Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Adulto Joven > Secretos a Nuestro Alrededor
Secretos a Nuestro Alrededor

Secretos a Nuestro Alrededor

Autor: : Broken Smile Girl 98
Género: Adulto Joven
Rachel y Luke son ex novios que juraron nunca más volverse a ver en la vida, hasta que un mensaje anónimo que amenaza con revelar sus más íntimos secretos los obliga a juntarse en un reencuentro de secundaria. Se amaron y ahora se odian, dicen que nada más une a dos personas que un secreto, un enemigo en común y el dolor. Se verán obligados a dejar el pasado atrás para proteger su futuro.

Capítulo 1 Uno

Mi marcha es pausada y lenta, camino con sigilo en los alrededores de aquella escalofriante casa, pese a tener tantas ventanas, ni el más fuerte rayo de luz es capaz de siquiera enfrentar a la tan temida oscuridad que rodea este lugar. El ambiente es frío, qué digo frío, todo aquí está jodidamente helado, incluso se forma una ligera capa de humo cada vez que abro mi boca.

Intento reconocer en dónde estoy, busco desesperadamente con la mirada alguna pista que pueda darme una remota idea sobre este lugar y escapar, pero nada. Parece vacío. Es solamente una amplia habitación sin nada más que una gran ventana, que presagia el peligro inminente en el que me encuentro.

No me siento segura aquí. Escucho un portazo a apenas unas habitaciones de la distancia a la que me encuentro. Unos pasos lentos, pero firmes se hacen presentes, cada vez está más cerca, y no necesito saber de quién se trata para pensar que sus intenciones no son buenas.

Me quiere hacer daño.

Esta gran presión en mi pecho me lo indica. Y hasta el momento, mi instinto nunca ha fallado en detectar el peligro.

¡La ventana! Quizá sea mi única opción de escape. Él o ella sabe que estoy aquí, y no cuenta con que piense en huir por la ventana, puede que me de una pequeña ventaja, la cual estoy más que dispuesta a aprovechar. No soy de las personas que se quedan estáticas, soy de las que actúan, así sea lo último que hagan en su vida. Y si moriré intentando salvar mi vida, que así sea.

Empujo con todas mis fuerzas con la esperanza de que aquel gran ventanal se abra siquiera un poco, pero es en vano, parece como si estuviera pegado. Imposibilitando cualquier medida de escape. Mi respiración aumenta cada vez que escucho más cerca sus pasos.

Estoy atrapada.

Corro sin importar si mis pasos rechinan en el viejo suelo, sólo deseo ganar unos minutos más trancando la puerta con el pestillo, alguna idea cruzará por mi mente, estoy segura de ello, sólo necesito un poco más de tiempo.

Y ese tiempo parece que es ahora o nunca. Apenas tranco la puerta, sus manos luchan sin cesar para abrir la habitación. La perilla gira de manera abrupta. Es muy fuerte y no parece tener ánimos de irse sin mí. Jadeo asustada ante su reacción. No tengo salida, ni mucho menos un plan de escape.

Como último acto de fe, o también podría catalogarse como un intento extremo para sobrevivir y estar a salvo, pateo con todas mis fuerzas el vidrio de la ventana, mi pie ataca una y otra vez, sin éxito alguno. Grito frustrada, mi vida no puede acabar así, no después de todo lo que hice por esta nueva oportunidad.

Merezco vivir y cumplir todo lo que alguna vez me propuse.

Mi vida no puede simplemente terminar de la forma más patética, aunque, en el fondo reconozco que no soy digna de vivir una buena vida.

Siempre fuiste una gran egoísta, cegada en su propio dolor, en sus propias metas, incapaz de percatarse de las necesidades de otras personas, en especial de aquellas que te quieren ¿en verdad mereces vivir? ¿Qué has hecho en tu vida que haya valido la pena? Si no haces otra cosa más que mentir.

Sólo eres una maldita mentirosa que se engaña hasta a sí misma, y que debe pagar por lo que hizo.

Finalmente, la puerta se rompe en mil pedazos haciéndome gritar, no logro ver su rostro, sólo una gran silueta negra que ríe con ironía, y se acerca velozmente hacia mí, mientras repite una y otra vez "no puedes escapar" "nunca se puede huir de la verdad"... Esquivo su roce cuantas veces me es posible, con intención de correr hacia la que alguna vez fue una puerta.

Pero, como es costumbre en mi vida, actué demasiado tarde. Y él o ella me atrapa. Sus manos están aún más frías que la habitación y arde al mismo tiempo, mientras me arrastra fuera de aquí, va dejando arañazos en mi piel. No se detiene por nada, ni por mis súplicas, ni mis gritos, ni nada.

De pronto, se detiene en un jardín, el dolor ha abandonado mi cuerpo, al igual que el miedo, quizá es eso la definición empírica de la resignación, pues dejé de luchar y parezco estar aceptando el destino que este sujeto quiere para mi vida.

-Mira lo que hiciste - dice con un tono de voz distorsionado.

-Lo siento, en verdad lo siento - me disculpo con lágrimas en los ojos, mi garganta está seca y me cuesta tragar la saliva, cada respiro es tortuoso para mi pecho, ¿es esta sensación la que refieren como culpa?

-Las personas como tú nunca se arrepienten - sentencia.

She's A Killer Queen

Gunpowder, gelatine

Dynamite with a laser beam

Guaranteed to blow your mind

Anytime.

Mierda.

Me levanto de la cama con el corazón latiendo a mil por hora, tal vez Dylan tenga razón y deba cambiar el tono de mi alarma, por más buena canción que Killer Queen sea, los sonidos fuertes sumados a este tipo de pesadillas y la gran cantidad de cafeína que ingresa a mi cuerpo diariamente son sinónimos de un posible infarto antes de los cuarenta.

Suspiro con pesadez antes de dirigirme al baño para alistarme, hoy, como la mayoría de días, me espera uno muy jodido y lleno de actividades que en realidad no deseo hacer, pero me veo obligada a formar parte del mundo económicamente activo gracias a que hace veintidós años una pareja decidió tener relaciones sexuales sin protección, me veo en la obligación de estudiar una carrera universitaria de mierda, tener dos trabajos mal pagados para solventar mis deudas e intentar sobrevivir día tras día.

Es decepcionante ver en lo que mi vida se convirtió, tenía tantos sueños, tantas esperanzas cuando era adolescente, y toparme con la terrible realidad de lo que significa ser un adulto en verdad es demasiado frustrante. Esperaba estar a punto de graduarme, tener el trabajo soñado, ser feliz en todo lo que hiciera, no en vano sacrifiqué tanto en el camino, invertí tiempo estudiando para asistir a la universidad que tanto quería, gané una beca por mi rendimiento, y tengo talento.

Y mis planes están muy lejos de aquello.

Si bien logré entrar a Brown poniendo todo mi esfuerzo en ello para ingresar en el programa de escritura creativa no todo me estaba yendo exactamente bien, en especial después del gran éxito que tuvo "el misterio de la laguna azul", mi primer libro, creado apenas siendo una estudiante de segundo año, el causante de que mi vida se esté yendo a la mierda. Se había vuelto un boom dentro del nuevo mundo de la literatura, por lo que se esperaría que fuera millonaria, feliz y realizada profesionalmente.

Pues no. No administré adecuadamente las regalías del libro, y la universidad es muy costosa, me alcanza para lo básico, y por ello me refiero a que debo trabajar en dos lugares además de pasar la mayor parte de mis noches en vela pensando en una nueva idea, porque olvidé mencionarlo... mis maestros me presionan cada vez más para que publique algo, lo que sea, desean que el nombre de la Universidad de Brown quede en un lugar más alto. Y cuentan conmigo para ello.

Es... agotador. Me empeñé en viajar lo más lejos posible de casa buscando libertad, cuando lo que verdaderamente he hecho es volar hacia una un encierro similar. Vivir rodeada de personas que siempre esperan algo bueno de ti es emocionalmente desgastante, en especial cuando sientes que no puedes dar más, y parece no importarles con tal de que sigas rindiendo como si fueras una máquina.

-Señorita Stone, ¿tiene cinco minutos? - pregunta el profesor Stevens, señalando con su mano un asiento vacío, invitándome a sentarme junto a él.

-Por supuesto ¿sucede algo? - respondo tratando de ignorar el tema del que estoy segura desea hablar.

-Debo ser honesto contigo... Eres una buena alumna, aquel libro... Me sorprendió muchísimo, y no sólo a mí, a todo Brown... a todo el mundo Rachel, eres una mente brillante con tanto talento para escribir, pero es mi obligación como tu profesor indicarte que tus últimos escritos no son precisamente los mejores - expresa con pesar - no digo que sean malos, sólo que después de "los secretos de la laguna azul" trazaste una línea muy alta, que aún no la superas.

-Es un libro insuperable - respondo sin tomarle importancia a su comentario - tiene razón, no estoy dando todo de mí últimamente, y no deseo defraudarlos, mucho menos después del gran apoyo incondicional que me han brindado durante todos estos años, las palabras no son suficientes, prometo que el siguiente proyecto será mejor, e iré pensando incluso en nuevas ideas para otro libro - digo para animarlo, una gran sonrisa se forma en su rostro a raíz de mis palabras.

-Esa es la Rachel que conozco - exclama emocionado antes de abrazarme con fuerza - siempre llena de ideas brillantes, definitivamente eres de otro mundo, muchacha. Ya no te quito más tiempo, debes de estar muy ocupada, espero con ansias tu escrito de mañana.

Definitivamente eres de otro mundo... dime ¿de qué planeta eres, Rachel?

Hace tanto que no me decían eso... No debería pensar en... No, simplemente no, él no merece que pierda mi tiempo. Luke está fuera de mi vida desde hace mucho y así está bien. Además, Dylan es un chico increíble, es el novio perfecto, me ama y tenemos planes juntos, Luke es tema pasado, Dylan es mi presente y mi futuro.

Espero que la corta caminata hasta la cafetería me despeje un poco antes de empezar mi turno de barista, ya tengo suficientes problemas en mi vida en este momento como para añadir al bueno para nada de Luke.

¿Mi día logró mejorar? No realmente: tres clientes se quejaron de mi atención, me quemé con el agua hirviendo intentando servir una taza de café y casi rompo el mostrador. Tuve suerte de que Jason no me despidiera después de todo el desastre de hoy, espero que me vaya mejor en mi turno en la biblioteca.

A diferencia de lo ajetreado que es trabajar en una cafetería ubicada en el centro de la ciudad, la biblioteca es un ambiente tranquilo, y no hay muchas cosas por hacer: ordenar libros, vigilar que los devuelvan a tiempo y etiquetarlos adecuadamente. Me gusta ese olor a calma que transmite este lugar. Fue uno de los primeros sitios que visité al llegar a la ciudad, y disfruto mucho de la serenidad que me brinda este lugar. Es un respiro para la vida de mierda que me he encargado de llevar.

El proceso de escritura de mi libro fue toda una aventura, recuerdo empezar mis primeras líneas con tanto entusiasmo, con el único sueño de ser una escritora reconocida, pero si hubiese sabido todo lo que pasaría, tal vez, lo hubiera pensado dos veces antes de publicarlo.

"El secreto de la laguna azul" es un libro juvenil y de una trama muy sencilla; es una historia de amor entre dos adolescentes muy diferentes, pero a la vez tan similares, ambos saben que su amor no es bueno y les hace daño, sin embargo, esa atracción es tan fuerte que continúan hasta hacerse pedazos el uno al otro, o al menos se quebraban y reconstruían una continuamente hasta que Elise, la protagonista, huye lejos de la laguna de mentiras de los ojos azules de Oliver, y planea continuar con su vida.

Quizá sea un secreto a voces, pero ese fue mi último regalo hacia ti, Luke, inmortalicé nuestra historia en un libro que la gente adora. Nunca podrás ser olvidado ahora. Convertí en arte nuestro desastre.

No escribí el libro con la intención de que Luke se comunique conmigo, sólo quería que a pesar de todo, ninguno de los dos pudiera olvidar que alguna vez fuimos felices, pero apenas publicaron la obra recibí no una, sino miles de llamadas de Luke quejándose por usarlo para obtener popularidad. Claramente no vio las cosas desde la misma perspectiva que yo, y el destino me gritaba otra vez la razón por la que terminamos: simplemente no congeniamos.

Y apenas fue el primer problema que tuve, pues le dediqué tanto tiempo al libro que me atrasé en muchas materias, estoy segura de que si el libro no hubiese resultado ser tan exitoso me hubieran expulsado de Brown; luego llegó el momento crucial en el que todos deseaban conocer al famoso y joven rostro detrás del nuevo boom juvenil; y me obligaron a cambiar mi imagen: mi antiguo ondulado y pelirrojo cabello tuvo que ser reemplazado por un liso y ordenado rubio, el maquillaje se volvió mi mejor accesorio al igual que el estilo de ropa de una super modelo.

Me quitaron mi esencia, todo lo que me convertía en Rachel Stone se esfumó a medida que "los secretos de la laguna azul" ganaba más seguidores y buenas críticas. Necesitaban a la chica perfecta detrás del libro perfecto, y por muchos kilómetros yo no lo era. Joven, inexperta y con ansias de comerme el mundo entero, no comprendía el real sacrificio que inicié aquel día.

Los días, meses e incluso años transcurrieron, y el dinero cada vez escaseaba más, ni siquiera la beca que ofrecía la universidad me ayudaba a cubrir gastos, y es por eso que desde hace un poco más de un año divido mi tiempo trabajando en estos dos lugares, además de intentar volver a ser un ejemplo para Brown. No sólo esperan que publique otro libro, sino que mantenga un nivel excelente de las materias, y no deseo justificarme, pero ¿en qué tiempo esperan que logre todo aquello? Soy sólo un ser humano.

-Hola soy Matt, en este momento estoy ocupado haciendo deberes a última hora o viendo porno, deja tu mensaje y te llamaré...

-Hey Matthy, ¿aún esperas que sea la última hora para hacer tus deberes? Chico malo - río- Espero que estés mejor que yo, he tenido un día de mierda, en serio, el profesor Stevens volvió a presionar con los escritos, le prometí uno muy bueno y apenas tengo un par de párrafos, no tengo la menor idea de lo que haré, excepto que otra vez pasaré la noche en vela frente a la laptop... Estoy regresando a casa, Dylan vendrá a cenar, no quiero quitarle la buena intención, pero siendo honesta no tengo ánimos de nada... Sólo quería hablar contigo, espero que devuelvas mi llamada y podamos hacer quizá una videollamada, claro, si es que no tienes a alguna novia celosa que no entiende que la estabilidad mental de tu mejor amiga depende de ti e hicimos la promesa de estar juntos siempre. Te quiero.

Mi buen Matthy, desde que me cambié de escuela fue mi mejor amigo y tengo únicamente palabras hermosas sobre este chico, es perfecto. Y lo extraño tanto, espero volver a verte pronto, gran confidente de la vida. Desde que nos graduamos no hemos tenido oportunidad de reunirnos, nuestra comunicación se basa en mensajes de voz escuchados horas después de ser enviados, pero es mejor que nada. He oído de casos en los que mejores amigos nunca más vuelven a verse las caras después del día de graduación, como Dylan y Luke, aunque bueno, ese caso es distinto... Y odio admitir que gran parte del término de su amistad fui yo, no hay tanto que explicar: Luke es mi ex y Dylan es mi novio. Fin del tema.

Abro la puerta de mi apartamento y me sobresalto al notar la presencia de mi novio en la cocina, no esperaba que viniera tan pronto y mucho menos sin avisar. Como es típico en él, Dylan ríe al ver mi reacción y deja todo lo que está preparando para recibirme con un abrazo y un beso corto en los labios.

-No es que no me guste verte, pero estoy casi segura de que dijiste que vendrías a las diez - digo sin dejar de abrazarlo.

-Lo sé, pero recordé que mi novia tiene una agenda muy ocupada y que seguramente estaría muy cansada, y se me ocurrió la genial idea de prepararle una cena sorpresa y disfrutar juntos... Necesitas relajarte un poco Rach - dice acariciando mi cabello con afecto.

-Eres el mejor - respondo antes de volver a besarlo.

Dylan y yo tenemos cuatro años juntos, y no exagero cuando digo que es el hombre perfecto, porque realmente lo es: trabaja en una de las mejores empresas del país, cocina de maravilla, es atento, amoroso y muy comprensivo. Incluso en aquellos días en los que ni yo misma me soporto él está ahí, con una sonrisa dispuesto a mejorarlo todo. Es increíble.

¿Ya mencioné que es un excelente chef? La pasta está buenísima, y se ha dado el trabajo de decorar la mesa con velas y abrir una botella costosa de vino. Mientras cenamos conversamos sobre nuestro día, aunque intento obviar lo terriblemente fatal que me fue hoy. Él tiene la vida perfecta, y muchas veces tengo la sensación de que lo cargo con mis problemas, y no deseo arruinar el ambiente después del gran esfuerzo que puso en esta cena...

Cena increíble, vino costoso, detalles...

Oh por Dios.

-¿Cariño? ¿Me estás escuchando? - pregunta agitando su brazo ante mis ojos, intentando llamar mi atención.

-Perdona, me distraje un momento ¿qué me estabas diciendo? - respondo apenada, mientras muevo la pasta de un lado al otro con mi tenedor.

-Siempre en tu propio mundo, Rach - continúa hablando con cariño - no era nada importante, sólo te preguntaba sobre el mail del reencuentro de la secundaria.

-No hay forma - respondo de inmediato - no pienso volver a ese pueblo así me ofrecieran dinero.

-Pero cariño...

-Pero nada, dije que no, Dylan, no volveré a verlos nunca más en mi vida, así estoy bien - sigo hablando hasta que me doy cuenta de lo alterada que se escucha mi voz - Pasamos buenos momentos ahí, eso es cierto, pero eso ya pasó, aquí tengo todo lo que necesito, te tengo a ti y aquel lugar me trae recuerdos agridulces...

-Tienes razón, Rach, lo siento mucho, cariño, no debí insistir después de todo lo que pasó, por un momento tuve la estúpida idea de que sería divertido - se disculpa apenado, haciéndome sentir aún más culpable, no merezco a este chico, él es tan bueno con una mierda de persona como yo. Si vuelvo a Ryalville mi vida entera se iría al diablo, uno nunca debe volver a la escena del crimen.

-No pasa nada - digo para animarlo - ¿qué te parece si mejor ponemos una excusa para no ir y en cambio hacemos planes para los dos solos? - propongo tomando su mano.

-¿Lo dices en serio? - pregunta con un brillo especial en sus ojos y asiento - sería genial. He estado un poco ausente estos últimos días, pero prometo compensarte. Es más, tengo una sorpresa para ti.

-Lo sabía- me quejo tapando mi rostro exageradamente - me olvidé de una fecha importante, soy un desastre de novia, y tú eres tan perfecto, lo siento Dylan, en verdad no me di cuenta ...

-Tonta, no hay necesidad de que haya una "fecha importante" para darle un obsequio a mi novia - responde buscando entre los bolsillos de sus pantalones. Por favor que no sea un anillo. - y creo que te encantará.

La caja de Joinitys, probablemente una de las relojerías más prestigiosas del mundo, se hace presente a mi lado, y no necesito abrir el contenido para saber de lo que se trata. Dylan tiene mucha paciencia conmigo, pero no estoy segura de poder dar ese gran paso en este momento.

Inconscientemente acaricio mi reloj de la temporada 2014 color aguamarina, sé que es antiguo y es uno de los peores modelos de la colección, pero me ha acompañado en mis mejores y peores momentos, es lo único que me recuerda a casa, a la antigua Rachel... y a él. Ese reloj fue el primer objeto que compré pensando exclusivamente en mí, no en mamá, ni en Dean, o en lo mucho que debía ahorrar para tener objetos como mis otros compañeros. Luke me ayudó a conseguir ese dinero, aunque gran parte fue mi esfuerzo.

Quizá suene exagerado, pero ver a aquel desgastado reloj me daba las fuerzas suficientes para levantarme de la cama hasta en esos días donde no quería despertar, o me animaba a continuar escribiendo con la esperanza de que algún día todo mejore, por más superficial que suene, este reloj tiene un valor muy grande para mí, y no puedo reemplazarlo de un momento a otro.

Dylan decide dar el primer paso y abre la caja dejando al descubierto el nuevo reloj. Hago esfuerzos sobrehumanos para evitar que mi mandíbula caiga al suelo, incluso, me atrevería a decir que huele a persona rica. No salgo de mi asombro y, en parte lo agradezco, sé que Dylan tuvo la mejor de las intenciones con este regalo, pero es demasiado.

-Dylan...

-Mereces sólo lo mejor del mundo Rachel, desde que te conocí llevas puesto ese reloj y han pasado muchos años cariño, imagino el valor sentimental que debe tener para ti, pero puedes ir usándolo cada vez menos - saca de la caja el nuevo obsequio - es lo último en tecnología, incluso podrás revisar tus mensajes de texto, absolutamente todo.

-Es muy hermoso Dylan, pero debió costar mucho - respondo avergonzada de que gastara tanto dinero en mí, en un regalo que ni siquiera aprecio por vivir aferrada al pasado.

-Bueno, por algo gano un buen sueldo ¿no lo crees? Vamos Rach, no seas modesta y póntelo - me anima.

Tiene razón, se ve muy bien y creo que este reloj es más inteligente que yo, cuántas funciones en un solo artefacto. Es hora de dejar el pasado atrás, Rachel, has vivido tranquila dentro de lo posible durante todos estos años ¿por qué de pronto te importa tanto Luke? Él ni siquiera debe recordarte, ahora mismo debe de estar bebiendo y drogándose, en una gran fiesta, rodeado de chicas.

No merece tus pensamientos, ni tus angustias, Luke no merece nada tuyo. En cambio Dylan sí. Mira lo mucho que se esfuerza en hacerte feliz.

El vino parece que cumplió su labor, no soy de las personas que tienen la costumbre de beber, por lo que el alcohol llega mucho más deprisa a mi organismo, empieza a remover mis pensamientos, corrección: me pone caliente.

Beso a mi novio con mayor intensidad sorprendiéndolo, pero decide seguirme el juego, y entre risas y toqueteos llegamos a mi habitación. Hace tantas semanas que Dylan y yo no tenemos sexo, que, basta con unos besos en el cuello para tenerme en donde desee. Acaricia mi espalda delicadamente y lo detengo.

-Por favor, tócame - le pido susurrando - yo también te haré sentir bien.

-¿Estás segura? ¿No quieres primero...?

-Por favor - insisto abriendo mis piernas y apagando la luz.

-Sabes que no me incomoda tener la luz encendida, cariño - susurra antes de tocar mi zona más sensible, robándome un gemido fuerte.

-Apagada - pido y abro más las piernas - por favor, un poco más.

Sus dedos giran de manera circular alrededor de mi clítoris un poco lento para mi gusto, pero cualquier tocamiento estaba perfecto, en verdad lo necesitaba, lo ayudo moviendo mis caderas logrando obtener el ritmo que me gusta, mis gemidos son cada vez más fuertes y no me importa si alguien logra escucharme, sólo necesito liberarme...

-Sólo un poco más Dylan - pido gimiendo - estoy muy cerca...

Y otra vez, el maldito celular debía interrumpir el momento. Cada vez que Tyler, su nuevo jefe llama, deja todo lo que esté haciendo sin importar el día o la hora, como ahora, que después de susurrar un "lo siento", coge su teléfono y se dirige a la sala a atender la llamada.

Suspiro frustrada.

Sé que es su trabajo, y todos debemos hacer sacrificios, pero ¿por qué a esta hora? O precisamente en este momento. Sé que no es su culpa, sin embargo, no puedo evitar sentirme enojada, y no es del todo responsabilidad suya.

Acaricio la gran cicatriz que tengo en la parte derecha de mi vulva... Es horripilante, no lo juzgaría si le diera asco agarrar algo así, o en general a alguien como a mí... Resignada vuelvo a colocar mi ropa interior y me siento en la cama con la laptop encendida, es cuestión de minutos para que aparezca disculpándose con la excusa de tener que arreglar algún tema de la oficina, por lo que mejor debería aprovechar el tiempo en escribir.

Prometí presentar algo increíble. Y debo cumplir. Debo aprender de él y priorizar mi éxito profesional.

Dylan ingresa a la habitación otra vez con una expresión de confusión en su rostro.

-Pensé que tú y yo...

-¿Problemas en la oficina? - Interrumpo cambiando de tema.

-Sólo unas correcciones que puedo hacer mañana, Tyler debe de respetar mi horario fuera de la oficina, en especial si mi novia me pide que la toque - susurra intentando acercarse a mí, pero lo esquivo - ¿Rach?

-Es mejor que te vayas, Dylan - respondo sin quitar la mirada de mi pantalla - debo presentar un escrito mañana y ya me avisaron por décima vez en la semana que estoy cada vez peor.

-Cariño, te juro que no fue por la cicatriz...

-Por favor, vete Dylan - le vuelvo a pedir - mejor ten listas tus correcciones antes de que surja otro problema en alguna otra noche.

-Lo siento - murmura antes de salir del apartamento.

Cualquiera pensaría que Dylan tiene otra mujer, y por eso existen incidentes como el de hoy, pero sé que no es así, sólo es un chico que se preocupa por su futuro, en especial cuando su carrera va en ascenso, a diferencia de la mía, que está en caída libre. Así como también sé que exageré esta noche, tan solo hay cosas que no me permiten ser la misma de antes.

Suficiente es el utilizar este maldito audífono en el oído derecho para poder escuchar como una persona normal, como para que la vida me vuelva a castigar y dos años atrás me diagnosticaron un carcinoma de células basales en el monte de venus, dejándome como consecuencia de aquella batalla una gran y vistosa cicatriz.

Odio quejarme de aquello, muchas personas mueren diariamente por el cáncer, y luchan por su vida con todo lo que tengan a la mano, así tengan mucho por perder, sin embargo, esa cicatriz domina mi vida, y me vuelve cada vez más insegura.

Primero Ryallville, mi familia, Luke, la expropiación de mi identidad, el maldito audífono, y ahora la cicatriz. La lista de razones por las que Rachel Stone es una hija de puta que cuestiona absolutamente todo lo que hace y siente que nunca es suficiente.

Son aproximadamente las cuatro de la mañana cuando sigo frente a mi laptop con los párrafos que tenía escritos días antes, ni siquiera una palabra nueva he añadido. Soy un maldito fracaso, ahora no se trata de presentar un escrito "que no esté a la altura" sino que prometí algo bueno... y no tengo nada para presentar.

El beep de mi celular me desconcentra unos segundos, seguramente es Dylan desocupado intentando amistarse conmigo.

X: ¿No te han dicho que dormir mal te deja ojeras? Y dudo que sean por una noche llena de sexo...

X: ¿Acaso él te complace siquiera la mitad de lo que podía hacerlo yo, Ray Ray?

Mi teléfono cae al suelo tras leer los mensajes... La única persona que me dice Ray Ray es Luke. Es imposible, después de tantos años, es decir, nunca cambié mi número de teléfono, pero jamás pensé que se atrevería a escribir, y mucho menos que él también tenga su mismo número.

X: ¿No me vas a responder? ¿Tienes miedo de despertar a Romeo?

R: Entre Dylan y yo existe algo llamado confianza, sabe que lo amo y él a mí, es hora de que sigas tu vida, Luke.

L: Dylan siempre fue un maldito perfeccionista, apuesto a que tiene algún trabajo pretencioso que le quita todo su tiempo, y ahora mismo estás sola, caliente y con una gran acumulación de trabajo. Él podrá ser todo lo perfecto que desees, pero yo nunca dejaría a mi chica sin su orgasmo.

R: Basta, Luke.

L: ¿Por qué? ¿Te estás excitando?

R: Sigues siendo el mismo idiota de siempre...

L: Y tú definitivamente eres de otro mundo, han pasado seis años desde que te conozco, ¿seguirás sin decirme de qué planeta eres, Ray Ray?

Dios, mi corazón... Estoy al borde de un colapso nervioso.

R: En serio Luke, deja el pasado en donde está, nuestro tiempo ya pasó.

L: Si nuestro tiempo ya pasó entonces explícame ¿por qué aún conservas ese reloj? ¿Por qué tu alarma es Killer Queen? ¿Por qué todavía guardas el collar de Saturno? Dime Rachel ¿por qué no sales de mi cabeza? Porque aún pienso en ti. Cada momento de mi existencia das vueltas por mi mente...

R: Es suficiente Luke, no sé de dónde sacas tantas tonterías, pero no quiero tener problemas con Dylan por esto, por una vez en tu vida piensa en los demás antes que en ti mismo y tus caprichos. Voy a bloquear tu número.

L: Eres libre de hacer lo que desees, Ray, pero antes ten, odiaría que no entregues nada... nunca lo publiqué, es todo tuyo... como yo.

Luke envió un archivo.

¿Qué clase de broma es esta? Es imposible que Luke esté al pendiente de mi vida, sabe demasiadas cosas sobre mi rutina, sobre Dylan... Esto no puede ocurrir. Descargo el archivo mientras espero con nerviosismo a que mi teléfono me permite abrirlo. Es un escrito, la gramática, sincronía... resulta tan placentero de leer. Quizá no es la mejor historia del mundo, pero la escribimos juntos. Parece ser la salvación a mi problema, pero algo que aprendí de la vida adulta es que nada se soluciona tan fácil.

Utilizar lo que Luke me envió, así no esté publicado o registrado oficialmente a su nombre podría ser considerado como plagio, estaría mal en todo sentido, soy una escritora medianamente reconocida, es inaceptable que esté siquiera considerando la idea de enviar este manuscrito.

Tú ayudaste a escribirlo, Rachel, es creación de ambos. Pero no puedo darle créditos, al menos no sin ser considerada un fracaso nuevamente. Además, apenas teníamos dieciséis años cuando creamos Conexión Espacial, un patético intento de historia poética en la que Luke y yo escribíamos lo solos que nos sentíamos hasta que el destino nos hizo coincidir.

Cuenta que un chico en la Tierra aparentaba ser como los demás con el fin de ser aceptado, aunque por dentro tenía el alma hecha pedazos, hasta que paseando por el campo encontró a una chica de un planeta desconocido, muy distintos por donde se les viera, pero sus corazones encajaban a la perfección. Ambos estaban a punto de rendirse hasta que se encontraron.

Por ser diferentes, cuando la gente del pueblo descubrió su "romance" fueron criticados, y finalmente deciden huir, hacia aquella galaxia desconocida, con el único objetivo de ser felices. Les había costado mucho hallarse y sanar, como para permitir que los demás arruinaran su nuevo mundo de alegría.

Lo sé, patético, pero éramos jóvenes y estábamos locamente enamorados. Tal vez pueda modificar algunas partes, arreglarlo en las pocas horas que me quedan y presentarlo. Puede que a Stevens le guste, y si no, pues que se joda.

Apago mi alarma con rapidez antes de apagar mi laptop y terminar mi quinta taza de café. No he dormido en toda la noche, será un día interminable, ni siquiera toda la cafeína que ha ingerido mi cuerpo parece poder ayudarme a sobrevivir. No tengo tiempo de ducharme, busco algunas prendas en mi armario y me preparo para correr hacia las clases.

Capítulo 2 Dos

Mentiría si digo que presté atención a la clase del profesor Stevens, mi cerebro era incapaz de procesar cualquier tipo de información, aunque mi rostro simulara atender y estar de acuerdo con las ideas de mi maestro. Cuando indica que la clase ha terminado me apresuro en arreglar mis cosas para irme lo más pronto posible, sin embargo, el destino parecía tener otro fin para mí.

-¿Puedes acercarte un momento Rachel? - pide con amabilidad, y me tenso al notar que tiene una copia impresa de mi escrito, quiere revisarlo conmigo presente. No, por favor no.

-No pretendo sonar grosera profesor, pero si no salgo en dos minutos de aquí llegaré tarde a mi trabajo, y necesito cuidar mi puesto en la cafetería - respondo excusando mi ausencia, sin embargo, este hombre no acepta un "no" como respuesta nunca.

-Treinta segundos - pide y me limito a asentir - leí tu escrito, y quedé sorprendido, no es "los secretos de la laguna azul", pero tiene un cierto encanto, es un lenguaje fresco y una lectura ligera, me gustó mucho. Me alegra ver que estás volviendo Rachel, si sigues así estoy seguro que pronto tendremos un libro que te llevará más allá del cielo.

-Me alegro de que le haya gustado, me esforcé mucho en ello - contesto con una media sonrisa, es mejor que confesar que adapté una vieja historia que cree junto a mi ex novio.

-Bueno, eso es todo lo que tenía que decirte, suerte en el trabajo - me pide.

-Gracias profesor, espero que tenga un buen día.

Soy buena mintiendo, no es que me enorgullezca, pero esta habilidad poco ética me ha salvado muchas veces, como ahora. En realidad, hoy es mi día libre en la cafetería, por lo que tengo algunas horas para descansar hasta que sea mi turno en la biblioteca.

Tienes un mensaje sin escuchar...

Hey sunshine, disculpa que recién pueda responder, pero sabes lo distraído que soy, deja de ser tan hipster y usa los audios de voz ¡por favor! Esto de mensajear a lo antiguo está acabando con nuestra amistad... Espera, ¿Dijiste Dylan, noche en vela y no mencionaste la palabra sexo? Mi más sentido pésame. Creo que te hace falta un poco de acción, al igual que a Stevens, ¿mi consejo como mejor amigo? Es un imbécil y mándalo a la mierda, eres muy talentosa y podrás con ello. ¿Consejo de adulto? No olvides que además de ser tu maestro es también tu editor, por eso te respira en la nuca, eres su gallina de los huevos de oro, y no puedes hacer nada más que escribir, vendiste tu alma al diablo, cielo. ¿Consejo de alma gemela? Cariño, eres el ser más talentoso que he conocido, transmiten muchas emociones tus historias, porque escribes con el corazón, tal vez tu bloqueo creativo se deba a la gran presión que tienes... Y también a la falta de sexo... Eres mi mejor amiga, pero debes de admitir que tu vida se vuelve cada vez más aburrida... Considera lo de los audios... Te amo.

Estúpido Matt, siempre tiene la razón, me siento vacía y triste, es por eso que no logro encontrar las palabras adecuadas para volver a escribir. Necesito un descanso de la adultez, cada día se vuelve más difícil, en definitiva nadie nos prepara para esto.

-Hey Matthy, ¿querías algo de aventura en mi vida? Pues debo contarte algo, necesito que sea un secreto entre los dos, nadie más puede saberlo, ni siquiera tu novia loca... Ayer discutí con Dylan y Luke me escribió... No sé qué diablos pasó Matt, y debo añadir que no he dormido nada por el trabajo de Stevens, que, por cierto, le gustó mi historia, pero mi mente no puede dejar de pensar en Luke desde esos mensajes, no fue nada fuera de lo común, simplemente... no lo sé, no creo haber hecho algo malo, pero no puedo siquiera responderle los mensajes de Dylan, porque me siento culpable... en fin, en serio necesito verte y conversar más. Te amo.

Mensaje de Dylan

D: ¿Sigues enojada? Rachel, por favor, arreglemos esto como los adultos que somos, sé que cometí un error, pero dame la oportunidad de remediarlo.

Llamada entrante: Luke.

Mierda. Mierda. Mierda.

Intento calmar mi respiración y alejo el teléfono de mi vista, mi cerebro sabe que no debo atender a la llamada, pero mi instinto de estupidez extrema nunca obedece, por lo que es mejor que ocupe mi mente en otra cosa: como ducharme, limpiar el apartamento... lo que sea que me haga distraerme.

¿Alguna vez has leído un artículo que indica que los teléfonos y en general, el internet nos vuelven seres inútiles? Empiezo a creer que tienen razón, cociné, limpié, lavé la ropa, me duché y hasta pude hacerme una mascarilla facial en dos horas y media sin teléfono. ¿Tuve paz? No. En cambio, conseguí otros dos mensajes de mi novio y cerca de veinte llamadas perdidas de mi ex.

L: Veo que decidiste guardar silencio... Me da curiosidad saber ¿cuánto tiempo durarás callada, Ray Ray? - Enviado a las 15:45.

L: ¿Está contigo ahora mismo y por eso me ignoras? - Enviado a las 16:20.

L: Aunque sea dime si te ayudó lo que te envié anoche, con un simple "sí" me es suficiente. - Enviado a las 17:36.

Decido caminar de regreso a casa, el atardecer es hermoso y necesito despejar mi mente, algunas veces me sorprende lo irónica que la vida puede resultar, tantos años de silencio, y de pronto Luke explota como una bomba de tiempo en mi rostro atentando contra todo lo que costó construir.

Pero lo conozco, y sé que seguirá insistiendo hasta que obtenga alguna respuesta, y bueno, sólo pidió un "Sí". Me salvó la vida ayer, lo menos que puedo hacer es responder.

R: Sí, sí me sirvió, gracias por la ayuda. - Enviado a las 21:57.

L: Sólo pedí un "sí", tampoco me cuentes tu vida, cariño. - Enviado a las 21:58.

R. ¿No tienes nada más que hacer? Pareces un psicópata pendiente de mi respuesta. - Enviado a las 22:00.

L: Siempre tan arrogante, es lo que me encanta de ti. Y es que tienes razón, el mundo gira en torno a ti, al menos en mi mundo así lo es. - Enviado a las 22:00.

Sonrío. Sigue tan idiota como antes.

L: ¿Logré sacarte una sonrisa de esa cara de culo tan hermosa que tienes? - Enviado a las 22:01.

R: Anda a molestar a alguien más. - Enviado a las 22:02.

L: Molestarte a ti es más divertido. ¿Y Dylan? - Enviado a las 22:04.

R: Trabajando... - Enviado a las 22:06.

L: ¿Hasta esta hora? ¿El "trabajo" tiene nombre y apellido, o pelearon? - Enviado a las 22:08.

R: No tengo por qué decirte mis cosas, Luke. - Enviado a las 22:14.

L: Ya veo, te enojaste, eso quiere decir que tengo razón, ¿por qué pelearon? No creo que tengas algo mejor que hacer, le estás respondiendo seguido a tu ex novio. ¿Algo que quieras decirme, amor? - Enviado a las 22:15.

-Hola soy Matt, en este momento estoy ocupado haciendo deberes a última hora o viendo porno, deja tu mensaje y te llamaré...

-Idiota, te necesito ahora mismo, estoy siendo el ser más tonto de todo el mundo, tengo una conversación fluida con Luke, siento que se está metiendo en mi cabeza y no puedo alejarlo, sé lo que tengo que hacer, sólo que no puedo hacerlo... Ayuda...

El timbre del apartamento suena haciéndome estremecer, es imposible que se trate de Luke, pero ¿si fuera él? ¿qué haría? Vamos Rachel, deja de actuar como una maldita cobarde, tú no eres así, tú no huyes de los problemas, tú los enfrentas.

Sosteniendo un gran ramo de rosas rojas Dylan se abre paso en la sala. Me había olvidado de su existencia por casi todo el día. Oh Dios, debe de creer que estoy muy enojada con él. Una gran pizca de culpa me carcome por dentro.

-Sé que esto no arregla nada, pero en verdad lo siento Rachel, reconozco que me equivoqué y actué como un imbécil, odio pelear contigo, te amo mucho Rach, ¿podemos volver a estar bien? - me pide tomando mi mano.

-No fue tu culpa Dylan, exageré en mi respuesta, y debo trabajar en mis inseguridades con... la cicatriz, pero entiendo que estás trabajando en algo muy importante ahora y es normal que debas prestar más atención a tus labores.

-¿Entonces estamos bien? - pregunta.

-Por supuesto que sí, tonto - respondo besándolo, pero algo se siente extraño, además de la culpa, Dylan parece nervioso, como si dudara en contarme algo, que pudiese poner en peligro nuestra reconciliación - ¿qué sucede?

-Debo decirte algo más... - dice esquivando la mirada.

-¿Cuánto tiempo? - pregunto sabiendo a lo que se refiere: viaje de negocios de última hora. Alguna veces he llegado a pensar que Tyler desea arruinar nuestra relación, tonterías mías.

-Un mes - contesta sentándose a mi lado - sé que es más tiempo que las otras veces, pero probablemente sea uno de los últimos viajes antes de mi ascenso, se haría realidad todo por lo que he trabajado este tiempo.

-Lo sé, cariño, créeme que lo sé - respondo acariciando su mano - y estoy muy orgullosa de ti, tus sueños están haciéndose realidad! - exclamo emocionada - te extrañaré mucho, pero sé que es por tu bien este viaje. ¿Cuándo viajas?

-En una hora.

-¿Qué? - exclamo.

-Te lo iba a decir antes, pero la pelea nos distanció y... no quería irme estando mal contigo - susurra apretando mi mano - ¿segura que todo está bien?

-Sí, sólo me tomó por sorpresa que te vayas hoy... Pero todo está bien, en serio.

-Prometo que hablaremos todos los días y apenas regrese...

-Me lo compensarás - termino la frase.

-Quizá podamos hacer ese viaje del cual hablaste anoche - propone - desconectarnos del mundo por unos días y sólo estar tú y yo un fin de semana.

-Suena bien - respondo antes de darle un corto beso. El timbre vuelve a sonar desconcertando mi mente.

-¿Ordenaste algo de cenar? - pregunta Dylan y niego con mi cabeza. Mi novio me indica que irá a ver quién está tras la puerta para evitar problemas y le resto importancia.

Dato de vital importancia en mi vida: Soy una idiota.

Lo único que había detrás de la puerta era la alegría y buen ánimo de Dylan, quien vuelve con un semblante serio y un girasol en la mano. Aprieta el puño con fuerza, realmente parece enojado

-¿Qué pasó? - pregunto.

-Eso mismo es lo que me gustaría preguntarte a ti, Rachel ¿no hay nada que quieras contarme? - responde lanzando el girasol en la mesa junto a una nota.

No me toma más de dos minutos leerlo, tomo del brazo a Dylan evitando que se vaya del apartamento, no puedo permitir que se viaje enojado conmigo, mucho menos cuando se irá por un tiempo prolongado. Pone resistencia, pero deja que mi tacto avance, hasta tomar su rostro y besar suavemente sus labios.

-Mírame, cariño - le pido susurrando, él resopla y me obedece - Te amo, tú y yo lo tenemos todo juntos, y ambos sabemos cómo es él, no dejemos que arruine lo nuestro. Te irás mucho tiempo, y no quiero que viajes estando peleados.

-¿Lo que dice es verdad? - pregunta apenado.

-Por supuesto que no, Dylan, los gustos cambian cariño, por favor, es una tontería.

-Sí, tienes razón, no dejaré que arruine nuestra relación - repite antes de volver a besarme- es que Dios, te amo tanto Rachel y temo perderte.

-Aquí me tendrás, siempre. Recuérdalo.

-En verdad odio esto, pero ya debo irme, te llamaré apenas llegue - dice a manera de despedida.

-¿Me vas a extrañar? - pregunto haciendo un puchero.

-Cada instante.

-Por favor, cuídate, Dylan. No olvides comer a tus horas y llamar a tu madre - le ordeno haciéndolo sonreír. - Te amo.

-Te amo más.

La puerta de la entrada se cierra y vuelvo a tomar la nota entre mis manos. Unas simples palabras realmente pueden desatar el mismo infierno.

¿Algún día le dirás que te encantan los girasoles? Las rosas tienen espinas y son cortadas para ser admiradas como obras de artes, mientras se van marchitando poco a poco, perdiendo aquella belleza hasta que son echadas a la basura. Los girasoles en cambio, son independientes, no necesitan de nadie más que del sol, y ellos mismos se mueven buscándolo. Para él eres una rosa, pero Rachel, ambos sabemos que tú eres un girasol. El más lindo de todos. Y por más perfecto que Dylan parezca, no te conoce ni la décima parte de lo que yo te conozco. Puede que lo intente, pero no lo logrará, no es un examen, sino una conexión, y para eso no hay conocimiento que sirva.

Luke Hamilton xx.

Capítulo 3 Tres

Rhode Island, anochecer

Rachel Stone

A los seis años mi padre intentó enseñarme a andar en bicicleta, digo "intentar" porque soy una persona sumamente torpe, y en verdad fue muy complicado, se supone que es una actividad que todos los niños - o al menos la gran mayoría- aprenden sin mayor complicación, y como habitualmente sucede, yo era la excepción a la regla.

Caía, me raspaba las rodillas, estuve a punto de arrollar a personas e incluso me estrellé contra un árbol, y pese a llevar casco, obtuve una contusión cerebral. Papá me animaba a continuar, hasta que una tarde le confesé con lágrimas en los ojos que me aterraba la idea de hacerlo. Aquella sensación estando sentada tratando de no perder el equilibrio mientras obligatoriamente debes conducir hacia una dirección, y no olvidemos lo importante que es vigilar que vayamos a lastimar a alguien en el camino. Eran demasiadas cosas que debía hacer al mismo tiempo.

Y era muy frustrante, ver como algo que para todos era sencillo, a mí me costaba el triple, y sin importar el esfuerzo que pusiera, no podía. Mi padre pareció comprenderme, y recuerdo que dijo que cada persona tiene un proceso distinto para la vida, quizá el momento en el que pueda andar en bici sea más adelante, y eso estaba bien. Él siempre fue muy comprensivo conmigo.

Me hace tanta falta un poco de esa comprensión en estos momentos. Ahora mismo me siento exactamente como cuando estaba aprendiendo a ir en bici: perdida, a la deriva y muy desconcertada. Con constante temor de que todo se vaya al diablo, asustada de lastimar a otros, o a mí misma. A punto de perder el control, y sin saber exactamente a dónde ir.

Era incluso irónico, como el desastre en el que se había convertido mi vida calzaba a la perfección con mi experiencia manejando bici. Y cada vez la situación era peor. Había subido a un carrusel del cual no podía bajar.

Hablaba un promedio de diez minutos diarios con Dylan, básicamente sobre el trabajo, la universidad y lo bien que le iba en su viaje; Matt y yo por suerte pudimos tener una conversación más fluida tras meses de escuchar mensajes de voz; aunque el motivo no era el mejor de todos: Luke Hamilton.

Sí, mi fuerza de voluntad decidió irse de vacaciones junto a mi dignidad sin fecha aparente de retorno, pues las conversaciones entre nosotros eran cada vez más frecuentes, al punto de convertirse en parte nueva de mi rutina diaria: desde un simple "buenos días", contar cada cosa que sucedía, enviar fotos de nuestros almuerzos, canciones antes de dormir... era como si el tiempo se hubiera detenido y otra vez tenía dieciséis años.

Olvidaba lo sencillo que era todo con Luke, mi cerebro se había encargado de eliminar muchos de los buenos recuerdos, dejando exclusivamente la amargura y dolor... Escribí un maldito libro sobre nosotros, pero olvidé lo feliz que fui junto a él alguna vez. En apenas unas pocas semanas este chico logró introducirse en mi mente sin el menor inconveniente.

Matt cree que se debe a la ausencia de Dylan, sumado al repentino zumo de decepciones en el que se estaba convirtiendo mi vida, y Luke representaba a mi pasado, a aquellos momentos en los que me sentía contenta, cuando tenía tantas expectativas altas sobre mi vida adulta, y soñaba con salir de Ryalville. Puede que no signifique que todavía estoy enamorada de él, simplemente mi mente lo asocia con recuerdos felices y un pasado que supera por mucho al presente.

Cada vez sentía más culpa, pues de alguna forma le estaba siendo infiel a Dylan, al menos mi cerebro lo interpreta de esa manera, si no fuese algo malo no tendría que hacerlo a escondidas, y mucho menos tendría esa opresión en el pecho aquellos diez minutos diarios en los que hablamos, y le miento cínicamente diciéndole que todo está bien.

Y fue en ese preciso instante, donde mi torre de naipes tambaleó y se desplomó sobre el suelo.

Parecía ser un día como cualquier otro, en el que cumplo la misma rutina que odio con mi vida, pero me veo en la obligación de continuar para costear mis cosas, viva la adultez.

Otra vez Matthy me lo advirtió, y otra vez lo ignoré.

-Sabes que no te juzgaré Rachel, eres probablemente la persona más importante en mi vida, y es por ello que debo decírtelo las veces que sean necesarias: deja a Luke en el pasado. Su presencia sólo te trae problemas y un sinfín de situaciones que atentan contra tu estabilidad mental. Vales mucho, alma gemela.

¿Lo peor de todo? Que yo misma lo sabía, mantener a Luke en mi vida era como si un adicto guardase una bolsa de cocaína en su baño: puede tener toda la intención de cambiar, poner fuerza de voluntad en no recaer, pero, tarde o temprano, vuelve a consumir, al fin y al cabo es un adicto, y la abstinencia es dura. Era consciente de que él acabaría por hundir mi vida, y parecía dispuesto a dejarlo.

L: ¿Ocurre algo? Te noto un poco extraña ahora. - Enviado a las 9:20.

R: Sólo pensaba... - Enviado a las 9:21.

L: ¿Sobre el reencuentro? Igual yo, será emocionante verte después de tanto tiempo, Ray. - Enviado a las 9:22.

Luke odia Ryalville, los reencuentros y sabe al igual que yo que no podemos volver.

R: ¿Acaso estás loco? No iré ni de coña.- Enviado a las 9:22.

L: ¿Por qué no? ¿Dylan tiene miedo de que nos veamos? .- Enviado a las 9:22.

R: No, claro que no, pensaba en algo más... - Enviado a las 9:23.

L: ¿Crees que no debamos continuar conversando? No estamos haciendo nada malo. - Enviado a las 9:23.

R: Sabes que sí, Luke. - Enviado a las 9:23.

L: ¿Desde cuándo te importa si lo que haces es bueno o malo, Rachel? Ambos sabemos de lo que eres capaz. - Enviado a las 9:24.

¿Qué demonios le ocurre?

R: Cometí errores en el pasado, pero tú también, Luke. - Enviado a las 9:25.

Silencio sepulcral. ¿Desde cuándo Luke planea hacerse el moralista conmigo? No tiene ninguna autoridad para hablarme de esa forma, además, todo ese repentino entusiasmo por el reencuentro es todavía aún más raro. Es como si...

Esta persona no es Luke, y probablemente nunca lo ha sido.

Jadeo asustada por mi hipótesis, si en verdad no es Luke ¿con quién he estado conversando en todo este tiempo? ¿Cómo es que sabe tantas cosas? No puedo quedarme con la duda. Ruego a Dios para que se trate de alguna nueva novia de turno celosa, o alguna clase de broma retorcida.

R: Tú no eres Luke. Dime ¿qué es lo que quieres? - Enviado a las 10:17.

L: Ya estabas tardando en darte cuenta, Rachel. - Enviado a las 10:19.

Mis manos temblaron al leer aquel mensaje, ¿cómo no me di cuenta antes? Estaba tan ensimismada viviendo del pasado, que dejé pasar señales: es imposible que Luke y yo podamos hablar bien por tanto tiempo, creí que ahora que el tiempo pasó quizá podría cambiar, pero las personas no cambian, y menos las personas como Luke. O como yo.

R: ¿Quién eres y qué es lo que buscas? - Enviado a las 10:25.

L: Simple: necesito que confirmes tu asistencia al reencuentro de cinco años de graduación de Ryalville. Nadie puede huir para siempre. ¿No lo crees? - Enviado a las 10:30.

R: No tengo idea de quién eres, pero te diré dos cosas: Uno, no pienso volver, y dos, no me asustas en lo absoluto, no eres más que un cobarde. - Enviado a las 10:30.

L: ¿Eso crees? Oh, déjame presentarme, dime Pandora, porque estoy a punto de abrir la caja de secretos que eres, Rachel Stone, así que, si sabes lo que es bueno, te recomiendo que aceptes esta invitación de una buena vez. - Enviado a las 10:40.

R: Pierdes tu tiempo, estimada Pandora, no eres la primera persona que intenta intimidarme con amenazas baratas. Espera sentada mi confirmación al reencuentro.- Enviado a las 10:42.

L: ¿Es tu última palabra? Bien, pero no digas que no te lo advertí. - Enviado a las 10:45.

Aviento con furia mi teléfono a la cama, estoy tan abrumada, ¿cómo pude ser tan tonta en pensar que era Luke? ¿cómo no me di cuenta de que no era mi ex novio? ¿Quién es aquella persona que sabe tantas cosas sobre mí? Debo reconocer que es un tanto aterrador, pero más que miedo, tengo decepción, otra vez caí por Luke. No dejaré que un anónimo arruine mi tranquilidad, lo más seguro es que se trate de una broma de mal gusto.

Eligieron a la persona equivocada. No me dejaré intimidar por alguien que ni siquiera es capaz de dar su verdadero nombre.

...

Gimo de dolor después de morder mi uña, sin darme cuenta he jalado tan fuerte que me ha quedado más pequeña de lo usual, dejando libre un poco de piel, acompañada de una cierta cantidad de sangre.

Esta persona me está amenazando, y sé que puede ser una broma, pero son muchas coincidencias: tiene el número de Luke, habla como Luke, pero no es Luke. ¿Debería llamarlo para contarle lo sucedido? Si en verdad esta tal Pandora conoce todo sobre mí estoy jodida, y Luke también.

¿Y si él también es parte de esto? Quizá planea culparme de todo...

No puedo ir a la policía ni mucho menos poner una denuncia, todas mis hipótesis están basadas en hechos no constatables.

Sé que dije que no me afectaría el tema, sin embargo, mis nervios están a flor de piel, me sobresalto de cualquier cosa, no soy capaz de atender a las clases como es debido... Otra vez vuelvo a caer. Mi vida parece un camino sinuoso, en el cual debes tener cuidado siempre, porque de descuidarte tropiezas, caes, y no sabes el daño que ocasionará en tu cuerpo, o ¿quién sabe? A los demás.

- ¿Señorita Stone? - dice el profesor Stevens indicando que me acerque para conversar, y no parece nada feliz. ¿Señorita Stone? Nunca me dice así...

- ¿Ocurre algo, profesor Stevens? - pregunto confundida.

- Lamentablemente sí Rachel, y es algo serio - respondió entregándome una carta - es de la oficina de Ética de la universidad. Presenté tu trabajo para que vean que estabas volviendo, pero detectaron que esa historia no es tuya.

- Eso no es cierto - digo con desesperación.

- Rachel, tu historia fue publicada en un blog hace aproximadamente cinco años. - contesta con seguridad, y una pizca de decepción. Es imposible, era una historia íntima, Luke y yo hicimos la promesa de nunca publicarlo sin el consentimiento del otro, pero el idiota con el que hablaste no es Luke, tonta.

- Pero igual es mío, lo escribí años atrás con mi novio, bueno, ex novio, quizá no es nuevo, aunque no por ello es plagio, salió de mi cerebro. - explico con la única intención de que Stevens crea en mi palabra, el comité de Ética de la universidad son palabras mayores, y necesito un aliado que esté a mi favor.

- Está registrado a nombre de un alias Pandora. Rachel, es algo serio, te están acusando de plagio, y me enviaron a notificarte que quedarás suspendida de la universidad hasta nuevo aviso. Evaluarán durante esta semana tu estadía en Brown.

Pandora. No puedo creer que esta persona me haya metido en semejante problema por una estupidez...

O puede que lo sepa todo.

Una acusación de plagio es algo serio, en la universidad es algo todavía más grave, pero, ¿un plagio en la Universidad de Brown, dentro del programa de escritura creativa? Es sinónimo de un crimen. No tengo idea de cómo Pandora obtuvo la historia, pero acaba de arruinar mi vida.

Esa historia era mía, y las modificaciones que hice la pulieron, convirtiéndola en un escrito con alto potencial, el mismo Stevens lo dijo. Lo más probable es que sea expulsada de Brown, y ningún otro centro de estudios querrá recibirme si se enteran del plagio.

Pandora va en serio. Y si esto es sólo el comienzo, estoy acabada.

-Hola soy Matt, en este momento estoy ocupado haciendo deberes a última hora o viendo porno, deja tu mensaje y te llamaré...

-Matt... estoy en problemas y no sé qué hacer - digo sorbiendo mis lágrimas - disculpa si me escuchas llorar, no estoy triste, siento rabia, estoy muy enojada porque soy tan estúpida, y todo me sale mal porque soy una terrible persona... Creo que me echarán de Brown, Matthy, y no tengo un plan b, ¿qué estoy haciendo con mi vida, Matt? Todo está mal, alguien me está amenazando y quiere que vuelva a Ryalville, tú mejor que nadie sabe las razones por las que no puedo regresar, pero estoy jodida Matt, necesito escucharte... Por favor, apenas escuches esto, no importa la hora, llámame.

X: Te lo advertí - Enviado a las 11:05.

X: Guerra avisada no mata gente, como dice el dicho. - Enviado a las 11:05.

X: Y esto es apenas el comienzo Rachel, dime cariño ¿todavía seguirás diciendo que no? Eres inteligente, y sabes perfectamente que el tema del plagio es lo menos relevante ahora. La punta del iceberg se descubre. - Enviado 11:10.

R: Tú ganas, iré.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022