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Señorita Espía y Su Hijo

Señorita Espía y Su Hijo

Autor: : GRACIA CANEDO
Género: Romance
Su apariencia arruinó su boda y sus palabras hicieron que su padre cambiara de opinión. Al final se convirtió en su novio y ella había sido su prisionera. La única razón por la que se casó con ella fue para vengar a su familia. Cuando finalmente supo la verdad, se derrumbó y comenzó a planear su huida. Ella tuvo éxito y desapareció de su mundo. Cuando regresó ocho años después, juró que haría que el hombre pagara por lo que hizo. Esta vez, ella fue la única que controló su destino.

Capítulo 1 Echando a perder la boda

Todo empezó con una boda.

La novia parecía muy infeliz, aunque todos los demás invitados estaban pasándolo en grande.

"¿Tú, Neil, quieres recibir a Bonnie como esposa, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así́ amarla y respetarla todos los días de tu vida?", preguntó el sacerdote con seriedad.

En ese momento, Bonnie Meng apretó el ramo con su mano y, poco después, escuchó la decidida respuesta de Neil Xia:

"Sí, quiero."

'Pero yo no', pensó Bonnie, aunque bajó la cabeza y se guardó sus pensamientos para sí misma.

La boda había llegado más rápido de lo que esperaba, y no pudo hacer nada para detenerla. Realmente fue una boda relámpago. Tres días después de que se comprometieron, ya estaban de camino hacia el altar. Aquel matrimonio entre las familias Xia y Meng, permitiría que los Meng respirasen un poco, mientras se veían envueltos en una situación muy complicada.

"¿Tú, Bonnie, quieres recibir a Neil como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así́ amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?", continuó el sacerdote, sin darse cuenta de la confusión que reinaba dentro de la cabeza de Bonnie.

Entonces, todos los ojos se volvieron hacia ella, lo que hizo que se sintiera tremendamente incomodada.

"Yo...", balbuceó ella, mientras miraba los suplicantes ojos de su madre y el rostro sudoroso de su padre. Tras un breve instante, suspiró abatida en su interior, y contestó: "Sí, quiero".

Desde su asiento, el jefe de la familia Meng, Talon, dejó escapar un suspiro de alivio. Su familia ahora estaba a salvo. Sobre los bancos de la iglesia, Talon sonrió al señor y a la señora Xia. Su hija finalmente le había sido útil.

Desafortunadamente, cuando uno pensaba que ya estaba a salvo de todo peligro, solían ocurrir cosas malas.

"¡No puedes casarte!", gritó una voz clara y nítida desde las puertas dobles del templo. Todos los presentes se volvieron hacia el intruso. Bonnie, quien ni siquiera había terminado de pronunciar sus votos cuando aquella voz la interrumpió, también lo miró, y sus ojos se encontraron con los de aquel hombre, lo que hizo que sintiera como si se hubiera estrellado contra un iceberg.

Un frío helado se apoderó de ella.

Los ojos del hombre se entrecerraron con perversidad.

"¿Quién eres tú?", gritó Talon Meng, levantándose de su asiento y gritándole al intruso.

Había puesto todas sus esperanzas en la boda, por lo que no podía permitir que nadie destruyera la única tabla de salvación que le quedaba a su familia.

"Sr. Talon, ¿es que no me recuerdas?", preguntó el hombre, al tiempo que comenzaba a caminar lentamente hacia él.

Ataviado con pantalones y zapatos de moda, sus largas zancadas hicieron que acortara rápidamente la distancia que los separaba. Los invitados no pudieron ver su rostro con claridad, ya que estaba a contraluz.

Finalmente, cuando pudieron verlo, el rostro de Talon cambió de inmediato.

No fue debido a que el hombre fuera demasiado feo, todo lo contrario, era demasiado guapo.

Tenía unas cejas poderosas que enmarcaban un par de ojos ligeramente hundidos. Su rostro tenía un cierto un aura occidental. Aquella nariz alta y sus labios delgados ligeramente inclinados hacia arriba lo hacían parecer feroz y burlón todo el tiempo.

En ese instante, Bonnie pensó, por primera vez, que la palabra "rebelde" podía describir perfectamente a aquel hombre. Se veía encantadoramente rebelde.

"¿Atlas Zhuo? ¿Eres tú?", preguntó Talon, quien parecía que al fin lo había reconocido. De pronto, vacilante, dio un paso atrás y se dejó caer en su asiento.

La reacción de su padre confundió a Bonnie. ¿Quién era aquel Atlas Zhuo? ¿Y por qué su padre actuaba como si hubiera visto un fantasma?

"¿Así que todavía recuerdas a mi padre?", comentó el hombre, agachándose al nivel de Talon y suspirando, y luego añadió: "Sr. Talon, también debes recordar que mis padres murieron hace veinte años".

Entonces, le dio unas palmaditas a Talon, lo que hizo que el hombre mayor se sobresaltara, mientras los ojos del intruso brillaban con picardía.

"¿Entonces eres el hijo de Atlas? ¿Gavin Zhuo?", preguntó Talon con voz temblorosa. Mientras trataba de mantener la calma, los músculos de su rostro se torcieron en una fea y fingida sonrisa

Todo aquello parecía muy divertido para Gavin. "Así es", dijo Gavin mientras asentía felizmente.

Entonces, Talon lo miró con asombro. Aquel hombre frente a él era increíblemente intimidante. Cuanto más lo miraba, más se apoderaba el miedo de su corazón.

"¡Oh, eres tú! Ha pasado mucho tiempo...", comentó Talon, riéndose entre dientes, mientras trataba de fingir que estaba familiarizado con el joven. Nervioso, miró hacia el altar para ver cómo estaba la pareja, antes de volver su atención a Gavin y añadir: "Estoy tan feliz de que hayas podido asistir a la boda de Bonnie. No te culparé por llegar tarde".

Capítulo 2 Me casaré con tu hija

Neil, quien estaba observando pacientemente lo que sucedía, frunció el ceño. ¿Era todo realmente tan sencillo como su suegro lo hacía parecer?

Enseguida le lanzó una mirada furtiva a Bonnie, como si le preguntara qué pensaba que estaba pasando. En tanto que la mujer solo se encogió de hombros, pues no podía hacer nada para ayudar.

Ella tampoco tenía idea de quién diablos era Gavin.

"Tienes razón. Estoy aquí para la boda", afirmó Gavin, confirmando las palabras de Talon. No obstante, lo que dijo después sorprendió a todos: "Pero estoy aquí como el novio".

Bonnie y Neil estaban tan asombrados como sus invitados. Incluso los padres de Neil, el señor y la señora Xia, estaban conmocionados. De inmediato, la multitud comenzó a reírse de lo que estaba sucediendo, por lo que el rostro de Talon se ensombreció.

"¡Gavin, basta!". Luego, con una sonrisa rígida en su rostro, el señor Meng le dio unas palmaditas en el hombro en falsa camaradería. "No es una broma divertida", agregó.

"Pero Sr. Talon, no estoy bromeando. Mis padres y tú arreglaron este compromiso entre Bonnie y yo desde hace veinte años. ¿Recuerdas?". Parecía que las palabras del joven eran la chispa que encendía a toda la congregación en un incendio forestal, pues todos se volvieron locos con la revelación. Mientras tanto, su sonrisa se profundizaba en satisfacción al mirar el rostro atónito de la mujer.

El ceño de Neil se agudizó también, y al instante bajó la cabeza para susurrarle al oído a Bonnie: "¿Qué diablos está pasando?".

"No tengo idea. Ni siquiera sé quién es, y créeme que no lo había visto antes". La mujer estaba completamente perpleja por lo que estaba sucediendo. ¿Quién diablos era ese muchacho?

¿Y ella estaba comprometida con él? ¿Cómo era eso posible? Nadie le había mencionado nunca ese compromiso.

El sudor frío comenzó a deslizarse por el rostro del señor Meng, pues pensaba que cuanto más dejara que esta situación continuara, más peligraría la boda, y eso no podía suceder, ya que necesitaba que su hija se casara con Neil Xia.

De repente, la idea de las posibles consecuencias lo impulsó a actuar.

El hombre se recompuso e intentó persuadir al recién llegado. "Gavin, eso pasó hace muchos años. No te hemos visto ni hemos sabido nada de ti por veinte años. Piensa que, como padre, tengo que pensar en el bienestar de mi hija", expuso Talon. "¿Cómo pudiste aparecer en su boda y exigir estar casado con ella? ¿Acaso estás aquí para destruir su felicidad?", añadió.

'¡Desvergonzado!', pensó el joven. Teniendo en cuenta por qué este matrimonio estaba ocurriendo, era hipócrita por parte de él decir que estaba protegiendo la felicidad de ella.

"Sr. Talon, ¿todavía recuerdas la noche en que murieron mis padres?".

Bonnie no sabía si solo se estaba imaginando cosas, pero la voz de Gavin sonaba un poco trágica.

"¿Por qué mencionas esto en la boda de mi hija?". La sonrisa en el rostro del hombre se desvaneció, y además su camisa ahora estaba empapada de sudor.

Gavin se burló y se inclinó para susurrarle al oído, asegurándose de que fueran los únicos que escucharan sus palabras: "Lo recuerdo. Recuerdo con claridad todo lo que hiciste esa noche".

Los ojos de Talon se abrieron de miedo mientras jadeaba para respirar y sentía todo su ser frío y entumecido.

"Señor, no nos engañemos. Sé por qué tu hija se casa con Neil Xia. Hagamos un trato. Puedo duplicar la oferta que la familia Xia te ha prometido... Pero solo si ella se casa conmigo". Gavin observaba con calma en su rostro la reacción el hombre, pues de hecho no le importaba en absoluto.

El joven tenía dos objetivos claros.

Una de ellos era detener la boda de las familias Xia y Meng.

El otro era cumplir su compromiso con Bonnie.

Evidentemente, no le importaba lo que los demás pensaran de él o de sus planes.

Por su parte, Bonnie estaba sorprendida por la arrogancia del joven, ante quien no sabía cómo reaccionar. '¿Cómo puede existir alguien tan irracional en este mundo?', se peguntaba la mujer.

Sin embargo, lo que era aún más confuso para ella era ver a su padre temblar como una hoja en el viento a petición de aquel muchacho.

Era una exigencia completamente irrazonable. ¿No era su padre quien consideraba esta boda como algo muy importante?

¿Qué le había dicho con exactitud Gavin a su papá?

"Señor Zhuo, si está aquí para destruir mi boda, por favor váyase ya", dijo Neil enojado, finalmente rompiendo su silencio, pues ya no podía soportar más la situación.

Capítulo 3 No me casaré con él

Ningún hombre permitiría jamás que otro se llevara a su esposa, pues esto se consideraba una desgracia.

"Señor Xia, el señor Talon aún no ha dicho nada. ¿Por qué estás tan ansioso?", dijo Gavin echándole una mirada a Neil antes de continuar ignorándolo. Ya era bastante obvio que no lo veía como una amenaza.

"¿Qué está pasando, Talon?", preguntaron el señor y la señora Xia, quienes comenzaban a sentirse ansiosos por el drama que se estaba desarrollando. Evidentemente, ahora la boda estaba arruinada debido al joven intruso. ¿Por qué Talon le permitió decir esas tonterías?

El señor Meng sabía que estaba acorralado en una esquina sin escapatoria a la vista. Acto seguido, le lanzó una mirada de resentimiento al recién llegado antes de decirles al señor y la señora Xia: "Lo siento mucho por esto, pero el compromiso de Gavin y Bonnie se dio antes de que Neil llegara, y ya que él regresó, no podemos continuar con...".

El hombre se calló, no obstante, las palabras no pronunciadas resonaron en el salón sagrado.

El señor y la señora Xia, enrojecidos de ira, se tambalearon un poco, casi a punto de desmayarse ante la revelación. De inmediato, Neil corrió al lado de sus padres para sostenerlos, y cuando estaba a punto de indagar más, su padre lo detuvo.

"Felicitaciones, Talon. Parece que esta vez has encontrado a alguien para ayudar a tu familia", comentó el señor Xia, quien se sentía tan humillado que, de no ser por los invitados presentes, lo habría golpeado.

Estaba claro que el hombre había cambiado de opinión después de que el intruso habló con él, pues le prometió el doble de la cantidad que la familia Xia estaba a punto de ofrecerle. Por supuesto que eso lo había hecho cambiar de parecer.

"Sr. Xia, las cosas no son así. Yo..." Talon trató de explicarles, pero era obvio que ellos ya no estaban interesados en escuchar su explicación.

El único que quería escuchar sus motivos era Neil, sin embargo, aunque quería saber qué estaba sucediendo, sus padres lo sacaron del lugar. Sus familiares y amigos también los siguieron fuera de la iglesia, y pese a que igualmente deseaban estar al tanto de lo que había pasado, valoraban más su relación con la familia Xia.

"Señor, volví para cumplir mi compromiso con Bonnie, y ya que tenemos una boda preparada en este momento, podríamos aprovecharla". Gavin miró el rostro pálido del hombre antes de continuar: "¿Qué tal si me caso con ella hoy?".

La mujer era la persona más afectada por sus conversaciones, pero se vio obligada a mantenerse al margen todo el tiempo. No obstante, al escuchar la pregunta del joven, se volvió bruscamente hacia su padre justo a tiempo para verlo asentir, lo que la hizo reír con amargura.

Esto era absurdo, y, por supuesto, le estaba pasando a ella. Era realmente tan desafortunada.

La joven tuvo dos prometidos en el lapso de un día. Uno estaba vinculado a ella para mejorar los intereses de su familia, y el otro solo ofreció el doble de la cantidad que ofreció el primero.

"No. No me casaré contigo".

Bonnie aceptó casarse con Neil para salvar a su familia, pero eso no significaba que estuviera dispuesta a que su padre la vendiera al mejor postor.

Por el amor de Dios, ella era un ser humano, y puede que no tuviera mucho, pero aún conservaba su orgullo.

Al escuchar el rechazo de su hija, Talon caminó hacia ella y la abofeteó.

El sonido reverberó tan fuerte por toda la iglesia que, para entonces, la madre de Bonnie, Rosa, salió de su aturdimiento y se dio cuenta de lo que acababa de pasar. Enseguida le gritó a su marido y tomó a su hija en sus brazos. "Si vuelves a tocar a Bonnie, lucharé contigo hasta la muerte".

Ella no aceptaba que su esposo usara a su hija como moneda de cambio para mejorar el estado financiero de su familia. De hecho, si no fuera porque la joven accedió al trato y porque tenían un hijo menor del que cuidar, Rosa no habría aceptado la boda en primer lugar.

Sin embargo, ahora que su hija era la que les decía que no, no veía la razón para continuar con esa farsa.

"¡Fuera de mi camino, Rosa!", exclamó el señor Meng, quien intentó agarrar el brazo de su mujer y alejarla de su hija.

Estaba furioso. ¿Cómo se atrevían su esposa e hija a oponerse a él? ¿Acaso no entendían que la familia Zhuo ya era suficiente problema? No necesitaban aumentar su estrés en ese momento.

"Papá, suelta a mamá". Bonnie intentó soltarse del abrazo de su madre y se paró frente a ella para protegerla de su padre. Luego, entrecerrando los ojos le sentenció: "Ya te lo dije. No me voy a casar con él. Aunque me mates ahora mismo, no me casaré con él".

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