Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Hombre Lobo > Solo eres mía
Solo eres mía

Solo eres mía

Autor: : anagabriela97
Género: Hombre Lobo
Sandra una chica común y corriente que vivía en París, con tan solo 20 años quiere rehacer su vida lejos de su familia para dedicarse y estudiar lo que más anhelaba en ese entonces la facultad de ciencias de lenguaje, para poder ser reportera, trabajar en hoteles, pero ese mismo día en que se mudó conoció a Santiago, un hombre lobo, que ha buscado su Luna desde hace más de 5 siglos, pero algo que no sabía Sandra es que ella siempre fue suya. Desde niña ella conocía a Santiago, pero él siempre tuvo su espacio para no alterarla, ya que es un mundo donde ella jamás pensó que iba a ser parte, con tan solo verla con alguien más lo mataba, pero ya n pudo más cuando ella se muda a Nueva York, su territorio, donde su manada se encontraba y donde ella iba a ser solo suya, pero todo cambia cuando Sandra conoce a Jay un vampiro, ella tendrá que elegir, entre Jay y Santiago. Pero por amor a Sandra el tendrá que elegir si dejarla ir o retenerla con él a pesar de que sabe que no lo ama. -No entendiste cuando te dije que solo eres mía, dice mientras recibo una nalgada -Solo es un amigo- contesto como puedo, el aire me falta y siento que esto no acabara bien -No me contestes, ere MIA, entendiste, y ahora te enseñare a quien le perteneces-escucho su ziper bajar, entonces es cuando se que mi castigo apenas empieza.

Capítulo 1 El inicio

Por fin mi nuevo hogar en Nueva York, me he tenido que mudar para seguir preparándome, ya que estudiare en la facultad de ciencias de lenguaje, me gustaría ser reportera estar en los últimos detalles de la fama y ser yo quien los reporte, desde que era pequeña me gustaba saber y conocer mi alrededor, donde me vestía como una periodista, me tuve que ir de París capital de Francia; mi departamento es de un tamaño relativamente normal con dos habitaciones, una cocina con lo indispensable, estufa, microondas, alacena, refrigerador y un lavabo, la sala era de dos piezas uno de forma de L y un silló

n individual, la terraza es lo que más me gusta ya que da la vista a los rasca cielos de los edificios.

Mi nombre es SandraFeraud Ferrec con tan solo 20 años, mis padres viven en París con mis dos hermanos, JavierFeraud Ferrec de 15 años que hoy en día está estudiando la preparatoria en la International High School Paris y LorenaFeraud Ferrecde 22 años que ya está titulada en el Instituto Marangoni‎, cosas de moda y esas cosas, la verdad estaba cansada de vivir ahí y cuando me aceptaron en la universidad no dude ningún segundo tomando el primer vuelo, mis amigos al momento de enterarse me apoyaron en la decisión en venirme a la gran ciudad de los Estados Unidos <>no tenía novio, entonces no fue difícil para nadie y nadie cargo un corazón roto, pero sí que tuve mis ligues, paro nada serio, si me imaginado tener una pareja, pero es tan difícil, me han gustado muchos pero con ninguno he sentido una química o ni conexión es como si estuviera apartada para alguien.

<> como dije el balcón es lo que más me gusta de esta casa, y lo volvería a repetir un millón de veces más, se ve todo hermoso de aquí arriba, y no me quedare encerrada en mi nuevo apartamento esperando la mudanza lo cual es preocupante que no llegue no me gustaría dormir en el piso, no me quiero imaginar el dolor de espalda que voy a sentir al día siguiente necesito mi cama.

Tomo mis llaves y salgo del edificio despidiéndome del conserje que también se encarga de los vecinos y sus visitas <>, dos trabajos en uno, espero que le paguen bien, porque no es fácil mantener un edificio así de limpio solo y a la vez cuidar que ningún desconocido entre sin autorización, un poco de aire es necesario, como también es importante conocer la misma manzana en la que vivo, no me gustaría tener una emergencia y estar perdida en medio de un desastre o una emergencia.

-¡¡ CUIDADO!!- grita alguien, volteo rápidamente detrás de mí enfocando una bicicleta que viene a mi dirección un poco descontrolada y por logia de mi torpes me quedo sin reaccionar y congelada; hasta que siento que alguien me agarra del brazo fuertemente empujándome hacia el torso de la persona dejando que la bicicleta pasa a la velocidad de la luz.

-¿Estas bien?- una voz ronca susurra en mi oído, dejándome una electricidad en mi columna vertebral

-Estoy bien, muchas gracias- digo mientras me zafo de su agarre rápidamente para voltear a verlo, pero esto no es un hombre común es un dios griego, alto como 180 centímetros, su pelo negro correctamente peinado, traje azul marino dejando ver su con su camisa blanca y la respectiva corbata.

-Bien entonces a la próxima presta más atención por donde caminas-dice enojado y frío<

-Que coños te pasa número uno es mi jodida vida, no la tuya, dos no tienes que venir aquí a hacerte el caballero azul y por ultimo nadie me habla así, nadie te pidió ayuda ogro evolucionado- digo de una manera desafiante, enojada poniendo mis brazos debajo de mis pechos haciéndolos ver un poco más grande.

-¿Que acabas de decir me?- pregunta tieso que su vena del cuello resalta de una manera impresionante <>

-Lo que escuchaste ogro faldero- respondo, como veo que no dirá nada ya que se ha quedado pasmado por mi gran valentía, doy media vuelta y prosigo mi camino

-No te he dicho que te vayas ¿o sí?- dice después que haya dado dos pasos, pero lo ignoro<< ¿este que le pasa? >>- ven acá en este preciso momento- formula una orden haciéndome pensar que así le hablan a los niños cuando les quieren llamar la atención, pero como no soy una niña, lo vuelvo a ignorar.

Siento sus pasos seguirme empezando a aumentar mi velocidad << si es un mafioso o no me metí con un hombre malo, no quiero morir tan rápido>> cada vez lo siento más cerca de mi dejando mis pasos rápido atrás comienzo a correr pero en un segundo ya me encuentro en su hombro de aquel ogro evolucionado.

-Bájame degenerado- le digo golpeando su espalda pero a cambio recibí una nalgada que estoy más que segura que la marca de su mano estará marcada en mi trasero.

-Cuida ese lenguaje preciosa, no quieres que tu trasero redondo reciba otro ¿verdad?- no me había percatado que la gente se nos quedaba viendo, lo cual es muy lógico ya que no todos los días vez a un dios griego colgando a una mujer decente en la calle con dos hombres trajeados con cara de pocos amigos nos seguían <>.

-Joven por favor me puede bajar, para que cada quien siga su camino y su vida- digo lo más dulce posible del universo.

-No- contesta tranquilo <>.

Camina cuadra tras cuadra, y no me baja aun, es como si cargara una pluma, sé que no me va a soltar y tener tanta sangre en la cabeza me va mareando, mis ojos se van sintiendo pesado, intento mantener mis ojos abiertos pero poco a poco se van cerrando << no pienso dormirme>> me repetía más de mil veces dentro de mí pero nada funciono, poco a poco empecé a perder conciencia de donde me encontraba y con quien, dejando mi cuerpo descansar de una tarde-noche complicada, y es así como me deje llevar por el hombro de aquel hombre que me cambiara la vida, ya que así lo quiso el destino ¿o no?.

Capítulo 2 ¿Prostituta

Se siente delicioso en donde me encuentro acostada es como estar en una nube, lo único malo es aquel ruido de los teléfonos, gente hablando al mismo tiempo y esto no sí que no es relajante.

¡Alto ahí!,¿cómo que teléfonos?, yo estaba en el<> comienzo a abrir los ojos rápidamente dejándome ver primero el techo blanco con algunos focos blancos, ahorradores, dándome cuenta que estoy acostada en un sofá plateado en forma de L como en mi departamento, una sábana blanda cubre mi cuerpo y una almohada debajo de mi cabeza, me siento, empezando a ver a mi alrededor, un gran ventanal abarca una pared dejando ver los rascacielos, un escritorio de vidrio con su computadora, varias carpetas encima, una mesa redonda con sus respectivas cuatro sillas alrededor de ella aun lado del escritorio principal, el piso pulido blanco donde de seguro puedes comer en él, pero algo o mejor dicho alguien me distrae de mi escaneo, de la puerta entra aquel sujeto que me tenía en su hombro <>.

-Por fin despertaste- pasa de lado, poniendo más carpetas encima de las que antes había visto

-¿Qué estoy haciendo aquí?- pregunto después que se acomodara en su silla de tras del escritorio de vidrio

-Te dormiste o desmayaste en mi hombro como no pretendía dejarte ir tan fácil por la manera en que me hablaste te traje aquí a mi trabajo-dice tecleando las letras de su computadora.

-Bueno gracias, me largo- me paro del sofá caminando a la puerta al abrirla me encuentro con los mismos hombres que lo acompañaban- con permiso me retiro- digo pasando por el medio de ambos, pero sus manos toman de mis brazos y soy arrastrada de nuevo hacia adentro, ni un paso me dejaron dar aquellos gorilas- quiten me sus sucias manos de mis brazos- les exijo, pero no me hacen caso.

-Ya suéltenla y tiene prohibido dejarla salir sin mi autorización- ordena un sentado en la silla, sin inmutarse de lo que pasaba alrededor suyo y eso me enfurecía más.

-Sí señor- dicen al mismo tiempo situándose en medio de la puerta, bloqueando la entrada y mí salida hacia la libertad.

-A ver- digo más tranquila- disculpa pero ¿quién chingados te crees tú? para otorgar esa tontería de no dejarme ir-digo poniéndome en frente de su escritorio poniendo la peor cara que tengo para intimidarlo.

-El dueño de esta empresa- contesta volteando me a ver, cruzando sus brazos en cima del escritorio y dejando lo que estaba haciendo con su computador.

-No sé quién eres, no te conozco, no puedes decirme que hacer o que no hacer, no eres mi padre- camino hacia la salida.

-Número uno te vienes a sentar y me escucharas- con tono demandante hacia mí, de nuevo como si yo fuera una niña castigada.

-Y si no quiero ¿qué harás?- le reto <>.

Veo que se para de su asiento, sus ojos negros están fruncidos, creo mejor dicho lo he hecho enojar, cuando se encuentra enfrente de mí, levanta el brazo apuntando al sofá donde anteriormente me encontraba dormida y para calmar las aguas y no hacer más escándalo, me siento viendo que él se sitúa enfrente de mí.

-Así me gusta obediente a todo lo que yo digo- repasa mi cara de total con función e indignación

-¿Qué es lo que realmente quieres de mí?-pregunto ya fastidiada de estar cerca de este sujeto sin nombre

-Quiero que estés con migo en todo momento y te sometas a mí- <> mi cara es un poema

-Te has vuelto loco, ¿quién te crees que eres?, para ofrecerme tal estupidez, me viste cara de prostituta o ¿qué?- me levanto de golpe y sin poder detenerme le golpeo en la nariz con el puño cerrado viendo como empezaba a sangrar- idiota- me volteo, viendo a los dos perros faldero que intentan agarrarme pero se detienen

-Llévenla a su casa ahora- escucho su profunda voz enojada, los gorilas me abren la puerta y salgo volada antes que él cambie de opinión

Ha pasado una semana de lo sucedido con ese hombre, ese día me trajeron a mi casa justo cuando llegaba la mudanza con mis cosas, entonces para distraerme un poco me puse a limpiar aquel departamento para poder amueblarlo, como lo dije anteriormente contaba con dos cuartos, el principal contaba con un baño completo haciéndola mi cuarto personal, poniendo una pantalla plana pegada en la pared enfrente de ella mi cama con dos mesas de noche y unas persianas corredizas para tener un poco de privacidad de las puertas de la terraza y del lado izquierdo una puerta que daba para el armario que no cubría ni la mirada de toda mi ropa, en el baño solo puse mis cosméticos, higiene personal y los primeros auxilios en un maletín, tengo una mala suerte que siempre me pasa algo ya que en París mis padres eran quienes me curaban pero como ahora vivo sola me tengo que atender para no gastar en médicos si no me quedo pobre antes de entrar a la facultad.

Retomando el tema que más importante, no he sabido nada de él ni me lo volví a topar nada por el estilo, a veces siento que alguien me sigue por las calles, pero cuando busco a esa persona no veo nada fuera de lo normal puesto estamos en N.Y. donde la gente camina y se persiguen entre todos, mi facultad empieza ya este lunes.

Hoy es domingo y me encuentro un poco nerviosa tanto que no puedo dormir esa misma noche, ya cansada de dar vueltas en la cama prendo la televisión y veo que en las noticias pasan un acontecimiento fuera de lo normal para mi persona o mi universo.

"Esta noche se encuentra un cuerpo sin vida, con una mordida de 4 cm en el cuello, no se sabe qué tipo de animal asesino de este hombre"

Se ve tan asqueroso su cuello <> apago la tele con ese recuerdo, lo cual siento que me ayuda ya que caigo profundamente dormida.

Despierto gracias a la alarma de mi tocador lo apago inmediatamente antes que me dé dolor de cabeza, volteándome debajo de las colchas e intento dormir de nuevo, pero recuerdo que si me quedo dormida no llegare a la parada de autobús perdiendo mis primeras clases que no iba a ser buen visto para una becada de 99.99%, brinco de la cama saliendo corriendo al baño duchando me en 10 minutos ya que me tarde en rasurarme, salgo de la regadera poniéndome un vestido pegado de la parte de arriba y suelto en la falda lo cual es floreado con su fondo blanco y flores con colores vivos puesto que estoy en la estación de primavera la más hermosa del año y mi favorita, me calzo mis zapatillas con tacón corrido, me hago una coleta alta pintándome natural ya que no me gusta llamar la atención, salgo corriendo a la parada de autobús y con tan solo dos minutos llega el autobús dejándome respirar aunque sea un minuto y el otro para hacer parada.

Al bajarme del camión veo a la universidad, grande un camp, enorme, autos de último modelo de gente rica, chavas con atuendos extravagantes para solo venir a estudiar, sin tomarle tanta atención comienzo con mi búsqueda de la dirección para que me den los horarios de mi semestre y el número con la contraseña de mi nuevo casillero, cuando por fin llego a mi destino llego saludando a la secretaria que es algo mayor.

-Hola buenos días-

-Buenos días ¿en qué te puedo ayudar?- me dice regalándome una sonrisa sincera, donde si le pidiera que me escuche ella con gusto aceptaría una taza de té sin rechinar

-Soy Sandra Feraud Ferrec, de la carrera lingüística- digo para que busque mi nombre en los archivos tanto como papelería o en su computadora

-¡A si claro!- busca rápidamente mis documentos- aquí tienes tu horario, ahorita pasa a la audiencia, ya que se les está dando una plática a los nuevos ingresos- me dice tendiéndome el horario, la clave y número del casillero y por ultimo me comunica donde está el auditorio que se encuentra al final del mismo pasillo.

Como no tenía nada que guardar en el casillero me encamino rápidamente a la audiencia ya que iba demasiado tarde por andar buscando mi papelería y la dirección, al llegar al auditorio abro la puerta dándome cuenta que efectivamente ya había empezado la plática y quien la estaba dando es aquella persona que me había olvidado por un tiempo es aquel hombre que había desaparecido estas dos semanas atrás.

Capítulo 3 Jay

Busco un sitio rápido para poder esconderme de aquel lunático que pensé que me había zafado, no me gusta la idea de estar en el mismo sitio que él, al encontrar un lugar me ubico rápidamente atrás de la explanada de espalda a él, a lado de un chavo muy guapo ese tipo de guapura que se te cae, el chico que sabes que será el popular de tu generación o mejor dicho de todas las generaciones, el deseado y hasta cierto punto el facilito de la universidad, no séqué es lo que me atrae a él, es como una conexión sobre natural, como esas historias de los libros o películas pero me le quedo viendo por un

largo tiempo, tanto que no percibí cuando más de la mitad de los alumnos se estaban despidiendo y retirando de su sitio, el moja bragas voltea y me sonrojo al instante es claro que sintió mi mirada la mayor parte del discurso o parte de él.

-Hola, soy Jay me imagino que se te comió la lengua el ratón- dice tan amablemente que me sonrojo nuevamente agacho la mirada para evitar que me viera así, me sentía como si nomas él y yo estuviéramos conectados por algo más que atracción todo se había congelado alrededor de nosotros.

-No- contesto un poco tarde, levantando mi mirada- mi nombre es Sandra- le tiendo mi mano de modo de saludo y educación pero con un sonrojo notable por lo sucedido anteriormente, pero a la vez portando una postura tranquila aunque por dentro me derretía, él por su parte me corresponde el saludo y nos quedamos viéndonos hasta que un carraspeo falso nos saca de nuestra burbuja de cristal al voltearnos lo veo a él, mis manos empiezan a sudar y por miedo me alejo rápidamente del chico <<¿cómo dijo que se llama? cierto Jay>>.

-Me atrevo a romper este hermosa bienvenida- dice sarcásticamente- pero les informo que todos los alumnos sin excepción alguno- voltea a verme- tienen que estar en el patio, ya que se hará una exposición de las clases extracurriculares de los alumnos de último año- dice secamente viéndonos a ambos, Jay sale enojado y corriendo del lugar, mientras que yo pacíficamente me doy la media vuelta comenzando a caminar, con la finalidad que no notara mi miedo, el lugar ya estaba totalmente desierto, llenando ahora el lugar en un silencio tenso y frio.

Al momento de caminar a la salida su mano toma mi brazo para atraerme hacia él, si de pos si ya estaba nerviosa este acto me puso peor, mi espalda estaba pegada a su pecho, donde su mano descansa en mi brazo y la otra rodea mi cintura completamente apretando.

-Quiero que sea la última vez que te veo con ese tipo- dice cerca de mí solo pude sentir como su labios tocaba mi oreja dejando una corriente fría en mi sistema nervioso, su voz ronca retumbaba en mi cabeza- ahora te vienes con migo- quise pegarle a su amiguito pero era imposible ya que me tenía bien agarrada que no me había dado cuenta que mis piernas estaban enredadas con las suyas, me sacudo en contra de su cuerpo causo que se enojara más de lo que ya estaba apretara más sus agarres en mi -quédate quieta- gruñe en mi oído-quiero saber si entendiste a lo que te he dicho anteriormente- dice ya con la voz entre cortada, su respiración había cambiado drásticamente pude darme cuenta por su pecho que subía velozmente y bajaba con la misma intensidad.

-Entendí- no podía hacer nada me tenía agarrada y en cualquier movimiento él tenía la total posibilidad de tomarme de nuevo, escapar no era una opción, me suelta de mis piernas y cintura pero no del brazo comenzamos a caminar hacia donde se supone que estaba la cancha, escuchaba los gritos lejanos, al entrar me doy cuenta que no entramos por el pasillo principal, si no que se fue por la parte trasera donde me imagino que todos los maestros pasaban donde se podía ver un cartelón que decía "solo personal de la institución".

-¿Me puedes soltar ya por favor?, se me ha dormido el brazo- me quejo soltando un quejido mientras me movía agresivamente ante su agarre pero era imposible ya que es más fuerte que yo, él al escucharme quejar, va hacia una puerta en el donde tenía un letrero grabado con la palabra de "limpieza" y metiéndonos ahí de un empujón, mi cuerpo choca contra la pared, suerte que mi cabeza no se golpea en el acto -¡pero que co...!- reacciona rápidamente tapando mi boca con su mano para evitar que mi grito salga de esas cuatro paredes.

-Te callas de una vez por todas- asiento con la cabeza, lo he hecho enfurecer, pero no era mi culpa, era de él, él me había lastimando mi brazo con su fuerza- te vas a venir con migo por las buenas o por las malas tú vas a decidir, no sabes cual celoso estaba de que te hayas quedado viendo a Jay durante todo mi discurso- mis ojos salen de su órbita<<¿cómo sabe su nombre?>> -si me su nombre- me mira esperando una respuesta, asiento con la cabeza de nuevo -sí, ¿qué? Sandra- dice quitando su mano de mi boca y brazo ya rojo por la presión que había hecho anteriormente descansando su mano a lado de mi cabeza acorralándome si se puede más para estar a su merced.

-Si- digo enojada y con mis dientes apretados

-Si ¿qué?- vuelve a repetirme con una ceja levantada

-Si Santiago- digo agachando la cabeza por lo sonrojada que estoy de enojo, no por amor, siento sus dedos alzarme la cabeza y con su otra mano toma de nuevo mi cintura atrayéndome hacia a él.

Todo ocurre en un segundo donde sus labios bailaban con los míos tiesos, se quita lamiendo sus labios y me agarra de la muñeca, yo aun en estado de shock sigo su camino donde me doy cuenta que íbamos al sentido contrario de la cancha-pen.... pensé que íbamos a la cancha- digo un poco nerviosa por su actitud bipolar que he podido detectar.

-Íbamos tiempo pasado, hoy no habrá clase solo es la bienvenida ya mañana empiezan las clases oficialmente y ahorita te vienes conmigo- dice andando.

En el estacionamiento veo dos carros negros con ventanas blindadas, uno era BMW y el otro carro un Ferrari, se encamina en el segundo auto y me abre la puerta del copiloto subiéndome cerrando la puerta con seguro de niños, como si me pudiera escapar de este bipolar, veo que rodea el carro y se sube en el lugar del copiloto y es ahí donde empieza el viaje con tantas preguntas en mi cabeza.

-¿Pero cómo es que...?- no me deja acabar de hablar cuando él me interrumpe

-Saben a dónde vamos, todo lo tengo planeado- dice dando marcha al carro hacia su destino planeado

-Espera-volteo a verlo-¿cómo sabía que iba a empezar a estudiar en esta universidad?- pregunto un poco aturdida por la situación aun

-Desde aquel momento que te cruzaste en mi camino, te volviste mía, me di la tarea y el tiempo para investigarte totalmente- me informa dando vuelta a la carretera principal de N.Y.

Me quedo callada ya que me había dejado sin palabras, este hombre tiene todo controlado, hasta donde hago del baño, así se pasó todo el camino durante creo si no me equivoco 2 horas de camino, yo por mi parte ni su nombre me sé, sin conocimiento del trayecto y destino a donde vamos, aburrida de estar sentada tensamente me acomodo mejor en el asiento y me dejo llevar por el cansancio físico y psicológicamente.

-Bella durmiente, es hora de despertar- ciento como me sacude lentamente, pero no puedo abrir los ojos, sentía mis parpados demasiado pesados por el cansancio de ¿qué?, ni yo misma sabia- no me hagas enojar por favor Sandra- al abrir los ojos no me podía creer que este lugar existiera en el que nos encontrábamos<>.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022