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Skyscraper © - Parte IV

Skyscraper © - Parte IV

Autor: : fractuscorheart
Género: Romance
Parte IV del primer libro de la duología ''Skyplaces''. Skyscraper - Parte IV (Final) La ciudad de Nueva York: la Gran Manzana. Una ciudad donde los sueños y pesadillas se hacen realidad, pero esto puede variar. Valet Boone simplemente busca un sueño en la ciudad más poblada de Estados Unidos. Es por eso que dentro de esta ciudad su curiosidad hace un favor a su objetivo de ser una gran periodista. La incertidumbre y el misterio han sido aquellos títulos que siempre ha tratado de desmantelar cueste lo que cueste. Nathaniel Vaughan busca sobrevivir. Siendo uno de los mejores apostadores en la ciudad también es la pesadilla de muchos hombres que deciden jugar y piensan poder ganar. Siempre tiene un as bajo la manga y su astucia dentro del juego lo ha hecho vivir una vida de lujos dependiendo de sí mismo y de nadie más. Haciendo perder fortunas a hombres de poder, también oculta un misterio en su vida que alguien decidirá resolver. Sin olvidar lo guapo, encantador, apuesto y cierto peligro de por medio que puede llegar a poseer. La atracción que siente por Valet al momento de verla en aquel café aquella noche fría en 86th Street, no lo detiene hasta saber más de ella quizá hasta llegar al punto de ponerla en manos de alguien que puede destruirlo a él, metiéndola al mundo oscuro del que él vive. Y al ambos caer en un mutuo encanto, juntos tienen que enfrentar sus miedos, revelar sus secretos y ser fuertes para que el mundo de Nathaniel no termine con ellos. Todos los derechos reservados. ® Queda estrictamente prohibida cualquier copia o adaptación.

Capítulo 1 VALET

-Eres la chica del baño en LAVO -me dijo Jessica sonriendo a lo que reí un poco asintiendo.

-Esa misma -me encogí de hombros y después me recargué levemente en el cuerpo de Nate.

Era linda. Alta, rubia, ojos oscuros y su piel era tenuemente morena.

-Si no mal recuerdo tú eres Nathaniel, ¿no? -dijo Jessica esta vez mirando a Nate con una enorme sonrisa.

Nate se mantuvo quieto por unos segundos, mirándola serio. Fruncí el ceño por aquella expresión en sus ojos. La miraban sin siquiera disimular un poco el que no le interesaba en lo más mínimo su existencia. Le apreté el brazo en forma de que dijera algo, ¿por qué se comportaba de esa manera? Estaba siendo casi grosero.

-Sí -dijo finalmente Nate después de que le apreté la mano también-. Soy Nathaniel.

-Jessica -dijo la rubia estrechando la mano de Nate sin dejar de sonreír, parecía que el gesto de Nate no le había molestado ni incomodado en lo absoluto. Sentí un poco de lástima por ella-. Un gusto.

Nate solamente asintió después de apartar su mano de la suya. Miré a Thiago, me miraba casi preguntándome que rayos le pasaba a Nate para que se hubiese comportado de esa manera. Simplemente negué con la cabeza dándole como respuesta a que no tenía idea de su comportamiento.

-Bueno, podemos sentarnos y pedir algún postre, ¿no quieres algo en específico, Jessica? -dijo Olivia notando la tensión que se había formado.

-Tenía pensado pedir alguna tarta, pero no creo acabármela yo sola -dijo Jessica haciendo una mueca.

-Yo te ayudo -le dije sonriendo.

Esta me miró sorprendida por unos segundos después esbozando una sonrisa.

-¿De verdad? -preguntó y asentí.

-Amo las tartas de aquí, ¿verdad, Nate? -volví a sonreír mirando a Nathaniel que seguía con las facciones serias.

Solamente asintió mirando hacia otra parte.

-Deberás recomendarme cual pedir -dijo cuando comenzamos a sentarnos.

Nos sentamos. Thiago junto a Olivia quien lo tomaba del brazo y lo acariciaba, Nate y yo al frente de ellos, haciendo que Jessica se sentara del otro lado justo donde todo un lado de la mesa era para ella, siendo la cabecera. Agradecí quedar a su lado, así podía hablar con ella sobre el bebé que era algo que me emocionaba.

-Te recomiendo la de manzana, es deliciosa -casi rodee los ojos en forma de que su sabor era placentero.

Rió mirándome, después tomó el menú leyendo ahí las tartas. Asintió y después me miró.

-Entonces una de manzana será -sonrió después mordiéndose el labio.

Apenas la conocía y ya la estaba adorando.

Entre conversaciones en mi mente le di la razón a Thiago cuando dijo que era bastante agradable. Algo reservada pero cuando lo ameritaba ella hablaba o contestaba a mis preguntas, pues era la única que se atrevía a preguntarle por cosas. Nos habló de los primeros meses. Ya comenzaba a hacerse notoria la barriga. Incluso me atreví a preguntarle si podía tocarla pues dicen que es de buena suerte, ella amablemente aceptó.

-¿Has pensado en nombres? -dije volviendo a emocionarme.

Sonrió y asintió.

-Quedamos en un acuerdo junto a Thiago -miró a mi mejor amigo por unos segundos para después mirarme a mí-. Si es niña yo decidiré el nombre, si es niño él lo decidirá.

-¿Y ya tienen los nombres? -miré esta vez a mi mejor amigo apartando mi mano de la barriga de Jessica.

-Si es niño Andrew, como mi padre -dijo Thiago encogiéndose de hombros después dando un sorbo al café.

-¿Y si es niña? -pregunté mirando a Jessica.

Apretó los labios después sonriendo, vi como miró a Nate por unos segundos. Nate la miraba serio, sin ninguna expresión en el rostro. Después miró hacia otro lado dándole nada de importancia.

-Eliza -contestó Jessica volviendo a mirarme-, como mi madre.

-Es un hermoso nombre -dije casi suspirando-. ¿No se supone que ya se puede saber qué será?

-Quiero que sea sorpresa -interrumpió Thiago sonriendo de lado-. Olivia ya lo sabe.

Miré sorprendida a Olivia, esta sonreía emocionada mirándome.

-¿Tú lo sabes? -pregunté y esta asintió- ¿Cuándo se supone que lo sabré yo?

-Tenemos pensando hacer una pequeña reunión donde revelaremos el género -dijo Olivia acariciando el brazo de su novio.

-¿Y cuando piensan hacer eso? Yo no puedo esperar tanto -dije mirando a Thiago casi fulminándolo con la mirada-. Sabes que no puedo mantener una duda en mi cabeza por mucho tiempo o exploto.

-Eso es verdad -habló por primera vez Nate haciendo que todos lo miráramos-. Se vuelve loca.

-Exacto -dije dándole la razón a Nate volviendo a mirar a mi mejor amigo.

-La haremos pronto, Val. Tú tranquila -rió Thiago y le fulminé con la mirada-. Amor, no le vayas a decir nada a Valet. Quizá saliendo de aquí comience a sobornarte con algo con tal de que le digas -dijo mi mejor amigo mirando a su chica.

-Oye... -comencé a decirle casi queriendo golpearlo.

-Eso también es verdad, ten cuidado -escuché a Nate decir a mi lado después tomando un sorbo a su café.

-Oye, no estás ayudando -lo miré y este sonrió de lado.

-Yo igual estoy muriendo por saberlo -dijo de pronto Jessica dando un sorbo al jugo que había pedido-. Aunque tengo mis sospechas.

-¿Tú qué crees que sea? -pregunté mirándole con curiosidad.

-Niña -contestó con una sonrisa.

-Yo pienso que es niño -dijo Thiago con una mueca.

-Olivia, ¿tú qué piensas que es? -dije mirándola con una sonrisa inocente a lo que esta carcajeó.

-No lo sé -se mordió los labios y se encogió de hombros.

Thiago rió igual y pasó su brazo por alrededor de los hombros de Olivia.

-Bueno, debido a que nadie piensa decirme nada, iré por un pedazo de tarta para llevar -miré a mi mejor amigo con una ceja cuando este tenía una sonrisa divertida en su boca-. A veces te detesto -le dije y este comenzó a carcajear abrazando a Olivia quien sonreía divertida viendo la escena.

Miré a Nate quien me miraba atento, serio pero con las facciones relajadas a comparación de cómo estaba hace unos minutos.

-¿Quieres algo? -le pregunté.

-Te acompaño -dijo de inmediato levantándose.

Asentí y me giré sobre mis talones caminando hasta el mostrador, donde Jack esperaba detrás de la caja registradora.

-Hey, Jack. Quiero un pedazo de tarta de manzana para llevar por favor -dije sacando mi cartera, pero Nate se adelantó extendiendo un billete de veinte dólares hacia Jack.

-Ya mismo te lo doy, Val -dijo Jack riendo al ver lo que acababa de pasar.

Registró en la computadora y después le dio la feria a Nate. Yo fulminé con la mirada a mi chico.

-Se suponía que tomaríamos un café hoy al cual yo te iba invitar, así que -me abrazó por la cintura dejando un beso en mi mejilla.

-Pero ya compraste mi café.

-¿Y? ¿No te puedo comprar algo más? -dijo abrazándome.

-¿Qué te pasa? -pregunté confundida por su comportamiento.

-¿De qué hablas? -dijo sin dejar de abrazarme atrayéndome a él.

-Estás raro -le dije mirándole dudosa.

-No lo estoy, no sé de qué hablas.

-Fuiste algo grosero con Jessica -le dije y de inmediato sentí como se tensó.

¿Por qué lo hacía?

-¿Por qué dices eso? Apenas y le he dirigido la palabra.

-Exacto -dije mirándole con el ceño fruncido-. Cuando se presentó la miraste como si la detestaras.

-Vamos, Valet. Apenas y la conozco -dijo entre dientes.

-Apenas y has hablado -le dije esta vez y este gruñó comenzando a cansarse.

-Estar aquí no es algo que me apetece del todo -dijo apenas sin dejar de abrazarme.

-Porque no haces el intento de acoplarte en la conversación -volví a mirarle con el ceño fruncido totalmente confundida por su actitud.

Nathaniel podía ser serio y callado, pero nunca de la manera en que lo estaba siendo ahora. No era simplemente el hecho de que no hubiese hablado casi desde que llegamos, eran sus facciones, sus movimientos, sus miradas. Parecía no estar del todo cómodo. Por una parte lo entendía, solamente conocía a Thiago, pero yo tampoco conocía a Jessica y había mantenido conversaciones con ella en la hora que habíamos estado ahí.

-Quiero volver al apartamento -dijo de pronto dejando un beso en mi mejilla y otro en mi mandíbula.

-Ya casi nos vamos, pero no tienes que comportarte de esa manera. Deberías ser más amable con Jessica y dejar de mirarla como si fuese la peor persona del mundo -le regañé.

Soltó una carcajada amarga. Volví a mirarlo confundida.

-¿Quién ha dicho que la he mirado de esa manera? Apenas y la miré cuando se presentó.

-Te he estado viendo y veo como la miras. Parece que en cualquier momento vas a ladrarle -espeté negando.

Una sonrisa burlona y divertida apareció en su rostro. Subió su mano a mi mejilla y después mentón acariciando con sus dedos.

-Quizá lo haga, ¿quieres que lo haga? -alzó una de sus cejas.

-Bueno, pero ¿a ti qué te pasa? -me alejé de él empezando a molestarme.

-Sólo estoy bromeando, preciosa -comenzó a reír volviendo a acercarse a mí tomando mi rostro entre sus manos.

-No parece que estés bromeando. Deberías ser amable con ella, está pasando por algo difícil para una chica de su edad -comencé a decir y este empezó a reír-. ¿De qué te estás riendo, Nathaniel?

-Ni siquiera sabes cuantos años tiene -dijo negando mientras sonreía y miraba hacia otro lado.

-¿Y tú sí? -dije a lo que este me miró.

Se mantuvo serio por unos segundos apretando los labios.

-La conoces -dije casi dándome cuenta del por qué de su comportamiento.

-Claro que no -dijo frunciendo el ceño.

-¿Es una de esas chicas con las que te acostaste? -pregunté sin siquiera pensar.

Me miró confundido.

-¿Por qué piensas que me he acostado con miles de chicas? -me preguntó con el ceño fruncido.

-No sé, ¿con cuantas te has acostado? -pregunté.

Empezó a reír sin ganas mirando hacia otro lado mientras daba un paso hacia atrás casi sin poder creer las palabras que salían de mi boca. Bueno sí, quizá estaba de más aquella pregunta considerando que no tenía nada que ver en ese tema.

-¿De verdad me crees ese tipo de hombre que se follaba todo lo que se moviera? -me miró confundido y ofendido mientras se cruzaba de hombros.

-Nunca dije eso.

-Escúchate, Valet -dijo de inmediato-. No es la primera vez que insinúas que piensas que soy esa clase de chico, y si lo era, ¿qué?

-Entonces ¿estás aceptando que lo eras? -le contradije.

-Estamos suponiendo, Valet. ¿Si lo hubiese sido qué? ¿Cambiaría algo entre nosotros? ¿Qué tiene que ver las personas con las que he estado a nosotros? -me dijo con las mismas facciones confundidas y enojadas en su rostro.

Me quedé callada. No sabía que decir. Quizá si había pasado esa raya una vez más. No debía de importarme las chicas con las que Nate hubiese estado antes. Nate nunca me había dado razones para ponerme celosa. No merecía que pensara de él de esa manera. Pero, su actitud en ese momento me confundía haciéndome pensar que probablemente conocía a Jessica, pero de hacerlo, ¿por qué fingir que no se conocían? O quizá exageraba y me decía la verdad, no la conocía y todas eran solamente ideas locas en mi cabeza.

-Voy al baño -dijo cuando notó que no dije nada más-. Espero terminen pronto para poder largarnos de aquí -soltó aquello último después dándose la vuelta para ir hasta el pasillo que daba al baño.

Bien, Valet. Felicidades. Arruinaste el día.

-Hey, Val -escuché a Jack llamarme del otro lado del mostrador-. Aquí esta tu tarta, te lo puse en una bolsa.

Jack me extendió la bolsa y la tomé dedicándole una sonrisa.

-Gracias, Jack -dije después dándome la vuelta y apretando los labios.

Cuando caminé de nuevo hasta donde estábamos sentados, vi solamente a Thiago y Olivia quienes conversaban en la mesa mientras ella soltaba leves risitas y negaciones. Se veían perfectos juntos y por un momento me sentí feliz de que Olivia estuviese ahí apoyando a Thiago cuando cualquier otra chica lo hubiese botado de inmediato.

Cuando llegué a la mesa me percaté de algo más.

-Hey, ¿a dónde fue Jessica? -dije preocupada pensando en que posiblemente ya se había ido.

-Fue al baño, el embarazo la hace ir muy seguido -dijo Thiago haciendo una leve mueca.

Sin tener una razón alguna me puse tensa el saber que estaba en el mismo lugar que Nate. ¿Por qué? Jessica me había parecido linda y agradable minutos antes de la leve discusión que habíamos tenido Nathaniel y yo en el mostrador. Pero ahora con las ideas y conclusiones que pasaban por mi cabeza, me ponía nerviosa el pensar en que quizá yo tenía razón y no estaba enloqueciendo.

Capítulo 2 NATHANIEL

Me había molestado la manera en que Valet casi se había expresado. No era la primera vez que insinuaba algo sobre las chicas con las que yo había estado. No entendía por qué lo hacía, no era algo que importase ahora porque estaba con ella. No me interesaba recordar nada de las otras chicas con las que había estado antes, que aunque ella pensara que habían sido muchas en realidad no.

Si bien ver a Jessica ahí me había puesto en alerta y de un humor que no me hubiese gustado que Valet presenciara. Quería irme de ahí. Quería tomar a Valet y llevármela de ahí. Jessica había hecho bien en fingir que no nos conocíamos, de no hacerlo no sé como hubiese reaccionado Valet, tampoco era algo que me hubiese gustado averiguar.

Había pensado seriamente en inventarme alguna excusa para tener que irme de ahí, cada segundo se me hacía una tortura tener que estar escuchando a Val y Jessica hablando. De verdad que esto no podía estar pasando. Jessica estaba embarazada del mejor amigo de mi chica. De todas las personas por qué tenía que ser ella.

Justo cuando había encontrado una excusa para largarme de ahí, supe que no podía hacerlo. No pensaba dejar a Valet ahí, no con la hija del hombre para el que trabajaba.

Fui al baño antes de que pudiese perder el control de mis palabras en la discusión con Valet. No quería volver a la mesa, quería largarme de ahí, pero con Val. Entré al baño, siquiera tenía ganas de hacer de este cuando le dije a Val que iría, pero estando ahí terminé haciéndolo. Justo cuando iba saliendo vi a Jessica salir del de chicas. De inmediato cruzamos miradas y no dudé en tomarla del brazo y meterla al baño de hombres.

Cerré la puerta con seguro y después la miré.

-¿Qué carajos contigo? -le pregunté sin pensar.

-Ella es la chica -dijo solamente.

-¿Qué? -dije confundido mientras me cruzaba de brazos.

-Tu novia. Valet -comenzó a decir mientras me miraba-. ¿Es por ella por la que te peleaste en LAVO?

-¿Quién te dijo eso? -dije tensándome y se encogió de hombros.

-Mi padre, no precisamente él fue quien me lo dijo pero lo escuché hablando por teléfono con alguien hace semanas diciendo que te habías peleado en LAVO por una chica. Estabas con él y otros hombres después de un juego y simplemente los dejaste yéndote con una chica -dijo mirándome a los ojos-. Es ella, ¿no?

Me quedé callado. De inmediato todas mis alertas se encendieron temiendo las palabras que habían salido de su boca. ¿Stone había hablado de eso? Después de esa vez simplemente me había preguntado que si todo estaba bien, por supuesto quiso sacar temas sobre aquella noche pero yo me negué dejándole en claro que no tenía nada que hablar sobre esa noche. Menos con él.

-Veo la forma en que la miras, sé que la quieres -dijo de pronto.

¿Quién era esta chica? No era Jessica.

-No trates de jugar conmigo a la chica buena, Jessica -le amenacé sin tragarme ninguna pizca de su amabilidad-. En esa mesa pueden creerse el papel que estás jugando, pero yo no y lo sabes.

-Estoy siendo sincera -dijo mirándome seria.

-Levántate la blusa -dije de inmediato.

Abrió los ojos sorprendida y dio un paso hacia atrás.

-¿Disculpa? -dijo ofendida y casi río por lo hipócrita que estaba siendo.

-Claro, hace meses me pedías que te follara y ahora siquiera quieres levantarte la blusa -ladee la cabeza mirándole con desprecio-. No estás embarazada.

-Lo estoy -dijo pero la interrumpí.

-No, todo esto es un plan, ¿no? Tu padre te ha hecho entrar en esto, que casualidad que el padre de ese bebé sea el mejor amigo de mi novia -di un paso hacia ella-. Levanta la blusa.

-Estás loco -dijo dando otro paso hacia atrás-. Thiago y yo nos enrollamos en LAVO.

-Que casualidad que hayas estado ahí esa noche, ¿no? -reí sin ganas-. ¿Por qué estarías ahí pudiendo estar en los clubs y casinos de tu padre?

-Porque esa noche escapé -contestó de inmediato-. Mi padre no sabe que estaba ahí.

-El dueño de ese club es socio de tu padre, Jessica. Por supuesto que sabía que estabas ahí -dije casi obvio-. Levanta la puta blusa si es que estás embarazada.

-Lo sé, pero su hijo me dijo que podría ir y él se encargaría de que nadie informara a mi padre que estaba ahí.

Me ahorré las palabras por un momento. Su hijo. El hijo de Henry.

-Alejandro -dije yo y esta asintió.

-Esa noche yo estaba en el casino de mi padre, estaba en el Círculo y él también estaba ahí porque su padre estaba en una junta privada con mi padre. Me sugirió ir a LAVO cuando le dije que estaba harta de solamente poder ir a las propiedades de mi padre, le dije que no podría porque mi padre se enteraría y fue cuando me dijo que su padre era el dueño y podría hacer unos cuantos movimientos para que su padre no le informara al mío de que estaba ahí -dijo mirándome con una nueva expresión en sus ojos que jamás había visto antes.

¿Preocupación? ¿Miedo?

-No te creo -le dije dándome la vuelta pero entonces me tomó del brazo.

-Mi padre no lo sabe -me dijo de repente asustada y con la voz temblorosa.

La miré extrañado. Estaba confundido, jamás hubiese pensado que pudiera ver a Jessica de esa manera. La Jessica que conocía era completamente lo opuesto. No tenía miedo, era atrevida, coqueta, segura de sí misma al punto de irritar a uno mismo. En ese momento no era ninguna de esas. Parecía que se hacía pequeña, el miedo se reflejaba en sus ojos y le atravesaban la voz cada que hablaba.

-No lo sabe... no pienso decírselo -dijo como si tratase de convencerme a que no dijera nada.

Por supuesto yo no pensaba hacerlo, si es que era verdad.

-A mi padre puede importarle el dinero, puede que no le importe yo en ocasiones por estar ocupado contando sus millones. Puede que no le importe si los hijos de sus amigos o socios me follan y tú lo sabes perfectamente -me miró a los ojos y sabía que se refería a aquella vez en que Stone me dijo que no le importaba el que yo hubiese estado con su hija y ella había escuchado todo-. Pero si sabe que estoy esperando un bebé, no sé como va a reaccionar y tengo miedo -se le cortó la voz.

Sentí lástima por ella. Justo en el momento en que sin soltar mi brazo tomó el borde de su blusa y la subió lo suficiente para mostrarme la barriga.

Era real.

Respiré profundo después soltando un suspiro casi maldiciendo. Efectivamente estaba embarazada.

-He estado usando fajas y vendas para que él no se de cuenta, trato de no estar todo el tiempo en casa o fingir que estoy con el periodo para que no me cuestione. Pero en cualquier momento se dará cuenta de que estoy engordando, de que estoy comiendo el doble, Ingrid ya lo hizo.

Ingrid era la ama de llaves de la casa.

-¿Es de Thiago? -le pregunté mirándole a los ojos.

Sabía que podría eso ser mentira. Quizá no era de él.

-En ese mes solo estuve con él, con nadie más -dijo volviendo a bajar la blusa cubriendo la leve barriga que comenzaba a formarse en su vientre.

-No puedes hacerlo eso a Thiago, es un gran chico...

-Sé que es un gran chico -dijo de inmediato y cerró los ojos por unos segundos-. Sé que lo es, no necesitas decírmelo.

Nos quedamos callados por unos segundos. Mirándonos sin decir nada, ella casi rogándome con la mirada a que no fuese a decirle absolutamente nada a su padre. No lo iba a hacer, la vida personal de Jessica no era algo que me interesara, si yo conocía a su padre era por cuestión de trabajo.

-Te gusta -le dije mirándola y esta me soltó-. Te gusta Thiago.

Se mordió el labio mirando a otra parte, después bajo la mirada soltando un suspiro y tocándose la barriga con una mano.

-Mierda, Jessica -maldije sabiendo el embrollo en que se había metido-. ¿Por qué Thiago? De todos los chicos que quieren estar contigo ¿por qué él?

-Porque es el único al que le agradé por quien de verdad soy, y no por mi físico o por saber quien es mi padre -dijo mirándome a los ojos con ojos tristes.

Relamí mis labios, miré a otro lado para no tener que mirarla. Jamás pensé que estaría en esta situación con ella. Si bien es que se había metido en un gran problema. Tenía razón respecto a que a su padre podría no interesarle del todo lo que ella hacía con su vida, pero tener un bebé sería algo completamente diferente. Probablemente le pediría abortarlo, probablemente la mandaría a otro lugar con tal de que nadie supiera que su hija esperaba un bebé y no de un chico precisamente adinerado como Stone hubiese preferido. Jessica se había condenado a tener que esconderse ahora de su propio padre.

-Me imagino que piensas tenerlo, no piensas en nada de adopciones...

-Es mi bebé, no voy a darlo en adopción -dijo interrumpiéndolo.

-Si haces esto para poder hacer que Thiago esté contigo, estás mal, Jessica. Él tiene novia...

-Lo sé -me interrumpió-. Y yo comprendo. Tendré al bebé, Thiago me apoyará, pero no necesitamos ser algo más para que lo haga, hemos hablado de eso.

-Jessica, no necesitas el apoyo económico para esto -casi le regaño-. Thiago no es precisamente alguien que se bañe en dinero y que tenga lo suficiente para ahora criar a un bebé. Está en la universidad.

-No estoy hablando de dinero, Nathaniel. Necesito que alguien me apoye moralmente y que esté conmigo. Él y Olivia lo están haciendo, incluso tu chica -dijo y volví a tensarme al escucharla referirse a Valet.

Volví a quedarme callado porque el que hiciera referencia a Valet me ponía de nervios. Si bien era cierto que estaba embarazada, eso era verdad. Claramente Stone no lo sabía, y ahora tenía sentido porque últimamente no veía a Jessica en el casino cada noche que iba a jugar. No era el que la buscase, pero me era extraño no verla merodeando por ahí con sus sonrisas coquetas tratando de enganchar a los hombres con sus encantos.

-¿Qué planeas hacer? -le pregunté esta vez recargándome en la puerta-. En cualquier momento se enterará, Jessica. Si no lo hace él, alguien más lo hará y se lo dirá. Incluso te has arriesgado en venir aquí.

-No lo sé -dijo y noté como le temblaba el labio inferior-. Tenía pensado ir con la familia de mi madre...

-¿Chicago? -le pregunté y cuando asintió reí negando-. Tu padre lo descubrirá, cualquier conocido que te vea se lo dirá. No te dejará ir de todos modos.

Tragó salida. Se relamió los labios y respiró profundo mirando un punto fijo en la pared a la par mía. Bajó la mirada. Hice una mueca porque el verla de esa manera no me gustaba, no porque me importara, sino porque no sabía como actuar ante ello debido a que jamás la había visto así y nunca pasó por mi mente verla de esa forma.

-¿Qué más escuchaste que tu padre dijo sobre mí? -pregunté dando un paso hacia ella.

-Nada más, escuché mucho mencionar sobre esa noche. Mencionó que fueron a celebrar y que de la nada te levantaste y fuiste hacia una chica. Después comenzaste a pelear con un chico evidentemente por defender a esa misma chica al parecer -se encogió de hombros y apretó los labios.

Entonces habían presenciado absolutamente todo. No solo eso, sino que había hablado de eso con alguien más, ¿por qué lo haría?

-La quieres -volvió a decir como había dicho desde un principio-. Es linda, y muy bonita. Se nota que te hace feliz -trató de sonreír.

Aún después de toda la conversación que tuvimos antes seguía sin poder acostumbrarme a ver a una Jessica que no tratase de coquetear o de deslumbrar por llamar la atención.

-No le digas a tu padre de ella -le dije siendo esta vez el que tuvo miedo.

-¿Por qué no? -preguntó con confusión.

-Porque no sé de qué es capaz tu padre con tal de que siga llenándose los bolsillos de dinero -apreté la mandíbula sin dejar de mirarla.

Me miró casi sin comprender, sabía que no era tonta y que no tardaría en entender a lo que me estaba refiriendo. Cuando lo hizo abrió la boca dejando salir un jadeo de sorpresa.

-Temes que le haga daño -dijo comprendiendo y dejé de mirarla-. Por eso has estado faltando a los últimos juegos, ¿por ella? ¿Ella es la razón? Por eso siempre has tenido tu vida personal en secreto.

-No le cuentes de ella y yo no le contaré del bebé -fue lo único que dije antes de darme la vuelta.

No iba a hacerlo, claro que no tenía pensado hablarle del bebé a Stone, pero si decir eso me tenía en ventaja para seguir teniendo en privado mi vida fuera del trabajo, entonces iba a aprovecharlo.

Quité el seguro de la puerta y después la abrí para salir, pero cuando lo hice maldije en voz baja cuando vi aquellos ojos verdes verme y luego mirar detrás de mí, justo donde estaba Jessica.

-Val -comencé, pero esta negó dándose la vuelta saliendo del pasillo.

Ni siquiera miré a Jessica, fui de inmediato detrás de Valet alcanzado su brazo tomándola por este pero esta se sacudió.

-No me toques -dijo mirándome casi con detestad.

-No es lo que piensas, déjame explicarte -volví a tomarle del brazo esta vez jalando hacia mí.

-Sabía que había algo, sabía que te pasaba algo. La conoces, ¿verdad? -me dijo mirándome con la respiración ya pesada.

-Déjame explicarte...

-Estabas con ella en el baño, Nathaniel, ¿qué se supone que debo de pensar? -dijo con ironía-. Por Dios, Nathaniel, está embarazada y todos estamos aquí -soltó lo último casi en un murmuro.

-Si no me dejas explicarte como se supone que debo de ser sincero contigo -fruncí el ceño porque comenzaba a exasperarme que fuera tan terca.

-Me dijiste que no la conocías.

-Porque no podía decirte que lo hacía mientras estábamos aquí, ¿cómo hubieras reaccionado?

Volvió a sacudir su brazo con brusquedad zafándose de mi agarre.

-¿De qué la conoces? -preguntó mirándome seria después tragando saliva.

La miré a los ojos. Solté un suspiro frustrado y cerré los ojos por unos segundos pellizcando el puente de mi nariz tratando de no perder el control ahí mismo.

-Valet, podemos regresar al apartamento y hablar de eso ahí, aquí no es el lugar -le dije volviendo a mirarla.

Su ceño estaba ligeramente fruncido mirándome casi sin pestañear.

-Te acostaste con ella -dijo más como afirmación que como pregunta.

-Valet, no es el lugar.

Comenzó a reír, negando sin dejar de mirarme.

-Eres increíble -dijo dándose la vuelta saliendo de aquel pasillo.

Maldije en mi mente y llevé mi mano a mi rostro casi restregando este. ¿Por qué tenía que se tan terca? Siquiera me dejaba explicarle.

Caminé detrás de ella y cuando llegué a la mesa estaba ya se estaba despidiendo de Thiago y Olivia. Fue una despedida rápida y seca, después caminó hasta la entrada dejándome de pie ahí junto a la mesa. Su mejor amigo me miró confundido con el ceño fruncido, casi preguntándome si todo estaba bien. Le negué con la cabeza y siquiera me despedí yendo detrás de ella sabiendo que era capaz de irse por sí sola.

Salí del local casi caminando a grandes zancadas para poder alcanzarla. Cuando salí la vi caminando por la acera alejándose del auto. La alcancé tomándola por la cintura.

-Hey, Val -le dije colocándome frente a ella deteniendo su paso mientras la tomaba por el rostro-. Escúchame, vamos a hablar, ¿sí?

Si ella no podía mantenerse cuerda y mantener los estribos, entonces lo haría yo.

-No quiero hablar ahora -dijo esquivando mi mirada tratando de también zafarse del agarre de mis manos en su rostro.

-Entonces vamos al auto y vayamos a casa -le dije buscando su mirada, pero esta la evadía-. Por favor, déjame hablar, déjame explicarte. Lo que viste ahí no es lo que crees.

Me ignoró, aún mirando hacia otro lado mientras apretaba la boca. Se alejó de mí dando un paso hacia atrás, apenas me miró, una mirada rápida y después se dio la vuelta volviendo por donde había caminado. La vi caminar hasta el auto, donde se detuvo a un lado de brazos cruzados. Me acerqué sacando las llaves quitando la alarma y antes de que pudiese llegar a su lado y abrirle la puerta, esta se adelantó haciéndolo y subiendo al auto.

Ese día no podía empeorar más.

Al llegar al apartamento siquiera me habló, no me dirigió la palabra. Entramos y dejó su bolso en la que ahora era habitación donde guardaba toda su ropa y cosas, pues mi habitación se había convertido en la de ambos. Volvió a la cocina yendo por un vaso de agua dejando la tarta que habíamos comprado en la barra.

-Val -comencé caminando hasta ella.

-¿De dónde la conoces? -preguntó sin mirarme.

-Es hija de alguien para quien trabajo -dije solamente.

Diciendo eso me miró. Me estaba analizando, pero la verdad es que no sabía qué analizaba, quizá pensaba que le mentía.

-¿Tuviste algo con ella? -dijo apoyada en la barra mientras me miraba.

-Solamente sexo -dije después relamiendo mis labios.

Desvió la mirada después de que dije aquello. Miró un punto fijo en la pared frente a ella esta vez cruzándose de brazos. Respiró profundo cerrando los ojos y después sacando el aire de sus pulmones volviendo a abrirlos para mirarme.

-¿Qué hacías con ella en el baño?

-Le pregunté si realmente estaba embarazada.

-¿Por qué le preguntarías eso? -dijo casi como si lo que acabase de decir yo no tuviera sentido.

-Porque la conozco, y ustedes no. Quería asegurarme de que no estuviese mintiendo para...

-¿Para qué? -me interrumpió y maldije en voz baja.

-Para enganchar a tu amigo -le dije aquello que aunque no era mentira no era del todo la razón por la que le había preguntado.

-¿Por qué haría eso? -frunció el ceño.

-No lo sé, Valet, mierda -maldije esta vez en voz alta sintiendo que si seguía con las preguntas iba a explotar.

Se formó un silencio. No nos miramos. Quería solamente que olvidara ese tema y poder estar con ella como habíamos empezado la mañana. Siempre teníamos discusiones por lo mismo, por cuestiones de mi trabajo que salían a la luz y no tenía de otra más que contarle la verdad.

-¿Por qué no me dijiste que la conocías? ¿Por qué fingieron no conocerse? -preguntó esta vez y la miré.

-No lo sé, ella fue la que fingió no hacerlo así que yo le seguí el juego -le miré dando un paso hacia ella pero aún quedando a una gran distancia-. ¿Qué hubieras hecho si te decía que la conocía? No hubiese sido lo mismo, me preguntarías ahí enfrente de todos de dónde la conocía y hubiera tenido que mentirte frente a los demás.

Mantuvo la mirada fija en mí, después desviándola sin decir nada más. Bajó la mirada aún estando de brazos cruzados. Me acerqué a ella hasta quedar de frente y tomé su rostro entre mis manos acariciando sus mejillas con mis pulgares aún sin que me mirara.

-No estaba haciendo nada con ella en el baño, si piensas que pasó algo más. Sólo hablamos. Nunca tuve nada más con ella más que sexo, solamente eso, si piensas que hay algo más, no es así -la tomé del mentón llevando dos de mis dedos a su barbilla haciendo que me mirara, topándome con sus ojos verdes-. No podría mirar a otra chica que no seas tú, Valet. Me has puesto el mundo al revés desde que llegaste a mi vida, no podría siquiera pensar en un día sin ti, no quiero ni imaginarlo porque sé que sería una tortura. Me he acostumbrado a ti y solamente a ti, y sé que quizá eso no sea del todo bueno pero es así, soy humano y no soy perfecto. Pero si necesito pedir perdón por solamente querer estar contigo cada segundo de mi maldita vida, no lo voy a hacer porque no me arrepentiría de pasar cada uno a tu lado.

Sus ojos permanecieron fijados en los míos. Vi que una pequeña sonrisa se quiso dibujar en sus labios y aquello me hizo sonreír, cosa que me hizo sonreír.

-No hagas eso -dijo sonriendo esta vez mirando a otro lado.

Reí buscando su mirada de nuevo.

-¿Qué cosa? -dije frunciendo el ceño sin dejar de sonreír.

-Ser tan lindo, así no puedo enojarme contigo -me miró y carcajee cerrando los ojos.

-¿Te es imposible no caer en mis encantos? -le miré con una ceja alzada.

Me fulminó con la mirada después dando un leve golpe en mi pecho. Volví a reír abrazándola esta vez por la cintura subiéndola a la barra sentándola ahí, abrí sus piernas acomodándome entre estas acariciándole la cintura con una de mis manos mientras la otra la tenía en su mejilla acariciando esta con la yema de mi pulgar. Adoraba acariciar su piel tan suave. A veces me daba miedo hasta tocarla.

-¿Vas a seguir enojada conmigo? -le pregunté acercando mi rostro al suyo mientras le miraba a los ojos.

-No lo sé -suspiró mirándome con cierta superioridad, pues sabía que en ese momento ella tenía el control de las cosas-. Es difícil enterarse que la chica que va a ser padre a mi mejor amigo estuvo con mi novio.

-Solo sexualmente -corregí y esta me fulminó con la mirada.

Me fue imposible no reír.

-No significó nada, Tarzán -dije hundiendo mi rostro en su cuello cerrando los ojos dejándome llevar por su delicioso aroma el cual adoraba-. Mira que no me puedes reclamar nada que tu mejor amigo la embarazó.

Sentí un golpe en el hombro y volví a reír.

-Deja de reírte -me advirtió mientras yo seguía hundido en su cuello rozando la punta de mi nariz por su curva.

-Creo que es la primera vez que te veo ponerte realmente celosa -sonreí sobre su piel.

-No me puse celosa -me contradijo de inmediato.

-Claro -dije con sarcasmo dejando un tenue beso en su piel después alejándome lo suficiente para mirarle-. Te pusiste celosa.

-No me puse celosa -repitió y noté como aguantó la respiración cuando volví a dejar un beso en la misma zona esta vez siendo algo húmedo.

Sonreí sobre su piel al notar como su cuerpo comenzaba a reaccionar a mi tacto sin poder ocultarlo o evitarlo.

-Yo creo que sí -dije esta vez deslizando la punta de mi lengua por la curva de su cuello.

Volvió a contener el aliento mientras mi mano le daba un suave apretón a su cintura acercando su cuerpo más al mío. Sus manos me tocaron el pecho y sabía que esa era su señal para que siguiera con lo que tenía en mi mente hacer. Le besé el cuello lentamente, dejando besos húmedos hasta llegar a su mandíbula y después labios. Tenía la respiración entrecortada. Me miró a los ojos y después desvié mi mirada hacia su boca relamiendo mis labios.

-¿Recuerdas que te dije que quería que volviéramos al apartamento? -le pregunté en un murmuro mientras acercaba mi boca a la suya rozando la suya con la mía.

-Sí -dijo después relamiendo sus labios subiendo sus manos a mi nuca.

-Realmente era porque necesitaba venir aquí para poder besarte -sonreí sobre su boca atrapando su labio inferior entre mis dientes.

La tomé en brazos tomándola por los muslos, la llevé a la habitación y la dejé recostada sobre la cama mientras me inclinaba sobre su cuerpo y la besaba en los labios. Con tan solo un beso tenía el poder de enloquecerme. Cualquiera que la besara una vez, jamás tendría suficiente. Siquiera yo tenía suficiente teniéndola cada segundo a mi lado, siempre quería más, me volvía loco de una manera en la que me asustaba el no estar teniendo el control que debía de tener.

Le besé la mandíbula, el cuello y quise arrancarle la ropa pero me contuve para no hacerlo pues aquello aún no estaba en mis planes. Mi diestra fue a su entre pierna después de que con mis piernas le separara las suyas acomodándome entre estas. Sus manos no dejaban de divagar por mi cuerpo, jugueteando y rozando con sus dedos zonas que sabía que me ponían la piel erizada.

Volví a besarla mientras mi diestra se colaba por entre su ropa por encima de sus bragas. Presioné ahí y la escuché jadear contra mi boca. Volví a presionar, esta vez suave siendo ahora un jadeo suave y débil el que salió de su boca. Sus manos estaban aferradas sobre mi nuca y me fue imposible no sonreír cuando sus caderas comenzaron a moverse contra mi mano en busca de más fricción. Me volvía loco el que se atreviera en ocasiones a tomar parte del control para que la satisficiera.

Me deshice de sus zapatos para después deshacerme de los jeans flojos que llevaba puestos, le vi las intenciones de querer deshacerse de mi playera, pero la detuve de inmediato. Me miró confundida a lo que yo le sonreí de lado volviendo a inclinarme sobre ella apoyando mi mano sobre el colchón justo a la altura de su cabeza.

-Eso no -le dije dejando un beso lento en sus labios-. Te dije que te quería besar -murmuré sobre su boca después separándome, notando sus expresiones llenas de confusión.

Le subí apenas la blusa cuando mi boca fue bajando por su cuello, pecho, vientre, hasta llegar al comienzo de las bragas negras que llevaba puestas. Me encantaba cuando usaba ropa interior de ese color y ella lo sabía.

-Pero, Nate -comenzó con la voz temblorosa cuando se dio cuenta de los planes que tenía en mente.

-Tranquila -le dije incorporándome tan sólo un poco para poder mirar como sus ojos me miraban nerviosos-. Relájate.

-Pero es que -comenzó a decir, pero la callé con un beso escuchándola soltar un suspiro cuando mi mano volvió a presionarse contra aquel punto sensible que la hacía suspirar y jadear.

-Sólo relájate y disfruta -dije sonriendo contra su boca.

Volví a separarme bajando de nuevo al camino que me llevaba a su monte de Venus. Le besé los muslos, primero por encima y después las partes internas mientras mis manos tomaban el elástico de sus bragas y las bajan lentamente deslizándolas por sus piernas. Estaba nerviosa, lo podía notar en su respiración, pero seguí repartiendo besos por sus muslos. Hasta que decidí dejar de jugar e ir por mi objetivo besándola en aquel punto que la hizo soltar un suspiro y después gemir con sus manos empuñándose a las sábanas.

Capítulo 3 VALET

-Nathaniel Vaughan -se escucha aquel nombre por el micrófono.

En automático me levanté de mi asiento aplaudiendo y mirando como Nate se levantaba de su asiento y caminaba hasta subir las escaleras subiendo a la plataforma para recibir su título. Estrechó la mano de los maestros quienes le susurraban algo con una sonrisa y este les dedicaba una leve sonrisa igual. Muchos chicos que estaban sentados a su alrededor vitorearon, supuse que eran compañeros.

Estando ahí arriba, antes de bajar, vi como Nate por unos segundos se detuvo. Me buscó con la mirada, y al encontrarme entre la demás multitud, una sonrisa se dibujó en su rostro. Le sonreí casi queriendo correr hasta donde estaba él para abalanzarme y abrazarlo, pero tuve que esperar.

Aunque no tuve que esperar mucho porque después de decir unos cuantos nombres más cuando la ceremonia finalizó, de inmediato me levanté de mi lugar yendo directo a buscar a Nate. Cuando lo vi a lo lejos corrí entre la gente con cuidado de no empujar a nadie. Me miró sonrió abriendo los brazos para recibirme. Casi chillo abalanzándome hacia él mientras lo abrazaba.

-Felicidades, graduado -dije emocionada abrazándolo mientras él me abrazaba igual.

-Justo en el estrado vi a una chica bastante hermosa con un vestido rojo en la multitud y pensé en ir hacia ella para invitarla a salir -dijo mirándome con una sonrisa después tomándome del mentón-. Pero me ha ahorrado el trabajo de buscarla así que, ¿quieres salir de aquí e ir a comer? -me miró con una ceja alzada.

-Sería un honor -le dije arrebatándole el birrete el cual ya se había quitado y sostenía en su mano.

Sonrió y me atrajo hacia él dejando un rápido beso en mis labios.

-Bien, ya no tengo que usar esta molesta cosa -dijo al separarse quitándose la toga dejando ver el traje que llevaba puesto.

Claro sin saco ni corbata porque no lo había podido convencer de usar esta última. Me tomó de la mano después de colgar de la túnica en su brazo en el mismo que sostenía el título. Caminamos fuera del lugar, había sido al aire libre así que la gente rondaba por todos lados regalando abrazos y felicitaciones.

Justo cuando llegamos al auto y Nathaniel se acercó a la cajuela para abrir esta y meter ahí el birrete y toga, una voz se escuchó detrás de nosotros llamar a Nate.

-Hey, Vaughan -se escuchó y en automático ambos miramos de donde provenía la voz.

Hacia nosotros venía un chico rubio de tez blanca y ojos claros. En su brazo colgaba una toga y en su mano sostenía el birrete. Supuse que también era un graduado.

-Hey, Lucas -dijo Nathaniel y lo vi sonreír mientras cerraba la cajuela sin soltar mi mano.

El chico sonrió acercándose y chocando el puño con Nate, después soltando una risa. Entonces él era Lucas. Si no mal recuerdo era él el dueño de la casa donde la fiesta se llevaría a cabo.

-Por fin se nos hizo graduarnos -dijo el chico sin poder ocultar la emoción y alegría en su tono de voz.

-Al fin -dijo Nate abrazándome por la cintura atrayéndome a él-. Ella es Valet, mi novia.

Los ojos del chico después viajaron hasta a mí y me dedicó una sonrisa algo sorprendido pero al mismo tiempo encantado.

-Disculpa, no me he presentado. Soy Lucas, compañero de este idiota que es tu novio, ¿realmente estás segura de querer estar con él? Es decir, hay mejores opciones -me miró de lado con una sonrisa mientras tomaba mi mano y le daba un beso como todo un caballero.

Carcajeé sin poder evitarlo e incluso vi como Nate sonrió y casi después lo fulminó con la mirada por aquella broma.

-Un gusto, Lucas. Soy Valet -dije dedicándole una sonrisa-. Bueno, por ahora esta es mi opción -le seguí la broma a lo que esta vez fue el quien carcajeó notando como Nate ahora me fulminaba con la mirada pero sin dejar de sonreír.

-Me agrada -dijo Lucas esta vez mirando a Nate-. ¿Irán a la fiesta en la noche?

-Pues... -comenzó a decir Nathaniel pero de inmediato le corté.

-Sí, vamos a ir -dije tomando el brazo de Nate y casi lo escucho gruñir a mi lado.

-Si es necesario que lo arrastres, hazlo, bonita. Este chico se ha perdido de muchas buenas fiestas, no dejes que se pierda de esta -sonrió mirándome.

-Créeme que esta no será una de esas ocasiones, definitivamente estaremos ahí -volví a sonreír apoyando mi cabeza en el brazo de Nate.

-Entonces nos vemos por la noche -dijo el rubio sin borrar la sonrisa de su rostro.

Se dio la vuelta y regresó por donde había venido, viendo como a lo lejos una chica corría hacia él y lo abrazaba casi haciéndolo caer tambaleándose. Sonreí, miré a Nate y este me miró con los ojos entrecerrados después alzando una de sus cejas.

-Con que por ahora soy tu opción, eh -me dijo tratando de parecer ofendido pero la sonrisa divertida lo delataba.

-En la vida hay muchas opciones, ya sabes -dije encogiéndome de hombros fingiendo inocencia.

Me miró negando mientras la sonrisa en su rostro se ensanchaba más, no pudiendo ocultarla. Tomó mi rostro entre sus manos y me atrajo hacia él dejando un beso en mis labios.

-Me alegra ser tu opción, espero llegar a ser la única en algún momento -dijo sobre mi boca sonriendo, volviendo a dejar un beso haciéndome sonreír.

-Tienes que esforzarte entonces -seguí el juego diciendo aquello sobre su boca.

Rió negando, mirándome con una enorme sonrisa. Subimos al auto y partimos al lugar donde comeríamos para celebrar. Ese día solamente celebraríamos el logro de Nate, porque por supuesto que lo ameritaba y yo haría que fuese un día en el que la pasara fenomenal.

-Aún podemos cambiar los planes y quedarnos -dijo Nate colocándose detrás de mí mientras me miraba en el espejo del baño.

-Vamos a ir, Nate -le dije mirándolo rápido y después inclinándome a retocar el brillo en mis labios.

Después de comer volvimos al apartamento, nos quedamos la tarde viendo películas o hablando de lo que haríamos los próximos días. El verano había llegado y con él las vacaciones. Oficialmente éramos libres de las clases y aquello nos emocionaba pues pasaríamos más tiempo juntos.

-Val, por favor -dijo abrazándome por detrás rodeando mi cintura con sus brazos atrayéndome a él.

-Ya hablamos de esto -le dije sonriendo mientras lo miraba por el espejo y este apoyaba su barbilla en mi hombro.

-Lo sé, pero es que tengo la esperanza de que te convenza para quedarnos -me besó el hombro sintiendo ahí su respiración.

-Sólo es una fiesta, podemos ir solamente un rato. Verás que te divertirás -le miré de nuevo por el espejo con una sonrisa mientras este me miraba igual.

Se quedó callado. Yo seguí retocando el tenue brillo en mis labios esta vez con mi dedo medio haciendo pequeños toques en mi labio inferior. Sus labios volvieron a presionarse contra mi piel, dejando un beso en mi hombro y después en la curva de mi cuello. Su brazo alrededor de mi cintura me acercó más a su cuerpo hasta dejar por completo mi espalda presionada sobre su pecho. Su mano se deslizó por mi abdomen y vientre, viendo por el espejo como sus dedos se movían con delicadeza trazando dibujos imaginarios cada vez bajando un poco más. Lo miré por el espejo, aún con su boca sobre mi piel sus ojos también me miraron chocando con los míos en el reflejo del espejo.

-En la fiesta no podré hacer muchas cosas que me hacen divertirme -murmuró con voz ronca sin dejar de mirarme a través del espejo.

Casi siento mis piernas temblar al ver aquella escena. Él, conmigo pegado a su cuerpo, su mano cada vez más acercándose a una zona prohibida, su boca presionada contra la piel de mi cuello, sus ojos marranos casi penetrando los míos a través del espejo.

Deslizó la punta de su lengua esta vez por el lóbulo de mi oreja definitivamente haciéndome estremecer y casi temblar sin poder evitarlo. Sonrió notando la reacción de mi cuerpo y me maldije en mi mente. Era increíble manera tan fácil en que podía hacerme temblar con tan solo un simple roce.

-Allá no podría hacerte lo que te hice ayer -volvió a presionar su boca en mi piel.

Esas palabras me hicieron volver al día anterior, recordando aquella escena que en las últimas horas me había costado no reproducir en mi cabeza. Casi me había negado a un principio cuando vi sus intenciones, pero insistió en que simplemente me relajara. Lo hice. No había duda de que hizo explotar cada poro de mi piel haciéndome llegar al clímax de una manera fantástica, incluso había tardado en recuperarme de lo intenso que había sido. En mi cabeza volvía la imagen de la boca de Nathaniel sumergida ahí, en ese punto que con un simple roce me hacía estremecer.

Pero me una pregunta había surgido en mi cabeza después de que su lengua me había recorrido hasta invadirme de placer. ¿Tenía que hacer yo lo mismo? ¿Tenía que hacérselo yo a él? Podría hacerlo. Pero no sabía cómo. Es decir, sabía cómo, tampoco es que fuera una santa que no sabía como se hacía un oral a un hombre. No era algo que hubiese hecho antes, pero por supuesto que me informaba. Aparte que Cassie en ocasiones me contaba sus aventuras y experiencias con sus amigos con derechos. Pero no estaba segura de hacerlo. Siempre pensé que no lo haría, no era algo que me llamase la atención del todo, pero con Nathaniel me causaba cierta curiosidad y el pensar que podría darle placer de esa forma me impulsaba a querer hacerlo.

Los dedos de Nate me sacaron de mis pensamientos sintiendo como ya comenzaban a deslizarse lentamente por debajo de la tela escarlata del vestido. Me acariciaron con las yemas mientras me seguía besando el cuello haciendo a un lado mi cabello para que este no le fuese más un obstáculo.

-Nate -murmuré, pero en ese momento me giré sobre mis talones para poder mirarle a la cara.

Alcé la mirada para poder mirarlo a los ojos. Sus ojos marrones me miraron serios, mientras apretaba la boca después viendo como la diversión se asomó en estos. Aquella diversión que había aprendido a reconocer en los últimos meses. Aquella diversión que se convertía en fuego y al tocarme me encendía hasta hacerme arder.

Sin siquiera vacilar un poco, llevó su mano a mi nuca detrás de mi cabello, me jaló hacia él haciendo que nuestros labios chocaran presionándose el uno contra el otro y comenzó a besarme. Mi cuerpo reaccionó de inmediato, besándolo de la misma manera en que él me besaba rodeando su cuello con mis manos, con mis dedos jugando sobre su nuca.

Me tomó en sus brazos por los muslos, me sentó sobre el lavabo y me abrió las piernas lo suficiente para acomodarse entre estas jalándome de nuevo hacia él chocando su pelvis con la mía. Casi jadeo sobre su boca de no ser por que nuestros labios se restregaban con cierta ansiedad que sabía que en cualquier momento nuestras prendas terminarían en el suelo.

-Si vamos a esa fiesta, dudó poder contenerme en no arrancarte el vestido -apenas pudo decir entre el beso con la voz ronca.

Mordió de mi labio inferior, tirando después de este hasta soltar y volver a estampar su boca sobre la mía. Mis manos ya estaban sobre su pecho y abdomen tocando por encima de la tela de su camisa justo sobre su torso. Presionó sus caderas contra las mías volviendo a pegar su pelvis contra mi pubis y me fue imposible no jadear.

Su boca me besó la mandíbula, el cuello, lamiendo aquella zona haciendo maravillas con su lengua. Dios, así yo no podía contenerme. Me conocía tan bien que conocía cada uno de mis puntos débiles.

De pronto al pensar eso reaccioné, fruncí el ceño aún con la respiración pesada y jadeante y como pude presioné mis manos en su pecho tratando de empujarlo para alejarlo lo suficiente de mí para que me mirara.

-Sé lo que estás haciendo -le dije con la respiración agitada tratando de recuperar la normal.

Me miró atento y después sonrió divertido volviendo a acercarse tomándome del mentón.

-Yo también sé lo que estoy haciendo. Estoy besándote -dijo con esa sonrisa llena de diversión en sus labios.

Me volvió a besar esta vez más lento, pero aún sentía la electricidad que se había formado por aquel beso desesperado.

-No -dije alejándome con dificultad casi estando a punto de mandar todo al diablo-. Me estás tratando de distraer para que no vayamos a la fiesta.

Se quedó callado. Apretó la mandíbula y después comenzó a reír negando. Me acarició los muslos con las yemas de sus dedos y después se apoyó sobre el lavabo, inclinándose hacia mí con sus manos apoyadas una a cada lado mío.

-Claro que no, preciosa -sonrió y casi lo abofeteo. ¿Por qué tenía que ser tan guapo?-. Solamente quiero besarte, con ese vestido te ves jodidamente sexy y me es imposible no querer hacerte todas las cosas que pasan por mi mente -se acercó y me mordió el labio inferior suavemente después soltándolo.

Me quedé callada mirándole. El cabello ligeramente desacomodado, mis manos habían estado ahí segundos antes desordenándolo inconscientemente. Sus ojos me miraban aún con diversión, su boca ligeramente entreabierta viendo como su lengua estaba a nada de chasquear. ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente guapo y sexy? Dios.

Volvió a inclinarse metiendo su rostro en el hueco entre mi rostro y pecho, besándome el cuello haciendo que ladeara ligeramente mi cabeza.

-Podemos quedarnos aquí -murmuró contra mi piel besándola-. Te apuesto que nos entretendríamos más aquí que allá -su mano se deslizó por mi muslo metiéndola por debajo del vestido.

Antes de que pudiese llegar a su destino donde seguro que si lo hacía le diría que nos quedásemos, lo volví a empujar. Se alejó de mí gruñendo y salté del lavabo bajando de este. Lo fulminé con la mirada y le apunté con mi dedo índice.

-Vamos a ir y punto -le miré con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.

Volvió a gruñir esta vez siendo una especie de bufido y se recargó en la pared del baño. Su magnífico plan improvisado había fallado.

-Por favor, Val -me pidió mientras me daba la vuelta, tomaba mi botiquín de maquillaje y salía del baño-. No necesitamos ir.

-Iremos -dije caminando fuera de la habitación y después yendo a la estancia.

-Es mi fiesta de graduación -lo escuché decir mientras caminaba detrás de mí.

-Por eso mismo tenemos que ir -coloqué el botiquín en el piano.

-Prácticamente yo soy el que debe de decidir si vamos o no a mi fiesta de graduación.

-Si tú decidieras entonces no iríamos, y la meta de la noche es ir -dije esta vez subiéndome de un pequeño salto al piano, sentándome en este.

-Pero yo... -de pronto se detuvo, no le tomé importancia y tomé el pequeño espejo del botiquín mientras sacaba de nuevo el brillo para labios-. ¿Qué estás haciendo ahí? -preguntó y lo miré antes de comenzar a poner el brillo.

Tenía el ceño fruncido, confundido. Se había detenido en medio de la estancia.

-¿Qué no es obvio? Vine aquí para seguir retocando mi maquillaje, así no puedes venir con tu calentura a distraerme aquí -le dije obvia volviendo a mirarme en el pequeño espejo.

Lo escuché carcajear, no lo miré. Hasta que después de unos segundos miré de reojo como se cruzó de brazos aún en el mismo lugar. Giré mi rostro para mirarlo. Me miraba con una sonrisa burlona y divertida y después se mordió el labio subiendo una de sus manos a su barbilla casi pellizcando ahí.

Se acercó hasta mí a lentos pasos, se colocó frente a mí y se inclinó apoyando sus manos sobre el borde del piano con cada una a cada lado de mi cuerpo.

-Preciosa, si piensas que por estar encima de mi piano voy a detener mis ganas de follarte, estás equivocada. Si pudiera te follaría en cada lugar y esquina del apartamento. Así que el que estés encima del piano no hace ningún cambio a mi intento por provocarte, incluso me parece excitante imaginar la escena de mí follándote sobre el instrumento que uso para poder calmar mis estribos los cuales en ocasiones tú me haces perder también -dijo totalmente recto mientras me miraba con una sonrisa peligrosa.

Me miró a los ojos, después bajó su mirada a mi boca. Su lengua se deslizó humedeciendo su labio superior y después de volver a mirarme a los ojos se separó. Aún con la sonrisa en su rostro se dio la vuelta, se alejó y vi como desapareció por el pasillo volviendo a la habitación.

Solté el aire que había estado comprimiendo en mis pulmones sin siquiera darme cuenta. Miré hacia el ventanal completamente anonada de las palabras de Nathaniel que definitivamente me habían descontrolado por completo. Sentí calor. Las ganas de arrancarme el vestido eran inalcanzables. ¿Cómo podía ponerme de esa manera con tal solo unas cuantas palabras suyas?

Comenzaba ya a anochecer, los edificios comenzarían a encenderse en cualquier momento. Respiré profundo tratando de concentrarme solamente en las luces tratando de olvidar las palabras de Nate antes de que mis impulsos me ganaran y me hicieran bajar del piano e ir directo a la habitación para besarlo y cumplir cada una de sus fantasías.

-Entonces, ¿ya nos vamos? -escuché su voz y me giré para mirarlo.

Me miraba con una sonrisa amable, como si ninguna de las palabras que había dicho en mi cara hubieran salido de su boca. Jugaba con las llaves del auto en su mano dándole vueltas a estas. Aún llevaba el traje, sin corbata y sin saco. No importaba cuantas veces lo viera de esa manera, pues habían sido ya muchas, pero cada vez sentía que se veía más guapo que antes.

Maldita seas, Nathaniel. Detestaba que pudiese provocarme de tal manera con tan sólo unas palabras.

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