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Sombra Encubierta

Sombra Encubierta

Autor: : Mery Ari
Género: Romance
Traición, corazones rotos y desgracia es lo que la persigue y aunque busque arreglarlo es imposible, pero cuando encontró una luz al final del camino, dándole esperanzas haciendo que su vida vuelva tener ese brillo de antes, pero luego llegará el miedo y el tormento. Pero nada es lo que parece y a veces las suposiciones no son ciertas y solo confusiones de nuestra perspectiva.

Capítulo 1 LA PRIMERA VISTA

Aquella tarde me encontraba frente al televisor mirando aquella serie que a ambos nos encanta, pues somos fanáticos de las series tipo criminales, pero con comedia, recostados sobre aquel sofá beige con muchos snacks para picar, adoraba estar así con él y aunque estábamos prontos a casarnos, me sentía feliz a su lado.

Mi galán de telenovela, el amor de mi vida llamado "osito" era Jasón Wilson nos conocimos, pues mis padres desde que tenía trece años empezaron a llevarme a eventos sociales y de negocios y ahí fue cuando lo conocí, mi familia siempre estuvo en los negocios de tecnología lo cual a pesar de los años se mantuvo a la vanguardia, liderando los mercados tecnológicos con innovaciones y socios comerciales, recuerdo que su familia estaba haciéndose conocida y buscando inversionistas, pues ellos entraron hace un par de años al negocio, pero de la informática y buscaban expandirse y pues cuando nos presentaron ambos nos miramos y fue algo especial y luego por coincidencias de la vida siempre nos encontrábamos en los mismos lugares y nos empezamos a frecuentar y así con el tiempo hasta ahora tenemos una relación larga y prospera.

Ambos teníamos una rutina, nuestros trabajos, tiempos libres, nuestros días de pareja que eran los fines de semana donde la pasábamos juntos sin familia, teníamos muchos planes a futuro.

Ya era un lunes, los días más ajetreados para empezar la semana en el trabajo con informes, contratos y muchos documentos por revisar, al llegar me recibió mi asistente con mi taza de café muy caliente para empezar el día y si trabajaba en la empresa de mi familia en el área de marketing.

Cuando me percate de la hora, me di cuenta de que no había almorzado nada y solo tenía una taza de café desde la mañana, ya que tenía varios pendientes almorcé en la oficina, algo medianamente ligero, pues tampoco quería morirme de hambre.

Como todas las noches, Jasón y yo nos mensajeábamos para saber de nuestro día y conversar un rato, aunque esta vez lo sentí algo distante y solo me comento que se encontraba algo ocupado y no quería importunarme.

Las semanas pasaron como paso el otoño aquí en Manhattan, las cosas aparentemente parecían tranquilas, aunque pude notar el distanciamiento de Jason, pues, muchas veces no contestaba mis mensajes y solo refutaba con que tenía complicaciones con el negocio a lo cual le di algunos tips y que me consultara por alguna ayuda que necesitara, siempre nos hemos apoyado con todo.

Aunque no sea por alardear, pero a mis veintidós años y después de haber estudiado una carrera en publicidad y marketing, llevado algunos cursos extras de finanzas y luego una maestría en Negocios, creerán que no he tenido vida social o era una antisocial, pero no sabía equilibrar bien mis tiempos, ya que incluso no me perdía alguna fiesta universitaria, las cuales con mi mejor amiga Sofía, ambas nos conocíamos desde el kínder por así decirlo.

Ya que Jason estaba ocupado hice una salida improvisada con Sofía, iríamos a una fiesta de unos amigos de ella para divertirnos y pasar un buen rato.

- Galia demoras demasiado, apúrate

- Ya solo falta el último retoque, tú me dijiste que era algo sencillo y me hiciste cambiar de ropa

- Es que parecías una señora misionera con esas ropas, tienes que ligarte a alguien esta noche

- Pero escúchate mujer, sabes que tengo prometido, ¿no?

- Ojos que no ven, corazón que no siente

- Eres cruel Sofía, pobre del chico que se enamore de ti

- Ja, ja, ja, hay Galia, te falta vivir

Aquella salida terminó, con muchos alcoholizados hasta la medula, por mi parte amanecí sola en mi apartamento que no sé en qué momento ni como llegue.

Tome un baño relajante, pero intenso para poder desintoxicarme de la juerga que tuve, para no dormir y matar esas malas energías que me perseguían, decidí hacer una limpieza exhaustiva a mi departamento y reorganizar algunas, estaba con la música a todo volumen limpiando, organizando y bailando cuando todo se detuvo por la llegada de un mensaje de texto.

DESCONOCIDO <>

Me quedo leyendo el mensaje con muchas dudas rondando en mi mente, es que acaso alguien me tiene en tan mal concepto para hacerme algo así, a la mayoría son conocidos de años, pero nadie es perfecto y muchas veces a traición es lo más crítico.

Mi nueva semana empezó con muchos temores, dudas y psicosis, pues empecé a desconfiar de muchos de mi alrededor, pero sabía que no podía hacerme de ideas tontas o erróneas y podría cometer algún error o agravarlo.

Capítulo 2 ENGAÑOS QUE MATAN

Como cada semestre teníamos junta del consejo, los accionistas, inversionistas para ver el avance de los negocios y algunos rubros en los cuales estábamos innovando, pues, el negocio iba creciendo.

Unas semanas atrás cuando visite a mis padres, los encontré hablando con los abogados a lo cual me preocupo a tal punto que estar de investigadora, pero no pude recabar mucha información, pues, mis padres lo ocultaron para mí y si mis sospechan eran ciertas algo estaba sucediendo con la compañía la cual es una herencia de mucho esfuerzo e innovación.

Las juntas se comenzó a las nueve de la mañana y todo estaba marchando viento en popa hasta que la bomba de tiempo exploto, ingresando a la sala unos abogados, los cuales se sentaron al final de la mesa, indicando que continuáramos, pero cuando se empezó con las votaciones como siempre han sido, nos llevamos con la sorpresa que no teníamos voto mayoritario como siempre.

Los abogados que estaban sentados al fondo de la mesa se levantaron para aclarar la situación.

- Señores, Buenos Días, se les hace entrega de la información ante la junta sobre los nuevos dueños y futuros socios.

- ¿Qué? ¿Esto es una estafa?

- Se hace entrega de los documentos legalizados para su revisión

- Yo como CEO jamás he firmado esos documentos, también lo estoy viendo ese tema con los abogados

- Señor entienda que los documentos son legalizados y que todo el legal

Me dolía la cabeza, no podía salir del asombro de la situación y en mi mente no dejaba de repetirse el mensaje de texto de recibí, será que eso era un aviso y no logre ver más allá de la verdad. No soportaba más los murmullos y reclamos de todos.

- Necesito saber quiénes son los nuevos dueños, los que fueron capaces de hacer esta traición. LO GRITE MUY ENOJADA

- Srta. los nuevos dueños de la compañía y subsidiarias son los Wilson

- Es una maldita broma, acaso

- Srta. nosotros somos sus representantes y solo venimos a tomar acciones.

La reunión terminó en un caos, muchos inversionistas y socios están al igual que desconcertados como nosotros, me dirigí de lo más enojada a la presidencia a conversar con mis padres y abogados para buscar una solución, pero solo me lleve una peor noticia a la que ya tenía.

- Necesito explicaciones, ¿cómo fue que paso?

- Hija, ni nosotros, sabemos

- Sabes que soy bien cuidadoso con el tema de información y formas

- Y como fue que se enteraron de todo esto porque si no me equivoco, hace semana que fui a verlos ya estaban con este tema

- Hay Galia, ya ni que negarlo, la verdad sí, estábamos viendo con los abogados, pero las firmas al ser legales

- Solo recibimos una aviso de desalojo de la casa y así fue como salto todo esto

- ¿Madre, a qué te refieres?

- No entiendo como lo habrán logrado, pero no solo nos han quitado la empresa, también nuestras cuentas, las casas, todo.

- Es una broma de mal gusto acaso

- No hija, nosotros estamos al igual que tú, asombrados, de esa familia

- Iré a buscar a Jasón, me tiene que aclarar esta situación

- Hija, no vayas, es peligroso

- Papá, escuchas lo que estás diciendo, necesito que me diga a la cara todo este embrollo que ha causado

- Hija, no, lo único que necesitamos es que hagas tus maletas antes que no puedas hacerlo

- ¿Qué?, pero. . .

- Nada, hija, hasta tus cuentas, tu departamento

- Es un maldito

Salí de la casa de mis padres, echa una fiera, no podía con el enojo y la rabia quería matarlo a golpes, como mi prometido se atrevió a tanto, lo llame insistentemente, pero su celular estaba apagado, intente llamar a Sofía para contarle lo que sucedía y buscar algo de apoyo, pero su celular solo sonaba.

No quería ni pensar en cómo esta noticia resonará en los chismes de los demás, aunque eso para mí no era lo importante, sino en recuperar lo que con esfuerzo ha logrado mi familia por años.

Fui a la casa de los Wilson, pero nadie daba razones, los empleados habían sido cambiados y nadie podía darme una información certera, fui a la oficina de Jason, pero tampoco nadie sabía de él desde hace algunos días y lo peor de todos fue que no sabía cómo obtener una respuesta de esta traición.

Me sentía tan enojada cuando llegue a mi apartamento que al mirar todo no quería echarme a llorar, lo único que hice fue destrozar todo lo que tenía a mi paso, en el tacho empecé a quemar fotos de todo nuestro noviazgo, regalos, todo, se hizo un desastre ese apartamento, pues, si lo querían gratis ahí se los dejaba, ya nada me importaba.

Mientras termine de hacer mis dos maletas con todo lo importante y necesario, recordé que tenía una copia de las llaves del apartamento de Jason y salí con mis maletas a su dirección a buscarlo y aclarar todo.

Deje mis maletas en la recepción un momento y subí al piso e inserte la llave, pero fue una mala, pésima, desastrosa idea, pues, lo que vi me termino por matar y romper todo acto, perdón o respuesta que buscaba obtener.

Mi mejor amiga Sofía y Jason muy apasionados sobre el sofá, los que observando y termine aplaudiéndolos efusivamente.

- Mis felicitaciones a la feliz pareja

- Gracias, amiga, jamás pensé recibirlas. Esta si es una descarada no puedo creer que la considere mi mejor amiga, que ciega estaba, pensé

- Mis más sinceras felicitaciones

- Basta Galia, de acuerdo

- No te pediré explicaciones sobre todo lo que tú y tu familia han hecho porque siento que no vale la pena

- Mira Galia, solo hice lo necesario para conseguir lo que queremos

- Solo les diré a ambos que existe un karma y esperaré sentada y feliz cuando eso suceda, que les vaya bien

Salí lo más rápido que puede de aquel apartamento, recogí mis maletas y me fui a reunirme con mis padres a una cafetería, cuando llegue los encontré ahí.

- Cariño, perdónanos por favor

- Creo que no hay nada que perdonar, todos fuimos engañados, no solo les dimos una mano sino una confianza que supieron traicionar, pero sé que ya les llegara su hora.

- Cariño, tu padre y yo hemos decido regresar al pueblo de tus abuelos y sabes que tus tías son un amor, aparte un poco de compañía a la familia no estaría mal.

- Mamá, papá, pensé que buscarían resurgir juntos

- Galia, cariño, esa familia nos han cerrado las puertas, pero si deseas intentarlo, nosotros no somos quién para cortarte las alas.

- Prometo que tendrán pronto noticias.

- Hija, nosotros cambiamos de números de teléfono y son estos no los pierdas ni se los des a nadie por seguridad

- Yo aún no me compro un teléfono nuevo, el anterior lo dejé en el apartamento

- Cuídate, cariño, por favor

- Lo haré, cuando me establezca les comunicaré.

Mis padres me dieron algo de dinero y con las joyas que tenía y vendí, conseguí algo más de dinero, gaste un poco al comprar un teléfono, el más simple, di de baja a mis cuentas en redes, correos y todo ya no existía la traicionada Galia Emilia Durango Scott.

Con este nuevo teléfono con número nuevo solo agregue el nuevo de mis padres, los llame para que ambos guardaran mi número y cualquier cosa estar en comunicación.

Me acerqué a la estación, y compre un pasaje hacia algún lugar que salga, en ese momento necesitaba buscar nuevos aires, pues, en Manhattan, como decían mis padres, nos cerraron todas las puertas.

En el trayecto escuche mi teléfono vibrar, a los que pensé que eran mis padres, pero cuando lo revise era un desconocido.

DESCONOCIDO <>

Capítulo 3 EXISTEN LAS POSIBILIDADES

Mi primer día en Portland, lo sentí preocupante, tuve que dormir en un hotel que daba algo de miedo, aparte que no parecía un lugar agradable, trate de conseguir un apartamento algo decente y conseguir un trabajo.

Por suerte mi búsqueda fue acertada y conseguí un apartamento pequeño de una pieza, pero a nada, lo bueno es que era un barrio recatado y agradable, con el poco dinero que tenía abastecí mi alacena con cosas nutritivas que pueda sobrevivir, me compre un sofá el cual usaba como cama, me encontraba en una situación que jamás pensé llegar, pues, siempre tuve el dinero para poder hacer cualquier capricho posible.

Ya era mi segunda semana buscando trabajo en lo que había estudiado y tenía conocimientos, pero mi suerte no iba bien, no había empresa que me contratara, posibilidad que veía, puerta que se cerraba ya nada era grato y aunque me sentía mal por toda esta situación, trataba de no sentirme mal ni sentirme menos, no quería llorar, aguantaba lo más que podía, trataba de que mis pensamientos y recuerdos no me traicionaron.

Siempre una vez a la semana me compraba un periódico todo por la sección de empleos y mientras caminaba leyendo algunas noticias, y durante casi un mes mi familia era el punto de los chismes y aunque ni mis padres ni yo damos nunca cara a los reporteros ni nada y muchos decían que habíamos muerto o cosas, así pues, nadie sabía nuestro paradero.

Los chismeas amarillistas son los peores como aves carroñeras en busca de carne hasta destruirte más de lo que ya estas, y así fue como mis pensamientos leyendo el periódico fueron interrumpidos, pues, casi choco con una chica.

Cuando mis ojos deslumbraron aquel anuncio, no lo pensé mucho y me arme de valor para ingresar a aquella cafetería, después de unos minutos conversando con la dueña tenía el trabajo y aunque la paga era regular, aunque sea lo podía ver algo temporal, pues, tenía gastos como renta y comida, tampoco quería ser tan quisquillosa.

Ya tenía un tiempo viviendo en Portland y aunque mi vida iba bien, no era lo que buscaba y reconstruir la vida que algún día tuve, lo veía como idea lejana, pero no quería rendirme, pues, quería demostrar que el mal que me hicieron no me vencerá.

Lo cansado de trabajar en una cafetería no era tanto los horarios extra que hacía, sino estar parada tantas horas y lo peor era que muchas veces me tocaban unas clientas más refinadas, aún recuerdo que al principio me iba a casa empeñada por romper tazas o platos, pero eso ahora ya está superado.

La vida en Portland era tranquila, mis ratos libres si no era dormir, era salir a dar largas caminatas para respirar aire puro, relajarse, cada vez que utilizaba mi teléfono era para llamar a mis padres, la vida para ellos era feliz, pues, vivían en el viñedo de la familia por parte de mi madre era unos negocios de mi bisabuelo por parte materna y por suerte estaba a nombre de mi tía si no seriamos repudiados por la familia si se metían con ese negocio y aunque vi una opción rentable no quería aprovecharme de ello, mis padres sabían que trabajaba aunque no de mesera en una cafetería y no es que me avergonzara no quería preocuparlos, había aprendido a ahorrar y solo gastar lo necesario, tuve que poner en práctica mis clases de finanzas para no acabar bajo un puente.

Mientras comía un helado lo cual era un privilegio para los días tristes como hoy, mientras estaba sentada en la hierba apoyada sobre un gran árbol, revisaba el periódico que compre y con mi plumón de la suerte, marcaba todo trabajo atrayente hasta vi uno que me llamo la atención, era para niñera, no había mucha información solo una dirección para dejar la información para el puesto.

Unos días después, ya había dejado mis documentos en todos los trabajos que había decidido postular, tenía un buen presentimiento que algo bueno sucedería, pero de mientras a seguir poniéndole ganas en el trabajo de la cafetería.

Jamás en la vida pensé que a alguien como mi familia pasaríamos por estas cosas, como la traición de las personas a las cuales tenían toda nuestra confianza y en especial de alguien al cual le entregue mi corazón entre otras cosas más, pero así era la vida abriéndote los ojos de la manera más cruel, siempre pensaba lo mismo cada vez que habría ese último mensaje que recibí, me gustaría saber quién era la persona para agradecerle y a la vez darle con un palo por no advertir más cosas, pero por algo se empieza y se aprende.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Justo hoy había aprovechado en hacer doble turno, pues, necesitaban gente, ya era tarde cuando mi celular empezó a sonar, no pude atender, pues, está haciendo pedidos y se me hacía complicado y así recibí como varias llamadas más, quería contestar, pues, supuse que era urgente.

Cuando salí de turno a punto de morir, revise mi celular, tenía varias llamadas y un mensaje el cual me indicaba que mañana me llamarían a las diez de la mañana para el puesto que postule.

Aunque no tenía muchos datos, pero me sentía feliz, pues mis ruegos fueron escuchados y podría ejercer en el área que tanto amo; llegue a mi pequeño apartamento y lo único que hice fue tirarme sobre la cama, no podía con el cansancio.

Me levanté cerca de las nueve de la mañana a preparar un suculento desayuno, pues entraba a trabajar en la tarde, mientras desayunaba empezó sonar mi teléfono y recordé la llamada de trabajo.

- Aló

- Buenos días con la Srta. Galia Durango

- Buenos días, habla con ella

- Le llamamos por la postulación a niñera

- Ahhhh, ok, dígame

Después de media hora de explicarme sobre el puesto de niñera, el sueldo, el trabajo que sería en Seattle, la mudanza, el sueldo el cual fue, el cual me motivo más y otros temas.

- Después de haberle explicado, espero me pueda brindar una respuesta a más tardar en unos dos días

- Gracias por la oportunidad, yo le estaré dando una respuesta

- Hasta luego, buenos días

Sentía que era una oportunidad muy buena, aparte cuidar un niño no creo que serie mucho problema, ni tan complicado y ni hablar del sueldo, el cual era más del triple de lo que ganaba en la cafetería.

Decidí que la llamaría al día siguiente para confirmarle que aceptaba el trabajo, no podía desperdiciar una oportunidad así, aunque me sentía algo decepcionada, pues, esperaba encontrar un trabajo como el de antes en la compañía, pero a nada.

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