Noa estaciona el coche frente a la casa de la amiga de su madre, mira hacia la entrada notando el montón de globos de colores bien armados que formaban parte de la decoración de la residencia que lo lleva a voltear los ojos.
-¿Te vas a demorar mucho aquí, madre? -Anna mira a su hijo con los ojos bien abiertos, mientras que sostiene a su pequeña hija Lucia en brazos.
-¿No piensas quedarte? -Noa niega al mismo tiempo que mira su reloj.
-Debo irme, no me quedare en esta tonta fiesta de niñas.
-Es la hija de mi amiga, no puedo simplemente llegar e irme, Noa.
-Enviare a un chófer por las dos.
El joven mira a su madre con mirada fría, la mujer niega y termina por bajarse del coche. Camina hasta la entrada donde la esperaba su amiga con su hija Violeta en brazos.
Noa echa un vistazo a la entrada de la casa y observa aquella pequeña niña que llevaba en brazos la amiga de su madre, tenía puesto un vestido rosa. Era el primer año de vida de esa bebé, por eso invitaron a Lucia y a su madre a la fiesta.
La mira un momento más y luego pone en marcha el coche sin siquiera saludar a nadie.
No le importaba las fiestas a las que su madre solía asistir con su hermana, él tenía mejores cosas en las que ocuparse que estar pendiente de esas niñerías.
[...]
Noa revisa unos documentos que su secretaria dejo en su escritorio, tenía que resolver aquella gran demanda que uno de sus mejores clientes estaba presentando. Frunce el ceño ya que ve que la cosa era complicada.
Suelta el aliento y lanza los documentos sobre el escritorio.
-Maldita sea, ¿Por qué se tiene que meter en tantos problemas?
Gira la silla para luego frotar el puente de su nariz, estaba agotado de tanto trabajo y sus putos clientes no hacían otra mierda que meterse en líos cada vez peor.
En eso escucha que alguien toca la puerta de su oficina.
-Adelante...-escucha el sonido de unos tacones mientras que él contempla la gran ciudad-. Parece muy tenso, señor Coleman -siente unas delicadas manos deslizarse por sus hombros que lo lleva a cerrar los ojos un momento.
-¡Quizás!
Esa mujer masajea sus hombros con suavidad, luego poco a poco comienza a deslizarlo por dentro de su saco al mismo tiempo que se inclina hacia él hasta que la mejilla de ella se posa contra su cachete y siente un casto beso en su piel.
-¿No le gustaría que aliviara sus males? -él siente como ella conduce su mano hasta su verga y aprieta un poco.
-¡Ahh! Eso estaría bastante bien.
La mujer sonríe e introduce la mano por debajo del pantalón de Noa hasta tocar su pene erguido, lo coge por la base con delicadeza logrando arrancarle un gemido de placer a Noa.
-¡Oh, si! Me gusta lo que haces -él se queda con las manos tendidas en el posa brazo de la silla mientras se deja manosear por esa mujer.
-¿Te gusta? -escucha el susurro contra su oído cosa que acelera su calentura.
-Si, vamos, si empezaste tendrás que terminarlo.
La mujer empieza a dejar besos en su cuello, pero él hace a un lado y ella entiende que no desea ser besado. Así que ella rodea la silla y se coloca ante él, Noa abre sus ojos y observa a su secretaria subirse la falta.
Él mantiene la mirada puesta de cintura para abajo, vislumbrando como hace a un lado su pantaleta, observa los labios de su coño que lo lleva a morderse sus labios. La toma por las caderas mientras que ella saca su verga.
Al estar afuera, masajea un poco provocando que Noa tenga muchas más ganas de metérselo.
-Vamos, chúpalo un rato.
Ella se inclina con una sonrisa ancha y termina por metérselo en la boca, baja hasta donde más puede logrando meterse toda su verga dentro. Noa suelta el aliento contenido al sentir como esa mujer se traga toda su verga.
-¡Oh! Joder, que buena mamada-inclina la cabeza hacia atrás mientras goza de aquella mamada, relame sus labios resecos entre tanto oye como ella chupa su pene -. Vamos, sigue así, no te detengas -coloca la mano sobre su nuca y la ayuda a tragarse más su verga hasta que la oye ahogarse un poco.
Su secretaria le chupa la polla con fuerza, mueve su lengua alrededor de la misma de una forma deliciosa y relajante para Noa. Hasta que la aleja y la toma por la cintura para acercarla a su cuerpo, bruscamente se la sienta sobre el regazo mientras que toma su verga por la base y la conduce hasta la entrada de la vagina de ella.
No aparta la mirada de su verga y la vagina de esa mujer, observa como la cabeza de su pene va adentrándose en su cuerpo hasta que la baja a la fuerza y se lo mete por completo.
-¡Ah! Jefe, que agresivo se encuentra esta tarde -ella jadea mientras que le sonríe y empieza a menear su cintura contra la pelvis de él.
Coloca las manos sobre sus hombros y acerca su rostro para intentar besarlo, pero Noa la coge por el cuello y la mantiene lejos mientras que la ayuda a mover sus caderas contra su pene.
-Vamos, ¡Oh! Mueve esas caderas -jadea con voz ronca.
-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -la secretaria empieza a jadear sin parar, cierra sus ojos y coloca una mano sobre la de su jefe que se encontraba en su cuello apretándola con fuerza -. ¡Ahhh! Jefe me aprieta fuerte.
-Pero eso te gusta.
-¡Aahh! Si, desde luego que me encanta, jefe-gime sonriente.
Noa baja la mirada y continúa observando como su verga se pierde dentro de la vagina de esa chica, frunce el ceño al sentir que estaba por llegar, aprieta un poco más el cuello de esa mujer oyendo como jadea sin parar.
El CEO suelta el aliento contenido justo antes de sacar su verga y lanzarlo como misil sobre el cuerpo de ella.
-¡Aaahh! ¡Ahhh! -gime mientras que ve como su semen se esparce por el cuerpo de ella, aprieta desde abajo hacia arriba para exprimir los restos de esperma de su cuerpo hasta que deja de salir -. Joder, que alivio siento.
Inclina la cabeza hacia atrás, en eso siente como su secretaria acaricia su mejilla lo que lo lleva a abrir los ojos e instarla a levantarse.
-Gracias por esto, has sido increíble como siempre, pero ambos necesitamos seguir trabajando.
-¡Claro!
La joven se pone en pie y camina rápido hasta la puerta, Noa se dirige hasta su baño para limpiarse y continuar trabajando con aquella puta demanda de mierda.
[...]
Al caer la noche, la oficina de Noa queda en penumbra, pero el sigue leyendo aquel caso detenidamente, no era por nada, pero era el mejor abogado de Nueva York, no podía dejar mal a su cliente.
Tenía que ganar ese maldito caso, o de lo contrario su reputación se iría a la mierda. Frunce el ceño e inclina el cuerpo hacia atrás mientras sigue leyendo. En eso la puerta de su oficina se abre y entra su secretaria.
-Señor, ya me retiro, ¿necesita algo antes de que me vaya?
-Mañana necesito que llegues más temprano, voy a necesitar algunos documentos de los archivos que ya fueron registrados hace un tiempo.
-Por supuesto, señor Coleman. Buenas noches.
Él regresa la vista a sus papeles y continúa leyendo y subrayando temas importantes que le servirían para la defensa de su estúpido cliente.
Después de varias horas de estudio, sonríe al darse cuenta que tenía mucho material para ganar aquel caso. Solo era cuestión de paciencia, lanza los documentos sobre el escritorio en eso su teléfono de escritorio suena.
-Diga.
-Señor Coleman, un cliente suyo se encuentra aquí abajo, ¿lo hago subir?
-Si.
Tenía que ser ese hijo de puta, siempre debía de estar encima de él jodiéndole la puta paciencia. Por supuesto, lo hacía ya que estaba muerto del miedo por caer preso.
Cuando la puerta de su oficina se abre, Noa sonríe y se pone en pie para tender la mano de su cliente quien no se mostraba nada tranquilo.
-¿Qué te trae por aquí? Ya es muy tarde para las visitas.
-Quería saber cómo vas con todo esto, el juicio es mañana y estoy realmente preocupado, no he podido dormir nada.
-Deberías de dormir -le dice recogiendo los documentos -. Para eso me pagas una fortuna, para que sea yo quien se preocupe por todo, ¿no es así?
-Si, pero este caso es muy importante, Noa.
Noa acomoda todo en carpetas, con eso que tenía recopilado era suficiente para ganar ese caso multimillonario, iba a ser un gran día cuando ganara.
-No debes angustiarte por nada, ganaremos, ¿Cuándo he perdido un caso en mis años de trabajo? -el CEO recoge sus partencias mientras que su cliente comienza a dar vueltas en su oficina, estaba muy nervioso y no era para menos si el puto era culpable de todo.
-Nunca, por eso te contrate, aunque me estes quitando una fortuna.
-Pero te ahorraras una fortuna y evitaras la cárcel, ¿Qué tanto puedes lamentarlo?
El CEO se encamina hasta la salida seguido por su cliente, por el camino Noa enciende un cigarro y le ofrece uno a su cliente, pero este se niega.
-Noa, si no ganas yo...
-No perderás, además, a mí no me conviene que pierdas ya que luego no tendrás como pagarme nada de lo que me debes, ten un poco de fe en mí -le da una calada a su cigarro y luego expulsa el humo.
-El caso es complicado, lo se.
-El caso es una mierda total, el más difícil que he tratado, pero no será nada imposible para mí. Le ganare a esa maldita abogada de porquería.
El cliente asiente mientras que junta sus manos en modo nervios, ya no podía con más angustia, si no ganaba mañana mismo terminaría en la cárcel.
-No hagas ninguna estupidez esta noche -Noa le dice para luego sonar la alarma de seguridad de su coche -. Deja que yo me ocupe de todo y llega temprano al juicio, ¿lo entiendes? -añade antes de subirse al coche.
-Si, si, hare lo que me pides.
-Muy bien.
Noa sube al coche, suena el claxon y arranca el mismo dejando a su cliente atrás. Lo mira por el retrovisor y niega.
-Que idiota, mira que venir a caer tan bajo.
Le da otra calada a su cigarro mientras que conduce con una sola mano, en eso su teléfono privado suena y al ver la pantalla pone los ojos en blanco, no sabía que era peor, si su estúpido cliente o una llamada de su madre.
-¡Madre! que sorpresa recibir una llamada tuya.
-Tu ya no llamas y tampoco nos visitas.
-Soy un hombre ocupado, lo sabes, madre. ¿Qué es lo que deseas?
-Lucia cumplirá año, ¿lo recuerdas? -el asiente y sigue poniendo los ojos en blanco.
-Si, si, lo sé, dentro de una semana, no soy idiota.
-Es este fin de semana, Noa. ¿Cómo puedes olvidarlo?
El CEO suelta el aliento y niega, su madre era molesta con eso de la familia, el que su hermana cumpliera 18 años no era un gran acontecimiento, solo era un simple cumpleaños.
-Yo espero que vengas, me ha preguntado mucho por ti, hace cinco años que no te vemos Noa.
-¡Iré! Vale, no te preocupes, allá estaré.
-¿Seguro?
-Te doy mi palabra madre, iré al cumpleaños de Lucia.
El juicio era mañana, después de eso tenía dos días más para viajar a Boston, todo estaba bien. Solo quedaba que ganara el maldito juicio o de lo contrario esa porquería se alargaría y no podría asistir al cumpleaños de su única hermana.
-No debiste tener una bebé 21 años después, sabes que fue un error, madre.
-¡Noa! ¿Cómo dices esas cosas tan horribles? -la madre lo reprende y él sonríe y niega.
-Adiós madre, nos vemos el sábado.
-Noa...
El CEO apaga el móvil y conduce a casa para intentar descansar un poco.
Noa aparca el coche frente a la casa de su madre, rasca su nuca mientras que observa la entrada de la residencia, resopla al mismo tiempo que enciende un cigarro, le da una calada y lo expulsa por la ventanilla abierta.
-Joder, que fastidio.
Vuelve a poner la punta del cigarro encendido mientras fuma, afina un poco la mirada entre tanto observa la fuente de agua en medio de la casa. Debería de estar feliz por haber ganado aquel juicio, su cliente no pararía a la cárcel y él recibiría una gran compensación por su arduo trabajo.
Fueron dos largos años en ese maldito asunto que ya lo tenía aburrido, pero todo por la dama y el dinero.
Vuelve a fumar para luego sacar el cigarro por la ventana y palmearlo un poco para tirar la ceniza.
-Mierda, y ahora tengo que estar aquí en casa de mi madre para asistir a una fiesta de niñas -niega y vuelve a fumar dejando casi nada del cigarro -. Sabe que odio las fiestas de niñas.
Lanza el cigarro acabado y abandona su coche, cierra la puerta de mala gana y enfoca la casa donde vio gran parte de su vida. Suspira y se encamina hasta la residencia, ingresa y escucha mucho silencio.
Frunce el ceño y se pregunta si se había equivocado de día, ¿no se supone que la fiesta de su hermanita ese día? Se queda a mitad del recibidor observando hacia la cocina, pero no ve a nadie correr de un lado para el otro.
Conocía bien a su madre, ella era capaz de hacerle un gran cumpleaños a su hija. En eso oye ruido en las escaleras que lo lleva a mirar hacia arriba, pero al hacerlo siente que fue un gran error para su vida.
Noa se queda estupefacto al mirar a una hermosa jovencita bajas casi que, corriendo, muy sonriente, risueña y con una mirada de muerte lenta. El CEO parpadea varias veces y luego la ve andar a mitad de los peldaños justo cuando alza la mirada y lo mira.
La mirada de Noa conecta con la de esa pelinegra de risos esponjado, y es cuando se percata de que sus ojos eran de un color gris plomo, en ese instante se pregunta ¿Quién carajos esa chica? ¿y qué diablos estaba haciendo bajando por las escaleras de su casa?
La pelinegra se detiene a punto de terminar por bajar los escalones cuando se percató de su presencia, Noa la mira sin decir una palabra. La joven se queda parada al final de las escaleras mirándolo con los ojos bien abiertos.
Noa hace amago de hablar cuando ella no dice una sola palabra.
-¿Violeta? ¿Dónde te has metido? -en eso el CEO escucha la voz de su hermana y al alzar la vista la ve bajar por las escaleras, frunce el ceño y es cuando se da cuenta de que Lucia había crecido mucho.
-¿Lucia? -la joven rubia lo mira y sonríe, ensancha la mirada y corre escaleras abajo.
-¡Noaaaaa! ¡si viniste! -grita desesperada.
Al llegar al final de las escaleras corre hacia él para abrazarlo hasta el punto que Noa la alza un poco y mese su cuerpo, pero los ojos de Noa estaban puestos en esa pelinegra que tenía ante él mirándolo expectante.
-Pensé que no ibas a venir, pero me emociona mucho que si estés aquí.
-Le dije a mamá que, si vendría, pero, no estoy seguro de haber venido el día correcto.
-¿Por qué dices eso? -su hermana se separa de él extrañada.
-Aquí no hay nada, ni globos, ni pastel, no hay alboroto.
Lucia sonríe y niega divertida mientras que oye a su hermano, la joven piensa que era un tonto, así que golpea su pecho a broma.
-¿Estás de broma? Pero si estoy cumpliendo 18 años, ¿Cómo piensas que habrá todo eso que dices? no estoy cumpliendo 5 años, hermano -Lucia sonríe divertida.
-¿No tendrás fiesta de cumpleaños? -ella niega mientras que sonríe.
Noa tensa la mandíbula ya que su madre era muy graciosa, lo hizo viajar a Boston solo para nada porque no pensaba celebrarle cumpleaños a su hermana.
-Entonces...
-Lo celebrare yendo a la discoteca con mis amigos, ya soy mayor de edad, puedo entrar sin problemas.
Aquello sí que no se lo esperaba, su hermana yendo a una discoteca. Eso no era tan agradable de saber.
-¿Mamá está de acuerdo con esto?
-Le dije que no deseaba cumpleaños, quería ir a la discoteca con mis amigos y dijo que sí.
Eso era extraño de su madre, el CEO niega y hace amago de hablar, peor en eso recuerda que alguien de risos rebeldes se encontraba muy callada, alza la mirada y ve como ella se pone algo nerviosa y hasta sus mejillas se tornan coloradas.
-¡Oh! Ella es mi amiga Violeta-Lucia se acerca a su amiga para abrazarla como si fuese su hermana -. Es mi mejor amiga, no sé si la recuerdes, Noa.
-¿Violeta? -observa en una pequeña fracción de segundos como esa chica parpadea cuando él menciona su nombre.
-Violeta Fuller, ¿la recuerdas? -Lucia acerca a su amiga a su hermano -. Viole, ¿recuerdas a mi hermano mayor, Noa?
Ambos se miran a los ojos fijamente, Noa se percata de que ella tenía algunas pecas en su nariz, sus ojos eran un gris muy claro, sus labios regordetes y ese cabello bastante rizado y encantador.
-Si, creo que si-finalmente la oye hablar y su voz era mucho más seductora que todo su cuerpo.
-Violeta...
Ahora que recordaba a la familia Fuller, llevo a su madre al cumpleaños de esa chica tan solo cuando tenía un año de vida, esa pequeñaja que vio en brazos de su madre ahora era esa mujer. Y una muy sexy.
-Si, te recuerdo bien-Lucia no sabía lo que le estaba pasando, pero al ver al hermano de su mejor amiga sintió una especie de hormigueo en todo su cuerpo -. Parece que he pasado fuera mucho tiempo.
-Te has perdido de mucho, hermano -su hermana lo golpea, pero él no aparta la vista de Violeta.