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Seduciéndote

Seduciéndote

Autor: : Paola Arias
Género: Romance
Ella es esa pequeña ración de sensualidad que prende y altera cada uno de mis sentidos. Son sus movimientos tan sensuales y expertos frente a mí. Son sus ojos tentándome, insinuándome que cometa el pecado. Y son sus labios rosas y provocativos, lo que hace que esta pasión me queme todo el cuerpo y arda de deseo por ella. Invitándome, pierdo el control de mí, listo para romper con esa regla que ha implantado desde un principio. Cómo se supone que olvide a una bailarina que me desconcierta la mente cada que la veo bailar exclusivamente para mí, y que además es mi sexy profesora de Lenguas extrajeras en la universidad.

Capítulo 1 La bailarina

-Vamos, hermano, solo se cumple años una vez al año - expresa Isaac, mi mejor amigo de toda la vida -. Axel solo será una noche. Nada más.

-No me gusta frecuentar ese tipo de lugares y lo sabes - gruño -. Esas mujeres...

-Bailan como las mismísimas diosas del olimpo - frunzo el ceño, tratando de imaginar a las diosas bailando semidesnudas y seductoramente ante un grupo de jóvenes universitarios de último año -. Me entiendes a lo que me refiero, ¿no?.

-No, no entiendo lo que estás diciendo - sonríe ladeado -. La única diosa que mueve cada uno de mis huesos de su lugar es Némesis.

-Nos estamos yendo por donde no es, Axel. Deja esa maldita fijación por la venganza, me haces estremecer - pasa una mano por su cabello, tirándolo hacia atrás, dándole el toque de chico malo y a la vez arrogante -. Lo importante aquí, es que vas a venir con los chicos y conmigo. Punto final de la discusión.

-¿Tengo de otra? - niega con una sonrisa victoriosa -. A fin de cuentas ustedes son los que van a pagar por todo, ¿no?.

-¿Y por qué nosotros? Si tu eres el del dinero aquí - sonreí malicioso.

-Porque tu es el que me está invitando, Isaac.

-Eres un...

-¡¿Están listos, princesitas?! - entra Oliver a mi habitación igual de sonriente que siempre -. No sé ustedes, pero yo estoy muriendo por ver a mi bailarina favorita.

Frunzo el ceño.

-¿Ya han ido a ese lugar? - asiente con una sonrisa -. A decir verdad, no me sorprende.

-Tu nunca te apuntas, eres más de ir a casinos, clubes, pero no entiendo por qué no ir a una barra - suspira -. Allí las mujeres si saben como volver loco a un hombre.

-Para mí no son más que mujeres que venden su cuerpo, y entre más rápido vayamos, más rápido volvemos.

-Este no es Axel, el tipo mujeriego que no le importa bajarle las bragas a cualquier mujer que se cruce en su camino.

-Las mujeres las selecciono muy bien antes de llevarlas a la cama, para aclararte - Oliver se encoje de hombros -. ¿Nos vamos?.

-Lo sabemos de sobra - Mikel deja una leve opinión, habla muy pocas veces. Para mí es el más inteligente de nosotros, claro está, después de mí

No me gusta cumplir años, este es un día común y corriente como el resto; un simple e insignificante día más que rellena los 365 días del año. Mas nada. No entiendo por qué Isaac y Oliver están tan emocionados, como si ellos fuesen a recibir una torta, felicitaciones y muchos regalos. Es ridículo, pero por lo menos me hacen la compañía que necesito. Isaac lo sabe y aunque me infle las pelotas con este tema de la bailarina exótica, dueña de todas sus fantasías sexuales; agradezco que mis tres amigos estén siempre a mi lado. Todo esto es más fácil de llevar teniéndolos cerca y escuchando las estupideces que salen de sus bocas.

Partimos en el auto de Isaac, él nos llevará a la barra el cual se me hace un nombre muy común y para nada llamativo en donde las mujeres bailan por dinero y quien sabe que cosas más harán por conseguirlo. El viaje en el auto viene acompañado de una charla muy común entre hombres, donde nuestro principal tema son las chicas de la universidad. Las cuales, son muy pocas las que son sexys y bonitas, y creo que ya he agotado esa lista de las únicas que logran encenderme en la cama.

-Pareciese que hubieran pasado muchos años desde la ultima vez que vinimos - cruzo mirada con Mikel sin entender a lo que se refiere Oliver.

-Una eternidad, amigo - concuerda Isaac.

-Los únicos que suelen venir a estos lugares son ustedes. No generalices - Mikel refuta.

Isaac detiene el auto frente a un lugar que a simple vista parece un club nocturno común, pero sin letrero, ni nada que exponga de que se trata el lugar. En la puerta roja hay luces negras en flechas para diferentes lados y más nada. No se ve tan mal como llegué a pensar que era. Bajamos del auto y entramos a la barra, me sorprende la oscuridad y la tenue luz roja que cae justamente en la enorme barra donde hay un total de seis chicas bailando sensualmente al unísono rodeando a una mujer en el centro, la cual no pasa desapercibida para nadie. Es el centro de atracción y más por cómo va vestida con poca ropa y diferente a las demás.

-Nosotros estaremos en la parte Vip - canturrea Isaac sin apartar los ojos del escenario -. Y se me va a cumplir mi fantasía, esta noche sí.

Isaac y Oliver ríen y dicen cosas que no entiendo y tampoco me importa comprender, mientras Mikel y yo los seguimos a la planta de arriba en completo silencio.

Según estamos en el salón de arriba, dos chicas nos traen una botella de Whiskey y cuatro copas. Seguro Isaac ya tenia todo preparado, lo conozco bien.

-Sé que no te gusta celebrar este día, hermano, pero no puedo dejar de lado el hecho que hoy hace veintitrés años llegaste a este mundo, a intoxicar de placer a toda chica con solo la mirada - sirvió las copas y cada uno tomó el trago -. Feliz cumpleaños. No sé que seria de mi vida sin ti.

-Feliz cumpleaños, te amamos, Axel - estos tres parecen una grabadora, siempre sincronizados.

-Sí, gracias - sonrieron y chocamos las copas para luego beberlas de golpe.

El trago amargo y caliente bajó por mi garganta, quemándome hasta las entrañas por el calor del mismo. Charlamos un poco y una risa muy contagiosa nos hizo callar de inmediato. Una de las bailarinas aun con la máscara cubriendo su rostro, traía su teléfono en mano y reía de algo que le decían al otro lado de la línea. Al vernos se quedó en silencio y colgó para darnos una sonrisa ladeada y coqueta.

-Buenas noches - su voz es un fino hilo de sensualidad -. No sabía que el salón estaba reservado esta noche. Una disculpa.

-No te preocupes, preciosa - Oliver sonrió coqueto y serví otro trago, viendo a la chica de pies a cabeza. No está mal -. ¿Eres tu la que nos va a bailar esta noche? No eres Casandra.

La chica negó con una sonrisa en sus labios.

-No...

-Lamento la tardanza - se apresuró a decir una agitada y sexy voz llegando hasta su compañera. Bebí del whiskey lentamente viendo a la mujer hermosa que acaba de llegar -. Buenas noches, ¿son ustedes los que reservaron un baile para un cumpleañero? - inquirió, rotando la mirada entre todos.

Esa mascara no me deja contemplar su rostro, me gustaría verla y saber si es igual de bonito a su cuerpo. Su piel tiene un ligero bronceado, sus piernas y caderas son anchas, su vientre está descubierto y en el hay una fina capa de sudor, para nada asqueroso. Sus senos son de un buen tamaño. Además, usa un traje negro, demasiado pequeño. Cada tiranta estruja su carne y la hace ver sumamente sensual. Este mismo cubre las partes íntimas de su cuerpo muy sutilmente, sin llegar a mostrar absolutamente nada. Su cabello negro está recogido en una coleta alta que cae al centro de su estómago. Es muy sexy, no lo voy negar.

-Sí, esos mismos... somos nosotros - enarco una ceja viendo a Isaac tartamudear, debe ser la fantasía de la que tanto habló en el camino -. Y él es el cumpleañero - me señala.

-Muy bien - sonríe alternando la vista entre ambos. La otra chica se va, luego de lanzarle un guiño y una sonrisa maliciosa a su compañera -. Soy Casandra, es un gusto y placer tenerlos esta noche tan especial con nosotras - deja una silla en el centro del salón y camina hacia mí, de manera seductora, sin apartar sus ojos grises de los míos y sonriendo ladeado. Me gusta la sonrisa pícara que tiene -. Cumpleañero, pásala rico.

Capítulo 2 Orgullo herido

Se inclina hacia mí, dejando una distancia prudente y retadora entre los dos. Apresa su labio inferior sensual y fugazmente. Chasquea los dedos y como magia el salón queda a oscuras a excepción de una luz roja que enfoca su cuerpo.

-Antes que todo quiero dejar en claro que esto no es más que un baile - vuelve a la silla y se sienta en ella de piernas abiertas y con un bastón entre el medio de ellas -. En este bar no se ofrece sexo, así que no intenten nada según terminé mi pieza de baile, ¿estamos?.

-Sí... - estos tres y sus sistemáticas respuestas.

-Perfecto.

Una canción muy suave y sensual empezó a sonar de fondo, y otra luz de color azul se mezcló con la roja, dándole un toque mucho más erótico a su cuerpo allí sentado. Agachó la cabeza y empezó a mover su cadera de izquierda a derecha, al mismo ritmo lento de la música. Su abdomen hizo círculos pausados y provocadores, sin despegar su redondo trasero de la silla. Abrió y cerró las piernas con el bastón siendo un guía a cada movimiento que hacía con la cadera.

Según el ritmo empezó a ser más acelerado, abrió las piernas de golpe y lentamente subió hasta quedar de pie, con el bastón de manera horizontal a la altura de su vientre bajo. Levantó la cabeza y clavó su mirada en la mía; sacudió la cadera de un lado y hacia el otro y empezó a caminar a paso largo y elegante alrededor de la silla.

-Estoy en el paraíso... -expresó Isaac emocionado.

Relamí mi labio inferior sin apartar la mirada de ella. Tiene algo hipnótico, hechizante. Sus movimientos son delicados y sensuales, libres y atrevidos con cada segundo que corre junto con la música. Dejó el bastón en el suelo y golpeó el mismo caminando hacia mí. Su cadera se mueve sin llegar a exagerar con cada paso que da hasta llegar a mí y entrelazar sus dedos en mi cabello, tirando mi cabeza hacia atrás y sonriendo ladeado sin despegar su mirada de la mía. No puedo evitarlo, me ha causado una erección de los mil demonios con su erótico baile y aún más con esa mirada tan penetrante que me dedica.

-Feliz cumpleaños, bomboncito - susurra en mi oído, su aliento caliente y su respirar agitado en mi oído me estremeció todo el cuerpo.

Enderezó su postura acariciando mi cabello con su mano y moviendo la cadera de un lado y hacia el otro sin apartar sus ojos de los míos. Ambas palmas se situaron en mi pecho. ¿En dónde ha dejado el bastón? Bajó las manos acariciando mi torso, lentamente meneándose con mucha sensualidad en el medio de mis piernas, rozándome sutilmente con su cuerpo y enviando más elevación a mi amigo con el roce de su trasero en mis piernas. Es no posible no tenerla parada frente a una mujer sexy. Verla en esta posición solo me hace pensar en la una y mil maneras en la que usaría esa boquita rosadita y húmeda.

-¿Cuánto por una noche? - suelto y queda totalmente paralizada con solo la música andando.

-¿Disculpa? - inquiere, dando un paso atrás, quitando sus dedos de mi cabello -. ¿No he sido clara?.

Me levanto del sillón y me acerco a ella, quien no se mueve de su lugar.

-Ya me escuchaste. ¿Cuánto por pasar una noche conmigo? - vuelvo a preguntar, y sonríe, es una sonrisa arrogante.

-Mira, ternurita; esto no es un burdel - aclara, cruzándose de brazos -. Si necesitas sexo, vete, porque estas en el lugar equivocado.

-Al parecer no has entendido - acorto la distancia y ella no se mueve, ni pestañea -. Prácticamente estas desnuda frente a cuatro desconocidos que son débiles ante la buena carne y más cuando te mueves así de sexy. Dime la cantidad de dinero y pago por ti. Vales la pena.

Sonríe ladeado.

-¡A cabrón! - expresa, en un acento muy diferente y chistoso; el español -. ¿Qué mierda te pasa, bizcochito? ¿Es que acaso no has entendido que no soy una puta o qué? - escupe, con esos preciosos ojos grises destellando de rabia.

-¿Y tú no has entendido que tengo una erección y no me gusta quedarme con las ganas, bailarina?.

-Axel - advierten a mi espalda.

-Oh, ¿Quieres que te baje la calentura, ternurita? - dice en un tono sensual, apresando su labio inferior, acortando la distancia entre nosotros. Su perfume me enreda en ese aroma tan dulce y exquisito que brota su cuerpo -. ¿Quieres con la boca, con la mano o con esta?.

Sonrío triunfante, pero quedo helado ante su acción:

Lo siguiente que siento es su rodilla impactar en mis testículos, los cuales se me han salido por la boca debido a lo fuerte de su impacto a tan sensible parte de mi cuerpo. Mis manos bajaron instantáneamente, abarcando con las palmas completas mis huevos; mis preciados huevos, Por qué tuvo que darme en lo más sagrado, ¿eh?.

Cerré los ojos con fuerza, aguantando las lagrimas que se precipitaron en llegar a mis ojos, pero me las trago debido a la furia que me ha gobernado. Quiero ir tras ella y darle una buena castigada por lo que acaba de hacerme. No solo me dejó con las enormes ganas de enterrar mi polla en ella, sino que también con un dolor que aun quema en esa zona. No doy ni dos pasos cuando siento un par de manos detenerme de los brazos y resoplo furioso encarando a mis amigos y sus estúpidas y sincronizadas sonrisas de burla.

-Ni se les ocurra decir una sola palabra, ¿entendieron? - asienten, expandiendo una enorme sonrisa en sus rostros -. Vámonos.

-Pero no terminamos de verla...

-¿Y acaso es que la ves para que termine de parártela? - espeto -. Han perdido dinero y yo he perdido mi valioso tiempo en un lugar como estos.

-¿No puedes bajarle dos rayas a tu mal humor, Axel? - suspiro, tratando de contener las enormes ganas de golpear a Oliver -. Lo que ha has hecho ha sido lo más estúpido y poco coherente de tu vida. ¿Cómo mierda se te ocurre pedirle una noche a cambio de dinero, aun sabiendo lo que dijo antes sobre el sexo? ¿eh? - contrajo duramente las facciones de su rostro, muy pocas veces se enoja -. Lo creo de Isaac, que solo tiene basura en la cabeza. Pero que se puede hacer, si tu piensas que el dinero lo compra todo, ¿o no?.

-Sabes que eso no es cierto - tenso la mandíbula y sonríe con ironía -. Sabes perfectamente que el dinero me vale mierda.

-¿Entones por qué has hecho eso? - aprieto más fuerte la mandíbula y niega aun sonriendo -. La chica es muy bonita y no se puede ocultar lo que se siente cuando la vemos bailar. Nosotros sentimos, no somos de hierro, pero la has cagado hasta el fondo. Este no es un burdel, por eso nos gusta venir, solo es para entretención, Axel - recalca.

-Ve y ofreces una disculpa, Axel - giro mi rostro hacia Isaac -. Ahora.

-No - enarca una ceja -. Nos vamos y nunca más me van a volver a traer a un lugar como estos.

-Nunca habías sido tan grosero, Axel. ¿Qué demonios te sucede? - Oliver volvió a decir, pero no aparté mis ojos de Isaac. Él sabe perfectamente que odio este día, y sabe cuan irritado me pongo cuando nada me sale como me gusta -. Ve y te disculpas con la chica.

Nos quedamos en silencio, uno incomodo aun con la música de fondo y las pocas luces iluminando nuestros rostros. Mikel me hizo mirarlo y con una sonrisa maliciosa, habló:

-Te lo mereces y como soy el único que mejor te conoce, sé que estas dolido no por el golpe, sino por el rechazo de la chica - enarco una ceja, tiene razón -. Espero que aun las tengas en la garganta por idiota.

Sonríe y cruza por mi lado para bajar las escaleras, después le siguió Oliver con un suspiro cansado. Soy demasiado orgulloso para ir y pedir perdón, aunque sea mi culpa. Isaac palmeó mi hombro y sonrió tranquilo, como siempre.

-No pasa nada, yo me disculpo por ti...

-Lamento interrumpir - giramos nuestros rostros a la chica, aun con su mascara puesta -. Aquí está el desembolso del dinero, no hace falta que se disculpen, solo no vuelvan a aparecer en este lugar - su mirada era tan gélida lo que me provocó más rabia.

-Quédate con la paga, al fin de cuentas hiciste muy bien tu trabajo - espeto, saliendo de ese lugar para volver a mi casa. Pero ni crea que me va a dejar la cabeza caliente esta bailarina levanta pollas.

Capítulo 3 Un sueño hecho realidad

Rachel

Le cuento a mi mejor amiga y hermana de sangre, Mara, lo que ha pasado en la barra con la ternurita sexy del cumpleañero, y no ha parado de reírse de mí. Es común, ya no le parece extraño sobre las propuestas que recibimos todas las bailarinas por parte de los clientes. Pero jamás había dejado que la rabia me dominara de esa manera y terminara golpeando en sus preciadas partes al cumpleañero más atractivo que he tenido el placer de bailarle. Estaba tan centrada en que cada movimiento fuera preciso y seductor, que, aun y con mi aviso unos minutos antes de empezar con mi baile, se atreviera a pedirme una noche a cambio de la cantidad de dinero que yo quisiera. De otra, con miles de cuentas que pagar, con una responsabilidad a cuestas y muchos problemas para conseguir un trabajo que se base en lo que estudió, no lo desaprovecharía. Pero la dueña de la barra nos protege mucho de los hombres y sus propuestas indecentes, quitando ese estándar de la chica que ofrece sexo a cambio de dinero. No, nosotras le brindamos buena entretención visual a un hombre con nuestros bailes. Y no somos strippers, no nos desnudamos frente a ellos, es solo una rutina de baile erótico y nada más.

Mara se ha puesto roja de la risa y me tiro en la cama de espaldas también riendo. Actué y puse esa carita que ha puesto el chico cuando sus huevos se rompieron por accidente en mi rodilla y recordar su expresión victoriosa quebrada más risa me da. No era mi intención, pero bien merecido se lo tenía.

Si no fuera cliente y mi jefa no hubiera implantado esas reglas de no involucrarnos con los clientes, muy seguramente hasta accedo sin necesidad de que me pague. El tipo vale la pena, es muy atractivo y tiene un aire de no te me acerques o te va a ir muy mal. Además, que su expresión, aunque lucia la excitación, no dejó esa mirada de hielo que no hace juego para nada con sus ojos avellanas.

-No puedo creer que me haya perdido ese espectáculo por tener esta maldita gripe - se me hace tan linda cuando tiene sus narices tapadas, se ahoga al pronunciar cada palabra -. Deja de burlarte de mis alergias, Rachel.

-Lo siento, pero es inevitable - se suena con un pañuelo y frunzo el ceño -. Me voy a mi habitación antes que me contagies y después no pueda a ir a ni primer día trabajo.

Mi sonrisa se expande, estoy demasiado feliz por haber conseguido el empleo en una de las universidades más prestigiosas del país. Y debo admitir que, si no hubiera sido por el nuevo amante de mi jefa, que lo tiene comiendo de su mano y lo usa a su antojo, no me hubiera recomendado con su amigo; el director de la universidad.

-Debo hacerte esta pregunta - alzo la barbilla para que continúe hablando -. ¿Piensas dejar el baile por el puesto que te han dado?.

Me quedo pensando por breves segundos en que responderle a mi expectante y curiosa hermanita menor. Desde hace cinco años que me gradué como profesora de lenguas extrajeras, y por más que toqué puertas en varias escuelas y universidades, no me dieron la oportunidad en ninguna de ellas. Es donde me baso, que muchas veces un titulo no sirve de nada si no cuentas con la experiencia que exigen en algunas empresas. Aun no comprendo mucho sobre los reglamentos de las mismas.

- No lo sé - me encojo de hombros -. Me han dado un mes remunerado en la universidad como prueba, supongo que todo depende a lo que suceda en ese tiempo. Le diré a Roxana que me baje las horas de los bailes, lo que menos quiero es llegar con aspecto de trasnocho a trabajar.

-¿Cómo te sientes con tu trabajo después de tanto tiempo de esperarlo? - sonreí.

-Me siento muy emocionada y nerviosa, no te lo puedo negar - reí nerviosa -. Llevo años haciéndome ideas de como seria mi primer día y créeme que siento como los intestinos se me estrujan. Aunque esté acostumbrada al publico no es lo mismo sin mascara y hablando.

-Lo harás bien, hermanita - la pensaba abrazar, pero retrocedí tirándole besos en el aire -. Te amo, pero mi francés debe sonar perfectamente mañana para mis estudiantes. Duerme bien, ¡te amo!.

Salgo por el pasillo hacia la habitación de mis padres y escucho su ahogada voz decir:

-¡Mi alergia no es tan grave! - arrugo la nariz tras oír su fuerte estornudo, y después otro y otro más.

Si para mi es desesperante escucharla estornudar cada rato, no quiero imaginar lo que mi tierna hermana debe sentir en su naricita. La verdad que me compadezco de ese malestar tan horrible como lo son sus alergias.

Dejo dos toques en la puerta de la habitación de al lado y un cansado "pase" se escucha al otro lado. Mi padre se debilita cada día que va pasando debido a su extraña enfermedad. Sus medicinas son demasiado costosas y el seguro solo cubre una cantidad de lo que valen, es por ello que bailo más de lo que debería.

-Hola, papito- susurro, al ver a mi mamá profundamente dormida a su lado -. ¿Cómo está el hombre más guapo, cariñoso y especial del planeta entero y dueño de mi corazón? - sus ojos se iluminan al verme.

-Bien, mi amor, ahí vamos, llevándolas por las buenas - el corazón se me oprime cada que me dice esa frase, que tan sencilla, oculta ese sufrimiento que por dentro lleva -. ¿Cómo te fue a ti, mi amor?.

-Bien, papi, muy bien - dejo un beso en su frente y me acuesto a su lado -. Me dieron el trabajo en la universidad, mañana es mi primer día.

-Sabia que lo lograrías, mi amor - deja un beso en mi cabeza y suspiro -. Tu madre se pondrá muy feliz cuando se entere, no dejó de orarle a Dios porque así fuera. Tiene el sueño que dejes de bailar en ese lugar algún día y que por fin te dediques por lo que tanto luchaste en conseguir.

Levanto la cabeza un poco para verla, se ve tan agotada y no es para menos, han sido meses muy difíciles para todas nosotras desde que papá enfermó. Mis papás nunca me dieron la espalda ni me criticaron cuando decidí bailar cuando estaba en el primer año de universidad para Roxana y abarcar cada gasto que la universidad que en ese entonces debía de asumir por mí misma ya que papá asumía las responsabilidades de la casa. El dinero siempre ha sido escaso, pero jamás nos hemos acostado sin un plato de comida. Mi padre sacrificó cada día de su vida para que nunca nos hiciera falta nada, ahora es mi deber retribuir un poco todo lo que nos dio.

-También quiero eso, papá. Quiero cada día levantarme y sonreír al ver que el sueño que he tenido toda mi vida desde niña por fin se ha hecho realidad hoy - suspiro -. Pero tengo miedo de hacer algo mal y yo misma arruinar este maravilloso sueño.

-No lo vas a arruinar, tenlo por seguro - me levanto de la cama y me sonríe -. Haz las cosas como siempre las has hecho, mi niña. Tu madre y yo nos sentimos muy orgullosos de ti.

-Gracias, papá - dejo un beso en su mejilla -. Jamás los defraudaré. Ahora descansa, papi - rodeo la cama y beso la cabeza de mamá -. Los amo,

-Descansa, mi amor - sonríe, acomodando la bala de oxigeno en el medio de mamá y él -. Te deseo lo mejor el día de mañana.

Sonrío, saliendo de la habitación de mis padres para ir a la mía.

-Cinco años - murmuro, quitándome los zapatos -. Cinco largos años.

Niego, sin saber por qué lo hago. Me siento como una niña que acaba de recibir el regalo que pidió en la universidad. Es una sensación ni que el mismo baile me había generado antes. Hacer lo que más amas en este mundo significa satisfacción y placer, y mañana empieza lo magnifico de mi gran sueño. Diosito, que todo me salga de maravilla, pido, antes de meterme bajo las cobijas y caer rendida en cuestión de segundos por el gran cansancio de mi cuerpo.

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