Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Siempre Estuviste Ahi
Siempre Estuviste Ahi

Siempre Estuviste Ahi

Autor: : Itzel Moreno
Género: Romance
Rhydian ha decidido despues de tanto tiempo, confesar su amor a la chica de su sueños, y para eso, ha acudido a su mejor amiga Charlie para que lo ayude, pero Charlie no esta convencida de eso pues cree que sera rechazado sin ninguna duda ¿como haces para enamorar a una persona de la noche a la mañana o tan siquiera gustarle? Rhydian esta entusiasmado y eso lo puede estar nublando de que posiblemente le rompan el corazon y Charlie esta dispuesta a hacer lo que sea por evitar levantar los pedazos rotos, aun si le cuesta la amistada y jamas confesarle lo que siente por el.

Capítulo 1 Primer Dia

Ann Arbor, Michigan

Los primeros rayos de sol aparecían en el horizonte. Tocando las ventanas de los madrugadores. A algunos de forma molesta como los infernales despertadores, y a otros como una suave caricia en las mejillas. Era un nuevo día. Un nuevo día para empezar de nuevo o para terminar lo propuesto. En este caso, el día perfecto para conquistar a Melanie Johnson.

Rhydian Pearce cursaba su último año de preparatoria. Estaba listo para enfrentarse al mundo universitario en unos meses, también estaba listo para confesar su amor a la chica más popular de la escuela: Melanie Johnson. Y para eso, requería de todo su valor y el apoyo de su mejor amiga y vecina: Charlotte Bauman. A quien todos llamaban cariñosamente...

- ¡Charlie! -grito Rhydian desde la ventana de su habitación.

- ¿Qué demonios quieres, Rhydian? –le grito Charlie aun con el pijama puesta y el cabello desalineado.

- ¡hoy es el día!

- tiene que ser una broma- se dijo así misma poniendo los ojos en blanco.

Minutos después, Rhydian estaba listo y en camino a la parada de autobús donde Charlie lo esperaba con un aspecto de resaca.

- ¡Buenos días! Te vez del asco- le dijo Rhydian.

- sabes que me enferman las mañanas- dijo Charlie apoyada sobre la señal de alto con los brazos cruzados.

- un genio como tú no debería estar yendo a la escuela. Deberías estar en el PENTAGONO clasificando secretos de estado o en la NASA torturando extraterrestres.

- esa es el Área 51, genio.

- como sea. Desperdicias tu talento.

-solo soy buena construyendo cosas, no es como si fuera Steve Jobs o Albert Einstein.

- eres mejor que ellos. No por eso el M.I.T. te acepto desde tu nacimiento.

- ¿Cómo pasamos de un ´´buenos días´´ a esto? Eres un hablador. Solo me gustan los autos y todo lo que tenga motor ¿tu porque estas tan animado?

- hoy me he decidido a conquistar a Melanie Johnson

- ¿por fin? -pregunto, retomando la postura sorprendida- ¿Qué hace este día tan especial de los últimos 12 años?

- bueno... este es mi último año antes de la universidad así que...

- típico –interrumpió Charlie volviendo a su posición anterior- dejas todo para el final esperando un milagro. Esa chica ni siquiera sabe que existes.

- soy capitán del equipo- dijo Rhydian ofendido.

- de arquería.

- soy todo un Oliver Queen.

- sobre todo en lo rubio.

-como sea.

El autobús llego a la parada y el estruendoso sonido de chicos preparatorianos no se hizo esperar ante la euforia de vuelta a clases. Rhydian y Charlie subieron a él y se sentaron al fondo solo en la espera de iniciar un nuevo ciclo escolar.

Al llegar a la preparatoria, no se veía más que jóvenes saludándose después de un largo verano sin verse. Rhydian y Charlie fueron a sus casilleros que por coincidencia siempre estaban uno al lado del otro.

- ¡hola! –grito Erick. Buen amigo de ambos. - ¿Cómo están los siameses el día de hoy?

- apenas es el primer día ¿ya vas a molestar? – pregunto Charlie.

- no quiero que se desacostumbren. Por cierto, Shelley te está buscando. Creo que es sobre el equipo de lacross.

- ¡Dios! ¿no pueden darme un respiro?

- eres la capitana- dijo Rhydian- se supone que solo debes respirar para el equipo. Y más porque ya ganaron 2 campeonatos.

- eso no importa- dijo Charlie guardando sus cosas en su casillero con pereza- no es algo que quisiera hacer profesionalmente. Solo lo elegí porque no me dejaron entrar en el equipo de lucha.

- practicas karate no lucha greco-romana- dijo Erick- lo último que querrías es tener a esos idiotas pegados a ti. Los demandarías por acoso.

- como sea. El día de hoy me esconderé de las chicas y del entrenador. Quiero un primer día tranquilo.

- ¿Qué dices tú Rhydian? ¿Rhydian?

Rhydian no contesto, estaba completamente paralizado por la visión que alteraba su corazón desde que era niño.

- Erick, cuando Rhydian tiene esa cara de idiota, es porque Melanie Johnson está acercándose- dijo Charlie cerrando su casillero con fuerza.

Esa Melanie Johnson se acercaba a paso lento por el pasillo. Con su larga melena rubia meciéndose al andar. Iluminando con su bella sonrisa y saludando a todos con gentileza.

- Hola muchachos- dijo Melanie mientras pasaba.

- Hola Melanie- le respondieron Charlie y Erick. Rhydian solo se le quedo viendo estúpidamente cuando se alejaba.

- es la Lana Lang de este torpe Clark-dijo Erick, quien se marchaba con una penosa sonrisa sintiendo lastima por Rhydian.

- ¿Por qué seré tan torpe? -pregunto Rhydian en voz alta.

- algunas chicas encuentran eso atractivo- le respondía Charlie.

- ¿crees que Melanie es de esas chicas?

- claro que no- le respondió riendo-. Vámonos a clase.

Los primeros periodos de clases avanzaron normalmente. Charlie no perdía tiempo y se ponía al corriente con facilidad. Con su intelecto arriba de lo normal, le resultaba sencillo y hasta tedioso estudiar algo que no le llamaba la atención. Rhydian, por otra parte, era un soñador. Siempre tenía la mente en las nubes, o para ser más exactos, en Melanie Johnson. La chica de sus sueños. La que hace que su corazón se detenga con solo mirarla. Con la que ve una larga y bella vida a su lado. Solo ella.

- ¡Rhydian! -le grito Charlie al oído haciéndolo saltar del susto.

- ¿Qué pasa?

- ¿no escuchaste? Es hora del almuerzo.

Todos corrían frenéticamente hacia la cafetería. Donde los lugares ya estaban asignados, categorizados y monopolizados por cada uno de los diferentes grupos sociales que hacían de esta escuela un asco en tolerancia e igualdad. "Bienvenidos a la preparatoria".

Rhydian y Charlie tomaron sus almuerzos y se entraron en una mesa desocupada por no decir neutral. Ellos caían en la categoría de populares sin ser los típicos futbolistas ricachones ni porristas anoréxicas. Simplemente estaban dentro sin ser molestados ni molestar a nadie.

- ¿Por qué comemos aquí? - pregunto Rhydian-. Siempre comemos en las gradas.

- porque no quiero que el equipo me vea. No quiero lidiar con las responsabilidades del lacross tan pronto.

- ¿desde cuándo no quieres jugar lacross? –pregunto Rhydian mientras le daba un enorme mordisco a su hamburguesa.

- no es que lo esté empezando a odiar, solo que no es algo que...

- quieres hacer profesionalmente- termino Rhydian la frase con la boca llena de comida.

- exacto. Puedo entrar a cualquier universidad...

- sin practicar ningún deporte- volvió a terminar la oración Rhydian.

- ¿desde cuándo he estado diciendo todo esto?

- ¿aun te sorprende que terminemos las oraciones del otro? Somos como siameses separados al nacer.

- creo que puedo darte la razón en eso.

Tranquilos. Continuaron almorzando y platicando, hasta que los típicos brabucones insufribles.

-hola Rhydian ¿te vas a comer eso?

-por eso está en mi bandeja Josh.

Todos los troglodítios futbolistas hicieron desaparecer rápidamente la comida de Rhydian sin ninguna vergüenza.

-eso es chicos-dijo Charlie-. Aprovechen. Porque si no consiguen esas becas jugando futbol, estarán comiendo de esa forma en los botes de basura.

-talvez te coma a ti, preciosa-le dijo Josh lanzándole un beso y guiñándole el ojo.

-ni que tuvieras tanta suerte. Piérdete.

Los chicos se alejaron victoriosos de su comida gratis. Charlie le dio una de sus hamburguesas a Rhydian. Ella siempre compraba comida de más, no por que quisiera dedicarse al fisicoculturismo, sino porque siempre le robaban la comida a Rhydian. El agradecía que no se metieran con el de otra forma. La razón era porque Charlie era una de las chicas más populares de la escuela, algo que Rhydian ignoraba pues no era la chica típica que domina la prepa.

-esos chicos terminaran rodando al final de la temporada-dijo Charlie mientras seguía con su lectura de ciencia ficción.

-pues admito que ellos son la razón por la que yo no subo de peso- dijo Rhydian dándole una mordida a su hamburguesa-. Y tú la razón por la que me sigo nutriendo.

-eres el único chico de 1.88, musculoso que no es capaz de lidiar con idiotas.

-no me meteré en problemas por culpa de ellos.

-no creo que defenderse así mismo sea un problema.

-cuando aparezca algo o alguien importante de defender, lo hare.

- ¿Por qué presiento que Melanie Johnson viene incluida ahí?

-porque tienes buenos presentimientos.

Rhydian continúa devorando su almuerzo tranquilamente, Charlie, por otra parte, sentía una gran preocupación por su amigo. Era obvio que sentía un gran enamoramiento por Melanie, pero ¿es amor verdadero? Y más importante aún ¿Melanie sentiría lo mismo?

El resto del día, Rhydian continuo con sus prácticas de arquería, quería estar listo para el torneo de ese año como los dos anteriores. Mientras que Charlie se la paso en la biblioteca, escondiéndose de su equipo de lacross. Le fascinaba leer, así que fue le cayó de perlas el tiempo libre.

Esa misma noche. Charlie recibió una visita fuera de su ventana. Era Rhydian, quien escalaba desde que era niño por la planta trepadora hacia el balcón de Charlie.

- ¿alguna vez usaras la puerta? -pregunto Charlie sentándose en una de las sillas de estar.

-escalar por aquí es buen ejercicio.

-pareces delincuente.

-necesito que me ayudes-le soltó mientras se sentaba en otra de las sillas de estar.

- ¿a ser un deficiente?

-no. A conquistar a Melanie.

-Rhydian...

-Eres mujer. Debes saber cómo. He querido escribirle una carta expresando lo que siento o dejarle flores todos los días en su casillero con frases románticas.

- ¿no crees que eso es muy cliché?

-pues sabes que soy chapado a la antigua.

-entonces solo se honesto y espera lo mejor. Debes estar preparado para un rechazo.

-si lo sé.

- ¿enserio? -le pregunto Charlie no muy convencida. Ya que no creí que Rhydian fuera muy consciente de lo que quería y de que no todo podría pasar como él lo deseara.

-si. Pero cuando le exprese lo que siento y me gane su corazón, seré el hombre más feliz del mundo. Y a ella también la hare muy feliz.

A Rhydian le brillaban los ojos al pensar en su futuro con Melanie Johnson. Una vida perfecta llena de alegría y de amor. Charlie por otra parte estaba sumamente preocupada ya que conocía a su amigo mejor que nadie y sabia lo fácil que era para el ilusionarse de esta forma. Si algo salía mal, seguro que Rhydian no lo soportaría. Ella le evitaría ese dolor a toda costa.

Capítulo 2 Una Historia de Amor

Al día siguiente, antes de iniciar las clases, Melanie Johnson se dirigió a su casillero y al abrirlo, un dulce aroma la invadió junto con la alegría que sintió al ver una hermosa rosa blanca. Le arrebato una sonrisa. Preguntándose quien la había dejado ahí solo para hacerla sentir bien. Su admirador se encontraba a distancia, viendo como su detalle alegraba a una dama.

En el almuerzo, Rhydian le conto a Charlie lo que había hecho y la reacción de Melanie al ver la rosa. Charlie lo felicito, pero no lo animo más allá de eso, pues no quería decirle algo que lo enojara o lo entristeciera. Por el momento, las cosas iban en calma y eso era suficiente. Pero las siguientes semanas se fueron haciendo más difíciles para Charlie al ver que sin falta alguna, Rhydian cada día dejaba una rosa en casillero de Melanie agregando frases lindas y románticas. No le dio más importancia de la debida, aun le parecían gestos inocentes y no parecían hacer daño, aún.

Las clases, los entrenamientos y planes de conquista, tenían a Rhydian bastante ocupado y a Charlie cansada. El no dejaba de preguntarle cosas sobre los gustos de las mujeres, como les gustan los hombres entre otras cosas, y aunque Charlie era mujer, era obvio que era diferente a muchas y no a todas les gustan las mismas cosas, así que fue con un experto en asuntos de amor, el padre de Charlie: Samuel.

A Rhydian le gustaba escuchar al padre de Charlie hablar de cómo había conocido a su esposa. Había sido en España. Un viaje de verano que Samuel se había propuesto hacer desde hace mucho tiempo. Ahí conoció a Laiza. Quien venía también de vacaciones con sus amigas. Estaban en el Parque Güell y fue amor a primera vista. Pasaron todo el verano juntos paseando por Barcelona, en maravillándose de su arquitectura y antes de volver a sus vidas en Alemania, se hicieron la promesa de volverse a encontrar algún día.

- ¿Qué fue lo que paso? -pregunto Rhydian impaciente.

- esperamos- respondió Samuel sonriendo recordando aquellos felices momentos-. Le mandaba cartas todo el tiempo durante la universidad. Me faltaba poco para graduarme y cuando conseguí un trabajo como ingeniero en una empresa en Múnich y ella obtuvo una pasantía en una editorial, le pedí que se casara conmigo ya que los dos teníamos lo suficiente para empezar una vida juntos. Ella dijo que sí. Me dio 3 hermosos hijos y los momentos más hermosos que alguna vez viví. Así que ya te imaginaras el increíble dolor que sentí cuando el cáncer me la arrebato.

-debió ser difícil tener que cuidar a 3 niños-dijo Rhydian.

- Sebastián y Sedrick tenían 15 años, pero Charlie solo tenía 7 y estaba muy apegada a su madre. Fue más duro para ella. Hasta el día de hoy, siento que aún no lo supera. Te diré algo Rhydian, cuando encuentres a esa persona que te hace sentir que no puedes vivir sin ella, jamás la dejes ir y valora el tiempo que pasas a su lado o jamás te lo perdonaras.

- Pero ¿Qué me puede decir de Joan? También la ama ¿no?

- Claro que sí. Es solo que... ese primer amor jamás se olvida.

Rhydian se fue a casa pensando en todo lo que el Sr. Bauman le había contado. Él era un romántico empedernido y su historia lo conmovió. Por su puesto no quería experimentar el dolor de un corazón roto así que decidió ponerse manos a la obra para enamorar a Melanie Johnson de una forma u otra, aunque eso le costaría caro. Estaba a punto de iniciar algo en donde el no sería el único que saldría herido.

Capítulo 3 Nubes Grises Sobre el Corazon

La rutina de la rosa en el casillero seguía vigente. Durante los días de competencia, Rhydian le pedía a Charlie que dejara las rosas por él. Cosa que no le hacía mucha gracia, pero eran tan buena amiga que no podía negársele y menos cuando Rhydian le ponía cara de borrego a medio morir. La chica era bastante independiente, pero era débil en asuntos del amor ¿la podemos culpar?

Charlie estaba deprimida. En su interior, siempre había pensado que era triste que Rhydian no confesara sus sentimientos y se los guardara durante tanto tiempo y muy en el fondo se sentía patética por no confesar los suyos por él. El sabotaje siempre es bueno opción ya que "en la guerra y en el amor, todo es válido" pero no entre amigo y eso le impedía actuar. Pero sentía que se volvería loca y haría algo que jamás se perdonaría, por el momento, solo podía contenerse y ser la excelente amiga que siempre había sido y que planeaba ser, así que le aportaría ideas a Rhydian para ganar el corazón de Melanie Johnson, y si eso no funcionaba, que era lo que presentía y deseaba, consolara al pobre Rhydian para la siguiente chica que ganaría su amor.

Al día siguiente, la rosa que ocupaba el casillero de Melania cambio por un lirio. Ese gesto le cambio el semblante mucho más puesto que era su flor favorita. Rhydian sin duda fue muy general en cuanto al detalle, pero como las mujeres somos más detallista, regalar a una persona sus gustos brinda mejores resultados de conquista. Eso abriría paso a la aproximación, es importante no abrumar a la conquista, mucho menos asustarla.

- ¡Charlie, a comer! -grito Jenny, su hermana menor.

Pesarosamente se levantó de la cama y se dirigió al comedor con paso pesado y tomo asiento. su familia estaba animada como siempre y como cualquier otra así que su humor era notorio, pero ella siempre era así con ellos.

- ¿algo interesante en la escuela hoy? -pregunto su madrastra.

-Randy y Josh me invitaron a salir hoy, pero les dije que tenía que pensarlo ya que no creía que fueran adecuados para mí- dijo la pequeña engreída mientras mordía un trozo de filete.

-que lista-dijo su madre orgullosa.

-y modesta-agrego Charlie.

- ¿Qué me dices tu Charlie? ¿algún chico te invito hoy a salir?

-claro que no-respondió Jenny-. Para eso tendrían que gustarle los chicos.

- No empieces Jenny-le advirtió su padre-. Charlie no es lesbiana ¿verdad?

- Aun lo estoy considerando- respondió Charlie con burla.

- Rhydian estuvo aquí el otro día ¿Qué tal con sus planes de conquista?

- Esta perdido- respondió con un suspiro-. Pero no tengo corazón para desanimarlo.

- ¿Por qué dices eso? ¿no crees que pueda conquistarla?

- Si Melanie estuviera interesado en él, ya había sucedido algo.

- Eso es cierto- respondió Joan-. Si no nos impresionan a la primera, simplemente no lo lograras.

- No creo que sea de esa forma. A veces ustedes no saben lo que tienen en frente.

- Creo que eso aplica para ambos sexo- dijo Charlie.

Después de la cena, Charlie recogió los platos sucios mientras su papa los lavaba. Esto le dio oportunidad de charlar con ella más afondo.

- ¿y.... cómo va la escuela?

-bien- respondió neutralmente.

- ¿ya has pensado en lo que acoramos?

-No hemos acordado nada.

-Cariño, es una gran oportunidad. El M.I.T. es una gran universidad, no puedes decir que no.

-Sí, si no quiero entrar ahí.

- ¿entonces que harás? Irte un año de mochileo o abrir un taller aquí en Ann Arbor.

- ¿Por qué no? Las dos suenan bien.

-Charlotte... no desperdicies tu futuro. Mira a tus hermanos y lo exitosos que son.

-Lo siento papa, hace mucho que no veo a mis hermanos porque ellos no se aparecen por aquí.

Charlie salió de la cocina y se marchó a su habitación dejando a su padre pesaroso. Nadie sabía lo que en realidad ella quería, y sentía que a nadie le importaba, ni siquiera a su mejor amigo.

Al día siguiente, con una cara de desvelo, Charlie prácticamente era arrastrada por Rhydian hasta subir al autobús. Ella no había dormido en toda la noche pensando en todas sus inquietudes y eso no la dejo pegar el ojo, realmente estaba mal.

- ¿te desvelaste anoche? - pregunto Rhydian.

-No, solo no dormí anoche- respondió a duras penas.

-Al menos no se te quita lo sarcástico.

-Ni a ti preguntar por lo obvio.

-Por cierto, gracias por dejar las flores por mí. La competencia esta dura este año y creo que debo practicar más.

-No hay de que, me encanta hacer las cosas por ti.

- ¿eso también fue sarcasmo? Bueno, hacer algo más para ganarme el afecto de Melanie Johnson.

- ¿Qué tal dejar de ser invisible para ella y presentarte?

-Esa sería una buena idea sino me paralizara al estar frente a ella.

-No te va a comer, eso te lo aseguro.

- ¿enserio te encuentras bien?

-Estoy de maravilla- dijo con la cabeza recargada en el asiento de enfrente y levantando ambos pulgares.

Obvio que eso con convenció a Rhydian pero no quiso molestarla más.

Durante el almuerzo, Charlie y Rhydian practicaron sus deportes. Él tenía toda su concentración en el blanco, así como su corazón en Melanie Johnson, mientras que Charlie, descargaba toda su ira en lacross más de lo necesario, dejo a varias chicas heridas y se llevó un buen regaño por parte del entrenador. No se sentía con ánimos de ser gentil. Poco a poco se estaba hartando de todo a su alrededor y temía de a quién le iba a tocar descargar toda su furia.

Después de clases, Charlie se fue a casa sin esperar a Rhydian. En el camino se topó con su tía Lydia.

- ¡Charlie! Que gusto verte.

-Hola tía ¿viene de ver a papa?

-Sí, solo estábamos hablando de tu viaje a Múnich. Tu abuela está feliz por tenerte todo el verano

-También yo. Hace mucho que no la veo, desde...

-Desde que tú mama falleció. Creo que por eso le es difícil llevar toda esa carga, pero tú se lo aligeras. Te pareces tanto a ella.

-Eso me han dicho.

- ¿tu amigo Rhydian también ira?

-Sí. Siempre estamos juntos en verano haciendo travesuras así que... ¿Por qué no hacerlo en otro país?

-Eso me parece bien. Nos vemos otro día, debo hacer la comida antes de que llegue tu primo.

-De acuerdo, me lo saluda.

-Adiós.

Charlie había estado emocionada por ir a Alemania de vacaciones, pero ahora, ya no estaba tan convencida y menos de ir con Rhydian. Toda su vida ella había sido segura de sí misma y muy valiente, ahora ya no se sentía de esa forma y no tenía idea de qué hacer ni de cómo enfrentarlo. Por primera vez no tenía idea de adonde ir.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022