
- A las diez.
- Estará bien.
Entre a la cocina y vi el delicioso postre que Camille
terminaba de preparar, Scarlett apareció en la cocina y nos sonrió.
- Todo listo. ¿La señora Mallete?.- Pregunto al verla en el
sillón, asentimos.- Iré a bañarme ¿La cena está lista?.
- Si, en un rato la sirvo.
- Yo iré a bañarme también .- Estaba un poco sucia por
ayudar a Scarlett en el jardín.
Luego de una rápida ducha, me vestí con un vestido azul que
me llegaba un poco más arriba de la rodilla, ya el aseo estaba listo así que no
importaba vestirme con un atuendo de limpieza, baje y vi que Ignacio estaba en
el sillón bebiendo café todavía.
- ¿Lo caliento?.- Pregunté, él levantó una ceja y me sonrió
irónico. Oh!.- El café.- aclare.
- Acabo de terminarlo, Franchesca.- Se puso de pie y se
acercó a mí.- Está noche vas a cobrar doble, Señorita Welsch.- Un escalofrío me
recorrió el cuerpo.
- La cena está lista.
- Muero de hambre. Espero que lo de hace rato no se repita.
- Si, señor.- Está vez lo dije de adrede, el me sonrió, oh
como me derretía esa sonrisa. Él se alejó rápido de mí al oír que alguien
bajaba las escaleras.
- Si ya está lista la cena, me iré a cambiar de ropa.
Asentí y fui a la cocina. Me crucé con Scarlett en el
pasillo, era ella quien bajaba, fuimos a la cocina y junto a Camille ordenamos
la mesa y servimos la cena. Ignacio bajo y se sentó en una esquina. Nosotras
nos sentamos junto a él.
Si había algo bueno en Ignacio, es que no le hacía mal ojo a
nadie, Kenny y Richard los guardaespaldas, también estaban en la mesa cenando.
En el único momento en que nosotros no comiamos con el, era cuando tenía a sus
visitas.
A veces me preguntaba si no se sentirá solo en esta enorme
casa. No tiene novia, menos hijos, no vive con sus padres, su única compañía
eramos nosotros. Pero asimilando bien el tema, no debería sentirse así, porque
en la mesa todos hablamos como si fuéramos grandes amigos.
- Fue increíble.- Hablaba Camille de sus vacaciones.- Sobre
todo cuando anduve en un barco.
- Me alegra mucho. Recuerdo que cuando fui, hubo tormenta yo
navegaba y las olas parecían tragar el barco.
- El aire es muy fresco, todas las noches hacíamos fogatas.
- Yo fui cuando tenía quince.- Hablo Kenny.- Mí padre
siempre hacia malvaviscos.- Mí cara se transformó a una triste, mí padre y yo
también hacíamos malvaviscos...Ignacio notó mí cara y aclaró su garganta.
- Son deliciosos.
Cuando eran como las once, y todos ya estaban en sus
habitaciones yo salí de la mía para ir directo al cuarto de Ignacio, toque
suavecito y el abrió la puerta me hizo pasar y luego el se sentó en la punta de
la cama, me tomo la mano y me sentó a horcajadas sobre el.
- Espere por esto todo el día.- Confese, el me sonrió y pego
sus labios a los míos.
- Franchesca....- Me apretó el culo.- Quiero que me lo hagas
como la primera vez.
**FLASHBACK**
Me encontraba en mí habitación, me había dado una ducha y
terminaba de peinar mí pelo, baje a la cocina por un vaso de agua, cuando subía
las escaleras y me dirigia a mí cuarto, una mano se piso en mí hombro gire y vi
a Ignacio a través de la oscuridad.
- Aún no duermes?
- No.- Respondí, él estaba muy cerca de mí.
- Franchesca...- Se acercó aún más, yo aguantaba la
respiración.- Eres hermosa.
- Gracias.- Le sonreí coqueta, aunque estaba nerviosa ¿Y si
era una trampa? Tal vez....
- Esas piernas me encantan.- Puso sus manos en mis piernas y
las recorrió hasta arriba hasta mí cadera, mordi mí labio.- Tres días aquí y me
tienes loco con ese culo y esas tetas.- Jadeé. El apretó mí culo y me apego más
a él todavía. Estaba duro.
- Desde que supe de tu existencia quise esto.- Le dije sin
vergüenza aunque luego me arrepenti.
- ¿Esto?.- Nos señaló a ambos.- ¿O esto?.- Me apretó contra
su creciente erección.- Oh dios....- Jadeé.
- La segunda.- Dije casi sin aliento.
- Mmm...Desde que te vi, me imaginé follandote en todos los
lugares que hay aquí.- Oh dios, el me deseaba, ¡me deseaba!
- Hazlo.- Solté, luego mordi mí labio, tenía que evitar
hablar tanto.
- Oh, claro que lo haré Welsch.- Mire sus labios al decir mí
apellido, sonaba tan sexy... Todo el era sexy! Se acercó a mí rápido, y me
beso, si, me beso! Su lengua entrando en mí boca y nuestros labios juntos, sin
despegarse.- Ven.- Me tomo de las piernas y me subió a horcadas arriba de el
camino hasta su habitación, y al entrar cerro la puerta con seguro.- Que
caliente tenerte así.
- Mmm...- Se sentó en la cama y yo quedé sobre el, con mis
piernas abiertas, una en cada lado de el. Me apretó contra el nuevamente y me
beso, ardiente con deseo.
- ¿Me deseas Franchesca?
- Si, señor.
- Oh, como me encanta que digas eso.- Devoró mis labios, mis
manos se enredaban en su cabello, mientras que nuestro beso no alcanzaba a
terminar para que comenzará otro.
- ¿ Tú me deseas?
- Como ni te imaginas.- ¡Oh sí!, Mordió mí labio inferior y
tomo el final de mí corto vestido de pijama para levantarlo rápido, Oh! Él
tenía prisa.
- ¿Esto no está contra las leyes?, ¿Acostarse con el jefe?
- No me importaría, y si lo fuera...- Termino de quitar mí
pijama.- Me encanta ir contra las leyes.- Abrí mí boca para hablar pero el me
cayó con un beso.
Yo puse mis manos en su camisa para quitársela, pero era
complicado cuando él no dejaba de besarme el cuello. Cuando lo logré sonreí
coqueta y no aguante tocar su pecho, oh mí dios, estaba tan marcado, tan duro,
tan....El comenzó a acariciar mí trasero levemente, y yo le desate el cinturón
de su pantalón para desabrochar su pantalón meti mí mano por debajo y tome su
miembro, el gruñó bajo.
- Oh, nena...- Paso una mano por delante nuestro y acaricio
mí sexo, gemi al sentir como acariciaba.- Estas lista.- Se lamió sus labios y
estiró su mano hasta un cajón de un mueble, sacó un envoltorio y lo abrió con
los dientes, se lo quité de las manos, y lo deslice en su miembro y me levanto
con sus manos para luego dejarme caer sobre el. Ambos gemimos, Oh dios era tan
grande me llenaba completa.- Muevete Franchesca....
Y así lo hice, comenzé a moverme, primero lento y profundo,
amaba sentir la sensación de el llenándome completamente. Vi sus ojos estaban
abierto mirándome y yo me sonroje, se lanzó a mis labios besándome al ritmo de
mis movimientos de cadera, lento.
- Follame fuerte.
Susurro contra mis labios, y jadeé ante sus palabras. Me
empecé a mover más rápido, sus manos me sostenían del culo, ayudándome con la
velocidad, el gruñó, mis pechos revotaban y en una oportunidad el agarro uno
con su boca, gemi al sentir su lengua chupando mis senos. La sensación era
increíble, excitante. Estaba llegando, me apretaba contra el y cuando estaba a
Punto el se detuvo, ¡No!
- Como me gustaría sentirte correr Franchesca.- Me beso el
cuello.- Pero no todavía.
Me levanto y me acostó en la cama, que cómoda, me dejó a
orillas de la cama y se puso de rodillas en frente de mí, su cabezas entre mis
piernas. Oh sí. Coloque sobre sus hombros mis piernas, para tener mejor acceso
y cuando estaba tan cerca de mí sexo, susurro.
- Te vez preciosa, no te corras.
Y dicho esto ¡Bam! Su lengua empezó a chuparme, con sus
dientes mordía mis pliegues, y yo gemía de placer y del pequeño dolor de sus
mordeduras. Una de sus manos comenzó a acariciarme también, y sentí como un
dedo se introdujo su lengua no se detenía, era indescriptible la sensación, y
yo en lo único que pensaba era en que era la mujer con más suerte del planeta.
Si estaba teniendo sexo con Ignacio Diaz.
Cuando mí cuerpo, comenzó a convulsionar y sentía que el
orgasmo ya venía el se detuvo. ¡No otra vez! Me miró desde abajo y me sonrió.
- Si no paraba te correrías, Franchesca.- Me dio un golpe en
mí sexo, gemi.- Y aún no quiero que lo hagas
- Que quieres que haga?. - Me atreví a preguntar. El sonrió
perversamente su sonrisa me excito aún más, quería liberarme así que le hice un
movimiento de caderas como invitándolo .
- Que propuesta! Pero yo quiero hacerte una.
Oh este hombre era más excitante de lo que alguna vez pude
imaginarme, se puso de pies y me tomo una mano para enderezarme de la cama, su
polla estaba enfrente de mí rostro, sonreí conqueta mientras que con mí mano la
tomaba. El gimió cuando comencé a masajearlo, oh este sería mí turno.
Cuando ya llevaba un rato solo usando mí mano, lo acerque a
mí boca y le pase la lengua por la punta, mmmm.. lo metí por completo
mientras chupaba y masajeaba, levante mí vista y lo vi directo a los ojos, al
parecer eso lo excito aún más porque se tenso completo. Con sus manos tomo mí
cabello en una colega y sujetaba mí cabeza empujándola más contra el, y el movía
sus caderas contra mí. Sentí que se venía.
- Basta.- Dijo duro. Se alejó de mí y me tomo la mano para
ponerme de pie. Me beso ardientemente, pero yo quería más. Tome su polla
denuevo y la masajeé, la lleve a mí sexo y la frote con el.
- ¿Ahora puedo correrme?.- Pregunté, aunque por dentro yo
sabía que era una súplica. Me sonrió con aquella sonrisa que me derrite.
- Ven aquí.
Me tomo en sus brazos y me recostó en la cama denuevo se
colocó sobre mí y me embistió con fuerza. Si no fuera porque me beso, hubiese
gritado. Comenzó a moverse ahora a su ritmo y a su manera, era fuerte, rápido y
profundo.
Mis flujos comenzaron a aparecer mientras me apretaba
completamente, el dio un gruñido profundo y se tenso dentro de mí, era nuestro
orgasmo. Enterré mis uñas en su espalda y mordi su hombro para evitar gritar,
el me embistió por última vez y se libero.
Nuestras respiraciones agitadas mí pecho subía y bajaba con
rapidez y mí corazón latía más rápido que nunca. Ambos estábamos recostados en
la cama, yo me había acomodado en su pecho, y el mantenía sus ojos pegados al
techo. ¿Que pasaba ahora?
**FIN FLASHBACK**
Cuando amaneció no vi a Ignacio en la cama, de seguro ya se
había ido a la empresa. Vi el reloj y eran las nueve de la mañana. Me levanté y
me coloque mí vestido de pijama y salí de la habitación de Ignacio con cuidado
de no ser vista.
- Franchesca.- Di un salto del susto, me voltee y vi a Kenny
mirándome con una ceja levantada. Mierda.
- Hola.- me sonroje completamente al ver que estaba con mí
vestido cortito saliendo de la habitación del jefe, no había excusa que valga.-
Yo...eh...
- Se sobre tu aventura .- Dijo de lo más normal, ¿Mí
aventura? ¿Era una aventura? Asentí nerviosa .- El seños Diaz me tiene una gran
confianza, lo he visto en la cocina y en el Living.- Mí cara no podía estar más
roja. Gracias Kenny has logrado hacer de esta mañana la más vergonzosa.
- Basta Kenny.- Susurré.- Nadie más puede saberlo.
- Es un hecho que no, el señor Diaz hoy no ira a la empresa,
almorzara aquí
- De acuerdo, ¿Camille está despierta?.
- Abajo preparando el desayuno para el señor Diaz.
- Si, el señor Diaz.- Dije distraída.- Iré a bañarme y porfavor
Kenny, no te vuelvas aparecer así de la nada porque me dará un infarto.- El río
negando con la cabeza y luego camino hasta su habitación, si, el también tenía
habitación .
Luego de una ducha baje hasta el comedor, Camille terminaba
de poner todo en una bandeja, había tres. La ayude con una, Scarlett al parecer
aún no bajaba porque no la vi en ningún lado, y en el jardín trasero no estaba,
al llegar al comedor la vi entrar por la puerta de ingreso con unos sobres. Los
dejo en una mesilla y nos ayudó a servir lo que faltaba
Al terminar, cada una de nosotras empezó con sus
actividades, fui a limpiar el cuarto de Ignacio y entre sin golpear, estaba
acostumbrada a que él nunca estaba, me tape la boca para evitar un grito al
verlo desnudo completamente, mientras veía televisión, no esperaba verlo aquí.
- Disculpe señor no acostumbro a que esté aquí de día.
- No te preocupes.- Oh *****, estaba erecto
Él siguió viendo la televisión como si nada y yo comencé por
acomodar la ropa limpia y luego la ropa sucia meterla dentro de un cesto.
Cuando volví de la lavandería para pasar el lustra mueble po todos los muebles
de su habitación, escuché gemidos a través del televisor, estaba viendo una
película porno. Mis bragas se mojaron ante eso.
- Se parecen a los tuyos.- Dijo de la nada, me voltee a
verlo.- Ella.- Apunto con el control remoto la pantalla. Una rubia gemía
mientras le daban por atrás. Mierda, mierda, mierda.
- Señor Diaz, estamos en horarios de trabajo, usted mismo
dijo que no se podía hablar sobre eso.
- Yo hice la regla, yo puedo romperla.- Levante una ceja. Él
se puso de pie, y no pude evitar mirar hacia abajo, se acercó a mí y me beso.
Con sus manos me acerco a él y me apretó contra su erección. Gemi por lo bajo.
- Señor Diaz...
- Oh, como me excita eso, dilo, Franchesca..- Dios este
hombre me iba a matar.
- Señor Diaz...
- Que quiere señorita Welsch? .- Oh el sabía lo que quería.-
Dilo!
- Quiero que me folle, Señor Diaz - Así que esté era su
juego, excitante, pensando que en cualquier momento, Kenny, Richard, Camille o
Scarlett podrían entrar por esa puerta.
- Con gusto, señorita Welsch.
Me recostó en la cama, y me bajo el pantalón, me subía la
blusa hasta la parte de arriba de mis pechos, y desabrochó mí brazier, el cual
tenía su broche adelante. Beso mis pechos y con su mano acaricio mí sexo, tome
su miembro entre mis manos y lo masajeé, gruñó en mí oído. Los gemidos de la
película, aún se oían, y eso me calentaba más.
- ¡Señor Diaz! .- Se oyó la voz de Richard del otro lado de
la puerta.
- Maldicion.- Gruñó el.- ¡Ya voy! .- Me beso por última vez
y se levantó, se puso rápido un boxer y un pantalón, junto con una camisa, yo
acomode mí ropa.- Métete al baño, que Richard no sepa que estuviste aquí.
- Si señor.- Y ahí entre y el apagó el televisor y salió, al
cabo de un minuto y un poco más salí del lugar, baje las escaleras para ir a la
cocina
- Y tu? .- Me pregunto Camille cuando llegue hasta ella
- Arriba, que cocinas?
- El señor Diaz quiere pasta.- Levantó los hombros.
- Quien es la mujer que está en el living?.- Pregunté
curiosa Camille se tenso, y su nerviosismo fue notorio.
- Una ex empleada.- Asentí.- Era buena en casa, no sé porque
la despidió.
- Quien sabe.
- ¡ Franchesca trae un té y un café !.- Me puse a prepararlo
y luego lo lleve, no sé porque tengo que hacer esto yo, si yo limpio no cocino,
tal vez le guste mí café.
- Aquí tiene, señor Diaz.- El me señaló a la muchacha blanca
de pelo castaño y ojos cafés.- Señorita
- Gracias, ¿Nueva empleada?
- Si, tenía que reemplazarte.- Okey, eso sonó feo, soy un
reemplazo. Qué más da eso era obvio.
- ¿Reemplazarme?.- Yo comenzé a alejarme pero realmente
quería escuchar.
- Reemplazarte.
- ¿En todo sentido?
- En todo sentido que le veas a la palabra Reemplazarte .-
Ella gruñó.
- Ignacio deja el pasado .- ¿Pasado? Oh, esto se ponía
bueno, Quería escuchar más pero Camille me tomo del brazo y me llevo al segundo
piso.
- Escucha Welsch, tú estás aquí para limpiar, no para
copuchar. Si Ignacio se entera que estás metiéndose en su vida privada se
enojara. Y créeme no es bueno verlo enojado.- Asentí.- Eres mí amiga no quiero
que se comporte mal contigo.
- Si...
- Además Kenny siempre ronda por todas partes junto a
Richard y le cuentan todo a él, ten cuidado.- Y ahí iba de nuevo esa típica
frase de Camille.
- Si Camille ve a cocinar yo seguiré limpiando.
¿Quien era esa mujer? Y ¿Cual era aquel pasado? No sé pero
tendré que averiguarlo.
Pero yo era testaruda y bastante porfiada, y quería seguir
escuchando. Haci que tome el lustra mueble y el limpia vidrio con la escusa de
limpiar la sala. Tome un paño y fui hasta el lugar hay estaba ella y el la
miraba de brazos cruzados.
- Deja de hacerte la víctima, Victoria.- Oh, así que ese era
su nombre.
- Ignacio, entiende que fue injusto para mí.
- No, no lo fue, tú no seguiste las instrucciones.
- Era una maldita inyección! .- Que tenía que ver una
inyección en todo esto?, Seguí limpiando un gran mueble mientras disimulaba, Ignacio
gruñó ante mí presencia.
- Franchesca, ve a limpiar a otro lado.- Levante mí mirada
hacia el.
- Si, señor, puedo acabar con este mueble primero? .- El
gruñó otra vez pero asintió.
- Así que ella es mí reemplazo, ¿Es mejor que yo?.- hablo
con disgusto la mujer.
- En todo sentido.- Se refería a eso porque yo me acordaba
con el? O porque era mejor empleada?.
- Bueno, creo que hablar contigo es como hablar con la
pared, no llegaremos a un acuerdo.
- Exacto, vas entendiendo Victoria.- Se puso de pie, a lo
que ella también lo hizo. ¿Se iban porque yo estaba aquí?.
- Harry aún pregunta por ti.- Ignacio Gruñó.- Está bien,
adiós.
- ¡Richard!.- El hombre apareció en la sala.- Lleva afuera.-
Yo seguí limpiando el gran mueble, cuando la sala estuvo vacía, Ignacio se
acercó peligrosamente cerca.- Era necesario limpiar esta habitación?.
Un escalofrío recorrió por mí cuerpo.
- Si, señor.- Vi como Camille subía las escaleras.- Eh,
tengo que seguir limpiando.
- Puedes ir y acabar mí habitación.- Lo mire tratando de
entender sus palabras, ¿No lo decía por lo de hace un rato, verdad?, Dios este
hombre me congelaba las neuronas y no pensaba bien.
- Está acabada.- Terminé, este lío en cualquier momento
alguien nos podría ver y no quería problemas.
- Bien.- Se alejó de mí y se metió en su oficina, cerro la
puerta fuerte.
- Franchesca.- Me habló Richard.- Creo que Scarlett necesita
ayuda aya adelante.
Asentí y fui a donde estaba ella, sentada de rodilla
mientras arreglaba unas flores rotas. ¿Quien las rompió? Tenía que ser un
idiota para romper flores hermosas.
- ¿Ayudó?.- Pregunté, y ella asintió de inmediato .-¿Quien
las habrá roto?
- Fue Victoria, la mujer que estaba adentro.- Asentí.
- Quien era ella?.-
- Fue una empleada por 2 años, siempre estuvo enamorada de
él.- Me tense
- ¿Pasó algo entre ellos?
- Lo siento Franchesca...es confidencial, ya sabes,
cualquier cosa que haya pasado en esta casa antes que tú entraras es
....confidencial, recuerda el contrato.- fruncí el ceño.
- Entiendo.
Decidí preguntar por otras cosas a ver si las respondia,
entonces solo el tema de esa mujer era confidencial, y si no, ella estaba
diciendo la verdad. No esque yo no sepa de ese contrato, yo igual firme. Pero
vamos, estábamos solo nosotras ahí, quien más podría escuchar?
- ¿Es cierto que Ignacio Diaz era alcohólico?
- Confidencial, Franchesca.- Bien, por parte de ellas no
tendría respuestas.
- ¿Todo es confidencial?
- La mayoría, solo cosas sin importancia, se puede decir.
- Amm... Cómo que Ignacio compró esta casa hace 2 años, las
empleadas que entraron y salieron, y la fiesta de cumpleaños con más de 200
invitados, en cierto Punto.
- ¿Que empleadas han estado aquí?.- Tenia una gran duda
sobre, Victoria ¿Quien era ella?
- Bueno, primero entre yo, Kenny y Samantha, pero ella se
tuvo que ir a otro país a estudiar a otro país, y dejó el cargo, Luego entro
Camille y Victoria y más adelante entro Richard, y Luego Victoria fue despedida
y ahora estás tú.
- Ah, en serio no puedes decirme nada de Victoria?.
- Nada, solo él puede darte respuestas.- Asentí.
Cuando el día estaba por acabar y yo estaba dándome una
ducha, sentí el golpe leve de mí puerta. Fui a ver quién era y me encontré con Ignacio
en ropa interior. Mordi mí labio instantáneamente y el sonrió mientras entraba
en mí cuarto.
- ¿Quieres sexo?.- Pregunté al ver que se acostaba en mí
cama, y se apoyaba en sus brazos para quedar semi-sentado.
- Que directa señorita, Welsch.- Me ruborice.- Y si, quiero
sexo.
- ¿Con una película porno de fondo?.- Pregunté al verlo que
prendía el televisor, recordé lo de esta mañana.
- Si, ¿Vas a venir o voy a buscarte?.- Me acerque a él con
piernas temblorosas, Me sentí un poco ofendida más bien puta, yo lo amaba o al
menos lo quería, y él solo se interesaba en mí solo por sexo.
- Si, señor.- Me senté sobre el, y me frote contra su
pelvis. Los sonidos del televisor comenzaron a sonar, oh sí, el canal playboy.
- Mmmm...- Me apretó las nalgas y gemí, al sentir como su
miembro crecía, recordé la conversación con Kenny esta mañana y me sonroje.
- ¿Porque Kenny sabe de lo nuestro?.- El gruñó mientras
besaba mí cuello, susurro muy cerca de mí oído.
- Nos vio en el living y no pude negarlo.- Me apretó una
nalga.
- ¿Como sabías que habla de nosotros con Camille?.- Si, una
total mata pasiones pero quiera saberlo.
- Si tengo que taparte la boca, créeme que lo hare.- Me
advirtió, y gemí. Sus labios volvieron a atrapar los míos.
- Eso sería excitante.- Me miró con sus ojos ardientes,
oscuros, llenos de lujuria y me sonrió. Me levanto y se dirigió a mí armario,
abrió las puertas y busco entre mis prendas algo que sirviera.- Tal vez en el
cajón de abajo.- Le sugerí .
- ¿Que guardas aquí?.- Abrió y sentí su sonrisa al ver mis
tangas limpias. Sacó dos y las anudo. Luego me las cruzó por la boca y por la
cabeza, y las ato. - Que sexy te ves.- No podía responder solo gemí .