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Siete Años en la Sombra: Cuando la Memoria Regresó

Siete Años en la Sombra: Cuando la Memoria Regresó

Autor: : Esme Draven
Género: Urban romance
Un arquitecto despierta en el hospital, con amnesia selectiva. Lo recuerda todo, excepto los siete años que pasó obsesionado con Isabella, la hermana de su mejor amigo. Su amigo le revela la verdad: Isabella lo dejó tirado en la escena del accidente para irse con su ex-novio, Ricardo. A partir de ese momento, la vida de Javier se convierte en un infierno. Isabella y Ricardo lo humillan públicamente, lo acusan de plagio y lo abandonan en situaciones de peligro extremo. Para Javier, la amnesia fue una bendición, un escudo contra el dolor de un amor no correspondido que rozaba la obsesión. Pero, ¿cómo puede escapar de un pasado que se niega a soltarlo? Una mujer que, a pesar de su olvido, insiste en destruirlo. Cuando Ricardo intenta matarlo y una nueva mujer, Sofía, se sacrifica para salvarlo, Javier recupera cada recuerdo, cada herida. Ahora, con la verdad tan clara como el agua, ¿podrá Javier finalmente romper las cadenas del pasado y construir un futuro digno, o la sombra de Isabella lo perseguirá para siempre?

Introducción

Un arquitecto despierta en el hospital, con amnesia selectiva.

Lo recuerda todo, excepto los siete años que pasó obsesionado con Isabella, la hermana de su mejor amigo.

Su amigo le revela la verdad: Isabella lo dejó tirado en la escena del accidente para irse con su ex-novio, Ricardo.

A partir de ese momento, la vida de Javier se convierte en un infierno.

Isabella y Ricardo lo humillan públicamente, lo acusan de plagio y lo abandonan en situaciones de peligro extremo.

Para Javier, la amnesia fue una bendición, un escudo contra el dolor de un amor no correspondido que rozaba la obsesión.

Pero, ¿cómo puede escapar de un pasado que se niega a soltarlo?

Una mujer que, a pesar de su olvido, insiste en destruirlo.

Cuando Ricardo intenta matarlo y una nueva mujer, Sofía, se sacrifica para salvarlo, Javier recupera cada recuerdo, cada herida.

Ahora, con la verdad tan clara como el agua, ¿podrá Javier finalmente romper las cadenas del pasado y construir un futuro digno, o la sombra de Isabella lo perseguirá para siempre?

Capítulo 1

El olor a antiséptico y el pitido rítmico de una máquina llenaron mis sentidos.

Abrí los ojos.

Una luz blanca y cegadora me obligó a cerrarlos de nuevo.

Mi cabeza palpitaba con un dolor sordo y profundo.

Intenté moverme, pero cada músculo protestó.

"Javier, por fin despiertas."

La voz era de Mateo. Mi mejor amigo. Lo vi a mi lado, con ojeras profundas y una expresión de alivio y preocupación.

"¿Qué pasó?" , pregunté, mi voz era un susurro ronco.

"Tuviste un accidente. En la moto. En el Periférico, llovía a cántaros."

Asentí lentamente, los fragmentos del recuerdo volvían: el asfalto mojado, el derrape, el sonido metálico de la moto contra el guardarraíl.

Recordaba a Mateo, a mis padres, mi trabajo como arquitecto. Recordaba todo, excepto una cosa.

"¿Dónde está Isabella?" , pregunté.

Mateo se tensó. Su mandíbula se apretó.

"Ella no está aquí."

"¿Por qué? ¿Está bien?"

Mi amigo desvió la mirada, luchando por encontrar las palabras.

"Javier... Isabella te dejó allí. En medio de la tormenta."

Fruncí el ceño, confundido.

"No tiene sentido. Íbamos a cenar."

"No," dijo Mateo, su voz firme y llena de una ira contenida. "Ella recibió una llamada. Era Ricardo. Su exnovio. Volvía de Barcelona esa misma noche. Te dijo que tenías que llevarla al aeropuerto, ahora mismo."

"¿Ricardo?"

"Le dijiste que era una locura, que la lluvia era un diluvio. Discutieron. Ella se bajó de la moto, te gritó que eras un egoísta y se fue en un taxi para recogerlo. Tú, furioso y herido, aceleraste. Y entonces... pasó."

La historia sonaba ajena, como la trama de una película mala. No sentía nada. Ni amor, ni dolor, ni traición. Solo un vacío desconcertante.

"No la recuerdo," confesé. "Recuerdo su nombre, sé que es tu hermana. Pero no siento nada. Es como si hablaras de una extraña."

Mateo me miró, sus ojos se abrieron con sorpresa.

"¿No recuerdas nada de ella? ¿De los últimos siete años?"

Negué con la cabeza.

El médico lo llamó amnesia selectiva. Un trauma tan fuerte que mi cerebro había decidido borrar la fuente del dolor.

Cuando me dieron el alta y volví a mi apartamento, Mateo me ayudó a instalarme.

"Necesitas tu laptop," dijo, pasándomela.

La encendí. Pedía una contraseña.

"No la sé," admití.

Mateo suspiró.

"Prueba con su cumpleaños. 0805."

Tecleé los números. La pantalla se desbloqueó.

Sentí un escalofrío.

Abrí la galería de fotos de mi teléfono. Cientos de imágenes. Todas de ella. Isabella. La mayoría tomadas desde lejos, sin que ella se diera cuenta. En cafés, en parques, saliendo de la oficina. Era la colección de un acosador.

En mi estudio, sobre la mesa de dibujo, había cuadernos de bocetos. Edificios, puentes, casas. Todos llevaban su nombre o sus iniciales. Diseños inspirados en una mujer que ahora era un fantasma en mi mente.

Vi la evidencia de siete años de una obsesión unilateral y dolorosa.

Pero en lugar de amor, sentí una profunda incomodidad. Era como ver la vida de otra persona, una vida patética.

Miré a Mateo.

"Este olvido... es una bendición."

Él asintió, con una tristeza comprensiva en sus ojos.

"Quiero irme de aquí," dije, mi voz firme por primera vez desde el accidente. "Quiero volver a Guadalajara. Empezar de cero."

"¿Estás seguro?"

"Nunca he estado más seguro de nada en mi vida."

Decidí que el hombre que había amado a Isabella Vargas había muerto en esa carretera. Y yo era el que había sobrevivido para empezar de nuevo.

Capítulo 2

Estaba haciendo las maletas, metiendo en cajas los pocos objetos que no me recordaban a ella, cuando sonó el timbre.

Miré a Mateo, confundido. No esperaba a nadie.

Él fue a abrir.

Escuché su voz tensa.

"Isabella. ¿Qué haces aquí?"

Y luego, su voz. Fría y cortante como el cristal.

"Vengo a ver a Javier. ¿Dónde está?"

Apareció en el umbral de mi habitación, impecable en un traje de diseñador, su belleza tan perfecta que parecía irreal. A su lado, un hombre sonreía con arrogancia. Era carismático, del tipo que llena una habitación con su sola presencia.

"Javier," dijo ella, su tono despectivo. "Veo que ya estás levantado."

No había ni una pizca de preocupación en su voz.

"Él es Ricardo," continuó, sin esperar mi respuesta, pasando un brazo por el de él. "Mi novio."

Ricardo me extendió la mano. Su apretón fue firme, dominante.

"Un placer. Isabella me ha hablado mucho de ti. Su... amigo leal."

La forma en que dijo "amigo leal" fue una burla sutil.

Me quedé mirándola, tratando de encontrar alguna conexión, algún sentimiento. Nada. Solo la confirmación de que todo lo que Mateo me había contado era verdad.

"Isabella, yo..." empecé a decir, queriendo explicarle mi amnesia, queriendo que supiera que el hombre al que trataba con tanto desdén ya no existía.

Pero justo en ese momento, el teléfono de Ricardo sonó.

Él contestó con una sonrisa encantadora.

"Sí, papá. Todo perfecto. El vuelo sin problemas. Te presento a Isabella en la cena de esta noche."

La interrupción fue total. Mi oportunidad se desvaneció.

Isabella se giró hacia Ricardo, toda su atención centrada en él, su rostro suavizándose con una adoración que, según Mateo, yo nunca había recibido.

Ricardo colgó y me miró.

"Isabella es increíble, ¿verdad? Dejó todo para recogerme en el aeropuerto en medio de esa tormenta. Me dijo que nada era más importante. Siete años separados, y su devoción sigue intacta. Algunos hombres matarían por un amor así."

Sus palabras no eran para mí. Eran una demostración de poder, una forma de marcar su territorio.

Yo era solo un obstáculo, un mueble en la habitación.

Asentí, sin expresión.

"Me alegro por ustedes," dije, mi voz plana.

Isabella me lanzó una mirada de extrañeza, como si esperara una reacción diferente. Dolor, celos, súplica.

No le di nada.

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