"Fue impresionante ver como el cosmos tranquilo y callado pasaba repentinamente a ser ruidoso y torturador" -escribe en unas de sus anécdotas el ser desconocido de otro planeta.
"El ruido era tan impresionante que mi planeta fue sacudido bruscamente hasta dejarlo casi devastado, fue la peor experiencia por la que he pasado... No sabemos de dónde provino y si volverá a suceder, lo único que sabemos y que quedara por siempre plasmado en nuestras memorias esas dos grandes estelas de gran brillo que chocaban entre sí con una fuerza tan fuerte como... No lo sé... No puedo compararlo con otra cosa más que con una supernova, solo 3 minutos fueron más que suficientes para casi extinguirnos ya han pasado 4 años desde entonces y ahora solo... Solo quedamos pocos en nuestro planeta es imposible volver a empezar, nos hemos convertido en carroñeros en seres sin moral y sin remordimientos solo para sobrevivir" -expresa el ser desconocido en su nota de voz con lágrimas que recorrían su rostro.
"De algo si estoy seguro... Y es de que nada será igual, ¡No perderé las esperanzas, no descansaré y no moriré hasta que mi venganza ya sea completada eso lo juro por mi gente y por mi hija! ... Mi pobre hija" -exclama con furia y dolor el ser desconocido.
Dos años más tarde en el planeta tierra, pasa algo que tiene desconcertados a los científicos.
-¿Qué es eso? -pregunta un astrónomo con preocupación.
Todos se acercaron a ver lo que estaba pasando y quedaron impresionados con lo que estaban viendo... Un cuerpo celeste acercándose al planeta tierra a velocidades imposibles.
-¡No hay tiempo para calcular la masa, ni el tamaño, ni de nada más, solo calculen el tiempo de impacto! -exclama el mismo astrónomo con mayor preocupación.
Desesperadamente hicieron los cálculos a una velocidad increíble y el resultado fue 24 minutos, ya no habia tiempo para intentar cambiar la dirección del cuerpo celeste. La humanidad fue avisada, la noticia y la desesperación se propago rápidamente en todo el mundo, los adinerados ya estaban en sus bunkers privados, los de clase media aún estaban llegando a los bunkers que ya hacían llenos y los pobres solo les quedaba rezar para que sus pecados sean perdonados.
El momento que menos estaban esperando estaba cerca solo quedaba un minuto en la cuenta regresiva, algunos aun no le creían, otros ya se hacían llorando por el desafortunado y horrible destino que sufriría su planeta natal.
El momento que menos estaban esperando ya está a punto de suceder, el cuerpo celeste ya se puede ver como entra a la atmosfera, los que no creían al ver tal espectáculo terrorífico se desesperaron del miedo causado por este mismo y los que lloraban acababan con sus vidas por el terror que los consumía de una manera que no es fácil de explicar.
El momento que menos esperaban ya está aquí, el cuerpo celeste ya estaba a punto de tocar tierra, los que ya creen cerraron sus ojos sin esperanzas alguna, los pocos que lloraban extendían sus brazos aceptando el destino que ya se aproximaba y exactamente cuándo el momento que menos esperaban ya se hacia allí, cuando no habia esperanza mínima sucedió lo menos esperado.
La humanidad gritaba de gozo y alegría, muchos quedaron desconcertados, pues el cuerpo celeste desapareció como por arte de magia sin dejar rastro alguno.
La investigación fue extensa, pero no hubo alguna explicación que pueda dejar en claro a la humanidad lo que paso aquel día, con el pasar del tiempo la humanidad avanzo poco a poco y todo volvió a ser como antes a pesar del desastre que causo el disturbio y las pérdidas humanas el día del "apocalipsis".
Pasaron 4 meses desde que la humanidad fue restablecida, todo estaba increíblemente bien para Lucy Grey una chica de 19 años de edad, era una chica pacífica y a la vez de carácter fuerte de buena educación y proveniente de una familia un poco adinerada, era nueva en el vecindario y era el primer día de la universidad donde conoció un chico que tambien era nuevo.
Pasaron los días ya habia hecho amistades nuevas en la universidad, Lucy tenía un poco de intriga por conocer al chico nuevo, siempre lo veía a él muy callado y eso le hacía pensar que él era un poco diferente, pero Lucy no era una persona de estar confiando mucho en las personas, hasta que un día habia trabajo en equipo y por razones de mala suerte Lucy quedo sola, al voltear hacia a atrás pudo ver al chico que tambien estaba solo.
«No puede ser -pensó Lucy-. Ahora tendré que hacer equipo con él y ni siquiera se su nombre»
-¡Lucy! -exclamo una amiga-. Ya que estas sin equipo deberías hacer uno con el chico nuevo.
-¿Estas segura? -pregunta Lucy dudosa.
-¡Claro que sí! -exclama la amiga-. Además no tienes más opción.
-Tienes razón, le preguntare si quiere ser de mi equipo -respondió Lucy con entusiasmo.
Lucy se aproxima entusiasmada al chico nuevo y le pregunta con una sonrisa por su nombre.
-Me llamo Max, Max Johnson -le responde a Lucy seriamente.
-¿Me preguntaba si podríamos formar equipo? -le pregunta Lucy un poco desconcertada y penosa por la seriedad de Max-. Ya sabes para lo del trabajo.
-Por supuesto que si -le responde este con serenidad.
-¡Oh! Me parece maravilloso, nos vemos en mi casa a las 3:00 PM -le dice Lucy con mucho entusiasmo.
Aquí se marca el comienzo de una nueva amistad, pasaron los días y los meses y Lucy comenzó a sentirse cada vez más atraída hacia Max.
Por su puesto Max no lo sabía y para él no era necesario saberlo ya que él era diferente a los demás.
Lucy se sentía frustrada por él y los sentimientos ocultos de Max hasta llego a pensar que este mismo no los tenía, él era demasiado inteligente y se podía notar que lo contenía, Lucy presentía que el ocultaba algo.
«¿Qué es lo que oculta? -se preguntaba Lucy con mucha frustración-. Hay algo extraño en el, es como si su presencia me tratara de decir algo»
Ya ha pasado un mes desde entonces, Lucy solo puede pensar en Max, no podía aguantar más las ganas de confesarle lo que sentía por él, en lo más profundo de su ser sentía que era necesario, era el sentimiento más frustrante que habia sentido Lucy en toda su vida.
«¿Esto se llama estar enamorada? -se pregunta Lucy con dudas aquella noche de insomnio-. Esto no me gusta»
Al día siguiente, luego de tanto pensarlo, decidió confesarle sus sentimientos hacia él. Luego en la universidad Lucy se da cuenta de que Max no estaba en clase.
«Qué extraño, el nunca falta a clases -piensa Lucy un poco frustrada-. No hay ni un día que él no falte, ni uno»
Ella les pregunta a todos sus compañeros por Max, pero las respuestas que recibía no la llevaría al paradero de él.
«Yo sí que soy tonta -Piensa Lucy despreocupada de los hechos-. De seguro se encuentra en casa, de seguro está enfermo por eso no asistió a clases hoy»
Al salir de clases Lucy se dirige a la casa de Max decidida a confesarle todo, mientras más se acercaba a su destino sus sentimientos y su emoción eran indescriptibles, ya en la puerta de la casa de él su corazón no paraba de latir con mucha fuerza, con el simple hecho de estar en frente de su puerta a punto de tocar el timbre hacía que sus nervios perdieran el control, su cuerpo lo sentía 10 veces más pesado, su corazón le gritaba a que fuera a por todo y su mente le gritaba a que saliera de allí y ella estaba allí, en una confrontación entre su corazón y su cerebro no sabía qué hacer, no sabía cómo actuar, no sabía si huir o seguir en lo que ya estaba considerando como una locura.
«Inhala, exhala, todo saldrá bien -se dijo-. Tengo que confiar en mi misma»
Luego, exactamente cuándo se propuso a tocar el timbre la puerta es abierta repentinamente por la madre justo antes de tocar el ya mencionado timbre. l observar el rostro de preocupación supuso que algo malo debió haber pasado.
-¡Lucy! -exclama la Sra. Johnson-. Que sorpresa encontrarte aquí, ¿de casualidad no has visto a Max?
-Yo creí que él estaría aquí -respondió Lucy preocupada por lo que acaba de escuchar-. No asistió a clases hoy y pensé que estaría enfermo.
-¡No asistió a clases! -exclama con mayor preocupación la Sra. Johnson-. Pero si salió de la casa a la hora de siempre, no puedo creer que no ha aparecido, eso no es normal en él.
-Espere, tengo su numero de teléfono, lo llamare.
-Espero que Max conteste, esto no es propio de él, lo llame hace rato y no me contesto.
-No contesta -dice Lucy ahora más preocupada-. Tendremos que ir a buscarlo ya.
-Iremos en mi auto -responde rápidamente la Sra. Johnson-.
Ya en el auto Lucy solo podía pensar en la situación.
«¿Que estará haciendo? ¿Dónde estará? ¿Se encontrará bien?»
La búsqueda fue extensa pasaron horas y horas, pero no se encontró el paradero de Max, ya sin esperanzas Lucy saca su celular para llamar a emergencias.
-¡No lo hagas! -exclama la Sra. Johnson- no es necesario que lo hagas.
-¿Pero porque no hacerlo? -le responde Lucy dudosa de las palabras de la Sra. Johnson-. Max lleva desaparecido todo el día, necesitamos ayuda para encontrarlo.
-No es necesario llamarlos -responde la Sra. Johnson-. Yo sé porque lo digo Lucy, asi que no te preocupes por él.
-¿Ya lo ha hecho antes? -pregunta Lucy desconcertada.
-No -le responde la Sra. Johnson con seriedad-. Te repito, yo sé porque lo digo, no me pidas detalles.
-Pero -dice Lucy antes de ser interrumpida.
-¡Pero nada! -exclama la Sra. Johnson-. No le des muchas vueltas, no te preocupes, el estará bien... Te llevare a casa ya es muy tarde.
-Está bien Sra. Johnson -responde Lucy desconcertada por el cambio de personalidad repentino de la Sra. Johnson.
Ya en su casa Lucy piensa con preocupación en medio de la noche sobre el paradero de Max. Repentinamente siente la necesidad desesperada de ir a la casa de Max, rápidamente baja las escaleras y sale de su casa. Camina directamente a la casa de Max sin pensar en nada, lo único que la mantenía en el camino era esa sensación extraña, tranquila y sabor a fresas que la abrumaban. Ya cerca de la casa de Max ella se da cuenta de el mismo sentado en la orilla de la acera observando las estrellas de la fría noche de una manera muy serena.
-¡Max! -exclama Lucy emocionada.
-Lucy -dice Max despues de levantarse con una sonrisa de gran tranquilidad.
Ella no aguantaba las ganas de abrazarlo, corrió deprisa y cumplió su gran deseo con broche de oro al abrazar fuerte y cálidamente a Max mientras que este mantenía sus brazos extendidos, pues este no se esperaba tal acto de afecto. Las lágrimas ya se hacían recorriendo el rostro de Lucy, su emoción y sentimientos actuaron como detonante para sus lágrimas.
-¿Dónde estabas? -exclama Lucy-. Me tenías preocupada, preocupada de que te pasara algo estuve pensando en ti todo el día, ya no sabía que hacer no sabía en qué pensar no sabía si buscarte otra vez o gritar o...
-Shh tranquila -responde Max con serenidad-. No es necesario que te preocupes por mí.
-¿Cómo no lo voy hacer? -exclama Lucy-. Si tú me importas mucho.
-Te entiendo -responde Max-, yo tambien me preocuparía por ti, despues de todo somos amigos.
-Sobre eso -dice Lucy sonrojada-. No quiero ser solo tu amiga, Max.
-No entiendo -dice Max con naturalidad.
-Es que -responde Lucy con nervios-. Max...
-Lucy -interrumpe Max con seriedad-. Ya hemos hablado de esto y sabes que me lo puedes contar todo con confianza.
Los nervios y el temor por un posible rechazo abrumaban las palabras de Lucy, el nudo en la garganta actuaba como un muro impenetrable para las palabras, el temblor de sus manos actuaba como detonante para sobre pasar los límites de los nervios.
-Yo tambien quiero ser la persona que te acompañe en las buenas y en las malas -dice Max con serenidad-. Yo también quiero ser la persona que te defienda ante los prejuicios, yo tambien quiero ser el motivo de tu despertar y tu sonrisa, yo tambien quiero ser la luz que guie tu camino, yo tambien quiero ser... Todo para ti.
-Max -le responde Lucy atónita-. No sabes cuánto tiem...
-Pero no puedo -le interrumpe Max. Lucy al escuchar tales desgarradoras palabras se aparta para luego correr dejando lagrimas a su paso y las próximas palabras en la boca de Max.
-¡No Lucy espera!
Lucy no lo escucha y corre como si su vida dependiera de ello, en su mente no dejaba de darle vueltas a esas palabras, su mayor deseo durante mucho tiempo se desmorono con 3 palabras.
«Lo que más temía se hizo realidad -piensa Lucy con mucha tristeza-. ¿Por qué fui tan estúpida? Me hubiese quedado callada, me hubiera quedado con esos sentimientos»
Sus piernas comenzaban a perder fuerza, ella siente como sus fuerzas se van poco a poco y su cuerpo se desploma de manera brusca en el suelo, en un mar de lágrimas.
Luego de un minuto se puede oír pasos acercándose con un sonido parecido al de un animal con pesuñas de manera lenta y fuerte, Lucy levanta un poco la mirada dirigiéndola al suelo en dirección al sonido.
-¿Qu- qué es eso? -se interroga Lucy horrorizada con su cuerpo paralizado, en sus ojos se le reflejaba el horror al ver esa criatura antropomorfa deforme mitad cabra mitad hombre de piel pálida con una abertura oscura que se hacía escuchar los gritos de tormento, con un rostro cadavérico carente de nariz, palpados y labios, caminaba encorvado expulsando vapor por su boca como si las temperaturas de la fría noche eran demasiadas para el, algo que no es sorprendente por el hecho de que esta criatura venía de un lugar donde el fuego rodeaba y abrazaba a las almas perdidas.
La criatura siguió su camino como si esta no existiera, Lucy no podía creer lo que estaba viendo, lo que estaba pasando; era Max frente a la criatura sin inmutarse ni un poco y con la misma mirada fría de siempre.
-¿Entonces tu eres Yahveh? -interroga la criatura poco sorprendida-. Mm para ser el dios de todo no veo gran poder proveniente de ti.
-Solo me queda el 1% de mi divino poder -le responde Max mirándolo directamente con tal indiferencia que lo hacía parecer como si fuera el pan de cada día.
-Ja, ja, ja -la criatura se ríe a carcajadas mientras que Max mete sus manos en los bolsillos del pantalón. Entonces esto será muy fácil.
-Para poder matarme tendrás que buscar 100 más como tu -dice Max con arrogancia.
-¡¿Cómo te atreves a llamarme débil?! - dice la criatura ofendida-. Soy Golosus el devorador de almas...
-Si ya se quién eres, -le interrumpe Max-. Vienes del tercer círculo del infierno; de la gula. Desarrollaste una ampliación del poder que puedes llegar a soportar, por eso pudiste absorber tantas almas, muchas más que las de un demonio común y tú eres un demonio común, eres el demonio que necesita almas para ser fuerte, que triste y patético, sin las almas no eres nada.
Golosus enfurecido agarra a Max por el cuello y con todas sus fuerzas destroza el suelo con el cuerpo de Max una y otra vez.
-¡No te burles de mí! -dice Golosus repetidamente mientras que convierte a Max en una bola de sangre y huesos rotos.
-¡Max! -exclama Lucy con un grito largo de la única palabra que le dejo salir el estado de shock causado por tal escena donde la sangre era la protagonista.
Golosus quedo satisfecho al ver el estado sangriento de Max, fue asi hasta el momento que volteo y vio a Lucy.
-Mm nada mejor que la mirada del espectador al ver como asesino de manera artística -dice Golosus con una sonrisa macabra mientras que se acerca a Lucy arrastrando el cuerpo de Max sosteniéndolo por su cabeza dejando un rastro de sangre en el suelo.
«Levántate, levántate, levántate, Lucy tienes que levantarte -pensó Lucy paralizada del miedo-. No puedo moverme, no puedo ni siquiera mover un dedo, voy a morir aquí»
Luego de varios pasos pesados, Golosus se detiene a un paso de Lucy y le muestra el cuerpo sangriento de Max, Lucy observa aterrorizada como sus huesos rotos se hacen ver a través de las heridas, sus miembros sostenidos por la carne desgarrada y su tórax abierto por la mitad mostrando como sus intestinos cuelgan.
-¿Qué pasa pequeña humana? -le pregunta Golosus a Lucy-. ¿No te gusta lo que vez? No hay nada mejor que esto, sentir y escuchar cada uno de los huesos romperse con ese crujir mm, es glorioso -dice Golosus mientras se sienta en el cuerpo de Max y también añadió-: ¿Sabes qué otra cosa me gusta? Esa expresión de terror de los humanos, vamos corre tienes mi permiso para huir o mucho mejor, te daré 30 segundos luego que pasen los segundos te perseguiré y te asesinare, mm, si, mi pequeño juego del gato y del ratón ja, ja, ja.
El cuerpo de Lucy respondió de manera inmediata y se levantó para correr lo más rápido que pudo mientras que Golosus comienza su conteo regresivo.
-30, 29, 28. «Esto no puede estar pasando ¿de verdad moriré? -pensó Lucy mientras que sus lágrimas recorrían su rostro»
-27, 26, 25... Me aburrí de contar -dice Golosus sonriendo.
Entonces Golosus corre rápidamente y ataca a Lucy... Todo a su alrededor se vuelve cámara lenta, el tiempo se vuelve cada vez más largo mientras que por su cabeza pasaban los momentos más felices de su vida, pues ella estaba experimentando a lo que se le llama "el segundo antes de morir". Repentinamente Max aparece justo delante de Golosus y para su ataque con una mano, Golosus sorprendido voltea a ver si aún estaba el cuerpo de Max donde lo habia dejado y mayor fue su asombro al ver que no estaba.
-¡Imposible! -dice Golosus sorprendido-. ¿Cómo es que estas vivo?
-Creo que subestimaste mi 1% -le responde Max con arrogancia-. No lo se, creó que lo subestimaste.
Antes de que Golosus le respondiera Max junto sus dos manos y al ir separándolas manipulaba la materia creando una espada blanca con un brillo tenue y atraviesa de lado a lado al atemorizado demonio.
-¡No! -grita muy fuerte Golosus mientras que Max lo levanta con la espada para luego saltar con él mientras que estaban en el aire mete sus dedos en la herida aun con la espada incrustada y lo parte en dos.
Lucy observa la escena sin saber si sentir lastima, asco o alivio... Entonces Max cae al suelo de pie mientras que una lluvia de sangre lo tiñe de rojo a los dos.
-Lucy -dice Max de manera natural mientras que se le acerca a Lucy.
-¡No te acerques! ¡Que asco! ¡Estoy empapada de sangre! -exclama Lucy.
-Deja que te explique.
-¿Qué me tienes que explicar? -le pregunta Lucy sarcásticamente-. ¿Qué de un día para otro eres el Dios creador del universo? ¿Qué un monstruo casi me mata? ¿O que de la nada despues de ver tu propia muerte apareces como si no te hubiera pasado nada?
-Se que no es un momento fácil de superar, pero en estos momentos es cuando más calmada debes estar, sé que lo que acabas de ver fue horrible para ti, pero necesito que te calmes.
-Pero ¿cómo quieres que me calme?
-Estoy tratando de calmarte.
-Y valla que lo estás haciendo muy bien -le dice Lucy sarcásticamente.
-Mm debí crear a las mujeres menos dramáticas -murmura Max.
-¡¿Qué?!
-No, nada, solo cálmate que ya el demonio está muerto, todo estará bien.
-Je, je, je eso sí que no me lo esperaba -dice Golosus entre quejidos-. Que ironía del destino...
-¿Mm? Asi que aun sigues vivo -interrumpe Max arrogantemente.
-Tantas almas que devore, tantos demonios que derrote -continua Golosus hablando-. "Miren hay viene el gran Golosus" todos decían ¿pero de que me sirvió todo ese poder? ¿Toda esa fama? aun asi Yahveh con el 1% de su poder me derroto fácilmente.
-¿Y qué esperabas? -Suelta la pregunta al aire Max-. Te dejaste llevar por tu orgullo como todo demonio y...
-Esperaba convertirme en el rey del infierno -interrumpe Golosus-. Para terminar con la tiranía de Belcebú contra su pueblo, pensaba que si te derrotaría y me quedaba con tu poder podría lograrlo, queria un mundo mejor para todos y mi familia, mi objetivo en toda mi existencia fue ese, sufrí más que nadie para llegar hasta aquí...
-Entiendo -dice pasivamente Max-. Ya no tendrás que sufrir más.
-¡No! -Grita muy fuerte Golosus-. ¡No me rendiré ahora! ¡Nunca lo haré! ¡Para ver a mi familia de nuevo no me rendiré!
Con sus garras Golosus logra alcanzar su otra mitad y lo coloca en el resto de su torso haciendo un sonido de crujido de huesos y asi levantándose de nuevo mientras su herida expulsa vapor. Max puede ver detalladamente como su herida sana rápidamente.
-¡Ah! -Golosus grita con todas sus fuerzas mientras que su cuerpo comienza a expulsar vapor y una armadura acorazada comienza a crearse con su propia sangre.
Lucy observa la escena anonadada y fija su mirada en Max mientras que el extiende su mano y atrae su espada luminiscente dando vueltas en el aire como si de un imán se tratara, con su otra mano en guardia aparece un escudo que al parecer esta echa del mismo material que el de su espada.
-Aléjate -Max le dice a Lucy-. Vete ya, esto se pondrá interesante para mí, pero peligroso para ti. -Max, pero... -Dice Lucy cuando repentinamente ella ya se hacía en su casa-. ¿Pero que?
Los recuerdos de su duro pasado pasan por la mente de Golosus, sus lágrimas logran asomarse y escapar de sus oscuros ojos, extiende su mano y crea un espadón mandoble y en su otra mano un gran escudo rectangular pesado colocándolo al suelo haciendo un gran estruendo. Max solo observa la metamorfosis de Golosus, no puede evitar la emoción de la batalla que se aproxima y sonríe mientras prepara su mente. Golosus ya está listo para batallar, coloca su espada en su hombro y mira fijamente a Max mientras que su cuerpo sigue expulsando vapor.
«Su cuerpo cambio -pensó Max-. Ya no es el mismo, perdió mucho peso, pero aun asi es más fuerte que antes eso se nota mucho porque puede sostener y mantenerse en pie aun teniendo equipo pesado»
-Me sorprendes -dice Max demostrando poca emoción-. Ahora tienes la fuerza de un pecado capital ¿Qué se siente?
-Gracias por sus cumplidos señor Yahveh -responde Golosus de manera tranquila y mostrando respeto-. Se siente bien, pero no voy a alardear sobre eso mi señor, pero le prometo que luchare con todo mi poder.
-Así se habla -dice Max sonriendo-. Me da gusto que ahora estes más determinado, no me decepciones y lucha por tu meta.
-Amen -le responde Golosus mirándolo fijamente-. ¡Empecemos!
Los dos se miran fijamente mientras que los separan 20 metros de distancia, esa noche no podría ser más silenciosa e hermosamente iluminada por la luna llena, repentinamente aparece un gato negro que inocente camina entre el camino que distancia a estos dos guerreros que no apartaban la vista de ellos, el pequeño gato con su habilidad escalo un árbol donde poso en una rama para observar aquellos dos desconocidos cuya energía le llamaba la atención.
Han dado su primer paso sus corazones comienzan a acelerarse, han dado su segundo paso la adrenalina se está apoderando de sus cuerpos y mentes, han dado su tercer y último paso que motivo a correr para desencadenar la batalla de una vez por todas. En una carrera donde los caballos tienen esa velocidad solo en sus sueños chocan sus espadas haciendo que aquel árbol donde cuyo gato observaba se estremezca, chocan sus escudos y el vidrio de las casas cercanas se quebraron, pero aun asi con todo ese estruendo el gato no les quita los ojos de encima, Golosus con su fuerza bruta logra aturdir a Max y le da una patada haciendo que este chocara contra un muro de una pequeña casa pero aun asi con esa gran fuerza no soltó sus armas, al levantar la mirada Golosus ya estaba en frente para embestirlo y asi atravesaron la casa de lado a lado mientras que Max lo golpeaba una y otra vez con su escudo pero no logro hacer nada con este movimiento desesperado, Golosus, en medio de la embestida lo toma por su torso y con la fuerza de la explosión de un mortero lo impacta contra el suelo para luego golpearlo una y otra vez.
Max no tuvo de otra que cubrirse con su escudo resistiendo cada uno de los impactos, con su mano libre tomó su espada y con toda su fuerza atacó con su espada como si fuera un recto logrando penetrar su armadura y su torso una y otra vez asi apartándolo.
«Es bastante rápido para su tamaño -piensa Max mientras se levanta lentamente por sus heridas-. Si sigo así voy a perder»
«Todo esta marchando bien a mi favor -piensa Golosus mientras que respira de manera acelerada-. Si sigo así voy a ganar y cumpliré mi objetivo, pero tengo que evitar esa espada divina lo más que pueda»
-Ahora es mi turno -dice Max antes de correr hacia Golosus el cual ataca con su espada pero Max logra esquivarlo y rápidamente logra hacerle un corte vertical, pero gracias a esta acción Golosus le da un gran golpe aturdidor con su escudo y rápidamente ataco con su espada para solo impactar y romper el suelo ya que Max logro esquivarlo por suerte, asi logro impactarlo de nuevo con su espada y asi fue la lucha, Golosus estaba siendo acorralado atacando una y otra vez de un lado a otro consiguiendo el mismo resultado impactando al suelo tantas veces que levanto una gran cortina de polvo, lo unico que podía apreciar el gato espectador fue el contorno de estos dos seres combatiendo que se hacían ver a través del polvo por la chispa que producían los impactos de las armas en medio de la batalla.
Luego de fallar tanto y de recibir muchos impactos Golosus comenzó a perder la cordura y grito con todas sus fuerzas disipando el polvo que este habia provocado, repentinamente comenzó a atacar de manera frenética destruyendo cualquier cosa que su espada tocaba.
-¡No fallare! -exclamo Golosus al tiempo que este le lanza el escudo a Max el cual no le quedo otra que cubrirse con su escudo, pero este de nada serviría pues el peso del escudo más la fuerza que fue lanzado desencadenó un impacto que lo hizo que volar por los aires y soltara su escudo, cuando apenas se levantaba Golosus se le acercaba por el aire ya que este realizo un gran salto para atacarlo con su espada con las dos manos.
Max reacciono de manera intuitiva utilizando su espada como escudo, pero la fuerza de Golosus lo impacto contra el suelo, rápidamente Max se levantó saliendo de todo ese polvo de un salto desesperado pero Golosus arranco una hombrera de su armadura y con un poco de su sangre creo una ballesta repetidora, Max al darse cuenta de esto levanto su brazo para atraer su escudo de vuelta y mientras el escudo se acercaba Golosus disparo varias flechas, Max logro tomar su escudo pero al tiempo que este estaba cubriéndose con el llego a recibir dos flechas: una en el hombro izquierdo y la otra en la pierna derecha, el resto impactaron contra el escudo.
Golosus corrió rápidamente realizando ataques frenéticos y Max solo podía cubrirse al tiempo que con sus dientes arranco la flecha que tenía clavada en su hombro izquierdo, la fuerza de la batalla era tal que la espada de Golosus y el escudo de Max estaban comenzando a sufrir daños, Max al darse cuenta de esto comenzó a esquivar los ataques de Golosus por muy dificil que sea despues de todo su plan era esperar a que pronto se canse.
Max se alejaba lo que podía de Golosus entrando por las ventanas de las casas del vecindario mientras que Golosus con su fuerza bruta atraviesa los muros sin problemas, luego del arduo esfuerzo y de tanto atacar Golosus termina cansado y sus movimientos comienzan a ralentizarse, Max se da cuenta de esto y decide realizar un último ataque que acabe con la batalla y en el tiempo de un ataque de Golosus utiliza su escudo para apartar la espada que arremetía contra el para luego y con toda sus fuerzas ataco con su espada atravesando a Golosus.
Max deja caer su escudo y sujeta su espada con sus dos manos y con mucha fuerza comienza a rebanarlo de abajo hacia arriba. Golosus suelta su espada y sostiene las manos de Max para pararlo, pero cada pequeño movimiento le quitaba cada vez más sus fuerzas.
-Por favor -dice Golosus agonizando-. No me mates.
-Lo siento Golosus -le responde Max sin ningun remordimiento.
-Yahveh perdona mi vida, por lo que más quieras, tengo que ver a mi familia... Por favor.
Max sin hacerle caso siguió siendo la causa de la agonía de Golosus, sus gritos ya han comenzado, su fuerza ya se ha perdido casi en su totalidad y su pierna derecha cae arrodillada al suelo perdiendo toda esperanza de cumplir con su sueño, con su meta y con su palabra.
«¿En serio moriré? -se dice Golosus-. Je, je, al menos estuve muy cerca de lograrlo»
-Yahveh -dice Golosus con una sonrisa-. ¿Fue una buena batalla?
-No solo fue una buena batalla -le responde Max-. Fue una gran batalla, sin pensar que casi tuviste la victoria, luchaste por los que más querías y me hiciste ver que no todos los demonios son unas bestias sin corazon, gracias.
-Gracias a usted -le responde Golosus con remordimiento-. Mi señor... Fue un honor conocerlo en persona.
Su vista comenzó a nublarse, su cuerpo dejo de sentir dolor, sus lágrimas se escapaban sin permiso, ya no soporta ni su peso corporal, su armadura se desvanecía en el aire...
-¡No! -exclama Lucy llegando de manera repentina-. ¡Max no lo mates! Por favor, solo déjalo ir.
-No tengo de otra -le responde Max-. Ademas ya es muy tarde, igualmente morirá desangrado.
-¡¿Cómo puedes matar a alguien que lucha por sus sueños y por su familia?! -pregunta Lucy a los gritos-. ¿Acaso no tienes corazon? Max por fav...
-¡Su meta es mi matarme! -exclama Max-. Mira lo que está diciendo prácticamente me estas deseando la muerte.
-Pero... -le responde Lucy con lágrimas en sus ojos -Él tiene familia, Max déjalo vivir por esa razon.
-Yo tambien desearía dejarlo vivir -dice Max mientras aprieta muy fuerte la empuñadura de su espada-. Pero ya es muy tarde, este fue el destino que el eligió, luchar con honor hasta el final... Lo siento Lucy, lo siento Golosus.
-Tranquilo mi señor -dice Golosus con sus últimas fuerzas-. Usted tiene toda la razon.
Max rompe su espada dejando el resto en el interior de Golosus, Lucy solo se queda callada y observa mientras que sus lágrimas recorren su rostro... Golosus cae al suelo y observa el hermoso cielo de la noche mientras que su cuerpo comienza a desvanecerse en el frio viento de la noche.
-Lo siento, les he fallado -dice Golosus en su lecho de muerte-. Adiós.
Su cuerpo ha desaparecido llevándose consigo la hoja de la espada de Max y dejando su espada clavada en el suelo, el nunca habia sentido remordimientos al acabar con un enemigo, gracias a esto esta batalla quedaría marcada en el para siempre... Max recoge el obsequio que le dejo Golosus y sin decir una palabra toma a Lucy de la mano, los dos se marchan dándole la espalda a aquel felino espectador que observo, que demostró su admiración y valor al quedarse hasta el final de la batalla, aquel inocente felino que observaba como los dos se hacían cada vez más pequeños por la carretera.