° EL COMIENZO DE SU INFIERNO °
Qué puede suceder cuando en la vida de una joven se cruza un hombre que puede ser el mismísimo diablo.
Lillie Watson es una chica humilde con un carácter fuerte, ha logrado sobre salir de cualquier forma en la vida. A sus 19 años está estudiando en la facultad de medicina, una universidad que le ha costado mucho trabajo en ingresar, ya que es de bajos recursos y no cuenta con el dinero suficiente para pagar una universidad especializada en medicina.
Vive con su madre, su hermana mayor y sobrina. La señora Elena Watson es madre soltera de dos hermosas hijas y abuela de una hermosa pequeña de seis años.
La madre de Lillie tuvo que sacar adelante a sus dos hijas cuando Lilli era tan solo una bebé, ella trabajaba y trabajaba, hasta llegar al punto de enfermarse y recaer, pero nunca se dejó caer hasta que llegó el día en que le diagnosticaron cáncer a causa de un mal golpe que sufrió en su último empleo, una enfermedad que no detecto a tiempo.
Lillie y su hermana se vieron en la necesidad de trabajar, Alexa dejo sus estudios en la universidad y se puso a trabajar en una cafetería de cajera, solo que su vida se complicó más cuando se convirtió en madre por primera vez los veinte años, su mundo se vino más a bajo cuando su novio, el padre de su hija la dejó después de saber que estaba embarazada, dejándola por un tiempo destrozada y deprimida.
En cambió la vida para Lilli era algo distinta, ella odiaba a los hombres ya que vio como le fue en el amor a su hermana. Ella tenía una meta, llegar a ser una gran doctora ya que quería curar a su madre del cáncer. Sabia que era difícil pero no perdía las esperanzas.
Cursaba el segundo año de medicina y como su carrera profesional era muy costosa, se le dificultaba conseguir un buen trabajo para poderla pagar y ayudar a su hermana con los gastos de la casa. Tuvo que elegir un empleo que iba en contra de sus principios.
Después de buscar por muchos lugares y viendo lo que le ofrecían de paga no los aceptaba. Un tiempo trabajo de mesera en el café donde trabaja su hermana, pero solo estuvo unos meses ya que allí conoció a una chica que le ofreció un mejor empleo, no era el apropiado pero era el necesario para ganar lo justo que le alcanzaría para pagar todos sus gastos.
Al principio la pensó durante un mes, hasta que acepto. No iba hacer nada malo pero tampoco era muy decente que digamos. Era un club nocturno donde bailaban chicas jóvenes, no era un lugar de mala muerte, era un lugar elegante, donde iba puro hombre adinerado.
Así que ella sabía que en ese lugar iba a ver muy buenas propinas, ya que según iría de mesera. Al principio si estuvo trabajo atendiendo mesas y la barra de bebidas. Hasta que la dueña le pidió de favor que reemplazara a una bailarina que había enfermo, Lillie no quería hacerlo ya que si su madre se enteraba de ello y subiera a ese escenario a bailar, la decepcionaría.
Pero no le quedó de otra más que aceptar. "Solo sería una semana" pensó, y claro si ella no le decía nada a su madre nunca se enteraría. Pero lo que no se imagino fue que el público se iba a encaprichar con ella y la aclamarían.
Su jefa tuvo que pedirle que fuera una bailarina del club, ella se negó, pero su patrona le ofreció un mejor pagó, uno que Lilli no quería dejar ir, ya que con ese dinero le alcanzaría para completar los medicamentos costosos de su madre y poder pagar los siguientes semestres de medicina.
Después de pensarlo por unos días, aceptó y desde hay comenzó a lo que se le llamaría su calvario. Nunca se imaginó las consecuencias que eso le traería con el tiempo. Bailar con poca ropa era vergonzoso para ella, pero su dignidad siempre la conservó.
Pero nunca pensó que al bailar en ese lugar conocería a ese hombre oscuro y peligroso, que la arrastraría a su infierno.
Ese hombre tiene los siete pecados capitales, la avaricia, la gula, soberbia, la envidia, ira, lujuria y el peor de todos... el orgullo. Con eso se puede describir la clase de persona que es, o como ella lo verá. Él será su tormento e infierno, uno muy ardiente al que caerá Lillie Watson.
Dante Mancini, conocido en la mafia como el Diablo, ya que por sus trabajos en la organización donde el es líder, es el más cruel y despiadado al vengarse.
El diablo como muchos lo conocen, heredó el imperio empresarial y los territorios de la mafia de su padre el señor Demetrio Mancini. Después de su muerte, Dante se tuvo que hacer cargo completamente de todo quedando a cargo como la cabeza de todo el territorio italiano y una gran parte del continente europeo y americano.
Su padre también le heredó los negocios empresariales y varios de ellos se encuentran en Estados Unidos, pero los más grandes se encuentran en la ciudad de Nueva York, donde suele ir con más frecuencia, cada vez que viaja al país americano. Gran parte de sus negocios y vida está en Italia, pero como es dueño de muchos comercios en muchas partes del mundo, su deber es viajar el mayor tiempo.
Tiene a mucha gente que trabaja para él, pero de confianza son pocos. Uno de ellos es su mejor amigo Iván Rizzo, él es su mano derecha, al que en ocasiones deja a cargo en Italia cuando él sale del país por asuntos importantes. Y cuando llega a necesitar de sus servicios, ya que Iván es un gran sicario. También tiene la confianza de dejar a cargo a sus otros dos amigos, Leo y Enzo. Los demás son simples empleados en los que no se arriesgaría a meter las manos al fuego por ellos.
Y como en todas las mafias siempre hay enemigos, pero ninguno ha sido tan fuerte para derrotarlo, comenzando por la misma familia, su tío y su primo. Ya que ellos lo odian porque él y su padre se quedaron con todo el territorio de Italia. A como de lugar lo quieren sacar del camino para obtener lo que tanto han querido, el puesto del líder de la mafia italiana.
Pero él es duro como una roca, no se deja vencer. Para el no importa que tengan la misma sangre, son traicioneros, envidiosos que le juegan sucio a su propia gente, por esa razón tienen que pagar al igual que todos los enemigos del Diablo.
Lleva ocho años a cargo como jefe de la mafia italiana y en esos años él ha levantado más el imperio, mucho más que su padre. Muchos dudaron de él, creían que no iba a lograr ser como el gran Demetrio, pero calló muchas bocas cuando se dieron cuenta que era mucho más bueno que su papá, en todos los negocios turbios.
Su vida no solo se maneja en negocios y dinero, si no también en diversión, mujeres, carros, peleas y alcohol. Así le gustaba vivir su vida. Y también es que no tenía a quien darle cuentas, y la verdad tampoco quería llegar hacerlo algún día, le gustaba su soltería y la soledad, él no creía en el amor, nunca lo había sentido, acepción de sus padres. Suele decir que esas son cursilería y una mierda que no iban con él. Para él en su vida sólo existían los negocios, dinero, placer con mujeres distintas, vicios, como el alcohol y también la adrenalina que sentía cuando mataba alguien a golpes. Por eso lo llamaban el Diablo de Italia.
Ese hombre que destila peligro, él será la perdición de Lillie Watson.
LILLIE
Siempre había sido muy puntual, estaba acostumbrada a llegar temprano a clases y salir a la hora exacta.
Siempre había planificado mi vida, había tratado de mantener el control de todo mi entorno y no me gustaba la improvisación.
Pero a punto de cumplir 20 años y cursando la facultad de medicina en dos años, me hice un poco más responsable y exigente en mi tiempo, siempre lo había sido pero ahora lo era más.
Al igual en mi trabajo cada noche llegaba con tiempo al lugar, ya que nunca me gustaba andar a las prisas y que me presionarán con el plazo. Por eso a donde fuera llegaba antes.
Mi vida era común, todos los días acudía a la universidad y en las noches cinco veces a la semana trabajaba en un club. Llevó ya un año trabajando en ese lugar, al momento que entré allí fui una mesera, pero mi jefa y el público al verme bailar arriba del escenario aclamaron mi presencia todos las noches.
La verdad es que ya tenía experiencia en el baile. Había practicado ballet desde pequeña, pero cuando mi madre recayó en su enfermedad tuve que dejarlo, el dinero ya no alcanzaba y ella había dejado de trabajar, mi hermana mayor se convirtió en sustento del hogar y yo no podía darme esos lujos, fue entonces cuando decidí buscar un empleo. Mi verdadera pasión no era detrás de los libros, era una apasionada de la danza, pero sabía que ese mundo no me garantizaba un futuro estable.
Mi familia sabe que trabajo en un club nocturno, pero solo mi hermana Alexa está al tanto de mi nuevo ascenso como bailarina exclusiva en ese lugar.
Desde que mi jefa Julie, me ofreció el trabajo no me dejó ir, ya que yo soy su "joya más preciada," siempre me lo ha dicho.
El club no es un prostíbulo ni nada que se le parezca, es un lugar donde van hombres poderosos y millonarios, de esos tipos que les gusta la elegancia pero también la lujuria. Las chicas que trabajamos en ese lugar solo ofrecemos un baile y compañía, si lo pide el cliente. El servicio que se les brinda no incluye tener relaciones sexuales con ellos. No somos prostitutas.
Algunas de ellas si lo hacen, ya sea por necesidad o porque les guste hacerlo, pero el club no se mete en eso, los servicios que ellas ofrecen son por fuera. Son reglas del lugar y Julie siempre dice que ella no prostituye a sus chicas. Por eso acepte bailar ya que nadie iba a obligarme hacer algo que no quisiera.
Mi madre se decepcionaría de mí si supiera a lo que me dedicó por las noches, ella sabe de mi trabajo en el club, no le he mentido solo le oculte que me ofrecieron otro puesto en ese lugar, y así seguirá ya que no quiero que se enteré de todo. Ella a puesto toda esperanza y confianza en mí, espera el día en que me gradúe de la universidad de medicina y llegue a ser una gran medica.
Mi sueño desde niña fue ser una bailarina profesional de ballet pero con el tiempo y las circunstancias me vi en la necesidad de elegir otra profesión, eso no significa que no me guste lo que estudio si no que yo antes tenía un mayor sueño antes de elegir medicina, al crecer mis intereses y pensamientos cambiaron y por eso decidí buscar un empleo con mejor paga. La facultad de medicina es muy costosa, también tenia la obligación ayudar a Alexa. No podía dejarle toda la carga a ella.
Mi hermana ha sufrido mucho, en su adolescencia se enamoró de un tipo sin ningún futuro ya que era un delincuente, pero ella estaba tan cegada de amor que no miraba sus defectos; hasta que la dejó embarazada de mi sobrina Sandy. Él terminó yéndose, desapareciendo de su vida. Nunca más se volvió a saber de él.
Ella no quería aceptar su partida y se deprimió por un largo tiempo, mi madre y yo siempre estuvimos ahí para ella hasta que se volvió a levantar Hoy en día sigue lamentándose por haberlo conocido, no por haber tenido a mi sobrinita, si no por lo perdida que llego a estar, después de cuando la dejó.
No entiendo eso del amor, nunca he estado enamorada y no creo llegar a estarlo, con solo ver a mi hermana era suficiente para no querer saber del amor. Aunque no puedo decir lo mismo de mi madre. Ella tuvo un matrimonio muy feliz y duradero, bueno hasta donde pudo durar, ya que nuestro padre murió de un infarto, cuando a penas mi hermana tenía siete años y yo estaba en el vientre de mamá, eso me había contado ella. No creo poder llegar hacer tan fuerte como ellas lo han sabido ser. Y superar algo así.
Cuando llegó a la cocina para desayunar, antes de irme a la universidad. Veo a mi madre sirviendo la comida en los platos, desde que dejo de trabajar se ofreció ayudarnos en el hogar, los papeles se habían cambiado.
Desde que le detectaron el cáncer en su seno, fue algo completamente devastador tanto para ella como para nosotras. Llegue al punto de negarme que esto le sucediera a mi fuerte madre, había sido una situación de las más fuertes que había vivido en toda mi vida. Afrontar la enfermedad de mi madre a sido uno de los procesos más difíciles de sobrellevar.
La amaba profundamente, había una relación muy cercana a ella, ya que siempre había sido una buena madre y tenía temor de perderla.
-Buenos días -salude con una sonrisa.
-Buenos días, mi niña -me respondió, esforzando una sonrisa.
Estuvo hospitalizada durante tres meses seguidos, sufrió recaídas duras, y fuertes tratamientos que tuvo que pasar para tratar de seguir con vida, se había deteriorado a causa de eso y se veía más cansada y muy delgada, ya no era la misma mujer de hace dos años atrás. Se había apagado su brillo y su hermosa sonrisa.
-Mamá te he dicho que no es necesario que nos prepares el desayuno -la regaño -
¿Cómo te sientes el día de hoy?
-Y yo te he dicho que mientras este en esta casa de inútil, les ayudaré en lo que pueda. Y como aún puedo cocinar lo seguiré haciendo -me regresa el regaño.
Está señora nunca entenderá.
Llega corriendo mi tormenta Sandy, así le digo de cariño a mi pequeña sobrina, mi hermana viene detrás de ella.
-¡Buen día, Abu! -corre y abraza las piernas de mi madre - ¡Buenos días Tití! -llega a mí lado y se avienta a mis brazos, la cargo y la siento en mis piernas.
Abu y Tití es como nos llama desde bebé y así se quedaron esos apodos, es una tormenta pero también es pura ternura. La amo.
-Buen día pequeña tormenta -le doy un beso en su cabeza, ella sonríe.
Es casi igual a mí hermana tiene una melena castaña oscura, al igual que nuestra madre. Yo en cambió tengo el cabello claro casi rubio y ondulado, el color de mis ojos también son distintos a los de ellas, son verde esmeralda. Ellas tienen el mismo tono de ojos, piel clara y estatura media, yo soy un poco más alta. Siempre le pregunté porque era muy distinta a ellas, y me decía que había heredado por parte de la familia de nuestro padre, lo más raro era que no había ninguna foto del para recordarlo, mi madre decía que era porque a él nunca le habían gustado. Pero siempre me pregunté porque los rasgo de Alexa eran muy distintos a los míos.
Mi hermana se acerca a mi madre y le pide que se siente, ya lleva un rato de pie y eso hace que se agote más rápido. Alex es muy responsable, a sus 26 años trabaja doble turno en la cafetería que está cercas de mi universidad y también ayuda a mi madre con las tareas de la casa, cuando esta aquí. Yo también cooperó, pero normalmente estoy más tiempo en la facultad y en el club, que en mi casa. El tiempo no me alcanza, pero cuando me toca descansar lo dedicó ayudarlas.
Alexa tuvo que dejar la facultad de derecho con tan solo un año por terminar su carrera, por falta de dinero. Fue cuando nos enteramos que mi madre estaba enferma y ella decidió trabajar, se dio cuenta que no alcanzaba para sus estudios y se vio en la necesidad de dejarlos. Aparte que tenía los gastos de Sandy.
Termine de desayunar y me despedí de mi madre, le hago saber que cualquier cosa que suceda y si se siente mal me llamé lo más rápido posible. Antes de salir siempre le dejo dicho que me avise cualquier cosa. Ya debo de tenerla harta, pero tengo que estárselo recordando.
Le doy un beso y salgo junto con mi hermana y mi sobrina. Ella toma el mismo autobús que yo ya que tenemos el mismo recorrido. Su trabajo está a una calle de la facultad, pero antes de llegue a la cafetería se baja para dejar a mi sobrina en su escuela. Yo bajo con ella para no dejarla que camine sola, ya que de allí se va caminando.
Ya cuando dejamos a Sandy en la puerta de la escuela, nos encaminamos a nuestro destino.
-Yo veo que no está bien mamá -le confieso preocupada a Alexa.
-Sabes bien que los tratamientos la agotan.
-Lo sé, pero veo en sus ojos que algo no va bien, me refiero algo fuera de lo normal. -hago un gesto.
Cruzamos las calles, son pocas para llegar, nos toma como unos cinco o ocho minutos, lo bueno que siempre vamos con tiempo de sobra, ella entra a las 8 y yo 8:30.
Llegamos con quince minutos de sobra a la cafetería.
-Solo esta agotada -repite, asegurando.
La acompaño adentro ya que aún no terminamos nuestra conversación.
-¿Tu crees? -pregunto.
-Sí, no te preocupes. Es normal -dice, mientras deja su abrigo en su casillero y toma su mandil, se ata el cabello. Ya está vestida con el uniforme de la cafetería.
-Eso espero -suspiró.
-Ya ve a clases, que se te hará tarde -me apura al ver la hora en su reloj de mano.
-Ya voy, solo quería saber más de mamá, como casi no estoy todo el día -gruño molesta -Además siempre llegó temprano.
-Pues si sigues como perico charlando, dudo que esta vez llegues temprano.
Le saco la lengua, y le doy un abrazo de despedida, salgo de la cafetería y me encaminó a la facultad.
Espero que el día se vaya rápido, para así llegar temprano a casa y darle algo de mi tiempo a mamá.
Hoy tenía un examen muy importante a mitad de clases. La ventaja que tenía de los lunes y martes es que descanso por las noches, ya que no voy al club. Aprovecho esos días para estudiar hasta tarde y ayudar en el hogar. Esperaba poder pasar el examen y salir con un buen promedió.
El horario de clases pasó y fui almorzar algo ligero y rápido. Después tendría la clase donde me pondrán el examen que estaba esperando.
Al llegar veo un brazo meneándose, son mis compañeros de clases. No los frecuento mucho así que no somos muy cercanos, y como son jóvenes de dinero están acostumbrados a otro mundo, muy diferente al mío.
Camino hacia la mesa donde se encuentran sentados. Son muy buenos chicos pero siempre están hablando de fiestas, coches, mansiones con albercas y cosas así, por eso siempre estoy fuera de su plática. Ellos me han invitado a esos lugares pero yo no tengo tiempo para divertirme y mucho menos para gastar en cosas que no son necesarias.
Me siento a lado de las chicas son Ashely, Vanessa y Dafne. Ellas son unas chicas alegres y fiesteras, a pesar de su buen estatus ellas nunca me han tratado mal o despreciado por ser de bajos recursos. Saben que yo no tengo dinero como ellas y que estudio aquí por una media beca que obtuve por mis calificaciones.
Los chicos son muy lindos también, solo que ellos son más amables que las chicas. Nathan y Jonathan son hermanos y primos de Ashely, por ella es que los conocí. Son muy bromistas y alegres sin preocupación alguna, son rubios al igual que su prima, solo que ellos se ven más castaños, son atractivos y están casi iguales hasta parecen gemelos, pero no lo son.
Ashely es rubia, bajita y delgada, al principio creí que iba hacer una chica presumida por ser popular, de ese tipo de chicas que porque es muy bonita y tiene el mundo a sus pies piensan que pueden hacer menos al alguien pobre. Ella era todo, menos eso, nunca llegó al punto de humillar a nadie. Después sigue Vanessa, es una chica muy extrovertida y sexy, le encantan los chicos y las fiestas, es alta, morena con unos ojos oscuros grandes, un cuerpo de infarto, se nota que ella hace mucho ejercicio y cuida lo que come, por último. Esta Dafne es castaña, ella si es algo presumida pero es del tipo de chica indefensa, al igual es guapa y con un cuerpo de modelo.
Y luego estoy yo, que no temo a engordar y como de todo, desde que dejé el ballet me doy esos lujos, aún así no engordo es mi metabolismo, mi cuerpo no tenía mucho que envidiarle a otras, no es por nada pero tenía muy buenos atributos por eso en la danza fracase por parte de mi cuerpo ya que la maestra me traía a puras dietas, mis anchas caderas y piernas no bajaban como ella quería. En ese tiempo fue una tortura para mí, aún así fue un sacrificio que valía la pena mientras duró, ya que en ese periodo el baile era mí sueño.
"Mi Infierno"
DANTE
Sentí el calor de la bala al pasar junto a mi cabeza, rompiendo en pedazos el cristal de la ventana que había detrás de mí. Cayeron algunos encima mientras rodaba para cubrirme, aún con el arma en mí mano.
Mire hacia el otro lado buscando a Iván, estaba agachado detrás de un barril enorme de combustible. Lo mire y fruncí el ceño - ¿qué demonios está haciendo? - Rápidamente se puso de pie para dirigirse a mi lado, después disparó varias veces hacia el contenido peligro y se lanzó conmigo, al momento que ocasionó una gran explosión.
Y mientras tanto nos cubríamos atrás de unos contenedores grandes de metal. Nos habían emboscado los rusos esa madrugada, no entendía el porque si yo tenía trato con el jefe de su organización. Pero por supuesto que después de este atracado, iba a investigar muy bien ese asunto y llegar al problema que originó todo este problema.
Yo tenía varios aliados en la mafia, en casi todo el mundo. Ni a ellos ni a mi les servía que fuéramos enemigos ya que yo les entregaba cargamentos de armas y drogas, como ellos a mí me entregaban otro tipo de mercancía y como al igual manejamos el lavado de dinero.
―¿Ves eso? -señale hacia una escalera de metal que se encontraba a unos metros. -Sube. Yo te cubriré -ordene.
Mira hacia la escalera y después a mí.
-Creo que es una estúpida idea -dijo -Mejor ve tú, y yo te cubro.
-¡Ve, es una puta orden! -grito molesto. Este idiota siempre me lleva la contra, y más cuando pasa algo así.
Iván gruñe, pero se mueve y me mira para esperar mi señal. Asiento con la cabeza, y tan pronto como sale detrás del contenedor, me pongo de pie para disparar. Distrayéndolos y tomándolos por sorpresa. Así fue como le pude dar a dos de ellos haciéndolos caer al suelo, mientras tanto otro alcanza a dispararme.
Alcanzo agacharme, y echo un vistazo a Iván, ya casi termina de subir las escaleras. Ellos se dan cuenta de mi amigo y todos comienzan a tirarle disparos a él. Aprovecho que están concentrados en él y apuntó con mi arma a uno de ellos, derribándolo rápidamente. Volvieron hacía mi para volver atacarme.
Le di a uno en una pierna y a otro al costado, en cuanto caen, salgo detrás del contenedor y corro lo más deprisa que se hacer, subo las escaleras. Al llegar arriba escuchó más disparos y veo que es Iván luchando contra dos tipos.
Cuando hago por acercarme sigilosamente, veo caer de rodillas a mi amigo.
-¡Iván! -grito, sin importarme que me escucharán.
Al acercarme a él noto la sangre que se esparce por su camisa. En eso escucho unas pisadas y me giro rápido para dispararles hasta que caen. Me quito la camisa y le presione la herida a Iván.
El sonido de un helicóptero me hace alzar la cabeza, se trata del nuestro, ya se habían tardado en llegar. Pero en ese momento veo de reojo que vienen otros tipos subiendo las escaleras, tomó a mi amigo con el otro brazo y para ayudarle a ponerse de pie. Hago que se apoye en mi para así caminar juntos hacía la soga que nos habían lanzado.
El helicóptero no puede bajar más de lo debido por el lugar en el que nos encontramos. Por esa razón tenemos que colgarnos de esa soga, el problema es que Iván no tiene muchas fuerzas en este momento ya que la herida estaba goteando y se mira pálido. Yo lo puedo alzar para que se cuelgue, pero no se cuanto puede aguantar él.
En cuanto nos colgamos de la soga, el helicóptero asciende y se aleja del lugar. Los hombres que subieron a la azotea nos disparan, pero hay se nota su mal puntería ya que ninguno de ellos nos da.
La soga la lanzan para después ayudarnos a subir, les paso el brazo de mi amigo y lo ayudan y sube primero.
Ya estando arriba lo primero que hago es revisar su herida, cada vez está más pálido, y sudando frío. Ha perdido mucha sangre lo noté en la camisa que le había colocado, seguía goteando.
-Hermano, háblame -le pido, no quiero que se duerma, necesito distraerlo. -Mírame, lo logramos como siempre, ya pronto estaremos en casa. -le digo al ver que sus ojos se medio cierran -¡Deseen prisa! -les grito a los que están encargados de llevarnos.
Minutos después estamos en el lugar donde tenemos una de las clínicas clandestinas. No podemos ir a ningún hospital ni nada de eso. Y menos en este país, estamos fuera de Italia. Aquí en Rusia contamos con un servicio médico ilegal, pero como están las cosas no podemos quedarnos más tiempo, así que apuro a los médicos para que lo atiendan lo más rápido posible.
Los médicos dicen que solo fue un roce de bala y que lo grave era que había perdido mucha sangre, eso fue lo que lo debilitó. Le hicieron una transfusión y como aun sigue inconsciente así lo llevaré al avión, en una de las camillas que tienen, mientras siguen pasándole sangre toda necesaria que ocupa. Debemos irnos ya, no queda de otra, tenemos que hacerlo si no queremos otro tiroteo.
Le pido a un se los médicos que me preste uno de sus empleados de enfermería, le aseguro que le haré volver sano y a salvo, cuando mi amigo ya esté estable.
Ya en el avión cuando asciende, comienzo a relajarme un poco. Tomo siento en uno de los asientos que están cerca de la camilla de Iván. Esto siempre ha sido así, cuando uno está entre la vida y la muerte cuidamos del uno al otro. Eso y muchas cosas más es lo que hace de nuestra amistad única y fiel en todos estos años de conocernos.
Es mi amigo de la infancia, su padre trabajó por muchos años para él mío y ahora él lo hace para mí al mismo tiempo que su padre sigue continuando. La diferencia entre Edgardo y su hijo es que él ya no puede andar en estos trotes como nosotros. Él se encarga más que nada de los negocios, las financias y toda esa mierda, mientras nosotros hacemos el trabajo más sucio y peligroso.
No le tengo miedo a la muerte, siempre he dicho si me va tocar es porque ya era mi turno. Soy consiente en el mundo en el que me encuentro y a lo que me dedicó, y se que tarde o temprano moriré de un puto balazo. Este es mi origen, el legado que dejó mi padre, naci para esto y es algo que no puedo dejar como si fuera un simple trabajo. Aparte es lo que más amo hacer, me gusta ver como derramo la sangre de mis enemigos, cuando corre por mis manos, y cuando suplican por su vida. Por eso me llaman el Diablo. No le temo a nada, no temo a perder nada porque nada tengo, solo esta mierda de mundo. Y se que después de que muera nada me llevaré y que lo que hoy tengo se lo quedarán otros.
Yo solo disfruto de la adrenalina cuando una bala sale disparada e impacta contra mi adversario. Siempre he aprovecho cada instante de mi vida con lo que más me guste y a mi manera, las mujeres, el alcohol y las peleas, son lo mejor para mí.
Me encanta pelear y por eso participo en combates de Bare-knuckle boxing, hay un lugar al que asisto los sábados por las noches donde voy a tomar y a pelear. Las mujeres me sobran, cada día tengo una diferente en mi regazo con la que tengo sexo salvaje, y ya sea en cualquier lugar que la calentura me lo permita.
Soy un hombre que disfruta del sexo duro y sin contemplaciones, ya que follar es una de mis actividades favoritas. No me gusta repetirlo con la misma mujer, es raro que pase eso, no me gusta que se encaprichan y después quieran esas jodidas cosas que le llaman compromisos.
No soy el tipo de hombre que les habla bonito al oído para conquistarlas y enamorarlas. Mi único objetivo en esto es llevarlas a la cama y tener sexo por solo una noche, si se da que bueno y si no ella se lo pierde. No me gusta rogar y mucho menos por polvo de una noche. Nunca las obligó, si quieren las haré gozar toda la noche hasta complacerlas por completo, pero solo follandolas.
Las chicas que me traen para servicio son para mis hombres, y son mujeres que ellas mismas han elegido estar aquí. Su única tarea es cumplir órdenes y su trabajo. Y aunque su labor fuera a la fuerza, yo nunca las obligaría para estar conmigo, no era algo que necesitara hacer, ya que solitas venían a mí.
Y hablando de mujeres, la chica de sobre cargo ya tiene tiempo ofreciéndose. No negaré que es atractiva, si esta para comerse esa preciosa rubia. Pero no acostumbro a meterme con el personal que trabaja para mí, y más si son buenas en su trabajo, ya que si lo hago tendré que despedirla. Así que solo la ignoró, pero creo que mi debilidad por las mujeres me hará caer un día de estos. Temo pensar que pronto perderé a una buena empleada. Bueno nadie es indispensable en este podrido mundo.
Iván despierta después de dos horas, pide agua, tiene la boca seca.
-¡Mierda! Que susto me sacaste -le digo cuando pone sus ojos a mí. -No vuelvas hacer eso. Porque si ellos no te matan, lo haré yo, por ser un idiota.
-Gracias... por la bienvenida -responde con dificultad, esta agotado pero aún así sonríe.
-No seas nena -le doy un leve puño en su pierna, ya que su herida está en su abdomen.
-¿Y por qué sigues sin camisa? -me pregunta, no me había dado cuenta que seguía desnudo de la cintura para arriba -Si lo hiciste para seducir al personal de médicos, y así me atendieran más rápido, te aseguro que tu plan funcionó.
-Sabes que no necesito de esas estrategias para seducir a una mujer, solitas caen con solo mirarlas. -curveo mi labio en una sonrisa.
-Eres un idiota engreído -gruñe.
-Sí, un idiota engreído y con suerte para atraer al sexo femenino -le guiño el ojo.
-Ni que me lo digas, ya te haz dado cuenta como traes a esa azafata enamorada de ti, hasta sus bragas mojadas deben estar -hace un movimiento con la cabeza hacia la cabina donde entro la mujer -Pobre chica, ya hazle caso. Al diablo nunca se le escapa ninguna presa.
-Sabes lo que pienso del personal -le respondo.
-Pero si solo será un polvo y listo, no le vas a pedir matrimonio.
-Ese es el puto detalle, que se ilusionan creyéndose que ya estando con ellas ya les pediré casarse contigo. -resoplo cuando mi celular vibra en mi bolsillo del pantalón. Y me vuelvo a ver sin la prenda de arriba ¡Demonios lo había olvidado! Lo primero que tenía que hacer es conseguir una camisa.
Deslizó la pantalla para tomar la llamada, es Leo. Me pone al tanto de unos asuntos financieros de los negocios que tengo en Nueva York, la matriz de mis empresas está en ese país y otros asuntos de la organización DM. Es el nombre de la asociación que mi padre formó en su tiempo y que yo mismo he sabido conservar estos ocho años.
Tenía veintiuno años cuando comencé hacerme cargo de la organización y de todo. En ese entonces mi padre había muerto, y no me quedo de otra más que tomar se lugar. Ya llevaba años de preparación para cuando llegara el día, un poco antes de mi adolescencia ya me había enseñado a usar las armas y a pelear. Todo eso ya lo sabía desde mi niñez, yo mismo me peleaba en el colegio con otros compañeros, es algo que traigo en la sangre. Mi madre solía vivir siempre preocupada por mí, pero estaba consciente de que ese era mi mundo y el futuro que me esperaba, porque ella sabía quien era su esposo, el rey de la mafia italiana y yo era el único que heredaría todo.
Mis padres no tuvieron más hijos, ya que mi padre dijo que no quería traer más hijos a este mundo a tener un futuro como en nuestro. Él siempre tuvo rivalidad con su hermano menor porque el abuelo dejó a cargo a mi padre por ser el hijo mayor. Y quedando de toda la mafia italiana, mi tío nunca estuvo conforme con lo que su padre dicto, por eso siempre los odio. Siempre hubo rivalidad entre ellos y ahora la había entre Bruno y yo, mi primo. Es un poco menor que yo, y aún así es bueno también en las peleas y que decir el uso de un arma, y por algo lo han de llamar el cuervo. A pesar de que son mi sangre no me tiento el corazón para regresarles el golpe cuando ellos me atacan.
Varias veces he competido con él en peleas y siempre le he ganado, a pesar de que es bueno aun le falta pulirse. Pero como no es de mi incumbencia y tampoco me importa yo le parto toda su estúpida cara. Se lo merece a puño por seguir metiéndose conmigo. Y sobre los negocios, ya nos han jugado varias veces mal, como su padre, Giorgio está a cargo de una parte que el abuelo le dejo, hace cualquier cosa para sacarme del camino, pero con lo que no cuenta es que yo ya conozco todas sus artimañas.
No confío en nadie, absolutamente en nadie que no sea Iván y Edgardo. Los que han estado durante años a mi lado fielmente, que son los únicos.
-¿Quién era? -pregunta mi amigo.
-Era Leo. Es necesario que viaje urgente a Nueva York.
-¿Fallas?
-Algo así -gruño -Pero esta vez tendré que ir solo.
-Estas loco, sabes bien que no puedes ir solo. Alguien de nosotros te tiene que acompañar -me ve molesto.
-Es algo que debo hacer, no te estoy pidiendo permiso -ahora lo miro yo y con un gesto molestia -Además no tengo de otra formar, Leo y Enzo están ocupados con otros unos asuntos en Italia. No me pueden acompañar.
-Entonces iré yo.
-Creo que el loco es otro, te acaban de disparar y quieres ir a trabajar -lo fulminó con mi mirada -Cuando lleguemos a Italia, tú te quedarás y yo me iré.
-No exageres solo fue un roce, ya dije que yo iré contigo.
-Y yo acabo de decir que NO, ¿piensas desobedecer mis órdenes? -Masculle.
-Diablo, es mi deber cubrir tu espalda, es mi trabajo y mi lealtad como amigo.
-Sí pero no estás en condiciones, además así no me sirves de nada, solo estorbarías -le digo de esa manera para que no insista, él nunca me estorbaría.
-En cierta tienes razón, no quiero ser un estorbo, mi trabajo es cuidar tu espalda, no que tu cuides la mía -gruñe molesto, se que esta enojado con sigo mismo -Tan siquiera lleva a los mejores hombres contigo, no puedes quedarte desprotegido.
-Iván, no me trates como un idiota que no sabe cuidarse y defenderse solo, a pesar de que eres el mejor sicario del continente Europeo y de América, yo soy muy bueno con los puños como tu lo eres con las armas, con ellos ya he matado a varios. No sé si lo recuerdas.
-Tú lo has dicho, con los puños -me sonríe.
-También soy demasiado bueno con las armas, solo que no me gusta presumir. Ya que sino te quitaría título -le guiño un ojo y se le borra su estúpida sonrisa de la cara. Me carcajeo mientras él me mira mal.
Ahora tendré que ir a América para viajar a Nueva York. Tengo asuntos muy valiosos que resolver, pero esta vez seria sin mi gente de confianza. Llevaré conmigo a mi mejor soldado, Franco el que siempre andado a mi lado, y al equipo que él tiene bien entrenado y controlado. Con eso es suficiente para que nadie se nos acerque.