Una inesperada boda
Envolví el largo de mi vestido blanco, lo levanté hacia arriba para poder dar pasos, era un vestido fascinante, elegante hecho por uno de los mejores diseñadores.
Si nada ocurría, me estaría casando con uno de los nietos de una reconocida familia millonaria, que tenía instalada sus empresas y negocios en Estados Unidos.
Sin embargo, nada de eso importaba, ya que mi madre nisiquiera estaba aquí para sentirse orgullosa de mi, esta boda no era de ninguna manera lo mejor en mi vida, era una boda impuesta, y lo era por muchas razones.
Las lágrimas recorrieron cuesta abajo por mis mejillas impecables. Lloraba por que pensé ahora mismo en la situación que vivió mi madre, un amor no correspondido, aunque ella y mi padre tuvieron un noviazgo en la que se suponía que tuvieron su tiempo de conocerse, aún así fue defraudada de forma tan déspota, ¿Que esperaría yo de un matrimonio arreglado?
Sí estaba vestida de lo más hermosa posible, pero quien la llevara no tenía el corazón rebozante de felicidad.
Esa era yo, una Chica, en sus escasos veinte años, sin experiencia en asuntos del corazón y sin una convicción clara acerca de lo que esperaba de un matrimonio como este.
Hace una semana, mi Padre biológico me habia buscado, habló conmigo, me dijo que yo debía ser filial a él, por que él era mi progenitor, debía casarme en nombre de su otra hija, cuya salud había deteriorado al tener un accidente automovilístico. Lo acepté, no tenía nada que perder, estaba sola en el mundo, y él era mi Padre, mal que bien.
No sabía mucho de la vida de mi Padre, era poco lo que sabía de él y su nueva familia, no me había inmiscuido en su círculo.
Fue que mi Padre, al dejarnos a mi madre y a mi en abandono, ya había mantenido un desliz de años acumulados, con su entonces secretaria, Julia Peter, ellos habían procreado una hija de edad aproximada al mio, y otro chico de 15 años.
El resultado fue que mi Padre por nombre Jason Landett y su actual esposa, Julia Peter, estaban endeudados hasta más no imaginarse y era con la familia Santos, el patriarca de esa familia, en un esfuerzo por ayudar a apaciguar la deuda de mi Padre, le pidió que casara a su hija con su nieto.
Obviamente, mi padre y su actual esposa no quisieron poner en riesgo la reputación y la seguridad de su querida hija, Camilla Landett. Por lo que ellos pensaron en la fácil manera de enviarme a mi en su lugar. Decisión que después lamentarian.
Andrés Santos, este era el nombre de aquel hombre, tenía una reputación increíble, se había casado ya cinco veces, en las que las recién casadas habían abandonado al hombre, por supuestamente ser "peligroso, grosero, petulante, un narcisista en potencia, un hombre hecho de hielo, un tipo de lo más calaña" nada de eso me perturbaba a mi, yo no esperaba nada bueno de un hombre por las vivencias y traición que sufriera mi madre, así que iba a la guerra sabiendo a lo que iba, a perder la vida, o al menos, no esperaba el cielo allí.
Yo que pensaba que tener un marido de noche a la mañana era algo de telenovela, me había equivocado.
En flash back
Mi madre había estado enferma desde hace seis meses, no tenía dinero para un tratamiento adecuado, por lo cual, ella al fin me dió la dirección de mi padre biológico, para ir a hablar con él, tratar de pedir alguna ayuda económica.
Una historia de amor - odio entre mis padres, era interminable, del cual no hubo nada bueno que digamos, porque se negó a brindarme ayuda para la salud de mi madre, yo tenía 15 años para entonces.
Esto era una larga historia entre mi madre y el Padre que me tocó tener.
Siendo que en su relación, papá engañó a mi madre, y lo hizo estando en un matrimonio estable.
Al darse cuenta de su traición mi madre decidió abandonarlo, al salir de esa relación infernal, no logró mucho de su vida, enseguida se dió cuenta que estaba enferma, para entonces yo que ya había cumplido siete años, llegué a ver tan pronto qué color tenía la traición, el amor, y lo desprecié sin haber vivido mi propia historia.
Siendo tan irrazonable la actitud de mi progenitor que se lavó las manos para mi crianza. Lo cual hizo que yo tuviera tantas penurias y creciera con muchas carencias.
Pasó ocho años en la frescura, sin preocuparse por mi y mi estabilidad, él prácticamente se olvidó de su primer matrimonio y la hija que procreó de esa relación.
Mi encuentro con este señor que no merece ni que lo llame padre, me hizo romper las esperanzas en un ser querido, convirtiéndome en una persona fría y vengativa.
Cómo verán, mi Madre falleció en los siguientes años, aún recuerdo su rostro con mucho dolor, sufriendo de intensos dolores, ese semblante preocupado y miseral, lo cual me quitó toda esa infancia despreocupada, haría pagar a todos los involucrados al sufrimiento que vivió mi madre.
Como mi mamá siempre estuvo muy enferma, prácticamente yo viví mis últimos años en un hospital, tanto de estar ahí me había memorizado el nombre científico de las enfermedades, y sus respectivos tratamientos, el nombre del medicamento etc, etc.
Para resumir, no fuí a la universidad a estudiar medicina, pero entendía todo al respecto. Los conocimientos estaban allí, en mi mente y eso era del conocimiento de todos lo que trabajaban en el hospital.
El director del hospital me miró con preocupación al verme sollozar con las cenizas de mi madre cargando en mis brazos. Al parecer le di mucho pesar.
Sintiéndome totalmente desecha no había una pieza entera en mí, mi corazón estaba vacía.
Sr. Armando Shane, el director del hospital, me llamó a su despacho, en aquel entonces, me dijo esto y es algo que no olvidaré.
-Una oportunidad no toca dos veces a tu puerta, así que yo te daré una oportunidad para que la aproveches.-Parpadié dos a tres veces al estar en la espectativa de cuál sería esa oportunidad.
-Te enviaré a estudiar medicina a la universidad.-Si aceptas o no, te daré un día, no hay mucho que pensar.
-Como tú lo has dicho, no hay nada que pensar, aceptó muy agradecida esa oportunidad.-Dije mirando al doctor Armando Shane, un hombre todavía muy joven.
Fue así como cinco años después estoy aquí, convertida en una doctora.
Fin del recuerdo del pasado.
En el presente, me abruma tanta gente que no sé quiénes son en esta boda.
Entró al son de la música suave tocado por algún pianista profesional.
Al avanzar hacia adelante, pude ver a mi padre muy sonriente, al parecer no se sentía ni un poco preocupado por mí destino desastroso, por qué, por qué yo no era ella, su hija Camilla Landett.
Al continuar mi marcha hacia el altar, pude vislumbrar al hombre del cual todos temían, allí estaba él con su porte bello y atractivo.
Un hombre que lejos de aparentar estar casándose, tenía una mirada gélida y repugnante. Con decir que nisiquiera me volvió a ver, parecía estar allí por obligación.
Bueno, yo estaba aquí por obligación, y sin embargo no estaba para nada siendo tan abierta a la indiferencia para dar de qué hablar.
Suspiré con algo de bochorno y me dediqué a mirar otras cosas, como el decorado, al otro lado una fila de chicos jóvenes y muy atractivos, parecía que había un concurso de hombres guapos en este lugar, me dije a mi misma.
Sonreí con las personas al otro lado, entonces entre todo eso vi como sus ojos se posaban en mi cara. Lo ignoré a cómo él lo había hecho.
-Elizabeth Gu, Acepta a Andrés Santos como su esposo, en la salud y la enfermedad, en la abundancia y la escasés, todos los días de su vida.-quedo en silencio. No era por que querría hacer show con la situación, solo estaba algo aturdida por el grado de acontecimiento.
Veo que alguien a mi lado está incómodo. Y me repongo de un suspiro, corren mis lágrimas, lo cual da un enfoque al público presente de que mi situación es precaria y sufriré en manos de este hombre, que al parecer es idéntica a una escultura hermosa, pero en fin, una escultura de hielo.
El Padre vuelve a repetir todas las debidas asignaciones en las que me vuelve a repetir si acepto al hombre a mi lado como mi esposo.
-¡Acepto! -Dije sin sonreírle, sin mirarle, mis mejillas estaban empapadas. Mientras él me lanzó otra mirada de descontento y entre dientes susurró.
-Muy digna, te comportas como una pobre mujer, la peor de todas las esposas que me ha tocado.-Escuché claramente, y parte de los presentes que estaban adelante pudo ver nuestra interacción, así que entre ellos estaba mi padre y su esposa Julia Peter.
Disimuladamente les lancé una mirada, pude ver en la cara estúpida de esa mujer una sonrisa de complacencia, ¿Lo estaba por mi situación precaria? Si, según ella, yo sería muy maltratada en esta familia ya que mi estatus sería peor que algún mendigo.
Volví mi rostro hacia él y apretando la quijada le dije :
-Imbécil, por si no lo sabes, mira la puerta...-De inmediato el mira hacia la puerta de la salida y me vuelve a ver a mi.-En su cara estaba reflejada la incertidumbre.
-La puerta es ancha y no está cerrada, puede irse cuando lo desee.-Dije apretando los dientes.
Ante estás palabras mías, el cura hizo un arbitrario gesto de declarar rápido, "los declaro marido y mujer" volví a lanzar otra vista al hombre que una vez me abandonó y hoy por conveniencia propia me enviaba en manos de este ser arrogante hasta las uñas, digo hasta los suspiros.
Cuando al fin, el cura dijo que el novio puede besar a la novia, yo nisiquiera me digné a volver para mirar y hacer ese gesto, él me tomó del hombro con brusquedad y me ató a su frente obligándome a mirarlo, allí levantó el velo y por unos segundos vi en sus ojos tirar algunas pequeñas chispas que luego se tornaron oscuras.
Se acercó a mí su boca, sabía que debía aceptar ese beso, pero yo quería que ese beso me lo diese el Dr. Armando Shane. Mi eterno amor platónico.
Sin embargo, él tenía novia, y yo no podría interponerme a su relación de esa manera. Tenía escrúpulos. Aunque escuchaba de otras estudiantes de medicina que "en la guerra y en el amor todo se vale"
Fue un beso superficial, incómodo, desastroso, por que sentía como que puras hormigas me pellizcaban en los labios.
Me aparté y ante la mirada de este hombre limpié mis labios, al hacerlo, él me volvió a tomar de mi hombro, puso su otra mano en la parte lateral de mi cabeza y me obligó a dejarme besar por largo tiempo.
Todos estaban con las quijadas caídas, Andrés Santos besando a su nueva y más reciente esposa, cuando las anteriores se fueron una tras otra por la mayor razón era su indiferencia.
Me soltó con una sonrisa imperceptible y gélida, yo en cambio me separé lo más posible, aunque de nuevo me tomó de la cintura y me jaló hacia él.
-¡No olvides una cosa, a ti te he comprado! Las otras mujeres, ellas querían convertirse en mi esposa, tú no, tú me perteneces!-Aprieto tan fuerte la quijada que se notaba mis facciones enfurecídas.
Me acerco a mi padre, mi semblante no es la mejor, por lo que él espera lo peor, le gritó a éste.
-¡Jason Landett! Abandonaste a tu primera esposa junto a tu hija mayor, pero resulta que me buscaste hace unos días para obligarme a casar con este psicópata, y ¿Lo hicistes por asuntos de deuda?-Las lágrimas ya no se hicieron esperar.
Mi padre tragó gruesa saliva, y me miró como si fuera querer matarme.
-Ojalá me hubieras amado como a tu hija Camilla Landett, que procreaste junto a tu actual esposa! -Digo esto y volteo para ver al cura y le doy una orden contundente.
-Anula este matrimonio-Dicho eso salgo corriendo hacia la puerta.
-Espera!-Es la voz barítono, fuerte, magnética de Andrés Santos. -Su rostro no muestra ninguna emoción, aunque quien lo conociera bien sabría que estaba molesto hasta las raíces de rabia.
Alzó una ceja y promulgó en tono impaciente y molesto.
-Cariño, ¿Sabes que tengo problemas de funcionalidad con mi "mira entre sus entre piernas" y hace un ademán de que tiene problemas de erección. Es lo que entendí y creo que todos entendieron lo mismo.
Levanto ambas cejas y los frunzo de forma errática y me dirijo hacia él y le respondo con tacto.
-Te acabo de conocer, ¿Cómo soy responsable por ello?-Miro para ver con que locuras me sale.
-Debes pagarme ahora mismo toda la deuda de tu padre, y todo este gasto generado con esta boda.-Me advierte.
-Yo no te debo absolutamente nada, cobra a quien se te debe. -Lo digo sin más y doy la vuelta, en eso él me toma del brazo y me carga en su hombro y trata de salir de la iglesia.
Justo al salir de la iglesia, aparece el Dr. Armando Shane y le da un golpe en su cara a Andrés, al ser tomado sin previo aviso, cae al suelo, lo que aprovecha el doctor para tomarme de la mano y salir corriendo al otro lado de la calle.
De un brinco salto para ocupar el asiento de copiloto y salimos de allí corriendo como dos locos, yo estaba tan feliz de verlo allí, era mi salvador, como siempre.
Mientras maneja, me dice, "¿Que locura es esta? ¡Casarte con un desconocido loco! ¿En qué estabas pensando?"
-Lo hice por mi papá! -Este me mira con cara orripilante, su asombro no deja de reflejarse en su cara.
-¿Lo hicistes, entonces ya están casados?-Pregunta con descontento.
-Pedí anulación.-Aclaro.
-¡Bajo que argumentos, dime! ¿Por qué te casaste con ese hombre? ¿Cuando vi a tu padre a tu lado?, ¡Nunca desde que te conozco!
Se mira sobreactuado su molestia, ¿Por qué se molestaría tanto por mí? A menos que me quiera para él. Digo en voz solo para mí.
De haber intentado acercarme a Andrés Santos, de seguro me hubiese despreciado, quizás no me hubiese dejado acercarme a él ni tanto, pero como herí su ego de hombre anhelado por todas, un gran prospecto de hombre prominente. Me siguió, había tomado un vehículo, se tomó la molestía de seguir el auto del Dr. Shane.
No obstante, estaba justo en el momento mas importante de mi vida, el momento en el que al fin el doctor Armando Shane me iba a vaciar sus sentimientos cuando se aparca un vehículo al lado y de ella desciende el señor Andrés Santos.
El doctor Armando Shane me pone detrás suyo, cuando el señor Santos, grita iracundo.
-No puedes tomar la esposa de alguien y salir huyendo, he hecho una denuncia contra ti por secuestro.
-Puedes hacer lo que se te venga en gana. No la apartarás de mi lado. -Asegura Armando, lo cual veo que sin tanto esfuerzo, Andrés Santos pone cara hosca y ojos petuberantes.
Incluso me asusto de ver patrullas rodeándonos, es increíble, las amenazas de este tipo están a la vista.
Lloro con desencanto y con desesperación, trato de explicar al oficial que nadie me ha secuestrado, que yo huí de esa boda, lo cual pone de peor semblante al señor Andrés Santos, su mirada se clava en mi, sus facciones son de alguien que está a punto de acribillar al pobre Doctor Shane.
Y ante la mirada de todos, Andrés me toma del brazo y me susurra al oído, -"Ven conmigo y lo dejaré ir" mi mente se nubla y mis ojos se llenan de agua, y son mis lágrimas cayendo cuesta abajo.
-¡No eres nadie para mí, y no quiero permanecer casada contigo ni un minuto más?Veo como muerde más sus labios, está con un carácter endemoniado este hombre de aspecto bonito, pero de carácter de los demonios.
-Sellaste tu destino a mi al aceptar venderte por tu padre-Me repite sin más. Mientras él doctor Armando Shane es retenido por los oficiales de policía, este tiene toda la libertad de llevarme con él.
Me sube al asiento de atrás, me lleva a toda velocidad, yo solo sollozo sin mirarlo. Pues siento que lo odio a un mar.
Al llegar a la enorme Mansión, un lugar con todo lo inimaginable para vivir como reyes, sí como reyes, no me llama la atención para nada, había una fiesta a medias, pero al entrar nosotros, todos nos miran con ojos espectantes, no sé de qué.
El gran berrinche que hace el tal Andrés Santos es colosal, grita a medio mundo, corre a los invitados, y por su si fuera menos, me toma del brazo y me arrastra hacia las gradas, en eso, al parecer le causé lástima a su abuelo y este interviene por mi, al menos eso creí.
-Andrés, nieto...¿Que haces? Deja a la chica.-Con actitud sobresaltada e irracundo, Andrés lo mira como si tal quiere dar latigazos con la mirada penetrante.
-Me la compraste, ¿No, abuelo? Y ahora que, ¿no quieres que la haga mía? -Su abuelo queda anonadado de su afirmación.
-No te la compré, solo es un negocio en la que ámbas partes salimos ganando.
-Dime...¿Que gano yo con esta arpía de mujer? A un minuto de casarme y me pone los cuernos.
Dejo de llorar y volteo mis ojos al imbécil este, mi garganta pica para decirle sus cuántas verdades.
-Hahahaha-Me río con molestias por todos lados.
-¿A ti, ponerte los cachos? Eso se hace con un verdadero hombre, recuerda tú mismo dijiste, ¡a ti no se te para!-Se lo grito sin reparos.
Pero lo que más me asusta y me desconcierta es su actitud ante mis palabras, el sonríe de medio lado, y me dice :
-Te puedo demostrar que tanto cabizbajo-mientras dice eso se acerca a mí paso a paso, lo cual retrocedo hacia atrás hasta dar con la pared.
Pone ambos brazos de lado a lado y encierra mi cuerpo debilitado, simplemente ya me quiero ir de aquí. Así que cierro los ojos. No era para que me besara, pero lo hace, me besa de manera que diría que estaba anhelando besar mis labios, por que no me suelta y se adentra muy profundo en mi boca.
Empujó, lo hago una y otra vez, parecería que su cuerpo es duro como una roca que no se puede mover ni un centímetro más, al fin que siento que mi mente colapsa, él me suelta, luego se lleva su dedo pulgar a mis labios y la acaricia con suavidad.
Su abuelo solo lo observa desde su silla, no dice ni media palabra, yo corro hacia él, lo miro directo a los ojos y le imploro con voz ahogada.
-¡Abuelo, déjame ir! Ese hombre que dice llamarse mi padre, abandonó a mi madre y a mi, no se preocupó más por mi, lo busqué a mis quince años al quedar huérfana, para que me acogiera, más solo me rechazó y me botó de su casa como a un perro, no merece que yo haga un sacrificio por él.-Mis lágrimas fluyeron con más intensidad.
-¿No eres su hija acaso?-Levanté la mirada para verlo mejor.
-Soy la hija que abandonó, está protegiendo a la hija suya, a la que protege, cree que saldará su cuenta y de paso me está haciendo daño a mi.
-Si tu propio padre hizo eso, ¿Que fichita serías? Um, protege a la pura, y a la impura la lanza , ¿A dónde?-Su cara se vuelve más gélida que nunca.