El calor que hacía en el baño no era normal, los chorros de sudor que corría por su rostro y espalda lo estaba volviendo loco. Sin embargo, Dorian seguía fallándose a la muchacha que le traía el café todas las mañanas.
Sostiene sus caderas desnudas con bastante fuerza mientras que penetra su coño con violencia, tuvieron que meterse en el cuarto del baño de su oficina, ya que la morena comenzó a gritar como loca y él no quería llamar la atención de su secretaria.
Metía y sacaba su pene del coño de ella rápidamente creando un sonido erótico que lo ponía más dominante de lo que ya era.
Dorian inclino su cuerpo hacia ella tomándola de su cabello, la joven se encontraba encima del lavado con la falta por las rodillas y la blusa abierta por la mitad. Sus senos se ponían ver atreves del vidrio, y a medida que él impulsaba su cuerpo sus senos también se movían al compás.
Los de ella eran grandes y provocativos, sus pezones eran grandes, pero algo oscuros. Sin embargo, le provoco tomarlos, suelta sus caderas y se sujeta de sus senos. Aquello solo aumento sus ganas.
-Vamos nena, mueve ese culo para mí.
-Sí, más, quiero más señor Borges... más duro, por favor.
-¡Ahhh! Sii, suplica por más.
Penetraba su coño con más fanatismo, suelta uno de sus senos para aferrarse al culo de ella. Lo abre un poco más provocando que ella gimiera ya que eso le permita a él que la penetrara hasta el fondo.
-¡Ahhh! Mierda me duele, señor Borges-se queja, pero él no se detiene.
Dorian saca su pene humedecido, acomoda el condón y seguidamente abre un poco más las piernas de ella con sus pies, se aferra al culo de la morena abriéndolo un poco más y con la misma penetra el agujero pequeño de su trasero.
-¡Ahhhhhh! -grita la joven.
El CEO cubre su boca, y con la otra mano la lleva hasta su coño comenzó a frotar su clítoris hinchado. Empezó a penetrar el culo de la morena al mismo tiempo que follaba su coño, la sensación de estrechura lo enloqueció.
Baja un poco la cabeza y escupe un poco de saliva en la unión de su pene con el culo de ella, a falta de lubricante debía recurrir a otros métodos para evitar que el maldito condón se rompiera.
Y es que esa mañana no se esperó follarse a esa morena, pero verla entrar en su oficina con aquella falda y esas medias negras le puso la sangre a millón. Su pene despertó rápidamente esa mañana, y se dijo que debía follarsela a como diera lugar.
Luego de empezar en su escritorio, cuando ella empezó a gemir con más fuerza tuvo que llevársela al baño, y allí fue cuando se desato la morena.
Él mira su culo y le propina una nalgada que lo deja con una gran marca roja, luego mira el espejo y la ve con los ojos cerrados, su cara era de pura perversión, mordía sus labios con lujuria y a pesar de que se la estaba cogiendo por el culo sin su consentimiento ella no se quejaba.
-Grita para mí, vamos, quiero oírte gemir que te dé más duro -le dice metiendo un dedo en el interior de su coño.
-¡Ahhh! Siii, quiero más, dame más duro, por favor, más duro...
Ella baja la cabeza y es cuando Dorian siente que su mano se empapa por los fluidos de ella, se estaba corriendo en su mano, lo que lo impulso a correrse dentro del culo de la morena. Dorian extrae la mano llena de un flujo blanquecino el cual restriega en el culo brillante de la morena.
Sigue penetrándola con fuerza, el choque de sus pieles húmedas producía un sonido libidinoso que le encantaba a Dorian... unos segundos después, consigue llegar al clímax vaciando todo su semen dentro de la morena.
Le dio unas últimas embestidas para terminar de saciarse, o tratar de quedar satisfecho con ella.
Para cuando termina, se aleja de ella y se saca el condón que termina en la basura. Ella se incorpora a duras penas mientras que él se lava el pito con un poco de agua.
-Me ha encantado -le dice ella sonriente mientras que se peina con las manos el cabello.
-Sí, estuvo bastante bueno. Tienes un culo sabroso.
-¿Lo volveremos a repetir? -ella comenzó a subirse la ropa interior con la falda.
-Puede ser -Dorian se abrocha los pantalones -. Pero te diré una cosa, no porque te esté cogiendo quiere decir que eres mi mujer, ten en cuenta que solo estamos follando rico y nada más, ¿eso te queda claro verdad?
Ella guarda silencio, y luego asiente.
-Claro, yo lo entiendo...
-En ese caso -se acerca a ella y la sienta en el lavado metiéndose entre sus muslos -. Podemos tener otros encuentros, aquí mismo, sin problemas, podrías ser quien alivie mi estrés por las mañanas.
Susurra sobre la piel de su cuello mientras deja un reguero de besos que le ponen los vellos de punta a la morena.
-Sí, porque no...
-Bien-contesta bajando hasta los senos de ella que seguían al descubierto -. Me parece bien entonces -añade luego para meterse uno de sus senos a la boca para chupárselo con fuerza.
-¡Ahhhh! Siii -gime la morena aferrándose al cabello de su jefe -. Chupa más fuerte.
Él obedeció y termino por morderla con fuerza la punta de su pezón, luego termino por chuparlo dejando un gran moretón... el miembro de Dorian volvió a despertarse dispuesto a otra batalla.
Mete la mano por debajo de la falta de la joven y termina por jalar la braga de la misma, al romperla lleva su mano hasta su coño para apoderarse de su clítoris por un momento, luego mete dos dedos al mismo tiempo en su orificio.
Toda ella estaba bastante mojada, el CEO baja el cierre de sus pantalones y saca su pene firme y erecto, luego abre una de las gavetas del lavado y saca un condón nuevo y se lo pone en facción de segundos.
Abre las piernas de ella bruscamente y lo mete con ímpetu, la morena hecha la cabeza hacia atrás mientras que él la penetra con fiereza y sin nada de delicadeza. La penetración era rápida, tanto, que los senos de ella se movían igual a como él la embestía.
La joven intento besarlo en los labios, pero Dorian esquivo su boca. A cambio de eso, tomó uno de sus senos y comenzó a chuparlo.
-¡Ahhhh! Si, más, más, quiero más, dame más duro por favor.
Así le gustaban las mujeres, que pidieran más. Él la complació y le daba duro, se separa un poco de ella y con la misma comenzó a frotar el punto rosado que ya estaba bastante hinchado.
-Me corro, siii, no pares...
La morena se aferró a sus hombros mientras que llegaba, él también comenzó a correrse mientras miraba la unión de su pene y el coño de ella.
Cuando terminaron, él volvió a lavarse.
-Eso estuvo aún mejor -le dice tirando la braga rota en la basura -. Pensaras todo el día que no llevo bragas.
-Quizás, ahora debes volver a trabajar. Tengo cosas que hacer -le dice fríamente.
Ella entiende, termina de acomodarse la ropa y sale del cuarto de baño. Dorian se pone la camisa luego de secarse el cuerpo, quería tomar un baño, pero tenía varias reuniones esa mañana.
Menos mal que había sido inteligente en ordenar a diseñar un baño con regadera, esos encuentros sexuales en su oficina siempre lo dejaban todo sudoroso y oliendo a mujer. Mira la hora en su reloj, ya se le estaba haciendo muy tarde. Era raro que la metiche de su secretaria no hubiera irrumpido en su oficina.
Ajusta su traje y finiquita los últimos detalles de su camisa. Se sentía relajado esa mañana después de haber tenido sexo, pero por alguna razón no se sentía satisfecho del todo. Y eso que esa morena le ofreció de todo.
Recuerda ese trasero, realmente estuvo muy bueno follarsela por el culo. Pero quería más, y no era precisamente de ella. Dorian niega, e intenta sacar esos pensamientos absurdos de su cabeza, siempre le pasaba lo mismo luego de cogerse a una mujer hasta el cansancio.
Nunca estaba satisfecho, ¿Qué mierda se necesitaba para que se sintiera satisfecho? A veces se enojaba consigo mismo.
Sale al interior de su oficina, justo cuando su secretaria entra con un montón de carpetas en la mano.
-Señor Borges -le dice como si estuviera avergonzada -. La reunión ya está lista, lo están esperando.
Por alguna razón, sospechaba que ella sabía más de lo que aparentaba hacer ver.
-Muy bien, Eliza, iré en un minuto.
-Aquí están todos los informes que me pidió. Los llevare a la sala de juntas.
El CEO asiente y la ve darse la vuelta, cuando lo hace, nota aquel enorme vientre abultado. Él niega, necesitaba una nueva secretaria con urgencia, Eliza no iba a durar mucho en el trabajo con aquellos 8 meses de embarazo.
HOLA BELLAS LECTORAS, ESTA ES UNA HISTORIA CALIENTE ESPERO QUE LES AGREDE Y ME SIGAN HASTA EL FINAL.
Mientras que recogía su propio informe, recuerda cuando la miraba cada día sentada en su escritorio y le parecía que estaba un poco más gorda que antes. Le producía mucha curiosidad saber porque ella estaba aumentando de peso tan rápido.
Pero no tardó mucho en descubrirlo, cuando ella llega una tarde y le comunica que esperaba un bebé... eso sí que fue un notición, Dorian sabía que ella estaba casada, pero que aún no tenía hijos con su esposo y por esa razón la contrato.
Sin embargo, ella le prometió que cumpliría su jornada de trabajo hasta donde pudiera. Y ya llevaba 8 meses y ella seguía trabajando, ¿pero cuánto más iba a durar? A duras penas y lograba caminar.
Y era una lástima, porque esa castaña tenía un bonito culo. Le era fiel a su marido, puesto que nunca se le insinuó, ese cliché de que el jefe se folla a la secretaria como que no iba a pasar con él.
Niega y termina saliendo de su oficina...
[...]
En su hora de comida, la junta termino bien esa mañana y era un alivio para ella, sin embargo Eliza marca rápidamente a casa por sentirse algo preocupada. Después de varios timbrados, su esposo contesta la llamada.
-Has tardado un montón en contestar Jorge, estoy preocupada, ¿aún no llega?
-No ha llegado, puedes tranquilizarte. Dijo que llegaría por la tarde, y apenas es medio día.
-Espero que me llame cuando llegue.
-He faltado al trabajo por esperar a tu hermana, más le vale que llegue. Es más tú debes ser quien la reciba, ¿Cuándo piensas renunciar?
-No puedo hacer eso, Jorge. No voy a dejar el trabajo tirado de esa manera.
-Bien, como quieras. Ya tengo que colgar, te llamo si llega a venir.
Jorge cuelga el auricular al mismo tiempo que limpia el sudor de su frente, voltea la mirada y ve a una morena completamente desnuda parada bajo el marco de la puerta muy sonriente.
-¿Por dónde íbamos? -le dice caminando hacia ella.
-Creo que por aquí...
La morena se pone de espaldas soportando su peso contra la pared al mismo tiempo que lo mira de reojo.
-¡Ah, sí!, ya recuerdo-Sonríe mientras que masajea su enorme polla erguida -. Creo que me follare ese culo tuyo.
-¡Oh, sí! por favor si, hazlo Jorge -suplica la morena ansiosa.
Lleva ambas manos a sus nalgas y las entre abre un poco, Jorge mira sus acciones y sonrió. Escupe un poco su mano y lubrica su polla dándole masajes de arriba hacia abajo... al llegar detrás de ella, lleva la punta de su pene al diminuto agujero de la morena.
-Nena, esto lo vas a disfrutar.
-Sí, es lo que quiero -gime al sentir la punta de la polla de Jorge cerca de su culo.
De inmediato el hombre penetra el ano de la morena en una única embestida, ella suelta sus nalgas y se aferra de la pared para mantener el equilibrio.
Jorge comenzó a penetrarla con fuerza, se agarró de la curvatura de su cintura para evitar que se moviera. Su polla salía y entraba del ano de la morena, el condón seguía firme donde estaba y bastante lubricado.
-Mastúrbate nena, vamos, hazlo para mí -gruñe, clavando sus uñas en la carne de la morena.
-¡Ahhhh! Siii, dame más duro -grita perdiendo el control.
Ella obedeció, llevando una mano a su coño húmedo. Comenzó a frotar la pequeña protuberancia hinchada de su sexo muy lentamente, llevaba toda la mañana follando con Jorge, su coño le ardía hasta morir, sin embargo no paro de coger con él.
-Vamos, sigue, no pares -gruñía con cada palabra.
Jorge continuaba entrando y saliendo de su culo, la estrechura que sentía alrededor de su polla era placentera. Esa mujer le daba más placer que su propia mujer, acelero las embestidas creando un sonido delicioso con el choque de sus pieles.
Todo el cuerpo de la morena estaba bañado en sudor al igual que el de él. Su rostro goteaba cientos de gotas de sudor que caían en la espalda de ella y estas a la vez se deslizaban hasta la curva de su culo.
Jorge ya estaba por correrse, abrió un poco más las piernas de ella y este se agacho un poco y con aquel movimiento termino por meter por completo su polla en el ano de la morena.
-¡Ahhhhh! Mierda, eso dolió...
-Siiii, así me gusta -jala su cabello con fuerza hacia atrás.
La penetraba con rapidez y jalaba su cabello al mismo tiempo, hasta que sintió como eyaculaba dentro del condón. Sin embargo, seguía penetrándola hasta terminar de vaciarse dentro de ella.
Al terminar, se sale del interior de la morena y se saca el condón lleno de semen. Luego hace darse la vuelta a la morena y la arrodilla ante su enorme polla que seguía firme.
-Chúpalo y lo limpias -le ordena sujetándola del cabello.
Ella sonrió, y toma la polla con la mano por la base para luego metérsela en la boca y comenzar a chupar. La morena se metía todo el pene de Jorge en la boca hasta el punto de llevarlo hasta la garganta.
Jorge la impulsaba a que llegara hasta el fondo, con la mano hacia que ella se lo metiera más en la boca... luego siente que ella toma sus bolas con la mano y comienza a masajear, él cierra los ojos y disfrutar de la mamada que le daba su secretaria.
-Eso, maldita sea, chupas delicioso -gime llevando la cabeza hacia atrás.
La morena chupaba y succionaba su polla con fuerza, si continuaba chupándole la polla de esa manera se iba a correr otra vez.
-Sigue, no te detengas -masculla jalando el cabello de ella con fuerza.
Hasta que sintió que iba a explotar, cuando el semen estuvo a punto de salir de su polla, Jorge lo retiro de la boca de la morena y termino por derramarlo en su rostro y parte de la boca.
Ella dejo la boca abierta intentando tragarse parte del semen de su jefe.
Él apretó su pene para exprimir las últimas gotas sobre el rostro de ella.
-¡Que buena cogida! -masculla alejándose de ella.
-Fue buena idea venir hasta tu casa, en la oficina no lo hubiéramos podido hacer así.
-Ya debes regresar, yo todavía no puedo hacerlo. Tengo que esperar a la estúpida hermana de mi esposa.
-Que lastima, y yo que quería repetir.
Jorge la ve por el rabillo del ojo, se ponía una diminuta braga de encaje negro. Hace mucho que mantenía sexo con su secretaria, desde que descubrió que podía ponerle los cuernos a Eliza sin que lo descubriera no lo pensó dos veces para cogerse a su secretaria.
Sabía que ella babeaba por él, se le notaba cada vez que le servía el café o le llevaba cualquier mierda a la oficina. En la forma que se inclinaba y le mostraba ese enorme culo que se gastaba, le ponía la sangre a mil.
Mucho que había respetado a su esposa, pero cuando salió embarazada el sexo se acabó. Eliza se volvió aburrida para él, por eso busco en otros lados. Pero esa morena no era la única que tenía en la mira, la del servicio era otra que deseaba follarse.
Mientras que su mujer no lo descubra, todo iría bien.
-Vete a la oficina, más tarde paso por allá.
-¿Y volveremos a repetirlo? -le dice ella con la sonrisa maliciosa.
-Claro que lo vamos a repetir -sonrió de medio lado.
Eso le gustaba de esa mujer, era una maldita pervertida que le gustaba jugar con fuego. Siempre quería que se la estuviera follando, donde fuese, era una adicta al sexo. Y como a él le negaban el sexo en casa, no le quedaba de otra que buscar en la calle.
-Entonces, te espero-ella besa sus labios y se dirige hasta la puerta.
Jorge niega y mira la cama de su cuarto, el condón en el suelo, el semen regado por todos lados. Era la parte negativa de follar con la amante en la casa, tener que limpiar el maldito desastre.
[...]
Eliza cuelga la llamada y mira la hora en su reloj, su hermana Catrina debió de llegar hace rato, le extrañaba que aún no la hubiese llamado. Y eso que le dejo el número de su oficina.
De los nervios, pegaba el lapicero contra el escritorio. Luego recuerda que ahora tendría a su hermana más cerca, era un alivio que no tuviera que vivir tan lejos. Ahora que se mudaba definitivo a los Ángeles, ambas podían hacer muchas cosas juntas.
Lo mejor de todo es que conocería a su única sobrina, la vería crecer y por otro lado tendría mucha ayuda a la hora de cuando diera a luz. Ya que Jorge se la pasaba trabajando todo el tiempo y llegaba tardísimo a la casa.
Por suerte su hermana accedió a quedarse en su casa mientras se estabilizaba y se mudaba, eso sería una ventaja para ella, para no estar sola... pero tendría que ayudarla a encontrar un empleo.
Conocía muy bien a Catrina, esa no se iba a estar quieta en casa sin hacer nada. Seguramente, iba dispuesta a llegar buscando cualquier clase de empleo.
Al bajar del avión, Catrina se engancha su bolso de mano y desciende por las escaleras. Luego mira la hora de su reloj y se da cuenta de que era muy tarde. Y todo por culpa del idiota de su ex novio.
Cuando se enteró de que se largaba de la ciudad no dejo de acosarla, esa mañana se encontraba en el corredor de su antiguo apartamento y no la dejaba salir del mismo. Él muy imbécil pretendía que perdiera su vuelo. Y eso que nunca lo veía, y ahora se le aparecía por todos lados.
Catrina tuvo que llamar a la policía para que fueran a ayudarla llevándose al bastardo de su ex, por esa razón llego tardísimo al aeropuerto, por suerte la aerolínea pudo subirla en otro vuelo dos horas después.
Y se sentía feliz de comenzar una nueva vida en los Ángeles, ya no deseaba tener que volver a Detroit.
Su hermana seguro que estaba muy preocupada porque no le había avisado nada, hace horas tenía que haber llegado. La castaña entra en el aeropuerto, pasa por el registro, recoge su equipaje y corre a la primera casilla de teléfono que vio.
Por la hora, asumió que estaba trabajando. Aun creía imposible que Eliza estuviera trabajando con 8 meses de embarazo. Eso era una locura... marca el número que le facilito y esta contesta al primer timbrado.
-¿Eliza?
-¿Catrina? Por dios, ¿Dónde estás?
-En el aeropuerto, no te preocupes, estoy bien.
-¿Por qué llegas tan tarde?
-Tuve problemas con mi ex, pero eso es un cuento largo. En la casa hablamos con más calma. Dime que hago, ¿me voy directo a tu casa?
-Sí, allá esta Jorge esperándote. Si puedes llegar allá primero sería bueno, me ha dicho que debe regresar a trabajar.
Su hermana se lo piensa, pero no le quedaba de otra.
-Está bien, tomare un taxi he iré para allá.
Con las indicaciones de su hermana, le suministro la información de la dirección al taxista quien la llevo directo hasta una impresionante casa. Catrina no tenía idea de que su hermana viviera en una casa tan lujosa.
Si sabía que Jorge era un hombre adinerado, sin embargo su hermana trabajaba como asistente para una gran empresa. A ella le gustaba ganarse su propio dinero, y eso estaba bien, no era bueno depender del dinero de un hombre.
Y era entendible, Jorge era un poco mayor que su hermana. Según ella lo conoció siendo su secretaria, pero después de casarse ella renuncio y consiguió otro trabajo. No obstante, a Catrina aquello no le agradaba mucho que digamos.
Ella niega, y avanza hasta la casa. Toca el timbre y de inmediato abre un hombre algo mayor, atractivo llevando un traje perfectamente hecho a la medida.
-¿Catrina? -la mira fijamente a la cara.
-Hola, disculpa que haya llegado tarde, es que surgieron problemas en mi antigua casa y bueno, perdí el vuelo.
-Entiendo, yo ya me tengo que ir -la hace pasar -. Sube al primer cuatro, tu hermana lo arreglo para ti, se me hace tarde ya, así que... quedas en tu casa.
Ella lo ve tomar un maletín, se sorprende porque no espero que Jorge se portara de esa manera. Había pensado mal de él, entonces, todo lo que su hermana decía de su esposo era cierto.
Ella imaginaba que era uno de esos sujetos todos pervertidos y depravados, y al tener a la hermana de su esposa se portaría de manera asquerosa, pero a duras penas y la miro. Eso la tranquilizaba, puesto que no tendría que salir corriendo de aquella casa.
-Un placer, dile a mi esposa que regresare un poco tarde.
-De acuerdo...
Era la primera vez que ellos se veían, y eso que su hermana llevaba casada 5 años. Por desgracia ella no pudo asistir a su boda por culpa de su maldito ex novio toxico.
Lo ve alejarse y subirse a un impresionante coche... la joven observa la casa de su hermana, era enorme y muy bonita.
[...]
Al terminar con la última reunión pendiente para ese día, Dorian recoge sus cosas. Al salir de su oficina, se topa con que Eliza también recogía sus pertenencias.
-¿Por qué no se ha ido?
-Adelantaba algunas cosas para el día de mañana señor,
-¿La vienen a buscar?
-No, tomare un taxi. No me he podido traer el coche.
-No sea tonta, yo la llevare.
Ambos salieron del edificio, y por todo el camino iban en silencio, excepto el móvil de Dorian cual sonaba a cada rato. Eliza miraba de reojo el aparato, pero luego regresaba la vista al frente.
-Señorita Hans he notado que cada vez se le hace engorroso hacer algunas cosas en la oficina -ella lo mira con miedo -. He pensado que es hora de conseguirle un reemplazo.
-¿Me está despidiendo? -Dorian guarda silencio, no quería hacerlo, pero en su estado que podía hacer.
-Escuche, cuando su bebé nazca tendrá que estar de reposo por mucho tiempo para atender a su hijo. No sé muy bien como es ese asunto de la maternidad, pero entienda que yo necesito a alguien que me ayude en la oficina, y usted no podrá hacerlo.
-Sí, yo entiendo eso-la joven regresa la vista al frente mientras frota su vientre.
-Sera bueno que organice entrevistas para una nueva secretaria, le prometo que la recompensare por su tiempo trabajando conmigo.
Eliza guarda silencio, y es cuando observa su casa desde lejos. Su jefe se detiene de inmediato puesto que él ya sabía dónde vivía, ella mira la ventana de su casa y ve una sombra femenina pasar de un lado a otro.
Luego se le prende un bombillo justo en ese momento.
-Sí, mañana le organizo eso, señor Borges -él se sorprende por su aceptación -. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
La ve caminar a duras penas hasta la entrada de su casa y niega.
-No vive para nada mal, y aun así trabaja como secretaria.
[...]
Eliza al entrar en su casa, y su hermana brinca sobre ella para abrazarla con fuerza.
-Por fin has llegado, tonta. ¿Cuánto más ibas a demorar?
-Tuve mucho trabajo, discúlpame. ¿Jorge no está?
-Ha dicho que llegaría tarde,
-Seguro es porque no ha podido ir a trabajar por la mañana. Bueno ven, vamos a conversar sobre algo importante.
-No quiero hablar de mi ex, por favor.
-No, de eso no es...
[...]
Dorian aparca el coche frente a una residencia enorme, unos minutos después una rubia de largas piernas se sube a su coche muy sonriente.
-Has demorado mucho.
-Lo lamento -contesta, reposando su mano sobre su pierna.
-¿A dónde me vas a llevar?
Dorian sonrió con malicia, no era un hombre al que se le viera entrando en un restaurante con una mujer, o saliendo en revistas de cotillas con modelos famosas. Tampoco besaba en los labios, pensaba que eso era muy íntimo para compartir con una mujer que solo le proporcionaría sexo.
Desde que su difunta prometida murió en aquel accidente de coche, él no volvió a involucrarse con otra mujer de manera personal. Y de eso hace 15 años, en todo ese tiempo solo se veía con mujeres de manera clandestina, en el que el sexo y placer reinaban.
Y a decir verdad, eso le gustaba mucho más que estar prometido a alguien que quizás no terminara quedándose a su lado.
-A un lugar especial...-responde poniendo el coche en marcha.
La rubia se emociona, hasta que al cabo de algunos minutos ambos aparcan en un lugar algo aislado y solitario. Pocos eran los coches que se estacionaban en ese lugar.
-¿Qué hacemos aquí?
-Ven aquí...
Ella lo mira estupefacta.
-¿De verdad? -pregunta al borde de la histeria.
-Sí, ven aquí -contesta metiendo la mano por debajo de su vestido.
-Solo vinimos para... -se calla al sentir que Dorian le mete un dedo en su coño y comienza a moverlo suavemente.
De manera automática, ella arquea su cuerpo y abre más las piernas para él. Dorian se suelta del cinturón de seguridad, sube el vestido de ella un poco más arriba y con el mismo movimiento introduje otro dedo dentro del coño de ella.
-¡Ahhhh! -gime la rubia.
Al cabo de unos segundos, ella eleva una de sus piernas sobre el tablero del coche y la otra sobre el volante.
Dorian bajo una de las tiras de su vestido descubriendo uno de sus senos el cual tomó con la mano para llevárselo a la boca y comenzar a chuparlo al mismo ritmo que la masturbaba.
-Dorian, te quiero dentro de mí, ahora mismo -gime la rubia mientras movía su cuerpo como una gata en celo.
Él se acomodó en su asiento, saco un preservativo de la guantera, abrió su pantalón y se sacó la polla.
-Chúpalo primero, nena -la toma del cabello y la baja hacia su firme polla.
La rubia se tragó por completo toda su polla, comenzó a chupárselo con ganas mientras que él la guiaba con la mano. Inclina la cabeza hacia atrás y disfruta del placer que ella le estaba proporcionando.
-Sigue así, chúpalo rico -musita jadeante.
Cuando se sintió al borde, detiene a la rubia y se pone el condón. Luego de eso la toma de las caderas y se la sube encima, toma su polla con la mano centrándola en medio de su coño bien depilado.
Baja su cadera bruscamente metiendo todo su pene en su interior arrancándole un fuerte gemido placentero a la rubia que le produce placer.
-Mierda, pero bueno esta tu coño.