Por muy cliché que suene, todo empezó en un viernes 13, viernes en el cuál había luna llena y para empeorarlo todo era Luna Roja. Para muchos eso no significaba nada, solo una noche con demasiada publicidad por las leyendas a su alrededor. Para otros era el día del año en que más hambre y fuerzas tenían. Habían unos terceros que se escondían, por si las dudas, no salían en todo el día y se mantenían alejados de cualquier puerta o ventana, estando alerta cada segundo que transcurría.
Por otro lado estaba yo, para mí era otra noche de soledad, sin mis padres presentes por su trabajo, no tenía miedo ni creía en ninguna leyenda, pero tampoco me fiaba de las personas en este día en especial, solían ponerse algo locas, por lo que decidí quedarme en casa, o mejor dicho en el techo, admirando las estrellas y la transformación de la luna de un blanco brillante a un rojo carmesí más llamativo aún.
En fracciones de segundos mi noche de tranquilidad y soledad terminó en una tragedia, vi en el callejón que estaba en diagonal a mi casa un hombre que venía corriendo, como si huyera de algo o alguien, cuando pasaba por el callejón tiraron de su brazo y casi de inmediato entró otro, supuse que a ayudarlo o tal vez era de quien huía, no sabía. Después de varios ruidos de lo que pensé que eran golpes, vi como salía un lobo cojeando y sangrando mientras arrastraba al primer hombre que entró, luego salió un chico que a lo mucho era un año mayor que yo, limpiándose la sangre de la boca y manos, con bastante desagrado y otro que salió bañado en sangre, quejándose.
Por instinto me escondí, no quería que supieran que estaba viendo y terminar igual o peor que aquel hombre. ¿El otro? Pues no sé, no lo vi más, bueno a ninguno de los cuatro pues sentí como algo frío, como acabado de salir del congelador, me tocaba el hombro, tengo que aclarar que estamos en pleno verano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo y viceversa, tragué en seco y me giré a ver aquello que me tocaba el hombro con tanta insistencia.
Al principio pensé que todo era producto de mi imaginación, por todas las estupideces que estuve viendo en la televisión en estos días, pero no, era tan real como yo. Era un chico que no pasaba de los once años, cabello negro y largo hasta los hombros, sus ojos tenían un color verde intenso, en los cuales se podía ver el reflejo de la luna, pero nada de eso fue lo que me dejó estática frente a él, muy a pesar de que el color de sus ojos era más brillante que el de cualquier ser humano, lo que me asustó, me aterró y sobre todo, me impresionó, fue su sonrisa, si no fuera por los largos y filosos colmillos que sobresalían sobre sus labios, diría que era una sonrisa tierna e inocente, lo cual me resultó demasiado chocante. Tenía ganas de salir corriendo y pensar que todo fue una alucinación, pero mi cuerpo no quiso responder a mi grito de auxilio.
-Shhh..... No digas nada, nos puede descubrir, ven conmigo -Extendiéndome la mano, invitándome a ir a sabrá Dios donde -Perdón si te asusté, no fue mi intención, pero si no vienes vas a sufrir mucho -dijo con voz dulce al darse cuenta de que no respondía a su invitación.
Seguí mirándolo con cara: "¿y este quién es? Está loco si cree que voy a ir con él" y parece que lo entendió enseguida porque prosiguió:
-Mira tienes dos opciones o quedarte aquí a merced de alguien que acabas de ver que mató a otro o arriesgarte a irte conmigo. No tengo intenciones de hacerte daño, si fuera así ya lo hubiera hecho, ¿no crees? -Tenía un buen punto por lo que con algo de temor acepté su mano y me paré cuidando de que no me vea el hombre que aún seguía parado ahí, mirando hacia los lados, buscando a alguien.
Caminamos hasta el otro lado del techo, mientras que lo hacíamos solo podía repetirme una y otra vez que esto era una locura. Nadie en su sano juicio confiaría en un niño que no conoce y menos con un aspecto nada humano. Al llegar al otro borde, veo como él calcula la distancia entre el techo de mi casa y el del vecino.
-¡Estás loco si crees que voy a saltar eso! No soy Spiderman para estar saltando de techo en techo -le dije horrorizada al darme cuenta de sus intenciones.
-Confía en ti, sé que puedes hacerlo, a parte no está tan lejos y es la única forma de escapar de aquí.... Rápido antes de que huela tu sangre y adiosito tu vida y la mía por ayudarte -suplicaba a la vez que intentaba convencerme.
Me dirán loca, que lo que hice, nadie en su sano juicio lo haría, pero ese chico por segunda vez tenía razón, preferiría una y mil veces saltar teniendo aunque sea un cero punto un porciento de salir con vida que quedarme a merced de aquel tipo el cual estaba cien por ciento segura que me mataría sin pensarlo ni por un segundo.
La sensación de estar en el aire con grandes posibilidades de fallar y caer de un tercer piso, junto a que estábamos huyendo de un potencial asesino hizo que la adrenalina de mi cuerpo subiera a niveles que no sabía que existían. Mi corazón latió con tanta fuerza que pensé que se saldría de mi cuerpo, experimentaba una sensación extraña, no era un escalofrío, mas bien era como si la sangre se me congelara y al segundo hirviera a niveles que el sol me quedaría chiquito.
Como era de suponerse al llegar al techo de mi vecino, el cual por cierto jamás he visto en mi vida, resbale por estar en el mismísimo borde y por poco caigo al suelo, por suerte estaba el chico ahí, quien me ayudó enseguida.
-Vamos, rápido, que seguro ya te escuchó y aún nos falta otro salto, así que apúrate -susurraba agitándome para que corriera más rápido y poder llegar a no sabía dónde.
-¡¿Qué?! ¿Estás loco o qué? Yo no voy a saltar otra vez. En esta casi me mato. ¿Quién me dice que en la otra no lo hago? -Estaba asustada por lo que al principio grité, pero enseguida bajé la voz al recordar que sería mejor si no hablaba.
-Bueno si quieres quedarte aquí y morir vale, pero yo ya no te voy a seguir pidiendo que vengas conmigo, a mí no me puede hacer mucho así que... me voy -se veía molesto y algo fastidiado, no entendí el porqué de su reacción, pero mucho menos entendí por qué mi cuerpo empezó a moverse por sí solo hasta donde él estaba, siguiéndolo como había hecho hasta ese momento. -Bien, esta vez dobla más tus rodillas e impúlsate más fuerte, verás que vas a llegar.
Tengo que admitir que me moría de miedo porque jamás fui buena en los ejercicios, en ningún deporte hasta ahora inventado, por lo que correr y saltar de techo en techo por mi vida no era algo que mi cuerpo podría hacer con normalidad.
Cerré los ojos con fuerza y de un impulso volví a saltar. Esta vez sí llegué al próximo techo, pero como nada puede ir perfecto cuando se trata de los deportes y yo, casi me caigo por lo que tuve que balancearme, moviendo los brazos mientras que el chico riéndose de mí me ayudó a recuperar el equilibrio y salir del borde. Tuve que pararme un momento a respirar y a calmar mi corazón que latía con fuerzas.
-Por favor dime que llegamos porque ya no puedo más. -le supliqué entre jadeos en un intento de recomponerme; de estar corriendo y saltando de techo en techo me había comenzado a faltar el aire.
-Si, tranquila solo tenemos que bajar y entrar a la casa. Vamos. -me anunció entre risas ganándose una mirada molesta por parte mía.
Me señaló con la cabeza y comenzó a caminar, cuando llegamos al otro lado pude ver una escalera que no se veía muy segura, pero igual bajé, necesitaba pisar tierra firme ya. Una vez en el jardín solté un suspiro de alivio pensando que todo se había acabado, me equivoqué, no se había acabado, recién comenzaba.
"Dar por hecho que todo terminó cuando ni siquiera estás en tu propia casa es uno de los mayores errores que puedes cometer, pero bueno así era yo."
Entré a la casa maravillada, jamás la había visto abierta, cosa que ya era suficiente para no querer entrar, pero mi curiosidad y mis ganas de tomar algo le ganaron a cualquier razonamiento. Estaba decorada con cuadros enormes, cuadros de una familia bastante extensa, todos serios y con miradas que te congelaban la sangre, solo los dos niños menores se veían un poco menos aterradores aunque el mayor de estos se le veía una mirada muy profunda. En seguida saqué esos pensamientos estúpidos y me concentré en seguir al chico para no perderme, después de todo eran retratos de una familia como cualquier otra, o ¿no?
" De verdad que a veces me pregunto: ¿cómo alguien puede ser tan ingenuo y bobo para no darse cuenta de en donde se está metiendo?"
Llegamos al comedor para terminar dándome cuenta de que efectivamente no estábamos solos, había un chico tomando un líquido rojizo, lo que supuse era vino, tendría alrededor de dos años más que yo. Tenía la misma mirada profunda y mucho más escalofriante que la del niño del cuadro. Me observó detenidamente de arriba-abajo, analizándome con curiosidad, como depredador a su presa, para luego preguntarle con la mirada a mi acompañante.
-Es la vecina... Digamos que vio algo que se suponía no debía ver y la ayudé a que no termine igual que uno de los lobos -explicó al darse cuenta de cómo el otro me miraba.
El mayor solo abrió su boca como diciendo "Ah" y se terminó de beber su copa sin quitarme la mirada de encima.
-Aquí tienes, no está muy fría, pero ayuda -Entregándome el agua, asentí y me la tomé toda de una, tenía demasiada sed.
Le di el vaso de vuelta mientras miraba a todos lados, menos al frente donde estaba el chico mayor con su mirada clavada en mí. Se había vuelto demasiado incómodo, lo que hizo que cayera en cuenta que no tenía por qué estar ahí, no los conocía, esta casa jamás había estado habitada o por lo menos así pensaban todos lo que vivían en esa zona. A decir verdad si te ponías a analizarlos te dabas cuenta que eran demasiado extraños, no eran chicos normales, despertando en cualquiera una sensación de miedo, peligro y sumisión, necesitaba salir, pero no tenía idea de cómo.
-Perdona a mi hermano, no sabe cómo actuar delante de personas que no conoce. -Mirando al mencionado con clara molestia. -¡Qué cabeza la mía! No me he presentado me llamo John y el que está sentado ahí Peter, no suele hablar con nadie por eso te mira así, perdona.
-¿Por qué en vez de estar mintiéndole a la chica no vamos directo al grano y le cuentas por qué realmente está aquí? -dijo cortante y algo amenzante.
En ese preciso momento una corriente helada me corrió por la espina dorsal, terminé de paralizarme por completo cuando el chico llamado Peter se acercó a mí, mientras pasaba su lengua por sus filosos colmillos. Estuvo tan cerca de mí que sentía su helada respiración chocar contra mi cara hasta que John nos separó.
-¡Cállate ya! ¿Quieres asustarla o qué? No le hagas caso, es un idiota sin tacto alguno -Trató de acercarse a mí para calmarme, pero solo retrocedí, estaba demasiado asustada, miraba a todos lados buscando una salida para irme corriendo. -¡¿Ves?! Ahora no confía en nosotros, por tu estupidez.
-Prefiero ser directo, es más que obvio lo que somos, nuestro aspecto nos delata, a parte tengo hambre y no quiero seguir dándole largo a esto -Acercándose a mí sigilosamente.
Yo por otro lado caminaba hacia atrás sin perderlo de vista, tropecé con una mesa y uno de los sillones, pero a pesar del dolor seguí caminando hacia atrás, buscando una salida.
-¡¡¡PETER!!! ¡¡¡YA DÉJALA TRANQUILA!!! Perdón, de verdad que no sé qué le pasa, esta noche lo trae muy alterado -Se volvió a disculpar, parecía apenado, pero en esos momentos poco me importaba solo quería salir de ahí.
-C-creo que mejor me voy -tartamudeé susurrando.
-Es peligroso salir a esta hora mejor sal... -No terminé de escuchar porque ya estaba afuera y con la puerta bien cerrada.
Miré a los lados con el corazón en la boca y corrí hasta mi casa cuidado de no hacer ruido. Por suerte tenía las llaves en el bolsillo (se me olvidó dejarlas en su lugar, como siempre) y pude entrar.
Tuve que ponerme la mano en el pecho al sentir mi corazón tan agitado, mis ojos estaban bien abiertos mirando a cada rincón de la casa inspeccionando que no hubiera nadie o por lo menos no nadie no deseado. Cuando me aseguré que estaba completamente sola corrí escaleras arriba hasta mi habitación y me encerré en esta.
Pasé lo que quedaba de la noche pensando o más bien tratando de convencer a mi cerebro que todo había sido un mal sueño. Lobo, chico muerto, chico desaparecido, ojos radiantes, sonrisa con colmillos largos y filosos, copa con líquido rojo y espeso, peligro, mucho peligro. Esas imágenes venían una y otra vez a mi cabeza hasta que por fin amaneció.
Quise levantarme, salir corriendo de ahí pero mis piernas no respondían, ninguna parte de mi cuerpo lo hacía. Cada pequeño ruido me alertaba haciendo que me escondiera en mis sábanas, temblando. Tenía hambre, miedo, sueño y más miedo. Así pasé el fin de semana, apenas pude levantarme el domingo en la noche para comer un pedacito de pan y bañarme. Estaba exhausta, no tenía ganas de nada y a pesar de que el susto había pasado seguía teniendo muchísimo miedo, pero tampoco podía seguir evitando lo que había pasado y mucho menos seguir posponiendo mi vida.
-Que pase lo que tenga que pasar -dije en un arranque de valentía.
Ganas de ir a la escuela no tenía, pero si faltaba llamaban a mis padres y me buscaría un problema y lo último que quería era que el poco tiempo que los veía fuera peleando. Con desgano me levanté y me arreglé para ir a ese horror. Me había tenido que maquillar un poco para esconder un poco las ojeras y así mismo me fui a la escuela, aún con lo que había pasado la noche del viernes en la cabeza.
Al llegar a la escuela todo estaba normal o más o menos porque ví como varios cuchicheaban entre sí, hasta que noté que habían varias caras nuevas entre ellas estaba él, no otra vez... Mi corazón comenzó a acelerarse y mi cabeza a dar vueltas. Miré a todos lados buscando donde esconderme o como pasar sin que me descubra, poco valió, cuando volví a dirigir mi mirada al lugar donde estaba con otros chicos, nuevos también, me estaba mirando. Su cara había pasado de ser una seria a una con una sonrisa de malicia y se podría decir que hasta algo enojado.
Juro que en ese momento sentí que me había dado un infarto porque mi corazón pasó de estar a toda velocidad a pararse de una. ¿Por qué tenía que ser él? ¿De tantas escuelas en esta ciudad tuvo que venir a la más pequeña y menos conocida de todas? ¿Tan mala suerte tenía?
"La ficción supera a la realidad... aunque a estas alturas no sé cuál es cuál"
En ese momento no supe que hacer o por qué tenía tan mala suerte y ahora que lo sé, creo que fue mejor así, sino me hubiera puesto más nerviosa y no hubiera salido con vida de ese lugar.
No sé cómo lo reconocí, solo que tenía que actuar lo más normal posible sin importar que no me quitara la mirada de encima. Por desgracia tuve que pasar por su lado y lo terminé de confirmar era el mismo chico que vi saliendo del callejón lleno de sangre, después de aquel lobo junto a uno de los chicos, mismo peinado, mismo estilo de vestir y esa aura fría que le rodeaba. Por primera vez en mi vida agradecí que el timbre para entrar a clases sonara. Entré a mi clase sintiéndome más segura desmoronándome en la silla, recosté mi cabeza en la mesa mientras esperaba a la profesora. No supe en qué momento me dormí hasta que sentí que tocan con suavidad mi brazo.
-Uhmm...-Hice un sonido levantando la cabeza aún medio dormida, sueño que se me quitó al instante al ver quien era él que me estaba llamando.
Mis ojos se abrieron a más no poder de la sorpresa y el miedo. ¿Qué hacía ese tipo aquí? Desvíe la mirada hacia el frente para encontrarme que no solo él sino que también estaba el tipo del callejón con dos más, todos hablando con la profesora.
-¿Q-qué quieres...? -Perfecto, otra vez gagueando.
No puedo dar más pena porque es imposible. ¿Qué tiene ese tipo que pone mis nervios de punta?
-La profesora me dijo que me sentara a tu lado hasta que tu compañero vuelva a clases. ¿Podrías quitar tu mochila para poder sentarme? -Señalando a dicho objeto que descansaba en la silla a mi lado.
Asentí maldiciendo a Alejandro por no haber ido ese día a clases. Trataba de evitar la mirada de los cuatro, pero era imposible, eran demasiado persistentes. No sé qué tenían esos tipos, pero me miraban raro y luego entre si con enojo. De verdad que no tengo ni la más mínima idea de que está pasando, solo que es incómodo y molesto y quiero que pare.
-Oye... Perdón por lo del viernes. Tenía demasiada hambre y no pensaba con claridad, ya sabes... Ese día era muy difícil controlarnos, no lo vuelvo a hacer otra vez... Lo prometo, así que no tienes por qué estar preocupándote tanto -Su tono de voz decía que era sincero.
Por mucho que pareciera arrepentido no le iba a creer ni una sola palabra, a parte no tenía idea de que rayos estaba hablando. ¿Viernes? ¿Difícil controlarnos? ¿De qué rayos hablaba?
-No tengo idea de que hablas, solo deja de mirarme de esa forma y todo estará bien -dije sin quitar la mirada del frente, viendo como aquellos tres se sentaban algo alejados de mí, por lo menos algo bueno.
"Si, tal vez fui un poco seca, pero créanme, fue lo mejor que pude hacer en ese momento"
-¿De verdad no sabes de lo que hablo? ¿O te estas burlando? -Su cara era entre burla e incredulidad y yo seguía sin entender absolutamente nada de lo que estaba diciendo por lo que simplemente negué.
-No tengo idea de que hablas, así que por favor deja de molestar y atiende a la clase, no quiero que la profesora me llame la atención por tu culpa. -Tampoco era que me importara mucho eso, después de todo no pasaba una clase en la que me regañara por eso, lo que no quería era tener contacto con él.
Para mi suerte no habló más, se quedó callado sin hacer o decir nada con respecto a mí, cosa que me dejó aliviada. Al acabarse la clase salí lo más rápido posible para llegar a la otra, que estaba literalmente al otro extremo de la escuela.
El resto del día me fue normal, no los encontré en ninguna clase excepto en el almuerzo, donde yo estaba con mi mejor amiga, Lisa, por un lado, el grupo de anoche por otro y los hermanos al contrario de estos. Ambos me observaban fijamente haciendo de mi almuerzo algo muy incómodo... Ellos sí que eran raros y daban miedo.
Era todo sin sentido y bastante tenso para mí por lo que decidí ir al baño, sola.
" A veces me pregunto que tenía en la cabeza para hacer esas locuras. ¿Quién va sola al baño? Solo yo, aun sabiendo que hay gente rara vigilándome"
Entré al baño y fui directo a los lavamanos, donde me tiré varias veces agua a la cara deseando que aquello parara de una buena vez.
-¿Qué rayos está pasando? -me pregunté a mí misma.
Me quedé mirando en el espejo aquellas enormes ojeras que tenía por no dormir nada la noche anterior.
-Eso te lo puedo explicar yo, si me dejas... -Su tono era serio, pero de esos que hacían que te relajaras y confiaras, cosa que tal vez en otra situación hubiera logrado conmigo, pero luego de verla junto al chico que salió del callejón lleno de sangre solo logró alterarme más-. Pero primero controla tu corazón, me duelen los oídos... -Se quejó de dolor.
Algo que no entendí. ¿Cómo le podía doler que mi corazón se hubiera acelerado por su presencia y el susto? Esta gente me está volviendo loca con las cosas sin sentido que decían.
-Perdón, pero no es algo que pueda controlar... y dudo que eso te moleste... ahora si me disculpas me están esperando -Me importaba poco lo que la chica me quería decir.
No quería era estar sola en un lugar, y mucho menos cerrado, con alguno de ellos. Traté de salir, pero ella me detuvo del brazo y me tiró de este para que volviera adentro.
-En cuanto salgas de aquí los hermanos van a estar esperándote, si te vas con ellos será tu fin. En cambio sí vienes con nosotros te protegeremos y prometemos no hacer nada que no quieras. También te vamos a explicar todo lo que está pasando... lo que viste anoche y demás... No creo que tengas mejor opción que esa -Ella no se movía, estaba estática, en la misma posición, recostada a la pared, mirándome muy segura de lo que decía, de vez en cuando hacía muecas de dolor.
-Creo que paso, no pienso irme con ninguno de ustedes... No los conozco, ni me inspiran confianza, así que por favor, déjenme tranquila y váyanse a molestar a alguien más -dije algo fastidiada ya, sin quitar aquel tono de miedo que toda esta situación me estaba provocando.
-¿De verdad crees que tienes más opciones que esas dos...? Sabía que eras estúpida, pero no a este punto... A ver si entiendes... o vienes con nosotros o te tendremos que obligar a que lo hagas hasta que entiendas que es lo mejor -Esta vez se acercó peligrosamente hacia mí, de forma muy pausada causándome un terrible escalofrío.
Tenía muchísimo miedo y solo deseaba que fuera una pesadilla. Estar de esta forma con cualquiera de ellos me hacía sentir como una indefensa presa en un mundo lleno de animales feroces dispuestos a matarme sin ningún cuidado.
-Yo..yo no... -Quedé sin palabras, nerviosa por su repentina cercanía y por lo alterada que se puso de un momento a otro.
-Humanos... siendo estúpidos como siempre.... -No supe que me dio más miedo si el hecho de que sus ojos me decían que me querían matar y a la vez reflejaban una profunda soledad y dolor o sí que pasó de un tono amenazante a una risa irónica y burlona.
No respondí, solo me quedé viéndola, analizando que estaba pasando dentro de mi cabeza a la vez que buscaba una forma de salir y alejarme de todo aquello hasta sentirme "a salvo" y como si de un Ángel se tratase entró Lisa.
-Se puede saber qué haces que te... ¿Interrumpo algo? -Había comenzado enojada conmigo para pasar a un tono de confusión por la situación-. Bueno, no importa, ven conmigo que Cristian me está volviendo loca preguntando por ti, no lo soporto -Tomándome de la muñeca arrastrándome hacía afuera.
No respondí, la otra chica tampoco hizo nada, solo se le quedó viendo con molestia a mi amiga mientras negaba.
-No vayas con él... -Fue lo último que escuché de ella, pero tampoco le hice mucho caso.
Tal vez le haría caso si fueran los Miller, pero ¿Cris? No lo creo, lo conozco desde hace muchos años y el sería incapaz de hacerme daño, siempre ha sido muy buena persona.
-¡¡Aquí estas!! Ya me estabas preocupado pequeña... ¿Quieres venir conmigo a nuestra próxima clase? Ya el almuerzo se está acabando -exclamó el chico abrazándome de forma muy cariñosa.
Como si lo hubiera invocado, el timbre sonó dando a entender que teníamos que volver a la tortura. Fuimos hablando hasta el salón, donde continuamos conversando de forma muy animada sobre la fiesta de hace una semana y lo que había pasado entre nosotros... No me quería hacer ilusiones con aquello, pero aquel beso había sido con lo que soñé por años y que él quisiera hablar del tema me ponía muy feliz y emocionada. Lastimosamente llegó el profesor y tuvimos que separarnos.
Como ya tenía todo lo que necesitaba para esa clase me permití dormir un rato para recuperar mi nulo sueño de las noches anteriores. Por desgracia lejos de lograr descansar comencé a soñar con un garabato raro y la voz de un chico al fondo quejándose por eso, como si le molestaran todas aquellas líneas sin sentido para mí. Logré despertarme ya que al parecer ni durmiendo iba a poder estar tranquila. A mi clase le quedaba como una hora por lo que aburrida me puse a rayar la hoja sin fijarme en lo que hacía.
-Pero...¿qué es esto..? -exclamé por lo bajo al ver el mismo símbolo de mi sueño dibujado en toda la hoja, una y otra y otra vez, en todos los tamaños, unos más fuertes que otros, con líneas más gruesas o finas o con muchas líneas o una sola, pero seguía siendo el mismo garabato.
Al terminar la clase salí, encontrándome con Lisa, quien solo puso los ojos en blanco al ver que estaba acompañada por Cristian.
-Cualquiera pensaría que lo odias -comenté riendo mientras caminábamos hacia la salida, una vez que el chico se despidió.
-No lo odio, pero después de escuchar su nombre mil veces al día por 5 años ya me aburre. No entiendo que le ves -Ella como siempre diciendo lo que pensaba y ya, pero tenía razón, había días en los que solo hablaba de él y más después de aquella fiesta.
-No lo sé, todo en él me encanta y ya. Igual tienes que admitir que es super bueno -dije riendo y a la vez pensativa buscando algo en específico que respondiera a esa pregunta, pero no había nada, todo en él me encantaba.
-Si, si lo que tu digas... ¿Por qué te detienes? ¿ Tú? ¿Un tatuaje? Nah, no te creo. Nunca te gustaron, vamos -dijo incrédula al ver cómo me detenía frente a una tienda de tatuajes.
Algo en mí me impulsaba hacia dentro, ordenándome a gritos que lo hiciera, pero mi razón me decía que si me hacía el más mínimo puntito de tinta en mi cuerpo mis padres me matarían. Lo estuve dudando mucho, ignorando por completo a la chica a mi lado que no paraba de hablar y decirme que estaba loca hasta que sin más entré siendo seguida por ella.
-¿De verdad piensas hacerte uno? ¿Estas segura de eso? Sabes que en cuanto tus padres regresen te van a matar, ¿no? -Ella como siempre era mi conciencia, pero esta vez solo la ignoré buscando aquel garabato de mis sueños, caminando muy decidida a hacerlo o eso me decía mi instinto.
-Buenas tardes... ¿puede hacerme esto? -dije entregándole la hoja, pero lo que pasó luego jamás me lo imaginé, el hombre frente a mí se tiró hacia atrás golpeándose con la pared soltando mi dibujo aterrado mirándome como si fuera una asesina en serie.
-No, salga de mi tienda ahora, no pienso hacerle eso. No se lo enseñe a nadie ni hable con nadie del tema. Salga -Me echó aterrado, entrando a la parte de atrás de la tienda huyendo de no sé qué.
Quedé atónita ante la reacción del hombre, eso sí que no era nada normal. Miré a Lisa sorprendida y confundida, pero ella estaba igual o peor que yo. Ambas negamos, agarré mi dibujo y nos dispusimos a salir cuando entra una chica que también trabajaba ahí.
-¿En qué les puedo ayudar? ¿Necesitan algo? -preguntó la chica sonriente.
No pude evitar reír por lo bajo al identificar varios tatuajes de mis historias favoritas.
-Estee... si... pero el señor me acaba de echar... Quería hacerme esto, pero se asustó y me echó de la tienda -comenté tímida sin querer buscarle problemas a nadie o meterme yo en uno.
-Qué raro... bueno ni tanto... aquí entre nos, es muy supersticioso... ¿De dónde sacaste el dibujo si se puede saber? -Su tono de voz era divertido y a la vez se mostraba muy interesada en el tema.
-De un sueño, no recuerdo haberlo visto en ningún otro lugar -Miré a Lisa a ver si ella recordaba algo, pero al igual que yo solo se encogió de hombros y negó.
-Suele pasar, a veces tu subconsciente capta una imagen que para tu consciente es sin importancia y luego la proyecta en sueños... En fin, no importa, yo te lo hago. Por cierto, ¿tienes identificación? -Asentí y la busqué dentro de mi mochila. Esa era mi suerte, hace unos días había cumplido los 18 años por lo que el permiso de mis padres no sería requerido en lo absoluto -. Ven por acá -Señalando al lado contrario a donde se había ido el hombre, justo detrás de unas cortinas-. Por cierto soy Alex.
-Un gusto Alex y gracias por quererme ayudar con esto -agradecí sentándome en el sillón que la chica me había señalado-. Quisiera que fuera aquí, no quiero algo muy grande -Haciendo la medida con mis dedos, señalando el espacio entre mi dedo pulgar y mi muñeca.
-Es muy pequeño y te va a doler mucho por la zona. ¿Estás segura? -Dudé por unos segundos, pero al final asentí -¿Algún color en específico o solo negro?
-¿Puedes hacer estas rojas y estas azules? -pregunté tímida y no muy segura ahora que lo pensaba.
Nunca pensé hacerme un tatuaje, en mi casa estaba tan prohibido que jamás se me pasó por la cabeza, pero ahí estaba mordiéndome el labio con fuerza cuando la chica comenzó a tatuarme. Realmente dolía al principio hasta que poco a poco fui acostumbrándome y me relajé un poco. Me estaba gustando como estaba quedando, era muy hermoso, pero cómo soy yo no pude quedarme tranquila.
-¿Puedo intentarlo? Sé que no es lo común, pero me gustaría hacerlo... -susurré cuando vi que casi estaba terminando.
-No creo que sea buena idea, pero si eso deseas... solo ten cuidado, cualquier error puede ser grave y arreglarlo puede cambiar el dibujo por completo -Asentí y luego de que ella me explicara cómo usarla tomé la máquina dudosa y comencé a hacer lo que ella me indicaba.
Estaba emocionada por cómo me estaba quedando, pero cómo nada es perfecto terminé equivocándose haciendo una raya mucho más larga de lo que debía. ¿Cómo? Ni idea porque me estaba fijando por el dibujo trazado con lapicero e iba despacio, pero ahí estaba echando a perder mi locura.
-¡Genial! Lo eché a perder -dije molesta conmigo misma.
-Puedo intentar arreglarlo, pero va a cambiar un poco el dibujo. ¿Quieres que lo haga? -preguntó sacándome la máquina y mirándome muy preocupada por la estupidez de ambas, la mía por confundirme en una cosa tan sencilla como una línea y la de ella por permitir que yo misma me lo hiciera.
-No... mejor déjalo no se ve tan mal, ¿no? -pregunté tratando de convencerme de que no había cometido el mayor error de mi vida.
"Ojalá hoy en día haber cometido un error al tatuarme fuera el mayor error de mi vida o por lo que más me tuviera que preocupar, aunque sí fue el comienzo del resto de mi condena..."
-Si no miras el dibujo original se ve bien, igual no hay mucha diferencia -Miré a Lisa quién se había quedado alejada de todo con los audífonos puestos pues no estaba de acuerdo con mi decisión.
Le hice señas para que venga a ver, pero ella ni caso, en su mundo estaba hasta que me paré y le enseñé lo que había hecho.
-Si me lo pones tan cerca de la cara no voy a ver nada -dijo seria y algo fastidiada tomando mi mano y alejándola. -Está bonito, me gusta, pero... eso no quita que sea una pésima idea.
-Ya me lo hice, ya no me puedo echar atrás. -encogiéndome de hombros cómo si nada -¿Cuánto te debo? -girándome de nuevo hacia Alex mientras buscaba mi monedero, ella solo niega se acerca a mí y sonríe.
-Nada, no te preocupes, Josh te trató mal y no quedó cómo deseabas así no estaría bien de mi parte cobrarte no te preocupes -Rozando su mano suavemente en mi brazo con una dulce sonrisa.
-¿Segura? No quiero meterte en problemas -insistí apenada porque al final de todo en parte había sido mi culpa, no de ella.
-Tranquila, no te preocupes. Disfrútalo -Dedicándome otra sonrisa acompañándonos hasta la salida.
-¡¡Gracias!! Hasta luego -agradecí y salimos del lugar caminando hacia mi casa-. La chica es muy amable, ojalá no se meta en muchos problemas por mi culpa y por mi locura -comenté preocupada una vez que llegamos a mi casa.
-Si, se comportó muy lindo contigo a diferencia del tipo, fue muy raro su forma de reaccionar. ¿Seguro que nunca has visto esa cosa antes? -preguntó curiosa y muy extrañada.
-No recuerdo nada por el estilo -Por más que buscaba en mi mente no encontraba nada que me dijera: "¡de aquí lo sacaste!"-. Mejor busquemos porque no me parece que sea cualquier cosa por su reacción. Igual puede ser una superstición, pero mejor busco para estar preparadas.
-Eso debiste hacer antes de tatuarte, ahora no tienes vuelta atrás boba -Aquello había sido un regaño entre risas tomándole foto al dibujo para buscarlo en Google Imágenes y yo le copié.
Busqué en cuantos website existen, lo describí, subí fotos a páginas de preguntas. Lo busqué en páginas de runas antiguas, cosas mágicas, cuentos, pregunté en sitios dedicados al tema, pero nadie lo reconocía. Nadie tenía idea de que hablaba. Ni un solo artículo había sobre mi dibujo. ¡Estábamos perdidas!
-Por primera vez en mi vida cómo fan no encuentro algo que quiero en Internet. ¿En qué te metiste? Esto no es normal, una de dos o el tipo de la tienda está loco o te acabas de meter en algo muy gordo.
"Ella siempre tenía la razón, pero esta vez mi conciencia tenía más que la razón... me había hecho una predicción."
-No lo sé conciencia... No sé qué es... solo sé que soñé con él, lo dibujé y me entró ese arrebato de hacerlo -comencé a arrepentirme de hacérmelo de solo pensar que podría meterme en problemas por un simple dibujo-. ¿Te puedes quedar conmigo hoy? No quiero pasar la noche sola -Después de todo lo que había visto, vivido, más lo del tatuaje me daba mucho miedo estar en cualquier lugar a solas.
Pasamos la noche hablando, haciendo tareas y preguntándonos qué rayos estaba pasando, pero no hallábamos respuesta.
A la mañana siguiente volvimos a la escuela. Todo iba bien, todo perfecto, pero el destino estaba en contra mía y de mi día tranquilo... Tuve que encontrarme con los tres chicos de aquella noche junto a la chica que ahora que la veía junto a estos me di cuenta que era igual de escalofriante que ellos. Estaban todos juntos, justo enfrente de mi clase, tan solo hacer contacto visual con ellos hacía que mi cuerpo completo se congelara y comenzara a temblar de frío y mi cabeza diera vueltas.
-¿Pu-puedo pasar? -pregunté nerviosa deseando que simplemente me dejaran hacerlo sin comentario alguno.
"Juro que si tuviera la oportunidad de regresar en el tiempo me hubiera saltado esa clase antes de tener que vivir con tanto miedo que no dormí en días."
-¿Crees que después de ayer y hace unos días te voy a volver a dejar escapar? -Su tono de burla y su sonrisa que decía cualquier cosa, menos que estaba siendo amigable.
-No sé de qué hablas... Déjame entrar -Por primera vez en el día mi voz salía normal y no entrecortada delante de ellos.
-No te hagas... -Aclaró su garganta y me dijo en un susurro- Tu en tu techo mirando lo que no era de tu incumbencia y luego corriendo a casa de los hermanos Miller -Se inclinó hacia mí con un tono amenazador.
Sentí como el alma se me iba del cuerpo y este se ponía más frío que el polo Norte. Si estuviéramos en una caricatura ya estuviera por el color morado del montón que se asomaron en mi cara al escuchar aquello.
-No sé de qué hablas... La única noche que subí al techo estaba muy oscuro, no se veía nada... -titubee sin saber qué inventarme realmente- Aquí la pregunta es, ¿cómo rayos tú sabías que fui a casa de mis amigos? ¿Me están espiando o qué? ¿Por qué la chica a tu lado me amenazó ayer? ¿Qué se creen?
No pregunten. No sé de dónde saqué el valor para hablar así, simplemente lo hice y ya, tal vez porque estaba rodeada de personas y pensé que así no pasaría nada de lo que vi, aunque en este momento no estoy muy segura.
"De verdad no sé cómo fui tan estúpida, si hubiera sabido que eso me iba a traer más problemas, mejor me quedaba callada, pero no, yo y mi bocota somos un caso especial"
El miedo no, el terror tampoco, lo que sea más fuerte que esos dos juntos por un millón entró en mí cuando lo vi acercarse aún más hacia mí, molesto. Por suerte llegó aquella profesora, que tanto había maldecido, a salvarme haciéndome sentir afortunada por primera vez en días.
-¿Se puede saber qué hacen aquí afuera y no en la clase? Vamos entren, antes que les ponga ausente a todos -Ella tan odiosa como siempre... Solo pude sonreír y entrar casi corriendo a mi asiento.
El ambiente en esa clase nunca fue el más ameno, pero ahora con los nuevos se sentía más tenso y pesado o tal vez solo eran ideas mías. No es que siempre prestara atención a esa clase, realmente siempre me quedaba en el limbo pensando en cualquier cosa menos en la clase, pero hoy ni eso. Me sentía tan acorralada, que si hacía cualquier movimiento en falso hasta ahí llegaba. Mis manos sudaban frío y mi cabeza estuvo dando vueltas la hora y media de clase.
A la hora del almuerzo Lisa y yo fuimos a la biblioteca a buscar más información, pero nada, no encontramos nada y ya me estaba frustrando, al igual que ella. Las lágrimas en mis ojos comenzaban a formarse porque a pesar de que era un simple dibujo la reacción del hombre y los chicos persiguiéndome, estaba, estoy asustada y con mucho miedo. Tal vez pensarán que, ¿por qué no lo digo? ¿por qué no hablo con un adulto? Simple, no puedo llegar y decir que vi a un chico siendo asesinado por cuatro chicos de mi edad, pero al final solo salieron tres y un lobo, sin contar que al otro día no había ningún cuerpo, en otras palabras me tomarán cómo loca. A todo esto hay que sumarle que vivo sola, mis padres siempre están viajando por trabajo. Imágenes horribles venían a mí haciendo que comience a respirar entrecortado mientras lloraba en silencio.
-¡¡Hey!! ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? ¿Pasó algo más? -preguntó mi amiga abrazándome logrando que me rompa por completo, escondiéndome en sus brazos-. Me estás asustando... ¿Qué pasó? ¿Quieres hablar?
-V-vi u-un asesinato... e-eso creo... -susurré lo más bajo que pude en su oído procurando que nadie escuchara.
-¿¡Qué tu qué!? -exclamó ella haciéndose escuchar en toda la biblioteca, ganándose un regaño por parte de todos los que ahí se encontraban.
-Shh... No grites... si eso... C-creo que vi uno...y ahora m-me están persiguiendo... -susurré asustada escondiéndome aún más en su abrazo.
-A ver, necesito que respires y me cuentes todo bien porque creo que no estoy entendiendo nada de nada... ¿Escuché mal o dijiste que viste cómo mataron a alguien y que para colmo se dieron cuenta? -Comenzó a susurrar de la misma forma que yo lo hacía.
Solo asentí dando un fuerte y profundo suspiro.
-Estaba en el techo cuando vi a un chico huyendo y luego a otros entrar... escuché los golpes... luego vi cómo salían llenos de sangre... hui... y ahora están en la escuela... quieren que vaya con ellos... pero hay otros dos raros también que quiere que vaya con ellos... uno de ellos me ayudó a escapar, pero igual no me parecen de confianza... Tengo miedo Lis... -Le resumí lo que había pasado y lo poco que entendía de la situación.
Ella solo se me quedó viendo sorprendida y preocupada, sin saber qué decir o hacer, algo que hasta hace un segundo me parecía imposible...