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Sin titulo, ni portada.

Sin titulo, ni portada.

Autor: : Ariadna. R
Género: Romance
No había forma de volver a ser la misma, de saber que mi vida cambiaría pero en ocasiones solo nos toca afrontar, sobrevivir sin pensar en el dolor agonizante que atraviesa tu pecho para entonces salir de nuevo y encontrarte con que ese fantasma al que tanto le temes siempre estuvo allí, acechando. ¿Que harás? ¿Lo enfrentaras o saldrás huyendo? A veces el destino nos marca sin piedad y solo esta en nosotros el luchar para sobrevivir. En medio de todo el caos llega una brisa fresca que te llena el alma de cosas buenas pero solo hay un problema y es, estar lista para que ese fantasma logre llevarse todo lo bueno que conseguiste y quedar sin titulo para una historia desastrosa que nunca tendrá un final feliz ni una portada que defina lo que quedó después de la catástrofe.

Capítulo 1 Prologo.

''Aprendes a dejar ir, superas el dolor de la partida y afrontas el vació que dejó en ti''

Respira, vamos tu puedes.

Avanzo lo más rápido que puedo, notando como sudan las palmas de mis manos, como mi corazón va desbocado y como mis pies se enredan en cada paso dado.

Nunca debí salir, tenia la esperanza de que no pasara pero en mi vida todo pasa sin que yo pueda objetar algo, principalmente lo malo que es lo que siempre ha llevado la batuta.

Paso deprisa por su lado rogando que no me note.

Mis pasos se aceleran a la espera de seguir pero siento un jaleo y me detengo, tiene mi brazo atrapado con su mano, mi pecho sube y baja sin contemplación.

-¿Por qué?-su pregunta me descoloco pero escuchar su voz me dejó sin aliento-esta vez no te me escaparas...

Suspira.

Se que le duele, tanto como a mi pero mis razones son tan fuertes que explicárselas me dejara sin fuerzas.

-Solo dime algo flor-mi corazón dolió al escucharlo pero no podía hablar, no puedo seguir ahí.

-Suéltame, por favor...-suplique-no te hagas esto, ni a mi-digo en un hilo de voz.

-¿Hacer qué?-pregunta acercándome a su pecho-¿acercarme? ¿tocarte?-y acaricia mi mejilla con sus dedos-te extraño...-me alejo bruscamente.

-No otra vez, ya no- y decidida me doy media vuelta y comienzo a caminar.

Él me hace daño, su presencia, sus caricias.

No puedo permitir esto.

-Sabes que siempre te he amado, ya no huyas-un pedazo de mi corazón cae al piso pero no me detengo.

Lagrimas empiezan a caer pero me las limpio con fuerza.

Ya no más-me digo-vuelve a tu escondite y no salgas hasta que no quede rastros de él.

Llego a mi auto y ya dentro arranco sin mirar atrás.

Dejando al amor y olvidándome de mi dolor.

****

Capítulo 2 Con el sol y su brillar.

CAPITULO I.

Escuchó el timbre, debe tener mínimo media hora sonando.

Me cubro la cara con mi almohada cuando siento los rayos de sol pasar por mi ventana, el timbre no deja de sonar y mi paciencia se acaba.

-Arrg-gruño y me quito el edredón de encima y a ciegas busco mis lentes-¿donde rayos están?-suspiro y decido dejarlo estar e ir antes de que acaben con el timbre.

-¡Voy!-grito mientras salgo de mi cuarto-dije que voy-vuelvo a gritar viendo borrosa mi sala.

Me tropiezo con varias cosas pero consigo llegar a salvo a la puerta, no intento ver por la mirilla porque seria inútil.

Abro y suspiro al ver a mamá, a mi hermana y a mis dos sobrinos.

-¿Por qué no contestas?-reclama mi madre haciéndome aún lado y pasando a mi apartamento-ve como tienes este lugar-lo miro y no veo nada raro.

-Hola Sonia-sonrío-¿ustedes ven algo mal? yo no lo veo-Luigi y Lucia ríen.

Terminan de pasar y cierro la puerta.

-Hola hermanita-beso la mejilla de mi hermana y camino a la cocina por mi café, sino lo tomo ahora no podré soportar los regaños de mi mamá.

-Tía Lía ¿tienes galletas?-pregunta Luigi viniendo detrás de mi.

-Si, cariño-sonrío poniendo a hacer café y sacando las galletas de la alacena-toma Lui, comparte con Lucia.

Me apoyo en la encimera de la cocina esperando el café, veo entrar a mi hermana a la cocina y pasar al refrigerador.

-Lía...no quiero decirte nada pero estoy preocupada-hago una mueca de fastidio-los niños en la escuela preguntan mucho por ti y le hacen la vida imposible a la sustituta-sonrío, esos niños son de temer.-no he querido sofocarte porque sé que necesitas espacio pero no puedes pretender esconder más tiempo-suspira-afronta tus problemas y sal adelante, yo sé que es difícil para ti pero...

-Lo sé, te juro que lo sé pero es tan difícil-paso mis manos por mi cara-siento que eso me perseguirá siempre, que él no se dará por vencido-suspiro-creo que no entiende el daño que me hizo, el daño que me causaron todos y duele porque eran las personas más cercanas a mi-pestañeo varias veces para alejar las lagrimas.

-Entiéndelo, es hora de afrontar, de dejar ir, de superar. Hazle frente y dile que te deje en paz-suena la cafetera y me sirvo café en mi taza-deja de huir, de esconderte, es la hora de que aprendas a vivir, sin burlas ni señalamientos por haberte enamorado de alguien, hazlo ahora porque te arrepentirás después sino lo haces-Sonia sale dejándome sola en la cocina.

Tiene razón pero de decirlo a hacerlo hay un trecho muy difícil de cruzar, si tan solo no me siguiera afectando todo estaría bien pero no es así, me afecta más de lo que debería.

Nunca debí permitir que avanzara, yo le di pie para que se burlaran, no pensé solo me deje llevar por esas ganas inauditas de querer experimentar algo que con el tiempo llegaría solo, me precipite y perdí.

Perdí a mis amigos, aunque de haber sido mis amigos no se hubiesen burlado y extendido por todos lados lo que sentía hacia a él, perdí las fuerzas y las ganas de seguir y es que estaba tan cegada que deje que todo avanzara mucho.

Termino mi café y salgo a la sala a darle la cara a mi madre, mi sofá antes inundado de papeles y libros ahora se encuentra perfectamente limpio con los cojines en su lugar.

-Mamá, no tenias porque hacerlo-digo mientras ella recoge una caja de pizza de la mesita de centro-de verdad mamá, déjalo así.-ella bufa y se voltea a mirarme.

-Déjame hacer esto aunque sea, no sabes lo preocupada que estaba porque no me respondías, desapareciste por semanas y ahora encuentro tu apartamento así-suspira recorriendo el espacio con su mirada-pensé que lo habías superado, que no se repetiría. ¡Por Dios santo!-exclamó irritada-pensé que no volvería a pasar, no quiero volver a eso Lía, no quiero-y suelta un sollozo involuntario mientras se sienta.

-Mamá, yo...lo siento-suspiro-es que...lo volví a ver, no sé como hace, de verdad no lo sé pero aparece siempre que decido salir, quiero comenzar de nuevo y sé que ya somos adultos pero el recuerdo pesa en mi corazón y me duele, me duele ver como sigo amándolo y no puedo, no puedo permitirme caer en eso. Ya lo hice una vez y quedé más lastimada-sollozo-no puedo pensar con claridad porque lo sigo amando y no sabes como duele, no soy fuerte, no con él.

Miro mis paredes, mis cuadros y todas mis cosas y me doy cuenta de que he forjado una fortaleza en mi exterior y dentro de mi y no me había dado cuenta el daño que les hago.

-Tienes que hacerlo, inténtalo. Que no sea necesario volver a cambiarte de ciudad, ya no te alejes de nosotros-se levanta y sigue quitando todo lo que esta sucio del medio-enfrenta tus problemas, es la única manera de hacerte fuerte-asiento y la dejo que arregle mi apartamento.

Camino a mi cuarto a buscar mis lentes, ya he forzado demasiado la vista.

Tropiezo con algunas cosas y llego a mi escritorio, los agarro y cierro mis ojos antes de ponérmelos.

Siempre te he amado.

Los abro de golpe y me los pongo, debo alejar esos pensamientos. Comienzo a ordenar todos los papeles que tengo regados en el escritorio y me topo con una hoja arrugada tirada en una esquina.

La tomo temiendo saber que es, la aliso un poco y comienzo a leer.

''Sabes que siempre te he amado, desde que te besé por primera vez.

Verte siempre fue un aliciente para mi corazón que tenia la necesidad de no perderte de vista, me perdí en ti, en tu caminar, en como sonreías, en como hablabas.

Sabes lo torpe que soy para las palabras pero es necesario que sepas que te amo, eres lo más hermoso que le ha pasado a mi vida.

No quería exponerme, yo siempre fui así. Egoísta, sé que solo pensé en mi y lamento haber herido tu corazón, no sabes cuanto me duele.

Perdóname Cam, te juro por Dios que estoy arrepentido, sabes que yo no soy de hacer este tipo de cosas, no conozco la seriedad en una relación, ni siquiera sé que significa esa palabra en si. Yo quería todo contigo pero me equivoque, volví a cometer otro error, solo quiero que sepas que en serio lo siento.

Pero perdóname, te lo ruego.

Con amor.

Even.''

Eso fue dos días después de irme de aquella ciudad y cambiarme de universidad, recuerdo exactamente que a mi puerta llegó Marcus con esa carta, arrepentido de dejarme sola.

Al único que sigo considerado mi amigo, uno real.

Siento como lagrimas bajan por mis mejillas, las limpio con brusquedad y rompo ese pedazo de papel en mil pedazos, es hora de deshacerme de él y de todos sus recuerdos.

De todo el dolor y de todo el amor.

Es hora de dejarlo atrás.

Siempre te he amado.

Si realmente lo hubiese hecho, no me hubiese causado tanto dolor.

Me siento y abro mi lactop.

Entro a mis documentos en word y abro el archivo de poemas.

EL documento se extiende ante mis ojos y comienzo a escribir, no me había decidido pero si debo seguir esta es una de las cosas que debo hacer.

''Con el sol y su brillar.

Allí me vi perdida en tu mirar, en el deseo de poderte acariciar.

Con el sol y su brillar me di cuenta de cuan necesitada estaba de tu amar.

Con el sol y su brillar aprendí que el amor es tan necesario como respirar y que tu amor es tan erróneo como mi incesante palpitar.''

Dos horas después estábamos sentados en el comedor almorzando entre risas.

No recuerdo la ultima vez que había reído tanto pero me había hecho tanta falta, sonrió viendo a mi sobrino haciendo payasadas.

-Luigi y Lucia-los regaña mi mamá-vayan a ver televisión.

Ambos salen corriendo mientras pelean que verán, si princesas o robots.

-Son, dile a la directora que el lunes regreso otra vez a la escuela-mi mamá sonríe-necesito terminar esas practicas, quiero comenzar a ejercer mi carrera como tal-ambas se asombran pero no dicen nada.

Sonia recoge los platos y yo salgo a encontrarme con los niños, me siento en medio de ellos y agarro el control de la televisión, de inmediato escucho quejas.

-Tía, no lo cambies-ruegan ambos.

-Quiero mi dosis de besos entonces-y ambos apretujan mis mejillas con sus labios mientras dejan besos húmedos.

Nos acomodamos nuevamente en el sofá y vemos televisión por una hora, ambos se quedaron dormidos apoyando sus cabezas en mis hombros.

El timbre suena y mi mamá corre a ver quien es.

Yo desconcertada me aparto de los niños y me acerco a la puerta.

-Señora Carmen déjeme hablar con Cam-escucho que dice la voz de afuera.

-¿Quien es, mamá?-pregunto acercándome más.

-Nadie hija, sigue con los niños-dice mi mamá azorada.

-Soy yo Cam-me acerco más al oír eso y abro la puerta haciendo aun lado a mi mamá.

No otra vez.

***

Capítulo 3 Sin respirar.

CAPITULO II.

-No debiste decirle donde vivo-le repito a Marcus por octava vez-Sabes cuanto he sufrido Marc, lo sabes más que nadie-le reclamo alejando un poco el teléfono para respirar.

-Lo siento, lo siento tanto Li-dice suspirando-solo quise ayudar y sé que no es la mejor manera pero tienes que enfrentarle, solo de esa manera saldrás adelante- solo Dios sabe cuanta razón tiene.

-Esta bien, lo entiendo-suspiro y me dejo caer en mi cama.

-Sabes que te quiero y no haría nada que te lastimase-escucho como mueve cosas-yo le advertí que si me llamabas llorando lo mataba-suelta una risa-y me llamaste queriendo matarme-rio junto a él.

-Y lo haría sino estuvieras tan lejos-agarro una almohada y la llevo a mi pecho-la próxima vez me avisas-suspiro-aunque espero que no haya próxima vez.

-Yo tampoco quiero pero necesitas sanar y la única manera es enfrentándolo, hazle ver que ya no tiene poder sobre ti, que no acelera tu ritmo cardíaco-suena muy fácil pero es difícil.

Hablamos un rato más y le cuelgo prometiendo que arreglaremos un día para salir a comer.

Me cubro la cara con la almohada y grito, necesito despejarme.

Mi mamá y mi hermana se fueron dos horas después de que él vino, en seguida llame a Marcus para pedirle una explicación.

No quería pensar, ni sentirme sola.

Aunque ahora estoy en ese punto al cual no quería llegar, que hacer y que no hacer.

Pensar y pensar para saber cual es la solución, sé con certeza que lo amo pero que lo que me hizo me dejo una herida muy profunda.

Me siento en mi escritorio, abro la laptop y me voy al mismo documento de hace varias horas.

''Sin respirar me siento a tu lado y tomo tu mano.

Sin respirar me siento en tus brazos.

Me ahogo con la cercanía de tus encantos y me pierdo en la sincronía de tus labios.

Dame un segundo para respirar, date cuenta que mientras me tocas me pierdo en la inmensidad del mar.

Solo quiero alejarme y respirar.

Solo déjame respirar y saca de mi este incesante malestar.''

Paso mis manos por mi cara y salgo a buscar algo que comer.

Recuerdo perfectamente como mi mamá me hizo aun lado y cerro la puerta de golpe, la mire incrédula.

-Es lo mejor-dijo llevándome a la cocina.

Golpeo varias veces la puerta y grito que teníamos que hablar pero fui fuerte y para mi sorpresa se fue diez minutos después.

Mi corazón comenzó a ir rápido como si se hubiese quedado en pausa, suspire y me senté en uno de los taburetes del mesón.

Mi corazón iba como aquel día en su casa cuando apenas teníamos dieciséis años y según íbamos a terminar unas tareas.

El calor invadía mi cuerpo, solo pedía que un poco de aire fresco tocara mi cara para disipar ese calor que no me dejaba respirar.

Mi corazón iba tan rápido que pensé que se saldría, mi cabello era acariciado por sus manos y su mirada era tan penetrante que podía pensar que sentía algo por mi pero él no era de esos chicos, él nunca sentía aunque lo que estaba haciendo no demostraba eso.

-¿Por qué me miras así?-le pregunté azorada-No lo hagas Even-dije nerviosa desviando mi mirada.

-¿Por qué no?-pregunto devuelta con su mirada puesta en mi como si fuera una hermosa obra de arte que tuviera que admirar-Eres tan hermosa.

Su caricia avanzo hasta el lóbulo de mi oreja y siguió hasta mi cuello, subió a mis labios y ahí se detuvo acercándose más a mi.

Voltee a mirarlo y mi respiración se atoro en mi garganta, estaba a unos pocos centímetros, rozando nuestras narices.

-¿Por qué?-volví a preguntar dándome cuenta de lo acelerado de mi corazón.

-Solo no te alejes por favor..-y unió nuestros labios, acariciando suavemente.

Volví a mi cuarto y me tire en mi cama, agarro mi teléfono y reviso mi bandeja de mensajes, tengo cinco.

Uno de mi mamá, uno de mi hermana, dos de Marcus y uno de un número desconocido.

Les escribo a mi mamá y a mi hermana que estoy bien para que se queden tranquilas y paso a leer los de Marcus.

Marc: No me vayas a matar, te quiero.

Me preocupó, eso fue minutos después que termináramos de hablar.

Marc: ¿Estas? ¿ya te escribió?.

Yo: ¿Que? ¿por que te voy a matar? ¿quien tenia que escribirme?.

De verdad no entiendo nada y soy consiente del mensaje pendiente que tengo, ay no.

¿Será?

Yo: ¿Le diste mi número?

No me llega respuesta y decido abrir el mensaje.

Desconocido: Cam, necesitamos hablar. Todo tiene una explicación, déjame acercarme por favor.

Suspiro y agrego su número.

Yo: ¿Para que? ¿quieres terminar de romper mi corazón? ¿no te fue suficiente ya?

Idiota E: Yo...solo quiero que sepas mi versión de los hechos, quiero explicarte.

Yo: NO necesito saber nada, tus palabras para mi ya no tienen sentido, son vacías como tu alma.

Idiota E: Por favor, te lo suplico. Déjame aclararte las cosas y no te vuelvo a buscar nunca más, solo escúchame.

Yo: Esta bien.

Dejo el teléfono en la cama y me levanto.

¿De verdad estoy haciendo bien?

No lo sé pero debo tener claro que hablar con él solo me ayudara a dejar ir lo que sentía y aun siento por él, cruzo los dedos para que funcione.

Me desconcierta el hecho de que mi mamá no quisiese que hablara con él cuando vino temprano, ella es una de las que me recalca que debo hablar para dejarlo pasar.

De alguna manera siempre he querido saber porque hizo todo aquello pero en mi mente solo estaba el esconderme de él, por eso la primera vez bese a ese chico delante de él para que sintiera lo mismo que yo.

Sentí satisfacción al verlo, había logrado mi objetivo.

Paso de largo por el pasillo principal y doblando en la esquina de los baños me detengo.

Mi corazón se detiene ante la imagen, retrocedo dos pasos y me tropiezo con alguien.

Volteo tratando de apartar las lagrimas de mis ojos y veo que es Luna, me hago aun lado y veo que su mirada esta centrada en las dos personas al final del pasillo.

Abre y cierra la boca intento formular una palabra pero no puede, se detiene y cierra los ojos diez segundos mientras respira.

-¿Que es eso? ¿Romina?-pregunta dirigiéndose a mi-pensé que tu y él pues...

-Si, yo también pensé los mismo-dije desviando mi atención de ellos, es mejor que ya no vea más.

Comienzo a caminar hacia el lado contrario pero Luna hace lo opuesto, peligrosamente se acerca a ellos dando pisotones fuertes al piso.

Quiero correr detrás de ella y pararla pero me congelo cuando ya ha llamado la atención de ambos y él me esta viendo fijamente a mi, sin una pizca de remordimiento en su mirada.

-Eres un idiota que no merece la pena-le grita mi amiga dándole una bofetada.

-¡Estas loca! ¿que te pasa?-grita él dirigiéndose a Luna.

-No te metas en esto Luna-dice Romina sonriendo.

-No te metas tú-le replica Luna-No quiero que te vuelvas a acercar a Lía, aléjate lo más que puedas-su pecho sube y baja-eres un idiota que no merece su amor.

Even pasa de ella y camina hacia mi pero se detiene en medio pasillo al darse cuenta que hay varias personas viendo lo que pasa, suspira y sigue su camino pero no se detiene cuando esta cerca de mi, pasa por mi lado y mi corazón sufre una estocada.

Me repito que soy estúpida varias veces mientras avanzo con Luna hacia el aula de clases, tenia que saberlo o aunque sea sospechar que no quisiera que nos vieran juntos, no después de que todos supieran, no después de ser consiente que soy la burla de nuestros amigos.

Me distraigo en mi pequeña libreta de poemas y así paso las horas.

Salgo del salón lo más rápido que puedo y me detengo en la entrada del instituto, siento unos brazos rodearme la cintura.

-Li de mi corazón ¿te llevo a casa?-me volteo sonriendo al saber que es Marcus.

-Me harías un gran favor amigo-nos comenzamos a alejar y escucho que alguien grita mi nombre, me volteo y me quedo pasmada al ver a Even correr hacia donde estoy.-perdóname Marc.

-¿Por qué? ¿que pas...-no lo dejo terminar y pego mis labios a los suyos, lo beso temiendo que me aparte y el teatro se caiga pero no, él me corresponde y me acerca más a él sujetándome por la cintura-Dios...Li ¿que fue eso?-pregunta Marcus alejándose y posando su frente en la mía.

-Te dije que me perdonaras-lo abrazo centrando mi atención a Even que se quedo de pie a pocos metros de nosotros.

Su mirada era triste, su mandíbula estaba tensada y sus manos formaban puños, limpie una lagrima que bajo por mi mejilla y me separe de Marco.

-¿Por qué?-su pregunta quedó en el aire al darse cuenta quien nos estaba viendo.

Yo no sabia que hacer, así que preferí alejarme de ellos, corrí hasta llegar a una parada de bus.

Agradecía al cielo que ese era el ultimo día de clases y que no tendríamos que vernos más, con ese pensamiento me subí al bus y lloré hasta llegar a mi casa.

El sonido del teléfono que saca de mis pensamientos, me acerco a la cama y lo agarro.

Suspiro al leer el identificador, contesto poniendo el altavoz.

-¿Que quieres, Even?-pregunto sentándome en la cama.

-¿Cuando nos veremos?-suspiro, se me había olvidado eso.

-Mañana en la noche-muerdo mi dedo indice-aquí en mi apartamento-tengo que hacerlo en zona segura, aunque no soy consiente de cuan segura estoy aquí de él.

-Esta bien-escucho un vaso caer-¿a las ocho?-pregunta satisfecho.

-Si, a esa hora-confirmo-podías mandarme un mensaje, espero que después de mañana no tenga que escuchar tu voz ni tomarme el tiempo para contestarte un mensaje-aclaro molesta.

Cuelgo y me tiro en la cama para dormir.

Mi teléfono suena y lo reviso viendo que es un mensaje de él.

Lo borro sin leerlo y lo dejo en mi mesita de noche junto a mis lentes.

¿Que puede salir mal mañana? ¿Podré acabar con todo eso?

Me cubro con mi edredón y me quedo dormida pensando en eso y rogando que todo salga como quiero.

***

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