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SOLO UN LATIDO MÁS

SOLO UN LATIDO MÁS

Autor: : horfranlin@gmail.com
Género: Romance
Atenea Grey, medidas perfectas, rostro de porcelana, ojos misteriosos, hermosa cabellera roja y las muchas pecas que adornan su cara. Va por la vida con una increíble sonrisa gritándole al mundo, que no le importa su baja estatura, porque es una chica segura de si misma, pero, nadie nota que siempre lleva consigo el mismo maletín, ganando horas extras cada día. Eros Morón, alto, delgado, ojos verdes casi transparentes, aura misteriosa, chaqueta de cuero negro, que le grita al mundo lo mal chico que es, lleva consigo una cruz que nadie nota, porque la oculta muy bien bajo su piel, adicto a las sustancias ilegales, pero con un gusto raro por los latidos del corazón. Ambos portan nombres de Dioses y esa bonita casualidad los unirá. Él, se burla de su tamaño por ser unos centímetros más alto que ella. Ella, se volverá adicta a sus caricias bajo el viejo árbol del instituto. ─Solo un latido más, es todo lo que pido. ¡Advertencia! Esta historia es de mi propiedad, se prohíben copias y adaptaciones.

Capítulo 1 Prefacio ©

Pobre pequeña que lucha día a día por sobrevivir en un mundo de gigantes, todos saben que viene de las sombras, por eso lucha para llegar al celestial paraíso del que tanto hablan en su hogar, nadie se ha percatado que lleva consigo un girasol que la ayuda a vivir mejor.

Pobre pequeño desahuciado, todos lo hieren creyendo que así morirá más rápido pero el de arriba sabe que los milagros sí existen, por más golpes que la vida se empeña en darle y sustancias tóxicas que él ingiere, aún contra viento, mares y lluvias él sigue vivo y con un pie sobre la esperanza, eso de alguna forma es bueno.

Dos almas, un destino y un huracán que arrasa todo a su paso. ¿Quién los protegerá? Nadie lo sabe, pero es un hecho, que el amor que se profesan el uno por el otro es más que suficiente para salvar sus agonizantes corazones que pelean y luchan por latir un día más.

Aunque él es un demonio, y ella un ángel, nadie sabe qué mal podría salir de esa mezcla entre el bien y el mal, cuídense de los hijos de mal, porque los hijos del bien serán sus aliados.

El amor tendrá que ser suficiente para salvarlos de esa tormenta que sigue rugiendo como si les gritara el hambre que les tiene.

Sus almas enamoradas se niegan, pero el final se aproxima y uno de ellos a de vivir en el corazón del otro, con lamentos y gritos ahogados, pero con la felicidad de saber que se pertenecen, y con la dicha de que ambos luchan y rugen por ese amor tan hermoso por el que pelean con la fuerza de un rayo.

Ante nada los protege el bien y el mal, en esta ocasión son aliados para que esas dos almas, una de cada mundo logre alcanzar ese punto de la felicidad del que todos presumen tener, pero que nadie nunca ha dado pruebas de tenerla.

Son café y tostada, el su queso favorito y ella su malteada preferida, bajo un árbol se esconden de ese siniestro peligro que los amenaza, pero juntos son más fuertes.

Sí, es un hecho que de todo esto existe algo bueno y algo malo, pero, lo verdaderamente importante es que los enamorados viven y son reales. Y solo exigen, un solo latido más.

Capítulo 2 Prólogo ©

Una vez escuche a mi abuelo decir que la función principal de los huracanes era permitir que ese pedacito de tierra que los veía existir se renovara, entrara en crisis para luego renacer de todas las cenizas que un gran huracán dejaba. a esa edad no le encontré sentido a tal frase porque mayor era el caos que se vivía en los huracanes a la paz que dejaba cuando se iba y con él, muchos de nuestros seres queridos.

El miedo que se implantaba en cada una de las personas que vivían situaciones donde llegaba un huracán, destrozaba miles de hogares y luego se iba como si no importara nada.

La tristeza que se sentía en el ambiente al verse uno rodeado de tantas personas llorando con sus hogares en el suelo.

Miles de personas desgarradas por árboles que se incrustaba en sus cuerpos, otras tantas sin vida que yacían debajo de los escombros, mientras un alma desesperada intentaba quitar todos los desechos que pudiera para sacar a alguien con vida.

Sí, ni a esa edad ni cuando cumplí los 14 años lograba entender cómo era posible que después de un huracán existiera algo bueno. Pasaban años hasta que ese pedacito de tierra que sobrevivió al huracán lograba salir adelante, pero de nuevo como si estuviese condenado, un nuevo huracán llegaba, y arrasaba con todos los cimientos que ya estaban levantados demostrando que cuando sientes que estas a salvo, es cuando más expuesto estas ante el mundo y la naturaleza.

Pero ahora todo es diferente, ahora entiendo que mi abuelo se refería al amor, ahora tengo 18 años y se perfectamente que el amor se asemeja más a un huracán, llega, te revoluciona la vida entera, y luego se te va de las manos sin darte cuenta.

Y son fases, esas etapas que crees nunca superar y que sin darte cuenta vas creando nuevos cimientos, de los cuales aferrarte para sobrevivir, pero de nuevo te debilitas enamorándote, cruzando los dedos y rogando que esta sea tu oportunidad de renacer para poder ser feliz pero no es así aun tienes mucho que dar, por eso una vez más llega un huracán, que te rompe de tal manera que dejas de creer en todo; tanto que olvidas que después de una gran tormenta siempre sale el sol y el arcoíris.

Eso era Atenea Grey para mí, el sol y el arcoíris después de la tormenta, un huracán destrozo mi vida y me dejo inhumano pero mi terca y testaruda Diosa jamás se rindió.

Yo soy Eros Morón, y quizás esta sea otra historia de amor más, pero, para mí es la historia de amor que comenzó después de un huracán.

Capítulo 3 Comienzo

Atenea

Comienzo

- ¡Que sople, que sople! - Sonrió disimulando mi mejor cara de felicidad, agarro mi cabello con delicadeza y medio me inclino para soplar la vela y pedir mi deseo. "Deseo", sonrío cuando pido mi deseo y disimulo uno totalmente diferente cuando me piden que les diga que pedí.

Es mi cumpleaños número 18, y como cada año toda mi familia se reúne para celebrar que puedo respirar y que sigo viva después de todo.

Reviso mi celular y la alegría se multiplica por mil cuando veo miles de notificaciones de mis seguidores, son esas personitas que no me conocen en persona, pero, sin importar qué, me dieron una oportunidad y me apoyaron, sin juzgarme o rechazarme, y trato de responderle a todos, pero son demasiados cada día. Me siento en el sofá de la sala cuando la respiración empieza a fallarme nuevamente, busco mi maletín de oxígeno, pero no está donde lo dejé, toco mi pecho con demasiada fuerza tratando de buscar aire, pero nada funciona, caigo al suelo y mis manos se vuelve heladas por la falta de aire, los ojos se me cierran con la imagen de mi padre tomándome del suelo.

- ¡Vamos Atenea! - una voz masculina se escucha a lo lejos -Un carro rojo rápido- ahora son muchas voces que se escuchan y no logro entender ninguna, mis ojos me pesan y por más que lo intento no seden a mis órdenes.

Una descarga eléctrica choca en mi pecho y se extiende por todo mi cuerpo doblándome de dolor, suplico que paren cuando lo intentan una vez más, pero mis gritos no son oídos. Como si nuevamente recuperara el mandato de mi cuerpo, abro los ojos por el impacto de un nuevo choque de electricidad, veo una sala blanca y una luz que me fastidia la vista, cierro y abro los ojos varias veces seguidas notando a los muchos médicos que tengo encima. Volteo a mi derecha y observo a la Doctora Lexie escuchando mis pulmones, respiro con dificultad y el dolor de una abertura bajo mi seno me impacta devolviéndome a la cama, vuelvo a doblarme por el dolor y nadie parece explicarse porque estoy despierta.

Soy Atenea Grey y padezco Síndrome de Fisher Evans, descrito por primera vez en 1951, es un desorden autoinmune caracterizado por la presencia simultánea o secuencial de anemia hemolítica, trombocitopenia inmune y, en ocasiones, neutropenia inmune; con una prueba de antiglobulina directa positiva.

Lo sé, ni siquiera yo logré entender eso la primera vez que lo escuché, pero básicamente se trata de un síndrome de la sangre para nada contagioso, pero que tampoco tiene cura, los idiotas de mis glóbulos rojos se atacan a sí mismos antes de madurar y eso crea tal síndrome, de un millón de personas le da a uno, una sola excepción y heme aquí, soy yo esa jodida excepción.

Soy diferente al resto de paciente que lo padecen puesto que mientras más bajos son mis valores más hiperactiva estoy, pero desde hace un par de meses me colocaron oxígeno para que pueda respirar mejor, la doctora Lexie dice que es temporal.

Una vez más el cansancio me toma y mi cuerpo pide a gritos poder dormir solo un poco y eso hago, me rindo, me dejo llevar por el dolor que se siente cuando se relaja tanto el cuerpo que la columna te advierte el cansancio que tienes acumulado. Despierto no sé cuántas horas, días, o meses después, creo que solo exagero. Volteo a todos lados y veo a mi madre dormida en el sofá y las luces apagadas, lo que me indica que es de noche, estiro la mano y alcanzo el teléfono y me sumerjo en el mundo naranja ese que me hace olvidar por un instante mis problemas y me llevan a mundos que desearía que existieran.

Según filósofos, el amor consiste en que la persona que ama no va a amar la belleza simple; se va a concentrar en buscar lo bello de quien ama. Pero si hablamos de "amor platónico", por el contrario, se queda en lo físicamente bello, idealiza y cree que el amor es inalcanzable.

Según el diccionario es aquel sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

En mi experiencia como lectora, y basándome en los comentarios de mis seguidores, puedo decir que el amor es vivir por la otra persona, porque el amor está en momentos intensos de adrenalina donde la cara de tu pareja se ilumina de felicidad, pero el amor también está en esos momentos grises donde el cielo amenaza con una tormenta y las lágrimas inunda la cara de esa persona especial, el amor es vida, poema, risas y corazón. El amor es hacer sonreír a esa persona cuando está enojada solo para quitarle su momento de dramatismo, y muy por sobre todo, el amor es dar lo mejor de uno por la otra persona porque después de todo recibimos lo que damos.

Tengo una enfermedad, pero tengo dos brazos y dos manos, tengo dos piernas y dos pies izquierdos ambos, tengo una cabeza sobre mis hombros y tengo una mente que idea planes macabros pero que también ideas planes románticos para sus amigos.

Soy normal con un toque de exclusividad, y muyen el fondo deseo tener ese amor que tanto defiendo y describo. Mi propia historia de amor.

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