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Serendipia: Un Amor Inesperado

Serendipia: Un Amor Inesperado

Autor: : Isi.fernandaa
Género: Mafia
Ella es vendida a uno de los Caporegime de la Mafia Rusa. Su padre, Sottocapo de la Mafia Rusa la vende sin ninguna duda a un hombre que le triplica en edad. Pero unas malas decisiones la llevan a terminar en las manos del jefe de la Mafia Siciliana. El busca el poder. Ella la libertad. Ambos comparten el deseo de una sola cosa. Venganza. Ella desea vengarse de su padre y por haberla vendido a un hombre mayor que ella por 30 años. El desea el poder del Norte completo de Italia junto con el de la Mafia Rusa. ¿Podrán conseguir su cometido sin interferencia de por medio? ¿O llegará algo sin siquiera buscarlo? ¿Ambos serán su 𝑺𝒆𝒓𝒆𝒏𝒅𝒊𝒑𝒊𝒂? Serendipia, donde un hallazgo valioso se produce de manera accidental.

Capítulo 1 Capitulo 1

Adara Petrova

2017, Pskov, Rusia.

Mansión Petrov

-¿Algún día podré ir a la escuela?-pregunta mi hermana menor

Le sonrió a Kira, quien me mira con unos hermosos ojos azules y el cabello rubio atado en una trenza perfectamente hecha. Zaría a mi lado, solo le da una pequeña sonrisa mientras que terminaba de leer su libro.

La calidez de la sala de la mansión Petrov nos mantenía acogidas, el fuego de la chimenea se hacía presente mientras que Faddei terminaba sus deberes para sus clases de mañana.

-No lo creo, Kira-admito-ir a la escuela es peligroso y por eso padre nos tiene estudiando acá en casa

-Pero me aburro-refuta

-Será así hasta que te hayas acostumbrado-dice Zaria-al inicio con Adara también nos aburrimos pero es cosa de que te acostumbres y créeme que todo pasará rápido.

Kira solo hace una mueca y sigue haciendo sus deberes mientras que Zaria retoma su lectura. Ojeo mi libro de cocina buscando alguna receta que pudiera hacer esta tarde y buscar algún entretenimiento en estas paredes de la mansión Petrov.

La Mansión Petrov estaba ubicada en Pskov, en Rusia. Vivía aquí desde que era una bebe y jamás había salido de estas paredes, pocas veces salía y era solo para trasladarme a otras mansiones de la zona y estar ahí unos cuantos días para luego volver a lo de siempre.

Padre siempre nos mantenía a todos acá encerrados, solo el junto Nikolay y Alexey podían salir de la Mansión por sus movimientos y servicios al Boss de la Mafia Rusa o más conocida como la Mafia Roja.

-¿Qué tal si hacemos galletas?-le propongo a mi prima

-Eso lo hicimos ayer-me recuerda

-Cierto-hago una mueca

Busco otra receta, pasando por entradas, tipos de ensaladas, platos de fondo y entre más. Me detengo en una tartaleta de moras, sonrió encantada.

-¿Una tartaleta de moras?-preguntó

Zaria me mira y sonríe asintiendo, me pongo de pie dejando que mi vestido junto mis bucaneras gruesas se hagan presente en mi cuerpo. Camino hacia la salida de la sala para dirigirme a la cocina.

-Padre te ha dicho que no vayas a la cocina-habla Faddei

Me detengo y vuelvo a ver a mi hermano tres años menor que yo, él solo me mira fijamente mientras que se notaba su mirada de preocupación.

-No se va a enterar-le aseguro

-Sabes lo que piensa... Jamás te dejará estar en la cocina sabiendo que hay gente del servicio. Quiere que sigas con tu educación

-Lo se, pero la cocina me llama mucho la atención dejando aún lado la medicina

-Dara-me llama suplicante-no lo provoques

-No sale de su despacho, Dei, no se dará cuenta

-El siempre lo sabe

Decido ignorarlo ya que padre jamás salía del despacho. Entró a la cocina recibiendo las sonrisas de las del servicio. Reviso la despensa buscando los ingredientes y me doy cuenta que varios me faltaban.

-¿No hay polvo para hornear?-pregunto

-No, señorita Adara-responde una chica

-¿Ni yoghurt de Mora?

-Tampoco

-Tampoco hay leche-suspiro

-¿Qué desea hacer?-pregunta

-Una tarta de moras-sonrió-pero me faltan ingredientes

-Podría enviar a alguien que vaya por ellos-me dice

-¿En serio?

-Claro

Asiento y en un papel anoto los ingredientes faltantes, se lo entregó y ella se retira para ir en busca de alguien que vaya a una tienda. Vuelvo a la sala donde me acomodo al lado de mi prima.

Zaira era la hija menor del hermano de padre y prima de mi misma edad. Ambas teníamos dieciocho años.

Ella había llegado a mi familia cuando tenía solo cinco años, sus padres habían sido asesinados por la Mafia enemiga y ella junto a su hermano Alexey fueron rescatados. Nos habíamos criado juntas y era una hermana más para mi.

Su cabello castaño claro se hacía notar junto a sus hermosos ojos grises, unos labios carnosos rosados junto a unas mejillas sonrojadas por encima de su piel pálida como la mía.

-¿Y la tarta?-pregunta Zaria

-Faltan ingredientes así que irán a conseguirlos-respondo

Zaria asiente mientras retoma nuevamente su lectura. Faddei se pone de pie y sale de la sala con sus cosas en mano y simplemente hago una pequeña mueca. Kira sigue haciendo su deber mientras que el silencio reinaba en la gran habitación.

Miró fijamente la chimenea que mantiene su fuego en alto para mantener la temperatura en la mansión.

Se oyen unos gritos de lejos y miró a Zaria sabiendo de dónde vendrían esos gritos. Mis padres claramente.

Kira alza la mirada confusa sin saber que pasaba y le sonrió mientras que mi prima se levantaba para cerrar las puerta de la sala dejando que los gritos no entren a la habitación pero aun así se oía de lejos.

-¿Qué pasa?-nos pregunta

-Nada Kira-le sonrió tranquilamente-. ¿Cómo va tu deber?

-Difícil-me mira-. ¿Puedes ayudarme?

-Sabes que a padre no le gusta

-Por favor, es muy difícil

-Vale-suspiro

Trato de explicarle lo mejor posible el tema y ella me oye atentamente mientras que los gritos seguían y seguían. Zaria pone algo más de leña a la chimenea para incrementar el fuego en ella y el calor rodea la habitación.

-¿La puedes ver?-le pido a mi prima al no oír más gritos

-Claro

Camino por la sala hasta salir de ella y el miedo se instala en mi cuerpo, las muchas veces que mis padres discutían, siempre acababan en una sola cosa. Golpes.

Madre siempre recibía golpes de padre cuando las discusiones tomaban rienda en la familia, aunque no siempre era así pero la mayoría de veces si que lo era.

Camino por los pasillos para ir hacia la otra sala, aquella sala la usaban más para recibir visitas y así con nuestros hermanos no estábamos estorbando por en medio según padre.

La puerta estaba abierta así que me asomo lentamente mientras oía unos quejidos. Madre yacía en el sofá mientras que padre estaba encima de ella moviéndose, sabía perfectamente lo que hacían y eso me hizo apretar mi estómago. Padre me daba la espalda pero podía ver la mirada de madre.

Sus lágrimas caían silenciosamente mientras que unos golpes se hacían notar en su rostro y unas marcas de su cuello. Su mirada recae con la mía y me pide que me fuera. Simplemente me vuelvo y me alejo a pesar de lo mucho que deseaba ayudarla.

Una vez traté de hacerlo, pero no me fue para nada bien. Padre me había enseñado a no interrumpir sus momentos con Madre o alguna mujer que solía traer a la mansión.

Ya en la sala fingí que todo estaba perfecto para no preocupar a Kira, ella aún era una niña y no merecía saber el horror de familia en el cual vivíamos.

••••••••••••••••••••

El silencio en la mesa era presente, solo los cubiertos hacían un eco al igual que los vasos. Todos comían la cena en silencio y nadie parecía interesado en hablar sobre algún tema.

Miro a mi hermano mayor que estaba frente a mí y él solo miraba fríamente a mi padre luego de ver las marcas en el cuello de nuestra madre. No había logrado taparlas correctamente.

Al terminar la cena nos sirvieron el postre. Mi tartaleta de Moras, sonrió mientras que las del servicio servían trozos. Faddei me mira y asiente levemente mientras degustaba el postre de esta noche. Como mi postre con tranquilidad disfrutando la suave masa y el toque de moras.

Al acabar todos quedamos en la mesa esperando la orden de padre para retirarnos. Él carraspeó llamando la atención de la familia.

-Niñas-me dice una mirada a mi prima, a mi y Kira-vayan a la cama, su madre subirá en un momento a verlas. Adara encárgate de acostar a tu hermana-me ordena

-Sí, padre-respondo obedientemente

Nos levantamos de la mesa y me despido de mi familia con un descanse. Camino con Kira hacia el segundo piso siguiéndole el paso Zaria. Ella entra a su habitación y yo voy a la de Kira.

Ya en ella busco su camisón de dormir mientras que ella iba a cepillar sus dientes, al tenerlo la ayude a vestirse y la deje arropada en su cama. Me sonríe mientras cierro las cortinas dejando que la oscuridad reine la habitación.

-Falta muy poco para que yo cumpla ocho años, ¿Que me darás este año?-pregunta sonriendo

-No lo sé-respondo-quizás te haga un rico pastel de chocolate

-Mhm eso me gusta-asiente

-Vale-río y beso su frente-. Descansa, Kira

-Tu también descansa, Adara-besa mi mejilla

Salgo de su habitación y caminó hacia la mía, al entrar me prepare para dormir dormir y ya con mi camisón para dormir, me acosté en mi cama cubriendo mi cuerpo con las gruesas y calientes mantas de mi cama. Los pasos se oyen a través del pasillo y cierro los ojos para fingir que estaba dormida.

Abren la puerta de mi habitación y me quedo quieta en la cama, cierran la puerta y los tacones de mi madre resuenan en el piso de mi habitación.

-Se que no estas dormida-me dice

Abro los ojos y miró a mi madre. Irina Petrov, ojos azulados como los míos y cabello castaño hermoso y largo. Figura perfecta y llena de elegancia. Así era mi madre.

-Si fuera tu padre quien vendría a ver si estas dormida, estarías castigada-me dice

-Bueno, es un milagro que nunca suba a ver si en verdad estoy dormida-admito sentándome en la cama

Ella acaricia mi mejilla mientras que me mira fijamente. Miró su cuello con marcas visibles y simplemente hizo una mueca.

-No hagas eso, nadie ha muerto-dice madre

-Tu cuello-susurro

-Mi cuello está bien, Adara-asegura

-Madre... Sabes lo que te hizo esta tarde y no esta bien, tu no puedes permitir esto

-Esta tarde no pasó nada, Adara. Nada ha pasado y con tu padre nos amamos

-¿Amor? Eso no es amor

-Tu no sabes lo que es el amor, Adara-dice madre

-Pero así...

-No hables más de ello-me interrumpe-. Duérmete antes que tu padre sepa que sigues despierta y venga a darte un castigo.

Asiento rendida y me acomodo en mi cama, acaricia mi cabello rubio y sale de la habitación dejándome sola. Suspiro tratando de reconciliar el sueño.

Capítulo 2 Capitulo 2

Adara Petrova

-¿¡Cómo es posible que no sepas hacer una simple ecuación!?-el grito de padre resuena en la sala y todos nos sobresaltamos

Faddei simplemente mira a su cuaderno de deberes mientras que padre estaba frente a él gritándole furioso luego de que sus clases acabarán.

Kira abre sus ojos sorprendida por la acción de padre. Madre traga mientras que mantenía su mirada en el suelo y yo fingía terminar mi deber de Geografía.

-¿¡Acaso llegarás a ser alguien en la vida así!?-señala su cuaderno y Faddei no responde-. ¡Te he hecho una maldita pregunta!

-No-dice firmemente aunque su voz tiembla por un breve momento

Padre estaba rojo por la furia, abofetea a mi hermano menor sacándole un jadeo de horror a Kira. Miró a mi hermanita pidiendo con la mirada que haga sus deberes e ignore todo si no quería ser ella quien fuera golpeada.

-¡Estarás toda la tarde hasta la cena estudiando las ecuaciones y cuando aprendas finalmente a hacer una sin errores vas a poder subir a tu habitación! ¿¡Está claro!?

-Sí, padre-responde Faddei

Padre gruñe furioso y sale de la sala jalando a madre con él, Kira trata de seguirlos pero rápidamente interfiero.

-No, Kira

-Pero padre está molesto-dice Kira

-Déjalos-sentenció

Kira va a la mesa a sentarse aun lado de Faddei y yo hago lo mismo, miro a mi hermano que simplemente leía su libro de matemáticas con los nudillos blancos por la presión de su mano en la lapicera.

-¿Quieres ayuda?-le ofrezco

-No-declara-padre se molestara contigo

-No lo sabrá-interfiero

-No, Dara, déjame esto a mi-sentencia

Suspiro y decido no seguir con el tema, sigo leyendo mi texto mientras respondía las preguntas que me dejó el tutor. La mansión era un silencio total. Nikolay había ido a hacer algo que mi padre le ordenó junto a Alexey y Zaria fue a visitar a sus abuelos que vivían a dos horas de la mansión. Volvería esta noche.

Al terminar mis deberes subí a mi habitación y dejé todo en su lugar, cepillo mi cabello tratando de ordenarlo y lo trenza para evitar que me molestara. Salgo de mi habitación y bajó a la cocina donde le sonrió a las del servicio.

-¿Qué necesita, señorita Adara?

-Uhm, venía a prepararme un te-sonrió

-Se lo haré enseguida

-No te preocupes, yo me lo hago-digo

-No-niega-yo lo haré y lo llevaré a la sala

Suspiro rendida y asiento. En la sala me senté en el sofá frente a la chimenea y miré a mis hermanos menores hacer sus deberes. Unos minutos después me traen mi té y agradezco. Bebo mi bebida caliente dejando que el calor se adueñe de mi cuerpo.

Afuera nevaba como era de costumbre en Invierno, el frío era demasiado bajo pero aquí en Rusia todo era muy normal aquello. Mientras tomaba mi te, Nikolay entró a la sala sacándose el gorro de piel gruesa.

-¿Dónde está madre?-pregunta

-Padre se la llevó, Lay-refuta Kira

-¿Se la llevo?-Nikolay me mira

-Padre se ha molestado con Faddei por un error-respondo

Mi hermano mayor gruñe molesto dejando que sus ojos color miel se llenan de furia. Su cabello rubio estaba perfectamente peinado.

-¿Qué hizo esta vez, Faddei?-mira a nuestro hermano menor

-Solo falle en las ecuaciones-responde mi hermano-. Sabes cómo es padre

-Le ofrecí ayuda, pero se niega-le digo a Lay

-Y es mejor, Dara, no vaya ser que padre las pague contigo-dice Lay

-No es justo, Lay, a veces está bien recibir algo de ayuda, aunque sea mínima

-Eres demasiado buena, hermana-besó mi coronilla y luego se dirigió hacia nuestros hermanos-. ¿Que tal esos deberes?-le pregunta a Kira

-Pues mal-dice Kira-son aburridos

-Bueno si los acabas rápido dejan de ser tan aburridos-le dice Nikolay

-Si claro-ella bufa

Sonrió mientras bebía de mi te y Faddei solo se enfoca en tratar de resolver la ecuación. Hago una mueca al verlo tan frustrado y pasa las manos por su cabello castaño.

-¿Por qué no dejas que te ayude?-insisto-. Se muy bien las ecuaciones y padre no lo notara

-No, Dara, no quiero que las pague contigo-sentencia Faddei

-Dei-le suplico

-He dicho que no-asegura

Suspiro cansada y Lay solo da un leve apretón de apoyo a nuestro hermano. Me siento en el sofá algo aburrida y Nikolay se sienta a mi lado.

-¿Dónde está mi primo?-pregunto

-Se ha quedado afuera-responde-según él tenía que solucionar un tema

-¿O verse con una de las del servicio?-pregunto

Nikolay solo encoge sus hombros y niego mientras miro el fuego de la chimenea. Me quedaba muy poco para acabar mis estudios básicos y así empezar una segunda etapa de mi vida. Ser una buena esposa.

Madre siempre me había dicho que luego de mis estudios ella me enseñaría a como ser una buena esposa para un futuro marido, que ya estaba en la edad de buscar un hombre con el cual pasar los resto de mis días.

Le tenía miedo al matrimonio, no deseaba acabar como mi madre, cuidando de cuatro hijos y tolerando los malos tratos de mi padre. Sabía que no tenía otra opción que aceptar, ya que si me negaba, mi padre con tal de deshacerse de mí, me enviaría a los prostíbulos de la Mafia Roja para castigarme por mi desobediencia y elegir aquella viva de prostituta o una decente con un marido.

-¿Qué tal va todo? Sales mucho de la mansión

-Sabes que tienes prohibido saber de los negocios-me dice Nikolay

-Hermano, me aburro acá dentro y me causa intriga lo que sucede

El me mira por un instante dudando si decirme o no lo que pasaba, suspira y mira a la puerta asegurándose que nadie entrará.

-Está tenso-admite-. El Boss está perdiendo territorio por la Mafia Siciliana.

-¿Los italianos?-pregunto

-Si-asiente-. Su Capo desea el terreno ruso y no va a detenerse hasta tenerlo

-¿Qué pasa si lo obtiene? ¿Qué nos va a pasar?

-Padre, yo y Alexey seríamos asesinados, ustedes-nos mira y duda-no sé exactamente qué les pasaría. Quizás a Faddei lo inicien como soldado de la Mafia Italiana y a ustedes se casen o envíen a prostíbulos. Por esa razón no deben de ganar nuestro territorio,

-¡Nikolay!-el grito de padre nos hace sobresaltar. ¿Habrá oído algo?

Padre entra furioso a la sala mirando fríamente a mi hermano menor, el se pone de pie y lo mira mientras que yo me encogía en mi lugar. Madre entra tras él con una sonrisa tensa y que no le llegaba a los ojos.

-¿¡Cuántas veces te he dicho que no hables con tu hermana sobre los negocios!?-grita dejando un silencio-. ¡Ella es una mujer y no debe de saber nada de ello! ¡Su deber es dar hijos, no saber sobre los negocios de la familia!

-Padre-intervengo-yo le pedí que me dijera y...-me callo cuando una fuerte bofetada me llega. El ardor de mi mejilla me hace jadear y mis ojos se empañaron en lágrimas por el dolor

-¡Te he dicho que no hables cuando no te lo pido! ¿¡O quieres que te castigue aún peor!?

Trago sin responder y mantengo la mirada en el suelo de la sala mientras que el dolor recorría mi rostro.

-¡Vete ahora mismo Nikolay a solucionar lo que debas de hacer!-ordena y se oyen pasos rápidos-. ¡Y tú-me jalonean del cabello y mis labios tiemblan-si vuelvo a enterarme u oír que andas de cotilla en asuntos de hombres, vas a ser castigada de peor forma! ¿¡Oíste!?

-Sí, padre-susurro con la voz temblorosa

-¡Niña desobediente!-me lanza al sofá provocando que me golpe en el estómago-¡Los golpes a ti no te callan la boca y menos te hacen saber que no debes andar de cotilla en asuntos de hombres! ¡Eres igual a tu madre!

Miro a mis hermanos menores, Faddei mantenía a Kira a su lado quien lloraba en silencio, el le decía algo que no lograba oír pero estaba segura que trataba de calmarla o hacerla ignorar todo lo que pasaba en la sala.

Padre se retira y madre se acerca rápidamente, suspiro mientras que secaba mis lágrimas y camina hacia uno de los muebles en busca de un kit de primeros auxilios.

Me ponía una pomada para aliviar el dolor de mi rostro, ella me miraba seriamente mientras que podía ver sus golpes del cuello.

-Siempre te he dicho que no interfieras en los asuntos de tu padre y hermano-me regaña mientras me pone la pomada

-Solo tenía curiosidad

-Pues deja esa curiosidad porque eres una mujer y tu deber es casarte y darle hijos a tu marido, no andar de cotilla por los pasillos de la mansión

Decido no responder para no echarle leña al fuego, luego ella le sonríe a Kira que aún tenía miedo en sus ojitos. Le doy una sonrisa tratando de calmarla y madre se acerca a Faddei.

-Tú deberías de intervenir para que tu hermana haga cosas que la perjudiquen. Eres el hombre Faddei, tienes más voz que tu hermana-regaña a mi hermano

-Ella nunca me hace caso-gruñe Faddei-además, si ella quiso saber fue porque quizás le causaba intriga lo que haga mi primo y hermano fuera de la mansión.

Madre solo toma una bocanada de aire y el silencio nos rodea mientras sentía aún el dolor en mi mejilla.

••••••••••••••••••••••••

-¿Ha vuelto a golpearte?-pregunta Zaria cuando ve mi mejilla-¿que hiciste esta vez, Dara?

-Solo pregunte por lo que estaba pasando fuera de la mansión y padre oyó a Nikolay contarme la verdad

-Por el amor de dios, Adara. Sabes que mi tío odia que hablemos de esos temas con los hombres.

-El odia todo lo que hacemos, Zaria

-Lo sé, pero es mejor callar a que tengamos estos golpes-señala mi mejilla-. ¿Acaso no ves a mi tía? Llena de hematomas

Suspiro cortando el tema y miró a mi prima

-¿Cómo están tus abuelos?

-Oh, están muy bien-sonrie-. Mi abuela ha estado tejiendo miles de cosas y las vende a sus vecinas, mientras que mi abuelo sigue con su trabajo. Me gustaría irme con ellos

-Sabes que será imposible

-Lo sé-suspira-. No sé porque mis padres le dieron nuestra tutoría a mis tíos. Mis abuelos fácilmente nos hubieran cuidado sin problema

-Bueno, tus padres eran de este mundo y tus abuelos no, hay una buena respuesta en ello

-Los extraño, aunque no los recuerdo mucho, pero aun así los extraño.

Sonrió de lado sintiendo el dolor de mi mejilla, en ese instante abren la puerta y mi madre entra a la habitación.

-Zaria, vete a dormir-le ordena a mi prima-. Alek las envío a dormir a ambas

-Lo siento, tía-se disculpa Zaria

-Ve a descansar-le pide

Asiente y se despide de mí con un beso en la mejilla no golpeada, me paro de la cama en busca de mi camisón y mi madre sigue mis movimientos.

-¿De qué hablaban?-preguntó madre mientras se acerca a mi y baja el cierre de mi vestido. El frío de la habitación golpeó mi espalda.

-Me contaba cómo estaban sus abuelos-respondo

No responde, me siento en mi cama donde saco mis bucaneras y el vestido con el sujetador. El camisón cae por mi cuerpo hasta mis tobillos y camino a mi tocador para cepillar mi cabello. Madre deja mi ropa en el cesto de la ropa sucia.

-¿Por qué Zaria no está con sus abuelos?

-Adara, te he dicho que eso no es asunto tuyo

-Pero me intriga madre, Zaria tiene a sus abuelos vivos pero vive con nosotros, ¿por qué? No me quejo porque amo a mi prima pero ¿por qué no sus abuelos y si ustedes?

-Porque somos su familia más cercana

-Su familia más cercana son sus abuelos

-No-demanda-. Esos somos nosotros. Ahora métete a la cama y duérmete antes que tu padre suba a regañarte

Suspiro rendida y hago caso a la orden de mi madre.

Capítulo 3 Capitulo 3

Adara Petrova

-Tu padre te busca-entra madre a la sala

Miró a mi madre confusa y luego a mi prima que solo me mira severamente tratando de descifrar que he hecho ahora.

-¿Qué he hecho?-preguntó

-No se, si has hecho algo malo deberías saberlo tú. Ahora ve a su despacho antes que se enoje por tu demora

Asiento poniéndome de pie y saliendo de la cálida sala, me adentro a los fríos pasillos de la mansión. Algunos del servicio iban y venían dando leves saludos los cuales corresponde.

Podría decir que conocía esta mansión al revés y derecho pero estaría mintiendo. Toda mi infancia la pasé en la habitación de mis padres, la mía y la sala. Más allá no podía ir por órdenes de padre y las pocas veces que me adentraba a estos pasillos me terminaba perdiendo.

Padre siempre le gusto tenernos a su poder y en el ojo. Odiaba no poder tenernos en su vista y para nadie era un secreto que esta mansión tenía más cámaras de las cuales se podría contar. En cada esquina había una cámara oculta la cual vigilaba las veinticuatro horas del día la mansión.

Las únicas veces que nadie vigilaba las cámaras era en la noche, raramente. En las noches era más propenso un ataque, ¿no?

Llegando al despacho toque la puerta y espere el adelante de mi padre. Al oírlo entre con la mirada baja sin tratar de desafiarlo. Me quedo en el centro del despacho y oigo pasos.

-Levanta la mirada-me ordena y hago caso a su orden. Nikolay y Alexey me miraba fijamente con una mueca

-¿Me llamaste padre?-pregunto

-Así es, querida hija-sonríe y eso me hace temblar de miedo. Algo malo pasaría-. Como ya sabes, has cumplido hace solo unas semanas atrás tus dieciocho años y ya eres toda una mujer-se acerca a mí y acaricia mis brazos, miro a mi primo y hermano que solo miraba furioso a mi padre-estas a unos cuantos días de terminar al fin tus estudios y adentrarte a la vida de la mujer.

Oh no, ya sabía a dónde iba esto.

-Durante estos días he hablado con un Caporegime que ha perdido a su esposa hace unas cuantas semanas atrás-trago con dificultad-. Hemos llegado al acuerdo de que te cases con él y le des más hijos. Una hermosa mujer y aun virgen es lo mejor para un hombre-me sonríe

-Padre....

-Callate-me ordena-. Él tiene cuarenta y nueve años y está muy de acuerdo en que tu mi bella hija sea su esposa y mujer por el resto de su vida. Me ha pagado muy bien solo por desposarte.

¿Pagado? ¿Acababa de venderme a un viejo mayor que yo por treinta años?

-Padre, no veo la necesidad de casarla. Es una niña-dice Nikolay

-¡Callate Nikolay que Adara ya no es una niña, es una mujer hecha y derecha!

Las lágrimas se acumulaban en mis ojos mientras que mi labio temblaba, el nudo en mi garganta se hacía presente.

-Tío, podremos buscar otro solución-interviene Alexey

-¡Ambos cierren sus bocas que es un asunto ya decidido!-le grita-Adara-me mira-vas a casarte con el Caporegime y le darás muchos hijos y a mi muchos nietos. Ya es hora de que formes tu familia y cumplas el deber de una mujer.

-Padre, no me hagas esto-susurro

-Callate-me ordena-. En un rato más el médico de la familia vendrá a revisarte para poder asegurarnos que tu honradez siga presente y no seas una cualquiera.

Asiento dando por sentenciado mi destino. No hay escapatoria ahora mismo.

-Largate a tu habitación que iré en un rato más con el médico y tu madre

Salgo rápidamente de la oficina de mi padre y camino con las lágrimas cayendo por mis ojos hacia mi habitación. Al estar en ella un sollozo se escapa de mis labios mientras que el miedo se adueñaba de mi.

Iba a casarme, con un viejo mayor que yo por al menos treinta años.

Mi propio padre me vendió sin dudar y me dejó en las manos de un desconocido que quien sabría si él mismo había matado a su difunta esposa.

•••••••••••••••••••••

-Acuéstate en la camilla-me indica el doctor

Miro a mis padres que me miran seriamente, trago y me subo a la camilla y me hacen apoyar mis piernas en cada baranda. Me quedo con mis piernas abiertas y jugueteo con las mangas del camisón.

-Podrás sentir algo de incomodidad-me dice el doctor

Asiento sin decir nada y miró a madre que solo evitaba mirar la camilla, padre me miraba fijamente tratando de descifrar si en verdad era pura.

Me quejo cuando siento una incómoda presión entre mis piernas, trato de alejarme pero mi padre me lo impide dándome una mirada severa mientras que con su mano me mantenía acostada en la camilla. Muerdo mi labio inferior mientras que la incomodidad aumentaba y se hacía presente un pequeño dolor.

Sentí los minutos como horas, un verdadero infierno mientras que un dolor me recorría toda mi intimidad.

Cuando finalmente acabó todo seque la pequeña lágrima que bajó por mi mejilla. Padre miraba al doctor mientras que madre se acercaba para ayudarme a bajarme de la camilla. Sentía mis piernas totalmente raras y una incomodidad aún presente en mi intimidad.

-Su hija es pura aún, señor Petrov-dice el médico-si ella no lo fuera jamás se hubiera quejado por la molestia y hubiera podido ver más allá de lo que logré ver, también esta muy sana, así que tendrá muchos nietos dentro de poco

Padre sonríe orgulloso y madre me guía al baño para que pudiera cambiarme. Vuelvo a colocarme mi ropa mientras que madre se mantenía a mi espalda.

-¿Por qué dejas que me haga esto?-susurro

-Es tu deber-sentencia

-Pero dejo que un hombre desconocido me tocara-digo

-No te toco, solo te examinó y confirmó si seguías siendo pura para tu marido. Tu futuro esposo no merece llevarse la sorpresa de que su esposa no sea pura y que otro hombre haya tomado lo que es suyo.

Simplemente la miro y ella me hace una seña para salir. Ambas salimos del baño y padre nos esperaba. Se acerca a mí y tomó mi mentón con fuerza.

-Espero que te mantengas así de pura hasta tu noche de bodas. No quiero tener problemas porque dejaste de ser pura en estas semanas-me advierte

Asiento mientras que un nudo en mi garganta se hacía presente nuevamente. Mira a madre y ella solo se retira dejándome sola con padre.

-En tres noches más será tu fiesta de compromiso y en dos semanas más vas a casarte, ¿Está claro?

Asiento y padre reafirma su agarre con más brusquedad y sollozo por el dolor.

-¿Está claro Adara?-pregunta seriamente

-Sí, padre-respondo

Me suelta rápidamente y sale de mi habitación dejándome sola y las lágrimas bajan por mis mejillas sin evitarlo. Camino a mi cama donde me acurrucó y lloró en silencio dejando que los sollozos salgan de mi cuerpo.

No se cuanto rato estuve sola, pero tuve que secar mis lágrimas cuando tocaron la puerta. Finjo una sonrisa y camino a la puerta. Al abrirla me encontré a Nikolay, me hago aún lado para que entre a la habitación.

-Trate de evitarlo, Dara, pero fue imposible-dice mi hermano

-No te preocupes Lay-sonrió forzadamente-estaré bien

-Eres mi hermanita-toma mi rostro con suavidad-no mereces esto.

-Es mi deber

-Suenas como madre

-Bueno me criaron como ella

-No es justo, Dara

-Estaré bien, Lay, no te preocupes, ¿Vale?

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